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Literatura y lingüística

versión impresa ISSN 0716-5811

Lit. lingüíst.  n.17 Santiago  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-58112006000100019 

 

Literatura y Lingüítica N° 17, págs: 333-342

Especiales e inéditos

 

Nota acerca de algunos poemas inéditos de Roque Esteban Scarpa

 

Por Juan Antonio Massone


1. Un hombre en el nombre

Han transcurrido once años del fallecimiento de Roque Esteban Scarpa (1914-1995), poeta, ensayista y antólogo, autor de 60 obras. Mencionaremos algunas: Mortal mantenimiento (1942); Cancionero de Hammud (1942); No tengo tiempo (1977); El árbol deshojado de sonrisas (1977); Variaciones de un antiguo corazón (1981); El laberinto sin muros (1981); Madurez de la luz (1987), libros de poemas; entre los ensayos más importantes, se recuerdan: El libro en la mano (1954); Thomas Mann, una personalidad en una obra (1961); La casa de los poetas (1974), algunas de sus obras más reflexivas. Su calidad de antólogo quedó de manifiesto en selecciones que hiciera de la obra de Quevedo, Cervantes, Lope de Vega, Huidobro, poesía religiosa y poesía amatoria españolas, poesía contemporánea chilena, Antonio Machado, Andrés Bello.

Catedrático y gestor cultural al frente de la dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (1967 - marzo de 1977), entre cuyos frutos destacan las secciones: Referencias críticas, Mapoteca, Archivo del escritor y del músico; otro tanto le deben a su disponibilidad y perspicacia tantos escritores a quienes brindó atención y buen criterio al leer sus originales. Prólogos, conferencias, dirección de talleres. El más famoso tuvo por nombre: “El joven Laurel”, en el colegio Saint George. Por si fuera poco, dirigió durante quince años la Academia Chilena de la Lengua, lapso en el que ingresaron, por vez primera, algunas escritoras y estudiosas del idioma y de la literatura, se ampliaron las plazas de los miembros de número y se incrementó el elenco de miembros correspondientes en provincias y en el extranjero.

Gabrielista de nota, aportó a la dilucidación de muchos antecedentes bio-bibliográficos de la autora de Lagar, a través de dos libros importantes: Una mujer nada de tonta (1976) y La desterrada en su patria (1977). Además publicó cinco antologías temáticas de la prosa mistraliana.

De paso diremos acerca de otros valiosos antecedentes: el aporte fundacional de instituciones: Centro de literatura Comparada (U. de Chile), institutos culturales, la pertenencia activa en ellos, su competencia en variados temas literarios y educativos, la presencia en la prensa nacional, su representación del país en encuentros culturales en el extranjero.

En suma, la consagración a la literatura de este Premio Nacional 1980 fue creativa, constante, amplia, generosa. Pero esa misma vastedad plural le jugó en contra de una estimación más atenta hacia su obra. En Chile tienen más aceptación quienes saben pulsar una sola cuerda. Los espíritus que ostentan variedad en creaciones y aportes culturales suelen incomodar a quienes se especializan, con muchísimo entusiasmo, en limitaciones que estén de priva; entonces el generoso talento es preterido porque exige de consideraciones ajenas al menú del día. Cuando este fenómeno queda desmentido en algunos casos, casi siempre se debe a que son nombres que regresan al país con una trayectoria probada en otros lugares.

2. Ubicación en las letras chilenas

Es preciso aclarar de entrada que las clasificaciones generacionales son útiles en cuanto a cronología y, a veces, para mejor enterarse de algunas tendencias dominantes de una época, pero convengamos que poco y nada saben decir de la escritura interna, de la que verdaderamente importa, porque es ésta experiencia personal irreductible en tanto que creación y no tiene homólogo en otra disciplina que pretenda saber de ella más que rebajándola a mero documento vasallo de una doctrina foránea. Una generación importa menos por sus antecedentes que por sus frutos; con mayor resolución cabe decir lo mismo de la escritura literaria. Su piel y relieve porta una fuerte necesidad de auto-conocimiento y de expresividad con que nos sabemos y decimos a nosotros mismos, al tiempo que proyecta y consolida un hecho comunicativo con los semejantes.

La obra literaria de Scarpa puede incluirse dentro de la Generación poética del 38. Como siempre, esos tiempos de gestación, de escritura conocida en libros publicados por los autores que la representan, conocieron de plurales tonalidades y heterogéneas visiones sobre la existencia. Junto a la surrealista Mandrágora, integrada por Enrique Gómez Correa, Braulio Arenas, Teófilo Cid y Jorge Cáceres, más uno que otro que la merodearon, existieron simultáneamente otras tendencias poéticas: la de predominio social: Jorge Jobet, Fernando Alegría, entre otros; la tonalidad cotidiana con Nicanor Parra; y, aquella que podríamos mentar de trascendencia cristiana: Eduardo Anguita y Roque Esteban Scarpa, por ejemplo.

De acuerdo a lo dicho, la vertiente última puso en el centro de su interés la existencia como destino y finalidad, las zozobras que la alcanzan y las reservas interiores que se revelan a propósito de la escritura. Tiempo, muerte e inmortalidad constituyen una tríada cruzada por el ansia, la duda y la convicción de pertenecer a la finitud, aunque también a un trasmundo. Sin atenuar la pugna entre alba y noche, cunde en los poemas de estos autores una consciencia de vivir en el quicio de decisiones vitales. En tal sentido, la afectividad y la vocación son dos motivos decisivos en sus respectivas obras.

3. Estos poemas inéditos

De un abundante material literario inédito manuscrito, hemos escogido algunos textos breves para mejor acercar una muestra poética de Scarpa. Costumbre del poeta fue la de registrar hora y día debajo de cada texto.

Notará el lector algunos énfasis y centros de atención en torno de los cuales crece su palabra en estado de soliloquio. El tú suele aludir más al sí propio, en estos casos, que a un destinatario externo. La voz lírica manifiesta actitud coloquial del corazón y de la conciencia, uno a uno, o los dos al modo de protagonista desdoblado, requerido en horas intempestivas por ese lenguaje hormado de intensidad cavilosa, de figuraciones incluyentes y de vigilia-sueño capaz de percibir el destino personal solitario urgido de compañía afectiva.

Cierta tensión dramática se expresa en los tiempos interiores de los poemas. El presente se ofrece lancinante, premioso, como una realidad de sol contrariado de separatidad. Cuanto se proyecta corresponde a la presencia de un sino que pesara mucho más en vistas de lo porvenir. Poemas de la existencia llagados pero no vencidos, íntimos aunque nunca ajenos, como quien se mirara vivo y debiera acudir con su palabra a decir, a decirse esa condición dramática que significa darse cuenta desde la piel desvelada y el alma menesterosa.

Roque Esteban Scarpa: siete poemas inéditos

 

Ceniza abrasada en ceniza

No te quejes de cenizas que asombran a los aires,
a brisas ensombrecen, son cuaresmas en tu frente.
Tus pies no toquen la tierra ni la mano lo creado,
ese río de carmines de un pecho desbordado
y llaga de amor todo lo que encuentra.
Y, como imán, busca tu corazón de hierro
que fue miel pensada por equivocada abeja
y de ese error van naciendo los yerros,
el volcán de nieve que recordó adolescencia
y puso a correr su fuego hacia los cielos
y ángeles solitarios les podaron las alas
que, nostálgicas, quisieron ser paraíso de humo
o empecinadas plumas de ardor buscarte por la tierra.
Nada se aquietará hasta que seas yo mismo:
ardiente ceniza abrasada a ceniza.

0000000000000000007 de marzo, 1978, 13 a 13.10 horas.

 

Si calzado de sueño

Escaleras desciendo,
los peldaños los sostiene el tiempo
que nunca cesa.
Un escalón me aguarda
y otro me retorna
desciendo remontando,
remonto descendiendo
sin mis pies de sueño,
con mis labios quemados.
¡Que se detenga la cascada
de ángulos que hieren!
Sin ángel que me recoja
¡que no se detenga!
La puerta queda atrás
y da a la nada.
Si la nada me espera
sin otra puerta
no me sostengan
en esta rueda.
Si el todo amor
me busca,
que me desate
con dientes de osamenta
y lama mis heridas frías
con su cálida lengua.
Que no tema.
Alguien borró su puerta.
Y puede dibujar niños
otra puerta de veras.
Y, calzado de sueño,

0000000000000000007 de julio, 1978
0000000000000000017.40 a 19 horas

 

Increpación al dios

Ser tú, pensé una mañana alocadamente
sentirte como mi persona misma,
olvidando mi vida y mis orígenes,
negar un segundo de la creación querido.
y miré por tus ojos y vi la mañana oscura,
un desierto de arena se movió por mis venas,
quise al mundo para mí al precio de tu olvido
y jugar, entre risas, los dados del destino.
Y me devolví a mi ser, amante y aterido.
y en mis ojos te vi por vez primera
e increpé al dios que me había enajenado.
Te devuelvo, me dijo, enriquecido y pobre.

0000000000000000000008 de julio, 1978
00000000000000000000012.35 a 12.45 de la noche

 

La gota sin la lluvia

En el amanecer suena una gota implacable
que resume una lluvia que no cae.
Es el latido del pecho celeste tan vacío
como el que en falso lecho está al abrigo.
El torrente de anoche no detuvo tu huida.
No pudo ser piadosa la alborada.
Me despierta con mi solo latido
incesante, allí fuera,
al que no pueden alegrar aunque canten los pájaros.

00000000000000000015 de julio de 1978
0000000000000000006.30 a 6.38 horas de la mañana

 

Aparta de mí

Aparta de mí la compañía
y dame la soledad sin mí y conmigo.
Aparta de mí la soledad
y dóname la piedra que es blandísima.
Aparta de mí la piedra
que tiene forma de corazón sin latido.
Aparta de mí todo corazón
que es mío y no me pertenece.
Aparta de mí lo mío
y gozaré el desierto como un paraíso.

00000000000000000023 de julio de 1978
00000000000000000012.50 a 1.03 de la noche

 

Un inmenso relámpago

Un inmenso relámpago nos deslumbra los ojos,
nos quema el corazón y vivimos de cenizas.
Ese inmenso relámpago nos ilumina la mente,
rompe sus espejos y sin un rostro morimos.

00000000000000000023 de julio de 1978
000000000000000000 1.05 a 1.10 de la noche

 

Dueño del no ser

Yo no quiero ser el dueño de mi vida.
Tanto tiempo amansé al tigre que me lame la mano
que he perdido el horror a los tigres
y me equivoco.
Tantas horas anduve por longitud de calles
a cuyo término eran verdes los semáforos
que no he llegado.
Tantos meses me sentí vivo en otro cuerpo
que perdí mi sombra cuando sol había
y hoy atardece.
Tantos algunos estuve atado a unos silencios
que debían contener la esencial palabra
y sólo sé esperas.
Que venga el ángel y un lugar ocupe.
Dueño del no ser ya soy y no lo quiero.

00000000000000000024 de julio de 1978
00000000000000000011.30 a 11.50 de la noche

 

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