SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.127 número11Hallazgos clínicos, endoscópicos y magnitud del reflujo de contenido gástrico y duodenal en pacientes con metaplasia intestinal cardial y esófago de Barrett corto, comparados con controlesSíndrome de respuesta inflamatoria sistémica severa: ¿Es comparable a la sepsis severa? índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.127 n.11 Santiago nov. 1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98871999001100006 

Violencia doméstica y sexualidad

Domestic violence and sexuality

Estela Arcos G1, Irma Molina V2, Angela Repossi F3,
Myrna Uarac U, Paola Ritter A4, Leonor Arias R5

Background: Women’s reproductive health is closely related to the conditions in which intercourse is carried out with the sexual partner. Physical and emotional abuse is expressed as loss of bonds, reduction in self esteem and deterioration in interpersonal relationships. Aim: To assess the effects of domestic violence on pregnant women attitudes towards sexual relations with their partners, and to critically analyze the dependence of these variables on biosociodemographic factors, socioeconomic status and family functioning. Material and methods: Sixty three pregnant women with a domestic violence background (index group) and 43 women without such background (control group) were subjected to a structured survey including questions about biosociodemographic variables, socioeconomic status, family relations, couple interactions and questions about attitudes towards sexual relations. Results: Domestic violence was caused by the woman’s partner or ex partner in 73% of cases. A greater family dysfunction and disturbance in the couple’s relation was observed in the index group (p< 0,05). Association tests and multiple correspondence analysis did not show a clear correspondence between variables related to a woman’s attitude towards sex relations and the risk of domestic violence. Conclusions: This quantitative methodology was unable to identify the reasons, interpretations and meanings that women with a background of violence, give to features associated with their sexuality.
(Key Words: Battered women; Sex behavior; Sexual partners; Violence).

Recibido e 20 de mayo, 1999. Aceptado el 18 de agosto, 1999.
Trabajo financiado por la Dirección de Investigación y Desarrollo, Proyecto S-199939 Universidad Austral de Chile.
1 Matrona, Licenciada en Salud Pública, Mg en Desarrollo Rural
2 Master en Estadística
3 Psicóloga
4 Interna Escuela de Medicina, UACh
5 Interna Escuela de Obstetricia y Puericultura, UACh

El término violencia doméstica alude a todas las formas de abuso que tienen lugar en las relaciones entre quienes sostienen o han sostenido un vínculo afectivo relativamente estable1,2. La violencia doméstica toma muchas formas, desde el homicidio, violación y maltrato por amenazas de violencia, asalto verbal, y otras formas de intimidación3-9. Un único episodio de violencia física puede ocasionar profundas consecuencias psicológicas, ya que una amenaza intensiva y/o temor provocado puede inmovilizar y/o aterrorizar a las víctimas10.

La salud reproductiva, y en especial la salud de la mujer3, está estrechamente relacionada con las condiciones en que se llevan a cabo las relaciones sexuales con la pareja. La interacción entre la pareja es fundamental para explicar la dinámica familiar y el comportamiento reproductivo de la pareja. Una relación marital satisfactoria es un predictor positivo de paternidad competente y mejores relaciones padres-niños11. El abuso físico y/o emocional se expresa en pérdida de vínculos, autoestima reducida y menores relaciones interpersonales9,12, problemas en el comportamiento sexual, uso de drogas, estrés y ansiedad13.

El propósito del presente trabajo fue: 1) explorar la forma cómo la experiencia de violencia doméstica podría afectar la actitud de la mujer hacia la relación sexual con su pareja, y 2) realizar un análisis crítico de la dependencia de estas actitudes con factores biosociodemográficos, estrato social y funcionamiento familiar.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó un estudio epidemiológico de observación longitudinal en un corte transversal de dos grupos: grupo índice embarazadas con experiencias de violencia doméstica —atributo de riesgo— y grupo testigo embarazadas sin el atributo de riesgo. La población objetivo fue identificada a través de la aplicación de una prueba de tamizaje de violencia doméstica14 a toda la población de embarazadas en control, 131 embarazadas, período enero-marzo 1998 en el Consultorio Las Animas, Comuna de Valdivia.

