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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.20 n.1 Talca  2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762005000100004 

 

Revista Universum No 20 Vol. 1 : 38 - 59, 2005

ARTÍCULOS

De la opinión pública, la democracia y la representación social

 

C. Lilian Letelier V. (*)

(*) Dra. en Sociología y Ciencias Sociales. Profesora del Instituto de Estudios Humanísticos Juan Ignacio Molina de la Universidad de Talca.

Correo electrónico: cletelier@utalca.cl 


RESUMEN

Este texto propone una lectura de la opinión pública a partir del concepto de representación social significado desde la cultura griega. En este contexto, propone una interpretación de la opinión pública como representación social en el orden del conocimiento, en el orden escénico y en el orden social y político. Avanza hacia la contemporaneidad de la configuración de la opinión pública moderna, en orden a comprender y explicar el porqué de su vaciamiento de participación ciudadana, su vaciamiento de sentido y de fragilidad institucional. Finalmente, recupera una lectura de su estado y ordenamiento para Chile.

Palabras Clave:

Opinión Pública - Representación Social


ABSTRACT

This text propose a public opinion reading starting from the concept of social representation meaning from the greek culture. In that context it is a proposal interpreting the public opinion as a social representation according to knowledge and to social and political scene. It focuses towards contemporary configurations of modern public opinion, for understanding and explaining why the emptiness in citizen participation and source emptiness and institutional fragility. Finally, it gets a State reading and Order for Chile.

Key words

Public Opinion  - Social Representation


 

En el texto "De la Opinión Pública Política: Claves para comprender su configuración" (Letelier  C. L., 2003)  se deja entrever bajo cierta racionalidad causal que su constitución y su comprensión en una versión actualizada supone en principio el estudio de la escena griega, para desde aquí buscar sentidos de inserción y emergencia junto a la democracia generada por los atenienses, a los actos simbólicos que le dieron consistencia: el voto, la libertad de expresión, el derecho a voz, y al principio fundante sine qua non hay construcción de la realidad democrática, ni por tanto de la opinión a saber: la representación social en una triple dimensión: epistemológica que llega al campo de la producción de saber / poder o lo que sería la ciencia en la actualidad también en su efecto divulgador, representación política y lo referido a su campo lo que sería entender en la actualidad la conformación de un estado nación a partir de los 3 poderes a través de votación directa o indirecta más los medios de comunicación en su rol de articulación y vehiculación de las opiniones, y finalmente la representación escénica teatral, de la poesía, de las artes de la representación en general, que ciertamente asumen el desarrollo de la cultura donde los medios de comunicación también tienen otro pie o lugar en el mundo contemporáneo. 

Cada una de estos tres tipos de representaciones son básicas para la producción de democracia y de gobierno democrático, y por cierto son sobre todo aquellas que constituyen solamente derecho a voz y libertad de expresión como la representación epistemológica y la representación de las artes escénicas las que fundamentan y por sobre todo refuerzan a la opinión pública y al régimen político naciente que buscaban sustentar los atenienses.

En la contraluz, y desde esta tradición se puede afirmar que en la actualidad las respectivas fragilidades, precariedades y pobrezas en estas zonas representacionales denotan ausencia, falta, vacío a ser llenado desde el desgobierno, el autoritarismo o la tiranía. O simplemente memoria y secuela del miedo como expresión cultural frente al vacío de instalación de derecho.

DE LA DEMOCRACIA GRIEGA

Entrando en materia y leyendo a Castoriadis en "¿Qué democracia?" se puede entender no solamente la diferencia entre el Ágora y la Ekklesia clásica de los atenienses, sino que además la Oikia (Arendt H., 2.002). En efecto la comprensión de lo estrictamente público con representación socio política se concentra en la ekklesía, y lo semi público connotado como el lugar de las transacciones comerciales, de los negocios, del trueque  y la educación en el ágora: la plaza pública anterior a la academia.

La Demos griega en cuanto organización y gobierno del pueblo contemplaba tres espacios: político judicial, vida en la casa (oikia) en el lar o vida familiar, y el espacio de los negocios, siendo que el primero y el tercero en un sentido general de lugar de la acción social eran considerados parte de la res pública, espacio de la Polis.

Luego de esta diferenciación de significados y demarcación de fronteras entre los espacios, es posible observar a través del modo como operaba la ekklesia propiamente tal, las formas como los atenienses construyeron "representación social" en la escena democrática; también la forma como elaboraron y produjeron ciencia y conocimiento a través de la observación y la contemplación de las formas de representación social en los diferentes espacios de una ciudad-estado propiciando incluso desarrollo de culturas políticas diferentes, por ejemplo en relación con los espartanos y los romanos.

Más aún, para dimensionar la discusión de la vida política y sus actores es necesario socio-analizar como se representaban los conflictos a través de las artes de la representación en la tragedia. Observar como desde allí surge el arte de la representación social por excelencia y el refuerzo democrático de la misma teniendo al teatro y la plaza como escenarios donde el ciudadano y no-ciudadano pueden circular y educarse, unos con derecho a guión, diálogo, conversación, lo que hoy se llamaría derecho a libertad de expresión y también derecho a voto. Ambas instancias asociadas además a los anfiteatros, los puertos, los foros y ágoras lugares más populares de representación de la escena social, de transacción, de permuta, de salida y llegada para los productos del espacio familiar y reproducción de la vida doméstica o del intercambio.

Por otra parte, posicionados desde la ekklesia lugar de la deliberación y del ejercicio del sufragio es necesario observar el escenario de construcción de las ciencias donde la filosofía y la política toman su lugar, así como las formas de conocimiento se representan en su episteme dando paso al proceso de legitimación del saber y la configuración de su campo con su correspondiente jerarquía. En verdad, aparece con los griegos no solamente el sentido, sino el lugar, la posición de los conocimientos obtenidos: la doxa  (la opinión pública) la episteme (el conocimiento), la areté y la aleteia en el sentido de verdad como justicia y verdad como perfección y belleza.  Aparece la posición del sabio por una parte y junto con éste, la posición del conocimiento que posee como factores de validación para la representación social.

Específicamente para la vida política como espacio de posiciones y localización representacional de las opiniones, la plaza pública constituye el espacio de enseñanza en la retórica a los ciudadanos y también a los que sin ser ciudadanos escuchan como se formulan los problemas relativos al bien común. La ekklesía como asamblea de Atenas a la cual podían asistir todos los ciudadanos para discutir y votar sobre los asuntos relativos a políticas de estado, la heleia o eliaia como asamblea judicial con jueces elegidos anualmente y la boulé como cuerpo colegiado, es decir, como consejo que prepara la agenda de la asamblea ciudadana.

