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Estudios de economía

versión On-line ISSN 0718-5286

Estudios de Economía v.35 n.1 Santiago jun. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-52862008000100004 

 

Estudios de Economía. Vol. 35 - N° 1, Junio 2008. Págs. 65-78

ARTÍCULOS

 

FELICIDAD Y SALUD: UNA APROXIMACIÓN AL BIENESTAR EN EL RÍO DE LA PLATA

HAPPINESS AND HEALTH: AN APPROXIMATION TO WELL-BEING IN THE RIO DE LA PLATA

 

Mariana Gerstenbluth, Máximo Rossi, Patricia Triunfo*

*Departamento de Economía. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de la República. Montevideo, Uruguay.


Resumen

En este trabajo, para Argentina y Uruguay, se utilizan medidas autorreportadas de satisfacción con la vida y estado de salud individual, estimándose a través de modelos probit la probabilidad de que un individuo sea feliz. Encontramos que la principal correlación positiva es entre la felicidad y el buen estado de salud. Para controlar la potencial endogeneidad de esta variable se utilizan técnicas de correspondencia, encontrando que tener buena salud aumenta entre 31 y 46 puntos porcentuales la probabilidad de ser feliz en Uruguay, entre 15 y 27 puntos en Argentina; y entre 17 y 27puntos para la región.

Palabras clave: Felicidad, estado de salud, técnicas de correspondencia.

Abstract

We analyze data on happiness for Argentina and Uruguay. The focus is put on self-reported health status as a key aspect in increasing happiness levels. Then, the probabilty of being happy is estimated by probit models. Results show that the main relationship is between happiness and health status. Whether this is a causal effect or a correlation, is not clear. This issue is explored using matching methods, finding that a good health status increases the probability of being happy between 31 and 46 percentage points in Uruguay, 15 and 27 in Argentina; and 17 and 27 for the region.

Key words: Happiness, health status, matching method.

JEL Classification: D60,131,112.


 

1. Introducción

Tradicionalmente la felicidad ha sido objeto de reflexión desde el punto de vista filosófico, pero no desde la óptica de otras disciplinas debido, básicamente, a la dificultad en la medición del objeto.

En particular, la ciencia económica también ha estado ajena debido al desarrollo de teorías ordinales de la utilidad que hicieron parecer innecesarios los enfoques basados en teorías cardinales de la misma (Kahneman et al, 1997). Sin embargo, en los últimos años han surgido diversos trabajos, los cuales, basados en el autorreporte de los individuos, intentan establecer los determinantes de la felicidad: cómo podrían alcanzar las sociedades estados de felicidad más elevados, así como explicar ciertas paradojas. Por ejemplo, en la actualidad los individuos se ven beneficiados por el progreso económico a través de una mayor disponibilidad de bienes y servicios, así como de las innovaciones organizacionales, lo cual permite satisfacer las preferencias a más bajo costo económico que en el pasado; a la vez que el progreso económico puede generar un freno al bienestar a través de la insatisfacción permanente de los individuos.

En este sentido, la literatura de economía de la felicidad ha encontrado que variables no económicas influyen de manera muy significativa en la satisfacción con la vida de los individuos, como, por ejemplo, el estado de salud (Frey y Stutzer, 2002).

El objetivo de este trabajo es analizar los niveles de satisfacción de los habitantes del Río de la Plata (región formada por dos países, Argentina y Uruguay) y su relación con el estado de salud, a través del autorreporte de los individuos recogido en la Encuesta Latinobarómetro (Latinobarómetro, 2004)1.

2. Antecedentes

Diversos estudios han analizado los niveles de felicidad o satisfacción con la vida de los individuos, intentando encontrar los determinantes o variables que estén correlacionadas con la misma.

El rol del ingreso ha despertado especial interés en la literatura de economía de la felicidad, existiendo diversa evidencia empírica a favor de la importancia del nivel del ingreso, de los cambios en el mismo o del ingreso relativo entre los individuos (Frank, 1985; Easterlin, 2001; Frey y Stutzer, 2002; Gerdthman y Johannesson, 2001; Deaton, 2007).

