SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.13 número1Factores Psicológicos y Sociales Asociados a la Adherencia al Tratamiento en Adolescentes Diabéticos Tipo 1 índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Psykhe (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-2228

Psykhe v.13 n.1 Santiago mayo 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22282004000100001 

 

PSYKHE 2004, Vol. 13, Nº 1, 3 -20

ARTICULO

Familia, Permisividad y Juicio Moral en Estudiantes de Enseñanza Media de la Provincia de Concepción

Family, Permissivity, and Moral Judgement of High School Students of Concepción, Chile

María Elena Mathiesen, Olga Mora, Isis Chamblás y Gracia Navarro
Universidad de Concepción

Dirección para Correspondencia


RESUMEN

Se presenta la moralidad de estudiantes de enseñanza media de la Provincia de Concepción, Chile, medida por la aceptación de conductas morales cuestionables y el nivel de desarrollo del juicio moral. Se presentan relaciones entre moralidad y características del joven y su familia. Para ello, se aplicó una encuesta de carácter social a una muestra representativa de 546 estudiantes. Los resultados muestran una baja permisividad moral, más alta en sexualidad y más baja en moralidad personal y legal. Menos de la mitad de los jóvenes emitieron juicios morales válidos. No se encontraron correlaciones significativas entre permisividad moral y juicio moral. Hubo diferencias significativas de moralidad según sexo y religión. Se detectaron relaciones inversas entre permisividad y funcionamiento familiar, y directas, entre rendimiento escolar y juicio moral.

ABSTRACT

This study describes morality in high school students of the Province of Concepción, Chile. The morality was measured through acceptance of questionable moral behaviors and moral judgment development. Relationships between morality and the characteristics of youths an their families are also presented. A social survey was applied to a representative sample of 546 high school students. The results show low moral permissiveness, higher regarding sexuality and lower in personal and legal morality. Less than half of the subjects submitted valid moral judgments. No significant correlations were found between moral permissiveness and moral judgment development. Significant differences of morality were found according to sex and religion. Inverse relationships were found between permissivity and family functioning. Also, direct relationships were found between academic achievement and moral judgment.


El avance tecnológico ocurrido durante el siglo XX ha producido numerosos cambios en el ámbito sociocultural. éstos han afectado a las familias y a la sociedad, dificultando la mantención de la cohesión social y de las pautas de comportamiento tradicionalmente aceptadas (Álvarez, 1989; Florenzano, 1995; Hoffman, Paris & Hall, 1997). Según diversos autores, entre los cambios que se han producido en los últimos años como producto de estos procesos de modernización, se han afectado las orientaciones de valor de los individuos, que actualmente se centran más en el logro individual que en las metas de tipo colectivo (Merino,1987). Para teóricos de la modernización en el ámbito familiar, aunque el proceso es muy complejo, los principales cambios se pueden resumir en: a) una tendencia al distanciamiento de los lazos con la familia extensa, b) la pérdida de autoridad de los viejos y c) una aproximación al igualitarismo en los roles sexuales (Inkeles, 1983). Esto, en el plano de los roles parentales, habría afectado el ejercicio de la autoridad y la presencia de los padres en el hogar (Valenzuela, 1995), proceso que ha ido cobrando mayor fuerza. Al no contar aún, como sociedad, con una alternativa apropiada para ayudar a las figuras parentales a cumplir con sus funciones en el desarrollo de los hijos, dicho proceso ha ido dejando a los jóvenes de hoy sujetos a riesgos crecientes de verse afectados por problemas tales como embarazo adolescente, drogadicción, delincuencia, alcoholismo juvenil, fracaso y deserción escolar (Cooksey, 1997; Fergusson, Horwood & Lawton, 1990; Fergusson & Lynskey, 1996; Florenzano, 1995; Manlove, 1997; McLanahan, 1988; McLanahan & Sandefur, 1994; Wu, 1996).

Según Elsner, Montero, Reyes y Zegers (2000), el aumento de separaciones matrimoniales que hoy se observa en Chile, podría atribuirse a este proceso de rápidos cambios en la sociedad, entre los que se cuenta la disminución del tiempo compartido, por realizarse gran parte de la vida fuera del hogar y por el desequilibrio en los roles conyugales debido a la incorporación de la mujer al mundo laboral. Este cambio en los modos tradicionales de hacer las cosas, como asimismo, el cambio en los valores, ha sido informado también para Chile, entre otros, por Florenzano (1995). Diversos autores han observado que los hijos de padres separados presentan mayor frecuencia de alteraciones emocionales y conductuales que los hijos de parejas que permanecen unidas y bien avenidas, y que estos efectos son prolongados en el tiempo (Florenzano, 1995; Reyes & Muñoz, 1997 en Elsner et al., 2000).

En esta misma línea, al estudiar el comportamiento sexual de los estudiantes de la Universidad de Concepción, se detectó que las conductas de riesgo como iniciación temprana de las relaciones, alto número de parejas sexuales, relaciones sexuales con personas diferentes al "pololo" o novio y relaciones sin método de anticoncepción, se asociaban fuertemente con la moralidad de los estudiantes, y que la moralidad, a su vez, se relacionaba con variables familiares y de filiación y práctica religiosa, y no con indicadores de status socioeconómico (Mathiesen, Mora, Chamblás, Navarro & Castro, 2002).

De estos hallazgos, surgió el interés por estudiar la moralidad en una población más heterogénea de jóvenes, como es la de los estudiantes de enseñanza media de la Provincia de Concepción; medida por una parte como permisividad frente a conductas controvertidas y, por otra, como el nivel de desarrollo del juicio moral alcanzado o habilidad para discernir entre lo correcto e incorrecto en una situación de dilema moral. También ha sido objetivo de este trabajo analizar cuál es el efecto de las variables de estructura y funcionamiento de la familia sobre la moralidad de estos estudiantes.

Vemos la familia como el agente que cumple, entre otras funciones, con la de ente principal transmisor de valores, especialmente en los primeros años de vida, a través del proceso de socialización de sus nuevos miembros (Craig, 1997; Hoffman, Paris & Hall, 1997; Papalia,1997; Rice,1997). Siguiendo a Bronfenbrenner (1989) la consideramos como un sistema abierto, que tiene una estructura y un funcionamiento y está integrado por personas con orientaciones de valor diversas, que juega un importante papel en la formación de los individuos. Su función educadora fundamental ha sido reconocida en todas las culturas a través de la historia (Levy, 1975; Montenegro, 1995).

Sin embargo, diversos autores señalan que en los últimos tiempos se ha ido produciendo un debilitamiento de las funciones tradicionales de la familia, que han sido transferidas, en parte, a otras instituciones sociales, como escuelas, jardines infantiles y salas cunas, lo que ha contribuido a su pérdida de poder y a la generación de desajustes, desintegración de valores y conflicto de roles (Bernales, 1995; Montenegro, 1995).

Es así como la familia junto con el colegio, los pares y los medios de comunicación social, contribuyen al logro de las tareas que el ser humano debe alcanzar para desarrollarse como persona y contribuir positivamente al desarrollo de los otros y de la sociedad en general (Navarro, González & Recart, 2000).

Si se considera que la influencia familiar constituye parte de uno de los factores del desarrollo humano (factor ambiental), y siguiendo los planteamientos actuales de la psicología del desarrollo (Craig, 1997; Hoffman, Paris & Hall, 1997; Papalia & Olds, 1997; Rice, 1997), el entender a la familia como un subsistema social del que forman parte los jóvenes, quienes se han desarrollado como nuevos miembros de ella, nos lleva a considerar como variables predictoras de las orientaciones de los jóvenes, algunas de estructura y otras de funcionamiento familiar.

