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Ultima década

versión On-line ISSN 0718-2236

Ultima décad. v.15 n.27 Santiago dic. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22362007000200007 

 

Última Década, 27, 2007:119-139

VALORES SOCIALES Y ESTÉTICAS JUVENILES


Ámbitos sociales de representación del cuerpo femenino.
El caso de las jóvenes estudiantes universitarias de la Ciudad de México


Âmbitos sociais de representação do corpo feminino.
O caso das jovens estudantes universitárias da Cidade do México


Representation of the social scopes of the female body.
The case of young university students of the City of Mexico


Maybel Piñón Lora*
Cyntia Cerón Hernández**


* Profesora Investigadora de la Academia de Comunicación y Cultura de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México.
** Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Universidad Intercontinental.

Dirección para correspondencia


RESUMEN

Este artículo es un estudio parcial que se articula en torno a percepciones y representaciones sociales del cuerpo femenino que sobre éste tienen las jóvenes estudiantes de dos universidades, una del ámbito público: la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, y otra privado: la Universidad Intercontinental. Se pretende, a partir del método cualitativo, descifrar cómo opera en las jóvenes la subjetividad femenina con el fin de descubrir, describir y comprender las formas en que piensan, interpretan y utilizan cotidianamente su cuerpo. El trabajo concluye con la presentación de los resultados de la primera fase de esta investigación, la cual está dividida en tres fases, donde se localizaron las principales representaciones y ámbitos de relación con el cuerpo, los cuales serán punto de partida para fases subsecuentes.

Palabras clave: Jóvenes, Cuerpo femenino, Universitarias



RESUMO

Este artigo é um estudo parcial que se articula em torno das percepções e representações sociais do corpo feminino que têm as jovens estudantes de duas universidades, uma pública: a Universidade Autônoma da Cidade do México, e outra privada: a Universidade Intercontinental. Pretende-se, a partir do método qualitativo, decifrar como opera nas jovens a subjetividade feminina, a fim de descobrir, descrever e compreender as formas com as quais pensam, interpretam e utilizam cotidianamente seu corpo. Para concluir, o trabalho apresenta os resultados da primeira fase desta pesquisa, dividida em três fases, onde se situam as principais representações e âmbitos de relação com o corpo, que serão ponto de partida para fases subseqüentes.

Palavras chave: Jovens, Corpo feminino, Universitárias



ABSTRACT

This article is a partial study which moves around the perceptions and social representations of the female body, in which these young students from two different universities have, one of a public scope: The Autonomous University of Mexico City, and the other from a private scope: The Intercontinental University. It is intended, from the qualitative method, to decipher how the feminine subjectivity operates in young people with the purpose of discovering, describing and understanding the ways in which they think, interpret and use their body daily. The work concludes with a presentation of the results of the first stage of this investigation, which is divided in three phases, where the main representations and scopes of relation with the body are located, which will be departure point for subsequent phases.

Key words: Youth, Female body, Universities



1.    Introducción

El presente artículo titulado «Ámbitos sociales de la representación del cuerpo femenino. El caso de las jóvenes estudiantes universitarias de la Ciudad de México. Resultados preliminares», es un estudio parcial que se articula entorno al cuerpo femenino, a las preocupaciones y representaciones sociales que sobre él tienen las estudiantes de dos universidades de la Ciudad de México, una ubicada dentro del campo de la educación pública: la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (uacm), y otra en el privado: la Universidad Intercontinental (Uic).

En este trabajo pretendemos descifrar las diferentes capas de significados, describir las acciones y expresiones que producen, perciben e interpretan, las jóvenes universitarias cotidianamente con relación a su cuerpo. De-construir y analizar las construcciones significativas de la subjetividad femenina que con respecto al uso del cuerpo femenino se imbrican en nuestro estudio, pues consideramos que cada vez más se intensifica la preocupación y exaltación del cuerpo, convirtiéndose en uno de los elementos centrales de la vida de las jóvenes.

Tenemos como objetivos inquirir a partir de sujetos específicos cómo se conciben las jóvenes universitarias partiendo de la reflexión sobre su cuerpo, así como intentar de-construir la intersubjetividad de dichas experiencias o representaciones; es decir, analizaremos las formas de autopercepción de cada una de las estudiantes tomado en cuenta la complejidad del mundo biográfico, histórico, social, y cultural en el que interaccionan. O sea, las sujetas les han incorporado varios significados a esas experiencias y representaciones, han enriquecido cada emisión o recepción, y en ellos subyace la búsqueda de comprensión de sí mismas y del entorno. En este momento es fundamental observar las diferentes formas de construcción e interpretación simbólicas en los distintos contextos de la vida social. Esta reconstrucción constituye en sí un proceso interpretativo, es una interpretación de la forma de comprender la vida diaria por parte de los actores sociales que forman parte de esta investigación. También pretendemos indagar con respecto a los sentidos intersubjetivos, la posibilidad de que exista alguna diferenciación en las representaciones a partir de la edad y la clase social.

