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RLA. Revista de lingüística teórica y aplicada

versión On-line ISSN 0718-4883

RLA v.47 n.1 Concepción  2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48832009000100007 

RLA, Revista de Lingüística Teórica y Aplicada, 47 (1), I Sem. 2009, pp. 125-144

ARTICULOS / ARTICLES

 

LA INTERACCIÓN VERBAL ARGUMENTATIVA EN LA SALA DE CLASES: LA PARTICIPACIÓN DE LOS ALUMNOS Y EL ROL DEL PROFESOR*

ARGUMENTATIVE VERBAL INTERACTION IN THE CLASSROOM: THE PARTICIPATION OF STUDENTS AND THE ROLE OF THE TEACHER


Cristián González Arias

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Chile. E-mail: cristian.gonzalez@ucv.cl


RESUMEN

Como parte de una investigación mayor que aborda la interacción verbal argumentativa en la sala de clases, el objetivo de este artículo es describir la estructura argumentativa de esta práctica discursiva y caracterizar algunos aspectos del comportamiento lingüístico de los alumnos y del profesor omo participantes de una discusión colectiva. Se registraron tres clases de Filosofía y Psicología en tercer año de enseñanza media de un liceo en la ciudad de Viña del Mar. El análisis se realizó desde la perspectiva semiodiscursiva, por lo cual se han valorado las formas de intervención en función de su contribución al desarrollo de la discusión en el marco de una situación de comunicación específica. Se desprende de esta investigación que los procedimientos de análisis seguidos permiten caracterizar la estructura y los roles de los participantes de una discusión colectiva. En particular, el modelo de análisis facilita la comprensión de las estrategias que utiliza el profesor en su rol de articulador de la interacción verbal. El profesor, en grados variables, asume una posición neutral, reformulando las intervenciones de los alumnos y evitando la exposición de sus puntos de vista personales.

Palabras claves: Interacción argumentativa, argumentación oral, argumentación en la sala de clases.


ABSTRACT

Within the framework of a larger investigation that approaches the argumentative verbal interaction in the classroom, the objective of this article is to describe the argumentative structure of this discursive practice and to characterize some aspects of both the students' and the professor's linguistic behaviour as participants of a collective discussion. We have registered three classes of Philosophy and Psychology of the third year of high school at the city of Viña del Mar. This analysis was made from the semiodiscursive perspective, thus have valued the forms of intervention based on their contribution to the development of the discussion within the framework of a specific situation of communication. This investigation shows that the procedures of followed analysis allow to characterize the structure and the roles of the participants in a collective discussion. Furthermore, the analysis model facilitates the understanding of the strategies that the professor, in his role as the articulator of the interaction, uses the neutral position, in variable degrees, as he reformulates the interventions of the students and avoids the exhibition of its personal points of view.

Keywords: Argumentative interaction, oral argumentation, argumentation in the classroom.




1. INTRODUCCIÓN

Los estudios de la argumentación constituyen un amplio campo de investigación en el cual se estudian prácticas discursivas muy diversas. Abordamos
en esta investigación la interacción argumentativa de tipo colectiva, es decir, con múltiples participantes, cuyas intervenciones están reguladas por un moderador. Nos ocupamos, específicamente, de la interacción argumentativa que se produce en la sala de clases cuando el profesor induce a los alumnos a exponer sus posiciones frente a un tema de carácter polémico. En la argumentación oral y dialógica también se pueden observar los elementos principales de todo tipo de argumentación: se pone en duda la validez de un punto de vista, frente a lo cual se toma posición y se presentan argumentos para fundamentar la posición tomada.

Este tipo de interacción argumentativa con múltiples participantes y un moderador se nos presenta como un objeto de estudio complejo por lo cual demanda, igualmente, una metodología de análisis compleja. La diferencia fundamental entre este tipo de práctica discursiva y otras formas de argumentación es, aparte del amplio número de participantes y de su carácter oral, que el tiempo de participación y la toma de turno no están regulados explícitamente y que se desarrolla en un contexto escolar con finalidades educativas.

Se trata de situaciones en las que un grupo de alumnos discute sobre un tema y el profesor, en formas y grados diversos, participa como moderador o coordinador de las intervenciones.

A pesar de que este tipo de actividad lingüística es muy frecuente en las situaciones de aprendizaje en el contexto escolar no existen metodologías adecuadas para su análisis y la investigación en el ámbito nacional es escasa. Algunos antecedentes de las investigaciones desarrolladas en este ámbito son el trabajo de Cademartori y Parra (2000), en el que se analizan y describen los fundamentos teóricos que subyacen en los programas de estudio vigentes en el sistema educacional chileno; la investigación de Vicuña y Marinkovich (2008), en la que se exploran las dificultades que surgen en la argumentación oral en el aula al abordar problemas éticos controversiales y el trabajo de Marinkovich (2007), en el que se han estudiado las estrategias cognitivo-retóricas y la dimensión dialéctica de la argumentación oral en una clase de Lengua Castellana y Comunicación.

