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Ultima década

versión On-line ISSN 0718-2236

Ultima décad. v.14 n.24 Santiago jul. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22362006000100007 

Última Década, 24, 2006:125-149

SUBJETIVIDADES JUVENILES

EL SIGNIFICADO DE LAS CATEGORÍAS «IZQUIERDA» Y «DERECHA»:
INFORMACIÓN, CONTRASTE Y PARTICIPACIÓN POLÍTICA JUVENIL*

O SIGNIFICADO DAS CATEGORIAS «ESQUERDA» E «DIREITA»:
INFORMAÇÃO, CONTRASTE E PARTICIPAÇÃO POLÍTICA JUVENIL

THE MEANING OF THE POSITIONS «LEFT» AND «RIGHT»:
INFORMATION, CONTRAST AND JUVENILE POLITICAL PARTICIPATION


René San Martín Ulloa

Fundación Emmanuel, Programa de Acompañamiento a Establecimientos Educacionales, Santiago, Chile. Psicólogo por la Universidad de Valparaíso, cursando programa de magíster en estudios cognitivos.


Dirección para Correspondencia


RESUMEN

El presente artículo sintetiza un estudio que compara el significado atribuido a «izquierda» y «derecha» por los jóvenes de educación media no identificados políticamente, y el atribuido por aquellos identificados; jóvenes estudiantes de las ciudades con más de 30.000 habitantes de la Provincia de Valparaíso, Chile (N=22.111). Los resultados comentados en este artículo se refieren a comparaciones en términos de riqueza semántica y de grados de antagonismo, diferenciación e indiferenciación que se observan entre «izquierda» y «derecha» en los distintos grupos, destacando las implicancias para la participación política juvenil del descubrimiento de altos índices de correlación entre antagonismo y riqueza semántica, y entre ésta e indiferenciación.


Palabras clave: Cognición, Identificación política, Decisión política


RESUMO

O presente artigo sintetiza parte da pesquisa realizada pelo autor, juntamente com três co-autores, como parte das atividades para sua titulação. Este estudo compara o significado atribuído à «esquerda» e «direita» por jovens de educação de nível médio não identificados politicamente, e o significado atribuído pelos identificados; jovens estudantes de cidades com mais de 30.000 habitantes da Província Valparaíso, Chile (N=22.111). Os resultados apresentados neste artigo referem-se a comparações em termos de riqueza semântica e graus de antagonismo, diferenciação e indiferenciação que se observam entre «esquerda» e «direita» nos diferentes grupos, destacando as implicações para a participação política juvenil da descoberta de elevados índices de correlação entre antagonismo e riqueza semântica, e entre esta e indiferenciação.

Palavras chave: Cognição, Identificação política, Decisão política


ABSTRACT

The present report summarizes part of the investigation carried out by the author along with three fellowmates, as part of his entitlement seminar. Such study compares the meaning ascribed by Non Politically Identified high school students to «left» and «right» and the meaning adscribed by those students who do have a polical identification: students from cities with more than 30.000 denizen of the Province of Valparaiso (N=22.111). The results commented in this article are referred to comparisons in terms of Semantics Richness and grades of Antagonism, Differentiation and Non Differentiation observed between «left» and «right» among the different groups, highlighting the implicancies for the juvenile political participation, the descovery of high signs of correlation between Antagonism and Semantics Richness and between the latter and Non Differentiation.

Key words: Cognition, Political identification, Political decision


Lo que usted dice es cierto: cómo podemos esperar
cambios desde lo político si ni siquiera nos interesa
participar de lo político. Pero también, ¿con qué base
podríamos elegir? Sólo sabemos de política que
debemos votar para elegir quien nos gobernará.

Fabiola Carrasco
Presidenta 2005 del Centro de Alumnas
del Liceo de Niñas de Viña del Mar

I.     Introducción

A lo largo del siglo que acaba de terminar se produjeron importantes variaciones en la forma en que las sociedades infunden maneras de significar y de dar sentido a la realidad social y a la propia subjetividad. Específicamente durante su desarrollo se presentó el auge y, al menos en términos relativos, la caída del trabajo como factor articulador y caracterizador de la vida (Bauman, 1999). En el ámbito político el trabajo proveía un insumo informacional de gran riqueza para la identificación política de los sujetos: su ubicación dentro de la cadena de producción, de manera que mientras el obrero era generalizadamente partidario de las políticas impulsadas por la izquierda política, el capitalista burgués adhería fuertemente a los conceptos, valores e ideas de la derecha tradicional. Esta ordenación no se remitía exclusivamente a quienes en la práctica estaban inmersos en el proceso productivo, también definía, en buena parte, los posicionamientos políticos generalizados de los miembros de las clases sociales que se estructuraban en coherencia con esta forma de producir.

Esta centralidad del trabajo, en términos de identificación política, iba de la mano con un ordenamiento mundial afín (D’Adamo y García, 1999), el significado de los conceptos «izquierda» y «derecha», metafóricamente, se aclaraba al hojear un mapamundi y tomar en cuenta los posicionamientos políticos del momento. Siguiendo estas ideas, los relativamente recientes acontecimientos históricos, que dicen relación con la desintegración del bloque soviético y la adopción del neoliberalismo como sistema económico hegemónico, tendrían una importante incidencia desde el punto de vista psicosocial en el grado de vigencia de, o al menos en la forma en que se presentan a los sujetos, las categorías en cuestión. Esto no es trivial si se considera que «izquierda» y «derecha», de acuerdo a desarrollos como los de Inglehart (1990) y Bobbio (1995), son utilizadas por los sujetos para clasificar las cuestiones políticas, resumiendo una complejidad infinita de temas, y brindando una pauta general para la acción en el ámbito político.

