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 número37KAMASKA, KAMARIKUN Y MÜCHULLA: PRÉSTAMOS LINGÜÍSTICOS Y ENCRUCIJADAS DE SENTIDO EN EL ESPACIO CENTRO Y SUR ANDINOMULTICULTURALIDAD E INTERCULTURALIDAD: DESAFÍOS EPISTEMOLÓGICOS DE LA ESCOLARIZACIÓN DESARROLLADA EN CONTEXTOS INDÍGENAS índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
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Alpha (Osorno)

versión On-line ISSN 0718-2201

Alpha  no.37 Osorno dic. 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22012013000200019 

 

ARTÍCULO

 

INTERACTIVIDAD LINGÜÍSTICA CASTELLANO/MAPUDUNGUN DE UNA COMUNIDAD RURAL BILINGÜE1

Linguistic interaction between spanish and mapudungun in a rural bilingual community

 

Aldo Olate Vinet*

Paula Alonqueo Boudon**

Jaqueline Caniguan Caniguan***

Universidad de La Frontera*, Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades, Instituto de Estudios Indígenas, Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicación, Temuco Chile.

Universidad de La Frontera**, Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades, Departamento de Psicología, Temuco, Chile.

Dirección para correspondencia


Resumen

Se presenta la dinámica sociolingüística del contacto entre el mapudungun y el castellano de Chile en una comunidad2 rural bilingüe mapuche-castellano. Se analiza la interacción lingüística entre los códigos en dominios vinculados con la transmisión intergeneracional, ámbitos de uso y eventos comunicativos que ocurren en la comunidad. La información se obtuvo a partir de la aplicación de un cuestionario sociolingüístico dirigido a 20 habitantes de la zona lafkenche de Isla Huapi, IX Región de La Araucanía. Los datos proporcionados permiten describir los procesos interactivos entre ambos códigos y proyectar la formación de una variedad de castellano particular que se habla en estas comunidades. Lo anterior, bajo el marco de referencia propuesto por Godenzzi (2007), quien valida la formación de variedades singulares, las cuales se originan en situaciones de conflictos sociolingüísticos históricos que operan bajo dinámicas de oposición y complementariedad.

Palabras clave: Interactividad lingüística, ámbitos de uso, transmisión intergeneracional, sociología del lenguaje.


Abstract

This research exposes the sociolinguistic contact between mapudungun and Spanish of Chile inside of a bilingual rural community mapuche/spanish. We review the linguistic interaction between both codes in sociolinguistics domains related with the intergenerational transmission, the sociolinguistic domains and the communicative events. The information has been extracted from a sociolinguistic questionnaire applied to 20 people living in the lafkenche area of Isla Huapi. The collected data allows us to describe the interactive processes between the codes and to predict the formation of a different type of Spanish spoken in these communities. All of this occurs under the framework suggested by Godenzzi (2007) who validates the formation of particular language varieties, which are created in situations of historical sociolinguistic conflicts characterized by dynamics of opposition and complementarity.

Key words: Linguistic interaction, sociolinguistics domains, transmission, language sociology.


 

1. FUNDAMENTOS

La dinámica de la interactividad lingüística se fundamenta en las relaciones antagónicas que existen en espacios sociales específicos, entre dos o más códigos lingüísticos y/o dos o más variedades lingüísticas. Dicha relación provoca influencias en doble vía, estas afectan el estatus, el corpus, la valoración social y la difusión de los códigos en contacto (Godenzzi, 2007). En línea con estas afirmaciones, se sostiene que una lengua o variedad se estructura social e históricamente en situaciones de conflictos sociolingüísticos, que son establecidos sobre la base de dinámicas de oposición y complementariedad.

La noción de interactividad utilizada en este artículo se define a base de la orientación hacia el otro y la relación antagonista, lo anterior en un sentido que implica la construcción de la vida en sociedad. De acuerdo con esto: “el concepto de relación antagonista es ambivalente: puede expresar tanto la disociación y la violencia como la coordinación y la convergencia” (Godenzzi, 29).

Se identifican, en la dinámica lingüístico-interactiva, tres movimientos,3 a saber: la universalización, la vernacularización y la emergencia. Dichos movimientos son interdependientes y complementarios. De esta manera, el proceso de universalización consiste en la legitimación de una lengua o variedad como medio comunicativo universal en un espacio geosocial dado. La vernacularización, por otro lado, conlleva un proceso porque la lengua universalizada se adopta en ciertos ámbitos locales. Esta adopción comporta la interiorización de formas lingüísticas particulares motivadas por la situación de contacto de lenguas. Finalmente, la emergencia, proceso mediante el cual se universaliza lo local y se localiza lo universal, es un movimiento de síntesis que singulariza la forma del registro o variedad (Godenzzi, 2007).

Los procesos anteriormente definidos deben aplicarse sobre contextos de desarrollos históricos y sociales que acontecen en determinadas comunidades idiomáticas, lingüísticas y de habla. En este marco, la universalización se comprenderá en función de la imposición en las diferentes comunidades de habla de la variedad o lengua “oficial” o legitimada por el Estado. En nuestro caso, considerando que el castellano se constituye en la lengua oficial de la población que vive en el territorio chileno, es lógico inferir que las minorías étnicas tendrán que apropiarse del idioma y lo convertirán en el vehículo comunicativo tanto en entornos intraétnicos como en extragrupales, provocando de esta manera una vernacularización y posterior emergencia de la variedad.