El ágora es así un escenario semi público que prepara y anticipa el desarrollo de la doxa, el primer nivel de la representación social en la jerarquía del conocimiento aristotélica platónica. Y de aquí se desanudan los diferentes sentidos de la opinión pública política en dimensiones no acotables del todo en la actualidad como: la cuestión de la teatralización y por lo tanto a la cultura, las artes, las humanidades y la cuestión de los medios, las tecnologías, su uso en su efecto de crisis a las construcciones de representación social. En esa línea, lo que puede generar el desarrollo de una cultura visual y sus efectos en la opinión pública. (Gubern, R., 2000)

En efecto, del socio-análisis emerge la cuestión del contexto de producción de la democracia y la vida política. Los atenienses desean liberarse de la educación militarista y guerrera impuesta por los espartanos cuando fundan la democracia. Por este motivo es civilizador que recurra a la palabra, a la retórica, al discurso, al logos, como topografía de límite a la violencia. Y sin este horizonte comprensivo es muy difícil instaurar sentido a la importancia que le dieron a las plazas públicas o a las ágoras como espacios posibles de desarrollo informal y formal de este "recurso humano". A estas alturas, no se puede entender la constitución de la opinión sin la democracia, y esta a su vez no se puede entender si no se comprenden el principio de representación social que sustenta a ambas.

Por otra parte, constituidos los tres poderes griegos clásicos: ekklesia (legislativo) más el consejo asesor (boulé), la heleia (judicial) y el arcontado (ejecutivo) sobre un escenario que tiene en la plaza pública, el foro, el anfiteatro, el ágora y posteriormente la academia como soportes de la doxa, los medios de comunicación de masas otrora inexistentes, operan en la actualidad sobre un "vacío de representación regular o normada", e instalan una forma "lateral", aparentemente "neutra" de legitimación de la opinión que sería una representación social no fundada en principios "validados" por la historia, ni por lo clásico de la misma.

MEMORIA DE LA OPINIÓN PÚBLICA

Hay que recordar que la opinión pública griega tenía como escenario: la ciudad. Y el circo, la arena, para pelear, el anfiteatro para escenificar sus conflictos.

En efecto, los diferentes escenarios griegos de representación conectan con el surgimiento del psicoanálisis durante la Modernidad lo que permite avanzar en la elaboración de las actuaciones en sociedad. Con la definición del complejo de Edipo y el conjunto de relaciones sociales que son tejidas a partir de este drama, surge la base de los contenidos para el análisis occidental de la sexualidad humana por una parte, la familia y la pareja por otra. Y a través de la mitología, la historia y la religión griega se pueden extraer otros ejemplos de análisis social de las relaciones humanas y sociales precisamente en sus "complejos".

Sin ir más lejos, Sócrates resulta ser el personaje más trágico y tal vez patético de la escena griega democrática. Este personaje y su historia nos permite conectarnos con los albores de la democracia y del pensamiento. Con el logos y su expresión en la opinión pública. Con el voto como ritual y la expresión oral como instalación de saber / poder en un espacio donde aún la filosofía era la madre de todas las ciencias. También, y como una gran carcajada, o tal vez una mueca que evidencia patéticamente al círculo del poder democrático constituido pos tiranía de los 30 en Atenas, nos permite comprender ya en los albores de la civilización los sinuosos pasos que configuran la representación política del poder democrático.

A diferencia del teatro, con la modernidad, el psicoanálisis como técnica y espacio social es la institución del relato individual que permite elaborar, analizar por excelencia la escena del drama humano subjetivo. Pero no hay público, no hay publicidad, hay audiencia y ciertos aciertos de conversación para cursar determinados giros idiomáticos, lingüísticos que permitan "en lo privado de la relación social" objetivar la representación social. En este contexto, no se puede dejar de mencionar que en el ámbito social, el modelo: teatro como representación social y política de los conflictos humanos en su doble forma representacional: tragedia y comedia fue magistralmente descrita por Marx en el 18 Brumario de Luis Bonaparte (1968). Puede decirse que es la concreción de un análisis materialista dialéctico de esa particular historia.

Por otra parte, en la función que cumplieron los filósofos, los poetas, los dramaturgos, los sofistas griegos está el acento en la divulgación del porqué de la importancia de impulsar y reforzar las formas de representación desarrolladas por la cultura ciudadana. En el caso de los romanos, en el desarrollo que hicieron de la ley, de los escenarios de legislación y su posterior divulgación está la simbolización de los 3 poderes del Estado y de lo que serían después los partidos políticos.   

DE LA REPRESENTACIÓN SOCIAL

Desde el punto de vista fenoménico, es todo aquello que "vuelve o repite su presentación".  En tanto que social, se repite y adquiere un lugar subjetivo (psíquico mental), inter-subjetivo (entre sujetos humanos), intra-subjetivo (exterioriza y objetiva lo inter-subjetivo). En este contexto, la opinión pública se elabora considerando estos 3 aspectos. La representación social en general puede ser entendida como escena y entonces es teatro, también tragedia para los griegos. Puede ser entendida como política y sociedad fundante conceptualmente, entonces es Justicia, poderes legislativos y judicial, Bien Común, Bienestar Comunitario, ciudadanía (Política).

Además como sociedad del conocimiento y de la información también estamos en territorio de las epistemes, es decir, en el territorio de las formas y estructuras que asumen los conocimientos al moldear y circular, en el territorio de las ciencias, de la comunidad de pares. También en un sentido ideologizado como "enmascaramiento de la realidad" (Marx, C. y Engels, 1968) bajo formas aristocratizantes y conservadoras a las culturas populares en lo que vehiculan los medios de comunicación de masas. En este último sentido hablamos de las representaciones sociales con las cuales se elabora la propia subjetividad humana a través del lenguaje hablado y escrito.

En la actualidad puede tratarse de una comunidad ínter subjetivada o de una afirmación voluntariosa enteléquica que dice lisa y llanamente: es el "pueblo" el que se representa con todas las variantes de preguntas de orden ontológico, no resuelto. Por ejemplo la categoría sociológica "pueblo"  existe?, ¿Cómo existe?, ¿Bajo qué condiciones existe o se manifiesta?, ¿Es representación social? ¿El pueblo es lo mismo que la gente o es distinto de la gente?, ¿Cuál es la diferencia entre la gente y el proletariado o el lumpen proletariado? ¿Cuál es la diferencia entre el pueblo, la gente, la clase proletaria, el asalariado y el trabajador? ¿Qué de todo aquello va a la comunidad?, ¿Qué a la encontrada y nunca acabada construcción del orden deseado?