Vale destacar que en los programas de estudio oficiales, en tercer año de Educación Media, la argumentación oral aparece como un contenido explícito en la asignatura de Lengua Castellana y Comunicación inserta en la unidad "La Argumentación". Con ello se pretende que los alumnos sean capaces de desarrollar un punto de vista personal respecto de algún tema polémico, estructurar adecuadamente su argumentación e interactuar respetando los turnos. También se abordan estos contenidos en la asignatura de Filosofía y Psicología, que contempla estimular la reflexión sobre aspectos éticos y morales de la vida de los jóvenes y desarrollar la capacidad de discernir a partir de discusiones grupales.

En esta investigación se aborda la interacción argumentativa que se produce en la clase de Filosofía y Psicología de un colegio católico de hombres. Particularmente, se analizan tres sesiones en las que el profesor dirige la discusión respecto de un tema polémico, actividad que tiene como objetivo principal que los alumnos incorporen, de manera crítica, los contenidos previamente estudiados en dicha asignatura en la que se abordan temáticas propias de la filosofía y la psicología. Este trabajo se elabora en el marco de una investigación mayor, la que se propone dar cuenta de lo que sucede en las clases de Lengua Castellana y Comunicación y de Filosofía y Psicología cuando los estudiantes de tercer año de educación media de dos establecimientos educacionales, de carácter particular-subvencionado, interactúan argumentativamente acerca de un tema polémico.

El objetivo de este estudio en particular es describir la interacción verbal argumentativa en la sala de clases a partir de la participación de los alumnos y del rol del profesor. Para ello se han analizado algunos aspectos relativos a la estructura de una discusión colectiva como la introducción de puntos de vista, la toma de posición y el despliegue de argumentos para fundamentar esa posición. Para desarrollar esta investigación hemos tomado como base el modelo de análisis semiodiscursivo de Charaudeau (1992, 1995, 2004). Vale destacar que en esta investigación no se analiza el contenido de la discusión propiamente tal, sino más bien, se observa la forma en que se articulan las interacciones de los alumnos en una actividad colectiva de intercambio de ideas. Otras características y explicaciones del comportamiento verbal de los alumnos serán estudiadas posteriormente en un análisis cualitativo, derivado de entrevistas realizadas a los alumnos y en contraste con los estudios realizados en otro establecimiento educacional.

El presente artículo se estructura en tres partes. En la primera se desarrolla el marco que sostiene teóricamente esta investigación. En la segunda se explican los procedimientos metodológicos utilizados y, posteriormente, en la tercera parte se realiza una descripción de los resultados y, en las conclusiones, se comentan los hallazgos más relevantes y las proyecciones de este estudio.

2. MARCO DE REFERENCIA

A continuación revisaremos algunos conceptos relativos a la noción de argumentación desde una perspectiva general, asimismo, realizaremos una descripción del enfoque semiodiscursivo que fundamenta esta investigación y, finalmente, se presentan las características fundamentales de la noción de interacción argumentativa ligada al contexto escolar.

2.1. La argumentación

La argumentación es una de las actividades discursivas más estudiadas tanto por filósofos, retóricos y analistas del discurso, sin embargo, en el amplio campo de la argumentación existen ciertas actividades lingüísticas que por su complejidad han sido menos estudiadas, como es el caso de la interacción argumentativa en la sala de clases. Desde una perspectiva dialógica, la argumentación se organiza, fundamentalmente, mediante el intercambio de puntos de vista en torno a un tema específico entre dos o más participantes, los que asumen determinados roles que constituyen su conducta verbal.

Para Plantin (1996), la argumentación es un aspecto propio del lenguaje que debe ser comprendido en consideración de la situación en la que se produce, en la que el aspecto persuasivo es fundamental:

Toute parole est nécessairement argumentative. C'est un résultat concret de l'énoncé en situation. Tout énoncé vise à agir sur son destinataire, sur autrui, et à transformer son système de pensée. Tout énoncé oblige ou incite autrui à croire, à voir, à faire, autrement (Plantin, 1996: 18).

De modo que la argumentación puede ser entendida como una operación mediante la cual un enunciador busca transformar, haciendo uso del lenguaje, el sistema de creencias y de representaciones de su interlocutor.

Asimismo, Amossy (2000) destaca el carácter subjetivo de una toma de posición frente a los fenómenos que nos afectan:

Globalement, on peut dire qu'il y a argumentation quand une prise de position, un point de vue, une façon de percevoir le monde s'exprime sur le fond de positions et de visions antagonistes ou tout simplement divergentes, en tant de prévaloir ou de se faire admettre (Amossy, 2000: 26).

Charaudeau (1992) identifica algunos elementos básicos de la organización argumentativa del discurso. Plantea que es posible reconocer al menos tres procedimientos que constituyen y definen a la argumentación como tal. Dichos elementos pueden estar entremezclados o, en algún grado, implícitos. Para este autor, los elementos básicos de la organización argumentativa del discurso son:

La problematización
La toma de posición y
La presentación de argumentos.

Por problematización se entiende el momento en que el argumentador presenta a su interlocutor un tema sobre el cual es posible debatir y el marco de cuestionamiento que estructura ese dominio. En otros términos, problematizar consiste en la operación por medio de la cual se realiza el cuestionamiento de una afirmación o se presentan dos proposiciones antagónicas frente a un tema particular. Dicha problematización se puede realizar en diferentes dominios: ético, pragmático, estético, hedónico o verdadero y puede estar orientada a cuestionar los dichos o los hechos de personas o instituciones.

