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Terapia psicológica

versión On-line ISSN 0718-4808

Ter Psicol vol.29 no.2 Santiago dic. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48082011000200005 

TERAPIA PSICOLÓGICA 2011, Vol. 29, N° 2, 185-190

 

Comportamiento Sexual de Varones Durante el Embarazo: Casos en la Ciudad de México

Sexual Behavior of Men During Pregnancy: Cases in Mexico City

 

José S. Sapién*
Universidad Nacional Autónoma de México

&

Diana I. Córdoba
Universidad Nacional Autónoma de México


Resumen

El objetivo fue reportar el comportamiento sexual de varones en el embarazo, sus experiencias y significaciones. Participaron 6 hombres de la Ciudad de México, de 23 a 35 años de edad, casados, con escolaridad y ocupación distintas. Fueron entrevistados sobre sus experiencias sexuales durante la gestación de su hijo. Cada varón constituyó un caso: suspensión del sexo preservando un embarazo difícil de obtener; interrupción del sexo para cuidar a la pareja embarazada y no lastimar al bebé; disminución del sexo con el avance del embarazo; interrupción del sexo al final del embarazo evitando un aborto espontáneo; mejoramiento de sus relaciones sexuales en el embarazo; y una sexualidad especial y sostenida hasta el nacimiento. Los varones -con base en vivencias y significaciones de la relación amorosa y erótica con su pareja, el cuerpo preñado, la gestación y su paternidad naciente- decidieron cómo comportarse sexualmente con sentido durante el embarazo.

Palabras clave: Comportamiento sexual, varones y embarazo.


Abstract

The aim was to report the sexual behavior of males in pregnancy, their experiences and meanings. 6 men participated, Mexico City, from 23 to 35 years old, married, with different education and occupation. They were interviewed about their sexual experiences during fetal development of their child. Each man was a case: suspension of sex to maintain a pregnancy difficult to obtain; interrupt sex to care for the couple during the pregnancy and not harm the baby; sex decreased with advancing pregnancy; disruption of sex in late pregnancy by preventing spontaneous abortion; improvement of their sex in pregnancy; and a special sexuality and sustained until birth. Men - based on experiences and meanings of love and erotic relationship with his partner, the pregnant body, the gestational development and emerging fatherhood - decided how to behave sexually with a sense during pregnancy.

Key words: Sexual behavior, men, and pregnancy.


 

Introducción

La relación entre el comportamiento sexual y el embarazo ha sido un objeto de investigación. Von Sydow (1999) hizo un análisis de contenido de 59 estudios reportados en inglés y alemán entre 1950 y 1996 acerca de la sexualidad durante el embarazo, descubriendo que el interés y la actividad coital de las mujeres se redujeron por varios meses, más en el tercer trimestre, en comparación con el nivel anterior al embarazo. Con ello, la mayoría de parejas no tuvieron sexo en los dos meses previos al parto. Fue evidente la variedad interindividual en la responsividad sexual, el orgasmo, la actividad y el disfrute. Observó que la investigación descriptiva se centró en la actividad coital de las mujeres embarazadas y que, en cambio, fueron escasos los datos acerca de los padres, la actividad no coital y los sentimientos sexuales. Brtnicka, Weiss & Zverina (2009) encontraron que el interés sexual y la actividad sexual de mujeres embarazadas disminuyeron en el primer trimestre, aumentaron en el segundo y se redujeron otra vez en el tercero, en relación con los cambios hormonales del proceso de gestación. Sacomori & Cardoso (2008) investigaron, mediante cuestionarios, las prácticas sexuales de mujeres gestantes brasileñas, encontrando que el coito vaginal fue gradual y significativamente menos realizado a lo largo de la gestación. Lo mismo sucedió con las prácticas de masturbación, felación, cunilingus, sexo oral mutuo y penetración anal. Concluyeron que el período gestacional sí afectó las prácticas sexuales de esas mujeres. Pero, faltó indagación sobre los significados atribuidos a esas prácticas.