En palabras de Godenzzi:

“como momento histórico, los movimientos (procesos de universalización, vernacularización y emergencia)4 aparecen en el eje del tiempo, ya sea precediéndose o coincidiendo; y en determinadas etapas, un movimiento puede cobrar mayor jerarquía que los otros. Como momento sociocultural, ese juego de movimientos (procesos) aparece en un espacio en el que los hablantes y sus modalidades de habla ocupan posiciones relativas” (30-31).

De acuerdo con estas apreciaciones, la interactividad lingüística ocurre en el marco del desarrollo histórico y social de una comunidad. En esta dinámica pueden imponerse tanto la universalización, la vernacularización o la emergencia. En el caso puntual de la interacción entre el castellano y el mapudungun pueden observarse claramente los procesos/movimientos señalados. La universalización implica imposición y hegemonía de una tradición idiomática, lo anterior se refleja en las dinámicas de castellanización históricas que han acontecido en las zonas bilingües mapuche/castellano (Durán y Ramos, 1986, 1989).5 En estos espacios se ha difundido, prestigiado y fijado el estatus de la lengua española a tal punto que dicho código se ha impuesto como vehículo de comunicación en las comunidades bilingües (Sepúlveda, 1984). La vernacularización, en tanto, tiene lugar dentro de la misma dinámica, pero a partir de la apropiación y adaptación de la lengua hegemónica por parte de los hablantes de la comunidad. Un ejemplo de vernacularización sería el caso del “castellano mapuchizado” (Hernández y Ramos, 1979, 1983, 1984; Lagos y Altamirano, 1988; Santullano y Contreras, 1995; Contreras, 1998, 1999), el cual se constituiría en un registro étnico que implica la resistencia y adaptación de la comunidad al idioma hegemónico imperante. Finalmente, la emergencia aparece en el marco de los procesos migratorios y en los contextos urbanos.

En suma, estos macroprocesos ocurren en el espacio social (Godenzzi, 2007) e implican, ya en el nivel de la acción, procesos de cambios y convergencias lingüísticas. En este marco, la sociolingüística será la disciplina encargada de observar y dar cuenta de la interactividad lingüística en el seno de las diversas comunidades de habla que tienen conflictos sociolingüísticos.

En el presente trabajo se quiere dar cuenta de esta interactividad mediante el estudio de los contextos sociolingüísticos que se observan en una comunidad bilingüe determinada. La definición de los contextos sociolingüísticos se establece a partir de la frecuencia de uso de la lengua vernácula y del castellano local, por una parte, y del grado de exposición que tienen los hablantes al castellano estándar (Godenzzi, 2003). Antes bien, debe considerarse la gran diversidad de contextos sociolingüísticos en poblaciones rurales bilingües tradicionales indoamericanas. Lo anterior, trae como consecuencia la variabilidad en los procesos de apropiación de la lengua castellana por parte de los hablantes, aunque seguramente el mecanismo de apropiación sea el mismo.

Nuestro estudio se enfoca sobre la interactividad lingüística en relación con la situación de contacto entre el castellano y el mapudungun. Son dos los aspectos que revisaremos, a saber: (1) ámbitos de uso y eventos comunicativos; (2) transmisión intergeneracional. Antes de ingresar a la dimensión metodológica de nuestro estudio, definiremos brevemente cada uno de los aspectos que se analizarán.

1.1. Ámbitos de uso y eventos comunicativos

Esta temática se inserta dentro de lo que Fishman (1971) denominó la conservación y desplazamiento del idioma. Este fenómeno se ocupa de analizar la relación entre cambio y/o estabilidad de las pautas de uso del idioma. Los procesos psicológicos y culturales que se desarrollan en poblaciones bilingües son también parte de los temas de estudio de esta línea. Sin embargo, el foco de la problemática se centra en el uso habitual del lenguaje en el espacio y tiempo social.

Los conceptos nucleares, en torno a los cuales se organiza esta temática, son el bilingüismo social y las variaciones de uso del idioma: variación en los medios de comunicación, variación en la manifestación, variación en los ámbitos.

Resulta particularmente trascendente para nuestro estudio la variación en los ámbitos de uso, esta se refiere a los espacios del comportamiento idiomático donde se observan cambios de idioma en términos de dominios de uso lingüístico (Fishman, 1971). En este contexto se trataría de los casos en los que un idioma se emplearía con mayor frecuencia que otro.

El problema recae en la definición y/o la estipulación de ámbito de uso lingüístico en comunidades bilingües. Sin embargo, a pesar de lo complejo que resulta definir esta noción, se sostiene la idea de que los ámbitos implican contextos institucionales y buscan designar o clasificar las situaciones de interacción que ocurren con frecuencia en ambientes multilingües particulares. Atendiendo a estas ideas, los ámbitos de usos se constituyen como herramientas útiles para captar la preferencia idiomática y los temas vinculados con sucesos socioculturales frecuentes. Las preferencias idiomáticas son acumulables entre los individuos de la comunidad y se constituyen en uno de los factores que implica los procesos de mantención y desplazamiento (Fishman, 1974, 1982).