Asimismo, explícita o implícitamente, el argumentador adopta una posición ante la proposición que se ha cuestionado: posición de aceptación o rechazo de la tesis propuesta. De igual modo, se puede identificar una posición de neutralidad, cuando el enunciador intenta borrar las marcas de subjetividad y compromiso con lo que señala.

El tercer procedimiento se manifiesta cuando el enunciador realiza la argumentación propiamente tal, es decir, la presentación de los argumentos (o pruebas) por medio de los cuales se fundamenta y da fuerza a la posición tomada.

2.2. La orientación semiodiscursiva

Desde una perspectiva semiodiscursiva, el análisis de la argumentación se realiza tomando en consideración las estructuras lingüísticas que organizan el discurso en relación con las condiciones de producción y de recepción de un discurso. De este modo, se estudia no sólo el contenido explícito de las unidades lingüísticas analizadas sino también los efectos de sentido posibles que son, justamente, el centro de articulación de los datos externos con el tratamiento lingüístico. En otras palabras, las características específicamente discursivas que se desprenden de dichos datos internos son analizadas a partir de los datos externos. Por su parte, estos últimos refieren a la identidad de los participantes, las finalidades u objetivos previstos, los temas abordados y las circunstancias materiales en las que el acto se realiza.

En este contexto, la situación de comunicación constituye un marco de normas psicosociales, las cuales deberán ser tomadas en cuenta por los participantes del intercambio de comunicación, lo que permite finalmente la comprensión mutua. Los interlocutores actúan de acuerdo con estas condiciones que no son ni reglas, ni normas, sino más bien corresponden a un conjunto de elementos necesarios para la intercomprensión.

Esta relación entre los datos externos y los datos internos del acto lingüístico se fundamenta en la idea de que la situación social, tanto la más próxima como la más alejada, determinan la estructura del enunciado, como lo señalan Bakhtine & Voloshinov (1977):

La situation et les participants les plus immédiats déterminent la forme et le style occasionnels de l'énonciation. Les couches les plus profondes de sa structure sont déterminés par les contraintes sociales les plus substantielles et plus durables auxquelles le locuteur est soumis (Bakhtine & Voloshinov, 1977:124).

Asimismo, desde la perspectiva semiodiscursiva, Charaudeau (2004) sostiene que la situación de comunicación no se compone únicamente de normas psicosociales, ya que ella ofrece igualmente "instrucciones" en cuanto a la manera de organizar el discurso: instrucciones correspondientes a la finalidad de la comunicación (por ejemplo, preguntar cuando se entrevista a un interlocutor); instrucciones respecto de la identidad (el rol enunciativo que debe ser tenido en cuenta cuando se tiene una posición social de autoridad); instrucciones correlativas al propósito (tematizar y problematizar una pregunta cuando se dicta una clase) e instrucciones que corresponden a las circunstancias materiales en las que se realiza la interacción comunicativa (estar obligado a explicitar en una publicidad de radio lo que aparece explícito en la imagen de un spot televisado, por ejemplo). Así, todo acto de lenguaje se construye en un doble espacio: un espacio externo donde se encuentran las normas psicosociales y un espacio interno donde se sitúan las normas discursivas. En la articulación de estos dos espacios se construye el sentido de un discurso (Charaudeau, 2004).

2.3. La interacción verbal

La interacción verbal es la unidad de análisis básica en una situación dialógica. La interacción como tal ha sido ampliamente estudiada tanto en psicología como en sociología y lingüística. De acuerdo con Vion (1999), en un sentido general, la noción de interacción implica una acción conjunta, conflictual o cooperativa, que pone en presencia a dos o más actores, válido tanto para los intercambios conversacionales como para las transacciones financieras, los juegos amorosos o un combate de boxeo.

No obstante, Kerbrat-Orecchioni (1998) señala que es conveniente reconocer dos usos diferentes, aunque complementarios, del término interacción: por una parte, el proceso de influencia mutua que ejercen entre sí los participantes de un intercambio comunicativo cualquiera, y por otra, el de un objeto que se define por la presencia y el ejercicio de este juego de reacciones.

En tal sentido, se define la interacción verbal como la interacción que se realiza principalmente a través de medios lingüísticos, en oposición a otras que se denominarán no verbales (Kerbrat-Orecchioni, 1998).

En consecuencia, esta actividad lingüística es una forma de acción que pone en relación a un enunciador y a un co-enunciador en la producción de un texto, en un contexto determinado. Sin embargo, no basta sólo con evidenciar esta interacción sino que es necesario que ambos estén comprometidos en el intercambio, produciendo signos de compromiso mutuo (Kerbrat-Orecchioni, 1996).

Ahora bien, cuando nos referimos a la interacción argumentativa estamos hablando de una actividad discursiva colectiva que tiene por objetivo intercambiar puntos de vista respecto a un tema polémico. La discusión se origina cuando se expresa un punto de vista que pone en cuestión un tema determinado y sobre el cual los participantes intentarán imponer sus puntos de vista e influirse mutuamente tomando posición y desplegando argumentos.

