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Boletín de filología

versión On-line ISSN 0718-9303

Boletín de Filología vol.49 no.2 Santiago dic. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-93032014000200009 

ARTÍCULOS

Variedades del castellano en interacción. Ámbitos de uso y actitudes en una comunidad rural1

Varieties of Spanish in interaction: Domains of use and attitudes in a rural community

Aldo Olate Vinet*

Mario Bernales Lillo**

Universidad de La Frontera, Chile


Resumen: Se presenta la dinámica sociolingüística de usos de la variedad del castellano "estándar" y del castellano local hablado en una comunidad monolingüe2 rural. Se analiza la interacción lingüística entre las variedades en dominios vinculados con los ámbitos de uso, eventos comunicativos y lugares. Se reporta, además, el uso del castellano local en la comunidad y las percepciones de los hablantes frente a las formas "estandarizadas" y "rurales". La información se obtuvo por medio de la aplicación de un cuestionario sociolingüístico dirigido a 20 habitantes de la zona cordillerana de Nahuelbuta, adscritos a la comunidad de La Generala, Santa Juana, VIII Región del Biobío. Los datos proporcionados permiten la descripción de los procesos interactivos existentes entre los sociolectos y la proyección de los lugares donde se usan estos registros del castellano. También se aportan datos sobre el proceso de conservación de la variedad y las actitudes lingüísticas hacia la variedad de castellano local practicado en la comunidad.

Palabras clave: interactividad lingüística, variedad rural, percepciones de uso, ámbitos de uso, sociología del lenguaje.


Abstract: This research exposes the interaction between two varieties of Spanish spoken in the monolingual rural context. We analyse the interaction of standard and rural Spanish in use domains related with communicative events and social spaces. We present the perception that speakers have on the rural and standard register. The data were obtain through the application of sociolinguistic questionnaire answer by twenty speakers that live in La Generala, community located on the Nahuelbuta mountain range near to Santa Juana, Biobío region. The results allow as to describe the interactive processes between the varieties. We show the places where the speakers use this registers and some data about de linguistic attitude toward local Spanish.

Keywords: linguistic interactivity, rural variety, perceptions of use, domains of use, sociology of language.


 

1. INTRODUCCIÓN

Describir la interacción lingüística de las variedades "estándar"3 y rural del castellano en zonas rurales es una tarea que no se ha realizado aún en los estudios sociolingüísticos nacionales. No existen trabajos sobre usos de sociolectos rurales que consideren el factor geográfico, la interacción lingüística y el tipo de comunidad como focos de análisis. Existen, sin embargo, diversos estudios lingüístico-descriptivos del nivel fonético que describen y comparan sistemáticamente la variedad rural con la variedad urbana (Soto Barba 2007, 2011; Cid y Céspedes 2008, entre otros).

Las descripciones fonéticas y fonotácticas de los estudios de Soto Barba (2007 2011) y Cid y Céspedes (2008) muestran la existencia de una marcada diferencia entre el castellano urbano y el rural. Estas se centran en la variación consonántica y vocálica, en el dominio fonético-acústico, y en la simplificación segmental, en el contexto del discurso semiespontáneo, desde un marco fonotáctico y discursivo. Los trabajos citados anteriormente son solo ejemplificaciones, pues existe un cúmulo de estudios nacionales que adoptan un enfoque puramente lingüístico-descriptivo y de tendencia variacionista.

En general, estas descripciones lingüísticas se concentran en la lengua per se4, desconociendo el trasfondo lingüístico-funcional y sociológico de la variedad y los contextos en los que se utilizan los registros más "estándar" y rurales. En este sentido, los trabajos descriptivos dejan de lado varios componentes de la situación comunicativa, entre ellos podemos nombrar: las percepciones y representaciones que tienen los hablantes de su propia habla, los ámbitos de uso donde se utiliza un registro u otro, los eventos comunicativos íntimos y públicos que se generan en la comunidad, el reconocimiento de la variedad, entre otros.

Las descripciones lingüísticas desestiman los antecedentes sociolingüísticos, que son fundamentales para construir el escenario de usos de las variedades "estándar" y rural. En este dominio, los datos vinculados a la sociología del lenguaje son piezas relevantes para edificar el marco general en el que aparece y se usa una u otra variedad.

Una perspectiva novedosa es presentada por Rojas (2012b, 2012c), quien, en el marco del proyecto LIAS, aborda el fenómeno de las actitudes lingüísticas respecto de la corrección idiomática. Desde su perspectiva, las representaciones y actitudes de los hablantes resultan cruciales para comprender tanto la construcción de ideologías e identidades como la formación de prejuicios y estereotipos sociales.

En el presente estudio, se ha analizado la percepción que tienen los hablantes de los registros usados en la ruralidad, considerando la noción de interacción de las variedades en un marco geosociocultural de desarrollo. El concepto de interacción se entiende aquí como las dinámicas de complementariedad y antagonismo establecidas entre dos lenguas o variedades en un espacio social determinado (Godenzzi 2007). La relación que ocurre en este caso es entre dos sociolectos que se adscriben a tradiciones distintas. Por un lado, el "castellano del campo", una variedad que se basa en la oralidad tradicional y conservadora (Contreras y Bernales 2007; Contreras y Bernales 2012), por otro, el castellano "estándar", una variante que ocupa espacios institucionales más formales y urbanizados. La tarea consiste, por tanto, en analizar las percepciones de los hablantes, generando un panorama de la situación interactiva que se da entre la variedad rural y la "estándar" en una comunidad rural.

 

2. MARCO DE REFERENCIA

El concepto de interacción lingüística (Godenzzi 2007) ha resultado muy productivo para describir las relaciones que se establecen entre dos lenguas o variedades en un espacio geosocial determinado. La noción es útil para caracterizar los usos alternantes de las lenguas en situaciones de bilingüismo social. Además, resulta gravitante para proyectar la formación de variedades de habla producto de las condiciones de interacción establecidas entre las lenguas y las variedades en un marco geosociocultural determinado (Olate et al. 2013). Siguiendo a Durán y Ramos (1989: 97), "el habla, el contacto lingüístico y las características sociolingüísticas de los pueblos son determinados por hechos históricos de naturaleza sociocultural". En estas circunstancias, la lengua se convierte en un agente que se desplaza en la arena social dentro de determinadas posiciones, condicionando la conducta sociolingüística (Durán y Ramos 1989).