La designación de un ámbito o dominio de uso comporta el conocimiento de la dinámica sociocultural de los ambientes multilingües en determinados momentos de la historia de la comunidad. En este marco, para Fishman (1974:384) un ámbito es: “una estructura sociocultural abstraída de los temas de comunicación, relaciones e interacciones entre los que se comunican y los lugares donde se lleva a cabo la comunicación de acuerdo con las instituciones de una sociedad y las esferas de actividad de una cultura, de manera tal que el comportamiento individual y las pautas sociales puedan distinguirse y, sin embargo, relacionarse entre sí”.

Un término que puede considerarse sinónimo de ámbito es el de dominio. Los dominios, al igual que los ámbitos, son puntos de anclaje de los sistemas de valores vinculados al uso de una lengua por contraste con otra. El dominio es una abstracción que se refiere a esferas de actividades donde se combinan tiempos, lugares y papeles sociales específicos (Romaine, 1996). Los dominios son determinados por los temas de discusión, por las relaciones de roles y por el espacio físico o lugar donde ocurre la interacción (Saville Troike, 2005).

Los eventos comunicativos, a diferencia de los ámbitos de uso, se refieren a los momentos y lugares concretos en los que ocurre el acto comunicativo. Por lo general, los eventos comunicativos ocurren en el seno de la comunidad y los hablantes que en ellos interactúan deben adecuarse pragmática y sociolingüísticamente al acontecimiento en cuestión (Saville Troike, 2005).

Las situaciones comunicativas son los contextos dentro de los cuales ocurre la comunicación. Una situación comunicativa mantiene una configuración general consistente de actividades. En el contexto del evento comunicativo ocurre el suceso comunicativo, este es una entidad ilimitada, ya que el suceso puede comprender desde una llamada telefónica hasta un ritual formal. Para los objetivos de esta investigación hemos restringido la noción de suceso comunicativo al ámbito ritual formal (Saville Troike, 2005). De esta manera, un evento comunicativo como un Ngillatun se distinguirá de un ámbito de uso como “el camino” o “la iglesia” en el sentido de que el Ngillatun conlleva rutinas comunicativas formales con límites más claramente definidos. Los ámbitos, en este caso, se proyectan sobre los espacios físicos y las instituciones culturales donde ocurren las interacciones, mientras que los eventos o situaciones comunicativas se vinculan con patrones de usos culturalmente más regulares, que implican una mayor lealtad lingüística y un escenario cultural formal definido.

1.2. Transmisión intergeneracional

Otro de los factores relevantes para la mantención y desplazamiento de las lenguas y, por consiguiente para la interacción lingüística se inserta en el dominio de la transmisión intergeneracional de las lenguas o variedades. Este fenómeno comunicativo, que ocurre por lo general a nivel íntimo en el núcleo familiar, da cuenta de los patrones de uso y la transmisión de los códigos o variedades que interactúan. Esta dimensión del análisis es trascendental, pues permite percibir los procesos de socialización lingüística temprana del niño, los modelos existentes en la comunidad y la dinámica de uso/interacción generacional de las lenguas en contacto.

En este marco, proponemos la noción de direccionalidad de la transmisión, la cual se entiende en el marco de la interacción entre los agentes de la comunidad que protagonizan el evento comunicativo. De esta forma, la lengua utilizada por el niño para comunicarse con el adulto implica la dirección niño-adulto; la respuesta del adulto hacia el niño es entendida también como un mensaje dirigido adulto-niño. En situaciones de contacto, las lenguas utilizadas en las interacciones de niños, jóvenes, adultos y ancianos pueden alternar.

Así, en el caso de la interacción mapuche/castellano, puede ocurrir que un anciano dirija su mensaje en mapudungun y el niño responda en castellano, del mismo modo, un adulto puede dirigir el mensaje en castellano mezclado o mapudungun mezclado y recibir una respuesta tanto en mapudungun como en castellano, dependiendo de su interlocutor. La motivación del uso de una u otra lengua se basaría, fundamentalmente, en factores vinculados con la pragmática, la competencia lingüística, la funcionalidad de las lenguas, la lealtad, los temas de conversación, sucesos comunicativos, etcétera.

Por otro lado, en el marco de la lingüística de contacto, Thomason y Kaufman (1988) plantean que uno de los factores relevantes que induce el cambio y/o variación en un sistema lingüístico es la transmisión del código en el entorno sociolingüístico donde ocurre el contacto. De este modo, las situaciones sociolingüísticas de transmisión intergeneracional se constituyen como factores que influyen en los procesos de variación y/o cambio de lenguas.

La transmisión intergeneracional del lenguaje ocupa un lugar central en los procesos de transmisión cultural. La cultura se transmite por medio del lenguaje, mediante la interacción cotidiana que hay entre el niño y el grupo del que forma parte. Esta transmisión y socialización se da con el grupo de pares, en el barrio, en la escuela, etc., en este sentido, destacan Ghio y Fernández (2008), la construcción de la realidad es inseparable del entorno social y cultural en el que el niño adquiere el lenguaje. De esta manera, el aprendizaje del lenguaje por medio de la interacción permite al niño formar la imagen de la realidad que está a su alrededor.