Para Plantin (1993), la interacción argumentativa puede ser definida como una situación de confrontación discursiva donde son construidas respuestas antagónicas a una cuestión común.

En términos generales, podemos afirmar que la interacción como objeto de estudio resulta compleja, principalmente porque es difícil definir los límites de
esta unidad (Charaudeau, 2004). Por ello, para su análisis se prefiere la unidad denominada intervención o turno de habla, que corresponde a un flujo de palabras emitidas en un intercambio comunicativo. La intervención tiene sus límites establecidos entre una toma de turno de un locutor y el inicio de otra toma de turno ejecutada por otro interlocutor. Esta característica de tener límites le permite transformarse en una unidad de análisis manejable, dando cuenta de cierto comportamiento discursivo del hablante (rol comunicativo, estrategias, posicionamiento, etc.). Por tanto, en esta investigación se convierte en el elemento base del análisis que permitiría identificar cómo se está produciendo el intercambio y los rasgos principales de su estructura.

3. LA INVESTIGACIÓN

Como hemos señalado anteriormente, en esta investigación de carácter exploratorio se busca describir la interacción verbal argumentativa en la sala de clases a partir de la participación de los alumnos y del rol del profesor. Las sesiones analizadas abordaban discusiones acerca de temas que fueron determinados previamente por el profesor, como son: la noción de normalidad y anormalidad, la relación de pareja en la juventud y el rol de la mujer en la sociedad contemporánea. En dichas actividades se buscaba que los alumnos incorporaran de manera reflexiva y crítica los contenidos de la asignatura y, asimismo, estas actividades contribuirían a desarrollar las competencias que favorecerían a los alumnos el comprender y participar en una discusión.

Las clases seleccionadas fueron video-grabadas y después transliteradas por el equipo de investigación. El análisis se realizó sobre esas transcripciones y con acceso a los registros audiovisuales. Posteriormente, se seleccionaron los segmentos que correspondían a actividades de discusión colectiva en las que, explícitamente, el profesor invitaba a los alumnos a manifestar sus opiniones respecto de un tema previamente establecido.

El análisis consistió, en un primer momento, en la segmentación del texto en intervenciones, entendidas como el turno en la toma de la palabra de cada uno de los participantes. Posteriormente, se identificó la función que cumplía cada intervención en relación con la discusión que se estaba desarrollando, es decir, si la intervención correspondía básicamente a la presentación de un punto de vista o a una toma de posición y si esta última estaba apoyada o no con argumentos. La calificación de las intervenciones se realizó de acuerdo a una planilla previamente definida, la que es presentada en el siguiente apartado.

Las sesiones registradas corresponden a actividades regulares y no tienen ninguna intervención por parte de los investigadores, salvo la cámara con su conductor y un investigador que tomó notas. Los alumnos son de sexo masculino, de entre 15 y 16 años de edad y cursan tercer año de enseñanza media de un establecimiento educacional de la ciudad de Viña del Mar, Chile.

3.1. Unidad de análisis

La unidad de análisis que hemos determinado, como ya lo mencionáramos, es la intervención, la que nos permitiría caracterizar algunos rasgos del comportamiento discursivo de los participantes y de cuyo análisis podríamos obtener información respecto de la estructura de la discusión y, al mismo tiempo, la relación que se produce entre los diferentes niveles que hemos definido en categorías de análisis.

3.2. Categorías de análisis

A continuación se explica brevemente cada una de las categorías de análisis:

1. Punto de vista: Es una intervención que expresa una idea que indica el posicionamiento general de un sujeto sobre un tema polémico.

2. Origen del punto de vista: Se refiere a si el punto de vista expresado por el interlocutor es personal, reformulado o referido:

a) Personal: Lo expresado por el interlocutor al enunciar su punto de vista corresponde a una idea tomada de su propio conocimiento de mundo.

b) Reformulado: Lo expresado por el interlocutor en el punto de vista ya ha sido manifestado con anterioridad en la interacción y él lo utiliza.

c) Referido: El interlocutor hace referencia a otras interacciones y dichos en otras situaciones comunicativas anteriores.

3. Participantes: Cada sujeto que participa en la interacción, en este caso profesor o alumno.

4. Dominio: Cada punto de vista y argumento expresado por los participantes de una discusión se manifiesta dentro de un dominio de problematización, los que pueden ser definidos de la siguiente manera: ético, cuando lo expuesto trata sobre lo moral, lo correcto, lo bueno o lo malo; pragmático, con referencia a lo útil o inútil; verdad, lo expresado trata sobre la experiencia personal del sujeto, de su conocimiento de mundo y su apreciación de las cosas; hedónico, lo expresado trata sobre lo agradable, lo ideal o lo desagradable; estético, lo expresado por el locutor trata sobre lo bello, lo hermoso o feo del tema tratado.