Las jóvenes estudiantes que conforman nuestro universo de estudio oscilan entre 18 y 30 años, habitan en la Ciudad de México por esta razón nuestra investigación contemplará los ámbitos y prácticas urbanas, y están diferenciadas —inicialmente— por su condición o clase social.

El concepto de clase social siguiendo a Pierre Bourdieu (Bourdieu, 2003:478) hace referencia a la identificación de condiciones de existencia material más o menos similares, o si se prefiere, a la posesión de capacidades, de poderes y propiedades sociales similares alrededor de las cuales es posible teóricamente reunir a grupos de personas, por lo que en esta investigación lo tomaremos como una categoría que podría dar pie a identidades grupales.

Para la investigación partimos de cinco conceptos básicos: autopercepción, autorrepresentación, heteropercepción, cuerpo y erotismo. Dichos categorías conceptuales permiten evaluar las experiencias que las estudiantes han tenido con su cuerpo a partir de las relaciones que han establecido con él y con otros sujetos.

La autopercepción la definimos «como el proceso por medio del cual la sujeto se constituye a sí misma como mujer, incluyendo una serie de factores que condicionan su comportamiento, como pueden ser el ámbito familiar, la relación social, las experiencias de vida individuales» (Pech y Romeo, 2006), y las condiciones históricas. La autorrepresentación es la manifestación concreta de una toma de posturas sobre la identidad y la forma en que la mujer se autopercibe. Implica, en gran medida, la praxis de la autopercepción. Y la heteropercepción la hemos definido como la forma en que la otredad percibe lo que está fuera de sí misma, la manera en que observa y siente al otro. Es importante señalar que la heteropercepción ejerce una influencia a veces nodal en la autopercepción, sobre todo en el caso de mujeres jóvenes que nos ocupa.

Con respecto al cuerpo, nos basamos en los estudios abordados desde la perspectiva de género. Las investigaciones presentan resultados sobre la repercusión de la religión en los acercamientos subjetivos al cuerpo; la introspección y el desnudo como tendencias femeninas en el arte y la experiencia del cuerpo en bailarinas y su influencia en la subjetividad, respectivamente; temas abordados por diversos autoras como Reneé de la Torre y Patricia Fourtuny (1991); Lorena Zamora (2000) y Margarita Baz (1994). Desde el punto de vista teórico cabe destacar los trabajos de Marta Lamas (1994), y Juan Soto (2004), el primero, nos introduce a las categorías de género y diferencia sexual; y el segundo, aborda el papel del cuerpo en las interacciones humanas.

Para este abordaje nos basamos en lo planteado por Gilles Lipovetsky (2000) donde nos muestra las diferentes representaciones y significaciones con respecto al cuerpo femenino o «bello sexo» a través de la historia, de los diferentes estadios de la humanidad. A partir de la observación de los individuos en ámbitos como el amor, la seducción, la belleza física y el cuerpo, la relación con el trabajo, la familia, y el poder, muestra que las sociedades posmodernas intentan reducir las oposiciones de género. Enuncia el hecho de que la mayoría de los estudios se dedican a la denuncia pero no preparan a los sujetos para la convergencia de los géneros.

En las sociedades contemporáneas se ha establecido como práctica social, femenina mayoritariamente, el culto al cuerpo. Es una preocupación casi generalizada al menos en el contexto urbano, que atraviesa todos los sectores y clases sociales. Esta forma de «idolatría» del cuerpo es apoyada por un discurso que se basa en la cuestión estética de la delgadez, y en cierta preocupación por la salud a partir de recetas para adelgazar.

«Es la época de la anti-edad y el anti-peso, el centro de gravedad se ha desplazado de las técnicas de camuflaje a las técnicas de prevención, a las prácticas de mantenimiento del cuerpo, a las exigencias nutricionales, [...] lejos de las sobrecargas barrocas para llegar a la regeneración de la piel» (Lipovetsky, 2000:122).

Según Bourdieu el lenguaje corporal es señal de distinción social, ocupa una posición fundamental en su argumentación y construcción teórica; coloca al consumo de alimento cultural y a la forma de presentación (incluyendo el consumo del vestuario, artículos de belleza, higiene y de cuidados y manipulación del cuerpo en general) como las tres más importantes maneras de distinguirse, pues son reveladoras de las estructuras más profundas determinadas y determinantes del habitus.

«El cuerpo es la más irrebatible objetivación del gusto de clase, que se manifiesta de diversas maneras. En primer lugar, en lo que en apariencia parece más natural, esto es, en las dimensiones (volumen, estatura, peso) y en las formas (redondas o cuadradas, rígidas y flexibles, rectas o curvas) de su conformación visible, pero se expresa de mil maneras toda una relación con el cuerpo, esto es, toda una manera de tratar al cuerpo, de cuidarlo, de nutrirlo, de mantenerlo, que es reveladora de las disposiciones más profundas del habitus» (Bourdieu, 2003:188).

El último concepto con el que trabajaremos es erotismo. Proviene del griego Eros: amor enfermizo, calidad de erótico, afición desmedida y enfermiza a todo lo que concierne al amor. De erótico: Voluptuoso, libidinoso, lujurioso, obsceno, vicioso.

