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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. v.70 n.6 Santiago nov. 1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41061999000600004 

Frecuencia de malos hábitos orales y su asociación con el desarrollo de anomalías dentomaxilares en niños de 3 a 6 años del área Oriente de Santiago

Pamela Agurto V.1; Rodrigo Díaz M.2; Olga Cádiz D.3;
Fernando Bobenrieth K.4

Resumen

Los malos hábitos pueden alterar el normal desarrollo orofacial, produciendo deformaciones dentoesqueletales, además de problemas sicológicos, emocionales, de otros sistemas (respiratorio, digestivo) y de aprendizaje. En Chile, la tercera patología odontológica prevalente son las anomalías dentomaxilares y la causa de su aparición se debe a múltiples factores entre los que destacan los malos hábitos. El objetivo de esta investigación es realizar un estudio de la frecuencia de malos hábitos orales y determinar la relación entre la presencia de malos hábitos y el desarrollo de las anomalías dentomaxilares. El universo estuvo constituido por niños de 3 a 6 años de 6 colegios y 4 jardines infantiles particulares del área oriente de Santiago, con un total de 1110 niños quienes, al momento del examen, presentaban amígdalas sanas, dentición temporal completa e integridad coronaria. El 66% presentó malos hábitos. Se observaron un total de 1 878 casos, siendo los más frecuentes la succión (62%), respiración bucal (23%) e interposición lingual (15%). Los objetos más succionados fueron la mamadera en 55%, el dedo en 23% y chupete 15%. De los niños que presentaron malos hábitos, el 57% (417) presentó a lo menos una anomalía dentomaxilar. Las anomalías más frecuentes fueron distoclusión 38%, mordida cruzada 28% y mordida abierta en 16%. Se corroboró una asociación altamente significativa entre la presencia de los malos hábitos y el desarrollo de maloclusiones, p < 0,0001. La alta frecuencia de malos hábitos y de maloclusiones indica la necesidad que el pediatra sea capaz de detectar malos hábitos y algunos signos de anomalías dentomaxilares en forma precoz, ya que mientras antes sean objetivadas, menor será el daño que provoquen.

(Palabras clave: malos hábitos, anomalías dentomaxilares, dentición temporal, oral.)

Oral bad habits frequency and its association with dentomaxilar
abnormal development, in children three to six year old in Santiago Oriente

Oral bad habits can disturb the normal development of the orofacial system, leading to facial deformities, besides psycological and emotional problems, along with disturbances in other systems like respiratory, digestive, and learning. In Chile, the third most frequent odontological disturbance are badoclussions, secondary to many factors including oral bad habits. To resolve this problem it is necessary a strong cooperation among the health team, parents and kids. The purpose of this investigation is to make a first evaluation of the frequency of bad habits in the chilean pediatric population, and to look at the relationship between oral bad habits and the development of badoclussions. 1110 children, 3 to 6 year old from 6 colleges and 4 infants gardens of the east area of Santiago were studied. All of them showed their tonsils healthy at the begining of the study, full primary dentition and integrity of their crowns. 66% presented oral bad habits, 1878 patients, being the most frequent abnormalities: sucking (62%), oral breath (23%) and tongue interposition (15%). The objects more often sucked were the milk bottle (55%), a finger (23%) and the pacifier (15%). 57% of the kids who presented bad habits developed at least one badoclussion. The most frequent badoclussion was distoclussion (38%), cross bite (28%) and open bite (16%). A highly significant association between the presence of the bad habits and the development of badoclussions (p < 0.0001) was found. The high frequency of oral bad habits show the importance of the pediatric control in order to avoid badoclusion and oral deformities later in life.

(Key words: bad habits, maloclussions, primary dentition, oral.)

INTRODUCCIÓN

Hábito es la costumbre o práctica adquirida por la repetición frecuente de un mismo acto, que en un principio se hace en forma consciente y luego de modo inconsciente, como son la respiración nasal, masticación, fonoarticulación y deglución, considerados fisiológicos o funcionales, existiendo también aquellos no fisiológicos entre los cuales tenemos la succión que puede ser dedo, chupete, mamadera o labio, entre otros, la respiración bucal, y la interposición lingual en reposo, deglución y fonoarticulación.