A 63 mujeres con antecedentes de violencia doméstica, grupo índice, y a 43 mujeres sin experiencia de violencia doméstica, grupo testigo, se les aplicó un cuestionario que contenía preguntas sobre características biosociodemográficas, nivel socioeconómico, preguntas relativas al funcionamiento familiar, algunas características de la interacción de pareja y preguntas relacionadas con la actitud de la mujer hacia las relaciones sexuales.

El nivel socioeconómico fue medido a través del índice establecido por Alvarez ML et al15, en el que se realiza la estratificación social por una escala que permite encontrar las diferencias dentro de un mismo nivel socioeconómico cuando se trabaja con grupos homogéneos. La encuesta contiene 13 ítemes relacionados con: tamaño de la familia, presencia del padre en el hogar, escolaridad del padre o jefe de hogar, actividad del jefe de hogar, si cuenta o no con seguridad social, vivienda: calidad, tenencia, tamaño, antecedentes de promiscuidad, disposición de agua potable y excretas, recolección de basuras, función específica de la cocina e implementación del hogar. El índice se expresa en 6 estratos: alto, medio alto, medio, medio bajo, bajo y miseria.

El funcionamiento familiar fue medido por la aplicación de la prueba de tamizaje Apgar Familiar, de Smilkstein validado en Chile por Maddaleno M et al (Familia y Salud Doc de Trab Nº 55 CEAP, Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, Facultad de Medicina, Universidad de Chile 1993). Esta prueba contiene 5 preguntas que permite 3 alternativas de respuesta (siempre, a veces y nunca), con un puntaje asignado de 2, 1 y 0, respectivamente, y con un total posible que va de 0 a 10. Esta prueba evalúa la percepción de un miembro específico de la familia en cinco dimensiones, tales como la ayuda que se recibe de la familia cuando se presenta un problema, la expresión de afecto y de apoyo emocional, y el grado de participación familiar en la toma de decisiones.

La valoración de la actitud de la mujer hacia las relaciones sexuales se hizo con un conjunto de ocho ítemes presentados en forma de afirmaciones usando el método de escalamiento Likert. Esta escala permite a los sujetos expresar la intensidad de su actitud en grados diversos de acuerdo o desacuerdo con la afirmación y/o reactivo que se les presenta16. Las alternativas de respuesta para todos los ítemes eran 5; 5 afirmaciones se referían a aspectos emocionales y tres a formas de instrumentalización (como un medio para lograr determinado fin) de la relación sexual. La información fue recolectada en una entrevista cara a cara por una de las investigadoras y una colaboradora previamente entrenada, en dependencias del consultorio de salud donde controlaban su embarazo. A todas las mujeres se les informó sobre las razones de la entrevista, garantizándoles confidencialidad, anonimato y libertad de decidir su participación en la investigación.

Análisis estadístico y procesamiento de los datos: Se calcularon estadígrafos descriptivos de frecuencia y de posición en variables nominales y ordinales y de dispersión en variables continuas en la población total y en los grupos. Para la comparación de los grupos se usó estadísticas chi cuadrado para variables categóricas y t de Student’s para variables continuas. Se estableció un nivel de confianza de 95%. Fueron usados modelos de regresión múltiple, en variables que mostraron relación estadísticamente significativas con los resultados de interés, para investigar la relación entre las variables independientes y la variable dependiente violencia doméstica. Todas las variables fueron tratadas como respuestas categóricas y analizadas con contingencia c2 para tablas de análisis. Para explicar la relación multidimensional entre las variables se usó análisis factorial, de correspondencias múltiples. Se creó una matriz, extraída de la base de datos, con las variables activas e ilustrativas, las categorías fueron agrupadas para cumplir con los criterios estadísticos de la prueba de c2. Se estudió el diagrama de valores propios y selección de los ejes factoriales sobre los cuales se articuló el trabajo de interpretación de la información. La interpretación de la configuración de todas las modalidades en un plano factorial fue usada para resumir la información aportada en términos de tipologías, exploración de la relación entre variables y para estudiar la situación de grupos específicos. Para esto, los individuos en el estudio fueron identificados por su pertenencia a uno de los estados de interés, con violencia o sin violencia, lo que permite visualizar el comportamiento global en término de las categorías de sus respuestas. El procesamiento de la información se realizó con los programas Stadistical Package of Social Sciences (SPSS) y SPAD N integrado.