Siguiendo a Georges Bataille (1988), el género humano es el único que puede hacer de su actividad sexual erotismo; la cualidad de erótico se atribuye a la relación sexual que no contempla como fin último y necesario, la reproducción.

El erotismo se manifiesta en la experiencia corporal. Implica la pasión, los sentidos y por supuesto el cuerpo; su fin es provocar los placeres y displaceres, incitar a la aventura que traspasa los límites de la piel, del ser en su totalidad. Empero para las mujeres el erotismo se experimenta estrechamente vinculado con lo afectivo, éste no puede entenderse sin la sexualidad que va muy de la mano con la maternidad. «Así, el deseo, que es el campo de la realización ególatra del yo, no puede entenderse alejado del amor, que no es otra cosa más que el lugar ideológico donde se remiten los deseos de relaciones interpersonales sexuadas y sublimadas» (Pech y Romeo, 2006).

Con respecto al cuerpo, a partir del recorrido histórico ofrecido por Gilles Lipovesky (2000) observamos que la representación del cuerpo femenino ha estado en función de los roles que han jugado las mujeres en las diversas estadios de las sociedades, y a los estándares de belleza de cada época a través de la historia.

En el arte paleolítico superior se encuentran algunas figuras femeninas, en las que se subrayan partes del cuerpo implicadas en la perpetuación de la especie. Unos 6000 años antes de Cristo la imagen femenina se humaniza, aparecen los rostros con algunos rasgos y ojos de obsidiana. No sólo expresan el culto a la fecundidad, sino también un verdadero sistema jerarquizado, sagrado. Es en el Renacimiento en los siglos xv y xvi, cuando se hace un reconocimiento explícito y teorizado de la superioridad estética de la mujer y de la glorificación hiperbólica de sus atributos físicos y espirituales. Hasta el siglo xviii domina esta idea. Para la concepción pre-moderna, la belleza de las personas se concibe como una cualidad estrictamente física, desligada del aspecto moral, con valor sólo estético y sexual. En el siglo xx el culto a la mujer entra en la época de la cultura de masas. Desde entonces se ha ido incrementando la preocupación femenina por parecer cada vez más joven. «Primero los cuidados del físico estuvieron dominados por la obsesión del rostro, por una lógica decorativa. Hoy es el cuerpo y su mantenimiento lo que moviliza cada vez más las pasiones y la energía estética femeninas. La finalidad buscada no es tanto la sofisticación del aspecto físico, como antaño, como rejuvenecer, tonificar y reafirmar la piel» (2000:121), mantener el cuerpo firme para verse mejor desafiando los efectos del tiempo.

Sin duda estas representaciones a lo largo de la historia y las significaciones a través de las épocas forman un sólido imaginario que influye en la autopercepción que las jóvenes universitarias poseen sobre su cuerpo, en la manera en que reflexionan sobre él y en la interacción con los demás, en su sentido intersubjetivo.


2.    Fundamentación teórica


La filiación teórica estará sustentada a través del modelo sociológico de Pierre Bourdieu (1990), específicamente sus nociones de habitus, capital, y prácticas, así como en el concepto de representaciones sociales trabajado por Moscovici (1988) y Jodelet (1988).

Partimos del entendido de que la identidad femenina, como sugiere Nelly Richard (1993), debe partir necesariamente de un reajuste de su identidad social y sexual, consideramos que no puede ser soslayada la posición social y simbólica de las sujetos investigadas, pues ello incide en la manera en que perciben su cuerpo y viven su relación con él.

En este sentido, la teoría sociológica de Bourdieu, al permitir dar cuenta de la génesis de la construcción de identidades de grupo, de comunidades de sentido y de clases de agentes inmersos siempre en un espacio campal determinado, pero entrecruzado en el orden social con otros, puede visibilizar las condiciones que hacen posible la emergencia de las constelaciones de sentido en general, de las funciones que juegan las prácticas de los agentes en la construcción de esos sentidos, así como de los obstáculos o reajustes que esta misma dinámica impone a los procesos de cambio de significados, generando con ello su propia lógica de conservación y/o transformación. De esta manera, la noción de individuo y grupo social quedan subsumidas en la noción de campo (estructura relacional) y la de habitus (esquemas incorporados) que se manifiestan a través de los modos de acción en que ambas nociones se conjugan (prácticas).

Así, la noción de campo nos indica una dimensión espacio-tem-poral de las interacciones sociales, donde se legitiman las prácticas de los agentes. El campo, al ser concebido como un lugar definido por unas reglas, y por las prácticas simbólicas que se derivan de ellas, se constituyen para salvaguardar en principio las identidades e intereses de los agentes sociales; por ello se estructura alrededor de una creencia en común (illusio) y el compromiso entre sus miembros. La distinción, afirma Bourdieu, es la condición intrínseca de la delimitación de los campos.