Se entiende la representación social como la organizada por la ciudadanía y los movimientos sociales. También por los partidos políticos, las asociaciones profesionales, sindicales, organizaciones sociales en general en la lucha por el poder del y en el Estado. Se puede preguntar ¿si la comunidad puede ser la ciudadanía o si se trata de una comunidad de ciudadanos? Y ¿qué condiciones se requieren para formar parte de ésta?

En efecto, una comunidad para ser tal requiere de cohesión o elementos culturales que la hagan posible. Requiere que sea menos coercitiva, más potenciadora de autonomía, en el sentido de ser capaz de darse leyes a sí misma (Bobbio, 1984: 26). En la precisión del sentido comunitario, no se trata de un espacio de miedos donde se comparta precisamente el miedo a la exclusión porque de un modo general ya se ha establecido un cierre por elaboración de lenguaje hacia niveles éticos ciudadanos, y ya hay cohesión en la exclusión por ejemplo en ciertos grupos de jóvenes, en sus expresiones de cultura de protesta callejera, en los niños y adolescentes y en las mujeres.

En la subjetividad, hay un nosotros no elaborado porque se trata más bien de un espacio compartido. Un lugar donde lo que se comparte es un cierto miedo compulsivo a los otros y otras sociales auto percibidos como agresivos para la propia existencia y una cierta sensibilidad de la existencia humana donde ya se ha trascendido el miedo al sin sentido. En efecto, esta bipolaridad cultural será un rasgo permanente a la construcción de una opinión pública democrática en países donde se han violado sistemáticamente los derechos humanos: entre el trauma, la compulsión del acto fallido, el tic histérico, la repetición, la metonimia y la metáfora en la imagen.

DE LA REPRESENTACIÓN SOCIAL EPISTÉMICA

En términos generales, son los supuestos cognitivos con que el sujeto de conocimiento - inserto en un estado nación y en una cultura de conversaciones - parte al tomar posición y conciencia de sí como conocedor de un mundo y en relación con este. Es constructivismo en el sistema de relaciones sexo | género. Tradición contemplativa, meditativa. Cognición y enacción (Varela, F.,1996) en la medida que aparece inter actuada o inter subjetivada en la construcción de la opinión pública. O en la comunidad de pares si es que pudiera constituirse en el sentido habermasiano. (Habermas, J. 1987)  

Desde el doble punto de vista: social y de la definición del campo de la opinión pública lo epistémico es un espacio de construcción y de intercambios simbólicos que van desde el lenguaje, hasta acciones como firmas de contrato. Es un espacio donde se ponen en escena y se juegan contenidos discursivos, que pueden ir desde la retórica griega a la burocracia del servicio público moderno.  También se combinan ambas para elaborar y diseñar estrategias relativas al bien común en la antesala de las ingenierías industriales, las ingenierías sociales, las ingenierías de la información y de producción de tecnologías en los espacios universitarios y en el mundo académico.

Por eso, la opinión pública es un campo que tiene sub campos que entran en conflictos entre sí por su posición, por la defensa de sus logros corporativos que incluyen procesos de autonomización como es lo que ocurre entre el saber del Poder Judicial y el saber del Poder Legislativo, el saber del Poder Ejecutivo y el saber del Poder judicial, el saber del Poder judicial y el que producen los medios de comunicación, la prensa escrita, la televisión, las empresas o cadenas de medios. En la práctica, también hay una disputa, una lucha constante por generar representación social epistémica: sea como saber, como conocimiento o como información de manera tal que permita la vehiculación social para patentar institucionalidad en primeras instancias.

En este horizonte comprensivo, para interpretar, analizar y hacer seguimiento de la constitución y de los temas de opinión pública se usan dos conceptos definidos por Pierre Bourdieu (1989). De algún modo el concepto de campo aplicado a la Opinión Pública permite tener una panorámica una visión amplia. Y por cierto alcanza para describir el campo de producción del saber. Esto permite insertar además en el campo, la visión de las ciencias, de los científicos, de los profesionales, en el entendido que el conocimiento y los tipos de verdad que generan, ayudan a construir y aportan al bien común o a la construcción y re construcción de comunidad. En esta línea de raciocinio, se incluye la agenda pública de las ciencias con la selección de los temas y tópicos de conocimiento de punta que se desarrollan, sus respectivas inversiones así como los recursos financieros nacionales y transnacionales con los que se cuenta para las respectivas investigaciones. En todo este sentido vinculado al saber poder. (Foucault M., 1968)

También se usa la noción de espacio que Bourdieu da para la definición del objeto de la sociología. En este caso es aplicable a la opinión pública tanto cuando se la investiga o se le hace seguimiento, como cuando se la construye o se participa de su gestión.

Ahora bien, desde el punto de vista representacional,  la episteme es un modelo de conocimiento, un paradigma. Son modelos. Formas de conocimiento. Es un campo que se constituye en democracia con integración del saber y de los diferentes grupos sociales.

La representación social como conocimiento epistémico deriva en un campo de investigación, de saber. 1 Este espacio como representación social juega un rol importante en la producción, circulación y divulgación de conocimientos. Y los saberes ingresan al ámbito de los poderes, de las deliberaciones y decisiones públicas. Por lo tanto es útil para la opinión pública. La información es regulada y controlada porque en ella también hay uso, información y también deformación (ideológica).

Se trata de un campo de constitución de la opinión y del conocimiento en su sentido de divulgación. También del saber poder y su reproducción en clonación humana, ADN, Internet, Armas Nucleares y de las otras, radioactividad, Medio Ambiente, Transportes, Telecomunicaciones, Guerras, negocios y desarrollo de mercados, industrias y tecnologías. Porque la episteme se vincula con la ciencia, en su desarrollo y también en su gestión. Y es un sub campo de la opinión pública en perspectiva social y de inserción científica, de hecho entran como gremios, organizaciones de profesionales, sindicatos, etc. Y en Fuerzas Armadas. En Salud y Tecnología. En Informática. En medio ambiente.

Este campo, tiene límites fronterizos difusos con la constitución de la representación política e históricamente una relación instrumental con la representación teatral o de las artes de la representación a la cultura. En efecto, el conocimiento del experto en su afán de adquirir capital simbólico fácil a través de la divulgación suele introducirse y circular en las relaciones de corte y de farándula.

Por otra parte en el campo de la ciencia propiamente tal, se trata de una sociedad de la información: del conocimiento y la episteme que discrimina el ingreso a la opinión pública según niveles de información, acceso a fuentes, tráficos de capitales. La  ciudadanía que tiene acceso a Internet, a la tecnología, a la información por cable puede debatir sobre temas globales: por ejemplo sobre el calentamiento de las aguas y sus efectos climáticos, el ocultamiento de la investigación y el uso que le dan los gobiernos a los resultados. Pero existen otros grupos sociales que bajo el efecto del mundo imagocrático no saben opinar, ni insertarse en su campo para generar representación.