5. Posicionamiento: Es la etapa en que el sujeto hablante toma una posición ante la proposición o punto de vista (tesis) que se ha cuestionado. Hemos considerado tres subcategorías:

a) A favor: el interlocutor expresa su acuerdo con el punto de vista planteado por él mismo o por otros sujetos interlocutores.

b) En contra: el interlocutor se expresa en desacuerdo con el punto de vista planteado en la discusión.

c) Neutral: el interlocutor se expresa sobre el tema en cuestión sin dar a conocer su opinión personal sobre el punto de vista planteado, es decir, se mantiene sin mostrar acuerdo o desacuerdo ante lo expresado por él o por otros interlocutores.

6. Argumentos: Corresponden a las pruebas por medio de las cuales el sujeto hablante fundamenta y da fuerza a la toma de posición. En esta oportunidad sólo se considerará la presencia o no de argumentos.

La siguiente tabla presenta las categorías utilizadas en el análisis:

Tabla I. Categorías de análisis del estudio.

De esta forma, tenemos en esta grilla un conjunto de categorías que nos permitirán analizar el corpus seleccionado, calificando cada una de las intervenciones del profesor y de los alumnos en una de las categorías propuesta y con ello observar sistemáticamente el desarrollo de la discusión y el comportamiento de cada uno de los participantes.

4. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS

A continuación se presentan los resultados del análisis realizado sobre tres actividades estudiadas, las que, como hemos dicho, tenían por objetivo discutir sobre temáticas que habían sido previamente tratadas en clases.

En las actividades seleccionadas, el profesor señaló explícitamente que la actividad que se desarrollaría correspondía a una discusión sobre un tema polémico. La finalidad era que los alumnos pudieran integrar críticamente los contenidos desarrollados en la asignatura. De este modo, el profesor incitó a los alumnos a participar en la discusión, cuyo resultado es la interacción de tipo argumentativa que hemos estudiado. Así, cada una de las actividades se inició con una breve exposición del tema de discusión por parte del profesor. En los tres casos estudiados correspondió a una pregunta que permitió iniciar la discusión.

Las temáticas discutidas en orden de la descripción son:

• Actividad 1: La noción de normalidad y anormalidad
• Actividad 2: ¿Qué entiende un joven por relación de pareja?
• Actividad 3: ¿Cuál es el rol de la mujer en la sociedad contemporánea?

Es preciso recordar que el análisis se realizó respecto de la forma de participación en función de la articulación de la discusión y no en torno al contenido de la misma.

En primer lugar, se presenta un ejemplo del análisis realizado a cada una de las actividades estudiadas. En la Tabla II se pueden apreciar tres intervenciones donde A1 es alumno 1, A2 es alumno 2 y P es profesor. Después de que el profesor ha señalado como tema de la discusión el concepto de normalidad y anormalidad, A1 inicia la discusión señalando un primer punto de vista, frente a lo cual toma posición a favor y apoya su posición con un argumento. Posteriormente, P interviene replicando las palabras de A1 sin agregar elementos nuevos a la discusión y cede (con un gesto) la palabra a otro alumno, A2. Por su parte, A2 toma posición en contra del punto de vista 1 y elabora su propio punto de vista, igualmente toma posición a favor de su punto de vista expresado y lo apoya con un argumento. Ambos puntos de vista se consideran originales ya que no fueron mencionados anteriormente en la discusión y no corresponden a discursos referidos. El punto de vista 1 se clasifica dentro del dominio de lo verdadero, puesto que se presenta como una aserción que problematiza respecto del conocimiento de mundo que posee, aserción que queda en el plano de lo verdadero y falso. Por otra parte, el punto de vista 2 se califica en el dominio pragmático ya que se problematiza respecto de la dificultad práctica que implica determinar un criterio para asignar un comportamiento a una categoría. De esta manera fue segmentado y categorizado el corpus estudiado.

Tabla II. Análisis de un segmento de las intervenciones argumentativas.

4.1. Análisis de resultados por actividad

A continuación se presenta una descripción de las intervenciones del profesor y de los alumnos en cada una de las actividades realizadas, las que son posteriormente comentadas.

Actividad 1: La noción de normalidad y anormalidad

En esta actividad se discutía sobre la noción de normalidad y anormalidad. Intervinieron el profesor y 16 alumnos, los otros 14 alumnos presentes en la sala no participaron verbalmente. Como se puede apreciar en detalle en la Tabla III, de los 11 puntos de vista en torno a los cuales se desarrolló esta discusión, 2 fueron presentados por el profesor y 9 por los alumnos. Respecto del origen del punto de vista (personal, reformulado o referido), de los 9 puntos de vista presentados por los alumnos, 8 califican como personales y 1 como reformulación. El ámbito de problematización, 8 puntos de vista fueron en el ámbito de lo verdadero y 1 en el de lo pragmático, es decir, se presentan puntos de vista como aserciones que sólo pueden ser cuestionadas respecto de su correspondencia con la realidad a la que refieren. Cuando la intervención correspondió a una toma de posición respecto de un punto de vista anteriormente expuesto, de las 17 tomas de posición de los alumnos 16 fueron a favor de un punto de vista, a diferencia del profesor que se manifiesta 1 a favor y 2 en contra. Respecto del apoyo de la toma de posición con argumentos, los alumnos apoyaron su posición con argumentos en 15 de 17 casos, mientras el profesor no presentó argumentos en ninguno de los casos.