El hecho de que dos individuos hablen la misma lengua, el mismo registro o variedad, implica el reconocimiento identitario entre los participantes del evento comunicativo. Implica, además, que los sonidos y signos lingüísticos utilizados por los actores del evento sean validados y reconocidos en los mensajes y significados transmitidos por los hablantes (Ghio y Fernández, 2008).

La transmisión intergeneracional, por lo tanto, es fundamental para los procesos de socialización lingüística temprana y tardía, para la adopción y uso de una variedad, registro o lengua compartida socioculturalmente en diversas comunidades de habla. De aquí que este indicador sea una pieza trascendental para analizar la situación de conflicto sociolingüístico entre los códigos en contacto.

2. LA INVESTIGACIÓN

2.1. Objetivo de la investigación

El objetivo de este estudio es describir y analizar la situación de interacción lingüística entre el castellano y el mapudungun en una comunidad rural bilingüe. Dicha descripción se enfocará sobre las relaciones antagónicas que hay entre estos códigos en cuanto a las dimensiones de los ámbitos de uso, eventos comunicativos y la transmisión intergeneracional.

2.2. Método
2.2.1. Participantes

La muestra estuvo formada por 20 adultos comuneros hablantes bilingües mapuche/castellano, residentes en la zona rural lafkenche de Isla Huapi, lugar en el que habitan 800 personas aproximadamente pertenecientes a comunidades mapuche-lafkenches.

Los criterios de inclusión fueron: (1) pertenecer a alguna comunidad de la isla; (2) habitar en la isla durante un periodo prolongado y (3) tener algún pariente en la escuela de la comunidad.

2.2.2. Instrumento
Se utilizó un cuestionario sociolingüístico de elaboración adhoc denominado “Ambitos de uso y literacidad de la relación entre el castellano y el mapudungun” consistente en 53 preguntas distribuidas en tres secciones: a) Datos de identificación, b) Interacción lingüística, y c) Literacidad y oralidad.

2.2.3. Procedimiento
Para resguardar los aspectos éticos se tomó contacto con los participantes para informales de los objetivos del estudio, la voluntariedad de la participación y la confidencialidad de los datos. Los participantes fueron entrevistados individualmente por un investigador durante un periodo aproximado de una hora en una sala de clases de la escuela de la comunidad. Para facilitar la comprensión de las preguntas del instrumento, estas fueron leídas en voz alta por el entrevistador quien, a continuación, registró por escrito la elección del participante. Finalizado el proceso se entregó un pequeño incentivo económico por la participación en el estudio.

2.3. Resultados
En este artículo se presenta el análisis de los datos correspondientes solo a la segunda parte del cuestionario (sección titulada: “el habla de la comunidad”), la cual se focaliza en la interacción entre los códigos en contacto. En este dominio se distinguen dos dimensiones: ámbitos de usos y eventos comunicativos, y transmisión inter-generacional.

2.3.1. Ámbitos de uso y eventos comunicativos
En esta sección describiremos los resultados obtenidos del análisis de las respuestas de los participantes a cuatro preguntas referidas a la frecuencia del uso del mapudungun y el castellano en diferentes “lugares”. Las dos primeras se refirieron a la frecuencia de uso de las lenguas en nueve eventos comunicativos que se realizan en la comunidad, a saber: (1) machitun; (2) ngillatun; (3) siembra/cosecha; (4) palin; (5) velorio; (6) reuniones de la comunidad; (7) fiestas familiares; (8) actos escolares; (9) reuniones de apoderados. Específicamente se preguntó ¿Con qué frecuencia habla usted mapudungun/castellano en los “lugares” que se mencionan a continuación? Para ambas preguntas las opciones de respuestas fueron: casi siempre, a veces, casi nunca y no responde.

En la Tabla 1 se pueden observar las frecuencias de uso del mapudungun y el castellano en los eventos comunicativos antes señalados. Así, los eventos donde más se habla la lengua mapuche son de carácter ceremonial: machitun con 60% y ngillatun con 80%; además, el palin con 60% se constituye como otro dominio donde se hace un uso frecuente del mapudungun. Por otro lado, si se analiza la frecuencia de la categoría ‘a veces’ se observa un alto grado de alternancia de códigos en los eventos siembra/cosecha (50%), velorio (50%), fiestas familiares (50%) y reuniones de apoderados (55%). Sin embargo, esta alternancia muestra una tendencia al uso del español en algunos dominios y al uso del mapudungun en otros.