RESULTADOS

El 92,1% de las mujeres del grupo índice refirieron experiencias de violencia emocional (58/63), y el 63,5% violencia física (40/63). Experiencia de violencia física en el último año lo informa el 39,7% de las mujeres (25/63) y violencia durante el embarazo actual el 22,2% (14/63). La pareja actual fue mayoritariamente identificada como la agresora para violencia doméstica en el último año (61,5%), seguida por algún familiar (26,9%) y su ex-pareja 11,5%.

Características biosociodemográficas de la mujer (Tabla 1): en todas las variables biosociodemográficas no se encontraron diferencias significativas entre los grupos índice y testigo (p >0,05). Las mujeres en ambos grupos tienen una edad que se ubica en el rango etario de 20 a 34 años, 74,6% vs 76,7%, y paridad de 1 y más partos. Un cuarto de las mujeres no cohabitaban con su pareja, referían una duración promedio de la relación con la pareja de 47,9 (55 meses, con un mínimo de 1 mes y un máximo de 276 meses. Dos de cada tres mujeres tenían una escolaridad de 8 años y más, con un promedio de 9,05 ± 3,3 años vs 9,3 ± 3,0 años. Sobre el 80% profesaban algún credo religioso y en similar proporción residían en el área urbana de la comuna y no tenían actividad laboral remunerada. No disponían de seguridad social aproximadamente el 70% de la población y pertenecían a una familia extendida cerca del 40% de las mujeres.

Tabla 1. Características biosociodemográficas de mujeres embarazadas
grupo índice y grupo control

Variable Categoría y/o Rango
             Con violencia
              Sin violencia
             Total
   
            n = 63
             n = 43
             n = 106
   
n
%
n
%
n
%

Edad (años) < 20 12 19,0 7 16,3 19 17,9
  20-34 47 74,6 33 76,7 80 75,5
  ³35 4 6,3 3 7,0 7 6,6
Paridad Primigesta 21 28,3 20 46,5 41 38,7
  Multípara 42 71,7 23 53,5 65 61,3
Talla1 Baja 10 16,1 6 14,3 16 15,4
  Normal 51 82,3 33 78,6 84 80,8
  Alta 1 1,6 3 7,1 4 3,8
Estado civil Soltera 16 25,4 11 25,6 27 25,5
  Casada o conviviente 47 74,6 32 74,4 79 74,.5
Duración de la unión <12 16 25,4 10 23,3 26 24,5
(meses) 12-60 31 49,2 22 51,2 53 50,0
  >60 16 25,4 11 25,6 27 25,5
Escolaridad Básica incompleta 24 38,1 12 27,9 36 34,0
  Básica completa y más 39 61,9 31 72,1 70 66,0
Religión Con religión 51 81,0 38 88,4 89 84,0
  Sin religión 12 19,0 5 11,6 17 16,0
Procedencia Urbano 54 85,7 33 76,7 87 82,1
  Rural 9 14,3 10 23,3 19 17,9
Previsión No tiene 45 71,4 33 76,7 78 73,6
  Si tiene 18 28,6 10 23,3 28 26,4
Trabaja No 55 87,3 39 90,7 94 88,7
  Si 8 12,7 4 9,3 12 11,3
Tipo de familia Nuclear 35 55,6 29 67,4 64 60,4
  Extendida 28 44,4 14 32,6 42 39,6

No hubo diferencias significativas entre los grupos, para todas las variables analizadas.
1 Talla: Baja < 1,50 m, Normal: 1,50-1,65 m; Alta >1,65 m.

La estratificación social de las mujeres entrevistadas muestra que, en su mayor parte, se ubican en el estrato medio y medio bajo en ambos grupos, 76,2 vs 76,8, p ³0,05. El puntaje promedio observado del NSE fue de 39,5 ± 9,8 vs 40,7 ± 10,2, p ³0,05 (Tabla 2).

