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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.127 n.8 Santiago ago. 1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98871999000800008 

El gen tax del virus linfotrópico
humano tipo I en la identificación
etiológica de la paraparesia espástica
tropical: Estudio clínico, serológico y
de polimerasa en cadena en 72
pacientes

HTLV-I tax gene on the etiological
identification of tropical spastic
paraparesis. A clinical, serological
and polymerase chain reaction (PCR)
study in 72 patients

Luis Cartier R, Eugenio Ramírez V, Héctor Galeno A1

Background: Tropical spastic paraparesis (TSP) is an endemic disease in Chile. In most countries, only 50% of patients are seropositive to HTLV-I. However, new studies suggest that seronegative TSP is also associated with HTLV-I. Aim: To describe cLinical and virological features of seronegative patients with TSP. Patients and methods: Seventy two Chilean patients with TSP, studied by cLinical, radiological and laboratory methods during 1998, are reported. The determination of antibodies to HTLV-I was accompLished by ELiSA, immunofluorescence and Western-blot analysis. Polymerase chain reaction for tax and 5'Ltr genes was made using primers SK 43-44, LTR1 and LTR6. Results: Thirty one patients were HTLV-I positive and 41 were negative. No cLinical, radiological or laboratory differences were observed between both groups. In seropositive patients, tax and 5'ltr viral gene sequences of the HTLV-I provirus were detected in DNA of peripheral blood mononuclear cells. In seronegative cases, sequences of tax gene were detected, exclusively, in 18 of 41 patients. Conclusions: These results confirm an association with HTLV-I infection in 43,9% of the TSP seronegative patients. These findings support the hypothesis that a defective provirus infects peripheral blood mononuclear cells in seronegative cases of TSP. The importance tax gene in the diagnosis of the TSP is also emphasized¨.
(Key Words: HTLV-I tax gene in TSP; HTLV-I antigens; Tropical spastic paraparesis).

Recibido el 28 de enero, 1999. Aceptado en versión corregida el 24 de junio, 1999.
Trabajo financiado por Fondecyt (Proyecto Nº 1981132).
Departamento de Ciencias Neurológicas, Facultad de Medicina Universidad de Chile.
Departamento de Virología, Instituto de Salud PúbLica de Chile.
1 M Sc

La paraparesia espástica tropical (PET) es una enfermedad viral, endémica en Chile, que tiene una prevalencia de 2:100.000 habitantes1. Se caracteriza por producir un síndrome pareto-espástico de las extremidades inferiores; producto de una lesión simétrica y progresiva de la vía motora córtico-espinal2. La PET se vinculó en 1985 con el virus Linfotrópico humano tipo I (HTLV-I)3. Este virus se descubrió en 1980, en un paciente con un Linfoma T4. Desde entonces, se han identificado diversas cepas de HTLV-I en todo el mundo. En Chile se encuentra el sub grupo Transcontinental perteneciente a la cepa Cosmopolita5.

Si bien, se consideran como PET los casos serológicamente positivos para HTLV-I existe una importante cantidad de paraparesias espásticas progresivas con características clínicas semejantes, pero que son serológicamente negativas para HTLV-I. Un número variable de estos enfermos seronegativos han sido encontrados en Brasil6, Colombia7 y Chile8, entre otros9. Representando en la mayoría de los estudios más del 40% de todos los casos de paraparesia espástica progresiva. En pubLicaciones recientes, el mayor porcentaje de estas PETs seronegativas, estarían relacionadas con el HTLV-I10.

Con el propósito de definir los aspectos clínicos y virológicos de las PETs seronegativas, hemos estudiado en el Servicio de Neurología del Hospital Salvador junto al Departamento de Virología del Instituto de Salud PúbLica, pacientes con paraparesia espástica tropical seronegativas. Concomitantemente se analizaron pacientes con PETs seropositivas.

MATERIAL Y MÉTODO

Pacientes y controles. Entre abril y diciembre 1998 todos los pacientes con PET (antiguos o nuevos) que concurrieron al Servicio de Neurología del Hospital Salvador se les tomó consecutivamente una muestra de 5 ml de sangre dentro del control anual o inicial, que realizamos en el seguimiento de estos enfermos. Se detuvo la serie cuando se completaron 41 pacientes seronegativos y 31 seropositivos con el objeto de hacer manejable el estudio, porque además se tomaron 30 controles entre enfermos neurológicos hospitalizados, con el fin de hacer ciega las muestras de las PETs seronegativas, que son el objetivo de este estudio.

