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Alpha (Osorno)

versión On-line ISSN 0718-2201

Alpha  n.22 Osorno jul. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22012006000100014 

 

ALPHA Nº 22 Julio 2006 (199-208)

NOTA

NICOLÁS GUILLÉN: POESIA EN RITMO DE SON

María Eugenia Urrutia*
Universidad de Los Andes*, Centro de Investigaciones Literarias y Lingüísticas Mario Briceño-Iragorry (CILL), Trujillo/ Venezuela.

Dirección para correspondencia


En estas notas me propongo efectuar un recorrido por la creación de Nicolás Guillén y describir las innovaciones que provoca la inclusión del son en la poesía hispanoamericana. El son es el hallazgo de Guillén, forma rítmica y métrica que utiliza el poeta cubano, desde sus primeros libros Motivos del Son (1930), Sóngoro Cosongo (1942) —apegados a motivos populares— hasta la estilización lírica en El Son entero (1947), en poemas como “Un son para niños Antillanos”, “Mi patria es dulce por fuera” o “Palma Sola”

Mirta Aguirre, escritora y ensayista cubana destaca la amplia formación poética y humanista de Guillén:

“Un escritor muy bien formado en disciplinas académicas muy dominador de los postreros ecos modernistas, muy amigo de leer y releer a los clásicos hispanos, muy familiarizado con los vericuetos técnicos de la métrica española, muy liberado de prejuicios por su contacto con los itsmos de último minuto"1.

 

 

En efecto, la poesía de Nicolás Guillén que emerge de temas costumbristas y populares, hace un recorrido de maduración y depuración, hasta llegar a formas de concentrado lirismo y de complejidad rítmica en la utilización del son cubano y de metros variados de la antigua tradición hispánica.

Nicolás Guillén, uno de los grandes poetas de la lengua —como ha dicho el crítico cubano Ángel Augier—2 es, a la vez, uno de los escritores más conocidos y “populares” de América Latina.

¿Quién, de entre los jóvenes estudiantes latinoamericanos de las décadas del 50 y del 60, en Argentina, Chile, Venezuela, Las Antillas, no se entusiasmó con sus poemas de denuncia social, cuya eficacia se afianza en el sostenido interés estético, o no se regocijó con aquellos otros, en que el ritmo, el juego poético o la ironía eran elementos enfatizados en versos musicales? El propio autor los dio a conocer en nuestro continente a través de grabaciones en los discos de la época, los que tuvieron una enorme audiencia.

El poeta, en el prólogo a la edición de 1931 de Sóngoro Cosongo, explica algunos aspectos de esta nueva poesía: “No ignoro, desde luego, que estos versos le repugnan a muchas personas, porque ellos tratan asuntos de los negros y del pueblo… Diré finalmente que éstos son unos versos mulatos… la inyección africana en esta tierra es tan profunda, y se cruzan y entrecruzan en nuestra bien regada hidrografía social tantas corrientes capilares, que sería trabajo de miniaturistas desenredar el jeroglífico… Por lo pronto, el espíritu de Cuba es mestizo. Y del espíritu hacia la piel nos vendrá el color definitivo. Algún día se dirá: “color cubano” (52).

La escritura del Nicolás Guillén, nacido en Camagüey en 1902, desde sus libros iniciales emerge creativa e innovadora. Al mismo tiempo, se levanta como una voz de autenticidad y compromiso con la vocación artística y con la causa de las luchas sociales en Cuba, en las Antillas, en América y en extensos territorios comprometidos con las causas populares en Asia, África y la Unión Soviética.

Se ha estudiado con detención la organización y estructura métrica del son en la poesía de Guillén. Esta estrofa se hace en versos de arte menor, especialmente en octosílabos. En el aspecto temático, comienza con un motivo, especie de exposición somera. Luego se desarrolla esta idea-base, y culmina con una sucesión de estribillos en versos de pie quebrado, que enfatizan la cadencia rítmica. Según Aguirre “Para la presunta exposición y el desarrollo se utilizan casi siempre, combinaciones de cuatro versos de rima asonante o consonante, que pueden mezclar ambas o dejar versos libres. A veces,… la exposición trae implícita la idea central y puede contener el estribillo. Y hay sones que al final exponen, de nuevo en cuatro versos, una conclusión o clausura temática”. (1982:112).

Un ejemplo de este hacer lo observamos en los versos de “Mi patria es dulce por fuera”, perteneciente a El son entero (1947)

Un pájaro de madera
me trajo en su pico el canto;
un pájaro de madera.
¡Ay, Cuba, si te dijera
yo que te conozco tanto,
ay, Cuba, si te dijera,
que es de sangre tu palmera
y que tu mar es de llanto!
Bajo tu risa ligera,
Yo, que te conozco tanto,
Miro la sangre y el llanto,
Bajo tu risa ligera
Sangre y llanto
Bajo tu risa ligera;
Sangre y llanto
Bajo tu risa ligera
Sangre y llanto. (108-109)

LAS GRANDES ELEGÍAS.