Respecto del español, se aprecia un alto porcentaje de uso para los eventos que se realizan en la escuela. Cuestión lógica por lo demás, ya que la institución educativa cumple una función fundamentalmente castellanizadora. Específicamente, el castellano se utiliza más en los actos escolares y las reuniones de apoderados con 60% y 65%, respectivamente



Por otra parte, los datos permiten advertir un continuo en los eventos comunicativos, ya que en un extremo se encuentran las situaciones comunicativas adscritas a la cultura y lengua mapuche, mientras que en el otro extremo se observan sucesos comunicativos que se enmarcan en ámbitos “chilenos”. En este marco, es lógico suponer que el uso frecuente del mapudungun ocurrirá en el extremo de las prácticas culturales propias y, por otro lado, el castellano se reportará en espacios culturales ajenos. Sin embargo, existen varios dominios donde se da la alternancia de códigos, esto es, el uso fluctuante de los códigos en contacto. Por lo tanto, en estas dimensiones, el comportamiento sociolingüístico es variable y contribuye al uso de variedades tanto del español como del mapudungun. La situación alternante en los usos favorece la activación de procesos de desplazamiento, cambio lingüístico y utilización de registros/variedades singulares. Los porcentajes de corte en la frecuencia ‘a veces’ para los usos del mapudungun y el castellano en los eventos siembra/cosecha, velorio, reuniones de la comunidad, fiestas familiares y reuniones de apoderados; demuestran un uso “mixto” de ambos códigos, lo que se traduce en la alternancia de códigos en los eventos. Esta alternancia estará condicionada por los agentes que interactúan en el suceso comunicativo, los cuales pueden pertenecer a distintas generaciones.

La reflexión anterior es corroborada con las tendencias conductuales señaladas por los encuestados. En especial en los dominios donde se realizan prácticas culturales propias hay menor uso de la lengua española y, por el contrario, en los lugares donde las actividades son culturalmente ajenas se utiliza más el castellano y menos el mapudungun. No obstante, debe destacarse que tanto en contextos rituales (Ngillatun) como en juegos ceremoniales (Palin) se evidencia la alternancia de códigos, esto quiere decir que se utiliza en algún grado el castellano en estas ceremonias6.

Esta interacción entre los códigos debe contribuir a la formación de una variedad de castellano propio de la comunidad, en palabras de Godenzzi (2007), una variedad vernacularizada del castellano. Esta afirmación es corroborable toda vez que aceptemos el marco histórico de interacción entre la lengua mapuche y el castellano. Debido a esta premisa, los datos que se muestran en la Tabla 1 evidencian la alternancia de códigos en los contextos de la comunidad. Dicho fenómeno provoca la constitución y el uso de una variedad que se aleja de la norma estándar del español de Chile. Este registro tiene rasgos propios, diferenciados, su uso es frecuente en la comunidad y, posiblemente, se traslade hacia entornos urbanos periféricos (emergencia, Godenzzi, 2007).

La otra sección de nuestro cuestionario apuntó a identificar aquellos lugares o ámbitos de la comunidad en los que se habla más mapudungun. Para esto se articuló una pregunta que contempló siete lugares/espacios físicos: casa, trabajo, escuela, camino, iglesia, micro y fiesta; donde se usa con mayor frecuencia la lengua. Los participantes debían escoger los tres lugares donde se habla más mapudungun. Los resultados mostraron que la casa (100%), el camino (95%) y el trabajo (55%) son las esferas donde más se habla mapudungun. De inmediato salta a la luz la idea de contexto íntimo familiar y de contexto íntimo de trabajo. El camino, por otra parte, se sitúa como un punto de confluencia de los miembros de la comunidad. Por contrapartida, los lugares donde no se practica la lengua son contextos ajenos a la comunidad, la micro, la iglesia y la escuela. Son espacios en que se produce un uso funcional del castellano.

Por otro lado, en la Figura 1 puede apreciarse la frecuencia con que se habla castellano en los mismos lugares, aunque en esta ocasión la pregunta fue: En estos lugares: ¿Con qué frecuencia se habla castellano?, y los participantes debieron elegir entre cuatro opciones de respuesta: casi siempre, a veces, casi nunca y no responde. Se observa que los lugares donde más se habla castellano son la escuela (70% casi siempre), la iglesia (75% casi siempre) y la micro (60% casi siempre). Lugares que pertenecen a contextos menos íntimos y más occidentales. Sin embargo, el castellano también se practica en la casa (45%), en el camino (40%) y en el trabajo (50%). Estos datos indican, por un lado, que el castellano es una lengua que se utiliza con mucha frecuencia en la comunidad y, por otro, que existe mucha alternancia en el uso de los códigos, prevaleciendo, sin embargo, la tendencia al uso del castellano.



Al observar tales niveles de variabilidad en los usos de ambos códigos en contacto, se puede plantear que los procesos de desplazamiento y cambio de la lengua están activos. Sin embargo, se percibe que este desplazamiento no se dirige hacia la adopción del castellano estandarizado, sino hacia la consolidación de un castellano singular que puede definirse a partir de las nociones de vernacularización y emergencia propuestas por Godenzzi (2007). Lo anterior, comprensible en el marco de la situación histórica y social del contacto entre el pueblo mapuche y la sociedad nacional.

Frente a la problemática propuesta, cabe preguntarnos por los agentes que utilizan y transmiten la lengua mapuche con mayor frecuencia que el castellano. Esta cuestión puede inferirse de las dinámicas de interacción generacional o en la transmisión intergeneracional.