Tabla 2.Estratificación del nivel socioeconómico

Estrato Social
Con        
Sin           Total         
 
violencia     
violencia       
 
n = 63      
n = 43       n = 106     
  n % n % n %

Medio alto 6 9,5 2 4,7 8 7,5
Medio 25 39,7 22 51,2 47 44,3
Medio bajo 23 36,5 11 25,6 34 32,1
Bajo 9 14,3 8 18,6 17 16,0
Total 63 100,0 43 100,0 106 99,9

No hubo diferencias estadísticamente significativas entre los grupos.

Características biosociodemográficas del hombre: La edad promedio de la pareja era 28 años en los dos grupos; cuatro de cinco hombres tienen ocho años y más de escolaridad. En el momento que se entrevista a la mujer estaban desempleados el 10,4% de los hombres y sin seguridad previsional el 45,6%. La mayor parte de los varones profesa algún credo religioso (Tabla 3).

Tabla 3. Características biosociodemográficas de la pareja

Variable Categoría y/o Rango
             Con violencia
              Sin violencia
             Total
   
            n = 63
             n = 43
             n = 106
   
n
%
n
%
n
%

Edad (años) < 20 7 11,1 4 9,3 11 10,4
  20-40 50 79,4 38 88,4 88 83,0
  ³41 años 6 9,5 1 2,3 7 6,6
Escolaridad Básica incompleta 9 15,3 6 14,3 15 14,9
  Básica completa y más 50 84,7 36 85,7 86 85,1
Trabajo Tiene 55 87,3 40 93,0 95 89,6
  No tiene 8 12,7 3 7,0 11 10,4
Religión Tiene 40 63,5 33 76,7 73 68,9
  No tiene 23 36,5 10 23,3 33 31,1
Procedencia Urbano 55 87,3 32 74,4 87 82,1
  Rural 8 12,7 11 25,6 19 17,9
Previsión Tiene 33 55,0 23 53,5 56 54,4
  No tiene 27 45,0 20 46,5 47 45,6

No hubo diferencias significativas entre los grupos, para las variables analizadas.

Funcionamiento familiar: Los resultados de la aplicación de la prueba de Apgar Familiar indican una mayor disfunción familiar y riesgo de disfunción familiar en mujeres con experiencias de violencia doméstica 9,5% vs 4,7% y 33,3% vs 14% respectivamente; p <0,05. Los ítemes con diferencias estadísticamente significativas corresponden al menor apoyo familiar para las expectativas de desarrollo personal de la mujer y a la interacción familiar que existe para compartir el tiempo libre, el espacio y el dinero; p <0,05 (Tabla 4).

Tabla 4. Violencia doméstica y sexualidad: funcionamiento familiar

Variable Categoría y/o Rango
    Con
    violencia
       Sin
       violencia
    Total
   
    n = 63
     n = 43
    n = 106
   
n
%
n
%
n
%

Yo estoy satisfecha con el apoyo Casi siempre 39 61,9 26 60,5 65 61,3
que recibo de mi familia cuando A veces 16 25,4 14 32,6 30 28,3
algo me molesta° Casi nunca 8 12,7 3 7,0 11 10,4
               
Yo estoy satisfecho de la forma en Casi siempre 34 54,0 32 74,4 66 62,3
que mi familia habla de las cosas y A veces 23 36,5 8 18,6 31 29,2
comparte los problemas conmigo° Casi nunca 6 9,5 3 7,0 9 8,5
               
Yo estoy satisfecha de la forma en Casi siempre 37 58,7 36 83,7 73 68,9
que mi familia acepta y da apoyo a A veces 15 23,8 6 14,0 21 19,8
mis deseos de emprender nuevas Casi nunca 11 17,5 1 2,3 12 11,3
actividades o metas*              
               
Yo estoy satisfecha del modo en Casi siempre 40 63,5 32 74,4 72 67,9
que mi familia expresa sus afectos A veces 18 28,6 9 209 27 25,5
y responde a mis emociones... ° Casi nunca 5 7,9 2 4,7 7 6,6
               