Por todo lo anterior, al nivel del conocimiento la representación social podría ser la unión entre lo subjetivo y lo político en la ampliación del capital cultural y social para la constitución de ciudadanía.

DE LA REPRESENTACIÓN SOCIAL ESCÉNICA

El teatro y la escena como lugar de escenificación de los conflictos, de las guerras, la historia de las mismas y la elaboración de la memoria humana social como comunidad, como organización tienen en esta representación su principal aliada.  Es interesante ese hallazgo porque se vincula a la actuación, a la construcción de simbología, a la representación social, al lenguaje del análisis, a la semántica como búsqueda de significación. Entonces, a otras dimensiones necesarias a la democracia constructivista, como ordenamiento social. A la dimensión del conocimiento también en su fase representacional vinculada a las ciencias y en la actualidad a las comunicaciones, es decir, a los medios de comunicación de masas.

Inicialmente la representación escénica consiste precisamente en observar aquello que busca escena: ir al teatro y al entrar en la sala, ser audiencia, recepción, distinto de ser actuación, actor. Observar a los actores, escuchar los textos implica la emergencia de la historia, la memoria, el rito distinto de hablar, tomar el discurso o la palabra porque la opinión es verbo público, es conversación grupal sobre experiencias y prácticas que son comunes. El actor, los actores pueden traer la historia de la audiencia al escenario y cuando esto ocurre se conjuga la representación social. Se introyecta a la vez que forma ciudadanía reflexiva opinante. Hay grabación del material y hay institución de un imaginario social. (Castoriadis, 1986) La representación social escénica si permite que se dé la elaboración de un conflicto cualquiera sea, es porque habrá análisis en el sujeto, en la audiencia, entonces habrá una función del teatro y de la escenificación que ha sido cumplida: reforzó, recreó, generó representación social. Y esta dimensión se da con más fuerza en las diversas formas del teatro callejero.

Los griegos y los romanos desarrollaron las artes de la representación de los conflictos humanos en el teatro, en las plazas y con ello se dio por entendido que todos los pueblos, comunidades, estados y naciones que han producido y autogenerado cultura teatral están generando democracia. La representación social escénica aquí cumplía un rol educativo, pedagógico. Se enseñaba a los seres humanos, en especial a los efebos, a construir ciudadanía, a hablar sobre temas que eran de interés colectivo. Se enseñaba a deliberar. Y a estos espacios no iban las mujeres, tampoco los esclavos por eso se habla de una democracia aristocrática.

Por otra parte, esta educación construye además memoria, elaboración, análisis. Y genera democracia y cohesión. Se aprende a aceptar posturas diferentes y a argumentar, a encontrar razones que ponderen el conflicto y los intereses individuales. El teatro genera representación social ya que cuando hay memoria se produce identificación. La representación teatral aplicada a la representación política democrática simbólicamente desde el rito es el voto. Solamente que es más potente y por lo mismo mas íntimo. El pueblo, la gente, la ciudadanía un día expresa su opinión sobre quién desea que lo represente. En una sala de teatro hay un clima, una atmósfera pero hay que recordar que también cuando se escenifica la distribución del poder político y económico en un montaje escénico hay construcción de representación social en el demos, en el grupo organizado. Y junto a él hay un relato que puede anunciar los conflictos de clase o de poder, o puede obviarlos.

En la actualidad, esto no puede ser tomado en consideración sobre todo por los medios de comunicación de masas y por la imagocracia.  En el reino de la imagen no gobierna la razón, no gobierna la búsqueda de la coherencia y consistencia discursiva, no gobierna la búsqueda de comprensión de los hechos públicos y de la opinión. Además, la crítica desde la representación epistemológica ha construido un lugar común en las ciencias sociales al decir desde la investigación, que los niveles de comprensión de la lectura ergo de comprensión en nuestros países son bajos. De ahí al análisis, y estamos en un mismo lugar, un territorio común nacional precario de comunidad, precario de palabras, compartiendo los miedos con relación al futuro de la representación social comunitaria (Lechner, 2002).

En verdad, la televisión por una parte y los modelos educativos en general han abandonado la educación humanista a favor del conocimiento del experto y del conocimiento parcial en un contexto de formación individualista proclive a generar déficit de ethos en la comunidad de profesionales y científicos. No se ha desarrollado una cultura política que promueva el soporte teatral y de dramaturgia vinculante de la democracia, del voto y escenificadora de los conflictos. A cambio de eso desarrollamos precariedad, temor pobreza. Inseguridad y miedo frente a diferencias y conflictos. Desarrollamos resentimientos, despechos, vacíos de reflexión allí donde hemos aprendido a inhibir el potencial creativo.

BOSQUEJO DE LA REPRESENTACIÓN SOCIAL PARA LA POLÍTICA

En la contemporaneidad se parte del supuesto que la noción o teoría de la representación social y de cómo ella se construye a través del voto popular, a través de la construcción del espacio de las deliberaciones que dicen respecto al ciudadano y ciudadana, habla simbólicamente de a lo menos tres órdenes representacionales autonomizados: el primero apunta al espacio que estructura la opinión y el voto de opinión, o de tendencia. Este mismo intenciona y profundiza el espacio del conocimiento y de la reflexión, de las ciencias por un lado, y de la regulación y la instauración de ley por otro. Finalmente estructura el campo de lo político representado en un horizonte democrático. En la Grecia antigua este espacio era la ekklesía.

Se comparte en este contexto el análisis de Castoriadis (2000) sobre la ausencia de teoría política sobre la representación social de la democracia o del poder que se distribuye, y del cual se participa en democracia. En la actualidad esto es vivificado como déficit en el "campo político" en general, lo que dificulta comprender las formas, hechos y situaciones más complejas que la vida en ciudad y en democracia traen consigo.

La ausencia de la eficacia de este tipo de representación en la actualidad dificulta la relación del "campo de la política" en general sobre todo con los medios de comunicación de masas por una parte, y por otra, dificulta la sobrevivencia y configuración de la opinión pública en el entendido que desde la modernidad es encauzada a través de los partidos políticos, los cuales como organizaciones ya no movilizan hacia el voto, y grandes segmentos de la población no acceden por propia decisión a la ciudadanía como es el caso de los jóvenes.