El campo entonces es la arena de lo social-cultural y el habitus lo social in-corporado, es decir, lo social inscrito en el cuerpo, de tal manera que actúa como una pre-condición que engendra un sistema disposicional, pero de forma tal que si bien anticipa implícitamente a la práctica, no tiene intenciones ni fines previos conscientemente planteados. Por ello, no es una regla, sino una disposición, constitutiva al menos en los orígenes que estructura u orienta la práctica a partir de un cuerpo de creencias que lo sostiene (la illusio campal). Sin embargo, esto no quiere decir que las condiciones de origen de un habitus determinen la práctica del sujeto. El habitus genera estrategias, orientaciones generales que estructuran a la práctica, y esto permite que ante situaciones imprevistas, adopte un despliegue mínimo, dando paso a la práctica misma, en tanto juego, y en tanto tal, al reajuste de las condiciones existentes.

Pero el habitus, en tanto sistema de disposiciones, precisa de un fundamento representacional que Bourdieu denomina capitales, cuya posesión incide —mas no determina— la existencia o reajuste de dicho sistema y en consecuencia la práctica misma. Estos capitales pueden ser objetivados (bienes económicos), incorporados (habitus, disposiciones) e institucionalizados (simbólicos). Así, el capital pasa a ser un conjunto de recursos que se intercambian y valorizan en el espacio social entre los agentes, e incide en la legitimación de sus illusios, de su posición campal y en la manifestación de las prácticas.

La práctica entonces la entendemos como la «actualización» en la acción de un proceso diferido de una incorporación de la exterioridad. Su sentido práctico es el hacer natural desplegado en el tiempo; su sentido simbólico estructura a la experiencia que, en tanto representación, se convierte en esquemas y automatismos corporales. La práctica es una estrategia de acción en la interacción social (Bourdieu le llama «juego»), de ahí que toda la estructura e historia del juego social estén presentes en las prácticas por medio de los habitus y su sentido del juego. Así, habitus y prácticas van estrechamente ligados. El habitus da el derecho de «hacer» porque se poseen las competencias para ello (destrezas y habilidades). Pero tener las destrezas y habilidades para hacer algo, implica un saber más allá de lo práctico, implica el saber de las reglas de juego, un saber que está interiorizado a manera de in-corporación y no necesariamente reflexionado.

Como puede observarse, el modelo sociológico de Bourdieu nos marca la pauta para centrar el concepto de representación social dado por Moscovici (1988) y Jodelet (1988). Ellos entienden por representaciones las formas de pensar e interpretar la realidad cotidiana que se vincula con el conocimiento social, que de hecho lo es, lo que no impide la acción mental por parte de los individuos para fijar su posición ante situaciones, objetos y comunicaciones. Las representaciones sociales son cognitivas y tienen por propósito describir, clasificar y explicar informaciones o actitudes (Moscovici y Hewstone, 1988). Son modalidades del pensamiento práctico orientadas a la comunicación, la comprensión y el dominio del entorno social, material e ideal, organizados a partir de los contenidos y operaciones lógicas.

Según Abric (citado en Alberoni, 2006), las representaciones sociales se organizan en dos núcleos: uno central y otro periférico. El núcleo central está directamente relacionado con las condiciones históricas, sociológicas e ideológicas en tanto aparece fuertemente marcado por la memoria colectiva y por el sistema normativo (esto se correspondería con lo que Bourdieu denomina habitus). El núcleo periférico, en cambio, es el encargado de contextualizar la representación vinculada a la norma y a lo colectivo para lograr la adaptación de dicha representación a una realidad concreta, situada. Esto último está estrechamente vinculado con la noción de práctica como juego y estrategia de Bourdieu.


3.    Estrategia metodológica


Para realizar la investigación se tiene como estrategia metodológica el uso de entrevistas a profundidad y grupos de enfoque. Hasta el momento tenemos algunos resultados a partir de las entrevistas. Como instrumento de investigación, la entrevista permite ampliar el campo de información y verificar el conocimiento, acercarse a las ideas, creencias, supuestos, y significaciones que se manejan con respecto al objeto de investigación. En un segundo y futuro momento se llevarán a cabo grupos de enfoque. Ambas estrategias con la idea de develar y registrar cómo se conciben las jóvenes universitarias a partir de la reflexión sobre su propio cuerpo, su capital simbólico.

El trabajo se ha dividido en tres fases. En la primera fase concluida hasta el momento, realizamos una exploración preliminar de representaciones que acerca del cuerpo tienen las sujetas investigadas utilizando como técnica la entrevista a profundidad. En ésta se realizan preguntas a partir de los conceptos: autopercepción, autorrepresentación y heteropercepción.

La segunda fase pretende localizar los ámbitos de relación entre dichas representaciones, analizando la información cualitativa obtenida de las entrevistas a profundidad. Hasta el momento se han encontrados tres ámbitos y una variable en cada uno de ellos. El primer ámbito se refiere a la estética, el segundo a la sexualidad, y el tercero a la interacción, estrechamente ligado con el segundo.

En la tercera y última aún por iniciar y teniendo como técnica el grupo de enfoque, se realizará una descripción y explicación por ámbitos de relación de los factores económicos, culturales, sociales e históricos que se articulan con cada una de las representaciones localizadas.