Preguntarse por el significado de «izquierda» y «derecha» es entonces preguntarse por cuáles son los conceptos, valores e ideas que se vinculan a estas opciones, es preguntarse por los proyectos políticos con los que el sujeto puede identificarse y eventualmente comprometerse en términos de participación. Esto parece especialmente relevante en Chile, país donde el 70% de la población no se identifica políticamente, (al menos en los términos usados por el Pnud, 2002; donde se identifican quiénes cumplen con: autoposicionamiento en el eje izquierda-derecha, haber votado en las elecciones presidenciales del 2000 y pretender, a la fecha del estudio realizado, votar en las parlamentarias del 2001), y donde se aprecia como especialmente relevante la poca participación político-electoral de los jóvenes, grupo en el cual las personas con intenciones de inscribirse en los registros electorales ni siquiera representa la mitad del total, 48% según la Cuarta Encuesta Nacional de la Juventud (2003).

La investigación presentada, cuya recolección de información se realizó entre agosto y diciembre de 2005, se remite al rango etario en el que se encuentran personas que dentro de no más de 2 años deberán decidir si participar o no políticamente en términos electorales, quizás el modo más tradicional y elemental de participación política en las llamadas sociedades democráticas. De este modo se busca ahondar en el estudio de lo que Candia (2004) denomina el «proceso de desafección de los jóvenes por la política».

El estudio consideró, como objetivo general, comparar el significado atribuido a las categorías políticas «izquierda» y «derecha», en jóvenes estudiantes de educación media identificados (con izquierda, centro o derecha) y no identificados políticamente. Refiriéndose los objetivos específicos a establecer dicha comparación en los niveles de riqueza semántica, peso semántico de las dimensiones políticas (clasificaciones de temas o ámbitos políticos) y a nivel de los grados de antagonismo, diferenciación e indiferenciación reflejados en los significados atribuidos a las categorías en cuestión en cada grupo (variables, del último nivel, consideradas en el título del artículo bajo la etiqueta «contraste»).

El presente reporte se remite a exponer la investigación, y a comentar sus resultados, en lo que atañe a una interesante relación encontrada entre el primer y el tercer nivel referido; la relación entre cantidad de información asociada a las categorías políticas clásicas y el grado en que éstas se perciben como proyectos diferenciados entre sí. Finalmente se ensaya una línea de análisis para el abordaje de las implicancias que, para los procesos de decisión y participación política, pudiesen tener los factores señalados.

II.   Perspectiva teórica

1.    Significado y comportamiento

Este trabajo adhiere a la idea, ya extendida en psicología social, que el significado es más que un mero mediador entre estímulos ambientales y comportamiento. Se entiende que es un productor de conductas por sí mismo, compuesto de elementos afectivos y de conocimientos que crean un código subjetivo de reacción (Szalay y Bryson, 1974), y que no existe aislado, sino que está determinado por un contexto específico, dependiendo en gran medida de variables sociales, económicas, históricas y culturales.

El fenómeno del significado se debe, en último término, a un mecanismo evolutivamente fijado de construcción de categorías semánticas (Heylighen, 1994). Es posible concebir a dicha construcción como un proceso que consiste en la producción de una representación interna de la realidad, mediante la cual se interpretan las experiencias preceptuales, se combinan éstas con el producto de la experiencia pasada, se hacen predicciones, se atribuyen causalidades y se conectan ideas viejas dentro de nuevas combinaciones (Valdez, 2000); y como un proceso selectivo y reconstructivo que da al significado un carácter dinámico, ya que organiza la experiencia al mismo tiempo que se modifica por ella.

2.    Memoria y significado

Diversos modelos teóricos han tratado de abordar el fenómeno del significado, vinculándose fuertemente su estudio con el tratamiento general dado a los procesos de memoria. En este sentido, si bien modificada por nuevos hallazgos empíricos y desarrollos teóricos, se ha mantenido en esencia la distinción planteada por el modelo de multialmacén de Atkinson y Shiffrin (1968), el cual postula metafóricamente que la memoria se encontraría dividida en tres almacenes principales: sensorial, de memoria a corto plazo y de memoria a largo plazo. Este último se entiende como el más complejo, pues en última instancia sería el almacén, o estadio de procesamiento, donde se albergan todos los conocimientos del sujeto, y donde se retendría la información por períodos ilimitados.

Remitiéndonos a la memoria a largo plazo es importante la distinción aportada por Tulving (1972), quien afirmó que era posible entender los procesos que se daban en ella a partir de la consideración de dos subclases: la memoria episódica, que recibe y almacena información acerca de datos temporales, de episodios o eventos y de las relaciones espacio-temporales que se dan entre estos eventos; y la memoria semántica, la cual, según el autor, es necesaria para el uso del lenguaje toda vez que organiza el conocimiento que una persona posee respecto a las palabras y otros símbolos verbales, sus significados y sus referentes, acerca de las relaciones entre ellos y acerca de las reglas para su manipulación.

3.    Redes semánticas y representación del significado

Dentro de la ciencia cognitiva el concepto de significado es abordado por los modelos de representación del conocimiento. En esta línea históricamente han existido dos propuestas acerca del modo en que se organiza la información en la memoria semántica (Garnham y Oakhill, 1996). Los modelos generales en cuestión son el de redes semánticas y el modelo de rasgos. Si bien ambos modelos son en lo formal equivalentes, el modelo de redes fue enriquecido con la noción de tipicidad proveniente de la teoría rival basada en la idea de prototipo, además de incorporar nociones que permiten establecer rangos de cercanía a la idea tipo central. Es por esto que el modelo de redes semánticas aparece como una alternativa atractiva a la hora de capturar el significado asociado a un concepto o categoría, dado que permitiría, en principio, distinguir el conjunto de elementos que estarían conformando el significado, así como discriminar aquellos conceptos que se acercarían más al pilar central representado por la etiqueta de la categoría.