Si bien existen diferentes posturas teóricas para el concepto de estructura familiar, para los fines de este estudio se entendió como la composición del grupo familiar en el cual está inserto el estudiante, incluyendo variables como: tamaño, tipo, existencia y número de hermanos, posición ordinal, existencia de separaciones; además de otras características relativamente estables como nivel educacional y ocupacional de los padres, entre otras.

El funcionamiento de la familia, independiente de cuál sea su estructura, parece trascendente para la formación de las orientaciones de valor en los jóvenes. Si se espera una adecuada inserción social, éste debería basarse en relaciones de solidaridad y reciprocidad, así los hijos estarían siendo socializados en el ejemplo de orientaciones hacia los otros, base de una adecuada inserción social.

En este estudio, como variables de proceso se considera el funcionamiento familiar, medido de manera global, por una parte, a través del grado de insatisfacción del estudiante con las relaciones que se dan entre él y los miembros de su familia, y con sus aspiraciones de protección y afecto. Y por otra, con la percepción que declara el estudiante acerca del grado de interacción entre él y los otros integrantes del grupo familiar, y del afecto y la ayuda recibida por él. También se evalúa el grado de compromiso y disposición a obedecer a los miembros de la familia, así como la afectuosidad y el autoritarismo del padre y de la madre o de los adultos a cargo, junto con algunas pautas de crianza tales como: tipos de premio, de castigo, estilo educativo percibido y a qué adulto se percibe como la autoridad frente a los hijos.

Por otra parte, a pesar de que los estudiosos de la familia han resaltado la importancia de los valores (Florenzano, 1995; McLanahan & Sandefur, 1994; Wu, 1996), existen pocos trabajos en esta línea y los que se ha detectado se refieren a orientaciones en áreas específicas, como por ejemplo: personalidad y valores en adolescentes (Gómez, 1985), género y valores (Beutel & Mooney, 1995), valores y socialización infantil (Gerris, Dekovic & Janssens, 1997), diferencias entre generaciones respecto a compromiso con el cuidado y soporte de hijos divorciados (Coleman, Ganong & Cable, 1997). No se han detectado estudios empíricos que relacionen estructura y funcionamiento familiar con orientaciones valóricas de los adolescentes. Los valores son el motor para la vida y los puntos de referencia que guían las actuaciones concretas de las personas, y pensando en la importancia que tiene para las nuevas generaciones la formación en los valores para la convivencia social armónica, Almenar (1999) destaca la necesidad de estudiarlos científicamente en los estudiantes de enseñanza media en España.

De las orientaciones valóricas, para este estudio se seleccionó la moralidad, que constituye un aspecto del desarrollo humano que, como todas las áreas de su personalidad, se forma gradualmente (Piaget, 1932, Kohlberg, 1987 en Celedón, 1986). Sus componentes son:

1. Habilidad de razonamiento general, que constituye la capacidad de organizar y dar sentido a la información disponible en una situación de conflicto moral, es decir, es un desarrollo estructural cognitivo (Piaget, 1967 en Kohlberg, 1987).

2. Toma de perspectiva social, esto es la capacidad de darse cuenta que los otros tienen puntos de vista diferentes a los propios y comprender cómo éstos se pueden relacionar y coordinar entre sí; es la habilidad de mirarse a sí mismo desde la perspectiva de los otros (Selman, 1980 en Vigneaux, 1990). Permite a la persona resolver en forma justa situaciones de conflicto moral, porque puede anticipar las necesidades de los demás y fomentar la justicia social y convivencia sana.

3. Juicio o razonamiento moral, para Kohlberg (en Vigneaux, 1990) es la habilidad para discernir entre lo que es correcto o incorrecto en una situación de dilema moral, es decir, en aquellas situaciones en que entran en conflicto valores apreciados por la persona. Este componente determina la acción por la vía de los derechos y deberes que surgen a partir de la situación; al respecto, se ha observado que una mayor madurez de juicio moral aumenta la predisposición a comportarse moralmente (Kohlberg, 1987).

4. Factores afectivos, que son los encargados de energizar y motivar la conducta moral. Entre ellos los más estudiados han sido la empatía y la culpa, que son los componentes del desarrollo moral que preceden a la conducta de ayuda, actuando como elementos motivadores de la conducta moral (Hoffman, Paris & Hall, 1997; Staub, 1978 en Vigneaux, 1990).

5. Conducta moral, luego de una decisión en la que participan todos los factores anteriores, el hombre hace efectivo su desarrollo moral en una conducta moral. ésta puede ser: conducta prosocial y altruista (actos voluntarios e intencionales para beneficiar a otros sin la anticipación de recompensas externas) conducta de cooperación (cuando dos o más personas trabajan para lograr una meta común, logrando una recompensa mayor que la que cada uno hubiera logrado por separado), y autocontrol o inhibición de actos prohibidos (evitación de actos que hieran a otros, así como la capacidad para respetar normas sociales en ausencia de control externo) (Staub, 1978 en Vigneaux, 1990).

De los cinco componentes de la moralidad, este estudio se centra, dentro del ámbito del juicio moral, en la permisividad hacia determinados comportamientos, medida a través de las apreciaciones del encuestado sobre el grado en que considera aceptables ciertas conductas controvertidas legales, sexuales y de honorabilidad personal; además, se dimensiona el desarrollo del juicio moral por categorías, en aquellos alumnos que presentaron juicios válidos.

En síntesis, y por lo anteriormente expuesto, el propósito de este estudio es conocer dos aspectos de la moralidad: la permisividad frente a conductas moralmente controvertidas y el desarrollo del juicio moral de los jóvenes estudiantes de enseñanza media. Así como el estudio tuvo por objetivo evaluar el efecto de variables de estructura y funcionamiento de las familias de los jóvenes estudiados, sobre su permisividad y juicio moral. A la vez que inspeccionar el efecto de la permisividad moral sobre algunos comportamientos y características psicosociales de los jóvenes.

De allí que en este trabajo se plantee como hipótesis que el funcionamiento de la familia, más que su estructura, se relaciona con las orientaciones valóricas de los jóvenes y que éstas probablemente tienen efectos en los problemas que ellos perciben en su vida.

Método

Participantes

El universo estuvo constituido por los estudiantes de enseñanza media de la Provincia de Concepción, del que se tomó una muestra de 546 jóvenes, 297 que cursaban enseñanza media durante el año 1999 y 246 en el año 2001.

En el año 1999, para seleccionar las unidades de análisis, se utilizó el muestreo estratificado en etapas. Primero, del listado de instituciones de enseñanza media de la Secretaría Ministerial de Educación de la Octava Región, se tomó al azar el 50% de los establecimientos existentes, estratificados por comuna y tipo de dependencia. En el año 2001 se tomó todos los establecimientos que no se habían incluido en la muestra de la primera etapa y que aceptaron colaborar, salvo el caso de tres de comunas rurales que tenían sólo un liceo municipal, en éstos se volvieron a considerar, cuidando no repetir la encuesta a los alumnos que ahora cursaban tercero y cuarto medio. En el año 1999 hay una proporción algo mayor de jóvenes debido a que cuando en una comuna había un número impar de establecimientos resultando, por ejemplo, uno y medio, se tomaron dos. Hubo siete colegios que rehusaron colaborar, cuatro de Concepción, uno de Talcahuano, uno de San Pedro y uno de Chiguayante. En ambas ocasiones la encuesta fue idéntica, salvo que sólo en el año 2001 se aplicó el GIBS, que por razones de costo no se aplicó en 1999.

En las dos oportunidades, de los listados de curso de cada establecimiento, de primero a cuarto medio, se tomó al azar un curso por nivel y dos alumnos por curso, uno de cada sexo; en el caso de colegios no mixtos, se seleccionaron los ocho del mismo sexo, la muestra real resultó con igual cantidad de hombres y mujeres en ambas etapas (ver Tablas 1 y 2).