Definiciones. Los 72 casos de PET están definidos desde el punto de vista clínico, inmunológico, radiológico y electrofisiológico con parámetros establecidos anteriormente, buscando descartar otras causas de paraparesia espástica progresiva8. También, nos interesó identificar la región de origen de los pacientes para comparar la distribución de seropositivos y seronegativos.

En lo clínico, se ha considerado la instalación de la enfermedad, la edad de comienzo, la progresión, el tiempo de evolución. Se definió el característico síndrome pareto-espástico, que es la principal disfunción de estos pacientes. Por ello, la marcha es para nosotros el mejor índice de funcionalidad y desde hace algunos años usamos la siguiente escala: marcha normal= 1; marcha espástica independiente= 2; marcha pareto-espástica con necesidad de apoyo= 3; bipedestación sin marcha= 4; postrado= 5. Otro parámetro funcional es la vejiga neurogénica, que ha sido definida de acuerdo a la siguiente escala: vejiga normal= 1; polaquiuria con nicturia= 2, polaquiuria y urgencia miccional= 3; incontinencia= 4.

Exámenes. En lo neurorradiológico se realizó resonancia nuclear magnética, aunque muchos pacientes contaban con estudios como mielo-TAC o mielografía. Los aspectos neurofisiológicos estaban definidos con electromiografía y estudio de potenciales evocados somato-sensoriales (PPESS). En el hemograma se buscó la presencia de Linfocitos anormales (de aspecto Linfomatoso), en el líquido cefalo-raquídeo la pleocitosis Linfocitaria. También, incidentalmente se ha estudiado factor reumatoideo, ENA, Ro, La, e IgG. El estudio neuropsicológico es un complemento obligado del estudio de las paraparesias espásticas con la prueba de Wais y Benton11.

Asimismo, buscamos la asociación con otras patologías como: el síndrome sica, broncoalveoLitis, artritis, lesiones cutáneas o linfoma, que son una asociación frecuente en los infectados con HTLV-I12. Este esquema de estudio es el que se usa desde hace aproximadamente 10 años en nuestro Servicio.

Infección con HTLV-I. Se determinó mediante los anticuerpos contra el virus por ELISA, inmunofluorescencia con células MT2, Western-blot para HTLV-I y en este estudio también para HTLV-II. Se hizo la reacción de polimerasa en cadena (PCR) en las secuencias nucleotídicas de "tax" y 5'ltr del provirus, en el ADN de Linfocitos circulantes. Se buscó ampLificar una región de 158 bp, usando los primers SK43 y SK44 del gen tax, y una región de 401 bp con los primers LTR1 y LTR6 de secuencias 5'ltr. Cada muestra fue amplificada en un volumen final de 50 ul, en un termociclador Eripcon, mediante 35-ciclos a 94ºC por 20 s, luego a 50ºC por 20 s y a 72ºC por 20 s. La mezcla fue finalmente calentada a 72ºC por 8 min. El ADN amplificado para tax o LTR fue anaLizado por electroforesis en un gel de poLiacrilamida al 7,5% y teñido con nitrato de plata10.

RESULTADOS

Las características biográficas, clínicas y virológicas de los 72 pacientes con PET se presentan en las Tablas 1 y 2. Entre los 31 pacientes con PET seropositiva, había 24 mujeres y 7 hombres, con una edad promedio del comienzo de la enfermedad de 46,1 años y una evolución promedio de la paraparesia de 10,1 años. En las 41 PETs seronegativas había 23 hombres y 18 mujeres que tenían una edad promedio de comienzo de la enfermedad de 41,2 años y un tiempo de evolución de 9,4 años. En el grupo control se consideraron 15 hombres y 15 mujeres con una edad promedio de 55,3 años. Este grupo heterogéneo estaba formado principalmente por enfermedades degenerativas del SNC (7 pacientes con enfermedad de Parkinson o parkinsonismo, 5 diskinesias, 2 esclerosis lateral amiotrófica, 5 demencias, 1 atrofia olivo-ponto cerebelosa, 2 atrofias multisistémicas, 2 atrofias cerebrales y 2 casos de esclerosis múltiple, entre otros 4 casos menos definidos clínicamente).