Hay estudios que abordan el comportamiento sexual de los varones y sus significaciones. Toole, Coghlan, Holmes & Xeutvongsa (2005) exploraron la conducta sexual de jóvenes en Vientiane y encontraron que la creencia más común entre ellos es que el sexo en el embarazo pone en riesgo al feto y podría provocar un aborto espontáneo, y que el riesgo aumenta con el embarazo. También reportaron la visión, minoritaria, de que no hay contraindicaciones médicas para el sexo en el embarazo. Onaha, Iloobachiea, Obib, Ezuwuc & Ezea (2002) obtuvieron que el 28% de 279 esposos nigerianos se implicaron en relaciones sexuales extra-maritales durante el embarazo. El 36,6% y 32,3% experimentaron un decremento en el logro de la erección y el orgasmo, respectivamente. Mientras el deseo sexual decrementó en el 41%, la frecuencia coital declinó en 72% de ellos. El ser varón de 40 años o más de edad, sumar 5 años o más de casados, tener una compañera sexual extra-marital, y creer que el coito es inconveniente o perjudicial en el embarazo, fueron predictores significativos de la reducción en la frecuencia del coito con la compañera embarazada. En contraparte, la creencia de que el coito aumenta el bienestar del feto fue un predictor significativo de una alta frecuencia coital durante el embarazo. Concluyeron que las creencias de los varones afectan las relaciones sexuales con sus esposas embarazadas, haciendo que un tercio de ellos se involucren en sexo extra-marital durante el embarazo para satisfacer su necesidad sexual.

LaRossa (1979), con base en entrevistas a parejas que esperaban su primer hijo, halló que ofrecían cuatro tipos de razones o explicaciones sobre los cambios en su comportamiento sexual en el embarazo: (1) Excusas biográficas/ socioculturales (40% de sus explicaciones incluían: esposa poco atractiva, sexo considerado sacrílego, sexo es para procreación, maternidad y sexo en conflicto, se siente la presencia del bebé, consejo del médico); (2) Apelaciones a las prioridades (28%; implicaban miedo de que el bebé o la madre resulten heridos); (3) Excusas fisiológicas/anatómicas (22%; referían: cansancio, náuseas, poco deseo sexual, cambio hormonal de la esposa); y (4) Apelaciones a la auto-satisfacción (10%; abarcaban: la pareja se siente unida y no necesita el sexo, la energía se canaliza al bebé). Estos resultados contradicen los estudios que enfatizan las razones de tipo fisiológico/anatómico.

El trabajo de LaRossa (1979) destaca porque exploró el sentido del comportamiento sexual en el embarazo. Planteó que este comportamiento es una forma de interacción simbólica, no una necesidad biológica, y que los significados (razones, pensamientos, sentimientos, actitudes) imputados por las parejas a su actividad sexual, son cruciales para desarrollar la teoría acerca del sexo durante el embarazo. Esos significados, fuentes de sentido, integran el comportamiento sexual de cada quien en su cultura. El cambio en frecuencia o forma en el comportamiento sexual durante el embarazo requeriría convocar sus explicaciones, los porqués. Sexo, embarazo y vida conyugal se interrelacionarían en contextos sociales donde se les asignan significados a cada uno de ellos.

En congruencia con los planteamientos de LaRossa (1979), el presente estudio abordó el comportamiento sexual de los varones durante el embarazo, considerando los contextos socioculturales y las experiencias y significados personales. Tuvo como objetivo mostrar y analizar cómo se comportan sexualmente los hombres en el embarazo de su compañera y cuáles son las experiencias y significaciones de ellos al respecto.

Se pensó que la metodología adecuada para lograr este fin sería cualitativa, en especial la entrevista, porque su forma dialógica permite producir discursos que recuperan retroactivamente los comportamientos y puntos de vista de las personas (Álvarez-Gayou, 2007; Sapién, 2006; Taylor & Bogdan, 1996).

