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Revista chilena de obstetricia y ginecología

versión On-line ISSN 0717-7526

Rev. chil. obstet. ginecol. v.69 n.2 Santiago  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75262004000200007 

 

REV CHIL OBSTET GINECOL 2004; 69(2): 126-131

TRABAJOS ORIGINALES

CERCLAJE CÉRVICO-ÍSTMICO TRANSABDOMINAL: SERIE CLÍNICA*

 

Mauricio Besio R.1, Cristóbal Besio H.2

1Departamento de Obstetricia y Ginecología, Pontificia Universidad Católica de Chile.
2Médico en Capacitación, Departamento de Obstetricia y Ginecología, Hospital Luis Tisné Brousse


RESUMEN

Se comunica el resultado perinatal de trece pacientes con cerclaje efectuado por vía abdominal. Se revisa la historia, la técnica quirúrgica, las indicaciones y las complicaciones del procedimiento. Hubo un 87% de sobrevida fetal, resultado comparable con series mundiales publicadas. Se destacan dos casos de indicaciones no publicadas anteriormente y asociadas a incompetencia cervical (fístula cérvicovaginal y útero doble). Se concluye que este procedimiento es útil en pacientes con imposibilidad de cerclaje por vía vaginal o en fracasos de cerclajes previos. El mayor riesgo de complicaciones hace necesario que la indicación de este procedimiento sea decidido en cada caso.

PALABRAS CLAVE: Incompetencia cervical, cerclaje transabdominal


SUMMARY

An experience in abdominal cerclage is presented. The history, surgical technique, indications and adverse side effects of the procedure are discussed. A total of thirteen patients, with a fetal survival rate of 87% are discussed. This result is comparable with others reports. Two unpublished indications are highlighted; one patient with a cervico-vaginal fistula and another carrying a double uterus. Abdominal cerclage is a useful procedure in patients with a failure in previous vaginal attempt. However the high risk of this procedure, demands an adequate case to case decision.

KEY WORDS: Cervical incompetence, transabdominal cerclage


 

INTRODUCCIÓN

La incompetencia cervical se define como la incapacidad de llevar un embarazo a término debido a anormalidades funcionales o estructurales del cuello uterino. Esta patología fue descrita por primera vez en 1950 por Lash y Lash (1), fecha en que comenzaron las primeras correcciones quirúrgicas para resolverla. Tiene una incidencia entre 0,1 a 2% de todos los embarazos, manifestándose clínicamente por abortos repetidos del segundo trimestre o por dilatación cervical indolora con parto prematuro. En la mayoría de los casos, la etiología es desconocida. Algunas causas asociadas son algunas anormalidades müllerianas como la aplasia o la hipoplasia cervical, la exposición in utero al dietilstilbestrol o el trauma cervical por procedimientos quirúrgicos u obstétricos. Shirodkar (2) y McDonald (3) en la década de los 50, fueron los primeros en diseñar técnicas quirúrgicas exitosas para el cerclaje transvaginal, siendo válidas en la actualidad. Sin embargo, situaciones clínicas como cuellos uterinos extremadamente cortos o amputados, desgarros cervicales profundos y conizaciones amplias o extensas, hacen que el cerclaje por vía vaginal técnicamente sea dificultoso o de alto riesgo de rotura ovular. En este contexto Benson y Durfee describieron el cerclaje cérvico-ístmico transabdominal, como método alternativo para este grupo de pacientes (4). Posteriormente se ha perfeccionado la técnica, estando actualmente avalada por la literatura médica. Además se ha demostrado que es el tratamiento de elección para las pacientes en que el cerclaje transvaginal ha fracasado para corregir la incompetencia cervical en embarazos anteriores (5-14).