Por su parte, Frey y Stutzer (2002) al estudiar la relación entre ingreso y felicidad en diferentes países encuentran una asociación positiva entre ambas variables. Para bajos niveles de ingreso, su aumento tiene un impacto importante sobre la felicidad, reduciéndose a partir de determinado límite (aproximadamente 10.000 dólares per capita). Sin embargo, al analizar la evolución a lo largo del tiempo, encuentran que a pesar del crecimiento del ingreso, la felicidad se ha mantenido relativamente estable y hasta declinó en algunos países. En el intento de explicar por qué el crecimiento del ingreso no se traduce en crecimiento de la felicidad, dichos autores argumentan que los individuos pueden estar ajusfando sus aspiraciones, siendo determinada la felicidad por la brecha entre aspiraciones y logros.

Para Frank (1985) altos ingresos no se traducirían simplemente en niveles de felicidad más elevados, debido a que las personas están interesadas en su posición relativa respecto a otros individuos y no en sus ingresos absolutos.

En este mismo sentido, Easterlin (2001) afirma que la gente con ingresos más altos es en la media más feliz. Sin embargo, aumentos del ingreso de todos los individuos que no tengan impacto sobre los ingresos relativos, no incrementan los niveles de felicidad.

Deaton (2007) argumenta que los individuos se mueven de su objetivo de felicidad a medida que cambian las circunstancias de vida, por lo que la satisfacción con la misma dependerá positivamente de los cambios en el ingreso y no del nivel del mismo. A su vez, la correlación depende de la propia especificación de la pregunta de satisfacción con la vida, que lleva a que los individuos se comparen con algún estándar, ya sea su ingreso anterior o el de otros individuos, dependiendo no tanto del hecho de ser pobres, sino de pertenecer a países pobres, con diferentes oportunidades, cuestiones culturales, etc.

Otros autores hacen hincapié en la relación entre satisfacción personal y lo que objetivamente es considerado "bueno" por los cientistas sociales (Clark y Oswald, 1994; Blanchflower y Oswald, 2000; Peiró, 2001; Frey y Stutzer, 2002; Lelkes, 2006). Así por ejemplo, Lelkes (2006), utilizando la Encuesta Social Europea 2002-2003 representativa de 22 países, encuentra una correlación positiva entre ambos conceptos, esto es, entre el desempleo, la mala salud, los problemas de vivienda y la ausencia de redes sociales y el nivel de satisfacción de los individuos. Más precisamente, Peiró (2001) al estudiar el caso específico de los españoles en base a la Encuesta Mundial de Valores de 1995 encuentra que la separación y el divorcio tienen una correlación negativa con la felicidad, de la misma magnitud que la pérdida de trabajo.

En cuanto a la relación entre edad y felicidad, se encuentra que ésta es esencialmente empírica, predominando formas de U en los diferentes países analizados, estando entre los 45 y 64 años la edad de mínima felicidad (Peiró, 2001; Gerdthman y Johannesson, 2001; Deaton, 2007).

Sin embargo, esta relación es sensible a la incorporación de otras variables, que pueden tener un efecto a través de la propia de los individuos, como ser el estado de salud.

En este sentido, recientemente se ha profundizado en la medición de la salud a través de la morbilidad, comportamientos riesgosos, o de la autopercepción de los individuos (Gerdthman y Johannesson, 2001).

En particular, Stutzer (2007) estudia la relación entre obesidad y los problemas de autocontrol y pérdida de felicidad, a través de la utilización de la Encuesta de Salud Suiza 2002 y el Cuestionario de Bienestar Subjetivo de Berna. Los resultados para los adultos suizos muestran que en el caso de sufrir problemas de autocontrol, los individuos obesos reportan un menor nivel de bienestar subjetivo.

Por su parte, Blanchflower y Oswald (2007), a partir de los datos del Eurobarómetro 2001 para diversos países, encuentran que aquellos hombres con menores problemas de hipertensión son los que reportan más altos niveles de satisfacción con la vida.

Sin embargo, el estudio de la relación entre la felicidad y la salud puede presentar problemas de endogeneidad. En este sentido, Gerdthman y Johannesson (2001) estiman la forma estructural de la felicidad, de forma de distinguir entre el efecto directo sobre la felicidad y el efecto indirecto a través del estado de salud. Para datos provenientes de una muestra de más de 5000 individuos adultos suecos en 1991 encuentran que la felicidad crece con la educación y el ingreso, a la vez que decrece con el desempleo, la soltería, el vivir en ciudades grandes y para los hombres.