Tabla 1.- Antecedentes biográficos clínicos y virológicos de 31 pacientes de paraparesia
espástica tropical seropositivos

    Edad Tiempo Función Sensi-       Enfermedades Sero- PCR
Sexo comienzo
evol
motora bilidad vejiga CC PPESS Asociadas logía tax
    (años)
(años)
               

1 M 56   8 2 - 2 + Alt S Sjögren/linfoma + +
2 F 56   9 2 - 2 - - S Sjögren + +
3 F 42 15 3 - 3 + Alt - + +
4 M 60 10 2 Park - 2 + Alt Sjögren/lesiones cutáneas + +
5 F 55   3 2 - 2 - - - + +
6 M 46 14 2 - 2 + Alt S Sjögren-diabetes + +
7 F 51   5 2 - 2 + Alt Sjögren/lesiones cutáneas + +
8 F 54   5 4 + 3 + Alt S Sjögren + +
9 F 45 28 4 Bulb + 4 + + Alt Sjögren-Broncoalveo + +
10 F 55 14 3 + 2 + - S Sjögren + +
11 F 57   9 3 - 3 + Alt Sjögren-Broncoalv + +
12 F 21   9 2 - 2 - Alt S Sjögren + +
13 M 32   7 2 - 2 + - S Sjögren + +
14 F 54   9 2 - 2 - Alt S Sjögren + +
15 F 55   5 3 - 2 + Alt S Sjögren + +
16 F 50 15 3 Bulb - 3 + Alt S Sjögren + +
17 F 35   4 2 - 2 - Alt S Sjögren artralgias + +
18 F 57   3 3 - 3 - Alt S Sjögren + +
19 F 47   5 3 - 3 - Alt S Sjögren + +
20 F 24   4 2 - 2 - Alt - + +
21 F 63   8 3 - 2 + Alt S Sjögren + +
22 F 48 10 2 Bulb - 2 + + Alt S Sjögren, piel broncalv/artralgias + +
23 F 56 12 3 + 3 + Alt S Sjögren-diabetes-artritis + +
24 M 38   4 4 + 3 - Alt Lesiones cutáneas + +
25 M 21 18 4 + 3 + Alt Sjögren-linfoma + +
26 F 47 12 2 Bulb - 2 - - S Sjögren + +
27 F 24 33 2 - 2 - Alt S Sjögren + +
28 F 38   5 2 - 2 - - - + +
29 F 53   3 4 - 3 - Alt S Sjögren + +
30 M 60   6 3 - 2 + Alt Sjögren/artralgias + +
31 F 53   3 2 + 2 - Alt - + +

CC = Compromiso cognitivo; Park = Síndrome parkinson; Bulb = Compromiso pseudo-bulbar; Alt = Alterado; Función Motora: 1 = Normal; 2 = Marcha espástica; 3 = Marcha espástica con apoyo; 4 = Bipedestación sin marcha; 5 = Postración. Función vejiga: 1 = Normal; 2 = Polaquiúrica; 3 = Urgencia; 4 = Incontinencia.

Tabla 2. Antecedentes biográficos clínicos y virológicos de 41 pacientes de paraparesia
espástica tropical seronegativos

    Edad
Tiempo
Función
Sensi-
      Enfermedades Sero- PCR
Sexo comienzo
evol
motora
bilidad
Vejiga CC PPESS Asociadas logía tax
    (años)
(años)
               