En efecto, cuando Castoriadis señala que no hay teorización al respecto, lo hace como constatación y tiene coherencia, racionalidad porque Norberto Bobbio (1984) en el "Futuro de la Democracia" no hace teoría, tal vez la nombra, la enuncia en términos de su importancia para el campo de la política y de la crítica. Por eso, la construcción en este suelo es precaria. De hecho, se retoma la idea de Rousseau que la democracia ya no es posible: "una verdadera democracia  jamás existió ni existirá" (en Bobbio, 1984).

Por lo tanto, al absorber la definición de representación social solamente a la funcionalidad política, se encierra en los conflictos de poder que la dualidad de la noción representante / representado no puede resolver y que precisamente hacen de la democracia una definición de procedimientos y reglas, una definición del marco regulatorio de las violencias no aceptables y aceptables en una sociedad, un modo de regular la circulación de votos de permuta y los votos de opinión. (Bobbio, 1984) No se le permite a la democracia como gobierno del pueblo, profundizar en contenidos de ampliación de derechos.

Mirada desde otro ángulo, el centrar la definición de democracia durante la modernidad en la definición y aceptación de las reglas del juego y de los procedimientos,  se resta peso al problema de la teorización sobre cómo podría operar el principio de representación en la actualidad con el desarrollo y reforma de los 3 poderes clásicos del estado: ejecutivo, judicial y legislativo, más  el cuarto poder que es una mezcla de poderes de las empresas y dueños de los medios de comunicación de masas y los profesionales que trabajan en ellos.

Por otra parte, en las democracias existentes, las redes operan con votos y sufragios de grandes poblaciones de electores, el sistema de partidos se rigidiza en su ordenamiento y funcionalidad lo que acarrea más dificultades a la implementación y ejecución del sistema de representación. Y si a esto se agrega el dato real de la no-inscripción en los registros electorales de un porcentaje de jóvenes y adultos jóvenes apáticos sociales, no interesados en los problemas políticos y de gobernabilidad, entonces sí efectivamente tenemos una democracia en la encrucijada a partir de la crisis de la representación social política vía envejecimiento de los padrones electorales y la no participación a través del voto. 

En este contexto, la participación en las decisiones y deliberaciones que dicen respecto a cada ciudadano o ciudadana se vuelve difusa, confusa hacia dentro del espacio de opinión público político, entre otras cosas, porque las empresas de los medios de comunicación de masas no tienen aún claro su lugar y posición en relación con los 3 poderes clásicos. Todo ello asociado además, al espacio difuso fronterizo hacia lo social donde los medios de comunicación de masas pelean un lugar de definición, y las redes de Internet no cumplen esa función aún, no votan, no están  empadronadas. Ambos son espacios abiertos a preguntas en términos de su función en democracia como formadores de intención del voto popular y opinión pública.

En relación con la construcción y donación de identidades colectivas desde los partidos políticos, ocurre que, subyacente a la construcción de representación social, en tanto en la actualidad los líderes de opinión son los mismos que proporcionalmente tienen representación en los poderes legislativo y ejecutivo, no termina de zanjarse la cuestión de la participación, el control y regulación de la representatividad en democracia. Incluso desde el punto de vista de inversión, un partido no invierte en la construcción pública de la imagen de un candidato o candidata si no pretendiera recuperar, mantenerse y crecer como Partido Político con "visibilidad pública" y en su caudal de votación. Por lo mismo, no está disponible para construirle representación social política a un actor si posteriormente una vez electo no puede mantenerlo visible y sacarle provecho a su inversión en términos de capital social, cultural y simbólico. 

En otro sentido, la forma no resuelta de la noción de identidad en su cierre esencialista, ontológico, principista de los partidos políticos se ha vuelto un fin de camino para las pertenencias incluso las nacionales. Ello determina un punto de cierre sin sentido configurado por ahora. Finalmente, sin embargo se puede obtener una delimitación de lo recuperable en el ámbito del uso del contrato social y su ampliación en términos de contenidos donde sea posible.

BOSQUEJO DE LA REPRESENTACIÓN SOCIAL DE LA OPINIÓN PÚBLICA

La constitución moderna del espacio de la opinión pública en un gobierno democrático implica pensarlo como un espacio no finito ni acotado en términos políticos, sea en relación con los actores que participan en él como representantes de los 3 poderes del Estado, sea por el rol constante de movilidad de la sociedad civil, sea por la lucha por constituir al propio poder público y político, sea por la configuración económico político autonomizado en su operar además del cuarto poder mass mediático en la construcción de la noticia y la información.

En un sentido estrictamente burgués, este espacio queda relativamente consolidado cuando las capas burguesas del estamento medio (protestante, comercial, industrial) a cuyos intereses capitalista ha servido en sustancia la revolución burguesa, terminan por delimitar quienes tienen derecho a voz y voto o sufragio, y quienes tienen derecho solamente a voz.

En una democracia, este proceso no debería cerrarse. Sin embargo por el contrato social ajustado al derecho y la consolidación de la propiedad privada base del modelo capitalista de acumulación conforme la constitución de la república, puede afirmarse que una vez instituida la opinión pública con los 3 poderes regulados, el lugar de la representación social asume una tendencia a la preservación,  a la conservación en su doble sentido: no evolutivo biológico y culturalmente en su construcción.

Históricamente, en el esquema de desarrollo e instauración de los límites de la opinión pública en el espacio democrático hacia fuera, se excluyen inicialmente a todos los que no tienen voz ni voto en el foro, en la Ekklesia de otrora, los que no llegan a formar parte del padrón electoral en la actualidad. También a los que viven lejos de las ciudades, es decir, a los apartados del mundo rural que no cruzan las distancias geográficas y de las otras. Progresivamente en el tiempo y después de sucesivas luchas son ampliados como derechos a las mujeres, a todos los ciudadanos acotados a la mayoría de edad, alfabetizados y a aquellos que no están o demuestran no aceptar y acatar las reglas del juego democrático post contrato social de las sucesivas revoluciones: burguesa y francesa.

Hacia dentro de la opinión pública se estructura la distinción entre aquellos que de un lado defienden la relación del gobierno monárquico, llamados conservadores, y los que no la defienden y defienden la autonomía y profundización del gobierno burgués: los liberales.

Este primer eje divisor de diferentes posiciones políticas al interior del espacio permite efectivamente hablar en sentido estricto de opinión pública política, de emergencia y constitución de aparatos de difusión para las defensas de puntos de vistas y posiciones políticas, de incipientes compras de información y ejercicio de lobbies de parte del monarca para comprar estas posturas, influencias y votos. En otro sentido, es el primer posicionamiento político que desde una mirada retrospectiva permite visualizar el comportamiento político. 

