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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.11 no.33 Santiago dic. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000300007 

Polis, Revista Latinoamericana, Volumen 11, Nº 33, 2012, p. 149-174

LENTE DE APROXIMACIÓN

 

Crisis civilizatoria y Vivir Bien1 Una crítica filosófica del modelo capitalista desde el allin kawsay/suma qamaña andino

Crisis of Civilization and Good Living A philosophical critic of the capitalist model from the Andean allinkawsay/suma qamana

Crise civilizacional e Viver Bem Uma crítica filosófica do modelo capitalista desde o allin kawsay/suma qamaña andino

 

Josef Estermann

Instituto Superior Ecuménico Andino de Teología (ISEAT), La Paz, Bolivia. Email: investigación@iseatbolivia.org

 


Resumen: El presente artículo propone el paradigma andino del "VivirBien" como alternativa al modelo económico, civilizatorio y social de un capitalismo neoliberal y depredador que manifiesta serias señales de crisis. Estas crisis semanifiestan en lo financiero, económico, político, axiológico y ecológico, de modoque se puede hablar de una "crisis civilizatoria". El "Vivir Bien" andino es laexpresión de una civilización opuesta en muchos aspectos al paradigma filosóficoy civilizatorio de Occidente. Las contradicciones y tensiones entre los dos modelos pueden verse, por ejemplo, en el proceso de cambio actual en Bolivia.

Palabras clave: crisis civilizatoria, modernidad occidental, pachasofíaandina, TIPNIS


Abstract: The present paper proposes the Andean paradigm of the "GoodLiving" as an alternative to the economical, cultural and social model of a neoliberaland predatory capitalism which is showing serious signals of crisis. These crisesmanifest themselves in the financial, economical, political, axiological andecological fields, so we can talk of a "crisis of civilization". The Andean "GoodLiving" is the expression of a civilization which is opposed in many aspects to thephilosophical and civilizatory paradigm of the occidental world. The contradictionsand tensions between these two models can be appreciated, for example, in theactual process of change in Bolivia.

Key words: crisis of civilization, Western modernity, Andean pachasophy, TIPNIS


Resumo: O presente artigo propõe o paradigma andino "Viver Bem" comouma alternativa ao modelo econômico, social e de civilização do capitalismoneoliberal e predatório que mostra sinais graves de crise. Essas crises se manifestamno âmbito financeiro, económico, político, axiológico e ecológico, para que sepossa falar de uma "crise de civilização". O "Bem Viver" andino é a expressão dacivilização em muitos aspectos oposto ao paradigma filosófico e civilização de Ocidente. As contradições e tensões entre os dois modelos podem ser vistos, porexemplo, no processo em curso de mudança na Bolívia.

Palavras-chave: crise da civilização, modernidade ocidental, pachasofíaandina, TIPNIS


 

A pesar de los grandes esfuerzos de las agencias de cooperación, delas instituciones internacionales financieras (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Interamericano, etc.) y de un sinnúmero deOrganizaciones No Gubernamentales (ONGs), durante las últimas cuatrodécadas, la brecha entre un Norte global minoritario y un Sur mayoritario,no se ha disminuido, al contrario: el abismo se ha vuelta trampa mortal paramuchos pueblos y sociedades enteras. La población del mal llamado "Tercer Mundo" es declarado "excedente" por las Bolsas de Valores más importantes del planeta, con tal de que la llamada "globalización" de tiponeoliberal sólo beneficia con el derroche posmoderno a los "pocos felices"(happy few) y excluye a las tres cuartas partes de la humanidad de las delicias que propaga la publicidad incesante del Mercado.

Además de esta situación más o menos conocida, es preciso hacerhincapié en el estado de nuestra Tierra, este planeta azul en medio de undesierto cósmico, que es cada vez más alarmante. Las predicciones másespectaculares del Informe del "Club de Roma",2 de la década de los setenta del siglo pasado, han sido superadas ampliamente por la realidad. Estamos a un paso del colapso ecológico, y seguimos inyectando a todo dar elveneno que conduce inevitablemente al fin de la vida en nuestro planeta.

Las múltiples crisis como síntomas de una crisis civilizatoria

La caída del Muro de Berlín en 1989 no solamente ha demostrado la inviabilidad y no deseabilidad del socialismo realmente existente y burocrático, sino que alimentaba, al mismo tiempo, la ilusión de que el modelocapitalista fuera el único posible y que la historia como pugna por la hegemonía política y económica llegara definitivamente a su fin (FrancisFukuyama)3 , en la apoteosis del modelo económico neoliberal y del way oflife estadounidense. La bipolaridad global daba paso a la unipolaridad, yésta se traducía en términos culturales y religiosas como la supremacía definitiva de la civilización occidental y de la religión cristiana, justificada ydefendida por los ideólogos del conservadurismo de la nueva economía yde la teología neoliberal4 .

Veinte años más tarde, el primer poder mundial no sólo habrá pasado por el Feuerbach ("riachuelo de fuego") de las torres gemelas deManhattan (2001), sino fue arrastrado por una de las peores crisis financieras de su historia, la crisis originada por las hipotecas chatarras (sub prime) y sus secuelas (2008), ni siquiera hablar de las guerras invencibles enAfganistán e Irak, y el surgimiento de nuevos poderes que vienen cuestionando con cada vez más ímpetu la hegemonía auto-declarada de Occidente: China y la India. Empezada la segunda década del siglo XXI, nos vemosenvuelto en una serie de crisis que por primera vez en la historia de lahumanidad se juntan de manera explosiva y catastrófica, y que, además,gracias a la globalización de los mercados, de los medios de comunicacióny de la contaminación, se han mundializado: crisis financiera, crisis económica, crisis de deuda estatal, crisis ecológica, crisis alimentaria, crisis devalores, crisis energética, crisis militar y crisis espiritual. Todos indiciosapuntan a que ya no se trate de una crisis entre otras, tal como era la GranDepresión de los años 1920, sino de una crisis de un modelo civilizatorioque, después de más de cuatrocientos años de aparente superioridad, llegaa su fin, en una decadencia que se convierte en descomposición vertiginosaante la mirada incrédula de propios y ajenos.5

A pesar de que los banqueros de Wall Street y Tokio, los gobernantes del G8 y las instituciones financieras internacionales nos hagan creerque nuevamente "todo está bajo control", en todo el mundo estallan lasburbujas especulativas de una economía basada en capital ficticio y trabajoimproductivo. A pesar de las acciones desesperadas de "salvatajes" de losbancos que resultan "demasiado grandes" para quebrar –nótese: no se pretende "salvar" a la gente, sino al dinero–, cada vez más estados están alborde de la bancarrota. En este momento, el caso de Grecia con una deuda de más del 200% de su PIB (Producto Interno Bruto), hace sacudir a laEurozona, pero la mayor potencia mundial, Estados Unidos, ha acumuladoen las últimas décadas una deuda de más del 300% del PIB, de la que Chinaposee prácticamente la mitad en bonos. Económicamente, EE.UU. se haconvertido en rehén del Reino del Medio, y desde 2008, éste ya no estádispuesto a comprar los bonos de deuda estadounidense, con la consecuencia de que la espiral hacia la bancarrota del estado norteamericano empiezaa girar con cada vez mayor velocidad.

A pesar de las declaraciones verbales de las potencias mundialesde contrarrestar el cambio climático cada vez más visible y desastroso,las soluciones propuestas son las de siempre: más tecnología, mayorcantidad de energías renovables, llamamientos a los países del sur decuidar los "pulmones del planeta". Tanto en Copenhague como en Cancúny Durban, el tema se concentró en lo cuantitativo: ¿hasta qué porcentajese puede reducir la emisión de gases que producen el efecto invernadero? El sistema mismo de despilfarro de energía6 queda intocado, porquesigue formando parte de la lógica intrínseca del modelo capitalista de producción y acumulación. Lo mismo puede decirse de la actitud de las potencias mundiales ante el encasamiento de los recursos naturales no renovables, tal como el petróleo, el gas natural, los minerales, pero también elagua y el aire: Consumir hasta que se acabe. Si los países del Sur, ricos enmateria prima, no estuvieran dispuestos voluntariamente a explotar sus recursos y venderlos a la codicia hedonista del Norte, serán obligados a hacerlo a manu militari.