Para el caso del Río de la Plata existe como único antecedente el trabajo de Cid et al. (2007), los cuales analizan la satisfacción con la vida de los adultos mayores montevideanos en base a la Encuesta de Salud, Bienestar y Envejecimiento (SABE, OPS/OMS, 2001). Dichos autores encuentran que los individuos tienden a reportar mayores niveles de felicidad cuando están casados, tienen mejor salud y más alto nivel de ingreso. Por el contrario, reportan baja felicidad cuando viven solos y su nutrición es insuficiente, a la vez que la educación no tiene un impacto claro sobre la felicidad.

3. Metodología e Información

En el presente trabajo se estima la probabilidad de que un individuo sea feliz utilizando como aproximación de la felicidad el autorreporte individual de satisfacción con la vida. Los datos individuales se obtienen del Latinobarómetro (Latinobarómetro, 2004), considerando la región del Río de la Plata formada por Argentina y Uruguay. En este sentido, se opta por trabajar con una región relativamente uniforme en idioma y cultura, a efectos de evitar la influencia de factores no observables. Tal como mencionan Kahneman y Riis (2005), en el estudio de la felicidad con datos agrupados para distintos países diferencias en el idioma pueden traer aparejados problemas de traducción del concepto "satisfacción con la vida", y por tanto de su significado y posterior evaluación, pudiendo encontrar diferencias espurias en el bienestar subjetivo. Del mismo modo pueden influir cuestiones culturales específicas, como por ejemplo que en algunos países sea poco aceptable admitir que no se es feliz, o percibir la falta de libertad como un problema, etc.

Se opta por medir la felicidad a través del autorreporte de satisfacción con la vida de los individuos, especificando la variable binaria feliz que toma el valor "1" si el individuo autorreporta estar muy satisfecho o bastante satisfecho con su vida y "0" si responde estar no muy satisfecho o nada satisfecho.

Respecto a las variables independientes, se consideran variables que den cuenta de las capacidades y funcionalidades de los individuos para afrontar la vida (Deaton, 2007; Sen, 1999). En este sentido, la salud es de los factores fundamentales, especificándose una variable binaria que toma el valor 1 si el individuo reporta tener un buen estado de salud (buena salud).

A su vez, se considera la edad (variable continua medida en años) y la edad al cuadrado (edad!) a efectos de captar la no linealidad de la misma, ya que en la literatura se suelen reportar formas de U; el sexo (mujer, variable binaria que toma el valor 1 si el individuo es mujer); la educación medida a través de cinco variables dicotómicas por nivel educativo máximo alcanzado (primaria, secundaria incompleta, secundaria completa, terciaria incompleta, terciaria completa); el estado civil (casado, variable binaria que toma el valor 1 si el individuo está casado o en unión libre) y la religiosidad, variable continua de 1 a 4 según cuan practicante se autodeñne el entrevistado.

Finalmente, como aproximación al nivel socioeconómico de los individuos se consideran los bienes disponibles por el hogar, la situación laboral del individuo y la autopercepción de su ingreso relativo. Para el primer caso se crea un índice de privación, originario de la literatura de pobreza, el cual no consiste en la simple agregación de bienes en el hogar, sino que pondera la tenencia según lo generalizado que esté su consumo en la muestra. En este sentido, si un hogar no dispone del bien;, el cual está presente en la mayoría de los hogares, esta carencia tendrá una ponderación alta en el índice agregado de privación; por el contrario, si en el hogar no existe un bien que la mayoría de individuos de la muestra no posee, esa insuficiencia tendrá un peso muy bajo en el índice de privación. Dicho índice es una variable continua entre 0 y 1, donde 0 implica que el hogar tiene todos los bienes considerados, mientras que 1 implica la privación total de los mismos. Respecto a la situación laboral, se crea la variable binaria no trabaja que toma el valor 1 si el individuo está desempleado o es inactivo. Por su parte, escalai es una variable continua de 1 a 10 que recoge la autoubicación del individuo en una escala de ingresos de 1 a 10.

Para el caso de las estimaciones con los datos agrupados regionales se incluyen variables binarias por país.


Es importante tener en cuenta que en las ciencias sociales es especialmente dificultoso distinguir entre correlación y causalidad, ya que en general no es posible realizar experimentos controlados en los cuales los individuos sean elegidos al azar, y cualquier diferencia observada entre el grupo denominado de control y el de tratamiento pueda ser atribuible al experimento (Altonji et al, 2000).