Método

Participantes

Fueron 6 hombres de 23 a 35 años, con vida conyugal, padres de uno o dos hijos, residentes en la Ciudad de México, católicos, con estudios de secundaria a postgrado y distintas ocupaciones (ver Tabla 1). El que tuvieran convivencia conyugal durante la gestación del hijo permitió identificar su comportamiento sexual y sus experiencias y significaciones en este período. Tienen nombres ficticios por razones de confidencialidad.





Procedimiento

A todos los participantes se les invitó de modo individual a participar en una investigación sobre la sexualidad de los varones durante el proceso gestacional de su hijo. El contacto fue mediante visita domiciliaria, vía telefónica o recomendación de algún conocido o amigo. Se les dijo que la información que se buscaba era en el contexto de la realización de un estudio psicológico. Se les prometió un manejo confidencial de la información que proporcionaran. La fecha, hora y lugares de entrevista serían los que más les convinieran.

Con cada participante se realizó una entrevista semi-estructurada que solicitaba sus datos personales y relatos acerca de diferentes aspectos de su vida sentimental y sexual durante el embarazo de su pareja. La secuencia en que se abordó la temática fue la misma para todas las entrevistas. Éstas se realizaron en lugares diferentes, con duración variable entre 27 minutos y 1 hora y 50 minutos (ver Tabla 2) y fueron audio-grabadas con acuerdo de los participantes.

Cada una de las entrevistas fue transcrita literalmente durante la siguiente semana de su realización.

Análisis de datos

A partir de la consideración del objetivo del presente escrito y la revisión de las entrevistas transcritas, se realizó un sistema de categorías para clasificar la información relativa al comportamiento sexual de los varones en el primer embarazo de su compañera.

Resultados

Con la finalidad de mostrar el influjo de la condición de embarazo vivida por la pareja, sobre las experiencias y significados del comportamiento sexual masculino, los hallazgos se exponen de manera casuística.

1. José, o suspensión del sexo para preservar un embarazo difícil de obtener. Cuando José y su compañera se enteraron del embarazo decidieron suspender su vida sexual para llevarlo a término: Por lo mismo de que ya habíamos buscado y nada, ella quedó resentida en ese aspecto, ya sabes, la gente empieza a decir muchas cosas y ella "¿Sabes qué?, hay que suspenderlas". Él, precavido, respetó esa decisión: Para mí está bien, dicen que si los picas abres la puerta y se salen más fácil. Recuerda: Primero dije "Bueno, pues estamos esperando al bebé, es por el bebé" y ya después dije "¿Para qué mortificarse por algo que estaba esperando desde tiempo atrás y puede solucionarse?".

Él tuvo deseos de algún contacto sexual con ella en el embarazo pero se contuvo: Al principio sí, pero lo hablamos, de decir "¿Sabes qué?, pues no, para tener al niño". Nuestro móvil en ese tiempo fue para tener mejor al bebé, para no perderlo... ¡Tantos años y por una calentura perderlo. No, prefiero a mi hijo, prefiero aguantarme en no tener relaciones a perder algo que durante años he estado esperando! ¿Masturbación?: No, yo estaba más enfocado en el bebé, en tener bien al bebé y tenerla bien a ella.

2. Alberto, o suspensión del sexo para cuidar a la pareja y no lastimar al bebé. Alberto y su cónyuge siguieron teniendo sexo mientras ignoraban la condición de embarazo ya existente: Después de que ella se embaraza a lo mejor en un mes tuvimos dos relaciones. Cuando no le baja (sangrado menstrual) al segundo mes ya es cuando dijimos "¿Qué está pasando?"... Cuando ya vimos lo del doctor y nos dijo que estaba embarazada fue de "Pues ahora te esperas". Entonces se abstuvo de tener sexo.