El objetivo de este estudio es comunicar los resultados perinatales del cerclaje cérvico-ístmico transabdominal, como también la técnica quirúrgica empleada y la comparación con otras series publicadas.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizaron desde 1985, 13 cerclajes por vía transabdominal, efectuados por uno de los autores del estudio (MBR), en diversas ciudades del país (Arica, Santiago, San Bernardo, Rancagua y Puerto Montt). Estos se efectuaron entre las 8 y 18 semanas de gestación, con indicaciones que se describen en la Tabla I. Se destaca la indicación de fístula cérvico-vaginal, en una paciente con antecedente de aborto provocado a las 12 semanas, no corregida quirúrgicamente en tres oportunidades, con un aborto y parto prematuro a través de ella, logrando un parto de término mediante esta técnica (6). Además se realizó este procedimiento en una paciente con útero doble, en la cual no fue viable un cerclaje transvaginal. No se administró tocolisis de rutina, ni antibióticos antes o después de la cirugía. En la Tabla II se resumen los datos clínicos más relevantes.

Tabla I

INDICACIONES DEL CERCLAJE CÉRVICO-ÍTSMICO
TRANSABDOMINAL


_ Fracaso de cerclajes por vía vaginal.
_ Cuello extremadamente corto o amputado.
_ Desgarros cervicales profundos.
_ Conización amplia y extensa.
_ Fístula cérvico-vaginal
_ Malformación uterina; útero doble

Tabla II

ANTECEDENTES E INDICACIONES DE CERCLAJE CÉRVICO-ÍTSMICO TRANSABDOMINAL Y RESULTADOS
PERINATALES


Causa

Historia obstétrica

Tratamiento previo

Edad gestacional
al cerclaje

Resultados


Conización

       

amplia

3 abortos de

2 cerclajes vagi-

9ª semanas

2 partos de término,

 

2° trimestre

nales

 

cesáreas

         

Amputación

       

cervical

2 abortos de

     
 

2° trimestre

 

18ª semanas

Parto de término,

       

cesárea

         

Conización

3 abortos de

 

11ª semanas

Parto de término,

amplia

1° y 2° trimestre

   

cesárea

         

Conización

1 parto pretérmino

 

13ª semanas

Parto de término,

amplia

RPM 2.010 gramos

   

cesárea

         

Aborto provocado

1 aborto, 1 parto de

2 intentos de correc-

14ª semanas

Parto de término,

fístula cérvico-

26 semanas, muerte

ción quirúrgica de

 

cesárea

vaginal

neonatal

la fístula

   
         

Desconocida

3 partos pretérmino

1 cerclaje vaginal

8ª semanas

Infección ovular 21

 

con 3 neomortinatos,

   

semanas, cesárea,

 

3 abortos espontáneos

   

RN de 410 g

         

Dilatación y ras-

1 parto cesárea a las

2 cerclajes vagi-

14ª semanas

Parto de término,

pado uterino por

38 semanas con cerclaje

nales

 

cesárea

aborto, desgarro

vaginal. 1 aborto gemelar

     

profundo del

con cerclaje vaginal a las

     

cuello

24 semanas, RPM e infec-

     
 

ción ovular. 1 aborto rete-

     
 

nido de 12 semanas

     
         

Conización

1 parto pretérmino de 26 se-

 

13ª semanas

Parto de término,

amplia

manas, muerte neonatal

   

cesárea

         

Conización

3 abortos de 1° y 2° trimestre.

 

15ª semanas

Parto de 36 semanas,

amplia

1 parto cesárea a las

   

cesárea, RN de 2600 g

 

28 semanas, asfixia neonatal,

     
 

retardo psicomotor

     
         

Aborto gemelar

1 parto pretérmino de

1 cerclaje vaginal

13ª semanas

Parto de término,

de 20 semanas,

25 semanas, cesárea,

   

cesárea

dilatación mecá-

recién nacido vivo.

     

nica del cuello

1 parto vaginal de pre-

     
 

término, RPM, óbito.

     
         

Desconocida

2 abortos de 20 semanas.

1 cerclaje vaginal,

13ª semanas

Aborto de 20 semanas,

 

1 parto pretérmino de

reinstalado

 

infección ovular, óbito,

 

28 semanas, recién

   

sepsis materna, histe-

 

nacido vivo

 

rectomía

         

Útero doble con

2 abortos de 1° trimestre.

 

15ª semanas

Parto de 36 semanas,

doble vagina

Cesárea 32 semanas, cercla-

 

cesárea, RN de 2700 g

 
 

je vaginal, recién nacido vivo.