Un concepto puede ser representado como un nodo en una red, y las propiedades del concepto como enlaces relacionales rotulados con otros conceptos o nodos de la red, podría decirse que éste es el principal axioma de todos los modelos de redes semánticas. Se entiende que la información almacenada en la memoria semántica se encuentra arraigada dentro de una gigantesca red, ordenada u organizada de una manera jerárquica y lógica, con base en la utilización de una taxonomía de conceptos supra y sub-ordenados (Valdez, 2000). En otras palabras, el significado de un concepto estaría contenido en las relaciones con otros conceptos en la memoria.

4.    Significado del eje izquierda-derecha
y toma de decisiones políticas

Una vez aclarada la forma en que se concibe y estudia el significado en este trabajo, es preciso señalar la perspectiva que lo liga con el comportamiento político. La idea general la facilita Inglehart: «la dimensión izquierda-derecha como concepto político es una abstracción de alto nivel utilizada para determinar la postura que se adopta ante los temas políticos importantes del momento. Cumple la función de organizar y simplificar una realidad política compleja, ofreciendo una orientación global ante un número de temas, partidos políticos y grupos sociales, potencialmente ilimitados» (Inglehart, 1990:200). En este sentido el significado de este eje se constituye en la base para la identificación política de los sujetos, entendida como el sentimiento que tiene una persona de pertenecer a un grupo cuando esta identificación influye en su comportamiento político (Inep, 2005). Dicho de otra forma, la relación entre significado del eje izquierda-derecha y la identificación política, puede expresarse como un conjunto más o menos coherente de creencias, ideas y representaciones mentales acerca del orden social y político (el primero), y del lugar que en el mismo ocupa el ciudadano (la segunda).

La identificación política, o político-ideológica, sería un importante factor para decisiones que, en estricto rigor, no responden a la racionalidad consciente de un sujeto conocedor, insesgadamente, del detalle de las opciones propuestas y del origen de sus preferencias. En este sentido no serían aplicables los axiomas de las teorías clásicas de la toma de decisiones. Ahora bien, y esto está a la base de lo anterior como se explica en los párrafos precedentes, el mismo fenómeno de la identificación política constituiría una solución «racional», en términos de la adecuación de medios a fines, para un sistema con recursos limitados como es el cognitivo, esto con independencia de la voluntad y conciencia del «sujeto», es más, esto previo a la voluntad y conciencia del sujeto. Lo anterior debe ser comprendido en términos metafóricos, como lo haría una interpretación de la psicología evolucionaria ligada al neodarwinismo, vale decir, no se trata de que el sistema cognitivo tenga intenciones o fines en virtud de los cuales sea posible juzgar la racionalidad de su funcionamiento, se trata que la selección natural ha favorecido a los organismos que se comportan, estrictamente, «como si» su meta fuese sobrevivir, y en este sentido la eficiencia en la toma de decisiones, en términos de rapidez y plasticidad adaptativa, también incluiría una administración racional de recursos que son limitados.

La identificación político-ideológica resultaría entonces de la aplicación de una estrategia general de reducción de la complejidad para la toma de decisiones, y en este sentido, de un modo mucho más complejo que el postulado por los modelos originales de la decisión racional por incluir múltiples variables contextuales en interacción, sería posible abordar axiomáticamente la relación entre identificación y decisión política. Las teorías de elección racional quizás no son aplicables a las decisiones de un «sujeto» que utiliza su andamiaje biológico para determinar la decisión más conveniente, pero lo son, procurando no caer en explicaciones teleológicas inocentes, al funcionamiento de un sistema sensible al contexto, en este caso el sistema cognitivo sensible al contexto social.

III.  Método

1.    Universo

El universo definido para esta investigación estuvo constituido por los jóvenes estudiantes que cursan tercero o cuarto año medio en establecimientos urbanos mixtos de la Provincia de Valparaíso, Chile, de aquellas comunas con más de 30.000 habitantes. Corresponde a 22.111 personas que se distribuyen en estratos específicos de acuerdo a comuna (Concón, Quilpué, Valparaíso, Villa Alemana y Viña del Mar), dependencia administrativa (municipalizados, subvencionados y particulares) y tipo de enseñanza (Científico Humanista «ch» y Técnico Profesional «tp»), tal como se muestra en la Tabla 1.

Tabla 1
Distribución del universo según los estratos contemplados

 Comuna

Municipalizados

Subvencionados

Particulares

ch

tp

ch

tp

ch

tp

Concón

138

81

323

0

0

0

Quilpué

526

1314

2764

92

167

0

Valparaíso

1687

2614

1750

156

985

282

Villa Alemana

663

169

1270

0

228

0

Viña del Mar

538

904

2736

357

2072

295

Fuente: Seremi de Educación V Región, 2005.

2.    Muestra

La muestra determinada para este estudio es de tipo probabilística estratificada por racimos. Para obtener el tamaño de la muestra (n) en términos de un número estadísticamente representativo del universo (N), se consideró un error estándar establecido arbitrariamente en 0,15. De este modo formaron parte del estudio 1.058 sujetos distribuidos de acuerdo al porcentaje de representatividad de cada estrato en el universo.

El proceso de selección de la muestra se realizó en dos etapas. La primera correspondió al sorteo de los racimos (establecimientos) en que se encontraban los potenciales participantes. En base a la estratificación muestral estipulada, y a un criterio anexo que apunta a que cada colegio o liceo aporte a cada estrato un máximo de 30 estudiantes, correspondió cubrir la cuota muestral en un número de 50 establecimientos. En éstos se realizó la selección de los sujetos de la muestra, es decir, en cada establecimiento, en base al listado de todos los alumnos que cursan tercero o cuarto medio, se procedió a sortear los participantes del estudio.

3.    Instrumentos

a)    Redes semánticas naturales (rsn)

Esta forma de abordar el estudio del significado fue propuesta por Figueroa, Gonzáles y Solís (1981), y se trata de un modelo proposicional con el cual se puede conocer la organización y jerarquización semántica natural de las redes de conocimiento y significado en las personas.