Tabla 1
Número de alumnos por comuna y por tipo de colegio



Tabla 2
Número de alumnos por comuna y año de ingreso a la muestra

Instrumentos

Para medir la moralidad:

1. Escala de Comportamientos Morales Controvertidos (The Morally Debatable Behaviors Scale) de Harding y Phillips, 1986 (en Robinson, Shaver & Wrightsman, 1991): mide el grado de permisividad respecto a tres factores: sexualidad, legalidad y honorabilidad personal. El instrumento cuenta con 22 ítems que expresan comportamientos moralmente cuestionables, acerca de los cuales el entrevistado debe manifestar su grado de aceptación, puntuando desde 1, que significa nunca aceptable, hasta 10, siempre aceptable. Esta escala puede ser usada como medida global. Además se divide en tres sub-escalas: moralidad sexual, moralidad personal u honorabilidad y moralidad legal. Para mayores antecedentes sobre la forma y confiabilidad de este instrumento ver Mathiesen, Mora y Castro, 1998; Mora, Mathiesen, Navarro, y Navarro, 2002.

2. Para medir el desarrollo del juicio moral se usó la Prueba Objetiva de Reflexión Sociomoral, en su forma corta (SROM-SF) elaborada por Gibbs y Basinger (1987 en Vigneaux, 1990) fue diseñada para medir el juicio o razonamiento moral en niños y jóvenes, entre 12 y 18 años. Es equivalente a la Escala de Juicio Moral de Kohlberg (1987), pero de aplicación y corrección más simple. Se administra en forma grupal su aplicación toma 25 minutos y aproximadamente. Solicita a las personas expresar su pensamiento en relación a dos dilemas netamente Kohlbergianos, que tienen algunas modificaciones en cuanto a formato de respuestas y organización, con el fin de hacerlo de aplicación grupal y facilitar la recolección y puntuación de la información (Vigneaux, 1990). La prueba cuenta con un programa computacional que excluye los protocolos y los ítems no válidos y evalúa las respuestas válidas1, por esta vía se obtienen dos tipos de puntaje: a) puntaje objetivo de madurez sociomoral (SROM-SF) y b) estadio global del desarrollo del juicio moral. Este puntaje corresponde a un estadio o etapa del juicio moral, según estos estadios y la edad de la persona evaluada, el mismo programa construye cuatro categorías cualitativas de desarrollo del juicio moral: insatisfactorio, satisfactorio, bueno y muy bueno.

En relación a las características psicométricas del instrumento original (confiabilidad y validez), Gibbs y Basinger (1987 en Vigneaux, 1990), realizaron un acucioso estudio del SROM-SF en la población norteamericana, obteniendo resultados adecuados de confiabilidad y validez para jóvenes de dieciséis años, tanto estudiantes como delincuentes.

Para medir funcionamiento familiar:

1. Apgar Familiar de Smilkstein modificado, que evalúa el grado de interacción, apoyo y afecto que percibe el sujeto en su familia (Maddaleno, 1986) y que ha sido ampliamente usado en Chile.

2. Escala de Funcionamiento Familiar de Feetham (Roberts & Feetham, 1982) modificada por el equipo investigador. Se trata de un instrumento que mide insatisfacción con el funcionamiento familiar en familias con hijos enfermos, por lo que se eliminaron los ítems relacionados con la enfermedad y con las interacciones de pareja; y se agregaron otros relativos a las relaciones con los padres y los hermanos. Los ítems relativos a la pareja han sido usados anteriormente por este equipo investigador con resultados adecuados a nuestra realidad (Mathiesen, 1989; Mathiesen, Mora & Castro, 1999).

3. Escala de Familismo de Bardis (en De Miguel, 1967) que mide compromiso, disposición a ayudar, a obedecer o estar cerca de los integrantes del sistema total parental, tanto del núcleo familiar como de la parentela. Puede ser usada con dos subescalas: a) integración a la familia nuclear (diez primeros ítems) y b) integración de la familia extensa (los seis últimos). En este estudio se utilizó con ocho y cuatro respectivamente.

Otros instrumentos utilizados fueron:

1. Escala de Problemas Juveniles Percibidos, confeccionada por el equipo investigador, incluye 19 problemas sobre los que se pide al estudiante marcar cuáles afectan a la juventud actualmente, cuáles a alguno de sus amigos y por último al encuestado mismo. Se dejó un espacio para que incluyeran otros no mencionados (para mayores antecedentes ver Mora, et al., 2002).

2. Escala para Medir Grado de Felicidad de Braudburn y Caplovits modificada por De Miguel (1967).

3. Una encuesta, confeccionada ad hoc, para indagar acerca de la estructura familiar, la historia académica y algunas variables relacionadas con los roles paternales. En esta encuesta, se incluyeron todos los instrumentos descritos anteriormente, con excepción de la prueba para evaluar el desarrollo del juicio moral.

Procedimiento

La aplicación de las encuestas fue realizada por dos equipos entrenados de cuatro estudiantes de quinto año de la carrera de Servicio Social en la primera etapa y de las carreras de Psicología y Servicio Social en la segunda. Para asegurar el anonimato y el secreto que se deseaba garantizar a los encuestados, se solicitó en cada institución educativa una sala, en la que se reunió a los ocho estudiantes aleatoriamente seleccionados. Después de darle las instrucciones pertinentes, se les entregó primero la encuesta de autorespuesta, solicitándoles que la contestaran sin indicar sus nombres. El encuestador permaneció en el lugar hasta recibir la última encuesta. Este proceso se desarrolló en aproximadamente 45 minutos, luego de un descanso de 15 minutos, se dio las instrucciones para la prueba de juicio moral, la que demandó alrededor de 30 minutos. La recolección de los datos se realizó durante los meses de octubre y noviembre del año 1999 y de septiembre a noviembre del 2001.

El análisis estadístico de los datos fue realizado por el equipo investigador utilizando el programa SAS (Statistical Analysis System).

Resultados

Las características psicométricas de la Escala de Moralidad de Harding y Phillips (1986 en Robinson et al., 1991) fueron analizadas en un estudio en alumnos universitarios, demostrándose alta confiabilidad y validez convergente, además de coherencia teórica, indicativa esta última, de adecuada validez (Mathiesen, Mora & Castro, 1998). Sin embargo, por tratarse de estudiantes algo más jóvenes, se calculó la confiabilidad de la escala con el Coeficiente Alpha de Cronbach, encontrándose una alta consistencia interna (.85). Además, como indicativas de validez, se detectaron las mismas diferencias según religión, informadas por los autores de la escala (mayor permisividad en los ateos, ver Tabla 4) y según sexo, informadas por Tamayo (1993). Por otra parte, los resultados son similares a los encontrados en universitarios (Tamayo, 1993) y las relaciones significativas detectadas, consistentes con la teoría, por tanto indicativas de validez.

Con respecto al Test Gibbs, por tratarse de un instrumento estandarizado para Chile (Vigneaux, 1990) no se evaluaron sus características psicométricas.

Se presentará primero una breve comparación de ambas sub-muestras, pues los datos se recolectaron en dos etapas, con dos años de intervalo. Luego, se describirá la moralidad, y por último, se analizará las relaciones de ésta con las otras variables seleccionadas para este estudio, se pondrá énfasis en las relaciones con permisividad moral. Además se inspeccionará la existencia de relaciones de estas mismas variables con las categorías de desarrollo del juicio moral, dejando para un estudio posterior el análisis pormenorizado de las relaciones con la validez del juicio moral y los niveles del desarrollo de juicio moral.

Algunas Características de la Muestra

Al comparar las características de los estudiantes según el año de ingreso a la muestra, no se detectaron diferencias significativas en ninguna de las variables descriptivas de los jóvenes o sus familias, sólo en el ámbito de las dimensiones de su vida académica, y a pesar de no haber diferencias en los promedios de notas del año anterior (5.56 en la primera etapa y 5.58 en la segunda) ni del semestre anterior (5.65 y 5.63 respectivamente) en la segunda etapa, se detectó un promedio significativamente mayor de notas rojas, declaradas para el semestre en curso, que sube de 0.67 en 1999 a 2.07 en el 2001 (t = 7.39, p < .0001). También hubo diferencias significativas según el ejercicio de la autoridad paterna, así un 6% menos de padres ejercen la autoridad familiar y un 5% más de adolescentes están bajo la autoridad de "otros" (chi2 =10.96, p< .01).