Yo estoy satisfecha en la forma Casi siempre 34 54,0 34 79,1 68 64,2
como mi familia y yo compartimos A veces 22 34,9 7 16,3 29 27,4
el tiempo, el espacio y el dinero* Casi nunca 7 11,1 2 4,7 9 8,5
               
Diagnóstico funcionamiento familiar* Disfuncional 6 9,5 2 4,7 8 7,5
 

En riesgo

21 33,3 6 14,0 27 25,5
  Funcional 36 57,1 35 81,4 71 67,0

° Diferencias no significativas entre los grupos.
* Diferencias significativas entre los grupos (p<0,05)

Percepción de la mujer sobre la relación de pareja: Las preguntas fueron formuladas a las mujeres sobre su propio comportamiento y el de su pareja. Las respuesta demuestran que en las mujeres del grupo índice hay una mayor proporción de instrumentalización y/o funcionalidad en la causa que determinó la unión con la pareja 29,8% vs 18,7%; p ³0,05. Sólo se encontraron diferencias significativas en relación a la menor comprensión del hombre hacia la mujer del grupo índice, 21,0% vs 2,4%, p <0,05 y discusiones entre la pareja. El hombre es percibido 7 veces menos comprensivo y se discute más en las parejas del grupo con antecedentes de violencia; p <0,05 (Tabla 5).

Tabla 5. Violencia doméstica y sexualidad: percepción de la mujer sobre la relación de pareja

Variable Categoría y/o Rango
          Con
          violencia
            Sin
            violencia
        Total
   
          n = 63
           n = 43
        n = 106
   
n
%
n
%
n
%

Causa de la unión° Emocional 33 70,2 26 81,3 59 74,7
  Funcional 14 29,8 6 18,7 20 25,3
               
Valió la pena unirse° Si 44 93,6 32 100 76 96,2
  No 3 6,4     3 3,8
Pareja comprensiva* Si 49 79,0 41 97,6 90 86,5
  No 13 21,0 1 2,4 14 13,5
               
Mujer comprensiva° Si 48 77,4 39 92,9 87 83,7
  No 14 22,6 3 7,1 17 16,3
               
Pareja cariñosa° Si 43 69,4 37 88,1 80 76,9
  No 19 30,6 5 11,9 24 23,1
               
Mujer cariñosa° Si 43 69,4 37 88,1 80 76,9
  No 19 30,6 5 11,9 24 23,1
               
Discusiones* Mucho 19 30,2 0 0,0 19 17,9
  Poco 39 61,9 33 76,7 72 67,9
  Nada 5 7,9 10 23,3 15 14,2
               
Bebe la pareja° Mucho 5 7,9 1 2,3 6 5,7
 

Poco

43 68,3 30 69,8 73 68,9
  Nada 15 23,8 12 27,9 27 25,4

° Diferencias no significativas entre los grupos.
* Diferencias significativas entre los grupos (p<0,05).

Características de la sexualidad: Los antecedentes de edad de la menarquía, edad de inicio de las relaciones sexuales y número de parejas sexuales no presenta diferencias significativas en ambos grupos; p ³0,05. Los resultados muestran 13 años de edad promedio de la menarquía, edad de inicio de las relaciones sexuales 17 y 18 años respectivamente y un promedio de parejas sexuales de 1,7 vs 1,4 parejas; p <0,05. Las respuestas de las mujeres, en ambos grupos, relacionadas con la actitud hacia las relaciones sexuales no presentan diferencias significativas, p <0,05. Las respuestas que dieron las mujeres a las afirmaciones presentadas sobre las relaciones sexuales indica que dos de cada tres mujeres no la perciben como una obligación, opinan que son determinantes de satisfacción personal para la mujer y que no representan una preocupación por embarazo. Para cuatro de cinco mujeres la relación sexual es una forma de expresar amor a la pareja y la mayor parte de las entrevistadas rechazan la idea de que la relación sexual representa un motivo de vergüenza. El examen de la instrumentalización de la relación sexual mostró que un tercio de las mujeres les atribuye importancia como medio para conservar al marido y una proporción muy baja la consideran un mal necesario justificado solamente para tener hijos, 8,5% (Tabla 6).