1 F 40   4
2 Park
- 2 + + Alt Cirrosis/Sjögren - +
2 F 49 15
4 Bulb
+ 3 + Alt S Sjögren - -
3 M 61   3
3
- 3 + Alt Ca prostático - +
4 M 40   5
2
- 2 - - - - -
5 F 30   2
2
+ 1 - Alt - - -
6 M 71 10
4
- 3 + - - - +
7 F 64   8
2
- 2 + Alt - - -
8 F 28   2
3
- 1 + - - - +
9 M 40 14
3 Bulb
+ 2 + Alt - - +
10 F 52   5
2
+ 1 - Alt S Sjögren - +
11 M 43   3
2
- 1 - - Lesiones cutáneas - +
12 F 70   3
3 Bulb
- 2 + Alt S Sjögren - +
13 F 51   1
1
- 1 + - Cirrosis hepática - +
14 M 39   7
2
- 2 - - - - -
15 M 56   2
2
+ 2 - Alt - - +
16 F 40 31
2
+ 3 + + Alt S Sjögren - -
17 F 41 22
2 Park
- 2 + Alt Sjögren/cutáneo - +
18 M 25   7
2 Bulb
- 2 - - - - -
19 F 27 20
2
- 2 - - - - -
20 M 30 18
2
- 1 - Alt - - -
21 M 32 24
3
+ 4 - - S Sjögren - -
22 M 28   2
2
+ 2 - - - - +
23 M 56   2
2 Park
- 1 + - - - -
24 F 28 10
2
- 2 - - - - +
25 F 16 20
2
- 2 - - - - -
26 F 33   9
2
+ 2 - - - - -
27 F 52   7
2 Park
- 2 - Alt - - +
28 M 46   4
2
- 2 - Alt - - -
29 M 36 22
2
+ 3 - Alt - - -
30 F 45   2
2
- 1 - - - - -
31 M 41 23
2
- 2 - - - - -
32 M 33   8
2
- 2 - Alt - - -
33 M 67   2
3 Bulb
+ 2 - Alt S Sjögren - +
34 M 33 22
4
- 3 - - - - -
35 F 40 25
2
- 3 - - - - -
36 F 35 25
3
- 2 - Alt - - -
37 M 48   3
3
- 2 + - - - -
38 M 22   2
2 Bulb
- 2 - - - - +
39 M 43 19
3
- 1 - Alt - - +
40 M 24   3
2
- 2 - - - - -
41 M 36   6
3 Bulb
- 3 + Alt S Sjögren - +

CC = Compromiso cognitivo; Park = Síndrome parkinson; Bulb = Compromiso pseudo bulbar; Alt. = Alterado.
Función motora: 1 = Normal; 2 = Marcha espástica; 3 = Marcha espástica con apoyo; 4 = Bipedestación sin marcha; 5 = Postración. Función Vejiga: 1 = Normal; 2 = Polaquiúrica; 3 = Urgencia ; 4 = Incontinencia.

Los 31 pacientes con ELISA positivo se confirmaron con la prueba de inmunofluorescencia y en el PCR realizado en ADN de linfocitos circulantes se amplificaron secuencias de 5'ltr y de tax. Los 41 pacientes con paraparesia espástica ELISA negativos, el Western-blot para HTLV-I y para HTLV-II también resultó negativo. El PCR fue negativo para 5'ltr y amplificó para tax en 18/41 PETs seronegativas. Los casos controles, todos fueron negativos para ELISA y Western-blot, sin embargo, 2 casos con síndromes extrapiramidales (2/30) amplificaron para las secuencias de tax.

Todos los pacientes con PET presentaban una paraparesia espástica que mayoritariamente tenían una evolución progresiva de varios años. El síndrome pareto-espástico presente en el 100%, tenía hiperreflexia bilateral en las extremidades inferiores y Babinski. En el 80% de ellos hiperreflexia de las extremidades superiores, aunque éstas, infrecuentemente presentaban algún déficit de la potencia muscular. La debilidad muscular de las extremidades inferiores, predominó en los músculos glúteos, flexores de rodilla y dorsiflexores del pie, observándose conservación importante de la potencia del cuádricep y los flexores plantares. En los pacientes con mayor déficit de la marcha también se veían comprometidos los músculos antigravitatorios. No se hizo reLieve respecto a la intensidad de la espasticidad, presencia de clonus, o cambios en los reflejos cutáneos, etc, ya que sólo complementan la definición del síndrome piramidal.

Además de la paraparesia espástica, dentro de los trastornos motores, el 12,9% de las PETs seropositivas presentaban alguna disfunción del territorio motor bulbar (disfagia, disfonía, disartria) que en las PETs seronegativas llegó al 19,5%.

La funcionalidad, establecida en la capacidad de marcha (Tabla 1 y 2), demostró que el 51,6% de los seropositivos mantienen una marcha sin necesidad de apoyo que sube al 65,8% en los seronegativos. También en esas tablas se analiza la vejiga neurogénica, que fue frecuente y mostró un mayor compromiso funcional entre los seropositivos. En aproximadamente 1/4 de los pacientes se encontró trastornos objetivos de la sensibilidad, de grado menor, que ha sido definida electrofisiológicamente como de origen central. Estas alteraciones consistieron en: hipoestesia táctil, trastornos de la sensibilidad postural y vibratoria de las extremidades inferiores. En un caso seropositivo, se encontró un nivel sensitivo dorsal (pseudo-nivel sensitivo). El 22,5% de los seropositivos, evidenciaron déficit sensitivos y el 27,3% de los seronegativos. Las parestesias y disestesias, ocasionalmente acompañadas de dolor lumbar y de caderas superaron el 60% en ambos grupos.