CONCEPTOS INTERPRETATIVOS PARA EL SEGUIMIENTO DE LA OPINIÓN PÚBLICA MODERNA

Desde una perspectiva analítica, el hecho que la práctica de estudiar y observar los comportamientos de la opinión pública suponga imaginar un espacio no finito y no acotado implica traer ante sí: la escenificación de una lucha social de los agentes y actores por el "posicionamiento", por "el lugar", por la visibilidad de ambos, (posicionamiento y lugar), por el "logro del peso relativo" suponiendo que el espacio es un "campo de fuerzas políticas" algunas de las cuales quedan constituidas de facto con el inicio de la modernidad, y otras que serán emergentes al proceso de revolución burguesa y a los procesos de diferenciación de las modernizaciones, y la vida industrial - urbana.

En este sentido, se puede entender la opinión pública en general como un espacio social donde se escenifica una lucha social y por lo tanto "construido sobre la base de diferenciaciones o de distribuciones, y constituido por el conjunto de las propiedades que actúan en el universo social" 2 de acuerdo a los diversos grupos humanos que constituyen y forman una comunidad nacional o internacional. La opinión pública es un espacio donde se actúan esas propiedades y un espacio donde se lucha por alcanzar a configurar una diferenciación y una distribución.

Se entiende entonces que la opinión pública por ser un campo de representación de fuerzas políticas y sociales institucionalizadas, en lucha institucional, legitimadas como tales, es también un espacio tensionado por la expresión, y lucha de diferentes "apuestas que se ponen en juego" sean culturales, políticas, económicas y en relación con lo que los actores de una comunidad determinan que sea y represente la mejor convivencia y resuelva mejor los problemas.

Por lo tanto, "los agentes y grupos son definidos por sus posiciones relativas en este espacio". " Cada uno de ellos está "arrinconado" en una posición o en una clase que necesita a su vez de posiciones vecinas, es decir, permanece en una región determinada del espacio, no pudiendo ocupar realmente dos regiones opuestas del espacio, aunque esto pueda ser pensado" (Bourdieu, 2000).  Es decir, cada grupo como grupo permanece en su lugar ubicado, y es un lugar y una posición que deviene tal a través de la historia del proceso de legitimación e institucionalización de su lucha por la representación social.

Por otra parte, "las propiedades actuantes y tenidas en consideración como principios de construcción del espacio social, son las diferentes especies de poder o capital" que en este caso ocurren, circulan, se movilizan en el campo de la opinión pública. (Bourdieu, 2000:134) El capital puede existir en estado objetivo, en forma de propiedades materiales, o como capital cultural es decir incorporado a los agentes, grupos o actores, y puede ser o buscar ser jurídicamente garantizado.

Las especies de capital, a la manera de trofeos o triunfos puestos en juego en la lucha social, son los poderes que definen las probabilidades de ganar en el campo. Se entiende por capital, el económico en sus diferentes especies, el capital cultural (títulos escolares, profesionales, etc.) el capital social (títulos nobiliarios, clanes familiares con apellidos paternos, etc.) y el capital simbólico generalmente llamado prestigio, reputación, fama: todas son las formas reconocidas de las diferentes especies de capital. (Bourdieu, 2000)

Todos los capitales incorporados son puestos en juego, en sus apuestas. Son representados en el campo de la opinión pública, siendo que por la distribución desigual y el acceso también desigual al capital económico en sus tres especies, el acceso de determinados grupos y / agentes, y / o actores involucra quedar con "menos visibilidad pública". En este sentido, la apuesta primera que se hace en la opinión pública es por el logro de una cierta visibilidad, y el juego de la apuesta consiste en la elaboración de una estrategia o diseño que permita precisamente lograr el objetivo de mostrarse, ser visto, ser publicitado públicamente, y la apuesta que está en juego es precisamente lo que al visibilizarse se constituye en lugar, posición, peso en lucha por el poder.

EL ENCLASAMIENTO DE LA OPINIÓN PÚBLICA: CLAVE INTERPRETATIVA PARA LA CIUDADANÍA 3

Bourdieu utiliza continuamente el término classer y sus derivados -clasante, classement, classeur, etc., en un doble sentido. Por un lado, en el sentido de "clase social", para referirse a todas aquellas prácticas o atributos que remiten a la posición en el espacio social de su agente - portador: que lo clasifican como perteneciente a una determinada "clase social". Por otro lado, en el sentido de "clase"  de una "clasificación", de "clasificar", de ordenar un sistema de categorías. Este doble sentido del concepto remite a una apuesta teórica central del autor: la puesta en relación de la estructura objetiva del espacio social (público) con la estructura subjetiva - es decir, los sistemas cognitivos de los agentes - de ese espacio". (Enrique Martín Criado, Notas del traductor, Bourdieu, 2000:31).

Estas diferentes formas cognitivas son usadas para clasificar lo que ocurre en el espacio de la opinión pública sea con la información entregada, sea con los agentes que la entregan, sea con los temas que como noticias son vehiculados, sea con los agentes, actores y de los que allí luchan por una posición y una cierta visibilidad.

En términos generales, la audiencia o quién se constituye desde la recepción de opinión clasifica y busca "clasar" lo que recibe y de quién lo recibe. En función de este ejercicio u operación humana sea consciente, voluntaria como habitus, o sea aparentemente inconsciente es que se otorga visibilidad, relevancia, importancia pública y política.

A estas alturas e inventando neologismos de clasificación podemos usar: enclasar para remitirnos a la posición social de los agentes que se representan y que nos son representados a través de los medios en el espacio público; clasar como a la operación de clasificación social que hace el individuo (cada uno de nosotros) en relación con los otros, (yo te clasifico a ti como poseedor de tales y cuales especies de capital en esta sociedad y por lo tanto cercano a tal o cual grupo). Finalmente, clasamiento como el lugar social otorgado a partir del acto de clasar  (porque yo te percibo como agente circulante y portador de tales capitales entonces te ubico en tal o cual lugar social y político).

Finalmente y ya entrando propiamente en el espacio o campo de la opinión pública se usan categorías como: posición y posicionamientos siempre referidas a actores, agentes, líderes de opinión y en relación con determinadas posturas políticas, culturales, económicas defendidas según el orden de sus intereses y las posición de sus capitales.

NUESTRA OPINIÓN PÚBLICA: EL RESABIO CORTESANO ARISTOCRATIZANTE

En Chile y en América Latina coexisten a lo menos cuatro herencias o matrices bases de observación para el enclasamiento: la mapuche, o la de los pueblos primigenios en general unida a la racial, la española colonial imperial, señorial y de corte en su imagen, comunicación y verbo. Expresión explotada por los medios de comunicación. Y la griega romana que es la raíz del conocimiento, la formación, el desarrollo de la ciencia, la política, de las artes en la versión de tragedia y comedia después, la disciplina y el método propios al campo científico.