El hablante, en este espacio geosociocultural, utiliza sus modalidades de habla, las cuales ocupan posiciones relativas en el marco histórico del desarrollo de la relación entre los códigos o variedades (Ervin-Tripp 1973a, 1973b, 1973c). En el dominio sociocultural, los hablantes especializarán las funciones de las variedades, articulando actitudes y comportamientos culturalmente motivados, lo que provocará la diferenciación de estas.

En cuanto a la interacción entre sociolectos o registros, la investigación ha sido mínima, varios estudios se han proyectado desde la perspectiva variacionista seguida por Silva Corvalán (2001), plasmada en Cid y Céspedes (2008) y Soto Barba (2007, 2011). En esta misma línea están los trabajos de Salamanca y Valverde (2009); Figueroa (2008); Tassara (1993-1994); Tassara (1992); Valdivieso (1983) entre otros. La perspectiva dialectológica, en tanto, es reportada en los trabajos de Contreras y Bernales (2007); Contreras (2009) y Contreras et al. (2012).

En esta última línea, el factor geográfico es importante, por lo que se han generado diversos trabajos relacionados con la variedad rural en situación de lateralidad (Contreras y Bernales 2007; Contreras et al. 2012; Contreras 2009). Estas investigaciones describen los sociolectos en diversos niveles lingüísticos y los explican en función de la dinámica oralista tradicional y conservadora que se da en los contextos rurales. En estos estudios se destaca la modalidad expresiva de la lengua, que en este caso es la oralidad, en la cual se plasman la sabiduría tradicional y la función social de los textos orales que existen en la comunidad (Contreras y Bernales 2007).

Una línea incipiente ha sido propuesta por Rojas (2012a, 2012b, 2012c, 2012d), quien ha examinado las percepciones de los hablantes santiaguinos respecto de (1) las actitudes lingüísticas frente a la corrección idiomática (Rojas 2012b), (2) las actitudes lingüísticas y las variedades geográficas del español de Chile (Rojas 2012a); y (3) las actitudes lingüísticas y la corrección idiomática en el español de países hispanohablantes (Rojas 2012c). Estos trabajos presentan una sólida metodología y un corpus amplio. Explicitan, por otro lado, la valoración, ideologías y prejuicios que tienen los hablantes sobre el español de Santiago, de regiones y de la zona hispanohablante.

Las miradas que se posicionan sobre la variedad de castellano rural, en general, salvo contadas excepciones, como la sostenida desde la dialectología, no se interesan por los dominios sociolingüísticos ni por explicaciones basadas en criterios socioculturales. La interpretación y el análisis de los comportamientos lingüísticos se proyectan, de manera a priori, desde la lengua. El dato empírico es desarraigado de la situación social y es comparado in abstracto frente al habla "estándar". Del mismo modo, los supuestos y las conclusiones propuestas se reducen a explicaciones fundamentadas en la variable nivel sociocultural (Soto Barba 2007, 2011) y en el concepto de variante lingüística (Cid y Céspedes 2008), por ejemplo.

Un estudio más cercano a la situación sociocultural es el de la interacción lingüística, el cual puede abordarse desde tres dominios: (1) estudio de los eventos comunicativos y ámbitos de uso en un marco geosociocultural determinado, que permite evidenciar la utilización de las variedades en los distintos ámbitos comunicativos; (2) la mantención, conservación y desplazamiento de los registros, los cuales son constreñidos o difundidos en función de la transmisión de tradiciones y costumbres intracomunitarias; (3) el reconocimiento de las condiciones de interacción donde se generan las variedades, las cuales se restringen al contexto histórico, social y cultural que se desarrolla en las comunidades de habla. Los dominios reseñados no impiden construir una descripción lingüística ligada a la caracterización del producto lingüístico emergente a partir de las condiciones de interacción desarrolladas en el espacio histórico y geosociocultural.

En este sentido, el modelo de análisis atiende la crítica sostenida por Alvar (1978), quien afirma que los estudios sociolingüísticos pueden tender hacia la lingüística descriptiva –la cual omite las diferencias interpersonales y pone atención en la lengua como un todo– o hacia la visión sociológica extrema, la cual nos lleva a un idealismo. Todo lo anterior debe entenderse en relación con los procesos analíticos que se generan durante la investigación, pues si se abstraen los hechos o las dinámicas interpersonales, se deja de lado la condición social de la lengua, mientras que si se especifica al individuo y su sistema se omite el uso de la colectividad.

De acuerdo con nuestro punto de vista, el enfoque basado en la interactividad permite avanzar hacia la descripción de la coexistencia de las variedades en el contexto social y, a la vez, permite proyectar, en función de las condiciones históricas, sociales y geográficas de uso de las variedades en la comunidad, las características lingüístico-comunicativas generales del sociolecto. Aunque este último punto requiere, necesariamente, de pruebas lingüísticas que permitan caracterizar la variedad situada en el marco geosociocultural.

Las variedades, por tanto, emergen de marcos históricos, geográficos, sociales y culturales que determinan las esferas de actividades lingüístico-comunicativas de la comunidad, generando un repertorio comunicativo anclado en la comunidad que puede ser rural, urbana, bilingüe, entre otras posibilidades (Saville Troike 2005).

Antes de caracterizar o comparar física y/o estructuralmente una variedad con otra, debe articularse el panorama general de los usos funcionales de las variedades rural y urbana en la arena de la interacción social. Para lograr ello, hemos concebido dos unidades que permiten desarrollar un análisis contextualizado de la situación de convivencia de los sociolectos. Nos referimos a los ámbitos de uso y eventos comunicativos y a las percepciones de los hablantes sobre los usos de las variedades.

 

2.1. ÁMBITOS DE USO Y EVENTOS COMUNICATIVOS

Si bien el tema de los ámbitos de uso se inscribe en el fenómeno de la mantención o cambio/desplazamiento lingüístico en situaciones de bilingüismo (Fishman 1982), creemos que aunque nuestro estudio no implique una situación de bilingüismo, igualmente apunta sobre un componente del fenómeno que se relaciona con el uso habitual del lenguaje en el espacio y tiempo social. Este hecho considera la variación en el uso del lenguaje en el marco de la comunidad y en los ámbitos y dominios en que se utilizan los sociolectos.