La verdadera perversidad del actual sistema económico se manifiesta en las crisis energética y alimentaria. No sólo la tierra, sino tambiénlos alimentos de primera necesidad se han convertido en objetos de especulación bursátil y "energías renovables" mal llamadas "biocombustibles".La alimentación de las personas humanas es subsumida a la "alimentación"energética del complejo industrial-militar en los países industrializados.Los países periféricos, hasta hace poco con soberanía alimentaria, se hanconvertido en adictos de las importaciones de alimentos baratos yexportadores de "necrocombustibles", una bomba a tiempo para que estallen hambrunas de magnitud desconocida. México, cuna de la cultura delmaíz, ahora importa maíz transgénico. Y si vemos el despilfarro de energíay dinero en el Norte, no caben palabras para describir lo absolutamenteperverso del sistema considerado el "mejor posible": a nivel mundial, segasta tres veces más para cosméticos que para erradicar el analfabetismo,lo mismo en comida para mascotas que para programas de lucha contra elhambre, más en maquillaje que en programas de salud reproductiva paramujeres (Diercksxens 2011: 84).

¿Por qué se puede hablar de una "crisis civilizatoria" y no simplemente de una "crisis económica" o una concatenación coyuntural de variascrisis? Creo que todas las crisis mencionadas se fundamentan en un solotipo de racionalidad y valores que se remontan a la civilización occidentaldominante de los últimos trescientos o cuatrocientos años. Y esta racionalidad está plagada de una serie de "falacias" y presupuestos incompatiblescon la vida en general, y la vida humana en particular. Que las consecuencias desastrosas prácticas e históricas recién empiezan a manifestarse hoyde manera innegable, tiene que ver con dos factores trascendentales: elproceso histórico de la "globalización" o mundialización del modelo occidental en los últimos cincuenta años, sobre todo a través de la ideología del"desarrollismo" y el consumismo, por un lado, y la aceleración de la economía ficticia especulativa en desmedro de una economía real, en la mayorparte del hemisferio norte. Lo que se daba antes a escala local y regional,hoy tiene repercusiones mundiales, y lo que antes era la pérdida de unosaventureros bursátiles, se ha convertido en la bancarrota del "casino mundo". El Sur global ya no se puede sustraer del "Efecto Mariposa": el resfríode Wall Street produce neumonía en México, Bolivia o Perú.

La modernidad occidental descarrillada

Desde la (temprana) Edad Media, Occidente ha bebido principalmente de dos pozos espirituales: por un lado, de la sabiduría semita (judeocristiana), y, por otro lado, de la filosofía helénica (grecorromana). Mientras la primera fuente le heredó a Occidente el hijo pródigo de la "historia"y de la perspectiva trascendente en la "escatología", la segunda le regaló lahija pródiga de la "verdad eterna", de la "ciencia" y "tecnología". Dos concepciones del tiempo supuestamente contradictorias –una lineal y otra circular–, dos modelos de la ética y antropología –una altruista y otra heroica–, dos paradigmas de lo político –uno democrático y otro aristocrático– y dos concepciones de lo divino y religioso –una liberacionista y otra fatalista– se encuentran en un "matrimonio imposible" que viene forjando lamodernidad occidental y sus secuelas.7

A partir del Renacimiento, estas dos vetas milenarias se han"secularizado", sin dejar por ello la carga religiosa "mesiánica" y trascendente. El Panteón griego con las características de circularidad, fatalidad yeternidad viene plasmándose en la irrefutabilidad de las ciencias modernas, en el "determinismo" económico del capitalismo y en la estratificacióncuasi religiosa de las sociedades y culturas. La religiosidad judeo-cristiana,por su parte, se ha encarnado en el mesianismo secular del progreso principalmente ilimitado, en las libertades civiles y empresariales, y en la transformación humana de la Naturaleza mediante el trabajo.8

En esta amalgama de ideas y concepciones no sólo se gesta la modernidad occidental, sino también el paradigma dominante de lo que en elsiglo XX iba a manifestarse como "desarrollo" y "crecimiento ilimitado".El proceso de la secularización de la salvación religiosa se remonta a laIlustración europea, al historicismo en sus dos vertientes principales (idealismo y materialismo), al positivismo y cientificismo del siglo XIX.9 A pesar de las muchas desmitificaciones, sea por las dos Guerras Mundiales,sea por los planteamientos irracionalistas o inclusive por los planteamientos posmodernos, el paradigma involucrado no ha perdido aún su vigenciay sigue siendo sustentado, contra viento y mareas, por una intelligentsiaque está al servicio de la hegemonía cultural, militar y económica de Occidente.10

En lo que viene, quiero señalar algunos axiomas inherentes a la tradición occidental moderna que sirven de fundamento "ideológico" para elmetarrelato del "desarrollo", tal como está vigente aún en nuestro tiempo.

El "optimismo" dogmático de que la humanidad estuviera avanzando, de un inicio "seminal" hacia un final "escatológico". Esta concepción secularizada de lo que religiosamente ha sido la "historia de la salvación", contiene, sin embargo, todavía una carga religiosa muy fuerte. Eljuego lingüístico del desarrollismo habla de la meta del "desarrollo" entérminos de un paraíso terrenal y de las bonazas materiales, tal como nosrelatan los grandes mitos religiosos de la humanidad. Sea esta meta la "sociedad sin clases", "el sueño americano", "una vida sin dolor" o un "consumo sin límites", las imágenes reproducen y difunden un icono religioso queantes fue reservado para la divinidad, o, a lo máximo, para sus seguidoresen un futuro trascendente. El optimismo religioso ha sido secularizado einmanentizado por los teóricos del "progreso"; la publicidad hoy día estállena de símbolos religiosos.11

Junto a este optimismo secular, se ha enraizado en la cultura occidental y sus culturas subalternas la convicción de la irreversibilidad del tiempo y de la historia. La linealidad y unidireccionalidad del tiempo, herencia de la tradición judeo-cristiana, no permite ni "volver al pasado" ni revertir un proceso emprendido. El pasado está atrás, el futuro adelante, ynuestra mirada está fijada en el horizonte prometedor delante. "Progresar"y "avanzar" son –en la idiosincrasia occidental– sinónimos de "mejorar" y"madurar". Lo anterior es necesariamente peor, menos desarrollado, "atrasado" y más alejado de la meta trazada que lo que viene. Cada "revisión","desaceleración", "regreso" o "restitución" –la palabra "recesión" es muyreveladora en este contexto– suele ser interpretado como nefasto para elmismo "desarrollo".12 He aquí un dogma del capitalismo neoliberal que almismo tiempo es una falacia con consecuencias catastróficas: sólo una economía que "crece" (en ganancias, productos de consumo, capital), garantiza el bienestar de las personas. Estancamiento y descrecimiento son sinónimos de "barbarie", "incivilización" y "primitividad".

Esta irreversibilidad y unidireccionalidad del movimiento temporal se junta con una cuantificación, no sólo del tiempo, sino de todo tipo devalores y metas. El tiempo se vuelve segundos, minutos, horas y días, y deahí se convierte en "dinero" (time is money); la vida humana se define porestadísticas, y las metas del "desarrollo" por números (tal como las "Metasdel Milenio"). Esto significa que categorías orgánicas y cualitativas como"desarrollo"13 , "maduración", "mejoramiento", "bienestar" y "calidad devida" se traducen en categorías monetarizadas y cuantificadas. Lo orgánico, tal como plantas y animales, se convierte en "bienes" y "productos"; loincalculable como es la vida humana, se trascribe en términos de riesgo deaseguradoras y expectativa de vida, o –en el peor de los casos– en "dañoscolaterales", "capital humano" y "población excedente".

Estos aspectos llevan a una artificialidad del mundo, en el sentido de que la riqueza equivale a la conversión de lo "natural" en un "artefacto" o "producto". El ser humano moderno de Occidente se convierte de"agri-cultor" en "productor", usurpando la fuerza creativa divina de "producir", es decir de crear bienes, en base a la Naturaleza como simple "medio de producción" o "materia prima". Esta artificialización de la vidaemboca hoy día en los engendros de la ingeniería genética, la robótica y lasustitución de procesos biológicos básicos, como la fecundación, por procesos artificiales. Este aspecto manifiesta una tendencia sumamente necrófilade Occidente, según la cual el "producto muerto" (congelado, momificado,conservado) vale más que el organismo vivo.14 El American Way of Life, ideal incuestionado del modelo actualmente vigente de consumo, es altamente "artificial"; para contrabalancear los efectos de una vida sedentariahedonista, hay que desplegar todo una industria dedicada al adelgazamiento, el fitness corpóreo y las cirugías plásticas.