A veces, nuestras opiniones son locales y cerradas por la cordillera de los Andes. A veces son rancias pequeñas burguesas afrancesadas o made in england. Europeas, herederas inmigrantes coloniales en general en su generación de lo burgués. En la actualidad, aparece con la escenificación de los conflictos del ámbito privado íntimo de los seres humanos en el entendido que mucho de lo que allí ocurre requiere de explotación de imagen sin elaboración de ciudadanía en el sentido público. La farándula que es un artificio, un engaño concurre a este escenario como simulacro decadente de esa nobleza criolla inexistente pero parafraseada, como un revival de la pompa medieval colonial, como fragmento del enclave autoritario patronal y de señorío que la modernidad buscó deslegitimar y transformar.

Por otra parte, en democracia progresivamente se reconstruyen escenarios para recuperar memoria histórica desde la observación: el estadio, las plazas, las ferias. Y se reifica el tráfico de imágenes entre campos, cruzando los capitales transversales a la política, a los profesionales de los medios de comunicación, a las empresas, al campo de literatura, la música y por cierto, la teatral a través de la novela de las 20.00 horas y contribuyendo a un proceso de franco deterioro de la capacidad reflexiva comprensiva.

En síntesis, la historia indica de alguna manera y profundizando en el estudio del modo como se privatizó la conversación sobre el bien comunitario durante el periodo medieval, y como se sustituye por la historia de la vida privada de la corte, del señor, del rey por un lado y de la jerarquía de castas pontificia, católica, apostólica, romana y europea de otro lado, que en la actualidad es una cierta racionalidad subyacente como modelo de percepción o de clasificación. De hecho las relaciones cortesanas, la significación jerárquica de un bajo y alto clero son las respectivas donaciones hereditarias de capital social y de pose que construyen opinión pública. Y hay audiencia para ella. Es otro sentido de interpretación de lo que sea lo popular, y por cierto desde allí también se puede observar la circulación de la opinión pública en su sentido más amplio.

El modelo cortesano que se edita en los países colonizados por los españoles y portugueses, opera con ese resabio cultural. Y donde la presencia étnica ha sido más discriminada, claramente el modelo criollo y a veces estilizado de lo blanco racial se impone.

También los modelos despóticos y tiránicos que otrora implementaron ciertas imágenes de pompa y de pose para quienes ostentaron el poder no desaparecen, y no siendo elaboradas críticamente vuelven a emerger como revival de una cierta cultura popular autoritaria. Son rostros, formas de belleza y culto que devuelven al silencio, a la impotencia y descentra. La realidad vuelve a estar en otra parte. También, en términos generales, en la medida que no hay una separación absoluta entre el Estado y la Iglesia en materia cultural, se traslada la pompa jerárquica del alto y el bajo clero asociada a las relaciones de corte trasmitidas y mezcladas con las burguesías financieras, rurales. En la reproducción no analizada o si se prefiere en ausencia de socio análisis de estas sensibilidades culturales, ellas toman forma de expresión conservadora, antidemocráticas e incluso vehiculantes de censura cuando no de una seudo libertad sexual.

En relación con la configuración de lo político público en la modernidad democrática del Chile de los 90, la noción de Mannheim 4 es aclaradora para la comprensión: " El público es una integración de alguna gente, no basada en la interacción personal, sino en la reacción ante los mismos estímulos, una reacción que surge sin que los miembros del público estén físicamente próximos unos a otros".  Usa el concepto "espíritu de grupo" similar al de "espíritu de época" usado en Sociología de la Juventud (1968) para designar lo generacional y lo que acá "integra a la gente".

En efecto, el concepto de gente es vehiculado a través de las campañas políticas y los medios de comunicación como una forma de generar precisamente una pertenencia, dada la fragmentación del tejido social, y sin hacer referencia al cuerpo físico o a la presencia próxima. Y por cierto el uso del concepto publicitario cumple su función al recrear una imagen social de integración. Se dice imagen porque también no es reflexiva y es fácilmente vaciada de su contenido de cohesión y de capital económico social al mantenerse en la realidad, la iniquidad distributiva y la franja salarial que separa a ricos de pobres, a los del Norte, los del Sur, de la Región Metropolitana.

En la traducción de Mannheim aparece la nominación "gente" además como una entidad colectiva sometida a los medios de comunicación también como consumo y audiencias: múltiples públicos, agrupación mass mediática de intereses, públicos segmentados por experiencias compartidas, por edades, por intereses de consumo. En Chile, el uso de este colectivo de este modo al iniciarse los años noventa, permitió homogeneizar las diferencias de clase y desde la perspectiva del mensaje posibilitó inocular por vacío de contenido, una significación antidemocrática de la opinión porque no incorpora a los actores, voceros, líderes, militantes políticos desde la elaboración y análisis de sus diferencias, sino desde la perspectiva de que pueden ponerse de acuerdo precisamente si no conversan los temas de fondo. La gente es entonces un concepto que a través de la imagen une por encima, pero en la reflexión, separa cuando no agudiza diferencias.

En el entendido que Mannheim usa conceptos psicoanalíticos para analizar sociedades modernas, se puede por extensión afirmar que hay integración en el mercado por catexis con objetos de deseo similares. Se produce un público como concepto intermedio de integración entre multitud y grupo. Aún no emerge de aquí el concepto de cohesión social como necesario por una parte, ni de cómo la gente pública opera en democracia en la producción de comunidad local, planetaria, internaútica por otra.

En un horizonte ya difuso en términos analíticos donde ha tomado pose la pérdida de contornos entre lo privado y lo público, la  noción de gente habla de una comunidad, no habla de esa comunidad organizada que defiende su derecho a no uso de su imagen pública.

Por otra parte, desde una hegemonía no cuestionable se ha dado una elaboración de los iconos autoritarios de los años 80 a partir de la instalación y convivencia con los iconos democráticos de los años 90. Y en el 2000 la red de producción casera de relaciones de corte vuelve como revival que sustituye la historia real, aquella que refleja la iniquidad económica, el efecto bastardo de la distribución desigual donde surge lo popular y lo ordinario como lo cotidiano y diario, asociado en el sentido pesado a la pobreza. Tampoco se refleja en el sentido social, comunitario de desequilibrio, de descompensación, de descentramiento.

Finalmente, desde una perspectiva epistemológica, en la actualidad, el problema principal es que una representación social no alcanza a tener lugar como elaboración de contenido o flujo mental. La incorporación de medios de comunicación más sofisticados donde el nivel de representación se queda solamente en la imagen y en un discurso fragmentado genera distorsión y simulación entre las formas de lo privado y lo público. En un cierto sentido desdibuja los contornos, las fronteras de lo político y todo lo que es sólido en ella, que por cierto está en el discurso.