Desde el punto de vista electromiográfico, ninguno de los pacientes tenía compromiso periférico. El 74,1% de los PET seropositivos, así como el 48,7% de los PET seronegativos de esta serie, tenían alteraciones en los PPESS, que se caracterizaron especialmente por la ausencia o disminución de la amplitud de los potenciales, definiendo un compromiso axonal.

Los distintos estudios radiológicos de estos pacientes eran normales, o mostraban atrofia de la médula dorsal, sin señales anormales en la resonancia nuclear magnética, ni cambios con el medio de contraste. Entre las PETs seropositivas más del 70% de los pacientes tenía algún grado de atrofia de la médula dorsal cuya intensidad se relacionó con el tiempo de evolución de la enfermedad. Este hallazgo, sólo llegó al 46% entre los seronegativos. El estudio citoquímico del líquido cefalorraquídeo mostró que sólo el 35% de los pacientes con PET seropositivos, tenían pleocitosis Linfocitaria de 5 a 80 células y el 65% bandas oligoclonales. La pleocitosis bajó al 15% y las bandas oligoclonales al 40% en las PET seronegativas. Los cambios cognitivos se perfilaron como un deterioro subcortical, que se manifestó en el 34,1% de las PETs seronegativas y en el 54,8% de las PETs seropositivas11.

Muchos de los pacientes tenían asociadas otras patologías atribuibles al virus, como: dacriosialoadenitis, broncoalveolitis, lesiones dérmicas, artritis o linfomas12. En las PET seropositivas el 77,4% se asociaba a síndrome sica, que la biopsia de glándulas salivares menores y el estudio inmunológico, definió como concordante con una dacriosialoadenitis HTLV-I13. Entre las PETs seronegativas esta asociación llegaba sólo al 21,9%, pero 6/9 de estos pacientes eran tax positivos (66,6%).

Definido el origen de los pacientes (lugar de nacimiento) se comprobó, que provienen de todas las regiones de Chile, predominando los nacidos en la Región Metropolitana. No se encontró diferencias en el origen de los pacientes seropositivos y seronegativos. Entre los seropositivos 13 (40%) son de la Región Metropolitana y 18 de otras regiones. Entre los seronegativos 17 (41 %) son de la Región MetropoLitana y 24 de otras regiones.

COMENTARIO

Uno de los objetivos de este estudio era definir en un número suficiente de enfermos la relación de las PETs seronegativas con el virus. El otro, era enmarcar clínicamente las PETs seronegativas, comparándolas con las PETs seropositivas.

La presencia de una parte del genoma del HTLV-I en el ADN de linfocitos circulantes de pacientes con PETs seronegativas, constituido por el hallazgo de secuencias de tax, sugiere que estas paraparesias también están ligadas al HTLV-I. Se ha postulado que la seronegatividad sería debido a la expresión de un virus defectivo10. También, en otro sentido, que posiblemente esta anomalía pudiera ser transmitida de madre a hijo de manera parecida a la transmisión vertical del virus completo14.

Sin embargo la interpretación de la patogenia de las PETs, es clave para definir el rol del HTLV-I en la enfermedad. Se han desarrollado diversas hipótesis: algunas inflamatorias coherentes con un agente infeccioso, otra degenerativa que concuerda con la forma de las lesiones medulares, y amplía el ámbito patogénico de este retrovirus, reconocido por sus efectos oncogénicos15.

Las hipótesis inflamatorias establecen que la PET se origina en un proceso inmunológico antiviral de la médula dorsal16. De allí, han nacido numerosos estudios que intentan explicar las lesiones desde el punto de vista inmunológico por la presencia de linfocitos perivasculares infectados que se han encontrado en algunos casos17, así como por el aumento de la actividad de numerosas linfoquinas entre otros factores inmunológicamente activados, que darían cuenta de una lesión desmielinizante18-19. Esta interpretación parece estar en contraposición con la existencia de casos serológicamente negativos ligados al HTLV-I, así como por las lesiones, que histológicamente son la expresión de una degeneración retrógrada (dying-back central) simétrica del haz piramidal, que asciende desde la médula lumbar y una lesión retrógrada, simétrica del cordón posterior (haz de Goll), que desciende desde la médula cervical2. Este compromiso distal de los axones más largos y más gruesos de la médula espinal, define una acción específica sobre dichas estructuras y no es la expresión de un fenómeno inflamatorio difuso. En consecuencia, la pérdida de axones manifestada en la atrofia de la médula y también por la presencia de ovillos neurofibrilares en esos axones 20 apuntan a una degeneración axomielínica2.