Resulta particularmente trascendente para nuestro estudio la variación en los ámbitos de uso, ésta se refiere a los espacios del comportamiento idiomático donde se observan cambios de sociolectos en términos de dominios de uso lingüístico (Fishman 1982).

En función de lo anterior, lo importante es describir la variación de los sociolectos y los ámbitos de uso reconocidos en la comunidad, con el objeto de relevar los casos en que una variedad se utiliza con mayor frecuencia entre los agentes comunitarios.

Un ámbito de uso se relaciona con los contextos institucionales y culturales que hay en la comunidad. Estos designan y clasifican las situaciones de interacción y la frecuencia con la que ocurren. De este modo, los ámbitos de uso son útiles para conocer la preferencia de los hablantes hacia el uso de una variedad u otra en el marco de los sucesos culturales adscritos a su comunidad. Para Fishman un ámbito es:

Una estructura sociocultural abstraída de los temas de comunicación, relaciones e interacciones entre los que se comunican y los lugares donde se lleva a cabo la comunicación de acuerdo con las instituciones de una sociedad y las esferas de actividad de una cultura, de manera tal que el comportamiento individual y las pautas sociales puedan distinguirse y, sin embargo, relacionarse entre sí (1974: 384).

La designación de un ámbito de uso implica el conocimiento de la dinámica sociocultural de los ambientes estudiados en determinados momentos históricos de la comunidad.

Un término que puede considerarse sinónimo de ámbito es el de dominio. Los dominios, al igual que los ámbitos, son puntos de anclaje de los sistemas de valores vinculados al uso de una lengua por contraste con otra. El dominio es una abstracción que se refiere a esferas de actividades donde se combinan tiempos, lugares y papeles sociales específicos (Romaine 1996). Los dominios son determinados por los temas de discusión, por las relaciones de roles y por el espacio físico o lugar donde ocurre la interacción (Saville Troike 2005).

Por otro lado, a diferencia de los ámbitos de uso, el evento comunicativo se refiere al momento y lugar concreto en los que ocurre un acto comunicativo. Por lo general, los eventos comunicativos ocurren en el seno de la comunidad y los hablantes que en ellos interactúan deben adecuarse pragmática y sociolingüísticamente al acontecimiento en cuestión. Una situación comunicativa mantiene una configuración general consistente de actividades. En el contexto del evento comunicativo ocurre el suceso comunicativo, que es una entidad ilimitada, pues el suceso puede comprender desde una llamada telefónica hasta un ritual formal. Para los objetivos de esta investigación hemos restringido la noción de suceso comunicativo al ámbito íntimo-tradicional y formal (Saville Troike 2005).

En síntesis, los ámbitos se proyectan sobre los espacios físicos y las instituciones culturales donde ocurren las interacciones, mientras que los eventos o situaciones comunicativas se vinculan con patrones de uso culturalmente más regulares, que implican una mayor lealtad lingüística y un escenario cultural formal definido.

 

2.2. PERCEPCIONES DE LOS HABLANTES SOBRE LOS USOS DE LAS VARIEDADES. ACTITUDES LINGÜÍSTICAS

Las actitudes lingüísticas son unidades psicológicas5 complejas que involucran conocimientos, sentimientos y comportamientos, dimensiones sensibles a factores situacionales (Kristiansen 1997). Cumplen un papel importante en la variación lingüística de la sociedad, pues entregan información vinculada a valores sociales, prejuicios, construcción de estereotipos y posiciones de los hablantes en los grupos sociales, entre otros6 (Silva Corvalán 2001).

Las actitudes lingüísticas se distinguen de las generales, pues en ellas hay una referencia explícita a la lengua. Los hablantes rara vez tienen libertad para elegir las actitudes que deben tener hacia la lengua o variedad. Este aspecto nos lleva a sostener que las actitudes se adquieren como un factor de pertenencia de grupo, son determinadas por la cultura e influenciadas por la estructura social de la comunidad. La canalización de estas se produce a partir de enunciados valorativos o juicios sociolingüísticos, los cuales son entendidos como percepciones que tienen los hablantes sobre el lenguaje. (Saville Troike 2005).

Por otro lado, Moreno Fernández (2012) afirma que las actitudes y creencias son importantes en los procesos de acomodación comunicativa de los hablantes. Estos se posicionan en su entorno social a partir de los procesos perceptivos que vivencian. Dichos procesos implican la percepción de los discursos ajenos, la percepción del manejo de la cortesía, la percepción de la tendencia ideológica de los hablantes en el marco de sus propios modelos contextuales.

El concepto de actitud lingüística es útil para entender la interfaz lenguaje-sociedad, en el sentido de que las actitudes lingüísticas son comportamientos que ocurren en la esfera de lo público (Rojas 2012b; Garret 2001). En esta dimensión, se observan tres ejes: (1) creencias; (2) emociones y (3) comportamientos; elementos que se perfilan como indicadores de la valoración/percepción que tienen los hablantes sobre una lengua o variedad lingüística y a través de los cuales se observan los aspectos sociales que afectan el uso de las lenguas o variedades (Rojas 2012b).

El diseño de análisis propuesto en este estudio es de tipo directo, pues se les pregunta explícitamente a los sujetos sobre aspectos vinculados a las variedades de lengua u otros objetos lingüísticos. Los instrumentos utilizados para este tipo de análisis son los cuestionarios (Rojas 2012b; Garret 2010).

En el plano analítico, en este estudio se revisa el componente cognitivo de las actitudes. Lo que se observa a partir de las creencias o ideas que motivan la valoración o juicio sobre la variedad que tienen los hablantes (Rojas 2012b). Este componente ilumina la manera en que ciertos aspectos del entorno son comprendidos por los integrantes de una comunidad7 de habla. En nuestro caso, los hablantes expresan sus valoraciones y creencias en función de las respuestas que dan a interrogantes vinculadas con el habla rural y el habla urbana. A partir de estas repuestas, se articulan categorizaciones pertinentes que muestran las valoraciones y representaciones de los hablantes sobre la variedad.