Reconoció que su deseo sexual cambió: Te enfocas a lo del bebé. El embarazo fue más evidente cada vez: Como no le ves la panza en los 3,4 primeros meses dices "¿Sí estará embarazada, no estará embarazada?, no se le ve", pero cuando empieza el cuarto, quinto y sexto mes pues dices "Hay que cuidarte, ¿no?", de que "no te vayas a caer, te vayas a lastimar, te vayas a golpear la panza!".

A partir del diagnóstico de embarazo ya no tuvieron relaciones sexuales, a pesar de que a veces él quiso tenerlas: Como a los 7, 8 meses como que necesitas tener o te nace tener relaciones, pero en ese momento no puedes, o sea, ni para masturbarte, ni para poner una película (erótica o pornográfica)... Una película nada más te da el deseo, te impulsa, te emociona hasta a masturbarte, pero no tiene una buena lógica.

Fue notable el cambio en su deseo sexual y también lo fue la explicación que dio de éste: No creo que se te baja. Te distrae lo del embarazo. Como es el primero a lo mejor no te llama la atención en ese momento, porque sabes que está embarazada, ya no la ves igual, te enfocas en el embarazo.

A la vez, cambió su percepción acerca de ella y de sí mismo: Ya no la veías con un deseo sexual para desvestirla, hacerle el amor... Vas viendo etapas de la vida diferentes, dices "Esto es nuevo. Hay que tratar de cuidarlo y de no tocarle mucho la panza porque a lo mejor la estoy lastimando".

3. Andrés, o la disminución del sexo en función del embarazo y su progreso. Desde los primeros meses de embarazo disminuyeron las relaciones sexuales de Andrés y su compañera: Por saber que estaba embarazada y por el ritmo de trabajo, ya no eran tan constantes, si acaso una o dos veces a la semana. La posición sexual más empleada seguía siendo la misma. Continuaron teniendo relaciones sexuales hasta el séptimo mes de embarazo: Ella hizo mucho estómago, entonces ya no podía, ya no podíamos, ya la lastimaba o yo intuía que podíamos lastimar al bebé. Por eso a veces yo ya no insistía.

Al final del embarazo, si ella llegaba a proponer relaciones sexuales él solía oponerse y prefería abstenerse: Le comentaba que yo no sabía si podíamos lastimar al bebé. Ella me decía que no.. Llegamos a tener, pero yo lo hacía por hacerlo porque ya nada más estaba pensando en que no la fuera a lastimar, en que para mí ya no era satisfactorio.

Le fue fácil no tener sexo: La sexualidad no es lo primordial para mí. Soy un inexperto en la sexualidad porque no soy como otros compañeros que luego platican que la voltean, que le dan marometas y no sé qué. Yo puedo vivir un mes sin tener sexo y no pasa nada, o sea, ni me masturbo ni nada.

4. Julio Jorge, o suspensión de la actividad sexual para evitar un aborto al final de embarazo. Cuando ambos supieron que ella estaba embarazada continuaron teniendo sexo, después de obtener una opinión médica: Porque hasta eso, se le preguntó al doctor y dijo que no (no suspendieran su actividad sexual). En los primeros meses de embarazo sus relaciones sexuales eran de dos a tres veces por semana. Un poco después él buscaba posiciones que no la lastimaran: Era más común la posición del misionero, y trataba de no lastimarle el estómago, o sea, cuidarla. Era de a perrito o de costado.

Al final del embarazo suspendieron sus relaciones sexuales para evitar un aborto espontáneo o un nacimiento prematuro: En el último mes más o menos, los dos últimos meses, se suspendieron por cuestiones de que estaba un poquito delicada. Le vino un dolor en el estómago que casi se sale, nace antes, mi hija. Ya fue con el doctor, le inyectaron no sé qué medicamento para retener el feto, y sí, de ahí hasta después de que nació mi hija volvimos a reiniciar las relaciones.