Todos estos principios se plasman de manera muy nítida en larelación que establece el ser humano con la Naturaleza y el resto del universo. Para la modernidad occidental, la naturaleza no-humana es la res extensa (cosa con extensión), la materia prima desalmada, el medio de producción y transformación, el campo de batalla para la humanización delmundo, un objeto explotable y manipulable, sin derecho ni libertad (el puro"en-sí" o el "reino de la necesidad").15 Por tanto, el ser humano como "sujeto" no sólo tiene el derecho, sino el deber de "someter" a la Naturaleza asu voluntad y transformarla de acuerdo a sus deseos y aspiraciones. Esteprincipio revela la postura eminentemente antropocéntrica de la modernidad occidental, sin tomar en cuenta que con la objetivación de la Naturaleza se desnaturaliza el propio ser humano.16

Para el espíritu moderno de Occidente, los recursos naturales (agua, tierra, aire, minerales, hidrocarburos, etc.) son la materia prima parael proceso de producción y transformación de bienes de consumo. El serhumano, por considerarse "superior", se concibe "dueño" y destinatarioúnico de estas riquezas. Tanto para Adam Smith como para Carlos Marx,los recursos naturales son "medios de producción", es decir: instrumentosen las manos del homo faber para la "humanización" del mundo; eran losrománticos que se opusieron en pleno siglo XIX a esta idea "tecnócrata" delas economías capitalista y socialista. Aunque el socialismo aboga por lacolectivización o socialización de los recursos naturales –que es una primera forma de expropiación–, la privatización de los recursos naturales esla consecuencia lógica de su objetivación y desvitalización.17 Respecto a laconcepción "económica" de la Naturaleza, entre capitalismo y socialismo(real) no hay grandes diferencias: para ambos, se trata de un "medio deproducción" y medio de humanización a través del trabajo. Lo novedosodel capitalismo especulativo contemporáneo es el hecho de que la Naturaleza se ha convertido en objeto de especulación, es decir: en simple mercancía.

La riqueza y calidad de vida se miden en Occidente en términos de acumulación de dinero y bienes. Esto implica que el afán por el progreso y desarrollo lleva a una carrera ilimitada de juntar bienes, en forma física o simbólica (dinero). Como los bienes tienen fecha de vencimiento, seacumula en dinero o simplemente en acciones y opciones especulativas. Laperversidad de que el dinero "crezca", ya observada por Aristóteles, lleva ala situación cada vez más anti-natural de que el dinero reemplace los bienesnecesarios para la vida. Este hecho dejó atónitos a los líderes espiritualesde los pueblos originarios de Abya Yala, al ver a los conquistadores lanzarse sobre el oro y la plata como si fueran delicias inimaginables, mientrasque para las y los indígenas tenían ante todo valor ritual y religioso.18 La monetarización universal ("todo tiene valor monetario") subsume todos losdemás valores (solidaridad, amor, cariño, justicia) a un valor totalmenteficticio y muerto, pero omnipotente y universalmente presente. El dineroha reemplazado en Occidente, en forma inconsciente y poco percibida, alDios medieval.

La ciencia y los saberes se subordinan en la modernidad occidental a la racionalidad instrumental de la tecnología que se rige por losprincipios de rentabilidad, eficiencia y fluctuación acelerada. El sueñomoderno de superar las limitaciones naturales del ser humano, las enfermedades, la muerte, las incapacidades, los límites físicos –la ilusión del "crecimiento ilimitado"–, se ha truncado ante la "venganza" de esta mismaNaturaleza maltratada y explotada. Los cambios climáticos con tifones, huracanes, tsunamis, sequías e inundaciones parecen ser la factura que elorden físico de las cosas presente a la soberbia prometeica (hybris) del ser humano. Además, el ser humano, en vez de servirse de la tecnología parauna mejor vida, se vuelve cada vez más esclavo de ella, al punto de que latecnología le controle y determine hasta en los aspectos más íntimos de suvida. Hoy, hay gente que ya no puede desprenderse del celular o de Twitter para no "perderse" nada; en España, un 30% contesta el celular mientrahaga el amor.

El antropocentrismo y androcentrismo de la modernidad occidental lleva a una instrumentalización del mundo no-humano y de la mujer,en todos sus aspectos. Occidente tiende a identificar lo femenino con lanaturaleza irracional y pasiva, equiparando "materia" con "madre" (mater; matrix; materia), y lo masculino, con lo racional y activo (vir; virtud). Estas concepciones llevan a una desnaturalización del ser humano (sobre tododel varón) y una deshumanización de la Naturaleza, incluyendo a la mujer.En última instancia, el fuerte androcentrismo implica una tendencia necrófilaporque atenta contra la organicidad e integralidad de la vida, a través de laanaliticidad de los métodos y la artificialidad del entorno de vida.19 El feminismo filosófico radical desvela una relación sistémica entre las múltiples crisis que vivimos actualmente, y el androcentrismo vigente en la racionalidad capitalista de acumulación, especulación y necrofilia. El capitalismo se nutre de los valores típicamente "masculinos", como son la competencia, la analiticidad, el control pasional, la sublimación y lainstrumentalización, señalados por el psicoanálisis como "regresiones anales" y tendencias necrófilas.

Finalmente, Occidente ha fomentado, desde sus principios filosóficos, un fuerte economicismo en todos los ámbitos, incluyendo los campos del "desarrollo". Desde Descartes, la realidad "material" viene a seridentificada como no-animada, cuantificable, manipulable y negociable.La cuantificación de todo lo que no es "alma" y "espíritu", incluyendo alpropio cuerpo humano, lleva a su instrumentalización y monetarización, enel sentido de un medio de producción, es decir: de un factor económico. Elcapitalismo y su reencarnación contemporánea en el neoliberalismo hablanhasta de "recursos humanos", "material humano" y "capital humano", y lasguerras que se llevan a cabo para perpetuar las ganancias exorbitantes deunos pocos, tienen un lenguaje cada vez más perverso ("bombas quirúrgicas"; "daños colaterales"; "guerras preventivas").

"Desarrollo" en la perspectiva de la pachasofía20 andina

Ante este panorama desolador, surgen voces cada vez más frecuentes y fuertes que no solamente plantean medidas "cosméticas" al modelodel desarrollismo, sino que cuestionan de fondo este mismo modelo y suspresupuestos filosóficos y civilizatorios. Aparte de los movimientos juveniles de los y las "indignados/as" en el Norte, muchas de estas voces provienen de la Periferia, desde las regiones declaradas "subdesarrolladas" y "excedentes", desde las víctimas y de la población desilusionada por laspromesas reiteradas del trickle down effect (el efecto de goteo de que a lolargo todos se mojaran). Aunque hay que decir al mismo tiempo, que parauna mayoría de las y los que sufren las consecuencias de décadas de aplicaciones de programas de ajustes, los íconos y las ilusiones del "desarrollo"en clave neoliberal y posmoderna no ha perdido aún su hechizo y encanto.El American Dream es tan fuerte que, a pesar de todas las evidencias, lagente pobre e iletrada sigue aferrándose a las telenovelas y las imágenesdel paraíso consumista que está a la vuelta de la esquina.

Entre estas voces anteriormente mencionadas, también figura la sabiduría milenaria de la población indígena de los Andes, plasmada en sucosmovisión o pachasofía. Los parámetros de este paradigma filosófico ycivilizatorio contradicen, en su gran mayoría, los principios de la modernidad occidental anteriormente expuestos. Por tanto, también cuestionan granparte de los supuestos que fungen de base para el modelo de desarrollovigente, es decir de lo que es el desarrollismo occidental. Una primera falacia que hay que desmontar, es la convicción –en forma de tautología– deque "modernidad" y "desarrollo" son monopolizados exclusivamente porOccidente.21 Hay que insistir en la diversidad y pluralidad cultural de "modernidades" y modelos de "desarrollo".

En lo que sigue, voy a plantear algunos elementos claves de lapachasofía andina para establecer un modelo de "desarrollo" sustentable ysostenible, compatible con la vida y la naturaleza, y corresponsable con lasfuturas generaciones y el cosmos entero que se condensa en la metáfora del"Vivir Bien" (allin kawsay; suma qamaña; ivi maräei; etc.).22

Todo tiene vida, nada es simplemente materia inerte. Este principio "panzoísta" implica que el universo o Pacha no es una máquina o unmecanismo gigantesco que se organiza y mueve simplemente por leyesmecánicas, tal como afirmaron los filósofos europeos modernos, ante todoDescartes y sus seguidores. Pacha es más bien un organismo vivo en el quetodas las partes están relacionadas entre si, en constante interdependencia eintercambio. El principio básico de cualquier "desarrollo" debe ser, entonces, la vida (kawsay, qamaña, jakaña) en su totalidad, no solamente del ser humano o de animales y plantas, sino de toda la Pacha.