 

2.3. COMUNIDAD DE HABLA

El fenómeno aquí en estudio se aborda en el marco de una unidad definida socialmente, pues se busca describir la situación del castellano en una comunidad de habla. Antes de definir el concepto, se debe desarrollar la idea de comunidad lingüística, noción utilizada para designar los grupos cuyos miembros participan por lo menos de una variedad lingüística y de las normas para su uso adecuado (Fishman 1982, Gumperz 1974).

Las diferencias entre comunidades lingüísticas y comunidades de habla las encontramos en Moreno Fernández (2005), quien sostiene que los hablantes pertenecientes a una comunidad lingüística hablan una lengua en un momento histórico determinado y la hablan en un territorio determinado. A diferencia de la comunidad de habla, en la que, además de la lengua, se comparte un sistema de orientación cultural y sociolingüístico.

Una diferencia importante que debe destacarse se relaciona con los conceptos de sprechbund y el sprachbund. El primero se traduce como el vínculo de habla, mientras que el segundo se refiere al vínculo de lengua. Las comunidades lingüísticas comparten un vínculo de lengua, pero no necesariamente hacen lo mismo con el vínculo de habla (Romaine 1996).

En cuanto a la idea de comunidad de habla, esta no es coextensiva con la de comunidad lingüística, pues la primera implica compartir una serie de normas y reglas sobre el uso de la lengua, hablamos de comunidades que comparten ciertas normas para interactuar (Romaine 1996).

Las comunidades de habla tienen en común un conjunto de valores sociolingüísticos, tales como: actitudes lingüísticas, valoración de hechos lingüísticos y patrones sociolingüísticos (Moreno Fernández 2005). En las comunidades lo importante es la interacción interna y externa, lo que puede caracterizar una comunidad como abierta, es decir con interacción social y económica plena con sus vecinos o, por el contrario, como cerrada, la cual es resistente a influencias foráneas y presenta límites claros producto de la solidaridad lingüística de sus integrantes (Aikhenvald 2001, 2006).

Vemos que la noción de comunidad de habla no presenta límites lingüísticos, sino sociales, pues implica compartir una serie de elementos que están anclados en los sistemas de valores de los integrantes que pertenecen a la comunidad. Las comunidades de habla se caracterizan por tener algo significativo en común, constituirse como una unidad físicamente delimitada de personas que comparten unidades de roles, sistemas de valores y comportamientos sociolingüísticos, tener una cultura compartida, tener un nombre nativo con el que se identifican, una red social de contacto, entre otros (Saville Troike 2005).

En las comunidades interesa estudiar la interacción lingüística, las funciones sociales del lenguaje, aspectos que operan como elementos que marcan las fronteras de la comunidad. El rol de la lengua o variedad puede ser el de mantener la identidad de las diferentes comunidades de habla insertas dentro de unidades mayores.

 

2.4. HABLA LOCAL Y HABLA REGIONAL

Desde una visión dialectológica, Godenzzi (2003) asume la existencia de contextos sociolingüísticos que se definen en relación con el uso de una variedad o lengua. De este modo, a diferencia de Godenzzi, quien reconoce la lengua indoamericana más el castellano local y el estándar, en nuestro estudio consideramos el castellano local y estándar. El primero se entiende como la variedad que se practica en la comunidad, siendo fundamentalmente vernácula, el segundo, como el registro formal utilizado a nivel regional y vinculado al "modelo nacional" promovido por el Estado.

La competencia de los hablantes se definirá en función del grado de exposición que tienen frente a estos registros. Si seguimos esta dinámica, y replicamos parcialmente el modelo de Godenzzi (2003), tenemos diversas situaciones a las cuales los hablantes pueden acceder: (1) situaciones en las que hay alta frecuencia de uso de la variedad de castellano local (CL) y baja frecuencia del castellano estándar (CE) [+CL –CE]; (2) contextos en los que hay alta frecuencia de uso del CL y media del CE [+CL ±CE]; (3) escenarios con frecuencia alta del CL y alta del CE [+CF +CE]; (4) situaciones con frecuencia media de CL y CE [± CL +CE] y (5) contextos con frecuencia baja de CL y alta de CE [-CL +CE].

La exposición significativa de los hablantes a cualquiera de estas variedades del castellano repercutirá en el registro desarrollado por los integrantes de una comunidad. El comportamiento lingüístico-comunicativo del hablante que vive en estas comunidades no puede ser regular ni menos aún predecible. La problemática, por tanto, debe entenderse en los términos de un continuo sociolectal.

 

3. LA INVESTIGACIÓN

3.1. OBJETIVO DE LA INVESTIGACIÓN

El objetivo de este estudio es describir y analizar la situación de interacción lingüística de dos variedades del castellano en una comunidad rural bilingüe. Dicha descripción se basó en el estudio de las percepciones de los hablantes respecto de los ámbitos de uso, eventos comunicativos y actitudes frente a los sociolectos vinculados.

3.2. MÉTODO

3.2.1. Participantes

La muestra estuvo formada por 20 adultos habitantes de la comunidad rural La Generala, lugar en el que habitan 70 familias, constituidas por 250 personas, aproximadamente. La comunidad presenta una alta densidad de población hispano-criolla y está ubicada a 34 kilómetros al sur de Santa Juana hacia la cordillera de Nahuelbuta.

Los criterios de inclusión fueron dos: (1) ser originario de la comunidad y (2) tener algún pariente en la escuela de la comunidad.

3.2.2. Instrumento

Se utilizó un cuestionario sociolingüístico de elaboración ad-hoc denominado "Registros y literacidad del castellano y sus variantes sociolectales en la ruralidad", consistente en un total de 36 preguntas distribuidas en tres secciones: a) Datos de Identificación, b) El habla de la comunidad y c) Leer y escribir.