2.3.2. Transmisión intergeneracional
Una de las cuestiones más importantes, y que en ocasiones define el destino de una lengua, se relaciona con la vitalidad en los usos y la transmisión de los códigos entre los hablantes de la comunidad. En el punto anterior se hizo una breve revisión de los lugares y eventos donde se practican las lenguas en la comunidad. Ahora interesa analizar la transmisión intergeneracional que se da en la comunidad. De acuerdo con ello, se realizó la siguiente pregunta a los participantes: ¿Quiénes hablan mapudungun en la comunidad y con qué frecuencia?. Las opciones de respuesta fueron: casi siempre, a veces, casi nunca y no responde.

Los resultados se observan en la Figura 2, en ella puede apreciarse que son dos generaciones las que marcadamente usan casi siempre la lengua mapuche: ancianos (85%) y adultos (55%). Por otro lado, los niños (90%) no usan la lengua y los jóvenes (50%) presentan una tendencia al uso alternante, pero con preferencia hacia el castellano.

 

De esta situación se puede explicitar lo siguiente, los agentes que más practican la lengua vernácula pertenecen al segmento de mayor edad, por otro lado, los actores que más interactúan con los individuos pertenecientes a la generación mayor son los adultos. Esto quiere decir que la lengua mapuche está activa entre ancianos y adultos, mientras que tiene otro grado de actividad entre jóvenes y niños. Con seguridad los niños viven receptivamente la lengua mapuche en contextos íntimos, al estar presentes en situaciones donde ocurre la interacción entre ancianos y adultos. Los jóvenes, por otro lado, al estar en contacto con los abuelos y adultos son más receptivos y logran algún grado de interacción consciente.

Los adultos, por otro lado, evidencian también un uso del castellano, pues el mapudungun lo hablan a veces (40% de las veces). Este dato debe entenderse en el contexto de que el adulto se constituye como el integrante de la comunidad que debe relacionarse tanto con ancianos hablantes ideales como con jóvenes y niños que no practican la lengua. Este adulto es bilingüe, independiente de su grado de competencia, maneja tanto el mapudungun como el castellano étnico. El adulto, por tanto, puede constituirse en el modelo de habla dentro de la comunidad.

La tendencia observada en la Figura 2 corrobora los datos propuestos por Croese (1983), Hernández y Ramos (1983) y Contreras (1999), quienes presentan la preferencia al uso predominante del castellano entre las generaciones jóvenes y la predilección al uso del mapudungun por parte de adultos y ancianos. En este contexto, la conclusión sostenida por Hernández y Ramos (1983), acerca del uso preferente del mapudungun por parte de los hablantes que residen en la comunidad rural, no se observaría en la actualidad, pues los habitantes ––adultos y jóvenes–– de la comunidad rural estudiada no mantienen un uso preferente del mapudungun.

A continuación la pregunta que debemos responder en torno a la transmisión intergeneracional es ¿Entre quiénes se habla mapudungun en la comunidad? De acuerdo con nuestra categorización hemos definido cuatro grupos etarios: ancianos, adultos, jóvenes y niños. Los resultados de los distintos grupos y la transmisión e interacción entre ellos serán presentados a continuación.

Se pudo apreciar que entre los niños casi nunca se habla mapudungun (80%). Por otra parte, entre los jóvenes 60% casi nunca lo habla. En relación con el parámetro de frecuencia a veces, este debe analizarse en el marco de las interacciones que implican mandatos u órdenes por parte de ancianos y adultos. Debido a lo anterior, los niños y los jóvenes deben manejar ciertas construcciones vinculadas a los modos imperativos del mapudungun, ciertas frases útiles y piezas léxicas de uso frecuente. Dichas construcciones las extraen de los contextos íntimos de interacción con ancianos y adultos, así como también del hecho de estar presentes de forma pasivo-receptiva en los eventos comunicativos que se dan entre los hablantes adultos.

Es necesario destacar que los jóvenes presentan un aumento significativo en el criterio de frecuencia a veces respecto de los niños, lo anterior puede explicarse desde dos perspectivas: la primera se vincula con el grado de concientización/valoración del evento comunicativo íntimo, de la lengua, de la identidad y de la interacción entre los jóvenes, cuestión que debe investigarse con mayor profundidad; la segunda, relacionada con las diferencias generacionales y los procesos de modernización mediática que experimenta la comunidad, esto último vehiculizado por los niños. En este marco, existirían dispositivos de naturaleza tecnológica, cuyos usos se han masificado en la comunidad, siendo los niños los principales operadores y actualizadores de dichos sistemas tecnológico-mediáticos, los cuales comportan modelos castellanizantes.

Por otro lado, en el otro extremo generacional se observa la tendencia opuesta, es decir, el mapudungun es practicado con frecuencia entre los adultos (60%) y con mucha frecuencia entre los ancianos (95%). Es decir, las interacciones entre Ancianos son siempre en mapudungun, mientras que las de los adultos son alternantes, pero tendientes al uso de la lengua mapuche. El nivel de alternancia observado en los adultos se infiere de las actividades y funciones que cumplen tanto a nivel intra como extracomunitario.

En esta dimensión, llama la atención la equivalencia dada entre el criterio de frecuencia a veces de los adultos y los jóvenes. Sin embargo, como se planteó anteriormente, creemos que este a veces de los jóvenes es engañoso e implica el manejo de construcciones prototípicas y frecuentes del quehacer cotidiano de la comunidad.