Los malos hábitos pueden alterar el normal desarrollo del sistema estomatognático produciendo un desequilibrio entre las fuerzas musculares externas y las internas, desequilibrio que se produce cuando una de las fuerzas al no ejercer su presión normal, permite que la otra, manteniendo su intensidad habitual, produzca una deformación ósea. Otras veces se agrega a ello fuerzas que normalmente no están presentes, tales como la presión del dedo en la succión o la interposición de otros objetos como el chupete, todas alteraciones que pueden ocasionar en el niño problemas de distinto orden, emocionales, psicológicos, problemas de alteración de otros sistemas del organismo (sistema respiratorio, digestivo) y de aprendizaje.

La deformación provocada por el mal hábito dependerá fundamentalmente de tres factores:

a) La edad en que este se inicia, de tal forma que mientras antes comience este mal hábito, mayor es el daño, ya que a edades tempranas el hueso está formándose y por lo tanto es más moldeable.
b) El tiempo (minutos u horas) que dura el mal hábito.
c) La frecuencia de este, es decir el número de veces al día.

La succión, desde el nacimiento hasta los 2 años se considera normal, con la aparición de las piezas dentarias temporales es reemplazada gradualmente por la masticación, por lo que se le considera mal hábito cuando persiste estando las piezas temporales en boca.

En variadas investigaciones se ha comprobado que la succión de dedo, mamadera o chupete, puede ser la causante de malformaciones dentoesqueletales1-5 y que estas pueden ser revertidas si el mal hábito es eliminado entre los 4 y los 6 años6-8.

En el caso de la respiración bucal el paso del aire por la vía nasal puede ser obstruido por desviación del tabique nasal, congestión nasal en gripes frecuentes y prolongadas, rinitis alérgicas, adenoides hiperplásicas, y la falta de aseo nasal.

La respiración bucal se considera un mal hábito cuando persiste una vez superado el problema de obstrucción nasal.

Las alteraciones que puede producir la respiración bucal mantenida a través del tiempo son alteración del cierre labial, alteraciones dentarias y maxilares, predisposición a enfermedades respiratorias9 y alteraciones corporales.

La interposición lingual consiste en la ubicación de la lengua entre las piezas dentarias, ya sea en la zona anterior (a nivel de incisivos) o entre los sectores laterales (a nivel de molares) observada en reposo y/o durante las funciones de deglución y fonoarticulación.

En condiciones normales la porción dorsal de la lengua toca ligeramente el paladar mientras que la punta descansa a nivel del cuello de los incisivos superiores.

En la interposición lingual en reposo, la lengua se ubica entre los dientes en forma inactiva, pudiendo interponerse también entre los labios (haciendo más fácil su detección). Esto podrá causar una deformación del hueso y malposición dentaria10-13.

Durante la vida existen dos patrones de deglución relacionados con el tipo de alimentación que determinan la posición lingual en deglución, el patrón de deglución infantil, que se presenta desde el nacimiento hasta la erupción de los dientes temporales, período durante el cual la lengua se coloca entre ambas arcadas, de este modo durante el amamantamiento la lengua presiona el pezón contra la arcada dentaria superior, y un patrón de deglución adulta que aparece con la erupción de los primeros dientes temporales (aproximadamente a los 8 meses de edad), en que la lengua irá adoptando en forma paulatina una nueva posición en la boca, contenida en la cavidad oral, la cual se mantendrá durante el resto de la vida.

La mantención de la deglución infantil después de erupcionar los dientes, se considera anormal y se puede detectar por los siguientes aspectos:

- Al pedirle al niño que trague saliva, frunce los labios y contrae los músculos de la mejilla haciendo una "mueca".
­ Al separarse los labios y pedir al niño que trague, se podrá observar la interposición lingual entre ambas arcadas dentarias.

Un tercer tipo de posición lingual se da en la fonación, en que, para poder pronunciar en forma correcta, la lengua debe colocarse por detrás de los dientes superiores, pero en el niño con deglución infantil, se produce una interposición de la lengua entre los incisivos superiores e inferiores. Esta interposición se presenta especialmente en la emisión de los fonemas D, T, S, donde se observa que el niño coloca la lengua entre los dientes, lo cual es incorrecto y da a la pronunciación un tono infantil. Se considera normal que durante los años en que el niño comienza a hablar, interponga la lengua, lo cual se corregirá solo a medida que aprenda a colocarla bien y a lograr mejor control de los movimientos finos de esta.