Se ha dicho que la creación poética de Nicolás Guillén llega a sus niveles más altos en las elegías, de las cuales la titulada “West Indies Limited” (3) —incluida en Poemas (1934:)— dio nombre a su segundo libro publicado en 1934. En ella poetiza una expresiva descripción de los problemas sociales y étnicos de las Antillas, tierras colonizadas por extranjeros, erosionadas por gobiernos corruptos, y a merced de la explotación de intereses foráneos. La ira, el desencanto, el tono irónico y dramático, dan énfasis a la denuncia sobre la precariedad de las condiciones de vida en los sectores populares y marginados de estos desiguales territorios.

En las elegías, Guillén pasa de la poesía negrista de color local, a temas de mayor compromiso y a una preocupación por la problemática antillana.

El asesinato del conocido dirigente sindical cubano da origen a “Elegía a Jesús Menéndez”, compuesta por siete secuencias (32-44). Este texto, considerado por Mirta Aguirre como el “mayor poema escrito en Cuba en cien años” (1982:18-19) aporta, junto a un mensaje social y humano, numerosas innovaciones formales: introduce gran variedad de metros, e integra en el canto V la prosa, logrando hallazgos eficaces en la configuración del mensaje, en los aspectos formales y en la intensidad expresiva. Se le considera un poema de arte mayor, en el que introduce la innovación de una técnica orquestal, de tal modo que el mayor logro se consigue en la recitación oral. El efecto estético alcanzado por el juego de voces, lo constituyen en un verdadero oratorio.

Al tiempo que el poema denuncia el asesinato de este trabajador azucarero, revela el origen materialista y la razón mercantilista que originan este hecho violento. Junto a la expresión elegíaca de dolorosa protesta, el poeta introduce el lenguaje de la bolsa de cambios, señalando, en violento oxímoron la desvalorización de la vida humana ante la omnipotente razón mercantilista, promovida por intereses de compañías foráneas. Citamos una parte del texto:

Un agua de palabras puntiagudas
que encuentran en el viento
el camino del grito,
que encuentran en el grito
el camino del canto,
que encuentran en el canto,
el camino del fuego. (43)

Cuban Company Comunes,
abre con 5 puntos,
cierra con 5 3/8

West Indies Company
Abre con 69 puntos,
Cierra con 69 5/8

Sangre Menéndez, hoy al cierre
150 puntos 7/8, con tendencias al alza. (34)

Desde este lenguaje bursátil, se hace un salto temático y métrico a tetrasílabos, en una enumeración contundente, especie de “antiletanía”, en la que señala a los responsables que hacen funcionar esta deshumanizada maquinaria financiera.

Usureros
papagayos,
linchadores,
amanuenses,
policías,
capataces… (34)

Sin embargo, el final del poema revela estos hechos como pertenecientes a un pasado de luchas que desembocan en un futuro preñado de esperanzas.

Fue largo el viaje y áspero el camino
creció un árbol con sangre de mi herida
canta con él un pájaro a la vida,
la mañana se anuncia con un trino … (44)

Dice Mirta Aguirre, compañera generacional de Guillén, que uno de los aportes notables de este poema es que salva la frontera lingüístico-expresiva entre la prosa y el verso. Es así como el poeta aporta a las novedades de la poesía vanguardista con la utilización de un lenguaje y una métrica innovadores. Aguirre señala que Guillén es el gran intérprete de Cuba y, a la vez, es el poeta del Continente. Como testimonio de esta afirmación están los muchos textos que remiten al devenir histórico y político, y a la problemática de los países latinoamericanos, tales como Guatemala, Puerto Rico, Chile, Venezuela etc. Uno de los poemarios que mejor registra ésta preocupación continental es La Paloma del Vuelo Popular. (1958)

LA POÉTICA DE GUILLÉN. SU INTERÉS POR AMÉRICA

Mucho ha viajado el poeta por las tierras latinoamericanas. De este modo conoció diversidad de gentes en la pampa Argentina, en el Norte duro de Chile, en el Caribe o en las tierras patagónicas. Estos saberes los plasma en el poemario La paloma de vuelo popular en el cual se consigna su “Arte Poética”, en los siguientes términos

Conozco la azul laguna
y el cielo doblado en ella.
Y el resplandor de la estrella.
Y la luna…

Un pájaro principal
me enseñó el múltiple trino.
Mi vaso apuré de vino.
Sólo me queda el cristal.