 

3.3. RESULTADOS

3.3.1. El castellano estándar versus el castellano local

A continuación se describirán los resultados obtenidos del análisis de las respuestas referidas al "Hablar bien castellano". El objetivo es establecer los lugares y eventos de la comunicación donde los hablantes "hablan bien castellano" y los lugares y eventos donde "no lo hablan bien". Para ello, se confeccionaron tres preguntas. La primera buscó establecer los lugares donde se habla bien castellano ¿Cuándo se debe hablar bien castellano? Los lugares o eventos escogidos como opciones fueron: (1) Escuela, (2) Posta, (3) Iglesia, (4) Casa, (5) Pueblo/Ciudad, (6) Velorio, (7) Camino, (8) Fiesta, (9) Siembra/Cosecha. Los hablantes respondieron en base a la elección de uno de los cuatro valores de frecuencia considerados: Casi siempre, A veces, Casi nunca y No responde. En la tabla 1 se observan los porcentajes de frecuencia obtenidos para cada lugar o evento comunicativo. Los lugares donde se debe hablar bien castellano son: la Escuela con un 95% (Casi siempre), en segundo lugar está la Posta que tiene en la frecuencia Casi siempre un 85% de elección. La Iglesia tiene un 80%, la Casa tiene un 75%, el Pueblo/Ciudad un 65%. Más atrás están el Velorio con un 60% y el Camino con un 45%. De estos dos últimos lugares, la opción Casi nunca junto con la categoría A veces promedia 35% para velorio y 50% para camino. Estos porcentajes indican que en estos últimos espacios de la comunicación hay cierto grado de alternancia entre la práctica del castellano "estándar" y el sociolecto de la comunidad.

Por otro lado, las opciones Fiesta y Siembra/Cosecha tienden a frecuencias que implican el uso de la variedad "no estándar" o de la comunidad. Así, por ejemplo, el 40% de los participantes optó por la frecuencia Casi nunca en el dominio Fiesta y un 25% eligió la opción A veces. Ambas categorías promedian un 65% frente a un 30% de la etiqueta Casi siempre. En la Siembra/Cosecha, en tanto, se prefiere la categoría Casi nunca, en un 50% de los casos, mientras que la frecuencia A veces tiene un 20%.

 

Tabla 1. Porcentajes de lugares donde se habla bien el castellano

Lugares

Escuela

Posta Iglesia Casa

Pueblo

Velorio Camino Fiesta

Siembra

          Ciudad       Cosecha
Lengua +B +B +B +B +B +B +B +B +B
Casi Siempre 95

85

80 75 65

60

45

30 25
A veces 0 10 15 15 25 15 25 25

20

Casi Nunca

0

0

0

5

5

20

25

40

50

No responde 5 5 5 5 5 5 5 5

5

Si se establece un continuo, encontramos en un extremo instituciones culturales tales como la escuela, la posta y la iglesia, en las cuales se usa un registro +formal, mientras que en el otro extremo, están los eventos vinculados a espacios de interacción más íntimos y tradicionales, inscritos en prácticas oralistas tradicionales. Las explicaciones para este comportamiento pueden encontrarse en torno a la idea de registros formales –estándar– y registros orales tradicionales –no estándar. Según los datos, posiblemente en las instancias formales las presiones normativistas son más evidentes, mientras que en las instancias más íntimas y tradicionales las presiones no son tales.

En la segunda pregunta se les solicitó a los participantes que escogieran los tres lugares/eventos donde se habla bien castellano. Los opciones de lugares que debían escoger fueron: (1) Escuela, (2) Iglesia, (3) Ciudad, (4) Casa, (5) Trabajo, (6) Amigos,(7) Fiesta. En el gráfico 1 se observa que el 95% de los entrevistados escogió la Escuela, el 90%, la Iglesia y el 75% eligió la Ciudad. La opción Casa tuvo un 50%, mientras que el Trabajo, un 45%. Las opciones Amigos y Fiesta solo alcanzan un 15%. Dichas elecciones son coherentes con los datos arrojados por la pregunta anterior y corroboran el planteamiento de un continuo que va de lo más formal e institucional a lo menos formal y más íntimo.

Gráfico 1. Lugares donde se prefiere hablar bien castellano

Frente a estas preguntas se articuló una tercera interrogante que buscó evidenciar algún nivel de conciencia frente a la existencia de una variedad de castellano "no estándar" y regional, reconocido como "Castellano acampao". Para corroborar la existencia de dicho sociolecto se hizo la siguiente pregunta: ¿se habla acampao en la comunidad? Las posibilidades de respuesta fueron: Casi siempre, A veces, Casi nunca.

En el gráfico 2 se reportan los porcentajes de respuestas. Allí se aprecia que un 30% de los entrevistados estimó que Casi siempre se habla acampao en la comunidad. Por otro lado, un 60% consideró que "A veces se habla acampao". Estos indicadores explicitan la conciencia de los hablantes de la comunidad, pues admiten la existencia de un registro particular y aceptan la etiqueta de "Castellano acampao". Por otro lado, los datos revelan también que esta variedad está sujeta a situaciones comunicativas particulares, que seguramente se restringen a ámbitos de uso íntimos, informales y tradicionales.

Al corroborarse la existencia de este sociolecto, resta indagar sobre los lugares donde se habla acampao y la interacción de esta variedad con el registro estándar. Además, debe darse cuenta de la práctica efectiva de este sociolecto por parte de los niños que viven en la comunidad.

 

Gráfico 2. ¿Se habla acampao en la comunidad?

3.3.2. El registro local, su interacción y uso

De acuerdo con los datos analizados en el apartado anterior, se asume la existencia de una variedad de castellano particular, propia de la comunidad. Esta variedad se conoce con el nombre de "Castellano acampao" o "Habla criolla". Este registro es parte de la comunidad rural y su uso es efectivo en diversas instancias. En este marco, se articularon una serie de preguntas que apuntaron hacia el uso de esta variedad en diversos contextos o situaciones comunicativas.

La primera pregunta que se dirigió hacia ese objetivo fue ¿Cuándo se habla acampao? El análisis de esta interrogante arrojó tres categorías generales: Se habla acampao en la cotidianeidad, Se habla acampao en las fiestas tradicionales y No responde. Los resultados pueden apreciarse en el gráfico 3, donde se observa que un 25% de los entrevistados no respondió la pregunta, mientras que un 40% sostuvo que este sociolecto se habla en las fiestas tradicionales (trillas, siembra, cosecha, mingacos).