Las patologías odontológicas más prevalentes en nuestra población son las caries, las periodonciopatías (enfermedades de los huesos y las encías), y en tercer lugar las anomalías dentomaxilares, que se definen como la deformación de los huesos maxilares y mal posición dentaria, y que pueden manifestarse desde temprana edad y progresar en el tiempo. Su prevalencia fluctúa entre 44,4 y 68,3%14-17 y la causa de su aparición se debe a múltiples factores, entre los cuales podemos nombrar la herencia, malnutrición, enfermedades generales y malos hábitos, pudiendo generalmente existir más de un factor causal de deformación. Por ejemplo, las anomalías dentomaxilares producidas por succión pueden corregirse espontáneamente si el mal hábito es suspendido gradualmente entre los 4 y 6 años18-20. De no eliminarse este mal hábito, la anomalía se mantiene y agrava en dentición permanente, necesitando tratamientos más complejos21.

Para solucionar el problema de los malos hábitos bucales es necesario un trabajo en equipo que incluya a profesionales (dentista, pediatra, otorrinolaringólogo, sicólogo, kinesiólogo, fonoaudiólogo, enfermera, profesor) y padres. Además es imprescindible contar con la participación activa del niño. Mientras más precoz se elimina el mal hábito, menores serán los daños que este cause. Es precisamente en esta etapa que es de vital importancia la colaboración de los pediatras, quienes controlan a los niños en sus primeros años, para que detecten estos malos hábitos en sus inicios así como también expliquen y eduquen a las madres sobre la importancia de eliminarlos en forma temprana. Si ya existen alteraciones en la oclusión y/o el desarrollo dentofacial, los pediatras pueden observar algunos signos de estas maloclusiones y ayudar al odontólogo a interceptarlas.

Las investigaciones extranjeras han estudiado la prevalencia de cada mal hábito en particular (succión de dedo, succión de chupete, respiración bucal, etc.), pero no en forma global. Los estudios chilenos al respecto son escasos (22), es por ello que consideramos importante realizar un estudio preliminar de la frecuencia de malos hábitos en niños en dentición temporal.

Los objetivos de esta investigación fueron determinar la frecuencia de malos hábitos bucales y la asociación entre la presencia de malos hábitos y el desarrollo de anomalías dentomaxilares.

PACIENTES Y MÉTODOS

Se realizó un estudio descriptivo y de tipo transversal, el universo estuvo constituido por 1506 niños de 3 a 6 años, sanos (sin enfermedades respiratorias) pertenecientes a 6 colegios y 4 jardines infantiles particulares del área oriente de Santiago.

Los niños debían presentar amígdalas sanas, dentición temporal completa e integridad coronaria de todas las piezas dentarias. Se eliminaron 153 niños por presentar el primer molar permanente en boca, 123 por presentar amígdalas hiperplásicas y 120 niños por presentar caries, de modo que la población en estudio quedó constituida por 1110 niños. Al terminar el examen se le entregó a las profesoras jefes de cada curso una encuesta para el total de los padres de niños seleccionados, con respecto a los hábitos de su hijo de succión y respiración.

Para determinar la asociación entre la presencia de malos hábitos y el desarrollo de anomalías dentomaxilares, de la población en estudio (1110) se compararon los 2 grupos de niños, uno que presentaba malos hábitos (732 niños) y el otro sin malos hábitos (378 niños) y se determinó para cada uno la frecuencia de anomalías dentomaxilares.

Se utilizó una ficha para el examen, creada previamente (anexo 1), una encuesta (anexo 2) y 30 espejos bucales Nº 5 esterilizados en autoclave.

Dos examinadores visitaron un total de 4 jardines y 6 colegios, uno por semana, hasta examinar a la totalidad de niños. Se les realizó una charla con el fin de explicarles en qué consiste la labor del dentista y motivarlos en la participación del examen, ya que siendo tan pequeños muchos de ellos nunca habían asistido al dentista.