Respecto de la interacción entre niños/ancianos y niños/adultos en la Figura 3 se puede observar que la interacción entre niños y ancianos es variable. Aquí la direccionabilidad de la interacción es importante. Se sospecha que los abuelos les hablan en mapudungun a los niños y ellos pueden o no responder en castellano. En esta dinámica, si los niños responden en mapudungun, la respuesta debe estar restringida a construcciones canónicas condicionadas a funciones comunicativas específicas y de uso frecuente. Los niños casi nunca les hablan en mapudungun a los abuelos, pues solo manejan las construcciones ya propuestas. Por otro lado, los abuelos les responden en mapudungun a los niños y ellos puede que “comprendan” receptivamente los enunciados propuestos por los ancianos.



La dinámica anterior es compleja y debe analizarse con mayor profundidad. La interacción en mapudungun entre niños y adultos debiera seguir un proceso similar a la que acontece entre los niños y los ancianos, aunque posiblemente se tendería más al uso del castellano en estas interacciones. Lo anterior en función del uso del mapudungun y el castellano que perciben los adultos (ver Figura 2).

El problema anterior puede corroborarse al analizar las respuestas dadas por los adultos frente a las preguntas: ¿En qué idioma les habla a sus hijos? y ¿En qué idioma le responden? Se observó que los niños contestan el 100% de las veces en castellano, mientras que los adultos alternan mapudungun y castellano al momento de interactuar con ellos en el 40% de las ocasiones.

En la Figura 4 se observa la interacción y transmisión entre jóvenes/ancianos y jóvenes/adultos. La opción a veces es equivalente tanto para jóvenes/ancianos como para jóvenes/adultos. Nuestra interpretación de dicha equivalencia se vincula con las lenguas utilizadas para dirigir los mensajes entre los participantes del evento comunicativo. Con seguridad en la interacción los hablantes bilingües adultos y ancianos hablan en mapdungun en ciertas ocasiones, mientras que los jóvenes lo hacen en castellano.

 

La dinámica, por tanto, operaría de forma similar a la expuesta entre ancianos y niños: el mensaje en mapuche se dirije desde los adultos y ancianos y la respuesta en castellano por parte de los jóvenes, quienes como ya expusimos manejan construcciones y estructuras de uso frecuente y condicionadas a ciertas funciones comunicativas.

Finalmente, respecto de la interacción entre adultos y ancianos se aprecia que en dicha interacción predomina el uso de la lengua mapuche el 70% de las ocasiones.

A partir de los datos reportados es posible articular relaciones entre los agentes que practican las lenguas y los lugares donde estas se utilizan. En la Tabla 2 se presentan estas tendencias, la cuales se exponen en una matriz de rasgos generales, donde + quiere decir uso frecuente y – uso aislado o poco frecuente.

 

Los niños y los jóvenes usan el castellano como lengua de comunicación, mientras que viven receptivamente el mapudungun en casa. Los adultos utilizan ambas lenguas en diversas situaciones, pues son los agentes más activos en términos de transmisión intergeneracional. Entre los ancianos predomina el mapudungun en las situaciones comunicativas. Estos datos pueden inferirse al considerar la relación entre quienes hablan mapudungun en la comunidad y los lugares donde se practican las lenguas.

Sin duda, la alternancia de códigos, el contexto histórico de contacto lingüístico y la apropiación del castellano por parte de la comunidad hablante comportan procesos de vernacularización del castellano y contribuyen a la difusión de rasgos lingüístico-gramaticales en este registro del castellano (Aikhenvald, 2006; Aikhenval y Dixon, 2001).

3. CONCLUSIONES

Son varios los aspectos que se deben destacar y profundizarse. En primer lugar, se observa un proceso de desplazamiento de la lengua mapuche en esta comunidad. Esto debido a la relación no diglósica existente entre el mapudungun y el castellano observada en los porcentajes de uso de los códigos en los distintos ámbitos de uso y sucesos de la comunicación. Silva Corvalán (2001) sostiene que la existencia de situaciones en las que las lenguas en contacto se utilizan indistintamente provoca el desplazamiento de la lengua minoritaria. Los resultados reportados para los ámbitos y lugares de uso de la lengua mapuche y del castellano dan cuenta de una marcada alternancia en los usos de los códigos. De acuerdo con lo anterior, el castellano se ha introducido en ámbitos íntimos (ceremoniales y familiares) e informales.

Otro aspecto que, se debe destacar en la dinámica interactiva entre el castellano y el mapudungun se vincula con el cambio de código que ocurre en las situaciones comunicativas. Los agentes que presentan este comportamiento son los adultos y los ancianos. Esta situación reviste la conformación de un modelo de habla forjado en el marco del contexto sociohistórico de contacto lingüístico-cultural. Por lo que, es esperable que existan ciertos fenómenos fonéticos y gramaticales del castellano hablado por los integrantes de la comunidad que atiendan a la difusión de rasgos del español (Aikhenvald, 2006; Aikhenvald y Dixon, 2001) o a la réplica gramatical en la lengua española (Heine y Kuteva, 2006) o a la convergencia lingüística en la lengua castellana (Palacios, 2007; De Granda, 1996 inter alia).