Durante esos últimos meses de embarazo le fue posible sobrellevar la abstinencia sexual, incluso sin practicar el autoerotismo: Soy de las personas que piensan que si estás casado es porque realmente ella te atrae físicamente y sexualmente y no necesitas ninguna cosa para satisfacerte si no es tu pareja.

5. Manuel, o problemas sexuales en el matrimonio que se aminoraron con los cambios de vida y orgánicos del embarazo. Durante los primeros meses de embarazo Manuel y su esposa siguieron teniendo vida sexual: Como ya había mejorado no quisimos perder el ritmo y tratamos de seguir teniendo relaciones, muchas veces con ese miedo de "Voy a aplastar al bebé" o "Le voy a hacer algo al bebé", entonces en el curso psicoprofiláctico nos dijeron "Eso es como un mito, puedes seguir teniendo relaciones". Teníamos relaciones sobre todo ella arriba para que no fuera a pasar, a pasarle algo.

El sexo mejoró en el embarazo: El sexo de embarazada era muy bueno. Creo que por las hormonas ella se excitaba mucho más, entonces era más intenso y a mí me gustaba verla que sintiera placer, pero a mí también me gustaba....

No me excitaba mucho el cuerpo porque la panza ahora sí que visualmente no es algo que me atraiga.

Al final del embarazo, como a los ocho meses y medio, bajó el interés por tener sexo: Ya no porque ya estaba muy pesada y a veces ella ya no quería, estaba muy cansada, e incluso ella tenía que dormir en diferentes posiciones, entonces ahí ya dejamos de tener relaciones. Pero se encontraban cercanos emocionalmente: "Era estar desnudos, abrazados y tocarnos, no tanto en lo físico sexual. Sin penetración". ¿Por qué?: "Quería tener cuidado, no me gustaba estar arriba para no aplastar a la bebé. A veces bromeábamos como que "Ay, el bebé está sintiendo que te la estoy metiendo".

Reflexionó sobre el mejoramiento del sexo en la pareja: Se dice que durante el embarazo empiezan a declinar las relaciones, ¿no?, incluso que es el momento en el quepuedes buscar a otra persona, pero para mí fue mejor que como había sido antes, porque antes realmente habían estado muy mal. Habían empezado a mejorar cuando empezamos a embarazarnos, y ya en el embarazo continuó eso.

6. Julio César, o una sexualidad muy especial en el embarazo. ¿Cómo fue su vida sexual en el embarazo?: Muy activa. Nuestra vida sexual no cambió; seguimos teniendo relaciones sexuales hasta dos días antes de que el niño naciera. El sexo durante el embarazo tuvo sus ventajas: No te preocupas de la cuestión de "Ay, va a quedar embarazada". Entonces como que te sueltas, bueno, nos soltamos, y la vida sexual conmigo fue muy activa. El deseo sexual de ambos se mantuvo.

¿A qué respondieron sus conductas y posiciones sexuales?: En los primeros meses eran las tradicionales. El misionero, ella arriba, volteada... A ella le gustaba mucho la del misionero, pero al final, por su pancita, yo le decía "Ay, no", es que yo sentía la panza, al bebé, y sí sentía que la apachurraba (presionaba) y ella me decía "Es que no la estás apachurrando" y yo "Es que yo sí siento"... Mejor se volteaba y seguíamos.

En otros aspectos, el vientre difícilmente fue un obstáculo para hacer el amor: No cambió en nada nuestra vida sexual, incluso con su panza; más bien nos acomodábamos. Hubo una vez que le agarraba su pancita; ella y yo estábamos totalmente entregados y yo agarrándole al bebé y el bebé pataleaba, entonces a mí me daba mucha ternura. Como que nos integrábamos, más que nos estorbara el bebé o la panza... Le decía al bebé "Le voy a hacer el amor a tu mamá", y le platicaba y todo eso, y "No te vayas a enojar", y el otro empezaba a patalear, en ese sentido siempre fue compromiso.