Esto quiere decir, en segundo lugar, que los llamados "recursos naturales", tal como la tierra, el aire, el agua, los minerales y los hidrocarburos, la energía solar, eólica y geotérmica, no son simples "recursos" queestán a disposición del ser humano, sino seres vivos, órganos en el granorganismo cósmico, vida y fuentes de vida. Para la pachasofía andina –aligual que para la gran mayoría de las sabidurías indígenas– el intento de"privatizar" estos recursos es una idea absurda y un sacrilegio. Como no sevende a su propia madre, tampoco se vende a la Pachamama, al agua o alos minerales del subsuelo (uray o manqha pacha). La vida es justamenteel resultado de un intercambio armonioso entre todos los seres, y no de lausurpación y soberbia de algunos por encima de otros.

Y de ahí llegamos a la conclusión de que el ser humano no tiene su dignidad por ser "mejor" o "superior" que los demás seres vivos y supuestamente "inertes", sino por su lugar específico, es decir:por su función que tiene y cumple en este orden cósmico llamado Pacha. El ser humano, para las y los andinos/as, no es propietario ni productor,sino "cuidante" (arariwa), "cultivador" y "facilitador". La única fuerzaproductora en sentido estricto es la madre tierra, la Pachamama, y susdiferentes aspectos como el agua, los minerales, los hidrocarburos, losenergéticos en general. El ser humano no "produce" o "crea", sino cultiva o cría para que la Pachamama produzca. El ser humano es "transformador" de elementos y procesos que de por si no dependen de él."Desarrollo" no puede orientarse solamente en el bienestar humano yen el mejoramiento de las condiciones de vida para los seres humanos.Además, no se guía por el "crecimiento" económico de bienes y "productos", sino por el equilibrio cósmico que se expresa –entre otros– enel equilibrio ecológico y social.

La meta final de todo tipo de "desarrollo" es el Vivir Bien (allin o sumak kawsay; suma qamaña; ivi maräei; küme mogen). Este ideal incluye a los demás seres, animales, plantas, minerales, astros,espíritus y divinidades. El Vivir Bien es un modo de existencia que estáen equilibrio con todos los demás elementos de la Pacha, de acuerdo a los principios básicos de la pachasofía andina, que son los principios derelacionalidad, complementariedad, correspondencia, reciprocidad yciclicidad. El Vivir Bien ni es riqueza ni pobreza, ni despilfarro ni escasez, ni lujo ni carencia, sino una vida en armonía con todos los demásseres, una convivencia intercultural, interbiótica e intergeneracional.Tampoco se trata del "vivir mejor", porque éste implicaría necesariamente que otros seres vivirían "peor"; en un mundo que se rige por elequilibrio de la conservación de masa y energía, cada "crecimiento" deuna parte irremediablemente lleva a una "reducción" de otra parte delsistema.23

Esto quiere decir que el "desarrollo" no apunta a la acumulación de bienes o de dinero, sino a la maduración orgánica de cada unode los seres, según sus necesidades y capacidades, pero en interdependencia y dentro del equilibro macro-cósmico y ecológico. El desarrolloen sentido humano se orienta en la colectividad y no en la individualidad; no existe "desarrollo" de unos pocos en desmedro o a costa de otros.24 La pachasofía andina toma el principio de "globalidad" o "universalización" en sentido muy fundamental y estricto: solamente aquélla medida económica, social y política es buena, que contribuye a lamejora de todos los seres humanos (principio de universabilidad) y quees compatible con la vida en general, incluyendo las futuras generaciones (principio de transgeneracionabilidad).

La economía, y, por tanto, el desarrollo económico, es para lapachasofía andina el manejo prudente y cuidadoso de la Casa Común (wasi; uta) que es el universo (Pacha).25 El desarrollo económico que en Occidente es sinónimo de crecimiento y desarrollo sin más, para elser humano andino es parte íntegra de todo un proceso holístico de mejoramiento y maduración, al ritmo del desenvolvimiento orgánico ("desarrollo") de la Pacha. Por tanto, el desarrollo económico siempre estásujeto a un proceso mayor que incluye aspectos espirituales, religiosos,culturales, civilizatorios, sociales y políticos. En lo práctico, esto significa que la economía tiene que someterse a la política y ética, y éstas ala cosmovisión o pachasofía.26

El "desarrollo" –para seguir usando un término occidental–para el mundo andino no es unidireccional ni irreversible. Como la concepción dominante de los Andes no es lineal, sino cíclica (en formaespiral), la meta del desarrollo que es el Vivir Bien (allin kawsay; sumaqamaña) no necesariamente está por delante, en un futuro desconocido,sino puede estar atrás, en un pasado por conquistar. El ser humano andinocamina de espalda (qhipa) hacia el futuro (qhipa), mirando con los ojos(ñawi; naira) hacia el pasado (ñawpapacha; naira pacha), para orientarse y buscar la utopía. El axioma de la modernidad occidental de quelo que viene siempre debe ser "mejor" de lo que ya ha pasado (optimismo metafísico-histórico), no es válido para los Andes; lo anterior puedeser "mejor", es decir más perfecto en equilibrio, que lo posterior.

El "desarrollo" para el mundo andino no es antropocéntrico ni antropomorfa. No puede haber crecimiento y mejoramiento para lahumanidad en detrimento de la Naturaleza. Todos los esfuerzos de "desarrollo" tienen que apuntar a un equilibrio mayor que es ecológicoy –en última instancia– cósmico (o pachasófico). El ser humano no es lamedida de todas las cosas, sino una chakana, un puente mediador paracontribuir a constituir y restituir la armonía y el equilibrio universal.Por tanto, no se puede medir el "desarrollo" en forma monetaria y cuantitativa, ni mediante indicadores que sólo toman en cuenta la mejora delas condiciones de vida de los seres humanos, tal como plantean lasMetas del Milenio. Los Derechos Humanos deben ser complementadospor los Derechos de la Tierra.

Los recursos naturales sirven para mantener, conservar y fomentar la vida en general. Su explotación irreversible atenta contra el principio de reciprocidad y equilibrio cósmico. Los recursos naturales tienenque ser renovables y renovados27 para las futuras generaciones y para lavida no-humana. Su finitud innegable exige un tratamiento prudente y cuidadoso que se orienta en los procesos orgánicos de los ciclos vitales. Laexplotación indiscriminada de los recursos no-renovables (petróleo, gasnatural) atenta contra el principio de reciprocidad y conlleva un desequilibrio cada vez más peligroso y preocupante. De acuerdo a la sabiduría indígena, un recurso sólo puede ser "usado", si hay una manera real de restituirlo; la talla de madera sólo es permitida en la medida en que el bosque puede"cicatrizar".

10. En la práctica, cualquier "proyecto de desarrollo", desde el punto de vista indígena, tiene que orientarse por los principios de compatibilidad ecológica, social, intergeneracional, pachasófica y cultural. Lasostenibilidad y sustentabilidad del "desarrollo" en clave indígena sólo segarantiza en la medida en que contribuye al ideal del Vivir Bien que incluyeestos principios mencionados. Un "desarrollo" que saquea los recursos naturales, que fomenta la disparidad entre los seres humanos, que atenta contra el equilibrio cósmico y ecológico, que fomenta el patriarcalismo y machismo, que no se orienta por las futuras generaciones, no es desarrollosostenible, y, por tanto, no es ningún "progreso", sino un tremendo retroceso de la humanidad.28

Para los pueblos indígenas, el "progreso" no se mide por el PIB (Producto Interno Bruto), ni por algunos indicadores cuantitativos(por ejemplo las Metas del Milenio), sino por la calidad de vida (el"Vivir Bien") que incluye factores como la alegría, la fiesta, la celebración, la diversidad, la espiritualidad y religiosidad. La acumulación debienes no es un indicio de "riqueza", ni la carencia de bienes un signode "pobreza". En clave intercultural e indígena, habrá que redefinir "pobreza" y "riqueza", "progreso" y "desarrollo" de otra manera muchomás holística e integral.29

La "modernidad" no es un monopolio de Occidente. Lospueblos indígenas tienen su propio modelo de la "modernidad" que nose contrapone a la "tradición" y que no es la última época de todo unproceso recorrido y dejado atrás. El pasado está presente en la vidaactual, y el futuro sigue siendo un ideal ya realizado, pero por reconquistar. Hay que deconstruir los principios fundamentales de la "modernidad" occidental como monoculturales y eurocéntricos, tal como elfuerte individualismo, la secularización absoluta, la mecanización de la Naturaleza, el antropo- y androcentrismo y el racionalismo exagerado.Habrá que pensar en una transmodernidad (que no es posmodernidad)en la que las sociedades indígenas (llamadas muchas veces "pre-modernas") se acerquen a los sectores disidentes de las sociedades occidentales.30

Por fin, habrá que tomar en cuenta el carácter cualitativo del tiempo y de todo proceso. Los proyectos de desarrollo que partende la idea de que el tiempo fuera como un medio neutro y cuantificableen medidas iguales, no van a ser sostenibles en el contexto de lacosmovisión indígena. Hay momentos más propicios y menos propiciospara empezar con un proyecto, hay que tomar en cuenta "días intocables" (de la Pachamama), seguir los ritmos naturales y los ciclos vitales, sin romper los lazos de relacionalidad, como son los padrinazgos,el compadrazgo, el ayni, los prestes (mayordomía), la reciprocidad religiosa, la responsabilidad transgeneracional y transmortal, los cambioscualitativos (pachakuti) y lo que es el orden cósmico o la justicia universal.