Por todo lo anterior los resultados que expondremos en el siguiente apartado estarán circunscritos a aquella información obtenida de la primera fase de investigación.


4.    Resultados


A partir de las entrevistas realizadas a las jóvenes universitarias de dos instituciones educativas, una pública (uacm) y otra privada (uic), es que presentamos los siguientes resultados sobre las representaciones corporales y los ámbitos de relación con el cuerpo.


a)    Representaciones sobre el cuerpo


Las jóvenes de ambas instituciones expresan en un primer momento, un sentimiento de conformidad con su cuerpo y relevancia de lo interno (reflexiones, sentimientos, inteligencia) al relacionar la imagen corporal con la proyección de su interior. Sin embargo, el discurso se va matizando a lo largo de la entrevista y surgen diferentes aristas en torno a las representaciones presentadas en el siguiente cuadro.


Cuadro 1
Representaciones sobre el cuerpo

Categoría

Uic

Uacm

Miradas
de otros

-La gente te trata según la apariencia física. Deseo y gusto por llamar la atención al mostrarse seguras, bellas, sensuales.

-La gente te trata según la apariencia física. Deseo y gusto por mostrarse bellas sin llamar demasiado la atención o provocar miradas incómodas/invasivas de otros.

Gusto sobre
su cuerpo

-Rasgos de feminidad: cabello largo, nariz finita, manos delicadas.

-Signos que denotan seguridad y fuerza: forma de caminar, postura erguida.

-Rasgos distintivos: hoyitos en cachetes, perforaciones, cicatrices (un caso).

-Rasgos de femineidad y juventud: firmeza en piernas, abdomen, glúteos.

-No aparece en el discurso.

-Rasgos distintivos: flexibilidad, color de ojos.

Disgusto
sobre su
cuerpo

-Rasgos masculinos: manos o pies anchos o toscos.

-Partes que no encajan en estereotipos de belleza: no tener senos o nalgas, tener cadera demasiado ancha, nariz ancha o chata, sobrepeso, lonjas.

-No aparece en el discurso.

-Rasgos masculinos: manos y pies grandes

-Partes que no encajan con estereotipos de belleza: piernas demasiado flacas, estatura baja, dientes desalineados, sobrepeso.

-Rasgos distintivos: cicatrices, piel demasiado blanca.

Visión
a futuro

-Se visualizan con sobrepeso y flacidez, piel arrugada (minoritario). Causas asociadas: edad, dejar ejercicio, herencia, embarazo. También evolución mental, madurez reflejada en mostrarse más seguras y con una imagen más formal (asociada al ámbito laboral).

-Se visualizan con sobrepeso, flacidez, descuido, vejez. Causas asociadas: matrimonio, edad, embarazo. Existe un fuerte deseo por lucir jóvenes.



Cuerpo
femenino

-Belleza, delicadeza, cuerpo estilizado, delicado, sensible, con curvas.

-El embarazo como condición exclusiva y de superioridad ante el hombre.

-Belleza, delicadeza, cuerpo estilizado, delicado, alto y delgado, proporcionado, con curvas.

-El embarazo como condición idealizada, superiorioridad ante el hombre.

Cuerpo
masculino

-Cuerpos menos estilizados. Se distinguen partes que denotan fuerza, sensualidad: glúteos, abdomen, brazos.

-Cuerpos menos estilizados. Se distinguen partes que denotan fuerza, protección: altura, brazos, espalda, manos.



De acuerdo a la propuesta de Moscovici (1988) en torno al concepto de representaciones, la representación sobre el cuerpo se estructura en las estudiantes de la siguiente manera:


Diagrama 1
Representaciones del cuerpo femenino



b)    Ámbitos de relación con el cuerpo

Dados los resultados anteriores, podemos concluir que existen tres principales ámbitos de relación o dimensiones alrededor de la percepción del cuerpo: estética, sexualidad e interacción.

i) Estética. En ambos casos, ésta aparece como la dimensión de mayor peso, existe un culto y preocupación por ser bella que ocupa gran parte del tiempo de las jóvenes, ya que lucir bella está ligado a ser aceptada. El discurso de las jóvenes hacia su cuerpo está en función de la mirada del otro, vinculado a la vez con su autopercepción, como proyección del interior: «si estás bien, te ves bien».

Cuadro 2
Ámbito de relación: estética

Categoría

Uic

Uacm

Belleza

-Implica además lucir atractiva y sensual.

-Orientado hacia aspectos que puedan controlar y elementos externos que implican gasto: ejercicio, estar a la moda, maquillarse, realizar perforaciones, utilizar productos de belleza y comer adecuadamente -no comer en exceso, comer comida saludable, casera, no chatarras-

-Mayor relevancia a tener un aspecto joven asociado al ser bella.

-Orientado hacia aspectos donde ellas puedan tener el control: ejercicio, vestir a la moda aunque no con ropas caras y comer adecuadamente –no dejar de comer, no comer chatarras-

Peso

-Parámetros de delgadez más exigentes, implican mayor restricción: no tener panza, lonjas, caderas, celulitis o glúteos demasiado prominentes y estar firme.

