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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.127 n.11 Santiago nov. 1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98871999001100019 

REVISTA DE REVISTAS

Se invita a los autores de manuscritos, generados en Chile y que se publiquen en revistas extranjeras, a difundir sus resúmenes en la Sección Revista de Revistas. Para ello los autores deben enviar una separata (o fotocopia) del artículo, acompañado por una traducción del resumen respectivo, en castellano, encabezada por el título del artículo, sus autores y sitios de trabajo, y la revista en que se publicó (cita completa). Es indispensable que dicha revista esté incluida en alguno de los índices bibliográficos reconocidos internacionalmente (Ejs.: MEDLINE, Current Contents, LILACS). Los resúmenes que cumplan esas condiciones tendrán prioridad en Revista de Revistas, para difundir la publicaciones biomédicas y clínicas originadas en nuestro país.

TRATAMIENTO A LARGO PLAZP CON BUDESONIDA INHALADA EN PERSONAS CON ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRÓNICA MODERADA QUIENES CONTINUAN FUMANDO . Romain A Pauwells et al. N Eng J Med 1999; 340: 1948-53.

Aunque los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (COPD) deben dejar de fumar algunos no lo hacen. En un estudio controlado por placebo doble ciego los autores evaluaron el efecto del glucocorticoide/budesonida inhalado en sujetos con moderado COPD quienes continuaron fumando. Después de 6 meses de estudio, se asignaron en forma randomizada 1.277 sujetos con edad media a 52 años con un volumen espiratorio esforzado promedio en un segundo (VEF 1 de 77% del valor predicho; 73% de los hombres) a un tratamiento de 2 veces al día con 400 µg de budesonida o placebo inhalado por 3 años. Resultados: De 1.277 sujetos 912 (71% completaron el estudio) entre estos sujetos la mediana de caída del VEF 1 después del uso de broncodilatadores en un período de 3 años fue de 140 ml en el grupo budesonida y 180 ml en el grupo placebo p=0,05) o 4,3% y 5,3% del valor predicho, respectivamente. Durante los primeros 6 meses de estudio el VEF 1 mejoró a una tasa de 17 ml/año en el grupo budesonida comparado con una caída de 81 ml/año en el grupo placebo (p<0,001). A partir de los 9 meses hasta el fin del tratamiento el VEF 1 cayó en tasas similares en los 2 grupos p=0,39. Se diagnosticó hipertensión de reciente comienzo, fracturas óseas, cataratas capsulares, miopatías y diabetes, que ocurrieron en menos del 5% de los sujetos y fueron distribuidos en forma igualitaria en ambos grupos. Conclusiones: Los autores concluyen que en personas con moderado COPD quienes continúan fumando el uso de budesonida inhalada se asocia con una mejoría solamente pequeña y por un tiempo en la función pulmonar no se aprecian sus efectos a largo plazo y se produce una declinación progresiva de la función pulmonar.

EFECTO DEL HÁBITO DE FUMAR EN EL RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR, ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRÓNICA Y CÁNCER EN HOMBRE. Carlos Iribarren et al. N Engl J Med 1999; 340: 1773-80.

La venta de cigarros en EE.UU ha aumentado desde 1993. El hábito de fumar es un factor de riesgo bien conocido para ciertos cáncer y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (COPD). Sin embargo, a pesar de la relación entre el hábito de fumar y enfermedad cardiovascular, la asociación entre el hábito de fumar y la enfermedad cardiovascular no ha sido claramente establecida. Métodos: Los autores realizaron un estudio de cohorte en 17.774 hombres entre 30 a 85 años de edad desde 1964 a 1973 quienes fueron enrolados; habían comunicado que ellos nunca habían fumado cigarrillos y no estaban actualmente fumando pipa. Aquellos que fumaban cigarros (1.546 hombres) y aquellos que no (16.228) fueron seguidos desde 1971 hasta finales de 1995 por su primera hospitalización o por fallecimiento de una enfermedad cardiovascular mayor o COPD, o hasta el fin de 1996 para el diagnóstico de cáncer. Resultados: En un análisis multivariado los fumadores de cigarros comparados con los no fumadores tuvieron mayor riesgo de enfermedad cardíaca, riesgo relativo de 1,27; 95% intervalo de confianza 1,2 a 1,45; COPD riesgo relativo 1,45; 95% intervalo de confianza 1,1 a 1,91 y cáncer del tracto alto aerodigestivo riesgo relativo 2,02 95% intervalo de confianza 1,01 a 4,02 y de pulmón riesgo relativo 2,14 95% intervalo de confianza 1,12 a 4,11 con efectos de dosis respuesta. Apareció una relación sinérgica entre el hábito de fumar y el consumo de alcohol con respecto al riesgo de cáncer orofaríngeo y cáncer del tracto alto aerodigestivo. Conclusiones: Independientemente de otros factores de riesgo el fumar en forma regular puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas coronarias, COPD y cáncer del tracto aerodigestivo alto y pulmón.