Tabla 6. Actitud de la mujer embarazada hacia la relación sexual

Variable Categoría y/o Rango
          Con
          violencia
            Sin
            violencia
        Total
   
          n = 63
           n = 43
        n = 106
   
n
%
n
%
n
%

Las relaciones sexuales son para la Acuerdo 14 22,2 10 23,3 24 22,6
mujer una obligación no muy Indiferente 5 7,9 1 2,3 6 5,7
agradable Desacuerdo 44 69,8 32 74,4 76 71,7
               
Las relaciones sexuales son para la Acuerdo 14 22,2 10 23,3 24 22,6
mujer un motivo de satisfacción Indiferente 8 12,7 2 4,7 10 9,4
personal Desacuerdo 19 30,2 14 32,6 33 31,1
               
Las relaciones sexuales son para la Acuerdo 23 36,5 17 39,5 40 37,7
mujer un motivo de preocupación Indiferente 3 4,8 0 0,0 3 2,8
por miedo al embarazo Desacuerdo 37 58,7 26 60,5 63 59,4
               
Las relaciones sexuales son para la Acuerdo 19 30,2 16 37,2 35 33,0
mujer un medio para Indiferente 2 3,2 2 4,7 4 3,8
conservar el marido Desacuerdo 42 66,7 25 58,1 67 63,2
               
Las relaciones sexuales son para la Acuerdo 49 77,8 36 3,7 85 80,2
mujer una forma eficaz para Indiferente 3 4,8 1 2,3 4 3,8
expresar el amor Desacuerdo 11 17,5 6 14,0 17 16,0
               
Las relaciones sexuales son para la Acuerdo 13 20,6 10 23,3 23 21,7
mujer un asunto de diversión para Indiferente 10 15,9 1 2,3 11 10,4
los hombres

Desacuerdo

40 63,5 32 74,4 72 67,9
               
Las relaciones sexuales son para la Acuerdo 8 12,7 16,3 15 14,2  
mujer un mal necesario justificado Indiferente 2 3,2 2 4,7 4 3,8
solamente para tener hijos Desacuerdo 53 84,1 34 79,1 87 82,1
               
Las relaciones sexuales son para la Acuerdo 5 7,9 4 9,3 9 8,5
mujer un motivo de vergüenza Indiferente 1 1,6 0 0,0 1 0,9
  Desacuerdo 57 90,5 39 90,7 96 90,6
               
Las relaciones sexuales son para la Acuerdo 14 22,2 6 14,0 20 18,9
mujer un medio para contentar al Indiferente 0 0,0 0 0,0 0 0,0
marido cuando está enojado Desacuerdo 49 77,8 37 86,0 86 81,1

No hubo diferencias significativas entre los grupos para todas las variables analizadas.

Las pruebas de asociación entre las variables relacionadas con la sexualidad y la presencia y/o ausencia de antecedentes de violencia doméstica no indican asociaciones estadísticamente significativas; p >0,05. El análisis de correspondencia múltiple no demuestra una clara dependencia de las variables relacionadas con la actitud de la mujer hacia las relaciones sexuales según la presencia y/o ausencia del antecedente de violencia doméstica. Hubo proximidad de las modalidades en el eje factorial, lo que traduce similitud de las características presentadas por la población estudiada. La distancia de c2 de las modalidades del antecedente de violencia doméstica (si y no) estaban muy próximas entre sí en el espacio de representación gráfica de la nube de puntos (63 y 43 respectivamente), situación similar se observó con los tipos de violencia (emocional y/o física). La cercanía al punto de origen de la presencia y ausencia del atributo de riesgo -violencia doméstica- se reflejó claramente en el porcentaje de variación explicado por los dos primeros ejes, no superan el 30%.

DISCUSIÓN

La preocupación de la salud pública por precisar la forma cómo las mujeres ejercen su función reproductiva se origina en el hecho de conseguir indicadores de salud en la mujer y neonato que permitan una sobrevida aceptable10,17. Actualmente el concepto de salud reproductiva, y en especial la salud de la mujer, establece una relación estrecha con la construcción cultural de lo femenino y las condiciones sociales de vida18. Por esto, se presume que cualquier factor que determine cierta dosis de violencia, dolor y conflicto produce profundos efectos en la vida sexual de las personas, y hace que el ejercicio de la sexualidad y la reproducción se impregne de experiencias dolorosas y difíciles de manejar para la mujer7. Numerosos estudios han mostrado que la forma más severa de violencia física, mental y sexual es la que ejerce la pareja íntima o ex pareja10,18-22.