-Ser delgada facilita la aceptación de los otros y condiciona el deseo de arreglarse.

-Estrategia para llamar la atención de los otros, especialmente del sexo opuesto.

-Parámetros de delgadez menos exigentes: no tener panza, lonjas, estar firme.

-Ser demasiado delgada se asocia a estar enferma, ser demasiado vanidosa.

-Estrategia para llamar la atención de otros, que en exceso genera críticas y miradas incómodas masculinas o del entorno familiar.

Arreglo

-Ritual placentero, tardado y laborioso, que implica limpieza, arreglo y utilizar ropa y accesorios de moda.

-Permite experimentar con su «look» de acuerdo a diferentes situaciones, estados de ánimo o etapas de vida, así como para exteriorizar su condición social: status.

-El arreglo se basa en la limpieza y la sencillez. Considerado placentero.

-El «look» varía de acuerdo a la actividad: escuela/trabajo.

Salud y bienestar

-Relacionado con la enfermedad física, emocional y espiritual

-Significa tener condición física, no fumar ni tomar en exceso, estar relajada y estable emocionalmente.


-Se logra a través del baile o ejercicio.

-Relacionado con enfermedad física y emocional.

-Significa no tener várices, reumas, dientes sanos, comer adecuadamente y estable a nivel emocional.

-Se logra a través de la higiene y ejercicio.

Ser bella significa para ambos perfiles de estudiantes, lucir atractiva de acuerdo a los juicios y aceptación de ambos sexos, donde ser bellas significa ser: delgada, lucir joven, mantener un cuerpo firme y una apariencia saludable. Sin embargo ser bella parece una meta inalcanzable, hay una preocupación constante y sentimiento de insatisfacción, pues siempre se puede lucir mejor; es decir, a pesar de que los estereotipos de belleza pueden ser resignificados y adaptados a su realidad, representan una exigencia que las jóvenes no pueden cumplir.

Principalmente aparece en ambos perfiles la preocupación por cuidar el peso, lo cual se vive como una lucha y autocensura constante para mantenerse en un peso adecuado, se involucran diversas prácticas relacionadas como: hacer ejercicio, comer «bien», tomar agua, hacer dietas. El sobrepeso, genera por lo tanto sentimientos de culpa con afectación directa a su autoestima.

El ritual de acicalamiento en ambos casos, es importante al establecer un contacto cercano con su cuerpo desde el momento del baño, la vestimenta y hasta los últimos detalles. El principal objetivo perseguido es ser vistas y admiradas.

ii) Sexualidad. Esta dimensión se refiere al contacto más íntimo del ser mujer, que implica necesariamente diferenciarse y relacionarse sexualmente con los otros, es expresada a partir de rituales de erotismo, autoerotismo y seducción.

Se presentan diferencias importantes de acuerdo a los dos perfiles explorados. En el caso de las estudiantes de la Uacm, la sexualidad persiste como un tema tabú, donde el discurso se expresa principalmente en torno al embarazo como condición idealizada de ser mujer; así como a estrategias sutiles de seducción como miradas o mostrar un cuerpo bonito y cuidado; no se habla abiertamente de contacto corporal con el otro.

En las jóvenes de esta institución, surge de forma recurrente la incomodidad que representan las miradas morbosas «hacia sus partes femeninas», así como las críticas de familiares ante mostrar su sensualidad a partir de su arreglo personal.

En el caso de las estudiantes de la Uic, la sexualidad se considera un tema tabú principalmente con los padres o dentro de instituciones educativas, donde se habla en un tono formal e informativo de forma esporádica. No así entre amigas, donde se expresa a nivel de dudas y experiencias como un gusto por experimentar su femineidad a través de su cuerpo y con el cuerpo del otro; sin embargo este gusto por experimentar se expresa en menor medida con su pareja.


Cuadro 3
Ámbito de relación: sexualidad

Categoría

Uic

Uacm

Disposición para hablar en torno a su sexualidad

-Mayor disposición para hablar del tema con amigas principalmente (dudas, experiencias, bromas), con padres es un tema tabú.

-Poca disposición para hablar del tema en situación de entrevista.

Expresión
de su
sexualidad

-A través de: hablar del tema, ligar, seducir, tener «fajes», la menstruación, tener relaciones sexuales (algunas), masturbación (un caso).

-Gusto por ejercer su sexualidad, les permite experimentar, descubrir su cuerpo y del otro, así como vivir su femineidad «sentirse sexys, deseadas».

-A través de: mostrar un cuerpo «bonito» y cuidado, lanzar miradas de seducción, deseo de ser miradas por el sexo opuesto considerado atractivo.

-Gusto por arreglar y cuidar su cuerpo para ellas y otros.

Respuesta a las miradas
de otros

-Deseo, gusto y orgullo por llamar la atención y ser vistas, les da status entre pares.

-Incomodidad por miradas masculinas de acoso y críticas de familiares al expresar su sensualidad de forma obvia, «descarada».

Virginidad

-Percibida como condición minoritaria en su grupo, relacionada con valores tradicionales religiosos y familiares.