La experiencia sexual en el embarazo fue especial: "Fue una experiencia que difícilmente voy a repetir. Creía que mi experiencia era amplia en el sentido sexual, pero me di cuenta que era muy limitada a lo genital, y acá se integra lo corporal, lo emocional y hasta lo espiritual. Fue algo que nos integró todavía más, nos unió más como pareja, al niño y nosotros. Nunca había tenido relaciones sexuales con ninguna embarazada, entonces no tenía ni idea. Yo nada más decía "Voy a tener cuidado de no lastimarla" porque sí llegó un momento en que me ponía muy eufórico y hasta brusco, entonces yo me decía "Cálmate, no saques el látigo", así que "Ay, no, pobrecita".

Sus relaciones sexuales durante el embarazo fueron aproximadamente una vez a la semana, o dos veces a la quincena. Al final del embarazo sí hubo algunos cambios en éstas: Ahí sí ya nos costaba más trabajo, pero seguían siendo igual de placenteras. Una posición sexual fue la más practicada: Por lo regular era la misma, por atrás pero era vaginal, no anal, no nos gustan casi esas ondas, ja ja.

Discusión

La metodología cualitativa, en su modalidad de entrevista (Álvarez-Gayou, 2007; Sapién, 2006; Taylor & Bogdan, 1996), mostró que los procesos de embarazo en que estuvieron implicados los varones fueron singulares, lo mismo que las maneras de experimentarlos y significarlos y las de actuar y ejercer la sexualidad durante ellos. Cada varón fue un agente cuya actuación y significación se ubicó dentro de una escala que tendría en un extremo a la abstinencia sexual absoluta desde la noticia de inicio del embarazo, y en el otro extremo al disfrute erótico y sexual excelso aun en los últimos días de gestación. Primero está José, que suspendió el sexo para preservar un embarazo que había sido difícil de obtener. Segundo, Alberto, que interrumpió el sexo con la finalidad de cuidar a la pareja durante el embarazo y no lastimar al bebé en gestación. Tercero, Andrés, que disminuyó su actividad sexual con el mero hecho de comenzar el embarazo y que lo redujo más conforme éste progresaba. Cuarto, Julio Jorge, que detuvo su actividad sexual al final del embarazo con el propósito de evitar un aborto espontáneo. Quinto, Manuel, que tuvo difíciles problemas sexuales en el matrimonio, pero que aminoraron con el mejoramiento de sus relaciones sexuales al llegar el embarazo y los cambios de vida y orgánicos aparejados a éste. Finalmente, Julio César, cuya sexualidad creció de modo especial y se mantuvo activa hasta que fue inminente la llegada del nacimiento. Todos los participantes, desde su lugar en la escala mencionada, se visualizaron como actores centrales de sus decisiones de cómo comportarse sexualmente en el embarazo de su pareja y el desarrollo gestacional de su descendiente (Sapién, 2006).

Si los hallazgos reunidos por Von Sydow (1999) acerca del comportamiento sexual de las mujeres durante su embarazo, reflejaran indirectamente el comportamiento sexual de sus compañeros en este período, entonces los hallazgos del presente estudio sólo coincidirían de forma parcial con aquellos, porque unos participantes redujeron su actividad sexual conforme avanzaba la gestación (Andrés y Julio Jorge), otros la eliminaron desde el diagnóstico médico de embarazo (José y Alberto) y otros más se beneficiaron del curso de esta condición prolongando su satisfacción sexual hasta la proximidad del nacimiento de su hijo (Manuel y Julio César). En estas diferencias del comportamiento sexual masculino, destaca el papel de las explicaciones y significaciones dadas por los varones al embarazo, el sexo, el nacimiento y sus interrelaciones.

Los hallazgos de Toole et al. (2005) y los de Brtnicka et al. (2009) coinciden con los del presente estudio porque unos participantes consideraban que el sexo durante el embarazo es riesgoso para la mujer gestante y el feto. Sin embargo, con las significaciones que expresaron se aclara que el riesgo visualizado depende de las condiciones fisiológicas y sanitarias de la gestación, la actividad cotidiana de la compañera embarazada, la etapa del desarrollo fetal y las formas del comportamiento coital que se practiquen.