Para lograr este objetivo fue necesario retomar algunos de los postulados básicos de las redes semánticas, primero en cuanto a que debe haber alguna organización interna de la información contenida en la memoria a largo plazo, en forma de red, en donde las palabras forman relaciones que dan el significado de un concepto (Figueroa, Gonzáles, Solís, 1981). Concretamente la rsn de una categoría será entendida como aquel conjunto de conceptos elegidos por la memoria, a través de un proceso reconstructivo, para expresar el significado de un término. El segundo de los postulados básicos de las redes semánticas retomado es el que se refiere a la «distancia semántica», a partir del cual debe entenderse que los elementos que componen la red se encuentran «separados» en distintos grados los unos de los otros (Collins y Quillian, 1969, en Valdez, 2000).

Con estos dos planteamientos teóricos iniciales, el procedimiento creado para la obtención de las rsn se conforma de dos instrucciones básicas: i) se pide a los sujetos que generen una lista de conceptos definidores de una palabra estímulo específica. Se les solicita un mínimo de cinco de estos conceptos, no invalidándose el cuestionario de alguna persona que refiera no poder cumplir con esa cuota. ii) Se pide que posteriormente jerarquicen cada uno de los conceptos o palabras dadas como definidoras utilizando una escala de 1 a 10, en que 1 denota una cercanía o relación máxima de la definidora con el concepto estímulo y 10 una mínima, y pudiendo señalar el mismo valor para más de una definidora.

De esta manera, a partir de un concepto central, se obtiene una lista de definidoras, a cada una de las cuales se le asigna un peso (valor semántico o jerarquía) con base en la importancia que los sujetos atribuyen a cada una de las palabras que entregaron. A partir de esta lista, y de los valores asignados a las definidoras, se logra tener una red representativa de la organización y la distancia que tiene la información obtenida a nivel de la memoria semántica, y con ello el significado de un concepto (Valdez, 2000).

b)    Principales indicadores de la técnica


Valor J: número de definidoras arrojados para una categoría por un grupo específico. En el caso de comparar resultados individuales para una categoría específica, o de grupos conformados por un mismo número de personas, representa por si mismo un índice de la riqueza semántica de la red.

Valor VM: peso semántico de cada definidora. Se obtiene multiplicando las frecuencias de una asignación de jerarquía específica por el puntaje que éstas entregan, y finalmente se suman todos estos productos. Cabe señalar que en el proceso de tabulación la jerarquía 1 obtiene 10 puntos para VM, 2 obtiene 9 y continúa la tendencia hasta que 10 obtiene 1.

Conjunto SAM: definidoras que constituyen el núcleo de la red. Bravo (1991) demostró que era representativo del significado de un concepto tomar las quince definidoras con mayor puntaje como núcleo central de la red semántica. En la investigación reportada, considerando que el tamaño de la muestra permite que se diferencien claramente aquellas definidoras que son entregadas de forma constante por los sujetos, se decidió ampliar el análisis, en términos de núcleo, a las veinte principales definidoras.

Valor FMG: indicador, en términos de porcentaje, de la distancia semántica que hay entre las diferentes palabras definidoras del núcleo, y el concepto definido.

c)    Aplicación

En concreto se solicitó a los 1.058 participantes que definieran a través de esta técnica tres conceptos diferentes: «izquierda», «derecha», señalando verbalmente que debían remitirse al ámbito político, y «ciencia». Este último concepto fue presentado, cronológicamente, entre los otros dos, buscando disminuir las probabilidades de que la asignación de definidoras para el segundo de los conceptos en estudio presentados se limitara a un ejercicio de generación de antónimos. Cabe señalar también que al 50% de los participantes les correspondió primero responder a «izquierda» y al 50% restante le correspondió primero «derecha», buscando con esto eliminar distorsiones en los resultados debidas al cansancio, fundamentalmente en lo referido a una eventual merma en la cantidad de definidoras entregadas para la segunda categoría presentada.

d)    Cuestionario de autoidentificación política

Finalmente se pidió a cada sujeto que se autoidentificara en relación a un sector político. Concretamente se solicitó marcar una de las siguientes alternativas con respecto al encabezado: «en relación a tu identificación política, te consideras…»: a) identificado políticamente con la derecha, b) identificado políticamente con el centro, c) identificado políticamente con la izquierda, d) no identificado políticamente.

IV.  Resultados

Para empezar la exposición de resultado es preciso señalar la forma en que son etiquetados los grupos en estudio, esto se resume a continuación:

—    Gi: segmento de la muestra que se declara identificado políticamente de izquierda.

—    Gd: segmento de la muestra que se declara identificado políticamente de derecha.

—    Gc: segmento de la muestra que se declara identificado políticamente de centro.

—    Gα: segmento de la muestra que se declara identificado políticamente. = {Gi U Gd U Gc}

—    Gβ: segmento de la muestra que se declara no identificado políticamente.


1.    Riqueza semántica


Esta variable se refiere a la cantidad de información relacionada con una categoría (Valdez, 2000), y se define en relación al número de conceptos que se encuentran enlazados en la red que la dota de significado. Los detalles de la operacionalización de ésta, y de las demás variables en estudio, se pueden consultar en el Apéndice.

Tabla 2
Índices generales de riqueza semántica y valores de base

Grupo

Categoría

n’

Menc

M

J

J Comp

R%

J «z»

Gi

Izquierda

167

1306

7,8

337

266,9

100

1,3

Derecha

167

1193

7,1

359

243,8

91,3

0,6

Izquierda

366

2616

7,1

670

243,9

91,4

0,6

Derecha

366

2509

6,9

694

233,9

87,7

0,3

Gc

Izquierda

87

617

7,1

242

242

90,7

0,6

Derecha

87

615

7,1

249

241,2

90,4

0,5

Gd

Izquierda

112

693

6,2

256

211,1

79,1

-0,34

Derecha

112

701

6,3

252

213,6

80

-0,27

Izquierda

692

3423

4,9

819

168,8

63,3

-1,6

Derecha

692

3286

4,7

784

162

60,7

-1,8

La Tabla 2 resume los índices de riqueza semántica (valores R% y J «z»como se señala en el Apéndice) para cada categoría en cada grupo, así como la información necesaria para extraerlos. Los grupos son ordenados descendentemente de acuerdo a la curva de riqueza semántica que dibujan los datos.