En particular, al analizar el estado de salud y la felicidad surgen dos interrogantes: ¿Se es más feliz porque se tiene un buen estado de salud? o ¿se tiene un buen estado de salud porque se está satisfecho con la vida?

Desde la perspectiva económica, los factores que afectan los niveles de felicidad pueden tener los clásicos problemas de endogeneidad, por lo cual los resultados pueden llevar a estimadores sesgados de los coeficientes. La endogeneidad existe si el estado de salud está correlacionado con el término de error. Dicha correlación puede resultar de la selección en observables (Rosenbaum y Rubin, 1983) o selección en inobservables (Heckman y Robb, 1985). Las estimaciones probit "sesgadas" pueden ser vistas como resultados de la forma reducida, reflejando la relación global entre la felicidad y sus covariantes, pero no la relación estructural. La única forma de obtener estimadores insesgados es mediante el uso de un método de estimación que tome en cuenta estos sesgos, lo cual requiere de bases de datos que incluyan restricciones de exclusión para cada variable potencialmente endógena.

Alternativamente, se podrían emplear técnicas de correspondencia (propensity score) para encontrar un grupo de control y uno de tratamiento, de modo de poder estimar el efecto causal del estado de salud (variable de tratamiento) sobre la felicidad (variable de resultado) de los individuos.

Dado que la muestra no proviene de un experimento aleatorio, y que resulta imposible observar al mismo individuo en las dos situaciones contrafactuales, se opta por la metodología propuesta por Rosenbaum y Rubin (1983).

En este trabajo importa determinar el impacto de la variable de tratamiento (D, estado de salud) sobre la variable de resultado (Y, felicidad), controlando por una serie de variables socioeconómicas (X). Esta aproximación se basa en la contrastación de los resultados de un grupo de tratamiento (F:) con los de un grupo "comparable" de control (F0), donde las diferencias en los resultados entre ambos grupos se atribuyen únicamente al tratamiento. Si la distribución de los resultados es independiente del tratamiento D condicionado a los valores que toma el conjunto de las variables pretratamiento (de control), es posible estimar el efecto medio del tratamiento sobre los tratados (Rosenbaum y Rubin, 1983).

Esto es,

De modo de estimar este efecto se han propuesto una gran variedad de estimadores de correspondencia. Los métodos tradicionales agrupan individuos que son similares en términos de las variables de control, siendo en la práctica difícil combinar individuos en base a un vector n dimensional. Por tal motivo, se resumen las características previas al tratamiento de cada individuo en una única variable llamada propensity score (Rosenbaum y Rubin 1983).

El propensity score (P(X)) se define como la probabilidad de recibir tratamiento condicionada a las características previas al tratamiento. El método se basa en la hipótesis de que existe un equilibrio de las variables pretratamiento dado el P(X). Esto es,

Si la hipótesis de equilibrio es satisfecha, observaciones con el mismo P(X) tendrán la misma distribución de características observables (e inobservables), independientemente de su estado respecto al tratamiento. En otras palabras, para un determinado P(X) la exposición al tratamiento es aleatoria, de lo que las unidades tratadas y de control deberán, en promedio, ser observacionalmente idénticas.

Rosenbaum y Rubin (1983) demuestran que la correspondencia puede hacerse solo en base a P(X), siempre que se cumpla la hipótesis de equilibrio.

En el presente trabajo se estima el P(X), el cual es utilizado para realizar la correspondencia entre las unidades tratadas y de control. Dado que las estimaciones son sensibles al método de correspondencia utilizado, se aplican diferentes aproximaciones (vecino más cercano, Kernel y estratificación). El algoritmo empleado es ATT (Becker y Ichino, 2002).

4. Resultados

En las Tablas 2 y 3 se presentan los resultados de las estimaciones realizadas en Stata (Statacorp, 2005) de un modelo probit para la variable binaria feliz, para el año 2004 tanto por país como para la región del Río de la Plata.


En primer lugar, las predicciones muestran que los uruguayos tienen 64% de probabilidad de estar satisfechos con la vida, mientras que los argentinos 70%; de hecho, a partir de las estimaciones para la región se encuentra que ser argentino aumenta la probabilidad de ser feliz en aproximadamente seis puntos porcentuales respecto de ser uruguayo.