En un sentido histórico, el contacto lingüístico entre el castellano y el mapudungun es intenso (Silva Corvalán, 2001). Lo anterior quiere decir que la comunidad de habla con la que trabajamos presenta un bilingüismo histórico. Tal condición provoca cambios y/o adecuaciones en los sistemas de lenguas de ambos códigos. Los hablantes en estas circunstancias desarrollan estrategias comunicativas con el propósito de alivianar la carga cognitiva que implica el uso de dos o más lenguas. Estas estrategias se ven favorecidas por la ausencia de presiones normativistas, restricciones en la extensión de los usos o dominios de comunicación, políticas lingüísticas y las actitudes positivas o negativas (Silva Corvalán, 2001).

Se observa un quiebre de la transmisión del mapudungun entre los agentes de la comunidad. Este hecho perjudica, obviamente, la vitalidad de la lengua y favorece el uso e introducción del castellano en ámbitos más íntimos. Esta ruptura, sin embargo, no significa que los niños adquieran el modelo estándar de la lengua española, significa que adoptan el modelo de castellano de la comunidad. Las características de esta variedad obedecen a las modificaciones que sobre ella han realizado los hablantes adultos por las distintas generaciones que han convivido en la comunidad.

Thomason y Kaufman (1988) proponen redefiniciones para las nociones de interferencia y contacto. La interferencia afectaría a la lengua meta y surge en situaciones de desplazamiento. En nuestro caso, los agentes de la comunidad deben adquirir el español (meta), lo que provoca que el aprendizaje de la lengua meta sea, por lo general, incompleto, produciéndose interferencias, convergencias y replicaciones. El préstamo, por otro lado, implica incorporación de rasgos en la lengua nativa en situaciones de mantenimiento de esta. Ambos procesos pueden ocurrir en la lengua meta. En el caso que nos compete, el castellano hablado en la comunidad puede desplazarse hacia el mapudungun, lo que deriva en préstamos, interferencias, convergencias, replicaciones de ciertos rasgos del mapudungun en el castellano hablado por la comunidad.

Los procesos descritos con anterioridad justifican los supuestos planteados por Godenzzi (2007), pues la vernacularización del castellano implica préstamos e interferencias en el sentido aquí presentado. La situación de conflicto sociolingüístico histórico en la comunidad nos lleva a sostener que el castellano hablado por niños, jóvenes, adultos y ancianos es una variedad étnica.

Se hace necesaria, en este contexto, la realización de estudios comparativos entre diversas comunidades bilingües mapuche/castellano, ya que la variabilidad intercomunitaria es un fenómeno que puede relativizar los usos de ambos códigos al interior de las comunidades. Por otra parte, es necesario realizar estudios sobre el desarrollo y uso de ciertos subsistemas gramaticales del castellano hablado en estas comunidades, esto se constituye como un trabajo fundamental para el desarrollo de argumentaciones eficaces a favor del cambio inducido por contacto en el español hablado en comunidades bilingües mapuche/castellano.

NOTAS

1 En este artículo se presenta parte de la Tesis doctoral del primer autor. La competencia lingüístico-comunicativa del castellano en escolares de una comunidad bilingüe mapuche/castellano. Tesis para optar al grado de Doctor en Lingüística, Universidad de Concepción, 2012.

2 Agradecemos a todos los participantes de este estudio, pertenecientes a la zona de Isla Huapi. Sin su colaboración esta investigación no se hubiese concretado.

3 Se sostiene que el término ‘movimiento’ es muy amplio y vago para caracterizar los mecanismos mediante los cuales opera la interactividad lingüística. por lo mismo, hemos preferido llamar ‘procesos’ a los ‘movimientos’ presentados por Godenzzi (2007).

4 Especificación nuestra.

5 En la dimensión histórica debe destacarse que con la llegada de los españoles se da paso a la confrontación de dos tradiciones lingüísticas que hasta ese momento estaban separadas: las lenguas amerindias y la hispánica. Debe sumarse a esta confrontación las lenguas de los esclavos africanos y las variedades traídas por los conquistadores. En esta línea, señala Godenzzi, “el español de América es el resultado de una resocialización y no de un mero trasplante” (31). Esta interactividad resocializadora y reestructuradora se vincula a circunstancias históricas y socioculturales del continente y tiene relación con la situación colonial que origina una sociedad racialmente jerarquizada, la que se estructuraba de la siguiente manera: españoles peninsulares, españoles americanos, criollos, nobleza indígena, comunidades indígenas y población de procedencia africana (Godenzzi, 2007).

6 Un aspecto preocupante y que gatilla el desplazamiento de la lengua al interior de la comunidad puede inferirse del criterio no responde. Se observa que existe un margen promedio aproximado del 30% de los hablantes que escogen dicha posibilidad. Lo anterior se debe al fenómeno de la evangelización que se produce profusamente en la comunidad. Este factor extralingüístico influye de forma directa en los procesos de mantención y conservación de la lengua, pues atribuye a la lengua y cultura mapuche rasgos negativos. Cuestión que hace que los hablantes se alejen de la práctica habitual de la lengua y costumbres mapuche.

OBRAS CITADAS

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