Tabla III. Porcentajes de la presencia de las categorías de análisis en la Actividad 1: La noción de normalidad y anormalidad.

Actividad 2: ¿Qué entiende un joven por relación de pareja?

En esta actividad, en la que se discutía el valor y significado de una relación de pareja, intervinieron el profesor y 12 alumnos, lo que implica que 18 alumnos no se pronunciaron verbalmente en la discusión. Como se aprecia en la Tabla IV, de los 24 puntos de vista discutidos, el 42% fue presentado por el profesor, de los cuales 5 fueron puntos de vista reformulados, 2 referidos y 3 personales. Por su parte, los alumnos, de un total de 14 puntos de vista presentados, 12 fueron personales y 2 reformulados. Esto indica una diferencia en la forma de participación por parte del profesor que interviene en esta discusión evitando presentar su punto de vista personal. Respecto del ámbito de problematización, el profesor y los alumnos problematizan en el ámbito de lo verdadero 8 y 12 intervenciones, respectivamente, de un total de 24. Respecto de la toma de posición, el profesor lo hace en 15 intervenciones, 6 a favor, 7 neutral y 2 en contra, mientras que los alumnos, de un total de 33 tomas de posición, realizaron 28 a favor y 5 en contra. Asimismo, de las 15 tomas de posición del profesor sólo 9 fueron apoyadas con argumentos. En cambio, los alumnos presentan 30 tomas de posición con argumentos y sólo 3, sin argumentos.

Tabla IV. Porcentajes de la presencia de las categorías de análisis en la Actividad 2:
¿Qué entiende un joven por relación de pareja?

Actividad 3: ¿Cuál es el rol de la mujer en la sociedad contemporánea?

En esta actividad, en la que se discutía acerca del rol de la mujer en la sociedad contemporánea, intervinieron el profesor y 12 alumnos de los 30 presentes en la sala de clases. Como se puede apreciar en la Tabla V, el profesor presentó el 48% de los puntos de vista, de los cuales 9 fueron reformulaciones y sólo 2 personales; a diferencia de los alumnos que presentaron 2 reformulaciones y 10 personales. Respecto del ámbito de problematización, de los 11 puntos de vista presentados por el profesor, 4 fueron en el ámbito de lo verdadero; 5 en el de lo ético y 2 en el de lo pragmático. Lo anterior indica una tendencia a problematizar moralmente esta temática. No obstante, frente a la toma de posición, el profesor se expresa a favor en 5 intervenciones y se mantiene neutral en 6. Por su parte, los alumnos toman posición mayoritariamente a favor de un punto de vista, de 33 tomas de posición 28 fueron a favor y 5 en contra. Respecto del apoyo con argumentos, de las 33 tomas de posición de los alumnos 29 fueron apoyadas con argumentos, lo que equivale al 88% de los casos.

Tabla V. Porcentajes de la presencia de las categorías de análisis en la Actividad 3:
¿Cuál es el rol de la mujer en la sociedad contemporánea?

4.2. Síntesis de las tres actividades analizadas

A continuación describiremos una síntesis de los resultados obtenidos considerando las tres actividades analizadas. Como se refleja en la Tabla VI, de un total de 58 puntos de vista que fueron emitidos en las tres actividades, el 39,6% de los puntos de vista fueron aportados por el profesor, de los cuales 15 surgen de una reformulación, básicamente de ideas expresadas anteriormente por los propios alumnos, 6 puntos de vista personales, es decir expresan ideas del profesor, y 2 son puntos de vista referidos, que corresponden a ideas ajenas a la situación de comunicación. De los 23 puntos de vista presentados por el profesor 14 se sitúan en el ámbito de lo verdadero, 7 en el ámbito de lo ético y 2 en el ámbito de lo pragmático. Además, el profesor toma posición en 29 intervenciones, las que fueron 15 neutrales, 12 a favor y 2 en contra. Asimismo, de las 29 toma de posición del profesor, 18 veces fueron apoyadas con argumentos.

Por su parte, los alumnos presentan el 60,4% de los puntos de vista (35), los que expresaron una visión personal 30 veces y 5 correspondieron a una reformulación. Respecto del ámbito de problematización, 30 casos calificaron en el ámbito de lo verdadero, lo que manifiesta una tendencia clara a hablar desde su experiencia y conocimiento personal. La toma de posición de los alumnos nunca fue de forma neutral y, marcadamente, prefirieron manifestarse a favor, esto es en 72 ocasiones, y sólo 11 en contra. Respecto del apoyo de la toma de posición con argumentos, 74 se presentaron con argumentos y 9 sin argumentos.

Tabla VI: Porcentajes de la presencia de las categorías de análisis en las tres actividades desarrolladas.


4.3. Discusión de los resultados

Las tres actividades de interacción argumentativa que hemos estudiado se caracterizan por una baja participación de los alumnos: 53%, 40% y 70% respectivamente, es decir, en promedio, el 45,6% de los alumnos no intervienen verbalmente en la discusión. Este porcentaje de abstención es muy alto considerando que las actividades escolares están dirigidas a todos los alumnos y sus objetivos están directamente relacionados con su participación. Sin embargo, sólo un seguimiento más detallado del comportamiento de los alumnos nos podría indicar las motivaciones de su participación y las razones de su abstención. Vale enfatizar que en una discusión como las que se han descrito anteriormente, la abstención puede tener muchos significados diversos, por ejemplo, el silencio implica apoyo a las opiniones presentadas o significa una apatía frente al tema de discusión. Asimismo, podemos preguntarnos, por una parte, si es posible que todos los alumnos intervengan en una discusión y, por otra, si el profesor podría hacer participar a los alumnos con alguna estrategia didáctica.