Se observa una diferencia considerable entre los niveles de riqueza semántica encontrados en el grupo no identificado y el resto de los grupos. Esta diferencia se puede apreciar de mejor forma, y juzgar su significatividad, apelando a los puntajes J «z» como se hace en el Gráfico 1, dichos valores se explican a partir de una media y una desviación estándar de los valores J Comp que corresponden a 222,7 y 34,14, respectivamente.


Gráfico 1
Desviación de los niveles de riqueza semántica, de las categorías
en los distintos grupos, con respecto a la media

Se puede observar que los niveles de riqueza semántica que se encuentran dentro de una desviación estándar son todos los correspondientes a los grupos identificados, exceptuando al nivel encontrado en la categoría «izquierda» al ser definida por el grupo de izquierda, el cual sobrepasa a una desviación estándar. En el caso del grupo no identificado políticamente, la riqueza semántica es inferior a la media, para ambas categorías, en más de una desviación estándar.

2.    Antagonismo (A), diferenciación (F) e indiferenciación (I)

Los conceptos señalados en el encabezado se refieren, respectivamente, a que tan antagónico o contrapuesto es el significado de una categoría en comparación con la otra (A), a que tan diferente, pero no contrapuesto es dicho significado (F), y a que tan indiferenciado se presenta a la luz de la comparación (I). Sus índices se obtienen recurriendo a las definidoras del núcleo de cada categoría, discriminando entre las definidoras entregadas para un concepto que manifiestan antonimia, literal o contextual, con definidoras entregadas para el otro (A), las definidoras que no comparten ambos núcleos, pero que no son antagónicas (F), y las definidoras compartidas (I). La Tabla 3 expone los valores encontrados para estas variables.

Tabla 3
Porcentajes de A, F e I para cada categoría en cada grupo

Grupo

Categoría

A%

F%

I%

Gi

Izquierda

56,6

36,3

7,0

Derecha

41,9

49,7

8,5

Izquierda

51,6

39,9

8,5

Derecha

37,9

52,4

9,7

Gc

Izquierda

35,1

56,3

8,6

Derecha

36,8

53,5

9,7

Gd

Izquierda

34,1

51,3

14,6

Derecha

24,7

61,7

13,6

Izquierda

23,4

37,8

38,8

Derecha

22,8

37,1

40,1


3.    Antagonismo, diferenciación e indiferenciación
y sus relaciones con la riqueza semántica

A continuación se grafica (Gráfico 2) la información expuesta en la Tabla 3. Además se explora la interesante relación, tema de este artículo, que salta a la vista al momento de incluir en el análisis la curva de riqueza semántica (construida a partir de los valores R% expuestos de la Tabla 2).

Antes de entrar de lleno en la relación entre la riqueza semántica y los grados de antagonismo e indiferenciación, es preciso hacer notar algunos resultados más básicos. En el gráfico se aprecia una relación negativa entre la inclinación de la curva de antagonismo y la de indiferenciación, asimismo se observa que los niveles máximos de diferenciación se ubican en los puntos medios de las curvas de antagonismo e indiferenciación, esto se entiende al considerar que en un extremo una gran proporción de significados es cubierta por la indiferenciación y en el otro por el antagonismo.

Más en detalle es posible observar que los porcentajes de indiferenciación son especialmente altos en el grupo no identificado políticamente, los cuales prácticamente triplican, en este grupo, a los encontrados en el grupo de derecha, y en general cuadriplican a los encontrados en el resto de los grupos.

Gráfico 2
Curvas de antagonismo, indiferenciación, diferenciación y riqueza
semántica de las categorías «izquierda» y «derecha»
en los distintos grupos

En relación al Gd se observa que definen a «derecha» principalmente con términos diferentes a los utilizados para definir «izquierda», no con términos antagónicos, lo mismo ocurre al definir «izquierda», pero con una proporción un poco mayor de antagonismo. Algo parecido se observa en el grupo de los identificados con el centro, donde la indiferenciación sigue cayendo a pesar de que ambas categorías siguen siendo consideradas «más diferentes que antagónicas». El antagonismo supera a la diferenciación, tanto en el grupo izquierda como en el macrogrupo identificado políticamente al definir «izquierda», en este último sin duda por la influencia de Gi. Sin embargo, mientras sigue bajando la indiferenciación, la categoría «derecha» sigue siendo definida más en términos diferentes a los de «izquierda» que en términos opuestos. Se aprecia en el fondo un asunto digno de ser analizado más allá de estas páginas: existe un acuerdo general en que «derecha» se refiere más a contenidos o énfasis diferentes a los abarcados por «izquierda», que a contenidos opuestos a ésta. Particularmente para Gi, Gd y Gβ, la izquierda es más contraria a la derecha que la derecha a la izquierda.