Aunque no significativas, existen algunas diferencias entre ambas muestras, que por su magnitud vale la pena consignar; así hay un 2% menos de dueñas de casa y un 3% menos de casadas, en el año 2001. Estos datos son consistentes con lo reportado en la prensa como hallazgos del último Censo.

Como se puede apreciar en la Tabla 3, al comparar los promedios de permisividad moral total, por niveles y por indicadores, no hay diferencias significativas en los resultados totales ni por niveles. En la comparación por indicador, se observa un promedio significativamente mayor de aceptación de la homosexualidad y del divorcio en el 2001, y una tendencia clara a una menor permisividad frente al matar en defensa propia (p <.08).

Tabla 3
Comparación de los promedios de permisividad moral según año 1999 o año 2001

Moralidad del Estudiante de Enseñanza Media de la Provincia de Concepción

En la Tabla 4 se describe pormenorizada y globalmente la permisividad de los estudiantes del total de la muestra, en los tres aspectos que evalúa la escala en referencia. Luego se presentan sucintamente los niveles de juicio moral de los alumnos de enseñanza media entrevistados en el año 2001.

Como se puede apreciar en cuanto a la permisividad moral de los alumnos estudiados, se detectó un promedio total de 2.98, con una desviación estándar de 1.21. Los promedios por niveles fueron: el más bajo, en permisividad personal con 2.69 y una desviación estándar de 1.3; mientras que el más alto correspondió a permisividad sexual, con 3.24, una desviación estándar de 1.54; el promedio de moralidad legal se ubica en posición intermedia con 2.75 y una desviación estándar de 1.33.

En la primera parte de la tabla se incluyen los promedios de aceptación de las conductas morales controvertidas, incluidas en la Escala de Moralidad de Harding y Phillips, ordenadas de mayor a menor permisividad. En la segunda columna se informa la desviación estándar, no se excluyó el rango debido a que en todos fue el máximo, de 1.00 a 10.00. Al observar la tabla se puede apreciar que las conductas cuyo promedio de permisividad es más bajo, en orden creciente, son: el aborto, sacar auto ajeno sin permiso y fumar marihuana. Todas ellas bajo los dos puntos promedio de aceptación, estas conductas son también las con menor variación respecto del promedio. En el otro extremo, la mayor permisividad se ubica en matar en defensa propia (5.36), seguida del divorcio, guardar dinero encontrado, no cancelar tarifa en el transporte público y las relaciones sexuales en menores de edad. Todas conductas con promedios de aceptación sobre los cuatro puntos, son además las que presentan mayores desviaciones.

Un aspecto destacable es el alto promedio de aceptación de la eutanasia (3.55), llama la atención que sea más alto que el de comportamientos también referidos a suprimir vidas, como el suicidio y el aborto con 2.24 y 1.84 respectivamente; y que el de ítems como evadir impuestos (2.82) o la infidelidad (2.24) que han sido tradicionalmente de mayor aceptación social y que implican, frente a la ley chilena, delitos menos graves que el asesinato, aunque se realice por piedad.

En cuanto al juicio moral, de los 251 alumnos a los que se les aplicó el instrumento para medir el nivel de desarrollo del juicio moral, sólo 121 emitieron juicios válidos ante las disyuntivas morales propuestas, lo que representa un 48.2%. De este porcentaje, un 5.8 presentó un desarrollo insuficiente para su edad y un 38.0% satisfactorio, mientras que en el 34.7 el 21.5% se detectó un desarrollo del juicio moral, muy bueno y bueno respectivamente.

Al comparar los promedios de permisividad moral según si el juicio moral era válido o no, no hubo diferencias significativas. Por otra parte, los promedios de permisividad tampoco fueron significativamente diferentes según las categorías de desarrollo del juicio moral.

Relaciones de la Permisividad Moral con Otras Variables

Los valores por surgir de la experiencia pueden ser afectados por las condiciones de la sociedad, sin embargo, una vez establecidos operan también como variables independientes que canalizan las acciones (Williams, 1979). Por tanto, en este artículo analizaremos primero la moralidad, como variable dependiente, y en segundo lugar, presentaremos sus posibles efectos sobre algunas dimensiones de los jóvenes.

Moralidad según variables que caracterizan al joven. Como se puede apreciar en la Tabla 5, se encontraron diferencias significativas en la moralidad según el sexo; los resultados demuestran una mayor permisividad en los estudiantes de sexo masculino. Por niveles de permisividad, las diferencias entre hombres y mujeres se mantienen en moralidad legal y personal, mientras que desaparecen en permisividad sexual. En cuanto a las categorías desarrollo del juicio moral, también se encontraron diferencias significativas (chi2 11.05, p < .01), las mujeres tienen mayoritariamente, desarrollo bueno o muy bueno (29 y 40% respectivamente), mientras que en los hombres la mayor proporción se da en juicio satisfactorio, con en 47%. Con la edad, no hubo ninguna relación significativa, probablemente debido al bajo rango de variabilidad de la edad; la media fue de 16.31 años, la desviación estándar de 1.39, con un rango entre 14 y 20 años. Tampoco hubo diferencias significativas según el curso al que asistía el estudiante, muy probablemente por la misma razón, sólo cuatro cursos de variación; hubo una tendencia a mayor proporción de juicio bueno y muy bueno en tercero y cuarto, y satisfactorio en primero y segundo (p < .11).

Por último, no se detectaron diferencias en cuanto a las categorías de desarrollo del juicio moral según la religión del estudiante. Sí en cuanto a permisividad se observó que los jóvenes que se declararon evangélicos, mormones o de otras religiones tuvieron promedios significativamente más bajos de permisividad que aquellos sin religión; el promedio de los católicos se ubicó en posición intermedia, no diferente de los que se declararon sin religión ni de los evangélicos o de los mormones, aunque sí de los practicantes de "otras" religiones. Con respecto a la moralidad sexual, la significación de estas diferencias aumenta. Mientras que en moralidad personal disminuye y en legal se pierde.

Tabla 5
Moralidad (permisividad y nivel de juicio moral) según sexo y religión del estudiante de enseñanza media de la Provincia de Concepción


Moralidad según estructura familiar. No se detectaron diferencias de moralidad según variables tradicionalmente consideradas de estructura familiar, tales como tipo y tamaño de la familia, estado civil de los padres, número de hermanos, número de años de convivencia con la pareja actual de los padres; sólo se observó en los hijos de solteras, una tendencia a mayor permisividad sexual y a una mayor proporción de juicio moral satisfactorio.

De las otras características estructurales incluidas en este estudio, el nivel socio económico familiar, al medirlo por el número de bienes de la familia, se relacionó con la permisividad moral del estudiante; a mayor número de bienes, mayor permisividad global (r = .12, p < .005) y sexual (r= .17, p < .0001), mientras que en legal y personal la significación desaparece. No hubo diferencias significativas en las categorías de desarrollo del juicio moral según el número de bienes.

Como otro indicador de estatus se consideró el tipo de colegio al que asistían los jóvenes. Hubo diferencias significativas de permisividad según éste, los alumnos de colegios particulares no subvencionados presentaron un promedio de permisividad global más alto que los alumnos pertenecientes a todos los otros tipos de colegios. Cuando se analizan las diferencias por niveles según el tipo de colegio, se observa que aumentan en moralidad sexual, disminuyen en moralidad personal y desaparecen en legal. En las categorías de juicio moral también hubo diferencias según el tipo de colegio, los municipales tienen la proporción mayor de juicio satisfactorio, mientras que en los por administración delegada y particulares no subvencionados y subvencionados, la mayor proporción corresponde a juicio muy bueno (67%, 64% y 48% respectivamente). Sin embargo, por tratarse de cuatro categorías de juicio moral y cuatro tipos de colegios, para 121 casos, y debido a que presentaron juicio válido sólo tres alumnos de colegios de administración delegada, las pruebas de significación no son confiables.