Este estudio muestra que la violencia doméstica contra la mujer fue ejercida preferentemente por su pareja y/o ex-pareja, sin embargo, no se encontraron diferencias significativas de las actitudes de las mujeres hacia la relación sexual respecto al grupo testigo, a pesar de los resultados encontrados en las variables relativas a la interacción de la pareja (comprensión por parte del hombre a la mujer, frecuencias de las discusiones) y funcionamiento familiar. Pensamos que la ausencia de diferencias se deba, en alguna medida, a una conducta adaptativa de la mujer a sus adversas circunstancias sociales de vida lo que la hace ser una receptora pasiva y acrítica22. El acto adaptativo se constituye en una forma de manejar la respuesta intrapsíquica a los estímulos, a las necesidades internas y a los conflictos, manejo que se realiza en un proceso complejo de elaboración simbólica y no en la acción directa como respuesta a la tensión22. Además, la ideología del sacrificio sostiene a la mujer en su vida diaria y modera sus reacciones y actitudes al enfrentar el abuso físico ejercido por las personas con las que tiene vinculación afectiva23, por lo cual, la mujer relativiza la importancia, la significación y el valor de la variable en estudio sobre la actitud que tiene hacia algunos aspectos de la sexualidad. Lo anterior determina una respuesta "distinta" de lo que se esperaría en una situación de perturbación de la interacción de pareja y familiar.

Por otra parte, creemos que los datos cuantitativos permiten documentar la magnitud y el impacto del problema y que los datos cualitativos pueden mejorar el conocimiento de violencia doméstica en diferentes contextos locales10. Por esto, es posible que la actitud no diferenciada, entre los grupos, hacia aspectos relativos a la sexualidad pueda explicarse por la metodología utilizada en este estudio. Con la aplicación complementaria de técnicas de exploración cualitativas se podrá contextualizar, interpretar24,25 y reconocer la trama cultural22 en la que se desenvuelven, interactúan y reaccionan las personas con experiencias de violencia doméstica10.

En este trabajo se ha demostrado que pretender dar respuesta a la forma como la violencia doméstica afecta la actitud de la mujer hacia la relación sexual aplicando exclusivamente una visión estadística de recolección produce información de escaso valor para el diseño de estrategias de intervención. La triangulación de métodos en el estudio de un complejo problema social26, como es la violencia doméstica, permitirá "desempacar" las razones, interpretaciones y significados que le dan las mujeres a la violencia doméstica y su visión de la sexualidad y, como consecuencia, identificar los factores biopsicosociales que atenúan el impacto de la violencia doméstica sobre la actitud de la mujer hacia la relación sexual.

Correspondencia a: Estela Arcos G. Instituto Enfermería Materna, Facultad de Medicina, Universidad Austral de Chile. Casilla 567, Valdivia, Fax: 63-214475.
E-Mail: earcos@uach.cl

REFERENCIAS

1. CORSI J, DOHMEN M, SOTÉS MA. Violencia masculina en la pareja. Buenos Aires: Paidós SAICF, 1995; 216 p.        [ Links ]

2. ALONSO C, ACUÑA G, BLANCO M, GAJARDO P, MONTEDÓNICO S, SOTO C. Perfil de las denuncias por violencia intrafamiliar contra la mujer efectuadas en el hospital Gustavo Fricke. Bol Hosp Viña del Mar 1995; 51: 127-32.        [ Links ]

3. ABBOTT J, JOHSON R, KOSIOL-MCLAIN J, LOEWNSTEIN S. Domestic Violence Against Women: Incidence and Prevalence in a Emergency Department Population. JAMA 1995; 273: 1763-7.        [ Links ]

4. FONTANAROSA PB. The Unreleting Epidemic of violence in America: Truths and Consequences. JAMA 1995; 273: 1792-3.        [ Links ]