¿Y el plomo que zumba y mata?
¿Y el largo encierro?
¡Duro mar y olas de hierro,
no luna y plata! (151)

En este texto metapoético, Guillén da a conocer la poética que informa sus libros, su personal manera de entender y de hacer poesía. Da cuenta del consumo como lector y del goce estético que le ha producido el arte modernista. Reconoce la deuda que tiene con los maestros de la poesía clásica, en especial con José Martí, el poeta cubano mayor. Sin embargo, Guillén avanza varios pasos adelante y abre un nuevo camino en su producción poética, orientado hacia los problemas sociales, étnicos e históricos de Cuba, muy especialmente los de la gente de color. Trae a presencia el vía crucis del traslado violento de los africanos a América, y los abusos sufridos durante el período de esclavitud. Devela, así, la discriminación que persiste aún en esas sociedades en que predomina un fuerte mestizaje. En su "arte poética", Guillén sostiene que, sin perder de vista el valor estético, es necesario denunciar estos males:

“Ve y con tu guitarra
dílo al rosal”. (151)

Consecuente con estas propuestas, en el poema "Ríos", Guillén deja testimonio de su conocimiento y de su paso por los países latinoamericanos, donde reconoce una raíz histórica común y unos problemas comunes heredados del pasado colonial:

Pero yo sé que el Plata
pero yo sé que el Amazonas baña
pero yo sé que el Magdalena baña,
pero yo sé que el San Lorenzo baña;
yo sé que el Orinoco,
pero yo sé que bañan
tierras de amargo limo donde mi voz florece
en lentos bosques presos en sangrientas raíces. (163)

Guillén siente una gran amistad por el Pueblo de Chile. De sus varias visitas a este país austral le queda el sabor a amor y a humor y en La paloma popular dedica tres poemas a Chile. En el segundo de ellos se enfatizan estos dos aspectos es “Cerro de Santa Lucía “, tan culpable por la noche / tan inocente de día” (172). También le impactan el paisaje geográfico y humano. En estas visitas Guillén sostuvo diálogos muy fructíferos con los poetas chilenos, con trabajadores y sindicalistas y con estudiantes universitarios.3 En el primer poema describe a esa nación de la manera siguiente

 

Chile:
Una rosa de hierro
fija y ardiente en el pelo
de una mujer de ojos negros
Tu rosa quiero
Chile: tu blanco lucero,
tu largo grito de hielo
tu cueca de polvo pueblo
Tu pueblo quiero. (171).

Entre los libros escritos después del triunfo de Fidel Castro se encuentra Tengo, publicado en 1964 por la Universidad Central de las Villas. Este poemario celebra el cambio político producido en la Isla y despliega las esperanzas cifradas en la Revolución Cubana. Sus estrofas encomian los primeros logros conseguidos por la revolución: la igualdad de negros y blancos en el plano social, los resultados de la alfabetización, las nuevas oportunidades abiertas para los sectores postergados. El hablante de este poema es Juan sin nada, el hombre modesto del pueblo. El núcleo que lo imanta se despliega alrededor de la palabra “tengo”, reiterada a través de anáforas que le imprimen gran fuerza a esta idea, al mismo tiempo que aportan al poema una sugerente cadencia rítmica. En particular, el poema "Tengo" trae la afirmación de plenitud en los derechos y en la dignidad del hombre, en oposición a las carencias esenciales sufridas por amplio sectores postergados antes del cambio social alcanzado con la revolución.

TENGO

Cuando me veo y toco
yo, Juan sin Nada no más ayer,
y hoy con todo,
vuelvo los ojos, miro
me veo y toco
y me pregunto cómo ha podido ser

…Tengo, vamos a ver,
que siendo un negro
nadie me puede detener
a la puerta de un dancing o de un bar.
Tengo, vamos a ver
que ya, aprendí a leer,
a contar,
tengo que ya aprendí a escribir
y a pensar
y a reír.
Tengo que ya tengo
donde trabajar
y ganar
lo que tengo que comer.
Tengo, vamos a ver,
tengo lo que tenía que tener. (195-196)

LA HERENCIA DEL SON

Respecto del son, que Guillén confiesa haber aprendido en conjuntos musicales de la Trova Cubana, los críticos apuntan que está estrechamente emparentado con su antecedente musical. Según el propio poeta, las influencias más importantes las recibió del Sexteto Habanero y del Trío Matamoros. Por su parte, los músicos Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla se entusiasmaron con los “sones” de Guillén, lo mismo que el crítico musical español Adolfo Salazar. (Aguirre 1982:110) Este ritmo ha contribuido a que grandes intérpretes de la música popular y folklórica de América Latina, popularicen los poemas de Guillén interpretándolos en sus canciones.4