En cuanto a la edad, se encuentra el mismo perfil convexo que en la literatura, es decir, la felicidad decrece con la edad hasta alcanzar un mínimo en torno a los 52 años (51 para Uruguay, 54 para Argentina y 52 para la región), a partir de las cuales comienza a aumentar2. Este grupo etario puede estar experimentando por primera vez problemas de salud que vienen con la edad, teniendo luego un proceso de adaptación o acostumbramiento.


El sexo de los individuos no aparece como un factor de importancia en Uruguay, sí en Argentina, donde las mujeres tienen siete puntos porcentuales menos de probabilidad de estar satisfechas con la vida. En este sentido, no existe en la literatura un patrón claro, aunque para la mayoría de los países desarrollados los hombres aparecen con mayor probabilidad de reportarse satisfechos con la vida.

Por otra parte, se encuentra una correlación positiva entre estar casado o en unión libre y ser feliz, en comparación con ser soltero o viudo, tanto en Argentina como para el promedio del Río de la Plata, pero no en Uruguay, donde la variable no es significativa. Esta variable puede estar recogiendo el capital social de los individuos, esto es, el apoyo, la red de autosuficiencia, confianza en otros, integración social, etc., que los mismos tienen.

En cuanto a la educación, las diferencias entre los países analizados son sustantivas; mientras que en Argentina ninguna variable es significativa, en Uruguay se encuentran diferencias entre aquellos que tiene educación primaria o secundaria (completa e incompleta) respecto a quienes tienen un nivel educativo menor. De hecho, tener estos niveles educativos disminuye la probabilidad promedio de ser feliz entre 16 y 19 puntos porcentuales aproximadamente. Dado que se está controlando por el ingreso, estos resultados pueden estar recogiendo heterogeneidad inobservable por nivel educativo, en particular niveles de aspiraciones distintos que no se condicen con los logros alcanzados. Sin embargo, los resultados para los datos agrupados regionales muestran que tener formación terciaria completa incrementa en aproximadamente seis puntos porcentuales la probabilidad promedio de ser feliz, respecto a quienes tienen primaria completa o menos.

Al analizar otras variables que aproximan la situación socioeconómica de los individuos, en primer lugar se encuentra que estar desocupado o ser inactivo no influye en la satisfacción con la vida de los individuos, resultado únicamente similar a lo encontrado para España (Peiró, 2001). En segundo lugar, la privación de bienes por parte del hogar reduce la probabilidad de ser feliz en aproximadamente 16, 22 y 20 puntos porcentuales para Uruguay, Argentina y Río de la Plata respectivamente, confirmando la relación directa entre ingreso y felicidad reportada para otros países. Del mismo modo, se confirma la importancia de la comparación interpersonal, al encontrarse que una mejor autopercepción en la escala de ingresos aumenta la probabilidad de ser feliz, entre seis y ocho puntos porcentuales. Sin embargo, dado que el análisis es de corte transversal, y asumiendo que en promedio los individuos tienen una adecuada información de la distribución del ingreso, lo anterior da cuenta de una relación positiva entre ingreso absoluto y felicidad, más que entre ingreso relativo y felicidad.

Al excluir de la estimación regional las variables que aproximan el ingreso (privación, escalai y no trabaja), la educación cambia sustancialmente, encontrándose una correlación positiva entre la felicidad y altos niveles educativos (secundaria completa o nivel terciario), pasando a captar a través de estas variables el efecto que sobre la felicidad tiene el ingreso de los individuos3.

En cuanto a la religiosidad, el hecho de ser practicante tiene un impacto significativo y positivo sobre la felicidad únicamente en Uruguay, incrementando la probabilidad promedio de ser feliz en siete puntos porcentuales. Es importante destacar que la frecuencia de esta variable en ambos países presenta sustanciales diferencias, a saber, en el Uruguay el porcentaje de individuos que se declara muy practicante corresponde al seis por ciento versus diez por ciento en Argentina. A su vez, la variable dicotómica Argentina puede estar captando cuestiones idiosincrásicas que están asociadas a la religión y/o características institucionales4.

Finalmente, destaca que el mayor efecto marginal corresponde a tener buena salud. En Uruguay, tener un buen estado de salud incrementa aproximadamente 29 puntos porcentuales la probabilidad promedio de ser feliz, en Argentina 22 puntos porcentuales y en el promedio regional 24 puntos porcentuales. Este resultado es consistente con los hallazgos de la literatura previa.

Sin embargo, como se mencionó en la sección anterior, en particular esta variable puede presentar problemas de endogeneidad que únicamente permitirían referirnos a la correlación positiva entre felicidad y buen estado de salud.