Es aceptado universalmente que la infección con HTLV-I tiene un significado patogénico (inflamatorio o degenerativo) en el desarrollo de la enfermedad, de manera que la presencia del gen tax en las PETs seronegativas, resulta comprensible en este contexto, especialmente si estudios recientes atribuyen a la proteína Tax efectos deletéreos sobre los neurofilamentos21. Por otra parte, la secuencia 5'ltr que no fue amplificada entre los seronegativos, es concordante con el concepto de un pro-virus sólo parcialmente representado en el genoma del huésped.

Al considerar nuestros resultados, se percibe que hemos incorporado casi un 50% de los enfermos con paraparesia espástica tropical seronegativos al ámbito viral. Sin embargo, aún queda un 20 ó 25% del total de paraparesias que no tienen una definición etiológica. Sabemos que hemos buscado sólo parte del gen tax. Se requiere extender estos estudios para que permitan definir aún mejor el grupo seronegativo, que recién se comienza a estudiar. Cabe esperar que en algunos pacientes sea imposible detectar la presencia de secuencias tax, ya sea porque esos pacientes tienen una baja cantidad de ADN viral en los linfocitos circulantes (baja carga viral) o, porque los linfocitos infectados tienden, en esos enfermos, a permanecer preferentemente en niveles tisulares. En definitiva, también es posible que algunos de los pacientes que persisten como seronegativos y tax negativo, no sean etiopatogénicamente originados por HTLV-I.

Ahora, si comparamos globalmente ambos grupos, encontramos que en los seropositivos predominan las mujeres 3:1 y que en los seronegativos esta relación es de 1,2 hombres por 1 mujer, cifra que se mantiene al considerar sólo los tax positivos. Todavía no existe explicación de este predominio femenino entre los seropositivos. No se aprecian diferencias en la edad de comienzo, en el nivel de funcionalidad y tiempo de evolución, tampoco, en la presencia e intensidad del compromiso sensitivo, aunque los seropositivos parecen tener un mayor compromiso sub-clínico de la vía sensitiva central, que ya había sido comentada22. Se podría decir, que el grupo seronegativo aparece como más benigno en algunos aspectos, pero tienen un mayor daño en otros, como el frecuente compromiso pseudobulbar. En definitiva, creemos que la PET tiene un perfil clínico que no permite distinguir primariamente los seropositivos de los seronegativos, los tax positivos de los tax negativos. Por ahora, sólo el estudio virológico permite clasificar estas paraparesias espásticas progresivas y de allí el interés en definir lo mejor posible las PETs seronegativas, que pudieran eventualmente confundirse con esclerosis múltiple monofásica o esclerosis lateral primaria23-24.

Por otra parte, debe tenerse presente la alta frecuencia con que la dacrosialoadenitis HTLV-I se asocia a la paraparesia espástica25, representando una constante en el diagnóstico de las PETs, igual que la frecuente presencia de linfocitos lobulados (linfomatosos) que forman parte de las alteraciones no neurológicas del complejo sintomático originado por el HTLV-I.

La paraparesia espástica tropical se distribuye en todo Chile de Arica a Punta Arenas y su número es proporcional a la población de cada región del país. El 40% de los pacientes han nacido en Santiago. También resulta interesante comprobar que la distribución de las paraparesias seropositivas y seronegativas al HTLV-I es casi idéntica en todas las regiones, demostrando que la enfermedad es independiente de los factores ambientales.

Finalmente nos llamó la atención la presencia de secuencias tax en 2 pacientes con enfermedades extrapiramidales (casos controles). Este hallazgo, inesperado, requiere un anáLisis que no estamos en condiciones de realizar por ahora y sólo consignamos el hecho. La presencia de cuadros extrapiramidales no ha sido una asociación infrecuente en las PETs. En esta serie llegan al 6,9% los síndromes parkinsonianos entre las 72 paraparesias analizadas.

Podemos concluir que este estudio representa un avance original en el diagnóstico de la PET. Además, que se vislumbra un nexo efectivo entre un retrovirus y una patología del SNC de aspecto degenerativo. También que la expresión de la PET por el HTLV-I puede manifestarse por un virus defectual, desnudando la existencia de estos virus defectuales como agentes patogénicos, como han sugerido otros26.

REFERENCIAS

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