-No aparece en el discurso.

Masturbación

-Percibida como práctica y tema tabú en la mujer (percibida natural en el hombre).

-Practicada en un caso para experimentar.

-No aparece en el discurso.

Embarazo

-Mayoritariamente considerado como posibilidad a futuro, en una situación estable, después de realización profesional.

-Condición deseada e idealizada, distintiva y superior al sexo masculino.

En estas estudiantes la virginidad se percibe como una condición minoritaria en su grupo, aunque esto no signifique que expresen su sexualidad necesariamente a través de relaciones sexuales o que tengan una vida sexual constante.

Para las estudiantes de la Uic existe una fuerte relación entre la aceptación de su cuerpo y la expresión de su sensualidad a través de miradas, movimientos, contacto físico o al momento de bailar. El amor en la pareja ayuda a aceptar los defectos físicos, siendo lo contrario cuando no lo hay; en este sentido tener una pareja funciona como ayuda para la autoaceptación o rechazo en torno a su cuerpo.

Para estas jóvenes, la masturbación en las mujeres persiste como un tema tabú, del cual no se acepta abiertamente entre pares o que se considera por la familia como algo inapropiado. Sólo en un caso se mencionó la masturbación como forma de experimentar y conocer su cuerpo.

iii) Interacción. Dimensión entendida como la autorrepresentación, la manifestación concreta o el uso del cuerpo, las prácticas o estrategias utilizadas al estar en contacto con los otros.

En general las jóvenes expresan adaptar diferentes roles de acuerdo a la situación que experimentan. En el caso de las estudiantes de la uacm, se adapta principalmente un rol social en el trabajo, donde requieren ser poco expuestas hacia miradas de otros, se comportan por lo tanto, de forma más seria y formal. Uno de los principales objetivos para adaptar este rol tiene que ver con detener las miradas o intenciones incómodas, al momento de socializar con amigos y situaciones de ligue.

En el caso de las jóvenes de la Uic se adaptan roles de acuerdo al objetivo que quieran lograr en el otro, donde pueden adaptar los siguientes roles: indefensa-infantil, sexy-sensual o seria-formal. Estas estrategias se consideran especialmente efectivas con los hombres. El objetivo principal para utilizar estrategias tiene que ver con llamar la atención del otro, ya sea padres, amigos o en situaciones de ligue; lograrlo les da un sentimiento de seguridad y éxito. También aparecen para detener miradas o intenciones del sexo opuesto que no se considera atractivo.

Para estas estudiantes la capacidad de mostrar el cuerpo y saber utilizarlo se relaciona con la madurez mental y la seguridad, este capital cultural comienza a integrarse desde la adolescencia donde comienza la conciencia corporal en situaciones de interacción.

 

Cuadro 4
Ámbito de relación: interacción

Categoría

Uic

Uacm

Estrategias
y objetivo

-Para ligar y llamar la atención: acercarse, mirar, tocar, pararse erguida, sonreír, soltarse el cabello, usar ropa ajustada, adaptar postura y forma de caminar.

-Para evitar ser miradas: poner caras de enojo, no responder a estímulos de los otros, «ser sangronas».

-Para adaptar diferentes roles: modificar tono de voz, movimientos, gestos, vestimenta.

-Para mostrar seguridad: lanzar miradas de dominio o enojo, postura erguida, caminar con fuerza.

-Para ligar: lanzar miradas, arreglarse.

-Para evitar ser miradas: lanzar miradas de enojo o esconderse.

-Para adaptar diferentes roles: vestimenta, movimientos.

-No aparece en el discurso.

Adaptar roles y usar estrategias significa

-Una cuestión de madurez, seguridad y educación.

-Una forma de atraer miradas deseadas y detener miradas incómodas.

Roles
adaptados

-Infantiles: para cumplir sus deseos.

-Sexys: para seducir.

-Formales: para mostrar madurez emocional y mental, inteligencia (ligado al ámbito escolar o social).

-Formales: para mostrar madurez emocional y mental. (ligado al ámbito laboral).



De la misma manera, dichas representaciones, nucleadas alrededor de la autopercepción, la heteropercepción, autorrepresentación y erotismo, que son nuestras categorías centrales pueden articularse como sigue:

Cuadro 5
Representaciones y articulación con categorías

Categorías

Representaciones sociales

Núcleo
central

Núcleo
periférico

Autopercepción

Discurso orientado hacia la belleza.

Sistema normativo: Uso del lenguaje políticamente correcto, no aceptar abiertamente la inconformidad hacia su cuerpo.

En un primer nivel discurso orientado hacia sentirse bien, y satisfechas con su cuerpo al proyectar su bienestar interior. En contraste con el deseo y preocupación por cuidarse y lucir bellas para ellas y los otros.

Heteropercepción

Categoría de mayor peso pues a partir de la mirada y aceptación del otro, definen su imagen corporal.

Sistema normativo: imagen estereotipada de los medios y la moda, a nivel físico e intelectual.

Cuidado, moda, juventud, ser delgada, firmeza, estrategias en interacción, estudiar una licenciatura.