A efectos de determinar la causalidad se estima el efecto promedio del tratamiento (tener un buen estado de salud) sobre la felicidad (ver Tabla 4)5. El mismo es positivo y significativo de acuerdo a los tres métodos de correspondencia utilizados, estando entre 31 y 46 puntos porcentuales para Uruguay, entre 15 y 27 puntos porcentuales para Argentina y entre 17 y 27 puntos porcentuales para los datos agrupados regionales.


Estos resultados son consistentes con lo hallado en el modelo probit, pero la magnitud del efecto es mayor, lo cual indica que en caso de no depurar por endogeneidad se subestimaría el impacto de la salud en la felicidad.

Al analizar los resultados de la probabilidad de tener un buen estado de salud, se observa que el impacto de las variables que aproximan el ingreso (privación y escalai) es prácticamente nulo (ver Anexo 1, Tablas 1 y 2), mientras que el impacto de dichas variables y de la salud en la felicidad corresponden a -20, 7 y 24 puntos porcentuales respectivamente. En este sentido, si se implementaran políticas que alteren el ingreso, éstas es de esperar que afecten directamente a la felicidad, y no a través de cambios en la salud.

5. Conclusiones

La economía de la felicidad se desarrolla en los últimos años intentando dar respuestas y evidencia empírica a ciertas paradojas que van en contra de las predicciones de la corriente principal del pensamiento económico, respecto a la importancia del ingreso en el bienestar de los individuos.

En este trabajo, aproximando el bienestar a través de medidas autorreportadas de la satisfacción con la vida y del estado de salud de los individuos, así como variables demográficas y socioeconómicas, se estima la probabilidad de ser felices de los individuos que viven en el Río de la Plata (Argentina y Uruguay).

En base a los datos del Latinobarómetro para el año 2004, los resultados de las estimaciones de los modelos probit muestran que la felicidad presenta un patrón convexo con la edad, con un mínimo aproximadamente a los 52 años; y está positivamente correlacionada al hecho de que los individuos estén casados o en unión libre, lo cual puede estar recogiendo su capital social, esto es, apoyo, red de autosuficiencia, confianza en otros, integración social, etc. Por otra parte, es mayor la probabilidad de ser felices para los argentinos, pudiéndose asociar en parte a la religiosidad, ya que a pesar de no ser significativa la variable que aproxima esta característica, su eliminación aumenta el efecto marginal de la variable binaria Argentina.

El estado de salud aparece como el principal determinante de la felicidad, por lo que importa destacar los resultados obtenidos con las técnicas de correspondencia, las cuales permiten estimar el efecto causal entre dichas variables. En este sentido, tener una buena salud aumenta entre 31 y 46 puntos porcentuales la probabilidad de ser feliz en Uruguay, entre 15 y 27 puntos porcentuales en Argentina y entre 17 y 27 puntos porcentuales para los datos agrupados regionales.

Finalmente, las variables que aproximan el ingreso tienen un fuerte impacto positivo en la felicidad, y casi nulo en la salud, por lo que la implementation de políticas que lo alteren afectarían directamente a la felicidad, y no a través de cambios en la salud. Por lo tanto, si el objetivo es aumentar el bienestar de los individuos, se deberían priorizar políticas que mejoren la salud y que tiendan a aumentar el nivel de ingreso de las personas.

 

Notas

1El Latinobarómetro 2004 es una encuesta personal de periodicidad anual que recoge la opinión pública respecto a fenómenos sociales, económicos y políticos, llevada a cabo por la Corporación Latinobarómetro (organización privada sin fines de lucro) en 18 países latinoamericanos (Cuba único país no participante).

2Por ejemplo, para España se refiere la mínima felicidad a los 50 años (Peiró, 2001) y para Suecia entre los 45 y 64 años (Gerdthman y Johannesson, 2001).

3Los resultados de las estimaciones están disponibles por parte de los autores a requerimiento del lector.

4Por ejemplo, Argentina no es un Estado confesional, pero reconoce un carácter preeminente a la Iglesia Católica, debiendo sostenerla y siendo asimilable a un ente de derecho público. Sin embargo, en Uruguay el Estado es laico, no sostiene religión alguna y declara absoluta libertad de cultos.

5La estimación se hace imponiendo la restricción de "soporte común", la que asegura que los clones son buenos.

 

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7. Anexo 1