Tabla 6
Moralidad del estudiante de enseñanza media según indicadores de nivel socio-económico: número de bienes y tipo de colegio (n = 546)

Por otra parte, también en el ámbito del nivel socio económico familiar, como se puede ver en la Tabla 7, se detectó diferencias en los promedios de permisividad sexual según la educación de la madre, siendo el promedio más alto el de los hijos de madres con educación alta, y el más bajo, el de los alumnos cuyas madres no tenían educación; todas las otras categorías educacionales están en posición intermedia, sin diferencias significativas entre sí. En el caso del padre, los promedios de permisividad sexual por categoría educacional, son muy similares a los promedios según la educación de la madre (F = 4.46, p < .0006), sin embargo, debido a que el promedio significativamente más bajo, de los hijos de padres sin educación, tenía sólo dos casos, no incluimos estos resultados. Con respecto a las categorías de desarrollo del juicio moral, también hubo diferencias según la educación de los padres, las mayores proporciones de juicio muy bueno se presentan cuando la educación de la madre o el padre es universitaria, mientras que en los otros tipos de educación, los porcentajes mayores se dan en la categoría juicio satisfactorio.

Tabla 7
Moralidad del estudiante de enseñanza media según educación de los padres (n = 546)

Permisividad moral según funcionamiento familiar. Se encontró asociación de todos los indicadores de funcionamiento familiar con la permisividad moral, así, se detectó una correlación positiva débil pero altamente significativa entre la insatisfacción con el funcionamiento familiar y la aceptación de comportamientos cuestionables, en el sentido que a mayor insatisfacción con el funcionamiento familiar, mayor permisividad moral global y por niveles. Por el contrario, no se detectó diferencias en las categorías de desarrollo del juicio moral según la insatisfacción con el funcionamiento familiar, tampoco con sus subescalas, sólo una tendencia clara: a menor insatisfacción con el apoyo familiar, mayor desarrollo del juicio moral.

En cuanto al grado de interacción y apoyo familiar (Apgar Familiar) que, como ya se vio, fue otra de las dimensiones del funcionamiento familiar que se analizaron, se encontró una correlación inversa, a mayor interacción y apoyo familiar, menor aceptación de conductas cuestionables. Las correlaciones también son bajas pero de significación alta, excepto en permisividad sexual en que la significación es menor (p < .01). Tampoco se observó asociación entre esta dimensión del funcionamiento familiar y el desarrollo del juicio moral.

Con la variable familismo total, se encontró la misma tendencia a correlacionar inversamente, mientras mayor es el familismo del joven, menor es su permisividad moral. Estas correlaciones no alcanzan significación en la moralidad personal y legal (p < .06 y p < .08 respectivamente), mientras que sí son significativas en permisividad global y sexual. Para familismo hacia la familia nuclear, las correlaciones inversas se mantienen, con la misma fuerza, para permisividad global y sexual, mientras que en el caso del familismo hacia la familia extensa, baja la significación con permisividad global, desaparece con sexual y aparece significación, aunque de muy baja fuerza, con permisividad legal y personal. En cuanto al desarrollo del juicio moral, no se encontró asociación con el familismo (ver Tabla 8).

Tabla 8
Correlaciones (r de Pearson) de variables de funcionamiento familiar con permisividad moral

Otros aspectos de funcionamiento familiar que se consideraron fueron algunas pautas de crianza, tales como: grado de autoritarismo y de afectuosidad de los padres, tipo de premio, tipo de castigo y estilo educativo. En cuanto al tipo de castigo, que se midió con una pregunta abierta, llama la atención que casi el 30% de los estudiantes no la responden y un 13% declaran que no los castigan nunca. Los castigos más declarados son: sin salida, reto y suspención de privilegios, con un 22%, un 15% y un 12% respectivamente. En el caso de permisividad moral global, hay diferencias significativas sólo entre los que son castigados con la pieza, que fueron únicamente cinco, y todos los otros castigos, incluidos los que no responden y los que declaran que no los castigan nunca.

Diferencias similares, también con significaciones parecidas, se dan para moral personal (F = 2.19, p < .03) y legal (F = 2.33, p < .02). En el caso de permisividad sexual la tendencia es la misma, pero pierde significación (F = 1.84, p < .07). No hubo diferencias significativas en las categorías de juicio moral según el tipo de premio o de castigo. Tampoco hubo diferencias significativas en ninguna de las dimensiones de permisividad moral, según el tipo de premio con que se refuerzan los buenos comportamientos, que también se midió con una pregunta abierta. Hubo un 21% de los estudiantes que no contestaron y, de los que respondieron, el 25% declaró que no recibían ningún tipo de premio por su buen comportamiento. Los premios más utilizados fueron: privilegios tales como permisos para salir o para ver televisión o invitar amigos, con el 27%; estímulos sólo verbales, verbales y caricias, y verbales y materiales, con el 14%, el 11% y un 13% respectivamente y sólo materiales, con el 10% de la distribución.

En cuanto a quién ejerce la autoridad, si observamos la cantidad de jóvenes por categoría, se aprecia que en el 59% de los casos, son ambos padres los que ejercen la autoridad; hay un 10.5 de los alumnos entrevistados que declara que es su padre, en el 25%, es la madre quien ejerce la autoridad y en un 5.5%, lo hace otro adulto, distinto a los padres. Si comparamos la permisividad moral según estas categorías, vemos que tienen un promedio significativamente más alto aquellos alumnos que son mandados por "otros", comparados con los que declaran que en su caso la autoridad es ejercida por ambos padres, o sólo por el padre. Los jóvenes que están bajo la autoridad de la madre presentan un promedio de permisividad global intermedio, no diferente de los primeros ni de los últimos. En el caso de la permisividad por niveles, se da la misma tendencia pero se pierde la significación estadística (p < .09 para permisividad personal, p < .12 sexual y p < .15 para legal). Esta variable no mostró efectos significativos sobre el desarrollo del juicio moral.

Con respecto al autoritarismo del padre, al observar la proporción de alumnos por categorías, se constata que la mayoría, el 42%, considera a su padre como autoritario y, aproximadamente, el 13% lo califica de muy autoritario; hay un 26% que declara que es poco autoritario y un 9% nada autoritario. Destaca un 10% al que no corresponde responder esta pregunta, lo que nos sugiere que, a lo menos para uno de cada diez de los jóvenes entrevistados, el padre no existe. Al comparar los promedios de permisividad según el grado de autoritarismo percibido por el estudiante en su padre, se encontraron promedios significativamente diferentes en permisividad sexual. El promedio de los hijos que perciben a su padre como nada autoritario, es significativamente más alto que el de los que declaran que es autoritario; en posiciones intermedias, decrecientes y no significativamente diferentes, se encuentran los promedios de los hijos de padres poco autoritarios, muy autoritarios y la categoría no corresponde. En permisividad global, aunque la tendencia es la misma, no existe significación estadística, lo mismo ocurre con la permisividad en el nivel personal y legal; el autoritarismo de la madre no influye en la permisividad moral global, ni en ninguno de sus niveles. Tampoco se detectó asociación significativa del autoritarismo de los padres con las categorías de desarrollo del juicio moral.