     
 

1 aborto 21 semanas.

     
 

1 cerclaje vaginal

     
         

Amputación

2 abortos de 2° trimestre

 

14ª semanas

2 partos cesárea de

cervical

     

término


Técnica quirúrgica. Se utilizó la técnica descrita por Mahren (5), que es una modificación de la descrita por Benson y Durfee (4), que se detalla a continuación: bajo anestesia general o regional, se realiza laparotomía, se incide transversalmente el peritoneo en la reflexión útero-vesical, exponiendo el istmo uterino. Se pasa la cinta de Mersilene con aguja montada en ambos extremos (Cervix-Set™), fijándola en el espesor del istmo. Se identifican los vasos uterinos de un lado, pasando la aguja desde anterior a posterior medial a los vasos uterinos, a nivel de la división de la arteria uterina en rama ascendente y descendente (Figura 1), emergiendo en la parte posterior a nivel de la inserción del ligamento útero-sacro. Se repite la maniobra al otro lado, anudando la cinta en la parte posterior, seccionándola a unos 3 cm del nudo (Figura 2), posteriormente se procede al cierre de la laparotomía por capas sin ninguna consideración en especial.

Figura 1. Representa los diversos elementos que constituyen la unión cérvico-ístmica. La flecha señala el espacio libre donde se instala la cinta.


Figura 2. Diagrama que muestra un corte transversal del istmo uterino, con la cinta instalada.

RESULTADOS

La edad promedio de las pacientes fue 34 años con un rango de 26 a 38 años. La mediana de edad gestacional al momento del cerclaje fue 13 semanas con un rango de 8 a 18 semanas. Hubo quince embarazos en las trece pacientes; 11 recién nacidos fueron de término y 2 de pretérmino (36 semanas), todos sanos. Dos pacientes lograron un segundo embarazo con buen resultado. Todos los partos se resolvieron mediante operación cesárea. Una paciente desarrolló corioamnionitis clínica a las 21 semanas, con membranas íntegras, que requirió la interrupción del embarazo; el recién nacido pesó 410 gramos, que falleció posteriormente. Otra paciente a las 13 semanas, durante el cerclaje, presentó rotura de membranas; se decidió conducta expectante con mantención del cerclaje, desarrolló corioamnionitis clínica a las 20 semanas con muerte fetal y sepsis materna que requirió histerectomía, evolucionó grave con alta a los doce días del ingreso.

La tasa de sobrevida fetal fue 87%, según criterios de Séppala y Vara (16) (porcentaje de recién nacidos sobrevivientes respecto al número total de embarazos después del procedimiento).

DISCUSIÓN

Aunque sigue siendo un tema controversial en nuestra especialidad, está claro que el principal tratamiento para la incompetencia cervical de alto riesgo de aborto de segundo trimestre, es el cerclaje transvaginal (17,18). Sin embargo está demostrado que bajo indicaciones precisas, especialmente cuando existe gran dificultad técnica para realizar un cerclaje transvaginal, el cérvico-ístmico transabdominal es una alternativa válida para obtener un buen resultado perinatal. Este punto cobra importancia ya que a pesar que es una técnica descrita hace casi 40 años, es poco conocida y utilizada en la actualidad. Es por lo tanto válido tenerla presente para ofrecerla a las pacientes con real indicación. Sin embargo, es necesario informar a las pacientes que el procedimiento no está exento de complicaciones, que en ocasiones podrían ser severas. Es por eso que cada caso clínico debe ser evaluado individualmente, con una adecuada ponderación de las ventajas y desventajas que puede tener este procedimiento.

Un punto importante que queremos destacar es la indicación del cerclaje cérvico-ístmico en las pacientes que presentaron uno o más fracasos con un cerclaje por vía vaginal. Hay evidencias que para este tipo de pacientes el cerclaje cérvico-ístmico transabdominal ofrecería un mejor resultado perinatal que otro cerclaje transvaginal (19,20). Sin embargo, esto conlleva también un aumento del riesgo de complicaciones, dado principalmente por la dificultad técnica de instalar la cinta en un lugar anatómicamente complejo, como también por la necesidad de someter a estas pacientes a dos procedimientos quirúrgicos, como son el cerclaje y la posterior cesárea.