Una sinopsis de las dos matrices civilizatorias

 

Una sinopsis de los dos modelos de "desarrollo"

 

El "Vivir Bien": ¿una alternativa al "desarrollo"?

La idea del "Vivir Bien" no es una idea nueva, ni algo exclusivo delmundo andino y mucho menos de las culturas aimara y quechua. En Occidente, Aristóteles planteaba el ideal de la "buena vida" (eubiós) como el vivir en el medio entre dos extremos; se trata de un planteamiento para el"hombre libre", es decir el varón adulto que vive en la polis y que es propietario de un terreno. La "buena vida" aristotélica no es destinada ni a lasmujeres, ni a los niños, esclavos, extranjeros, ni a los que no son ciudadanos (pobladores de la ciudad con voz y voto). Es un ideal muy restringido yextremadamente individualista. El epicureismo retomaba posteriormenteeste ideal y lo interpretó en el sentido de la "imperturbabilidad" (ataraxia)del alma, aunque agregaba el valor supremo de la amistad. La posmodernidadoccidental replantea este ideal de la Antigüedad occidental, pero ahora enun sentido consumista y hedonista como una "vida cómoda, agradable y enabundancia". En este sentido, la "buena vida" posmoderna muy bien encaja en las ideologías neoliberales del "crecimiento" y "progreso", plasmadametafóricamente en la compañía estadounidense de electrodomésticos LG que significa literalmente life is good ("la vida es buena").

El planteamiento del "Vivir Bien" (más que "buena vida")31 porparte de las culturas indígenas de Abya Yala (y de otras en otros continentes) tiene un trasfondo filosófico y sapiencial totalmente distinto al idealplanteado por Aristóteles, Epicuro o Baudrillard.32 Las cosmovisiones indígenas de Abya Yala no comparten ni la concepción circular del mundogrecorromano ni la linealidad y progresividad del tiempo en acepción judeocristiana. Más bien plantean una concepción cíclica del tiempo, reflejadaen la metáfora de la espiral y expresada por las características de la discontinuidad (pachakuti), reversibilidad, calidad y no-homogeneidad. Comoacabo de explicar, para el ser humano andino, por ejemplo, el futuro (qhipapacha) queda atrás (qhipa), y el pasado (ñawpa o naira pacha) delante; se fija los ojos (ñawi; naira;) en el pasado que es conocido y, por tanto, orientador para el camino, pero se camina, de retroceso, hacia el futuro desconocido (en la espalda).33

De ahí surge la idea de una "utopía retrospectiva", un ideal que hayque recuperar de un pasado inconcluso, pero con aspiración a ofrecer alternativas realmente sostenibles y sustentables, es decir compatibles con laNaturaleza, la humanidad entera y las futuras generaciones. Esta "utopía"se encarna en lo que es el "Vivir Bien" amerindio y que tiene repercusionesculturales, económicas, sociales, espirituales y políticas. Este ideal figuraen las Constituciones Políticas del Estado de Bolivia y Ecuador, y formaparte de las políticas públicas del gobierno boliviano, sobre todo a travésdel Viceministerio de Planificación Estratégica. ¿Pero qué quiere decir esteideal, y en qué medida es operacional?

El concepto del "Vivir Bien" fue planteado por algunos intelectuales aimaras, como traducción al castellano de suma qamaña, y traspuesto alquechua como allin/sumaj/sumak kawsay, de acuerdo a la región, al guaraní como ivi maräei o teko kavi y al mapudungun como küme mogen. Aunqueexiste cierto disenso en el mundo académico sobre la pertinencia y aceptación de este concepto en la población indígena, no sólo ha sido incorporado a la nueva Constitución Política del Estado de Bolivia, sino que últimamente ha ganado un espacio inesperado en el debate sobre alternativas almodelo neo-capitalista y a las múltiples crisis que acechan al mundo.34

En primer lugar, el suma qamaña o allin kawsay refleja una concepción de la "vida" no antropocéntrica ni biologicista, sino cosmocéntrica yholista. Esto quiere decir que para las cosmovisiones y filosofías indígenas,no existe una separación o dicotomía entre lo que tiene vida ("seres vivos")y lo que (según Occidente) no lo tiene ("entes inertes"). El cosmos o Pacha es como un organismo vivo, cuyas "partes" están en íntima interrelación einterdependencia, de tal modo que la vida o "vivacidad" se definen por elgrado de equilibrio o armonía que existe entre ellas. Por tanto, se distingueradicalmente del paradigma occidental de un individualismo o atomismo que parte de la autosuficiencia de la "sustancia" particular y llega a afirmar–en la teoría económica capitalista– una antropología conflictiva y competitiva.

El "Vivir Bien" amerindio mide la "bondad" de cada elemento porla "bondad" del todo, es decir: el "vivir" depende fundamentalmente del"con-vivir" en un sentido antropológico, ecológico (o "ecosófico") y cósmico. No se puede –en sentido estricto– hablar de que alguien tiene "buenavida" (un tercio de la humanidad), si otros/as viven en la miseria o sonpisoteados/as por los demás. Por tanto, el "Vivir Bien" no aspira a una"mejor vida", porque en un mundo finito y limitado en cuanto a recursos,espacio y tiempo, el incremento de la calidad de vida de algunos/as conlleva el deterioro de la calidad de vida de otros/as. Ésta es la ley que se manifiesta en el proceso del "desarrollo del subdesarrollo", amén de la lógicacapitalista de competitividad y exclusión.

En segundo lugar, la "vida" y el ideal del "Vivir Bien" se extiendena la Naturaleza no-humana y al cosmos entero que incluye al mundo espiritual y religioso. No existe justicia social y económica, es decir: una armonía entre los seres humanos, si a la vez se perjudica el equilibrio ecológicoy trans-generacional. Por tanto, el ideal del "Vivir Bien" apunta a una convivencia armoniosa del género humano con su entorno natural, el mundoespiritual y las futuras generaciones. Una actitud económica o política quese fundamenta en principios que destruyen las bases para la vida de futurasgeneraciones (una suerte de "después de nosotros el diluvio") o que priorizalos bienes de lujo por sobre los bienes de primera necesidad y los valoreséticos y espirituales, no es sostenible ni sustentable.

En tercer lugar, el ideal amerindio del "Vivir Bien" cuestiona radicalmente la ideología occidental del "desarrollismo" y los principios ideológicos del "crecimiento ilimitado" neoliberal. El verdadero "progreso" noconsiste en un incremento cuantitativo de bienes de consumo y de la producción, ni en el aumento de las ganancias de una empresa, sino en el nivelde distribución justa y equitativa de la riqueza existente y el uso prudente y"pachasófico" (de acuerdo al orden holístico del cosmos) de los recursosnaturales y humanos. No hay "progreso" o "avance", si algunos/as se quedan atrás o incluso son considerados/as "excedentes". La carrera loca del"crecimiento económico" y del consumismo desenfrenado a toda costa nolleva a más "progreso", sino a un "regreso" inevitable de la vida, con laconsecuencia de un deterioro catastrófico del equilibrio cósmico que conlleva, para el mundo indígena, un pachakuti, una revolución cósmica de dimensiones "apocalípticas".

El concepto del "Vivir Bien" andino sólo puede se comprendido acabalidad como expresión de una cosmovisión y filosofía totalmente distintas a la occidental dominante, y no como receta económica, ecológica ocultural. En este sentido, se trata de una metáfora que representa otro modelo civilizatorio que se presenta como alternativa ante la decadencia y elagotamiento del modelo dominante de la modernidad occidental y el ideal capitalista que ésta conlleva. Es evidente que el modelo de "desarrollo"que plantea Occidente y el estilo de vida concomitante no son"globalizables"; se requiere de más de cinco planetas Tierra para "globalizar"el estilo de vida estadounidense, y si China imitaría este ideal consumista,el plantea colapsaría dentro de unas dos décadas. Por tanto, no sólo esdeseable, sino absolutamente imperativo buscar alternativas a la "única vía"propuesta por los ideólogos del capitalismo tardío de casino y producciónficticia. En vez de TINA (There is no alternative), hay que abogar por TATA (There are thousands of alternatives), entre ellas el "Vivir Bien" andino.