Se realizó un examen que comprendió el análisis de las características normales en niños en dentición temporal:

I. Examen extraoral:

  1. Los dedos para comprobar su limpieza o la presencia de callosidades.
  2. Los labios: a) El labio superior cubre los 2/3 de los dientes incisivos superiores. b) El cierre labial se realiza suavemente sin forzar el labio inferior. c) Labio inferior normal en relación al superior. d) Ausencia de irritación de la piel cercana al labio inferior.
  3. Nariz: a) Forma de las aletas nasales: redondeadas o aplanadas. b) Al sellar manualmente los labios, la respiración se mantiene normal.

II. Examen intraoral:

1. Lengua: a) Lengua colocada por detrás de los dientes superiores al tragar. b) Lengua colocada por detrás de los dientes en reposo. c) En niños mayores de 5 años: lengua colocada por detrás de los dientes superiores e inferiores en los fonemas D. T. S. Se les hizo repetir fonemas como dado, dedo (para la D), tetera, tri. Ti (para el fonema T) y diez, días (para el fonema S). A esta información se le adicionó la obtenida mediante la encuesta a los padres (anexo 2).

Succión: se consideró un niño con mal hábito de succión si sus padres contestaban que tomaba mamadera, succionaba chupete, dedo, labio, pañal u otro objeto y/o presentaba alguna de las siguientes características: dedo de la mano con callosidades y limpio, irritación de la piel inferior al labio.

Respirador bucal: Los niños fueron examinados por un pediatra para descartar la presencia de adenoides o amígdalas hiperplásicas como factor causante de la respiración bucal. Se consideró respirador bucal por mal hábito si los padres respondían que el niño pasaba día y noche con la boca abierta, y presentaba una o más de estas características: el niño mostraba casi toda o toda la superficie de los dientes constantemente (labio superior corto, figura 1), cierre labial alterado (al juntar los labios se hace a expensas del inferior que se torna tenso y aparecen depresiones en el mentón, labio inferior grueso y evertido (figura 1), irritación en piel cercana al labio inferior, aletas nasales aplanadas, al sellar sus labios la respiración se acelera o se hace insuficiente.


Figura 1: Niño respirador bucal: Labio superior corto: el niño muestra casi toda la superficie de los dientes constantemente. Labio inferior se torna grueso y evertido. Ref: Cádiz, O. Unidad 6, U. Chile, Of. Educación Odontológica, "Detección fr Malos Hábitos". texto de Autoenseñanza, 1985. Con permiso del autor

Interposición: En reposo: estando el niño en una posición cómoda se separan sus labios y la lengua se encontraba interpuesta entre ambas arcadas. En deglución: al hacer tragar saliva al niño y sin que el separe sus dientes, el examinador separa sus labios y la lengua se encuentra entre ambas arcadas. Interposición en fonoarticulación solo se consideró a los mayores de 5 años en la interposición lingual de los fonemas D, S, T.

Para determinar anomalías dentomaxilares se procedió de la siguiente forma:

III. Examen intraoral:

A. Arcadas por separado: a) Compresión del maxilar superior presentando una forma elíptica (lo normal es semicircular) e incisivos inclinados hacia adelante (protruídos). b) Incisivos inferiores inclinados hacia atrás (retruidos).

B. Arcadas en oclusión: relación de ambos maxilares en los tres sentidos del espacio (las anomalías están destacadas en negrita): a) En sentido transversal: en forma normal, las piezas dentarias las superiores deben ocluir por vestibular (por fuera) de las inferiores. En caso de presentarse borde a borde, se llama vis a vis y si las superiores se encuentran por dentro (hacia palatino) de las inferiores, se denomina mordida cruzada (figura 2). b) En sentido sagital: Relación de caninos temporales: la relación normal es que la cúspide del canino temporal superior ocluye en el punto de contacto entre el canino temporal inferior y el primer molar temporal inferior, a esta relación se le denomina neutroclusión canina (figura 3a). Si la cúspide del canino superior se encuentra por delante de este punto de contacto inferior, es distoclusión canina (figura 3b) y si está por detrás de esa referencia se llama mesioclusión canina (figura 3c). Resalte: relación de los incisivos en sentido sagital, en que los superiores se encuentran levemente por delante de los inferiores al estar en contacto (figura 4a). Si los incisivos superiores se encuentran muy por delante de los inferiores es resalte aumentado (figura 4b) y si se presentan borde a borde hablamos de una mordida vis a vis (figura 4c). Si los incisivos superiores están por detrás de los inferiores se denomina mordida invertida (figura 4d). c) En sentido vertical: Normalmente los incisivos superiores cubren 1/3 de los incisivos inferiores. De no ser así se pueden presentar dos casos: los incisivos superiores cubren casi totalmente los incisivos inferiores al morder (sobremordida, figura 5a) o no producirse entrecruzamiento, en cuyo caso encontramos una mordida abierta anterior (figura 5b).