EFECTO DE LOS GLUCOCORTICOIDES SISTÉMICOS EN LAS EXACERBACIONES DE ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRÓNICA. Denisse E Niwoehner et al. N Engl J Med 1999; 340: 1941-7.

Aunque su eficacia clínica no está demostrado ellos pueden producir efectos adversos serios, ya que los glucocorticoides sistémicos han sido tratamiento estándar para pacientes hospitalizados con exacerbaciones de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (COPD). Los autores condujeron un estudio doble ciego randomizado de glucocorticoides sistémicos (dados por 2 a 8 semanas) o placebo además de las otras terapias en exacerbación de CPOD. La mayoría de los cuidados fueron estandarizados en un período de 6 meses de seguimiento. El objetivo primario fue la falla del tratamiento definida como fallecimiento de cualquier causa o la necesidad de intubación y ventilación mecánica, readmisión al hospital por COPD o intensificación de la terapia con medicamentos. Resultados: 10.840 potenciales participantes en 25 centros médicos, 271 fueron apropiados para la participación y fueron enrolados; 80 recibieron un curso de 8 semanas de terapias con esteroides y 111 recibieron placebo. Cerca de la mitad de los potenciales participantes no fueron apropiados para el estudio porque ellos habían recibido tratamiento con corticoides sistémicos en los 30 días previos. La falla de tratamiento fue significativamente más alta en el grupo placebo que en los 2 grupos con corticoides combinados a los 30 días (33% vs 23%; p=0,04) y a los 90 días 48% vs 37%; p=0,04). Los grupos con corticoides sistémicos (ambos grupos combinados) se asociaron con una estadía hospitalaria más corta 8,5 días vs 9,7 días para el placebo; p=0,03) y el volumen espiratorio esforzado en el primer segundo que fue de 0,1 lt más alto que en el grupo placebo en el primer día después del enrolamiento. Los beneficios del tratamiento no fueron tan evidentes a los 6 meses. El régimen con terapia con 8 semanas no fue superior al régimen de 2 semanas. Los pacientes quienes recibieron terapia, con glucocorticoides tuvieron más frecuencia hiperglicémica y requirió terapia que aquellos que recibieron placebo (15% vs 4%; p=0,002). Conclusiones: El tratamiento con glucocorticoides sistémicos resulta en una moderada mejoría en la evolución clínica en pacientes hospitalizados con exacerbaciones de COPD. El máximo beneficio se obtiene durante las primeras 2 semanas de terapia. La hiperglicemia, de suficiente severidad, fue la complicación más frecuente.

DIAGNÓSTICO, PREDICCIÓN Y CURSO NATURAL DE LIPODISTROFIA ASOCIADA A INHIBIDORES DE LA PROTEASA HIV 1, HIPERLIPIDEMIA Y DIABETES MELLITUS: ESTUDIO DE COHORTE. Andrew Car et al. Lancet 1999; 353: 2093-9.

La prevalencia y severidad del síndrome de lipodistrofia con terapia a largo plazo en la infección de HIV que incluye tratamiento con inhibidores de la proteasa es desconocido. Los autores estudiaron el curso natural de este síndrome que para desarrollar criterios diagnóstico y la identificación de marcadores que predicen su severidad. Métodos: Los autores evaluaron 113 pacientes quienes estaban recibiendo inhibidores de la proteasa HIV 1 (promedio 21 meses) y 45 pacientes HIV 1 infectados (28 con seguimiento) nunca tratados con un inhibidor de la proteasa. La lipodistrofia se evaluó a través de un cuestionario que incluyó la evaluación por el paciente en la severidad, examen físico, y absorciometría dual de energía de rayos x. La composición corporal y los lípidos en ayuna y glicémicas se compararon con datos previamente obtenidos hacía 8 meses. El test de glucosa oral también se investigó. Resultados: Hubo 98% de concordancia entre las comunicaciones del paciente respecto de la presencia o ausencia de lipodistrofia y el examen físico. Las tasas de pacientes con lipodistrofia fueron significativamente asociadas con la declinación de la grasa corporal (p=0,02). La disminución de la grasa corporal fue una variable asociada en forma independiente con la duración más prolongada de inhibidores de la proteasa y la disminución del peso corporal antes de la terapia; la lipodistrofia más severa se asoció con concentraciones más altas que las previas (p<0,03) las actuales (p<0,01) de triglicéridos y péptido C. La grasa corporal disminuyó un promedio de 1,2 kg en un período de 8 meses en los pacientes que recibían inhibidores de la proteasa p<0,05. La prevalencia de hiperlipidemia permaneció estable en el tiempo (34% de los pacientes tratados vs 28% de los pacientes no tratados; p= 0,001). Alteraciones en la tolerancia de la glucosa ocurrieron en el 16% de los que recibían inhibidores de la proteasas y diabetes mellitus en el 7%; en todos, pero en 3 pacientes estas anormalidades se detectaron a las 2 h post valores de carga de glucosa. Interpretaciones: El diagnóstico y la tasa de severidad de lipodistrofia se ayuda por la combinación del examen físico y la evaluación del paciente, la medición de grasa corporal, los triglicéridos en ayuna y el péptido C. El peso antes del tratamiento, la medición de triglicéridos y la concentración de péptido C, precozmente en la terapia como la duración de la terapia parecen ser predictores de la severidad de la lipodistrofia. La lipodistrofia fue común y progresiva después de casi 2 años de terapia con inhibidores de la proteasa, pero generalmente no severa. La hiperlipidemia y la alteración del test de tolerancia de la glucosa también son frecuentes.