Por otro lado, un 35% afirmó que este registro se usa en la cotidianeidad de la comunidad. En total, un 75% de los encuestados afirma que el castellano del campo se usa en contextos íntimos y tradicionales. Este dato evidencia la interacción entre el castellano local (Godenzzi 2003) y el castellano estándar. Dicha interacción ocurre, al igual que en casos bilingües (Olate et al. 2013), en torno a los ámbitos de uso, los lugares, la interacción generacional y los temas de conversación.

 

Gráfico 3. ¿Cuándo se habla acampao?

La segunda pregunta que guía esta sección se relaciona con las razones del "habla acampao". La interrogante generada en este dominio fue ¿Por qué se habla acampao? Las categorías obtenidas en este contexto fueron de tres tipos: Se habla acampao por costumbre, Se habla acampao por falta de educación y No responde.

Un 45% de los encuestados afirmó que se habla acampao por costumbre, mientras que un 30% sostuvo que es por falta de educación. El 25% restante no respondió la pregunta. Estos datos, presentados en el gráfico 4, indican que la práctica de este registro constituye un comportamiento lingüístico habitual en la comunidad. Por otro lado, la categoría falta de educación debe interpretarse como falta de contacto con la variedad estándar, es decir, los hablantes de la comunidad tienen poca interacción con el modelo estandarizado que se practica en la ciudad.

Si aceptamos la intuición anteriormente propuesta, entonces la categoría "Se habla por falta de educación" se deduce de la falta de interacción de los hablantes con modelos de habla urbanos. Lo que genera un modelo o variedad situado, producido por factores geográficos, sociales y culturales. Esta variedad situada se establece como vehículo de comunicación entre los integrantes de la comunidad.

 

Gráfico 4. ¿Por qué se habla acampao?

Los datos reportados hasta el momento nos llevan a presentar la pregunta que da cuenta de la interacción entre el castellano estándar y el castellano del campo. Esta pregunta se enfoca a los ámbitos y lugares donde se habla "acampao" y se articuló de la siguiente manera: ¿Dónde se habla acampao y con qué frecuencia? Se presentaron 10 lugares/ámbitos donde se puede o no hablar acampao, estos lugares son: (1) Cosecha, (2) Siembra, (3) Camino, (4) Fiesta, (5) Velorio, (6) Casa, (7) Pueblo8, (8) Escuela, (9) Iglesia, (10) Ciudad. Las opciones de frecuencia generadas son: Casi siempre, A veces y Casi nunca. En la tabla 2 puede observarse el porcentaje de uso del "Castellano acampao" en los lugares de la comunidad.

 

Tabla 2. Porcentaje lugares donde se habla "Castellano acampao"
CL: Castellano Local (Castellano acampao)

Lugares

Cosecha

Siembra

Camino

Fiesta

Velorio

Casa

Pueblo

Escuela

Iglesia

             

Ciudad

   
Lengua +CL

+CL

+CL

+CL

+CL

+CL

+CL

+CL

+CL

Casi
Siempre

85

80

65

55

40

35

5/0

0

0

A veces

15

15

15

25

30

35

25/25

45

55

Casi
Nunca

0

5

20

25

30

30

70/75 55 45

Como puede apreciarse, los lugares donde se habla acampao con mucha frecuencia son fundamentalmente tres: Cosecha (85%), Siembra (80%) y Camino (65%). También se practica con frecuencia este registro en la Fiesta y en el Velorio, donde la combinación Casi siempre y A veces alcanza un 75% y un 70%, respectivamente. En el otro extremo están las categorías que se vinculan con el modelo formal (Pueblo, Escuela, Iglesia y Ciudad), donde las opciones Casi nunca y A veces predominan.

Proyectando los datos de este gráfico con los presentados en las tablas 1 (lugares donde se habla bien castellano) y 2 (lugares donde se prefiere hablar bien castellano), podemos articular ciertas predicciones que dan cuenta de los ámbitos donde se practica la variedad campesina. En el cuadro 1 se observa el uso del castellano estándar y del castellano rural. Aquí, el signo [+] indica uso más frecuente y el signo [-] debe interpretarse como uso menos frecuente.

 

Cuadro 1. Uso del castellano estándar y del acampao entre los integrantes de la comunidad

Lugares/Registros

Estándar
Formal

Local

Escuela

[+]

[-]

Posta

[+]

[-]
Iglesia

[+]

[-]

Casa

[±]

[±]

Pueblo/ciudad

[+]

[+]

Velorio

[-]

[+]

Camino

[-]

[+]

Fiesta

[-]

[+]

Siembra/cosecha

[-]

[+]

 

3.3.3. El registro local y su uso entre los niños

Otro aspecto que se analiza se relaciona con la práctica de esta variedad por parte de los niños de la comunidad. En este contexto se les formuló la siguiente pregunta a los entrevistados: ¿Los niños del lugar hablan castellano acampao? Las alternativas para esta interrogante fueron: Casi siempre, A veces y Casi nunca. Los resultados se observan en el gráfico 5.

Gráfico 5. ¿Los niños hablan castellano acampao?

Como puede apreciarse, los niños de la comunidad utilizan con frecuencia el castellano rural un 30% (Casi siempre), mientras que el 50% (A veces) lo usa con menor frecuencia. Los datos anteriores reflejan que los niños utilizan esta variedad. Sin embargo, la interrogante que aparece a continuación es dónde y con quién lo utilizan. La respuesta la podemos extraer de la siguiente pregunta: ¿Por qué cree usted que hablan así? Las categorías obtenidas fueron: los niños hablan así por imitación, los niños hablan así por falta de educación, los niños hablan así por imitación a la ciudad y no responde.

El 15% de los encuestados no respondió esta pregunta. Las otras tres categorías se distribuyen de la siguiente manera: un 10% de los entrevistados afirmó que los niños hablan esta variedad por falta de educación. Por otra parte, un 20% sostuvo que los niños hablan el registro por imitación a la ciudad y, finalmente, un 55% planteó que los niños hablan castellano rural por pura imitación. En el gráfico 6 pueden observarse los resultados de este análisis.