Figura 2: Mordida cruzada lado izquierdo


Figura 3: Relación sagital de caninos temporales. La marca superior indica la cúspide del canino temporal y la inferior indica el punto de contacto entre le canino temporal y el primer molar temporal. a) Neutroclusión; b) Distoclusión; c) Mesioclusión


Figura 4: Resalte: relación sagital de los incisivos: a) Normal; b) Aumentado; c) Vis a vis; d) Resalte invertido o mordida invertida anterior


Figura 5: Relación vertical de los incisivos: a) Sobremordida; b) Mordida abierta

Análisis de la información

Para determinar la relación entre la presencia de malos hábitos y el desarrollo de anomalías dentomaxilares, se aplicó el test de Chi cuadrado.

RESULTADOS

De la población en estudio las mujeres constituyeron el 52,1% (578 niñas) y los varones el 47,9% (532 niños), con una edad promedio de 4,8 años (rango 3 años 2 meses a 5 años 11 meses).

Del total de la población en estudio, el 66% (732 niños), presentó a lo menos un mal hábito.

El total de malos hábitos fueron 1878, con un promedio de 2,5 malos hábitos/niño.

El 62% correspondió a malos hábitos de succión, 23% a respiración bucal y 15% a interposición lingual.

Del total de malos hábitos por succión (1164 lo que corresponde al 62% de malos hábitos), 55% succionaban mamadera, 23% el dedo y 15% chupete. En menor porcentaje succionaban pañal (5%) y el labio (2%).

Respecto a la frecuencia con que tomaban mamadera, 60% lo hacían una vez al día, 30% 2 veces al día y 10% 3 veces y más.

En cuanto a la ocasión en que succionaban el dedo, el 30% de los niños lo hacían durante todo el día, 20% solo cuando estaban aburridos y el 50% para quedarse dormidos.

De los casos con interposición lingual (283, lo que corresponde al 15% del total de malos hábitos), 42,7% fueron en reposo, 45,9% en deglución y 11,3% en fonación.

Del grupo de niños con malos hábitos (732) el 57% (417) presentaron anomalías dentomaxilares. De los niños sin malos hábitos (378) solo 10% (37) presentaron anomalías.

Al comparar la frecuencia de anomalías dentomaxilares existentes en cada grupo se corroboró que existe una diferencia alta-mente significativa entre ambos, con X = 229 541 (p < 0,0001), siendo mayor la frecuencia de anomalías dentomaxilares en niños que presentan malos hábitos.

De los niños con malos hábitos y anomalías dentomaxilares (417 niños) el total de casos de maloclusión fue de 668 con un promedio de 1,6 maloclusiones por niño. Las anomalías más frecuentes fueron la mordida abierta con 38%, mordida cruzada 28% y en tercer lugar la distoclusión canina 16%. Las compresiones se observaron en un 10% y las menores frecuencias fueron mesioclusión canina (5%) y resalte invertido (4%) (tabla 1).

Tabla 1

Anomalías dentomaxilares presentes
en niños con malos hábitos


Anomalia dentomaxilar
n de casos
%

Compresión
Mordida Cruzada
Distoclusión Canina
Mesioclusión Canina
Resalte invertido
Mordida abierta
67
187
107
33
20
253
10
28
16
5
3
38

Total
667
100

DISCUSIÓN

Del total de la población en estudio, el 66% presentó malos hábitos. No se encontraron investigaciones con las cuales comparar este resultado, ya que en ellas no se observó la frecuencia de malos hábitos en forma global, sino que se estudió cada uno en particular.