RIESGO DE CÁNCER DE MUJERES CON QUISTE MAMARIOS: ESTUDIO PROSPECTIVO. J M Dixson et al. Lancet 1999; 353: 742-45.

El 7% de las mujeres en el mundo occidental desarrollan quistes mamarios palpables. Estudios de la relación entre los quistes y el cáncer de mama han tenido resultados conflictivos. Existen 2 tipos de quistes claramente definidos. Los autores investigaron si uno de estos quistes se asocia con mayores tasas de cáncer de mama que los otros. Métodos: Se estudiaron 1.374 mujeres con quistes mamarios palpables que se presentaron entre 1981 y 1987, quienes habían tenido aspirado de los quistes entre 1981 y 1989. Los quistes se clasificaron como tipo I si la relación sodio/potasio en el fluido quístico fue menor de 3 o tipo II si la razón sodio potasio fue mayor de 3 o más. Los datos de la incidencia de cáncer de mama fueron disponibles hasta enero de 1995 y se compararon con aquellos de número de cáncer esperados calculados respecto de la edad específica y la incidencia de cáncer de mama en Escocia en 1988. Resultados: 65 cáncer se desarrollaron durante el seguimiento. La incidencia general estandarizada de cáncer de mama en pacientes con quistes palpables fue de 2,81 (95% intervalo de confianza 2,17 a 3,59). La incidencia relativa aumentó para todo tipo de quistes. La incidencia estandarizada de desarrollo de cáncer en mujeres más de jóvenes de 45 años fue más alta a 5,94 (2,97 a 10,63), con una tendencia significativa a la disminución de la incidencia relativa con la edad (p<0,05). Las mujeres mayores de 54 años tuvieron una incidencia estandarizada de 1,73 (0,86 a 3,1). La tasa de incidencia estandarizada de cáncer de mama fue más alta en el primer año después de la aspiración (7,02; 3,73 a 12), pero el riesgo se mantuvo aumentado después de 5 años (2,68; 1,84-3,76). Interpretación: Las mujeres con quistes de mama tienen una incidencia aumentada de cáncer de mama, especialmente a edades más jóvenes. El tipo de quistes no alteró la incidencia relativa asociada del desarrollo de cáncer de mama.

INCIDENCIA DE CÁNCER Y MORTALIDAD DESPUÉS DEL TRATAMIENTO CON RADIOYODO PARA EL HIPERTIROIDISMO: ESTUDIO DE COHORTE. Jayne A Franklyn et al. Lancet 1999; 353: 2111-5.

El radioyodo se usa con una alta frecuencia como tratamiento de primera línea para el hipertiroidismo, pero existen dudas acerca del riesgo posterior de cáncer, especialmente en aquellos tratados en edad joven. Los autores estudiaron incidencia de cáncer y la mortalidad en pacientes tratados con radioyodo para hipertiroidismo. Métodos: Se realizó un estudio de población en 7.417 pacientes tratados en Birmingham. Se compararon los detalles de todos los cánceres diagnosticados y los fallecimientos entre 1971 y 1991 obtenidos de la oficina de estadística nacional del reino unido con datos respecto a la incidencia de cáncer y mortalidad específica para edad, sexo y período. Resultados: Durante 72.073 años/personas de seguimiento, 634 cáncer fueron diagnosticados, comparados con un número esperado a 761. Relación de incidencia estandarizada: RIS 0,823 (95% intervalo de confianza 0,77 a 0,90). El riesgo relativo de la mortalidad por cáncer también disminuyó (fallecimientos observados con cáncer 448, esperados 499; la tasa de mortalidad estandarizada (SMR fue de 0,90 (0,82 a 0,98) la incidencia de cáncer de páncreas, bronquios, traquea, vegija y sistema hematopoyético y linfático también bajó. La mortalidad de cáncer de todos estos sitios también se redujo, pero los hallazgos fueron significativos sólo para bronquios y tráquea. Hubo un significativo aumento en la incidencia en mortalidad de cáncer de intestino delgado (RIS 0,81; 216 a 10,72) SMR 7,03 (de 16 a 15,66) y tiroídeo (RIS de 25) (1,69 a 6,25), SMR; 2,78 (1,16 a 1,67), aunque el riego absoluto de estos cánceres fue bajo. Interpretaciones: La disminución de la incidencia total de cáncer y mortalidad en aquellos pacientes tratados por hipertiroidismo con radioyodo está en aumento. El riesgo absoluto de cáncer de intestino delgado y tiroides permanece bajo, pero el aumento del riesgo relativo muestra necesidad de vigilancia a largo plazo en aquellos que reciben radioyodo.