5. BAILEY J, KELLERMANN A, SOMES G, BANTON J, RIVARD F, RUSHFORTH N. Risk Factors for Violent Death of Women in the Home. Arch Intern Med 1997; 157: 777-82.        [ Links ]

6. FLITCRAFT A. From Public Health to Personal Health: Violence against women across the life span. Ann Intern Med 1995; 123: 800-2.        [ Links ]

7. MC FARLANE J, CHRISTOFFEL K, BATEMAN L, MILLER V, BULLOCK L. Assessing for Abuse Self-Report versus Nurse Intervew. Public Health Nursing 1991; 8: 245-50.        [ Links ]

8. WHO. 1997. Definition and scope of the problem. In: Violence against women information pack: a priority health issue. <http://www.who.int/frh-whd/VAW/infopack/English/VAW-infopack.htm> (junio 1998).        [ Links ]

9. WARSHAW C. Intimate partner abuse: Developing a framework for change in medical education. Acad Med 1997; 72 Supplement (January): 526-37.        [ Links ]

10. FISCHBACH R, HERBERT B. Domestic violence and Mental health: Correlates and conundrums within and across cultures. Soc Sci Med 1997; 45: 1161-76.        [ Links ]

11. CMIC KA, GREENBERG MT, ROBINSON NM, RAGOSIN AS. Maternal stress and social support: Effects on the mother-infant relationships from birth to eighteen months. Am J Orthopsychiatry 1984; 54: 224-35.        [ Links ]

12. WHO. March 1997. Child abuse and neglect. In: fact Sheets <http://www.who.ch/inf/fs/fact150> (junio 1998).        [ Links ]

13. ONU. Informe 1995 del Fondo de Población de las Naciones Unidas FNUAP, 74 p.        [ Links ]

14. NORTON L, PEIPERT J, ZIELER S, LIMA B, HUME L. Battering in pregnancy: An assessment of two screening methods. Obstetrics and Ginecology 1995; 85: 321-5.        [ Links ]

15. ALVAREZ ML. Mediciones del nivel socioeconómico bajo en familias con lactantes desnutridos. Arch Latinoam Nutr 1982; 32: 650-62.        [ Links ]

16. KERLINGER F. Investigación del comportamiento. México: Nueva Editorial Interamericana, 1975; 525 p.        [ Links ]

17. WHO. 1997. World Health Assembly Endorses Plan of Action to Deal with Violence as a Public Health Issue. In: Press Releases <http://www.who.ch/inf/pur/1997/97wha7.html> (junio 1998).        [ Links ]

18. SZASZ I. Desigualdad de género y salud reproductiva: Una perspectiva para el programa. Boletín Salud Reproductiva y Sociedad 1993; 1: 13-5.        [ Links ]

19. WHO. 1996. Violence against women. In: Fact Sheets <http://www.who.int/inf-fs/en/fact128.html> (junio 1998).        [ Links ]

20. ALPERT EJ, COHEN S, SEGE R. Family violence: an overview. Acad Med 1997; 72: S3-S6.        [ Links ]

21. WARSHAW C. Intimate partner abuse: Developing a frame work for change in medical education. Acad Med 1997; 72: S26-S27.        [ Links ]

22. MONTECINO MS. 1996. De la Mujer al Género: Implicancias Académicas y Teóricas. Excerpta Nº 2 <http://www.uchile.cl/facultades/csociales/excerpta/mujer2.htm> (junio 1998).        [ Links ]

23. FINKLER K. Gender , Domestic Violence and Sickness in Mexico. Soc Sci Med 1997; 45: 1147-60.        [ Links ]

24. BAUM F. Researching public health: Behind the qualitative-quantitative methodological debate. Soc Sci Med 1995; 40: 496-8.        [ Links ]

25. BREILH J. La reducción empírica del concepto variación (variable). En: Epidemiología, Mediciones y Políticas. México: Ediciones Fontemara, 1989: 148-152.        [ Links ]

26. MECHANIC D. Emerging trends in the application of the social sciences to health and medicine. Soc Sci Med 1995; 40: 1491-6.        [ Links ]