El total de malos hábitos fue 1878. Considerando que el número de niños afectados fue 732, esto da un promedio de 2,5 malos hábitos por niño. La presencia de más de un mal hábito hace que estos sean más difíciles de eliminar y por lo tanto la deformación dentomaxilar puede ser más grave y el tratamiento más complejo.

El mal hábito de mayor frecuencia fue la succión, con 62% de casos. En otras investigaciones los porcentajes de succión son menores que el presente estudio (48,36%2, 48%3, 45% (22), 39,2% (16); la causa de ello en el presente estudio podría radicar en que se consideró también la succión de objetos como pañal y de labio, que a pesar de no ser las más frecuentes, en los otros estudios no se incluyeron. De los casos por succión, el mayor porcentaje tomaba mamadera (55%), el cual es un hábito frecuente en niños de 5 y hasta 6 años, pero muchos padres no lo reconocen como nocivo. Es sabido que las deformaciones dentoesqueletales que producen estos hábitos dependerán de la intensidad y frecuencia de este3, 6, 23. De los niños que toman mamadera una sola vez al día (50%), generalmente lo hacen en la noche, antes de dormir y muchas veces se quedan dormidos con ella, lo que genera caries. Algunos autores consideran la lactancia artificial como agente etiológico del mal hábito de succión, debido a que con frecuencia es más breve y requiere de menor esfuerzo físico que el mamar24, 25.

Con relación a la succión de dedo, de los 267 niños que lo hacía (23% de los casos de succión), el 30% lo hacían durante todo el día, 20% solo cuando estaban aburridos y el 50% para quedarse dormidos, hallazgos que coinciden con los de Ozturk y col26. Lo relevante de estas observaciones es que, de los malos hábitos de succión, el dedo es el más difícil de eliminar ya que, como es lógico, el niño está ante esta "tentación" las 24 horas del día. El chupete con relación al dedo es menos nocivo, ya que es más fácil de eliminar. Se han comprobado las consecuencias de la succión en el aspecto psicosocial del niño5, 27-29. Se ha observado que el estrés es un estímulo fuerte en el mal hábito de succión de dedo5, es probable que este sea una de las causas de su alta frecuencia considerando que los niños hoy en día son sometidos a estrés desde temprana edad, como por ejemplo, en el examen de admisión al colegio. Algunos niños que presentan succión digital presentan además otros problemas como enuresis, retraimiento, onicofagia o tricotilomanía30. Es interesante hacer notar que en el presente estudio muchos de los niños, cuyos padres admitieron que sus hijos succionaban dedo o chupete, los pequeños lo negaron; en cambio sí admitieron que tomaban mamadera. Al respecto, un estudio comprobó que la succión del dedo era un factor que motivaba a otros niños sin este mal hábito a no aceptar al niño en sus juegos29. Quizás esta sea una de las causas por lo cual lo negaron. Otra alteración de la succión es provocar interposición lingual que crea un patrón de deglución atípica ya que al existir mordida abierta la deglución se compensa para conseguir así un sellado anterior3, 23, 26. También existen problemas de lenguaje5, 27, deformación de los dedos8, 27, paroniquia27 y mayor riesgo de enfermedades gastrointestinales27, 28.

La succión de pañal y labio fueron las que se presentaron en menor porcentaje (5% y 2% respectivamente), pero son otras 2 formas de succión que se deberían considerar en un examen.