La cantante argentina Mercedes Sosa populariza en la década de los sesenta la “Canción para dormir a un negrito”; el grupo chileno IntiIllimani interpreta “Mulata”, procedente de Motivos del son (1930) poema en el que Guillén hace aflorar el tradicional resquemor entre negros y mulatos. En la opinión de Mirta Aguirre, el poema imita el habla de los negros y “el de la incultura cubana”. El poeta resuelve establecer en la poesía nativa la presencia del mestizaje espiritual en la isla. Este mismo conjunto también pone en su repertorio “Sensemayá” (West Indies Ltd. 61-62), “Canto para matar una culebra”, poema cuyo énfasis está en la riqueza rítmica del significante. Este grupo logra una gran audiencia no sólo en nuestro continente sino en Europa. El conjunto argentino Los fronterizos popularizó, entre las décadas de los 60 y 70, “Canciones para soldados”, (80-93) al igual que el grupo del neofloklore chileno, los Quilapayún (“las cinco barbas”) quienes interpretaban con entusiasmo de producción y de recepción “La Muralla”, procedente de La paloma del vuelo popular (157-158)

La conocida cantante venezolana Lilia Vera cuenta, también, con una versión para “Canción”, de La rueda dentada (1972)

CANCIÓN

De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera
la primavera
(Yo, muriendo.)

Y de qué modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril. (347)

Con estos versos de amor aflora, igualmente, la frescura del lenguaje de la cotidianidad y las innovaciones métricas y poéticas introducidas en la escritura del Continente por Nicolás Guillén. En sus textos nos hace el don de su arte, sabio en el uso del ritmo, certero en las innovaciones formales, emotivo en el mensaje conmovedor y sincero. En El son entero (1947) Nos orienta en el recorrido de su paisaje interior con el simbolismo de la palma, cuya imagen central evoca la presencia de Cuba, de las Antillas y en un impulso de mayor extensión geográfica e histórica, trae a presencia la lejana África, la tierra añorada de los ancestros.

La palma sola soñando,
palma sola,
que va libre por el viento,
libre y sola,
suelta de raíz y tierra,
suelta y sola;
cazadora de las nubes,
palma sola,
palma sola,
palma. (123)

En este excepcional poema de sutil lirismo y delicada sonoridad, se esfuman los límites entre música y palabra. La “palma” se ensancha en una imagen visual y en el simbolismo sonoro, pues, persiste en el lector-oyente la musicalidad y el ritmo… Poesía en ritmo de son.


NOTAS

1 Mirta Aguirre. 1982. Un poeta y un continente. La Habana: Letras Cubanas. 110.

2 Angel Augier. 1984. Nicolás Guillén. Las Grandes elegías y otros poemas. (Prólogo). Barcelona: Biblioteca Ayacucho. Condal Editora. IX -XXI.

3 La autora asistió en 1963 al recital ofrecido en Santiago de Chile por Nicolás Guillén en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, que incentivó un diálogo fructífero y una presencia estudiantil masiva.

4 Muy antiguo en la historia musical del país el son era un ritmo popular mestizo en las regiones orientales. Los salones de la burguesía no lo aceptaban, del mismo modo que demoraron en admitir la conga y otros bailes de negros. El son en la literatura inscribe aspectos rítmicos, pero se acentúan más bien aspectos de la temática y del tono del poema.

BIBLIOGRAFÍA

AGUIRRE, Mirta. 1982. Un poeta y un Continente. La Habana: Letras Cubanas.        [ Links ]

ANDERSON Imbert, Enrique. 1976. Historia de la Literatura Hispanoamericana. México: Fondo de Cultura Económica.        [ Links ]

ARROM, Juan José. 1963. Esquema generacional de las letras hispanoamericanas. Bogotá: Instituto Coro y Cuervo.        [ Links ]

AUGIER, Angel. 1984. Las grandes elegías y otros poemas de Nicolás Guillén. Caracas: Biblioteca Ayacucho. Volumen 103.        [ Links ]

FERNÁNDEZ Retamar, Roberto. 1977. Para una Teoría de la Literatura Hispanoamericana. Editorial. Nuestro Tiempo.        [ Links ]

HAUSER, Arnold. 1978. Historia Social de la Literatura y del Arte. Madrid: Guadarrama.        [ Links ]

PAZ, Octavio.1982. El arco y la Lira. México: Fondo de Cultura Económica.        [ Links ]

VITIER, Cintio. 1958. Lo cubano en la poesía. La Habana: Universidad Central de Las Villas. 335-368.        [ Links ]

Correspondencia a:

Apartado de Correo: Nº 85,
Código Postal: 3150, Trujillo/ Venezuela
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