En este marco, la opinión pública democrática junto con la educación en Chile enfrenta varios problemas. Como ya se dijera con anterioridad no existe una línea de división en relación con los contenidos que marquen la diferencia entre lo privado y lo público para un sujeto, y el entorno donde se elabora su subjetividad. Por otra parte, no parece suficiente la racionalidad argumental que defiende la libertad de expresión en términos absolutos desde la constatación que quién entra en la escena pública y se transforma en personaje público ergo en imagen, está rematadamente a la exposición y sobre exposición.

En relación con lo anterior pero más asociado al campo de la jurisprudencia como saber, y más allá de los procedimientos, hay una problemática no resuelta en relación con la Justicia en su dimensión jurídica legal, judicial, legislativa conforme a la búsqueda y exposición de la verdad, pero también en su dimensión ontológica. Porque los seres humanos que son una comunidad no dejan de buscar sentidos y descifrar una política del significado en ese allí. La Justicia en su definición, vía aplicación de quienes están nombrados para ejercerla también va siendo construida por la ciudadanía reflexiva.

En efecto, la representación social de justicia o si se prefiere la enacción de ella que se tiene en un país, es una construcción social y no una idea innata. Y este poder del Estado por muy solemne, clásico que sea en su propia comprensión debería en democracia buscar formas de convivencia con los medios de comunicación que usan la imagen como el principal vehículo representacional. Sonando a farsa, la imagen es el verbo. Se mantienen los medios que usan la palabra o el discurso como medio de transmisión representacional menos leídos y vistos, reforzándose una cultura imagocrática. Y en el reino de la imagocracia bien puede no existir la democracia ni la justicia.

NUESTRA OPINIÓN PÚBLICA: LA EPISTEME GRIEGA DE ENCLASAMIENTO Y LA DIVERSIDAD

Profundizando en el modelo de conocimiento de los griegos que dieron origen a la democracia y precisamente en la comprensión que hicieron de la representación social, principio a la base de su constitución es que podemos comprender lo que está en juego cuando se habla en la actualidad de Opinión Pública. No se puede hablar de Opinión Pública si no hay Democracia, y ésta no se cualifica si no se representa a través del voto periódicamente, si no incluye a las nuevas generaciones, si no abre más allá de las elites las decisiones y los temas de bien común, si no genera diariamente más ciudadanía, si no construye comunidad y bienestar en cooperación, si no transforma ni re-codifica lo popular.

Ciertamente, en la explicación de cómo funcionan las diferentes escenificaciones griegas y el modo como se estructura la participación en los espacios con sus respectivas delimitaciones de fronteras es que podemos comprender lo complejo que se vuelve observar y discernir el lugar democrático de la opinión pública si es que lo tiene.

Entre medio de una opinión pública política de farándula que es una reproducción del modelo de vida cortesana cuesta discernir ¿qué sea lo popular democrático allí donde está o estuviere representado el conflicto de clases o de intereses propios al bien común?, ¿qué es aquello que se democratiza del texto o del detalle obsesivo de la intimidad del otro u otra que se expone?, ¿qué es en definitiva lo que busca institucionalizarse, funcionalizarse, etc.?

Se trata de una opinión que como modo o estilo de vida "democrático" popular gentilicio cambia el sentido y significado no solamente a los poderes clásicos, sino al cuarto poder guiado por la racionalidad instrumental económica que se guía por la lógica que reza: y si el pueblo o la gente lo compra es porque le importa saber quién es, qué hace.

Es decir, el bienestar no es el resultado de un proceso de subjetivación y autonomía del individuo en relación con el grupo, sino lo que un grupo determina que es el modelo de bienestar que a la fecha y conforme al orden construido ese determinado grupo posee y que decide venderlo y difundirlo para que los otros (entiéndase el pueblo, la gente o el colectivo) consuman. (Castoriadis, C., 1986)

No se prepara a través de la opinión pública y sus representaciones sociales a individuos capaces de sancionar la calidad de la democracia, de la gobernabilidad, sino individuos consumidores de modelos de bienestar. Más actualizada y aterrizada a Chile, si la opinión pública en democracia según Schumpeter es el espacio de competencia de elites en concurrencia para conquistar el voto popular (Bobbio, 1984: 27) , si se entiende que reproduciendo y profundizando el ritual del sufragio y de la libertad de expresión que son las formas clásicas e históricas que por excelencia han permitido reforzar el principio de representación social como bien escaso en las democracias actuales, cabe preguntarse ¿qué lugar ocupan los medios de comunicación en esta conquista?, ¿ en la definición de escenarios?, ¿Cuál lugar y posición los dueños de las tecnologías, los profesionales de la información y los medios propiamente tal?, ¿cómo esperan ser clasados según la terminología de P. Bourdieu?  


Artículo recibido el 19 de enero de 2005. Aceptado por el Comité Editorial el 28 de enero de 2005.

1 Sergei Moscovici (1986) trabaja el concepto y la definición en su inter face con la Psicología Social. Ver Psicología Social, Paidos,  Barcelona, España.        [ Links ]

2 Usaremos la misma definición usada por Pierre Bourdieu (1989-2000) para precisar el mundo social como objeto de la sociología. Ver "O Poder Simbólico, Capítulo VI BCB, Uniâo de Editoras, Brasil.        [ Links ]

3 Desde una perspectiva sociológica, "la evidencia de la individuación biológica impide ver que la sociedad existe bajo formas inseparables: por un lado las instituciones, que pueden revestir la forma de cosas físicas, monumentos, libros, instrumentos, etc., por el otro, las disposiciones adquiridas, las maneras duraderas de ser o de hacer que se encarnan en los cuerpos (habitus). El cuerpo socializado (lo que se llama individuo o la persona) no se opone a la sociedad: es una de sus formas de existencia. Lo colectivo se halla depositado en cada individuo en forma de disposiciones duraderas, como las estructuras mentales. Existe una relación entre las clases sociales y los sistemas de clasificación incorporados que producidos a lo largo de la historia colectiva, se adquieren en la historia individual - como por ejemplo los que ponen en funcionamiento el gusto (pesado/ligero; caliente/frío, brillante/mate, etc.,)" (Bourdieu, 2000: 30-31).

4 Se refiere a una Traducción realizada por Luis Legaz Lacambra para Editorial Revista de Derecho Privado, Madrid, España de "Sociología Sistemática: Introducción al estudio de la Sociedad"  (: 132).

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