Para hacer un correcto diagnóstico de respiración bucal, los niños fueron evaluados por un pediatra para descartar factores que produzcan una alteración en el paso del aire por las fosas nasales. Los niños respiradores bucales representaron el 23% de los afectados por malos hábitos, porcentaje menor al encontrado por Kurth y cols16 (31,6%), pero en ese estudio los niños no fueron evaluados por un pediatra, lo cual puede explicar las diferencias. La respiración bucal no solo produce alteraciones en el sistema estomatognático sino también en otros sistemas del organismo, considerándose como un síndrome porque produce una gran cantidad de manifestaciones en otros sistemas y deformaciones del niño en el crecimiento, por esto se le considera el más dañino de los malos hábitos bucales. La respiración bucal puede también producir problemas de aprendizaje donde la deficiente oxigenación le impide al niño prestar atención en clases durante mucho rato, adoptando incluso una cara típica de niño distraído. Esto afecta tanto al niño como a sus padres ya que no puede aprender con la rapidez deseada, desconcentrándose durante las clases31, 32. Además estos niños presentan problemas de halitosis y gingivitis9, 29, 33, problemas que no son propios de los adultos, sino que por el contrario, cada día más frecuentes en niños. Por todo lo anteriormente expuesto, este es el mal hábito más complejo ya que requiere de un tratamiento multidisciplinario que incluye a pediatras, ortodoncista, kinesiólogos, etc.

La interposición lingual correspondió al 15% de malos hábitos. Del número total de casos (283), la interposición en reposo y deglución se observó en porcentajes similares (42,7 y 45,9% respectivamente); la interposición lingual en fonación fue menor, ya que se consideró solo a los niños de 5 años, debido a que los menores aún no dominan por completo los fonemas D, S, T. El manejo de este mal hábito no es fácil porque el paciente lleva años con estos movimientos sin reconocerlos conscientemente10 por lo tanto tampoco ayuda a reconocer los cambios en el tratamiento. Sin embargo, los investigadores coinciden en que la interposición lingual disminuye con la edad no considerándose perniciosa cuando aparece en forma temporal en el período en que el niño cambia sus dientes10.

Los daños que pueden provocar los malos hábitos dependen de variados factores como son la edad en que comienza el hábito, la frecuencia, duración, intensidad, así como factores nutricionales, genéticos, etc. Los profesionales que tienen contacto con los niños a edades tempranas, deben ser capaces de identificar y diagnosticar la existencia de malos hábitos orales, ya que la instauración de un tratamiento temprano y oportuno disminuye los daños causados por estos. Lo más importante en la eliminación de estos hábitos es la motivación de los niños, sus padres y los pediatras, principalmente, tienen en esta labor un papel importante. En caso de identificarse un mal hábito, se aconseja iniciar el tratamiento con la eliminación de este motivando al niño y buscando su colaboración en el abandono de ese mal hábito34.

En el presente estudio se corroboró que los niños que presentan malos hábitos presentarían mayor posibilidad de desarrollar una maloclusión, resultados que coinciden con los de otros estudios16, 17, 35-38.

De los niños que presentaron malos hábitos y maloclusiones (417) cada uno presentó en promedio 1,6 anomalías; la presencia de más de una anomalía puede provocar mayores daños en el sistema estomatognático y necesitar de tratamientos más complejos. Se sabe que los malos hábitos orales no son los únicos que producen una anomalía dentomaxilar; también otros factores como la genética, la nutrición, la pérdida de piezas dentarias, etc. inciden en su desarrollo. Sin embargo los malos hábitos son relativamente sencillos de detectar y probablemente los más fáciles de eliminar, diminuyendo el daño que puedan causar y en algún grado la complejidad de la patología.

Las anomalías dentomaxilares más frecuentes fueron la mordida abierta (38%), mordida cruzada (28%) y distoclusión canina (16%). Esto es similar a otras investigaciones en que se ha observado que tanto la succión como la respiración bucal pro-ducen con mayor frecuencia mordida abierta16, 17, 19, 35-37, pero también pueden asociarse a mordida cruzada21, 37, 39, 40, distoclusión40, 41, inclinación de incisivos23, 37 y compresión42. En este sentido, es importante hacer notar que la corrección espontánea de la mordida abierta, que es una de las anomalías dentomaxilares más frecuentes en niños preescolares, puede ocurrir si el mal hábito es suspendido gradualmente entre los 4 y 6 años40, 43, 44. Al no eliminarse este mal hábito, el tratamiento se hace más complejo ya que la anomalía puede progresar y presentarse en dentición permanente. Si es así, la mayor parte de los pacientes necesitarán ortodoncia e incluso a veces, algunos de ellos necesitarán la corrección quirúrgica de la maloclusión6, 21, 41, 44.