Una de las convicciones de la sabiduría indígena andina, es que todotiene que ver con todo, es decir que el "desarrollo" de una parte de la humanidad tiene que ver con el "subdesarrollo" de la otra parte. La Tierra (y eluniverso en su totalidad) es un sistema limitado que no permite un "crecimiento ilimitado" que sólo se da en el caso del cáncer. Y hemos visto que elcapitalismo aún vigente, en su agonía, es un sistema sumamente cancerígeno que produce metástasis lejos del origen de la enfermedad (sistema bancario especulativo en el Norte) en las extremidades (economías subalternasen el Sur). Una economía realmente sustentable y sostenible en términos dela sobrevivencia de la humanidad y de la vida en general, es decir unaeconomía compatible con la totalidad de la humanidad, la Naturaleza, elmundo espiritual y las futuras generaciones, debe de renunciar a la ideología del "crecimiento" como base del "Vivir Bien", a la especulación bursátil y el capital improductivo ficticio. Y esto significa, aunque todavía suenaa herejía política y económica, un decrecimiento ("recesión") de la economía en gran parte del mundo, un estancamiento en otra, y un leve crecimiento en la parte más pobre del planeta.35 Además, implica la virtud de"renuncia" a nivel individual en los países industrializados, virtud por mucho tiempo descartada como "anticuada".

El hecho de que es muy difícil "operacionalizar" el ideal del "VivirBien", se debe en parte a la incompatibilidad entre las dos matricescivilizatorias, la occidental-moderna y la amerindia-pachasófica. Si queremos implementar el suma qamaña/allin kawsay andino para una economíaalternativa, para otro tipo de "desarrollo", sin cambiar la misma matrizcivilizatoria, nos veremos enredados/as en una serie de inconsistencias,tensiones y hasta callejones sin salido. A manera de ilustrar este tipo deproblemas "estructurales" y de tipo civilizatorio, quisiera hacer hincapiébrevemente en el conflicto por el TIPNIS que se llevó a cabo en Bolivia enlos últimos meses, y que seguramente va ocupar el escenario social y político del país por mucho tiempo.

A manera de conclusión: el ejemplo del TIPNIS

Para las personas que no están tan familiarizadas con el tema, heaquí una breve descripción del conflicto. Desde varias décadas, existenplanes en el gobierno boliviano de construir una carretera de penetración,desde Cochabamba (en concreto: Villa Tunari en el Chapare) a Trinidad en la Amazonía (en concreto: San Ignacio de Moxos), que debe formar partede un corredor bioceánico entre Brasil y la costa del Pacífico en Chile. Estacarretera de unos 350 kilómetros debería atravesar el "Territorio Indígenadel Parque Nacional Isiboro Sécure", abreviado y conocido mundialmentepor las siglas TIPNIS. Mientras que los gobiernos neoliberales no se atrevían ejecutar la obra, el Gobierno de Evo Morales firmó en 2008, a espaldas del pueblo boliviano y de los pueblos indígenas del TIPNIS, un convenio con Brasil, especialmente con la empresa constructora OAS y el bancoBNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) que otorgaría un crédito para la construcción de dicha obra.

La nueva Constitución Política de Estado prevé, en sus artículos 30II, inc. 10, 343 y 35236 la obligatoriedad de la consulta popular a los pueblos indígenas afectados en el caso del plan de un proyecto de envergadura(exploración de petróleo, exploración de minería, hidroeléctricas, carreteras de penetración, etc.). Sin embargo, el Gobierno no se veía en la obligación de realizar esta consulta, y en abril del año pasado, la constructorabrasileña empezó con los trabajos en la zona. Y esto provocó, a su vez, laprotesta de los pueblos indígenas afectados que decidieron realizar unamarcha de Trinidad a La Paz (más de 500 kilómetros). En el proceso deesta marcha, muchos sectores de la sociedad civil, incluyendo una oposición de la derecha totalmente anti-indígena y anti-ambientalista, se adhirieron a las demandas de las marchistas, con tal de que al final de los 65 días,Bolivia se encontrara totalmente dividida entre "desarrollistas" y"conservacionistas".

Cabe detenerse un momento en este conflicto, para detectar detrásde las bambalinas políticas y electorales la pugna de dos matricescivilizatorias y modelos de "desarrollo" totalmente incompatibles entre si.Y no que la línea divisoria correría entre el "mundo indígena" y el "mundooccidental", sino que revela fisuras en ambos mundos aparentemente homogéneos. Una parte del Gobierno –el ala "desarrollista" con el vicepresidente e ideólogo marxista Álvaro García Linera a la cabeza–, sectores delas llamadas "comunidades interculturales" (en realidad: "colonizadores")que incluyen muchos aimaras y quechuas de las tierras altas (Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia: CSCIB), las asociaciones de cocaleros, la Confederación Sindical Única de TrabajadoresCampesinos de Bolivia (CSUTCB), y la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia-Bartolina Sisa(CNMCIOB-BS), se pronunciaron en el conflicto a favor del proyecto (grupoA). Otra parte del Gobierno –el ala "pachamámica" con el canciller DavidChoquehuanca a la cabeza–, el Consejo Nacional de Ayllus y Markas delQullusuyu (CONAMAQ) y la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), junto a los oportunistas del caso (derecha oligárquica;ambientalistas; clase media intelectual; etc.), están luchando contra el proyecto (grupo B). Podemos ver claramente que en ambos bandos hay instituciones de representación indígena que defienden, cada una por su lado, el"desarrollo" de tipo occidental y el "Vivir Bien" de tipo andino-indígena,respectivamente.

El grupo A, a pesar de tratarse en su mayoría de "indígenas" ensentido étnico y cultural, aboga por la necesidad de la carretera para promover el "desarrollo" (palabra enunciada de manera inflacionaria, sin mayores especificaciones), es decir: de ciertas comodidades, acceso a losmercados, medios de comunicación masiva, industrialización y cultivo detierras "perezosas". Mientras que el grupo B, constituido por indígenas yno-indígenas, aboga por la "intangibilidad" de su territorio, a fin de salvaguardar la biodiversidad, el equilibrio ecológico, el modo ancestral de vivir y cultivar la reserva boliviana más grande de agua potable y el pulmónde la Amazonía. En ambos casos, se escuchaba a menudo la expresión del"Vivir Bien", pero en un sentido totalmente antagónico: para el grupo A, el"Vivir Bien" quiere decir "progreso", "crecimiento", "desarrollo" y "prosperidad" (no es por casualidad que ha surgido, en los últimos años, unanueva "burguesía aimara" y una clase cocalera muy pudiente), para el grupo B, el "Vivir Bien" se traduce en términos más espirituales como "equilibrio ecológico", "economía de subsistencia", "hábitat en armonía con laNaturaleza".

Parece que se trate de dos concepciones totalmente distintas del"Vivir Bien": el primero más en la línea aristotélica y de la modernidadoccidental vigente ("buena vida"), el segundo más en la línea de la pachasofíaamerindia. La experiencia histórica ha demostrado que el famoso "desarrollo" que conllevaría una carretera para los pueblos indígenas "penetrados",consiste ante todo en el "progreso" de los invasores (llamados "colonos" oeufemísticamente "comunidades interculturales") y la expulsión forzosa delos mismos pueblos indígenas. Esto ocurrió, por ejemplo, con las carreterasde Cochabamba a Santa Cruz, y de Santa Cruz a Trinidad, en el siglo XX.

Según la idiosincrasia "desarrollista" heredada de la modernidadeuropea, el "Vivir Bien" amerindio es considerado como "retroceso", modelo "anacrónico y arcaico", "pre-moderno" y no operacionalizable. Mientras que no exista la voluntad en la ceguera del capitalismo depredador dedejarse interpelar, todo tipo de evolución alternativa a la escatología occidental resulta "inviable" y es descartada de entrada. Ya no es suficiente unacrítica económica y política al sistema-mundo dominante. Urge una críticafilosófica desde la interculturalidad que toma en cuenta los presupuestoscivilizatorios de este sistema y de su carácter necrófilo y destructor. Lamatriz civilizatoria indígena –de la que la filosofía andina es una expresiónnítida– puede aportar en esta deconstrucción crítica de la "única vía", predicada después de la caída del socialismo realmente existente.