En cada una de las actividades analizadas, la discusión fue inducida por el profesor mediante una pregunta sobre un tema que había sido previamente tratado en clases. La participación de los alumnos fue espontánea y sus intervenciones se realizaron en los diferentes niveles observados: la presentación de un punto de vista, la toma de posición y la presentación de argumentos.

Vale destacar que las intervenciones del profesor buscaron la participación de los alumnos mediante preguntas y las reformulaciones de ideas presentadas por los alumnos. Específicamente, el profesor, en su rol de animador o moderador de la discusión, presentó el 39,6% de los puntos de vista que fueron discutidos. De los 23 puntos de vista presentados por él, sólo 6 corresponden a su punto de vista personal, en los otros 15 casos corresponden a puntos de vista reformulados, es decir, expresan ideas que fueron mencionadas anteriormente por los alumnos y 2 corresponden a puntos de vista referidos, los que fueron citados como ideas de personas que no participaban directamente en la discusión. Asimismo, de un total de 112 tomas de posición, 29 fueron realizadas por el profesor (26%), de las cuales 15 fueron neutrales. Lo anterior nos sugiere que el profesor, en su rol de animador, intentó alentar la discusión manteniendo una posición de neutralidad en la discusión. Esto se puede apreciar también en el hecho que, de estas 29 tomas de posición del profesor, en 18 de los casos (62%) no presentó argumentos para apoyar su toma de posición, es decir, no sostuvo su posicionamiento con argumentos, con lo cual contribuye a disminuir la fuerza de su posicionamiento.

Basados en lo anterior, podemos sostener que el rol del profesor se construye fundamentalmente mediante la estrategia de evitar las intervenciones que implican la presentación de puntos de vista personales, adoptando un posicionamiento neutral y evitando la presentación de argumentos. No obstante, será necesario definir si es pertinente que el profesor manifieste sus puntos de vista personales o tome posición frente a los temas discutidos. Este aspecto es importante, no sólo desde un punto de vista didáctico, puesto que cuando se discuten temas polémicos como los tratados en estas actividades, las opiniones vertidas comprometen ideológicamente a los participantes y la posición del profesor puede ser muy influyente en los alumnos. Por lo tanto, en una siguiente etapa de este estudio será de gran interés conocer las circunstancias y las características específicas en las que participa el profesor con puntos de vista personales y cuando se manifiesta a favor o en contra de un punto de vista presentado por un alumno. Será interesante observar, por ejemplo, si los alumnos pueden contra-argumentar la posición del profesor, o cuál es el comportamiento de los alumnos después de que el profesor se manifiesta directamente en contra de alguna de sus intervenciones.

Respecto del comportamiento lingüístico de los alumnos, el primer dato que es importante destacar es que aportaron el 74% de los puntos de vista discutidos. De los 35 puntos de vista presentados por los alumnos, el 85,7% correspondió a puntos de vista personales respecto del tema discutido y el 14% a la reformulación de alguna idea presentada anteriormente en la discusión. Cabe destacar que los alumnos no presentaron puntos de vista referidos, lo que podría deberse a una falta de conocimientos respecto de la temática específica, a una incapacidad de diferenciar entre las ideas personales y las ideas ajenas o a una forma de participar en una discusión en la que asumen el rol de discutidor como un juego donde los contenidos propiamente tales son secundarios y asumen como más importante participar respondiendo a la incitación del profesor. En otras palabras, será necesario profundizar, en una etapa posterior de la investigación, en el grado de compromiso que asumen los alumnos con las ideas expresadas, en qué medida participan para cumplir con las demandas del profesor o lo hacen con el interés de desarrollar el tema en discusión.

De las 112 tomas de posición expresadas en las tres actividades analizadas, el 74% fue realizado por los alumnos. De estas 83 tomas de posición, el 87% fue para manifestarse a favor de un punto de vista, 13% en contra y en ningún caso de manera neutral. Igualmente, de los 35 puntos de vista presentados por los alumnos, el 89% fue apoyado con argumentos. Esto refleja claramente que los alumnos intervienen en la discusión, principalmente, adhiriendo a los puntos de vista expresados y evitando la contra-argumentación.

Por tanto, se puede señalar como característico del comportamiento lingüístico de los alumnos en una discusión en la sala de clases el que participan expresando puntos de vista personales y lo hacen, fundamentalmente, desde su conocimiento de mundo. Pueden permanecer en silencio, sin embargo, cuando intervienen, nunca toman un posicionamiento neutral y, generalmente, apoyan sus puntos de vista con argumentos.