Es interesante resaltar que varias investigaciones indican que los cambios producidos por la respiración bucal no son solo a nivel dentoalveolar. También se producen cambios posturales y quizás estos son los responsables de los cambios morfológicos de la cara, los cuales se establecen en forma temprana como una adaptación a la deficiencia de una vía aérea previa35-38. De este modo se producen alteraciones en el patrón de crecimiento; estas alteraciones incluyen rotación posterior de la mandíbula37-39, causando un aumento del tercio inferior de la cara35, 37, retrognasia (posición francamente más posterior de la mandíbula respecto al maxilar superior, perfil cara de pájaro)35 y menor desarrollo sagital del maxilar superior36. De este modo la respiración bucal requiere de un tratamiento multidisciplinario que incluya pediatra, kinesiólogo, ortodoncista.

Al igual que la succión y la respiración bucal, la deglución se encuentra con mayor frecuencia asociada a mordida abierta45-47, es por eso que su tratamiento se hace más efectivo cuando incluye a fonoaudiólogo y ortodoncista38.

Las anomalías dentomaxilares generalmente son progresivas en el tiempo, en cambio en edad preescolar son relativamente sencillas de resolver. El pediatra puede detectar en forma precoz algunos signos de anomalías dentomaxilares y derivar al niño al especialista (ortodoncista). Puede ser necesaria la interconsulta a un sicólogo de ser detectada una causa de mayor trasfondo en la permanencia del mal hábito o la derivación a otros profesionales tales como otorrino, kinesiólogo y/o fonoaudiólogo.

ANEXO 1

Nombre de niño: ........................................................................................................ .............

Fecha de nacimiento: ................................................................................................................

I. Examen extraoral
1. Dedos
2. Labios
Limpios Con callosidades

a) Labio superior
b) Cierre labial
c) Labio inferior
d) Irritacion de piel cercana al labio inferior

Normal
Normal
Normal
SI

Labio corto
Alterado
Grueso y evertido
NO

3. Nariz

a) Aletas nasales
b) Al sellar los labios

redondeadas
respiracion normal
aplanadas
respiración se acelera o es insuficiente

II. Examen intraoral

1. Lengua

a) En deglución
b) En reposo
c) En fonación

Normal
Normal
Normal
Interpuesta
Interpuesta
Interpuesta
2. Oclusión
A. Arcadas por separado
a) Arcada superior
­ Forma
­ Incisivos
Semicircular
Normales
Elíptica (comprimida)
3. Protruidos
B. Arcada inferior
a) Incisivos Normales Retruidos
C. Arcadas en oclusión
a) En sentido transversal

­ Normal

Vis-à-vis Mordida cruzada
b) En sentido sagital    
­ Relación de caninos temporales
Neutroclusión Distoclusión Mesioclusión
­ Resalte
Normal Vis-à-vis Aumentado Disminuido (invertido)
c) En sentido vertical
­ Escalón
Normal Aumentado
(sobremordida)
Disminuido
(mordida abierta)

ANEXO 2

Encuesta sobre malos hábitos orales a padres de preescolares

Nombre de niño: ......................................................................................................................

Fecha de nacimiento: ................................................................................................................

Succión: su hijo:
1. ¿Toma mamadera? SI NO
Frecuencia:
1 vez al día 2 veces al día 3 o más veces al día
2. ¿Usa chupete?

SI

NO

3. ¿Se chupa el dedo?

SI NO
Ocasión:
Cuando está aburrido Al dormir Todo el día

4. ¿Su hijo succiona el labio?

SI NO

5. ¿Su hijo succiona algún otro objeto como pañal, lápices, etc.? (cuáles)

SI NO
Respiración:
6. ¿Su hijo respira por la boca? SI NO
7. Su hijo permanece con la boca abierta:    
Durante el día y la noche noche Sólo durante la  

_________________________________________________
1. Cirujano Dentista. Ayudante Instituto de Rehabilitación de Malformaciones y Deformaciones Maxilofaciales, Central Odontológica Fuerza Aérea de Chile.

2. Cirujano Dentista, Central Odontológica Fuerza Aérea de Chile.

3. Cirujano Dentista, Ortodoncista (Clínica Privada).

4. Médico, Unidad de Tratamientos Intensivos Hospital Roberto del Río.

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