 

Gráfico 6. Razones del habla rural de los niños

Como bien se sostuvo, la idea de falta de educación se entiende como falta de socialización con el modelo urbano o, en otras palabras, falta de contacto con formas "más estandarizadas". Por otro lado, la opción de imitación del habla de la ciudad puede entenderse en el marco del fenómeno de la ultracorrección, es decir, los niños intentan imitar el "habla modélica", provocando situaciones en las que articulan un modelo "súper correcto".

En cuanto a la opción imitación, la reflexión aquí nos guía hacia la categoría Costumbre, reportada más atrás. La imitación es por costumbre, se produce por efecto del uso e interiorización del modelo particular y oralista que se practica en la comunidad. El dato reportado indica que los niños interactúan activamente en las situaciones donde se utiliza el modelo rural. Ellos mismos, seguramente, utilizan ese registro en sus conversaciones informales (en el recreo, en las fiestas tradicionales y en otros espacios). En síntesis, los niños practican y manejan el castellano rural, esto lo hacen por imitación a los modelos adultos, oralistas y tradicionales que tienen en la comunidad, es decir, ellos se acostumbran a la forma de hablar que existe en su entorno familiar rural.

 

4. CONCLUSIONES

A continuación presentaremos algunas conclusiones que organizamos en torno a cinco ejes. El primero se vincula, muy en lo general, con la idea de emergencia y generación de la variedad del "castellano acampao" en un contexto geográfico, social y cultural determinado. El segundo eje considera la interacción entre el "registro estándar" y el rural, tomando en cuenta los factores que permiten la conservación y uso de la variedad del campo. El tercer ámbito se vincula con el uso de la variedad rural en el contexto de desarrollo actual de la comunidad. El cuarto dominio aborda el problema desde la noción oralidad/escritura. Finalmente, se desarrolla una breve discusión en el marco de las percepciones promovidas entre los entrevistados.

 

4.1. GENERACIÓN DE LA VARIEDAD

Hay varias ideas que deben considerarse en el presente apartado. Por un lado, el castellano rural se posiciona como una variedad que se genera por la condición de lateralidad de la zona en que se asienta la comunidad. Este factor repercute directamente en la consolidación de un sociolecto "areal", contribuyendo para ello, los factores históricos, sociales y culturales.

En otro plano, los habitantes de estas zonas tienen vínculos relativos con los habitantes de zonas demográficamente más densas y urbanizadas (Contreras 2009), esta relación "irregular" incide en la adopción de un modelo singular que se ha configurado históricamente en el seno de la comunidad.

 

4.2. INTERACCIÓN DE LAS VARIEDADES

Hay una interacción regular entre el estándar y el registro local. Esta interacción también repercute en la consolidación y adopción del modelo rural, ya que se observa una división –en los ámbitos y lugares de uso– entre el registro estándar y el más íntimo o rural. De este modo, las instituciones adscritas a los grandes centros urbanos (Escuelas, Posta, Iglesia) se constituyen como espacios donde se reproduce el modelo más formal y "estandarizado". Por otro lado, en las Fiestas tradicionales, en el Camino, en la Casa se practica la variedad local.

Las razones dadas para la conservación y mantención de la variedad de la comunidad son fundamentalmente dos: la variedad se perpetúa por costumbre y por falta de educación. La discusión en este dominio fue propuesta a partir de dos ideas clave. En primer lugar, la noción de falta de educación la entendemos en función del contacto o socialización parcial con modelos de la ciudad. En segundo lugar, la idea de costumbre la entendemos en el marco de las dinámicas, hábitos y actividades que acontecen históricamente en la comunidad.

En relación con las ideas sostenidas por Godenzzi (2003), quien afirma la existencia de tres variedades de castellano en las comunidades andinas, la variedad que emerge en las condiciones geosociales apuntadas en nuestro trabajo se constituye como una variedad local, que se diferencia de la regional y de la estándar. Esta variedad local se distingue por ser particular y situada, su emergencia se debe a las condiciones de producción del modelo que se ha articulado históricamente en la comunidad.

 

4.3. USO Y DESUSO DE LAS VARIEDADES

Haciendo un paralelo de la situación de interacción mapuche/castellano (Olate et al. 2013), la relación entre el castellano rural y el estándar genera productos lingüísticos particulares o singulares. Estos productos se constituyen a partir de las condiciones de interacción entre ambos registros. La variedad, con seguridad, tiene sus particularidades lingüístico-estructurales, las cuales pueden ser atribuidas a distintos factores, a saber: (1) factor histórico de contacto con la lengua mapuche, (2) factor histórico de desarrollo alejado de centros urbanos, (3) factor histórico de desarrollo de actividades hispano-criollas, (4) factor oralidad en la comunicación entre los agentes de la comunidad.

Otros datos que deben tenerse en cuenta, para la proyección de estudios en esta misma línea, se vinculan con ciertos factores que afectan el uso de la variedad rural. Por un lado, existe, al igual que en el caso rural bilingüe, una tendencia al envejecimiento poblacional (Olate et al. 2013). Es decir, en la comunidad, los adultos y jóvenes migran a centros urbanos más grandes y las actividades tradicionales son dejadas de lado. En este punto, diversos estudios dialectológicos (Contreras y Bernales 2007; Contreras et al. 2012) confirman la progresiva extinción de actividades tradicionales tales como: la trilla, los mingacos, la construcción de molinos, las adivinanzas, los cuentos fantásticos, entre otros.

Otro factor que promueve el desuso de la variedad rural se encuentra en la evangelización protestante que ocurre en esta comunidad. Los habitantes de la comunidad adscritos a esta religión desconocen las actividades tradicionales anteriormente nombradas y promueven la censura de este tipo de fiestas tradicionales.

La tecnología también constituye un foco de desuso de la variedad de campo, esto debido a que la electricidad llegó a la zona a principios del año 2000. Este tipo de energía permite la adquisición de diversos artefactos tecnológicos: computadoras, televisores; elementos todos que permiten reproducir modelos de habla estándar.

 

4.4. RELACIONES ENTRE LA ORALIDAD/ESCRITURA

Un aspecto importante en esta reflexión se relaciona con la dinámica oralidad/escritura, pues es indudable que los dominios de uso del castellano del campo y del estándar se relacionan con prácticas de tendencias más oralistas frente a otras más "escriturales", respectivamente. Con más especificidad, podemos referirnos al fenómeno de la literacidad, entendida como una práctica social que no se restringe únicamente al aprendizaje técnico-alfabético dado en ámbitos educativos tradicionales, sino que se proyecta sobre la incorporación de la conciencia letrada en sociedades/comunidades de tradición oral (Zavala 2002).