Por parte de los alumnos, la reformulación de un punto de vista es escasa y la expresión de un punto referido es ausente. Queda pendiente determinar en qué medida este comportamiento es una forma de participación al asumir la argumentación como un juego de roles en la sala de clases o, por el contrario, este comportamiento va en detrimento de una discusión de ideas en un nivel más abstracto y objetivo. En el mismo sentido, será necesario determinar si la reformulación y la citación de puntos de vista ajenos han sido contemplados como objetivos dentro de la enseñanza de la argumentación en el contexto escolar estudiado y será necesario avanzar en la implementación de programas por medio de los cuales los alumnos podrían adquirir estas herramientas lingüísticas.

También, podemos señalar como relevante el hecho de que los alumnos intervinieron en la discusión principalmente apoyando positivamente una posición, lo que se manifiesta en que sólo un 13% de las tomas de posición se realizó en contra de un punto de vista anteriormente presentado. Esto revela que, a pesar de que se presentó una gran variedad de puntos de vistas diferentes en la discusión, los alumnos evitan entrar en la polémica de los temas tratados, al menos es lo que se puede apreciar a partir de la forma de participación. No obstante, sólo un análisis centrado en el contenido de la discusión nos permitirá conocer el grado de acuerdo o desacuerdo que hay entre los diferentes puntos de vista expresados y si efectivamente los alumnos tienen la capacidad de elaborar una contra-argumentación.

En relación al modelo de análisis que hemos utilizado en esta investigación podemos indicar que los procedimientos descritos permiten caracterizar algunos aspectos centrales de la complejidad de la interacción argumentativa en la sala de clases. Principalmente, estos procedimientos nos permiten visualizar de manera simple los diversos niveles y formas de participación del profesor y los alumnos. Esta manera de analizar una discusión tiene la ventaja de que facilita la apreciación del comportamiento grupal y la diferenciación de roles, basados en aspectos básicos del comportamiento lingüístico.

5. CONCLUSIONES

La interacción argumentativa en la sala de clases es una actividad frecuente en el contexto escolar, asimismo, la adquisición de la competencia argumentativa por parte de los alumnos es un objetivo tanto en la asignatura de Lenguaje y Comunicación como en la asignatura de Filosofía y Psicología. Por lo tanto, la educación formal debe ofrecer a los alumnos la oportunidad de desarrollar esta competencia y el profesor debe contar con los conocimientos y las herramientas para ayudar a sus alumnos en esta tarea.

A partir del análisis realizado sobre tres actividades de debate en la sala de clases podemos concluir que los alumnos tienen una baja participación (verbal) en las actividades propuestas por el profesor. Sin embargo, queda pendiente determinar si esta conducta, aparentemente pasiva, corresponde a asentimiento frente a las tesis propuestas, apatía o incompetencia argumentativa propiamente tal. Asimismo, como hemos señalado, el rol del profesor se caracteriza por la presentación de tesis de manera neutral o en los casos en que toma posición no siempre las apoya con argumentos, lo que se configura claramente como una estrategia de mediador, valiéndose además de la reformulación y la tesis en discurso referido. Del comportamiento del profesor, queda pendiente determinar de qué manera el profesor puede mejorar su rol de mediador y facilitar la participación de los alumnos.

Por su parte, los alumnos participan elaborando tesis, tomando posición y apoyando esta posición con argumentos. En el comportamiento lingüístico de los alumnos se observa que los puntos de vista presentados se basan principalmente en su experiencia personal, manifestando además un escaso manejo de la reformulación y una ausencia total de presentación de tesis referidas. Asimismo, cuando los alumnos participan se manifiestan frecuentemente a favor de las tesis propuestas, nunca de manera neutral y en escasas ocasiones en contra de una posición. Lo anterior también puede tener diversas explicaciones, las que deberán ser estudiadas posteriormente. Será necesario determinar si esta conducta se debe a una falta de
interés o a una dificultad para expresar las ideas en un debate.

En base a lo anteriormente mencionado, será necesario que los investigadores logren determinar las características ideales de una interacción argumentativa en la sala de clases y puedan ofrecer al profesor los recursos didácticos para conseguirlo. Asimismo se deberá avanzar en la comprensión de otros aspectos que no hemos desarrollado aquí, como es el hecho de que en toda interacción comunicativa concreta los roles que asumen los participantes se articulan con otros roles institucionales, sexuales, políticos o religiosos, como en este caso por tratarse de un colegio católico. Se deberá analizar cómo interactúan estos roles cuando se realiza una discusión o cuando se simula un debate en el contexto escolar donde el estatus del profesor y sus propias competencias son claves para el desarrollo de la discusión.

Una proyección de este estudio incorporará un mayor volumen de datos y se realizará un análisis del comportamiento lingüístico de un mayor número de alumnos, abarcando otras actividades y otras asignaturas. De esta misma forma, se profundizará en las relaciones que se dan entre los diferentes elementos que componen la argumentación, a saber, tipos de puntos de vista, tipos de tomas de posición y cantidad o tipos de argumentos.

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Recibido: 15-03-2008. Aceptado:05-03-2009.

* Investigación desarrollada en el marco del Proyecto Fondecyt Nº 1060439: "La competencia argumentativa oral en el aula: un estudio exploratorio con estudiantes de enseñanza media". Valparaíso, Chile.

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