Tabla 4
Díadas de oposición que explican al índice de antagonismo
en cada grupo

Díadas de oposición 

Grupos en que se presentan

Izquierda - Derecha

Gd

Gc

Gi

Allende - Pinochet

x

x

x

x

x

Comunismo - Capitalismo

x

x

x

x

x

Lo contrario a la Derecha - Izquierda

x

Pueblo - Dinero

x

x

x

x

Socialismo - Capitalismo

x

x

x

x

Pobres - Dinero

x

Democracia - Dictadura

x

x

x

Democracia - Fascismo

x

x

x

Marxismo - Capitalismo

x

x

x

Pueblo - Empresariado

x

x

x

Libertad - Dictadura

x

x

Igualdad - Desigualdad

x

x

Justicia - Injusticia

x

Ahora bien, en coherencia con la metodología utilizada, en este estudio los niveles de antagonismo se explican a partir de díadas de oposición, referidas a lo que autores como Sartori (1976) denominan «dimensiones de conflicto», y a partir del peso que cada grupo da a cada una de las definidoras que conforman estas díadas. Por su parte la indiferenciación se explica principalmente a partir de definidoras compartidas entre ambas categorías en un mismo grupo. La exposición resumida de dichas díadas y definidoras individuales puede brindar luces acerca del tipo de contenido que viene determinando los grados de antagonismo e indiferenciación, respectivamente.

Mención aparte requiere lo resultante de la inclusión de la curva de riqueza semántica. Se observa claramente una relación positiva entre la inclinación de dicha curva y la de antagonismo, así como una relación negativa, en los mismos términos, entre dicha curva y la de indiferenciación. A continuación se explora la relación de correlación entre los distintos pares de datos que se pueden encontrar.

Tabla 5
Definidoras compartidas que explican el índice
de indiferenciación en cada grupo

Definidoras Compartidas 

Grupos en que se presentan

Izquierda - Derecha

Gd

Gc

Gi

Partido político

x

x

x

x

x

Política

x

x

x

x

x

Democracia

x

x

Igualdad

x

x

Ladrones

x

Corrupción

x

Mentiras (mentirosos)

x

Gobierno

x

No me importa

x

Tabla 6
Coeficiente de correlación r de Pearson y cuadrado
de dicho coeficiente para cada par de índices

 

 A %

 F %

 I %

r

r ²

r

r ²

r

r ²

R %

0,85

0,73

0,25

0,06

-0,95

0,91

A %

-0,26

0,07

-0,72

0,52

F %

-0,49

0,24

La Tabla 6 muestra el coeficiente de correlación producto o momento r de Pearson, que refleja el grado de dependencia lineal entre cada par de conjuntos de datos en un rango de -1 a 1, reflejando -1 una relación negativa perfecta y 1 una relación positiva perfecta. También se entrega el cuadrado de dicho coeficiente, que puede entenderse como la proporción de la varianza de cada conjunto de datos que puede atribuirse a la varianza del conjunto de datos con el que se vincula.

De este modo encontramos una relación positiva alta entre riqueza semántica y antagonismo, donde la varianza de cada una de estas variables explica el 73% de la varianza de la otra. También existe una correlación negativa alta, casi perfecta, entre riqueza semántica e indiferenciación, donde la varianza de cada una explica 91% de la varianza de la otra.

Estos datos, a partir de la perspectiva teórica utilizada, podrían arrojar importantes luces acerca de los procesos psicosociales involucrados en la baja identificación y participación política juvenil. Justamente es a explorar estos factores que se dedica la última parte del presente artículo.

V.    Discusión y análisis de los resultados

Los resultados del estudio presentado señalan la existencia de una relación directa entre los niveles de riqueza semántica de las redes que dan significado a las categorías «izquierda» y «derecha», y los grados en que éstas son concebidas como alternativas opuestas en el terreno político. Concretamente a partir de los resultados es posible sostener que mientras más información política se maneja, mientras más conocimientos políticos, en términos de cantidad y no necesariamente de calidad, se tienen, más son entendidas la izquierda y derecha políticas como polos opuestos, y menos como conceptos indiferenciados entre sí.

El antagonismo reflejado, y ahora sí en referencia al tipo de contenido, viene determinado en general por información, o dimensiones de conflicto, referida a la historia reciente de Chile, a través de la oposición Allende-Pinochet y la definidora «dictadura» que se contrapone a varios de los principios que se le atribuyen a la izquierda. También, y más importante en número de dimensiones de conflicto, aparecen referencias a principios ideológicos y a consideraciones de clase social que se contraponen entre la izquierda y la derecha. Esto se da entre todos los grupos, lo interesante es que en los grupos que entregan una mayor variedad de conceptos, es decir, que manejan una mayor cantidad de información, se produce un aumento en las contraposiciones, fundamentalmente a nivel ideológico (ver Tabla 4).

Llevado a otro lenguaje, si habláramos de «politización» pareciera existir claramente una triple naturaleza del concepto, ésta se referiría a una mayor cantidad de información acerca de lo político, a una relevancia creciente de ciertas dimensiones de conflicto, y al consecuente alto grado de antagonismo entre «izquierda» y «derecha». Dichas dimensiones de conflicto no están ausentes en los datos de aquellos grupos en los cuales no se ven destacadas a nivel de núcleo de las categorías, éstas fueron entregadas también por algunos sujetos de dichos grupos, el asunto es que no alcanzan a conformar el núcleo de los significados de las categorías, ya sea porque dichos sujetos son la excepción del grupo, y/o porque recibían menores puntuaciones en la escala que contempla la técnica utilizada.

Por otro lado, y antes de hacer referencia a las consecuencias sociales que pudieran estar teniendo estos factores, se aprecia claramente una fuente principal de indiferenciación entre las categorías. En el grupo que obtiene los mayores índices, y que casi triplica en este sentido al que lo sigue, se aprecia un incremento de la presencia de valoraciones negativas compartidas en los núcleos de ambas categorías (ver Tabla 5). Esto quiere decir que el significado de «izquierda» y «derecha», que de acuerdo al marco de análisis utilizado representan las grandes opciones de identificación política para los sujetos, y en consecuencia las principales alternativas de participación en la toma de decisiones de la sociedad, viene saturado, indiferenciadamente, de una carga importante de descrédito. Específicamente para el grupo no identificado, izquierda y derecha, así como «política» si se extiende el análisis, suenan a robo, corrupción, mentiras, y algo sin importancia, lo cual claramente va en la línea de lo que Candia (2004) refiere como la desconfianza en las instituciones políticas y sus representantes.