Es importante mencionar que la principal complicación intraoperatoria asociada al cerclaje cérvico-ístmico transabdominal es el sangrado, por daño de los vasos uterinos al momento de colocar la cinta entre ellos y el istmo del útero. Este riesgo se atenúa al evitar la disección de los vasos uterinos, instalando la cinta según la técnica descrita por Mahren (5, 6), como se puede comprobar al comparar los trabajos que utilizan una y otra manera de colocar la cinta (7, 13). Otras complicaciones descritas, también de baja incidencia, se señalan en la Tabla III, las cuales si bien son poco frecuentes pueden constituir un riesgo importante para el feto y la madre.

Este trabajo muestra una serie clínica con un número adecuado de casos, similar a las series publicadas en la literatura de la especialidad. Si analizamos el éxito alcanzado es también similar al reportado por otras series clínicas (Tabla IV). No queremos desconocer, la ocurrencia de una severa complicación que pudo resultar en muerte materna. Esta grave complicación nos hace ser aun más cautelosos en la indicación del procedimiento, especialmente por la aparición de algunos reportes que sugieren que el abordaje transabdominal pudiese tener un resultado obstétrico mejor que el vaginal para todas las pacientes con incompetencia cervical (19, 20).

Tabla III

COMPLICACIONES ASOCIADAS AL CERCLAJE
CÉRVICO-ÍTSMICO TRANSABDOMINAL


Complicación

Incidencia


Excesiva pérdida sanguínea

Ocasional

Muerte fetal

Ocasional

Retardo crecimiento intrauterino

Ocasional

Rotura prematura de membranas

Ocasional

Tromboflebitis

Raro

Desprendimiento placenta

Raro

Molestias vesicales

Raro

Dolor persistente

Raro

Migración de la sutura

Raro


Tabla IV

ALGUNAS SERIES PUBLICADAS CON PORCENTAJE DE SOBREVIDA FETAL DESPUÉS DE CERCLAJE
CÉRVICO-ÍTSMICO TRANSABDOMINAL


Autor (referencia)

Año

Pacientes (n)

Embarazos (n)

Sobrevida fetal (%)


Benson y Durfee (4)

1965

10

13

82

Mahran (5)

1978

10

10

70

Olsen y Tobiassen (9)

1982

17

17

88

Novy (10)

1982

16

22

95

Wallenburg y Lotgering (21)

1987

14

16

94

Herron y Parer (11)

1988

8

13

85

Van Dongen y Nijhuis (22)

1990

14

16

94

Novy (7)

1991

20

21

90

Cammarano y cols (13)

1995

24

26

93

Besio y Besio (trabajo actual)

2004

13

15

87


La serie clínica presentada aportó dos indicaciones nuevas con resultados exitosos, como es el caso de una paciente con fístula cérvico-vaginal y el caso de una paciente con útero y vagina doble, ambas con mala historia reproductiva por incompetencia cervical.

Con relación al momento de realizar el cerclaje cérvico-ístmico, creemos que es mejor hacerlo durante la gestación; esto permite una mejor identificación de los vasos uterinos y facilita la tensión adecuada del nudo. Además, al igual que en cualquier tipo de cerclaje, pensamos que el procedimiento transabdominal debe realizarse sobre las 10 semanas, ya que posteriormente es menos probable que ocurra aborto por causas genéticas, con la dificultad adicional que en estas situaciones pudiera ser necesario tener que retirar la cinta para realizar el legrado uterino.

CONCLUSIONES

1. Procedimiento reservado a pacientes con mala historia reproductiva por incompetencia cervical.
2. Indicaciones dadas por fracaso de cerclajes anteriores por vía vaginal, grandes lesiones estructurales del cuello uterino y algunas malformaciones congénitas.
3. Mayor riesgo materno por la situación anatómica donde debe instalarse la cinta y por el doble procedimiento invasivo por vía abdominal (cerclaje y cesárea).
4. Buen resultado perinatal en los casos indicados.

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*Trabajo leído en la sesión del 15 de junio de 2004 de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología.