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Revista chilena de radiología

versión On-line ISSN 0717-9308

Rev. chil. radiol. v.13 n.3 Santiago  2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-93082007000300004 

 

Revista Chilena de Radiología. Vol. 13 N9 3, año 2007; 122-126.

RADIOLOGÍA PEDIÁTRICA

 

QUISTES RETRO-AREOLARES EN ADOLESCENTES: ASPECTOS CLÍNICOS Y ULTRASONOGRAFICOS

 

Drs. Eleonora Horvath1*, Miguel Angel Pinochet V1, Andrea Huneeus V2,1, Marcela Uchida S1, María Cecilia Galleguillos P1, Paulina González M1, Heriberto Wenzel K1, Eduardo Soto1, TM. Chyla Ríos C, María Paz Duran C, Gina Baldassare P, Jocelyn Gálvez T.

1. Servicio de Imagenología Mamaria. Clínica Alemana de Santiago. Chile.
2.  Unidad de Ginecología Infanto-Juvenil. Clínica Alemana de Santiago. Chile.


Abstract: Retroareolar cysts are common in pre and postmenarchic girls. Boys are rarely diagnosed with this condition. They correspond to cystic dilatations of the accessory mammary glands that open along with a sebaceous gland at the areola and can be single or multiple, uni or bilateral, palpable or incidental findings on ultrasound. They have variable morphology, thin walls, anechogenic content, sometimes calcic sediment can be observed in their lumen. Infected cysts present enlarged, hypervascularized walls; their content is echogenic, avascular and the adjacent tissue is hyperechogenic, with increased vascularization at color Doppler. If not treated, may become retroareolar abscesses. Inflamatory complications are treated with anti-inflamatory drugs and/or antibiotics. No diagnostic biopsy or puncture aspiration is required, since they are spontaneously drained at the areola. In order to appropriately advise patients and families, it is necessary to have knowledge of both the medical and the ultrasonographic aspects of them and their complications.

Key words: Breast abscess, Breast ultrasound in adolescent, Retroareolar cyst.

Resumen: Los quistes retroareolares son frecuentes en niñas pre y postmenárquicas. Raramente se diagnostican en el varón. Corresponden a dilataciones quísticas de glándulas mamarias accesorias que se abren junto con una glándula sebácea en la areola, pueden ser únicos o múltiples, uni o bilaterales, palpables o hallazgos incidentales en ecografía. Los no complicados tienen morfología variable, paredes delgadas y contenido anecogénico, pudiendo observarse sedimento calcico en su lumen. Los complicados presentan paredes engrosadas, hipervascularizadas, con contenido ecogénico, avascular, tejidos adyacentes hiperecogénicos y aumento de la vascularización al Doppler color. Sin tratamiento, pueden transformarse en abscesos retroareolares. La complicación inflamatoria se trata con antiinflamatorios y/o antibióticos. No requieren biopsia diagnóstica ni punción evacuadora, puesto que se drenan espontáneamente a la areola. El conocimiento del cuadro clínico y su aspecto ul-trasonográfico permitirá orientar adecuadamente a los pacientes y sus familias.

Palabras clave: Abscesos mamarios, Quistes retroaerolares, Ultrasonografía de mamas en adolescentes.


Introducción

Los quistes retroareolares (QRA) constituyen la patología mamaria más frecuente en adolescentes peri y postpuberales, sin embargo son pocos conocidos, no existiendo datos exactos de su ocurrencia y con una prevalencia subestimada. El objetivo de este trabajo es describir la semiología ultrasonográfica que los caracteriza, recordando además su fisiopatología y sintomatología clínica.

Anatomía y Fisiopatología

En la areola existen 15 a 20 protuberancias, llamadas tubérculos de Montgomery, en donde se abren glándulas mamarias accesorias, sebáceas y sudoríparas(1-3). En el 97 % de los casos el conducto galactóforo de estas pequeñas glándulas rudimentarias se comunica con el de una glándula sebácea y el canal común desemboca en la superficie de la areola. Sólo en el 3% de los casos estos conductos drenan separadamente en la areola(2,3) (Figura 1a).

En la adolescencia, los cambios hormonales pueden causar obstrucción y secundariamente distensión de los acinos y del canal terminal de estas glándulas mamarias accesorias, conduciendo al desarrollo de quistes(2,3) (Figura 1b).


Material y método

Revisión retrospectiva de las fichas de 74 pacientes portadores de QRA, registrados entre enero de 2001 y enero de 2007 en nuestra institución. En todas ellas, el diagnóstico se hizo con ultrasonografía (US).

Los exámenes se realizaron con ecógrafos (ATL HDI 5000 SonoCT y Philips IU22) dotados con transductores lineales de alta resolución (5-12 y 5-17MHz), usando rutinariamente modo Doppler color.

Resultados

Setenta y dos de los 74 pacientes fueron mujeres, con edades que fluctuaron entre 9 y 20 años con un promedio de 13.7 años. Hubo sólo dos varones que corresponden al 2.7% del total con edades de 14 y 15 años.

Cinco de las niñas (6.9%) de 9 a 11 años, estaban en etapa premenárquica al momento del diagnóstico.

El motivo de consulta fue nodulo palpable sin signos inflamatorios en 14 pacientes (19%) y cambios inflamatorios periareolares con o sin masa palpable en 39 niñas (53%). En 14 casos (19%), los quistes fueron hallazgos incidentales en la US, realizada por otro motivo incluyendo: mastodinia, algún hallazgo palpatorio, examen de rutina previo a plastía reductiva, ginecomastia (Tabla I).


Cuatro niñas, de 12 a 15 años (5%) presentaban secreción por la areola (Figura 2). Tres de las 5 pacientes premenárquicas fueron derivadas por dermatólogos con sospecha de malformación vascular linfática quística de la areola por su color azulado, asociado a pequeña masa blanda palpable.


Signos ultrasonográficos

La US en todos los casos reveló la presencia de imágenes quísticas retroareolares con o sin signos inflamatorios, que fueron únicos en 17 pacientes (23%) y múltiples en la mayoría de los casos, ya sea unilaterales (46/57=81%) o bilaterales (11/57=19%). Su tamaño osciló entre 2 y 30 mm. Encontramos quistes de morfología muy variable: redondeados, lobulares, aplanados, en ubicación superficial y con contornos lisos o anfractuosos (Figura 3). Los quistes no complicados presentaron un contenido anecogénico o material ecogénico, avascular. Cabe destacar que el 42 % de nuestras pacientes (31/74) fueron portadoras de quistes con sedimento calcico móvil, produciendo artefacto de centelleo en Doppler color (Figura 4). Los quistes complicados por sobre-infección fueron sensibles a la palpación, encontrándose líquido heterogéneo en su lumen. Presentaban paredes engrosadas, marcadamente vascularizadas en Doppler color y con aumento de la ecogenicidad y vascularización en los tejidos adyacentes (Figura 5). La hipervascularización periquística explica el enrojecimiento de la piel, signo clínico característico (figura 6).




 

Tratamiento: De los 39 pacientes con quistes complicados, 12 presentaban fenómenos inflamatorios leves que cedieron con el uso de antiinflamatorios. Veintisiete pacientes desarrollaron un absceso re-troareolar y fueron tratadas con antibióticos en forma ambulatoria. Una paciente diabética de 15 años se hospitalizó por sepsis secundaria.

En todos los casos, la inflamación se revirtió en menos de 10 días sólo con tratamiento médico, sin necesidad de punción ni intervención quirúrgica.

Evolución y controles: Veinticinco pacientes acudieron a controles ultrasonográficos, entre 3 días y 18 meses desde el primer examen. En éstos se pudo observar cambios en la forma y en el número de los quistes en un tercio de los casos.

En 15 de las 27 pacientes tratadas por absceso hemos documentado la desaparición completa de la lesión quística infectada que se drenó espontáneamente hacia la areola a través del tubérculo de Montgomery (Figura 7). Tres pacientes (3/74=4%) repitieron el cuadro inflamatorio dentro de un período de 7 a 42 meses. En dos niñas la recidiva ocurrió en la misma mama y en la tercera en la mama contralateral.


Discusión

En 1719 Morgagni mencionó por primera vez la existencia de los tubérculos de la areola y describió que estaban conformados por galactóforos y glándulas sebáceas. En 1837, William Fetherson Montgomery publicó la descripción detallada de los cambios ges-tacionales de la mama, precisando la anatomía de las glándulas de la areola y describiendo las pequeñas protuberancias; de su hallazgo deriva el nombre de tubérculos de Montgomery(4).

Existen distintas hipótesis en cuanto a la causa de la obstrucción y dilatación secundaria del canal común que drena la glándula de Montgomery, entre las cuales se mencionan la metaplasia escamosa del epitelio del ducto, dilatación primaria de origen auto-inmune, defecto en la reabsorción de la secreción del conducto y dilatación hormono-inducida del canal por relajación de los músculos de la areola(2,3).

La incidencia de los QRA es desconocida y la literatura al respecto es escasa. Heyman publicó dos casos de secreción por un tubérculo de Montgomery en 1983(6) y Delambre 8 casos en 1993(2). Pabst, en una revisión retrospectiva de 9.685 casos de patología mamaria benigna, describió 35 casos (0,36%) en Chile en 1994(5). En 2003, nuestro centro publicó la presentación clínica de esta afección en 38 niñas(8).

En la literatura sólo se menciona QRA en mujeres(2,3,5,8), que también fue el sexo predominante en esta serie (72/74=97,2%). Sin embargo, cabe destacar su ocurrencia en varones; como sucedió en dos de nuestros pacientes.

La US es el examen de elección suficiente para confirmar el diagnóstico y controlar la evolución, no estando indicada la mamografía. No es necesario efectuar punción aspirativa o biopsia diagnóstica.

La recurrencia de un episodio inflamatorio es posible tanto en la misma mama como en la contralateral, como ocurrió en tres de nuestros pacientes. La evolución resultó favorable, gracias al conocimiento del cuadro, que permitió iniciar tempranamente el tratamiento antiinflamatorio.

No encontramos QRA en mujeres mayores de veinte años, no existiendo una explicación clara para este hecho; probablemente las condiciones hormonales no sean propicias y en la mama ya desarrollada no se produzca líquido en las glándulas mamarias rudimentarias o, si se produce se reabsorba o elimine a través del tubérculo de Montgomery.

La observación de calcificaciones cutáneas en relación a la areola de mujeres adultas bien demostradas en Doppler color por el artefacto de centelleo o en mamografía full digital, hace pensar que el sedimento calcico puede permanecer atrapado en vestigios de QRA. Como diagnóstico diferencial clínico, debemos considerar las malformaciones vasculares linfáticas quísticas y la lesión angiomatosa de la areola. Los QRA en ubicación muy superficial se traslucen a la piel y le confieren un color azulado que hace pensar en una malformación vascular linfática, como sucedió en 3 de las 5 niñas premenárquicas de nuestra serie.

Un nodulo retroareolar palpable puede corresponder a una lesión sólida, como por ejemplo fibroadenoma o papiloma intraductal. La US con Doppler color ayuda a diferenciarlos al demostrar un nodulo sólido intraductal hipervascularizado, sugerente de papiloma o un nodulo intraparenquimatoso, menos vascularizado, en el caso de un fibroadenoma.

Hemos registrado algunos casos de abscesos retroareolares recidivantes en mujeres adultas, cuyo aspecto en US fue muy similar a lo observado en adolescentes.

Conclusiones

Los QRA son frecuentes en las niñas y adolescentes, siendo excepcionalmente observados en varones. Su inflamación requiere tratamiento con antiinflamatorios y/o antibióticos, teniendo una evolución benigna y completa involución.

Es importante conocer el cuadro clínico y las imágenes en US para poder informar adecuadamente a los médicos referentes, los pacientes y sus familias.

 

Bibliografía

1.     Smith DM, Peter TG, Donegan WL: Montgomery's areolar tubercule. A light microscopic study. Arch Pathol Lab Med, 1982, 106:60-63.        [ Links ]

2.     Delambre Y: Kyste rétro-aréolaire des glandes de Montgomery chez I'adolescente. Aspects cliniques et échographiques á propos de 8 cas. J Le sein, 1993, 3: 76-82.        [ Links ]

3.     Boisserie-Lacroix Martine, "Kystes Rétro-Aréolaires", Senologie de l'enfant et de I'adolescente. Flammarion 1998; chap. 13 p. 111-113.        [ Links ]

4.     Renaud R; Gairad B., Pathologie mammarie de l'enfant et de l'adolescent: séméiologie et investigations. Gynécologie 1987; 38: 145-146        [ Links ]

5.     Pabst Y. Patología mamaria benigna Fundación de Investigación y Perfeccionamiento Médico. Santiago, 1994; pag. 51.        [ Links ]

6.     Heyman RB, Rauh JL. Areolar gland discharge in adolescent females. J Adolesc Health 1983; 4: 285-286.        [ Links ]

7.      Baratte B. Les Seins inflammatoires. Apporte de Timagerie et conduite á teñir. In: Y Grumbach. Imagerie du sein, SFR. Paris 1996: 80.        [ Links ]

8.     Huneeus A, Schilling A, Horvath E, Pinochet M, Carrasco O. Retroareolar cysts in the adolescent. J Pediatr Adolesc Gynecol 2003; 16: 45-9.        [ Links ]

 

Correspondencia: Dra. Eleonora Horvath eleonora.horvath@gmail. com