Auto
Representación

Estrategias corporales en interacción a partir de la adaptación de diferentes roles de acuerdo a su objetivo.

Sistema normativo: determinar el tipo de interacción de acuerdo a lo legitimado por el campo

Búsqueda de:

-Seguridad y respeto

(sólo para estudiantes uic)

-Protección y atracción

 -Conveniencia y protección

Adaptar roles y estrategias:

-Mujeres formales (seriedad, madurez, inteligencia) en ambos casos.

(sólo para estudiantes uic)

-Mujeres sensuales

-Mujeres infantiles

Erotismo

No sale explícitamente en el discurso, sólo a través de estrategias como forma de autorrepresentación.

Sistema normativo: ser deseadas y aceptadas, atraer al sexo opuesto.

Cuidado como autoerotismo, estrategias utilizadas con el sexo opuesto.


Como puede observarse, sólo el ámbito de las estrategias corporales posee un núcleo periférico, lo cual es comprensible si tenemos en cuenta que dicho núcleo se activa en dependencia de la necesidad de reajuste de dichas representaciones en situaciones de interacción concretas y determinadas en cada caso.


5.    Conclusiones


Con respecto a las representaciones del cuerpo, tanto las jóvenes estudiantes de la universidad pública como de la privada, comparten un núcleo central a partir de las condiciones históricas, sociológicas e ideológicas marcadas por el sistema normativo y la memoria colectiva (Moscovici y Hewstone, 1988); en este sentido se ha construido el habitus a partir de imágenes y creencias (illusio) alrededor del cuerpo femenino aterrizadas en las siguientes representaciones: la imagen corporal determina el trato de los otros, existe un deseo por ser bella: atractiva, delgada, joven; autoerotismo expresado mediante el gusto por cuidar su cuerpo de diversas maneras; rechazo al sobrepeso en ellas y otros; deseo por llamar la atención y detenerla en caso de miradas incómodas; la pareja influye en la autopercepción, como ayuda a la autoaceptación o rechazo de su cuerpo; adoptar diferentes roles como el de niña-infantil, sexys, o formales (este último para ambos grupos de estudiantes), para lograr objetivos premeditados y como características y formas de actuar distintiva de cada clase social; y por último el embarazo como una función y característica exclusiva del género femenino

Sin embargo las jóvenes universitarias de ambas instituciones educativas negocian y resignifican las representaciones del núcleo central, para adaptarlo a través de prácticas culturales (Bourdieu, 1990) y autorrepresentación de su cuerpo, lo que Moscovici (1988) llama el núcleo periférico, lo cual permitirá en la segunda fase de la investigación contextualizar y vincular las representaciones, que con respecto a su cuerpo tienen las estudiantes, a las normas y a lo colectivo, con el objetivo de adaptar dichas representaciones a la realidad.

También se encontraron tres ámbitos de relación con respecto al cuerpo femenino: el estético, la sexualidad, y la interacción. El ámbito estético es el que tiene mayor peso para las estudiantes y donde se encuentran mayores similitudes entre los dos grupos de estudiantes.

El reajuste del habitus se realiza mediante las relaciones intersubjetivas en un campo específico. En este sentido, parece que la condición social opera en la conformación de los capitales y en la de la cultura integrada de las jóvenes, de acuerdo a lo que el campo legitima.

Es así que en las jóvenes de clase social más baja, de la universidad pública (Uacm), existe menor disposición para hablar sin tabúes sobre su cuerpo, el discurso se maneja a un nivel más superficial, con menor contacto hacia su intimidad y sexualidad. A este perfil de jóvenes les gusta mostrar su cuerpo sin que esto signifique provocar miradas incómodas, en particular las masculinas, o las críticas de otros, ya sean por parte de familiares o de amigos.

Por otro lado, en el caso de las jóvenes de la universidad privada (Uic), existe mayor disposición para exteriorizar el discurso hacia su sexualidad e intimidad. Para estas jóvenes es importante mostrar su cuerpo y llamar la atención como forma de ser aceptada por los otros.

En ambos grupos de jóvenes universitarias se manifiesta una preocupación y exaltación del cuerpo; donde el peso de la imagen proyectada se relaciona con la aceptación y buen trato de los otros (esto implica: tener pareja, encontrar empleo, mejorar status social) lo cual les proporciona seguridad. También el hecho de poder controlar su cuerpo, su figura, de decidir cuándo tener hijos y cuántos, reconstruye y confirma su autoestima.

En este sentido, en las estudiantes de ambas instituciones educativas hay una tendencia a reconocer que un cuerpo atractivo, firme, y un físico cuidado (de ahí la preocupación y exaltación antes mencionada), junto con estudios universitarios, influye en la posibilidad de ampliar la gama de roles que pueden jugar a partir de su condición de ser mujer; es decir, que el control de su imagen corporal proyectada es una vía para mejorar su condición, donde el aspecto físico ayuda a escalar significativamente en un mundo social y profesional donde la mujer siempre ha sido marginada.

Ciudad de México (México), abril 2007



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Recibido: mayo 2007
Aceptado: julio 2007