Según los relatos de los participantes del estudio, ellos no formarían parte de las estadísticas de varones que buscan sexo con otras mujeres durante el embarazo de su pareja (Brtnicka et al., 2009; Onaha et al., 2002). Lo que quedó bien establecido es que las creencias y concepciones de los varones se vinculan con las prácticas sexuales que realizan con sus cónyuges en el embarazo, determinando su frecuencia, forma, exclusividad e intensidad.

En los relatos de los participantes, donde refieren la disminución de su actividad sexual a causa del embarazo, se encuentran implícitas algunas explicaciones de la taxonomía empírica de LaRossa (1979): la esposa es poco atractiva, el propósito del sexo es la procreación, la maternidad y el sexo están en conflicto, durante el sexo se siente la presencia del bebé, hay prescripción médica que impide tener sexo, se teme que el bebé o la madre resulten heridos, se siente cansancio, hay poco deseo sexual, sucedió un cambio hormonal en la esposa, la pareja se siente unida y no necesita el sexo, la energía se canaliza al bebé. Empero, a diferencia de las parejas referidas por Brtnicka et al. (2009), la reducción de la actividad sexual no fue vista por los participantes como un problema ni como una condición para buscar o tener sexo extramarital, sino como una decisión propia, negociada, comprensible y necesaria.

Significaciones, no consideradas por LaRossa (1979), de por qué los participantes sí tuvieron sexo en el embarazo fueron: (1) el sexo es mejor gracias a las condiciones de deseo sexual y lubricación vaginal asociadas a los cambios hormonales aparejados con el proceso gestacional, y (2) es fascinante la integración del bebé no nato como un tercero que advierte de algún modo el sexo entre sus padres.

Todos los participantes re-significaron a su cónyuge desde la fecundación anunciada. Desde entonces, ella ya no sólo fue la compañera de vida que eligieron sino también la madre de su descendiente. Por ello se volvieron los cuidadores de ambos. Asimismo, a partir de la concepción, su hijo o hija adquirió una forma de existencia entrañable para ellos. La afección positiva original hacia su bebé se mantuvo intensa o fue creciendo con su desarrollo gestacional y sus manifestaciones como son los movimientos y patadas. Los varones mismos se re-significaron como cónyuges responsables y padres nacientes. Todas estas experiencias y significaciones en curso modularon su comportamiento sexual o su deseo sexual durante el embarazo, modificándolo en su forma (empleo de posiciones sexuales que no presionaran el vientre de la pareja), frecuencia (menos coitos o abstinencia total, incluso renuncia al autoerotismo), exclusividad (fidelidad o monogamia absoluta) e intensidad (menos pasión y más delicadeza y ternura), y dándole sentido.

Por último, en congruencia con lo dicho por Allen & Fountain (2007), se requiere de educación para los varones -no sólo para maridos-, y para las mujeres -no sólo para las embarazadas-, que promueva la salud de los involucrados en el embarazo, integre a los varones como partícipes responsables de la reproducción y la sexualidad, y deseche formas de pensar y actuar que excluyan el sexo benéfico o fuercen unilateralmente el sexo perjudicial durante la gestación. La psicoprofilaxis perinatal, en una modalidad que incorpore, informe, eduque y entrene a mujeres y varones (Sapién, 2006; Sapién & Córdoba, 2007; Sapién, Córdoba & Salguero, 2008), sería una opción recomendable.

Referencias

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(Rec: 10 de Abril de 2010 / Acep: 17 de Agosto de 2011)

*Correspondencia: José Salvador Sapién López, Facultad de Estudios Superiores Iztacala, Universidad Nacional Autónoma de México, Avenida México 81-102, Del Carmen, Coyoacán, Ciudad de México, México, C.P. 04100. Email: josesapien@hotmail.com