En cuanto a la afectuosidad de los padres, la del padre no presentó efectos significativos sobre ninguna de las dimensiones de la moralidad, sin embargo, nos parece interesante informar que, aunque la mayoría de los alumnos percibe a su padre como cariñoso o muy cariñoso, con un 27 y un 36% respectivamente, hay un 10% de adolescentes cuyo padre es inexistente, un 6% que declara que es nada afectuoso y un 21% que lo considera poco cariñoso, es decir, existe una proporción importante, de más de un tercio de adolescentes, que tienen problemas de afecto paterno. Con respecto a la afectuosidad de la madre, hay sólo tres casos que no corresponden y la gran mayoría, el 53%, declara que su madre es muy cariñosa, seguido de un 34% que la considera cariñosa y un 13% poco cariñosa. Además, la afectuosidad de la madre tiene efecto sobre la permisividad, el promedio de los que declaran que su madre es poco afectuosa es significativamente mayor que el de los hijos de madres muy cariñosas; el promedio de los que las perciben como cariñosa está en posición intermedia, no diferente significativamente del primero ni del último. Para los niveles de moralidad sexual y legal, los resultados son muy similares (F = 3.54, p < .03 y F = 3.39, p < .03 respectivamente) para moral personal, el promedio de los hijos de madres poco cariñosas es significativamente menor que los promedios de los hijos de madres cariñosas o muy cariñosas, la tendencia general es: a mayor cariño de la madre, menor permisividad personal. En cuanto al desarrollo del juicio moral, no se encontró asociación de la afectuosidad de la madre con las categorías del desarrollo del juicio moral.

Con respecto al estilo educativo del hogar, pedimos al estudiante que eligiera de una lista cuál era el de su casa. La gran mayoría (53%) declaró que el estilo educativo de su casa era intermedio, ni estricto ni permisivo, le sigue un 22% que lo considera democrático, hubo también un décimo de la distribución que lo calificó de estricto y otro según el humor del momento, por último, un 5% manifestó que el estilo educativo de su casa era permisivo. Al analizar la permisividad moral según el estilo educativo se detectaron diferencias significativas, siendo el promedio más alto el de los jóvenes en cuyas casas el estilo educativo era según el humor del momento y él más bajo el de los hijos de padres estrictos; en posiciones intermedias de permisividad están los estilos permisivo, democrático e intermedio. Por niveles la tendencia es la misma, las diferencias se acentúan en el caso de la permisividad personal, son muy similares en legal y pierden significación en sexual (F = 1.35, p < .25). En esta muestra el estilo educativo del hogar no se asocia significativamente con las categorías del desarrollo del juicio, sí se pudo observar una tendencia a una mayor proporción de juicio moral muy bueno en los alumnos que declaran un estilo educativo democrático, a más juicio satisfactorio en los pertenecientes a hogares con estilo según humor e intermedio y a mayor proporción de juicio insatisfactorio cuando el estilo era permisivo (ver Tabla 9).

Posibles efectos de la permisividad moral del estudiante sobre algunas de sus características o comportamientos. Al relacionar la moralidad con algunas dimensiones psicosociales del joven tales como percepción de su calidad como estudiante, percepción de su popularidad y grado de felicidad, se encontró relaciones significativas sólo de la permisividad moral con el grado de felicidad. Al observar el número de integrantes por categorías (ver Tabla 10), se aprecia que en los estudiantes entrevistados hay proporciones iguales, de un 45% cada una, que se declaran muy felices y felices. Por otra parte existe un 10% que se considera poco feliz. En cuanto a las diferencias de permisividad moral según el grado de felicidad declarado, se detectó un promedio significativamente mayor en el grupo que se declara poco feliz. Según niveles, los resultados son muy similares para moralidad legal y personal. En moralidad sexual la tendencia es la misma pero sin significación estadística (F = 1.88, p < .15). No se detectaron diferencias según categorías de desarrollo del juicio moral.

Tabla 10
Grado de felicidad declarado y resultados del estudiante de enseñanza media de la Provincia de Concepción según su moralidad

También se analizó el efecto de la moral sobre el rendimiento académico: promedio de notas del año anterior y del semestre anterior, número de notas altas, número de notas bajas, existencia de repitencias y cantidad de repitencias. En permisividad moral se detectó sólo una correlación inversa débil y de significación baja, de permisividad legal con el promedio del semestre anterior y el número de notas sobre cinco (r = -.09, p < .04 y r = -.10, p < .02 respectivamente).

En cuanto al desarrollo del juicio moral, hubo la misma relación, los estudiantes de la categoría juicio muy bueno tienen un promedio de notas del semestre anterior significativamente más alto que las otras tres categorías, que no presentaron diferencias entre sí. Con el promedio de notas del año anterior la tendencia fue la misma pero no alcanzó significación estadística (p < .12). También hubo asociación significativa con el número de notas rojas, la categoría de juicio muy bueno tiene un promedio significativamente más bajo de notas rojas que la de juicio insatisfactorio, mientras que las otras dos categorías de juicio moral están en posición intermedia, con promedios sin diferencias significativas del primero ni del último.

Por otra parte, se encontró relación de la moralidad del estudiante, con la cantidad de problemas que percibe como afectándolo a él mismo; así, a mayor permisividad, mayor cantidad de problemas personales. No se encontró correlación de la permisividad con la cantidad de problemas percibidos por el joven como característicos de la juventud actual o de sus amigos. En cuanto al efecto del desarrollo del juicio moral, se detectó diferencias significativas en los promedios de problemas percibidos en la juventud actual según categorías de juicio, los jóvenes con juicio insatisfactorio presentan un promedio significativamente mayor que los de juicio muy bueno. Con la percepción de los problemas de los amigos no se observó diferencias significativas y con los propios hubo una tendencia clara a menos problemas a medida que aumenta el desarrollo del juicio moral, así los que tienen juicio insatisfactorio perciben en su vida un promedio de 3.43 problemas, mientras que los de juicio muy bueno tienen un promedio de 2.52 (ver Tabla 11).

Tabla 11
Cantidad de problemas que percibe el estudiante como propios y de sus amigos y de la juventud en general según su moralidad

Discusión

En cuanto a la moralidad detectada en los estudiantes de enseñanza media de nuestra provincia, se encontró una amplia variabilidad en el nivel de aceptación de la mayoría de las conductas consignadas en la escala de Moralidad de Harding y Philipps. Los estudiantes se declaran como menos permisivos en moralidad personal y más permisivos en el ámbito sexual. Sus niveles de permisividad son, en general, moderados, la mayoría de los comportamientos analizados están bajo los tres puntos promedio de aceptación. La más baja aceptación correspondió a: el aborto, la drogadicción, el sacar auto ajeno sin permiso; al otro extremo, con la mayor aceptación, se ubican: matar en defensa propia, el divorcio, conservar dinero encontrado, no cancelar el transporte público y tener relaciones antes de la mayoría de edad. La comparación entre la permisividad medida en 1999 y 2001 no muestra diferencias significativas, salvo un incremento significativo de la permisividad frente a la homosexualidad y el divorcio y una tendencia a la disminución de la aceptación del matar en defensa propia. Si se compara estos resultados con los obtenidos en los estudiantes universitarios (Mathiesen, Mora & Castro, 1998, 1999), estos últimos fueron menos permisivos en lo legal e igualmente, su mayor ámbito de aceptación de conductas controvertidas, se dio en lo sexual. Por otra parte, con respecto a las conductas específicas más aceptadas, son todas coincidentes con las más permitidas por los universitarios, salvo no pagar transporte público, que no aparece entre los comportamientos más aceptados por los alumnos de la Universidad de Concepción. En tanto que los menos permitidos, salvo usar auto ajeno, no coinciden con los informados por los universitarios, para ellos los más inaceptables fueron: el soborno, la amenaza a trabajadores en huelga y los asesinatos políticos.

En cuanto al desarrollo del juicio moral, algo menos de la mitad de los alumnos evaluados presentó la capacidad de emitir juicios morales válidos, de éstos, aproximadamente, dos quintos presentaron juicio satisfactorio o muy bueno, un cuarto bueno y algo menos del 6% insatisfactorio.