Ya hablando más en relación a las implicancias sociales de este fenómeno, fundamentalmente ampliando el análisis a lo relacionado con la decisión de inscribirse o no en los registros electorales que estos sujetos deberán tomar próximamente, y que, como ya se señaló, según la Cuarta Encuesta Nacional de la Juventud (2003) sería la intención de sólo el 48% de los jóvenes, se apelará a dos axiomas de los planteamientos de Robert Dahl (1991) en una línea cercana a los postulados de la teoría de la decisión o elección racional.

Al abordar este punto es necesario recordar que al hablar de racionalidad de una decisión no se hace necesariamente referencia a un cálculo consciente que toma en cuenta todos los factores involucrados, se puede estar haciendo referencia a la mejor «decisión» de un sistema de acuerdo a sus limitaciones. De hecho, la relevancia de la noción de «categoría política» se asume, en este estudio, por su capacidad para resumir una serie de cuestiones que el sujeto, por limitación de recursos cognitivos, no sería capaz de manejar al detalle, pero que de todos modos, a través de la identificación de éste en el continuo «izquierda-derecha», cobran relevancia al guiar la toma de decisiones vinculadas a este ámbito.

Dahl propone que es menos probable que se intervenga en política si se piensa que no hay diferencias significativas en las alternativas que se presentan y que, por consiguiente, lo que el sujeto haga no contará. Para efectos electorales podríamos extender el análisis señalando que, por ejemplo, si izquierda y derecha, que sintetizan las opciones presentadas, no se perciben significativamente diferenciadas en relación a las consecuencias prácticas de su preponderancia en el manejo del Estado, los sujetos tendrán base para estimar que su elección no incidirá mayormente en el tipo de políticas que se adoptarán, gane quién gane las consecuencias serán relativamente las mismas y la no participación se verá justificada.

Otro axioma de este autor señala que es menos probable que se intervenga en política si se asigna un bajo valor a la recompensa que se espera obtener de esa actividad. Es decir, por ejemplo, que si en las consecuencias de la preponderancia de cualquiera de las dos opciones en el manejo del Estado no se perciben diferencias significativas, el triunfo de cualquiera de las dos no representará de por sí una recompensa para el sujeto; si no hay diferencia no habrá preferencia. Eventualmente las únicas fuentes de motivación, en términos de recompensa, podrían estar asociadas al reconocimiento social o a un sentido cívico no pragmático.

Este cuadro adquiere relevancia ante los resultados obtenidos. Efectivamente el grupo no identificado políticamente, que abarca al 65,4% de los sujetos de la muestra (remitirse a la Tabla 2), arroja altos índices de indiferenciación entre las categorías en cuestión. Esto contrasta especialmente con lo observado en el grupo identificado con la izquierda, donde además de encontrarse la mayor cantidad de información asociada a las categorías, se aprecia que el tipo de contenidos denota claramente la existencia de opciones antagónicas. Para los identificados con la izquierda, en cada acción política incluyendo a las elecciones, pareciese que se ponen en la balanza la justicia, la igualdad y los intereses del pueblo por una parte, vinculadas por ellos a la izquierda; y la injusticia, la desigualdad y los intereses del empresariado, vinculados por ellos a la derecha. Sin duda lo que está en juego para este grupo, si se quiere en términos de unidades de satisfacción, no es comparable con el «Ladrones de izquierda o ladrones de derecha» en el cual podrían pensar los no identificados políticamente.

Todo esto en el fondo plantea una lógica de costo/beneficio muy similar al modelo de cálculo del voto de Magaloni (1994), R=P×B+D-C, en el cual el beneficio esperado (R) resulta de la estimación que haga el elector de su sector, partido o candidato favorito (B), y de si piensa que su voto será decisivo para ganar la elección (P), reforzado esto por su sentido cívico (D) enfrentado a lo que le costará ir a las urnas (C), por ejemplo, en términos de pérdida de tiempo. Según el cálculo el elector vota si los costos (C) son menores que el resultado de P×B+D. Por otra parte, si relacionamos este axioma con lo señalado en el apartado «perspectiva teórica», tenemos que la identificación política, y por ende el significado del eje izquierda-derecha, actúa a nivel de la estimación B.

Retomando lo que tiene que ver con la riqueza semántica hay que señalar tres posibles explicaciones de su correlación positiva con el antagonismo y negativa con la indiferenciación. Se considera un asunto interesante por las preguntas que es posible derivar, y los estudios que puede sugerir.

Demás está decir que la correlación no implica causalidad, pero tampoco la niega. Así una posible explicación, quizás no la más plausible y por ende no la menos interesante, tendría que ver con cierto proceso de diferenciación de las categorías, y de creciente antagonismo, en la medida que un sujeto adquiere más contenidos relacionados con la materia. Es decir, mientras las redes de significado de las categorías conectan más conceptos, más destaca la cualidad de la contraposición; el antagonismo emergería de la riqueza semántica. Planteado en términos más abstractos, no es, necesariamente, que los nodos de la red que forman parte de dimensiones de conflicto emerjan tras cierto umbral de contenidos, más bien estos nodos aumentarían su peso semántico, se acercarían al centro de la red, en la medida que el entorno cultural, por un proceso de transmisión de contenidos, permitiera al sujeto elaborar una síntesis en términos de una serie de contraposiciones fundamentales.