La tradición oral asume que la comunicación no es algo fugaz y espontáneo, sino algo que se conserva de forma duradera. La oralidad es "una condición de la comunicación que a la mente alfabetizada le resulta muy difícil de describir y conceptualizar porque todas nuestras terminologías y todas las metáforas empleadas se han extraído de una experiencia marcada por la escritura y que nosotros damos por sentada (Havelock 1986: 98).

 

4.5. PERCEPCIONES Y VALORACIONES DE LA VARIEDAD

La implementación de este cuestionario sociolingüístico nos permitió pesquisar las percepciones que tienen los hablantes sobre dos formas de habla utilizadas en una comunidad rural: el "Castellano acampao" y el "estándar". Observamos que los hablantes son conscientes de la existencia del sociolecto, pues lo reconocen y utilizan en diversos espacios comunicativos de la comunidad. Este aspecto se evidencia al aceptar la etiqueta propuesta para la variedad "Castellano acampao" e incluirla en los eventos comunicativos de la comunidad. La valoración de la variedad rural puede inferirse de los ámbitos íntimos en que se utiliza y de los procesos de transmisión que se establecen, ya que también es producido por los niños de la comunidad.

Los hablantes señalan que el "Castellano acampao" funciona en las actividades cotidianas y en las fiestas tradicionales. Este modelo de habla surge "por costumbre", pues se usa en la cotidianeidad, y "por falta de educación", categoría que puede interpretarse como una percepción "negativa" hacia la variedad. Esta valoración se articula en el marco de una comparación de los ámbitos de uso en que se reproduce una u otra variedad o en relación con la poca interacción de la variedad rural con el modelo estandarizado utilizado en la ciudad, en ámbitos institucionales.

Finalmente, las percepciones observadas son corroboradas al notar que la variedad es difundida entre los niños, quienes, seguramente, adoptan el sociolecto en los diversos contextos donde se utiliza en la comunidad.

Para finalizar, el objetivo de este trabajo fue describir las dinámicas interactivas que se desarrollan entre el castellano local (variedad usada en el campo) y el castellano regional (variedad usada en la ciudad) y las percepciones que tienen los hablantes sobre dichos sociolectos. Las dinámicas comunicativas que se dan en el seno de la comunidad reflejan dos variedades claramente diferenciadas, por una parte, se explicita la existencia de una variedad íntima vinculada a la tradicional oral y, por otro lado, existe una variedad estándar que se utiliza en ámbitos institucionales.

La pregunta que sigue se vincula con el efecto que el ámbito geosociocultural ejerce sobre la competencia lingüística de los hablantes, quienes modifican la lengua que se practica en la comunidad. Este tema puede ser abordado en otro estudio y por medio de otros instrumentos.

El presente trabajo es una aproximación parcial al fenómeno, pues falta indagar en algunos dominios, por ejemplo: géneros discursivos o textos que circulan en la comunidad, competencia lingüístico-comunicativa de hablantes modelos, etnografía de la comunidad, entre otros. Sin embargo, creemos que representa un primer paso, necesario para generar otras investigaciones que comparen las dinámicas de interacción entre los sociolectos en diversas comunidades rurales monolingües de Chile. Sin lugar a dudas, este trabajo es un aporte, tanto en cuanto a las referencias discutidas como en la metodología aplicada. Este trabajo, en su conjunto, muestra un acercamiento novedoso a los estudios nacionales sobre el bidialectalismo, especialmente en el dominio rural.

 

NOTAS

1* Para correspondencia, dirigirse a: Aldo Olate Vinet (aldo.olate@ufrontera.cl), Centro de Investigación Lenguas, Cognición y Cultura. Instituto de Estudios Indígenas, Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicación: Avenida Francisco Salazar 01145, casilla 54 D. (Temuco), Chile.

** Para correspondencia, dirigirse a: Dr. Mario Bernales Lillo (mario.bernales@ufrontera.cl), Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicación: Avenida Francisco Salazar 01145, casilla 54 D. (Temuco), Chile.

En este artículo se presenta parte de la tesis doctoral del primer autor: "y después, lo estaban mirando a la rana". La competencia lingüístico-comunicativa del castellano en escolares de una comunidad bilingüe mapuche/castellano. Tesis para optar al grado de Doctor en Lingüística, Universidad de Concepción, 2012.

2 Agradecemos a todos los participantes de este estudio, pertenecientes a la comunidad de La Generala. Sin su colaboración esta investigación no se hubiese concretado.

3 Consideramos que el español estándar es una variedad que se emplea en registros formales de comunicación. Por ello, el lector encontrará, en ocasiones, un uso sinonímico de las nociones de "estándar" y "formal", ya que, desde nuestro punto de vista, el uso del español estándar se da en el registro formal y en contextos institucionalizados.

4 Coincidimos con Rojas (2012a) en la crítica que se hace sobre los estudios lingüístico-descriptivos.

5 El concepto de actitud proviene de la psicología y se interpreta como tendencia "tendencia sicológica que se expresa mediante la evaluación de una entidad particular con algún grado de aprobación o desaprobación" (Rojas 2012b: 71).

6 Una cuestión relevante se vincula con el hecho de que casi toda la investigación sobre actitudes ha sido guiada por la psicología social del lenguaje, relegando el dominio sociolingüístico a un plano secundario. Lo anterior se debe a la integración inadecuada de este fenómeno en el área (Garret 2001).

7 Seguimos el concepto de ‘modelo cultural’ reseñado por Rojas (2012b), quien lo extrae de la antropología cognitiva. Según este, un modelo cultural es una representación del mundo, la cual es aceptada y compartida por una comunidad o grupo humano, ayudando de este modo a comprender el entorno.

8 En el caso de este estudio, los pueblos a los que aludimos con esta opción son Santa Juana y Nacimiento. La categoría ciudad, en tanto, está reservada para Concepción y Talcahuano.

 

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Recibido: 31/03/14
Aceptado: 20/05/14

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