No hubo asociaciones significativas entre ambas dimensiones de la moralidad. Sin embargo, entendiendo la permisividad moral como la aceptación de comportamientos morales que son socialmente controvertidos y el juicio moral como la habilidad para discernir entre lo que es correcto o incorrecto en una situación en que entran en conflicto valores apreciados por la persona, en una cultura y época específica, entonces, la falta de asociación significativa entre ambas variables en esta investigación, por una parte, confirma la teoría en relación al tema, ya que en el primer caso la persona sólo declara la orientación hacia un valor independiente de otros, mientras que en el segundo, se está evaluando el nivel de desarrollo moral de sus argumentos para optar entre dos valores igualmente importantes; y por otra parte, la permisividad encontrada frente a algunas conductas, podría estar indicando que en nuestra sociedad éstas estarían siendo cada vez más aceptadas y menos controvertidas.

Aún así, parece importante profundizar en el estudio del juicio moral, por una parte, comparando los estudiantes que emitieron juicios morales válidos con aquellos cuyos juicios fueron inconsistentes y, por otra, analizar con más profundidad las relaciones entre los resultados de ambos instrumentos para detectar cuáles son las dimensiones de la permisividad moral que se asocian con el desarrollo del juicio moral. Se espera, en un futuro próximo, entregar algunos resultados en relación a esos asuntos.

De las características del estudiante analizadas, el sexo del joven es una de las que explica su moralidad. Las mujeres presentaron mayores proporciones de juicio moral muy bueno y bueno y un promedio de permisividad más bajo en moralidad total, personal y legal; con moralidad sexual sólo hubo una tendencia en el mismo sentido. A este respecto, se debe consignar que en el estudio anterior, en los estudiantes universitarios varones analizados en 1995 (Mathiesen, Mora & Castro, 1998), sí se observó mayor permisividad sexual en los hombres que en sus compañeras del género femenino. Esto nos estaría indicando cambios en el sentido de una creciente permisividad sexual de las mujeres, que se corroboraría con la comparación entre los promedios del 1999 y 2001, aunque la diferencia no alcanza significación. Diferencias valóricas según el sexo de los adolescentes, también han sido informadas por Tamayo (1993), para Brasil y Estados Unidos. Otra variable analizada fue la religión, que no mostró relación con el desarrollo del juicio moral, pero sí alguna importancia para explicar la permisividad moral. Así, los que se declaran sin religión, tienen más alta aceptación de conductas moralmente controvertidas. Estos resultados concuerdan con lo informado para estudiantes universitarios, donde además, los que declaraban no tener credo religioso, eran los que tenían proporciones significativamente mayores de conductas sexuales de riesgo. La edad y el curso no se relacionaron con la moralidad, probablemente por homogeneidad de la muestra a este respecto; hubo sí una tendencia, a mayor proporción de juicio bueno y muy bueno en tercero y cuarto, e insatisfactorio y satisfactorio en primero y segundo.

Ninguna de las variables, tradicionalmente consideradas como de estructura familiar, se asoció significativamente con la moralidad, esto nos estaría indicando que esta dimensión familiar no explicaría la moralidad de los adolescentes. De las otras dimensiones que en este estudio se consideraron como estructurales, el estatus socio económico de la familia, representado por la cantidad de bienes del hogar y el tipo de colegio al que asiste el estudiante, mostraron alguna relación con la moralidad, en el sentido que se asoció el mayor nivel económico con mayor permisividad moral, especialmente en el ámbito sexual, y con proporciones mayores de juicio moral bueno o muy bueno. La educación de los padres o personas a cargo fue importante para explicar las categorías de desarrollo del juicio moral alcanzadas, los hijos de padres o madres universitarios tienen mayor proporción de juicio moral bueno o muy bueno, que los hijos de padres con otros niveles educacionales. Mientras que la ocupación de los padres no fue explicativa de la moralidad de estos estudiantes.

El funcionamiento familiar sí se correlacionó significativamente con la moralidad del estudiante, en su dimensión permisividad moral. Hubo correlación directa de la permisividad con la insatisfacción con el funcionamiento familiar, a mayor insatisfacción mayor permisividad; y correlación inversa con el grado de interacción familiar, a mayor interacción menor permisividad; con el familismo hubo una tendencia en este mismo sentido inverso, significativa sólo con la permisividad sexual y más fuerte con el familismo hacia la familia nuclear. Esto nos permite concluir que los jóvenes satisfechos con el funcionamiento de sus familias, pertenecientes a familias cuyo grado de interacción es alto y que sienten apego y compromiso hacia sus parientes, presentan menor permisividad moral. Con respecto al juicio moral, sólo hubo una tendencia clara, en el sentido que a menor insatisfacción con el apoyo familiar, mayor desarrollo del juicio moral. Al parecer el efecto de las relaciones familiares en las categorías de desarrollo del juicio moral, no es tan claro y merece análisis más pormenorizados, los que se espera realizar a futuro.

Todo lo anterior estaría indicando que, cualquiera sea el tipo de familia, lo importante para la formación de los jóvenes es que su funcionamiento sea adecuado. Estos resultados, son concordantes con lo planteado por las Políticas Ministeriales de Educación (Ministerio de Educación, 2002).

En otro ámbito del funcionamiento, el de las normas de crianza, el estilo educativo mostró alguna importancia respecto a la permisividad moral, los padres que sancionan según su humor tienen hijos con mayor permisividad personal que los padres estrictos. Esta relación entre la percepción de inconsistencia en el estilo educativo y la mayor permisividad, así como la tendencia a menor permisividad en quienes perciben a sus padres como autoritarios y a sus madres como afectuosas, estaría reflejando la importancia que tienen estas variables, relativas a la interacción padres hijos, en la aceptación de conductas controvertidas por parte de los estudiantes. Llama la atención la menor permisividad de los hijos de padres que son percibidos como autoritarios y de madres como cariñosas, lo que estaría dando cuenta de un estilo tradicional de los roles en las familias de estos jóvenes. Por todo lo anterior, parece interesante también profundizar en este tema en otras investigaciones.

Con respecto al posible efecto de la moralidad en algunas características del estudiante, se puede concluir, en primer lugar, que los más permisivos se declaran menos felices. En segundo lugar, en cuanto a lo académico, que a mayor desarrollo del juicio moral, mejor rendimiento académico. Esto último, estaría mostrando que la capacidad cognitiva es más importante en el desarrollo del juicio moral que muchas de las características familiares estudiadas, lo que estaría corroborando lo informado en otras investigaciones sobre una asociación entre ambas variables (Hoffman, Paris & Hall, 1997).

En cuanto a la cantidad de problemas que el joven percibe como propios, hay una correlación positiva con la permisividad moral, a mayor permisividad mayor cantidad de problemas percibidos en la propia vida. Se aprecia una asociación entre la mayor permisividad, la percepción de poca felicidad y de mayor cantidad de problemas en la propia vida, lo que podría indicar que estos jóvenes han construido un concepto de felicidad como la ausencia de problemas. Para el juicio moral, se detectó una tendencia clara a percibir menos problemas a medida que aumenta el desarrollo del juicio moral, lo que podría estar indicando que un buen desarrollo del juicio moral contribuiría a percibir menos problemas y mayor felicidad.

En síntesis, con respecto a nuestra hipótesis, se ha demostrado la importancia del funcionamiento familiar en la formación valórica de los jóvenes, a lo menos en lo que respecta a la permisividad moral. Así como la transcendencia del desarrollo moral en su vida futura. De lo anterior se desprende la urgente necesidad de que los padres, o las personas a cargo de los jóvenes, reciban el mayor apoyo posible, para que cumplan su importante función de educadores, en los diversos ámbitos de la vida de los estudiantes, y muy particularmente, en el del desarrollo moral de las futuras generaciones.