A pesar de que el modelo de un "capitalismo salvaje" y de un "desarrollo" de tipo occidental esté agonizando en los centros del capital especulativo (Wall Street; Banco Central Europeo; etc.), ejerce aún un hechizoirrefrenable sobre sociedades constituidas por mayorías indígenas como laboliviana. No es solamente un reflejo de la alienación cultural y civilizatoria,sino también una expresión de aspiraciones legítimas de mejorar las condiciones de vida. Mientras que en el Norte se descarta en todas las reunionesde la G7, del Foro Económico de Davos, del Fondo Monetario Internacional e inclusive a nivel popular la contracción del crecimiento económico, eldescrecimiento inevitable y la renuncia al despilfarro energético y mercantil, no se puede esperar de los países emergentes que "renuncien" deliberadamente a las bondades exhibidas a diario hasta el cansancio en los medios de comunicación. Falta una conversión civilizatoria mayor, tanto en el Norte como en el Sur, para que el modelo del "Vivir Bien" y la civilizaciónsubyacente tengan la más mínima oportunidad de ser asumidos como alternativa al colapso del planeta. El movimiento de los "indignados" en el hemisferio norte es una señal de esperanza.

 

Notas

1 Artículo presentado como ponencia en el Congreso Internacional "Hacia la Construcción de un nuevo Paradigma Social", Universidad Autónoma Metropolitana UAM- Xochimilco, México D.F., 4 a 7 de marzo de 2012

2 El Club de Roma es una organización formada por prominentes personalidades, que busca la promoción de un crecimiento económico estable y sostenible de la humanidad. Tiene entre sus miembros a importantes científicos (algunos premios Nobel), economistas, políticos, jefes de estado, e incluso asociaciones internacionales. Se reunió por primera vez en 1968, y en 1972 fue publicado el informe Los límites del crecimiento. La tesis principal del libro es que, en un planeta limitado, no es posible un continuo crecimiento económico, y estos límites pueden ser de dos tipos: de recursos naturales y de la capacidad de la tierra para absorber la polución sin mermar la calidad del medio ambiente. 1992, veinte años después, se publicó Más allá de los límites del crecimiento, y en 2004 Más allá del crecimiento: 30 años después. (VV.AA. (2006). Más allá del crecimiento: 30 años después. Madrid: Galaxia Gutemberg).

3 Cf. Fukuyama 1992. En 1989, Fukuyama escribió en la revista The Nacional Interest un artículo llamado «The End of History? (¿El fin de la historia?)», que luego dio origen al libro: The End of History and the last Man (El fin de la historia y el último hombre) (1992), donde se afirmaba que la caída del comunismo y el triunfo de las democracias liberales marcaban el comienzo de la «etapa final» en la que no había más lugar para largas batallas ideológicas. Esta ideología de la "única vía" se suele abreviar con las siglas TINA en inglés (There Is No Alternative) que contrasta con el lema de los Foros Sociales, el TATA (There Are Thousands of Alternatives).

4 Cabe mencionar, en especial, a Michel Camdessus, anterior secretario general del Fondo Monetario Internacional, y Michael Novak, filósofo católico y sacerdote estadounidense. Cf. Aguiló 2010; Galbraith 1994; 189ss.; Cooper 2008.

5 Cf. Dierckxsens 2011.

6 Un 20% de la población gasta el 80% de la energía total del planeta. Para mantener el estilo de vida de EE.UU. se necesitaría 5.2 Tierras, para el del Reino Unido 3.1, para el de Francia 3, para el de Alemania 2.5, para el de Brasil 2 planetas Tierra.

7 En este sentido, Lovejoy habló de "inconsistencias fructíferas" en el mismo seno de la filosofía occidental (Lovejoy 1983; 1936), que puede ser caracterizada como síntesis de los paradigmas griego y semita. Las fricciones más resaltantes se producen con respecto al modelo ontológico (mundo creado - mundo eterno), metafísico (contingencia - necesidad), epistemológico (verdad histórica - verdad eterna) y ética (libertad personal - ley universal). Muchas de estas inconsistencias dieron lugar a un debate muy acalorado en la Edad Media, sobre todo entre el "averroísmo latino" y los defensores de la ortodoxia cristiana.

8 Hay que advertir que este proceso de "secularización" no es irreversible, como muchos teóricos de la religión nos hacen creer. Estamos ante una "re-religionización" de contenidos considerados netamente "seculares", tal como el dinero, el Mercado, las Bolsas de Valores, el éxito, el capitalismo neoliberal, la globalización civilizatoria occidental, etc. Sólo que las ideas "mesiánicas" de antes (tradición judeo-cristiana), en el contexto posmoderno, ya no contienen el ideal de una sociedad justa e igualitaria, sino la predestinación "monetaria" de unos pocos para la felicidad plena dentro del hedonismo pos-secular.

9 Se trata prácticamente de los "megarrelatos" o las "metanarrativas" de la modernidad que viene desmontando la teoría posmoderna. François Lyotard menciona en La Condición Posmoderna tres principales metarrelatos o metanarrativas: 1) El hegeliano, que concebía la historia como el autodespliegue del Espíritu. Todo lo que sucede en la historia, incluido el sufrimiento, está justificado en tanto que contribuye al progreso del Espíritu hacia la máxima libertad y auto-conciencia. El saber y la sociedad están legitimados en función del Espíritu. 2) El relato emancipatorio. La nación, el pueblo y su camino hacia la libertad es lo que legitima a las instituciones y al saber, que le proporcionan los instrumentos para que, por medio de la deliberación, llegue hasta ella. Esta es la idea de la Revolución Francesa, que recoge el marxismo, poniendo como sujeto de emancipación a la humanidad por la mediación del proletariado. 3) El funcionalismo, que entiende la sociedad como un sistema unitario y autorregulado. Toda acción realizada en el marco del sistema sólo puede contribuir a su desarrollo o a su decadencia. En su forma originaria, el funcionalismo de Parsons, el desarrollo implica todavía la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. En su versión tecnocrática, esta idea se sostiene a duras penas, pues salta a la vista que la optimización de las actuaciones del sistema choca con el desarrollo del individuo.

10 Por lo tanto, la Posmodernidad no ha acabado con los "metarrelatos", sólo que los ha reducido a un único "metarrelato" vigente que se alinea a la concepción unipolar del mundo y su nuevo (des-) orden.

11 Despojados de su sustento teológico, el "progreso" y "optimismo" se tornan ideología que sirve tanto a los "pocos felices" (the happy few) para legitimar su derroche y hedonismo, como a la muchedumbre para soñar una vida mejor que nunca llegará, lo que viene a ser exactamente la definición de la religión como "opio del pueblo" de Carlos Marx.

12 Las advertencias de las Bolsas de Valor, de los bancos centrales nacionales y de las instituciones financieras y empresariales transnacionales de la "caída del crecimiento", de la "desaceleración del crecimiento" o de un "estancamiento del crecimiento", suelen aparecer en los medios de comunicación como prédicas apocalípticas o anatémata ex cathedra.

13 El concepto biológico y orgánico de "desarrollo" (des-envolvimiento) fue indebidamente usurpado por la economía y aplicado a procesos no-biológicos e in-orgánicos, lo que resulta en las convicciones perversas de que "el dinero crece" (lo que ya Aristóteles criticó como "anti-natural") o de que la "economía crece". Parafraseando a Marx, se trata del carácter "fetichista" del desarrollo y de la economía.

14 La economía capitalista ha convertido prácticamente todo en "producto": la manzana recogida del árbol es un "producto"; el recién nacido es un "producto"; hasta la puesta del sol e un "producto". ¿Cuál es la diferencia entre "fruto" y "producto"? El lenguaje nos dilata a menudo.

15 Cabe recordar que la res extensa, según René Descartes, no sólo abarca la naturaleza no-humana, sino también el aspecto material del mismo ser humano, es decir: el cuerpo. Como consecuencia, el cuerpo humano obedece estrictamente a leyes mecánicas y se presta a la misma explotación ilimitada que la naturaleza no-humana, lo que hoy día podemos constatar en los fenómenos (entre muchos otros) de la explotación sexual, de la manipulación genética y del tráfico de órganos, ni hablar de la industria biomédica.

16 En este punto, capitalismo y socialismo no difieren de principio, porque ambos insisten en la transformación de la Naturaleza, mediante el trabajo, para fines antropológicos. Ni para el uno ni para el otro, la Naturaleza es un fin en si mismo.