Una segunda explicación entendería al antagonismo como la variable independiente de la relación. En este caso, por medio de la socialización temprana, los sujetos aprenderían, antes que nada, que izquierda y derecha son contrarias. Quizás algo así se haya producido en los cerebros que tuvieron la oportunidad de experimentar en su infancia, tomando partido incluso dado el nivel de compromiso familiar, la coyuntura del si y el no, en que «unos eran los buenos y otros los malos». Esta segunda explicación supondría que en circunstancias como ésta el sujeto no aprende demasiado de política, no tienen una gran riqueza semántica sus conceptos de izquierda y derecha, pero ya aprendió lo fundamental y el resto será construir un significado más rico, construcción facilitada por un medio que sigue siendo similar en cuanto al grado de politización y fomentada por el aprendizaje previo, el antagonismo, que aumentará las probabilidades de que el foco de atención se fije en contenidos políticos. La tercera explicación, la más plausible y por ende menos interesante, es que simplemente la socialización política entrega al mismo ritmo ambas cosas.

Al cerrar este artículo cabe señalar que ha sido necesario parcelar la presentación de la investigación de referencia, como se señaló en la introducción, para facilitar la comunicabilidad del diseño y para desarrollar con la profundidad necesaria la línea de análisis aquí presentada. Por lo mismo no se hizo referencia a resultados y a discusiones que perfectamente podrían dar pie a futuros trabajos, por ejemplo en torno a cierta asimetría que se aprecia entre las categorías con respecto a la relevancia de las nociones ideológicas, o en torno al alto peso de factores históricos en desmedro de temas más bien coyunturales en la atribución de significado al eje en cuestión.

Es de esperar que materias de este tipo sean abordadas por futuros desarrollos desde lo empírico y lo teórico. Es de esperar también que a través de trabajos de este tipo se afiance la —según el autor— fructífera relación entre las ciencias políticas y las de la cognición. Concretamente para las segundas parece de vital importancia generar trabajos en la línea del presentado, trabajos que, implícitamente, reflejan el atractivo de la premisa referida a la transitividad entre los niveles de estudio biológico, psicológico y social, y que intentan no eludir, en el estudio, la complejidad propia de esta transición en la naturaleza.

Valparaíso (Chile), marzo 2006

Apéndice
Definición operacional de variables
Riqueza semántica (R)

Índice definido en función del número total de definidoras utilizadas por un grupo para definir una categoría, de modo que a mayor cantidad de éstos, mayor es la riqueza semántica de la red que da significado a dicho concepto. Cuando se trata de grupos con igual cantidad de sujetos (n’) basta con contar las definidoras entregadas por cada grupo (J) para establecer las comparaciones deseadas, tal como estipula el procedimiento original de la técnica usada. Cuando se trata de grupos que varían en cuanto a la cantidad de sujetos, como en el caso de la investigación tratada, el procedimiento se complejiza, no bastando con dividir J por n’, dado que a medida que n’ crece, la tasa de crecimiento de J disminuye, es decir, las probabilidades de que los sujetos entreguen definidoras nuevas decrecen a medida que n’ aumenta. El procedimiento intuitivo perjudicaría a aquellos grupos que tienen más sujetos.

Valor J Comp

Para el estudio reportado, el autor del presente artículo desarrolló un método que resguarda la cuantificación de la riqueza semántica en grupos con diferentes n’, a través de un cálculo que considera al total de menciones o respuestas entregadas (menc) por los sujetos de cada grupo para definir una categoría. El valor menc no se refiere al número de definidoras entregadas (como el valor J), sino a la suma de la cantidad de respuestas entregadas por cada sujeto sin importar que dichas respuestas se repitan (por ejemplo: si X entrega «libertad», «justicia» y «calidad de vida», y Z entrega «libertad» y «plebiscito», J suma 4 y menc suma 5). El valor J comparable (J Comp) se extrae a partir de la siguiente fórmula: {J Comp = Suj × J ÷ [J ÷ M]}, simplificada en {J Comp = Suj × M}, donde Suj corresponde al menor valor J ÷ M de los entregados por los grupos, donde M corresponde al promedio de menciones entregadas por un grupo (menc ÷ n), y donde, por lo tanto, en términos conceptuales J ÷ M corresponde al mínimo de sujetos que es necesario, por definición respetando el promedio de menciones, para dar cuenta de J. De este modo Suj se establece como una constante para todos los grupos que puede ser entendida como el número de sujetos para establecer comparaciones (para el cálculo es como si todos los n fuesen iguales a Suj), así J Comp no es más que un cálculo de proporciones conocido como «regla de tres simple», donde el razonamiento base es: si J ÷ M sujetos podrían arrojar el valor J real, Suj sujetos podrían arrojar J Comp.

Valor J «z»

Transformación de los J Comp a puntuaciones «z». Permite establecer comparaciones entre los grupos en términos de media y desviaciones estándar.

Valor R%

Tomando como referencia al máximo valor J Comp arrojado por algún grupo para definir alguna categoría (MJ Comp), es posible estimar porcentajes de riqueza semántica para cada categoría en cada grupo según la fórmula { R% = [J Comp × 100] ÷ MJ Comp }.


Antagonismo (A), diferenciación (F) e indiferenciación (I)

Índices definidos en términos de porcentaje para cada categoría. Para conocerlos es preciso conocer los valores VM(A), VM(F) y VM(I), referidos, respectivamente, a la suma de los pesos semánticos (VM) de todas las definidoras del Conjunto SAM, de la categoría en cuestión, que manifiestan una relación de antagonismo con al menos una definidora del Conjunto SAM de la categoría con la cual se compara, a la suma de los VM de aquellas que, sin ser compartidas, no son antagónicas, y a la suma de los VM de aquellas presentes en ambos núcleos. También es necesario conocer el valor VMT, referido, para cada categoría, a la suma de todos los pesos semánticos incluidos en el Conjunto SAM. De este modo es posible encontrar el porcentaje de antagonismo, diferenciación e indiferenciación recurriendo al procedimiento de regla de tres simple.

NOTAS

* Artículo basado en Arredondo et al., 2006.

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Dirección para Correspondencia:
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Recibido: marzo 2006
Aceptado: mayo 2006