Notas

María Elena Mathiesen, Departamento de Sociología. Olga Mora e Isis Chamblás, Departamento de Servicio Social. Gracia Navarro, Departamento de Psicología.

1 Programa elaborado el año 2002 y provisto por la Fundación Juan Pablo II.

Referencias

Almenar, N. (1999). Los valores en los jóvenes: Estrategias de diagnóstico. Paideia, 26, 9-30.         [ Links ]

Álvarez, M. (1989). Cambio social y familia. Revista de Sociología, 4, 23-30.         [ Links ]

Bernales, M. S. (1995). Las relaciones familiares en el Chile de los 90. Proposiciones, 26, 13-33.         [ Links ]

Beutel, A. M. & Mooney, M. M. (1995). Gender and values. American Sociological Review, 60, 436-448.         [ Links ]

Bronfenbrenner, U. (1989). Ecological systems theory. Annals of Child Development, 6, 187-249.         [ Links ]

Celedón, M. (1986). Diseño y aplicación de un programa educativo para desarrollar el razonamiento moral y las estrategias de enfrentamiento a problemas morales, en adolescentes chilenos de clase media. Tesis para optar al Título de Psicólogo. Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.         [ Links ]

Coleman, M. L., Ganong, L. & Cable, S. (1997). Beliefs about women´s intergenerational family obligations to provide support before and after divorce and remarriage. Journal of Marriage and Family, 59, 165-176.         [ Links ]

Cooksey, E. (1997). Consequences of young mothers' marital histories for childrens' cognitive development. Journal of Marriage and the Family, 59, 245-261.         [ Links ]

Craig, G. (1997). Desarrollo psicológico. México: Prentice Hall.         [ Links ]

De Miguel, A. (1967). Tres estudios para un sistema de indicadores sociales. Madrid: Fundación FOESSA Euramerica.         [ Links ]

Elsner, P., Montero, M., Reyes, C. & Zegers, B. (2000). La familia: Una aventura. Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile.         [ Links ]

Fergusson, D. M., Horwood, L. & Lawton, J. (1990). Vulnerability to childhood problems and family social background. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 31(7), 1145-1160.         [ Links ]

Fergusson, D. & Lynskey, M. (1996). Adolescent resiliency to family adversity. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 37, 281-291.         [ Links ]

Florenzano, R. (1995). Familia y salud de los jóvenes. Lecciones, 39, 73-77.         [ Links ]

Gerris, J., Dekovic, M. & Janssens, J. (1997). The relationship between social class and childrearing behaviors: Parents' perspective taking and value orientations. Journal of Marriage and the Family, 59, 834-847.         [ Links ]

Gómez, L. (1985). Dimensiones de personalidad y valores interpersonales en adolescentes. Revista Latinoamericana de Psicología, 17(2), 193-203.         [ Links ]

Hoffman, L., Paris, S. & Hall, E. (1997). Psicología del desarrollo hoy. Vol. II. Madrid: McGraw Hill.         [ Links ]

Inkeles, A. (1983). Exploring individual modernity. New York: Columbia University Press.         [ Links ]

Kohlberg, L. (1987). Child, psychology and childhood education. New York: Longman.         [ Links ]

Levy, M. (1975). Organizaciones familiares y de parentesco. En El proceso de modernización y la estructura de la sociedad. Una perspectiva para el análisis de los asuntos internacionales (pp. 301-347). Madrid: Apuntes Madrid.         [ Links ]

Maddaleno, M. (1986). Enfoque familiar y los problemas de salud en el adolescente. En Salud familiar (pp. 125-145). Santiago: Facultad de Medicina, Universidad de Chile.         [ Links ]

Manlove, J. (1997). Early motherhood in an intergenerational perspective: The experience of a British cohort. Journal of Marriage and the Family, 59(2), 263-279.         [ Links ]

Mathiesen, M. E. (1989). Modernidad y funcionamiento familiar en la provincia de Concepción. Revista de Sociología, 4, 31-46.         [ Links ]

Mathiesen, M. E., Mora, O. & Castro, M. (1998). Valores de los estudiantes de la Universidad de Concepción, Chile: Una aplicación de la Escala de Comportamientos Morales Controvertidos. Revista Latinoamericana de Psicología, 30(1), 121-136.         [ Links ]

Mathiesen, M. E., Mora, O. & Castro, M. (1999). Comportamiento sexual de los estudiantes universitarios y características familiares y personales asociadas. Avances en Psicología Clínica Latinoamericana, 17, 7-20.         [ Links ]

Mathiesen, M. E., Mora, O., Chamblás I., Navarro G. & Castro, M. (2002). Valores morales y familia en estudiantes de enseñanza media de la Provincia de Concepción. Revista de Psicología Universidad de Chile, 11(2), 55-67.         [ Links ]

McLanahan, S. S. (1988). Intergenerational consequences of family disruption. American Journal of Sociology, 94, 130-152.         [ Links ]

McLanahan, S. S. & Sandefur, G. (1994). Growing up with a single parent: What hurts, what helps. Cambridge, MA: Hardvard University Press.         [ Links ]

Merino, J. M. (1987). Independencia y modernidad psicosocial. Tesis para optar al Grado de Magister en Ciencias Sociales. Santiago: Universidad de Chile.         [ Links ]

Ministerio de Educación. (2002). Política de participación de padres, madres y apoderados/as en el sistema educativo. Santiago de Chile: División de Educación General.         [ Links ]

Montenegro, H. (1995). Familia y sociedad: Una relación en crisis. Revista Trabajo Social, 65, 17-27.         [ Links ]

Mora, O., Mathiesen, M. E., Navarro, G. & Chamblás, I. (2002). Problemas personales percibidos por los estudiantes de enseñanza media de la Provincia de Concepción, Chile, y variables asociadas. Estudios Sociales, 109(1), 37-59.         [ Links ]

Navarro, G., González, A. & Recart, I. (2000). Participación de los padres en el proceso educativo de sus hijos: Estudio exploratorio en dos escuelas municipales. Paideia, 28, 127-141.         [ Links ]

Papalia, D. & Olds, S. W. (1997). Desarrollo humano. Bogotá: McGraw Hill.         [ Links ]

Rice, P. (1997). Desarrollo humano. México: Prentice Hall.         [ Links ]

Roberts, C. & Feetham, S. (1982). Assessing family functioning across three areas of relationship. Nursing Research, 31(4), 231-235.         [ Links ]

Robinson, J., Shaver P. & Wrightsman, L. (1991). Measures of personality and social psycological attitudes. Vol 1. San Diego, CA: Academic Press.         [ Links ]

Tamayo, A. (1993). Valores de los adolescentes: Ejes motivacionales. Acta Psychiatry Psychology, 39(2), 140-151.         [ Links ]

Valenzuela, M. E. (1995). Hogares con jefatura femenina: Una realidad invisible. Proposiciones, 26, 117-130.         [ Links ]

Vigneaux, M. E. (1990). Adaptación de un instrumento para evaluar el juicio moral: Prueba Objetiva de Reflexión Sociomoral-Forma corta de Gibbs y Basinger. Tesis para optar al Título de Psicólogo. Santiago de Chile: Pontificia Universidad Católica de Chile.         [ Links ]

Williams, R. (1979). Valores: Concepto de valores. Enciclopedia Internacional de Ciencias Sociales, 10(610). Madrid: Aguilar.         [ Links ]

Wu, L. (1996). Effects of family instability, income, and income instability on the risk of premarital birth. American Sociological Review, 61, 386-406.         [ Links ]


Correspondencia a: La correspondencia relativa a este artículo deberá ser dirigida a María Elena Mathiesen. Fono: 42-203105. E-mail: mmathies@udec.cl

Esta investigación ha recibido financiamiento de la Dirección de Investigación de la Universidad de Concepción, Chile, a través de los proyectos 99.173021-1.0 y 200.173024-1.3.