17 El primer paso consiste en la des-naturalización (la "primera expropiación") de los recursos llamados "naturales", al convertirlos en meros "medios de producción". Este giro antropocéntrico fue asumido tanto por el capitalismo como por el socialismo, con lo que el tema "medioambiental" nunca era un tema ni en el capitalismo salvaje de Manchester ni en el socialismo industrial del Pacto de Varsovia. El segundo paso –que fomenta el capitalismo– consiste en la expropiación de la propiedad colectiva de los "recursos naturales", por parte de personas o empresas "privadas".

18 Para el Inca Atawallpa, no quedaba duda de decisión ante la alternativa entre la vida y una habitación llena de plata, porque en su lógica, ésta última sólo sirve en contextos religiosos y rituales, con lo que no podía entender la avaricia de sus captores. La misma perplejidad se puede observar hoy día en visitantes al presenciar el "despilfarro" y "derroche" de dinero acumulado durante años, en una fiesta patronal, de quinceañera, de casamiento o simplemente de alegría, por los pobladores de un barrio vecinal o una comunidad rural en los Andes. El afán de acumulación revela –según Freud– el carácter eminentemente "anal" del capitalismo y de la sociedad occidental que se construye sobre este principio. Guardar y retener bienes y dinero más allá de lo necesario para vivir bien, es una forma de estreñimiento del que sufre gran parte de la economía capitalista: no "suelta" los remanentes.

19 La analiticidad pretende "conocer" la realidad a través de la descomposición (analysis) del conjunto en sus partes. Esta actitud típicamente masculina da excelentes resultados con artefactos (automóviles, computadoras, etc.), pero resulta nefasta para cualquier organismo vivo que sólo puede ser "analizado" a costa de la vida misma.

20 El término quechua/aimara-griego "pachasofía" sustituye la noción occidental de "filosofía", para indicar la sabiduría (sophia) de y sobre la pacha, concepto denso y fundamental del pensamiento andino. Pacha quiere decir "universo ordenado", "tiempo y espacio", "todo lo que existe y tiene vida".

21 La tautología se expresa en forma de una proposición analítica: "La modernidad es occidental", lo que equivale a "Es imposible que la modernidad no sea occidental", con lo que queda demostrado que fuera del modelo civilizatorio occidental, no hay ni modernidad ni desarrollo auténtico (extra Occidentem non est salus: "fuera de Occidente no hay salvación").

22 Para mayores informaciones, véase: Estermann 2006.

23 En la lógica neoliberal capitalista, esta "reducción" o "pérdida" se invisibiliza y se camufla bajo un manto general de complicidad. Cuando alguien "gana" en la Bolsa de Valores, necesariamente alguien tiene que perder, sólo que el perdedor queda invisible, porque se trata del cafetero en Guatemala, del minero en Zimbabwe, de la capa de ozono, de la biodiversidad amazónica o de las reservas de agua potable.

24 Por lo tanto, un "desarrollo" de una parte de la humanidad que a la vez produce el "subdesarrollo" de otra parte, no puede ser llamado "desarrollo", ni es un mejoramiento real de las condiciones de vida de la humanidad, sino que es un "retroceso" y la prueba tangible del fracaso de este modelo de desarrollo.

25 Éste es el significado original de "economía": ley de la casa, que se refería en primer lugar a la casa concreta y el manejo de sus recursos, pero en segundo lugar también al universo (oikumene) y el cuidado prudente de sus recursos. La "economía" en Occidente se ha vuelto "cleptonomía" y "arte de acumulación" (crematística).

26 La actividad "económica" incluye aspectos espirituales y religiosos: no se puede trabajar la tierra sin pedirle permiso; hay que retribuirle lo propio para restablecer el equilibrio dañado. Véase: Estermann 2007.

27 En sentido estricto, no existe la distinción entre "recursos renovables" y "recursos no renovables". El petróleo y gas, por ejemplo, son renovables, pero para ello se requiere de procesos muy largos (millones de años), y el agua (hidroenergía), el viento (energía eólica) o la geotérmica sólo son renovables en la medida en que los grandes cambios climáticos no afecten sustancialmente su disponibilidad.

28 Últimamente, se promueve en Occidente las "pruebas de compatibilidad" para fondos de inversiones, proyectos de desarrollo, portafolios, explotación de recursos naturales, etc. Existen ciertos estándares éticos para bancos y empresas que incluyen la compatibilidad ecológica, social y cultural. Muy pocos incluyen los criterios de compatibilidad intergeneracional y cósmica. Véase: Jonas 1995.

29 Los indicadores de "desarrollo" y "felicidad" que son manejados por las agencias de cooperación, normalmente no toman en cuenta estos factores "suaves" que son vitales para la población indígena: fiesta, alegría, música, celebración, compañerismo, ritualidad, espiritualidad, tiempo disponible, oración, poesía, sonrisas, paisajes, aire limpio, narraciones colectivas, memoria ancestral, etc. Tal como el "desarrollo" normalmente se mide por indicadores económicos, también se suele caracterizar "riqueza" y "pobreza" por estos mismos indicadores: una persona es "desarrollada" siempre y cuando tiene los medios necesarios para llevar adelante su vida de forma digna e independiente, no importa si es "feliz", "alegre", "contenta" y "satisfecha". Estos factores llamados light (o nice to have), en realidad tendrían que ser los factores más importantes e imprescindibles para medir el "desarrollo".

30 Véase: Rodríguez 2004; Dussel 2005. La noción de "transmodernidad" pretende presentar un nuevo paradigma a través del cual pensar el presente: con él se recuperan los retos pendientes de la modernidad: sujeto, emancipación, justicia, razón..., asumiendo las críticas posmodernas, intentando a la vez describir el panorama teórico de nuestra contemporaneidad y señalar nuevas líneas de teorización.

31 Es importante notar que en la expresiones nativas, el "bien" (suma; allin; sumak) es entendido en sentido de adverbio, es decir de un cualitativo del mismo hecho y proceso de "vivir", y no de un estado estático dado. Como los idiomas nativos de los Andes son verbocéntricos –y no sustantivocéntricos como los indoeuropeos–, el "Vivir Bien" en acepción andina contiene el principio fundamental de la relacionalidad.

32 Cf. Estermann 2011.

33 Para mayores referencias sobre los principios de la filosofía andina, cf. Estermann 2006.

34 Existe un debate sobre la pertinencia indígena o su introducción por una inteligentsia occidentalizada de este concepto. Véase: Spedding 2010. Según Medina (2006), qamaña se refiere al "lugar de vivir", a una existencia en circunstancias concretas (como el "estar" castellano), y jakaña se refiere más al lugar donde se desarrolla un ser, al lugar de la reproducción. Ambos conceptos, al igual que el concepto quechua kawsay, no son usados por la misma población indígena para indicar un ideal. Spedding propone más bien la expresión sum sarnaqaña (o allin puriy en quechua), es decir: "Andar Bien". Cuando en el campo se pregunta a la gente: "¿Cómo están?", normalmente se dice: "Andamos bien". Lo mismo se dice de una pareja feliz, de una comunidad con suficiente productos, de un negocio, de la salud de la familia: "Andamos bien" (sum sarnaqapxtawa; allin purisqayku). La expresión guaraní ivi maräei significa literalmente: "caminar erguido/a", lo que implica el aspecto de dignidad y autoestima; teko kavi se suele traducir por "buena vida". Alison Spedding plantea que el concepto aimara del suma qamaña es una elaboración de académicos aimaras y no coincide con el sentimiento de la misma población aimara que preferiría la expresión sum sarnaqaña ("andar juntos"). Cf. Spedding 2010. El año pasado (2010), el MUSEF (Museo de Etnografía y Folclore) de La Paz puso como tema central de su Reunión Anual de Etnología el "Vivir Bien". Véase: Museo de Etnografía 2011.

35 Cf. Dierckxsens 2011: 91-97.

36 Aunque los artículos mencionados no se refieren explícitamente a la "construcción de carreteras" por territorios indígenas, sino a la explotación de recursos naturales, se puede derivar de la experiencia pasada, que la construcción e una carretera de penetración conlleva la colonización del territorio adyacente y la exploración y posterior explotación de los recursos naturales de la zona. En el Art. 30 II, inc. 10, el texto constitucional boliviano dice textualmente: "…las naciones y pueblos indígena originario campesinos gozan de los siguientes derechos: (…) A ser consultados mediante procedimientos apropiados, y en particular a través de sus instituciones, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles. En este marco, se respetará y garantizará el derecho a la consulta previa obligatoria, realizada por el Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación de los recursos naturales no renovables en el territorio que habitan.

 

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Recibido: 09.08.2012 Aceptado: 07.11.2012

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