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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.56 n.197 Santiago ene. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902002019700011 

Horacio Durán e Italo Pedrotti. Método de charango. Santiago: Facultad de Artes, 2001, 172 pp. + 1 CD.

El Método de charango de Horacio Durán e Italo Pedrotti es otro de los objetos de estudio con carácter transgresor que han venido avanzando en el mundo musical chileno; con su aparición se contribuye a saltar las barreras del viejo mundo dividido en músicas superiores e inferiores, en instrumentos selectos y plebeyos anunciando el nuevo mundo de acercamientos más tolerantes y amables. El Método es más que un método y en ello reside su valor y fuerza, que paso a continuación a fundamentar.

Percibo el trabajo que tengo el honor de comentar como un reluciente y simbólico puente sonoro muy bien construido, de gran consistencia musical y cultural ­su resistencia la demostrará el tiempo­ que permitirá cruzar las aguas fertilizantes de todas las músicas comunicando las orillas de dos riberas artificial y prejuiciosamente separadas. Este Método permitirá colmar el vacío entre la existencia vital del charango y la necesidad que tenían y tienen muchos jóvenes, cultores y músicos de encontrar una herramienta sistemática de conocimiento, profundización y apropiación del instrumento y su música.

Durán y Pedrotti superan las fronteras limitantes de lo especialístico ya que su trabajo es transversal e interesa a músicos y no sólo a charanguistas. Capto dos aportes iniciales muy importantes: la lectura del Método invita a la exploración del charango y el repertorio, a su interpretación. Emerge el charango como figura epistemológica, se conoce la música y se aprende a partir del objeto sonoro que con su forma singularmente pequeña, pareciera apto a todas las edades a partir de la primera infancia; el repertorio contextualizado en la vida ciudadana del instrumento, permitirá a los usuarios estudiarlo, analizarlo e interpretarlo en diferentes escenarios no sólo informales sino además formales, en aulas pedagógico-musicales universitarias y en conservatorios progresistas.

Todo método plantea el problema del "cómo" estudiar y dominar los problemas de ejecución técnico instrumental o vocal, focalizando la atención en lo corporal y lo cinestésico. Durán y Pedrotti siendo virtuosos intérpretes tienen plena conciencia de ello y transmiten sus conocimientos con sabiduría y refinada minuciosidad. El lector y el estudiante podrán encontrar en el disco compacto incluido al final del Método un interesantísimo soporte adicional con impecables ejemplos interpretados en charango y cantados con voz convincentemente expresiva por Horacio Durán.

Gran eficacia y rigurosidad hay en lo que proponen metodológicamente ordenado de sencillo a complejo en cuanto al desarrollo de habilidades y destrezas del dominio sicomotriz e interpretativo ­para decirlo con Howard Gardner­, cual otra de las siete inteligencias del hombre, vinculadas además a conocimientos de anatomía, fisiología, ciencias biológicas y kinésicas. Cito un fragmento del Método:

"El pensamiento, los sentimientos y las emociones son energías que se transmiten a través del hombro, del brazo, de la muñeca y de los dedos al charango. La muñeca debe ser un eje libre de toda tensión. La mano debería permitir que toda la energía se proyecte hacia los dedos: éstos deben poseer el manejo de la fuerza y la suavidad, la ligereza, la agilidad y el dominio de lo que se va a tocar" (p. 11).

Son estos conceptos universales comunes a todos los grandes intérpretes instrumentales y vocales. Luego agregan lo valórico afectivo, explícita e implícitamente presente en toda la obra: "El charango, al igual que todo instrumento en manos del músico, debe transformarse en parte de sí mismo, como las manos y los brazos, como el pensamiento, las emociones y los sentimientos".

La publicación elaborada por los dos especialistas no es sólo técnica, está claro que los autores dominan la materia, pero además de especialistas, son músicos e intelectuales. En el Método hay filosofía rupturista al incluir repertorio de transmisión oral y de autores conocidos latinoamericanos, hay rigor etnológico al circunscribir el Método al contexto del charango citadino y no al indígena, hay valor axiológico y ética profesional al defender sus derechos instalando al charango, que aun no tiene cátedra en la academia, como instrumento digno de ser estudiado y desarrollado.

El Método es vivo y paradigmático: en la presentación de la problemática técnica refleja el contexto cultural donde se ha movido el charango en los últimos 40 años. Cada grupo de ejercicios progresivos rítmicos y rítmico-melódicos, trae retazos de músicas ya escuchadas de reojo, evoca fiestas y en cuentros vivenciados en terreno, cual espejo retrovisor catapulta al lector a la tímbrica particular de sus cuerdas entretejidas y a los aerófonos vernaculares que lo rodean, como señales acústicas de indudable identidad sonora altiplánica y andina. ¡ Bienvenido este método de charango que nos habla de un instrumento nuestro, latinoamericano no cosmopolita ni globalizado!

Afortunadamente, tenemos a dos figuras de nuestro país y de la Patria Grande, como Durán y Pedrotti, que, unidos por valores y principios comunes, potencian sus talentos y saberes para elaborar cooperativamente el primer método chileno para charango y tenemos a la Facultad de Artes, que acoge y con gesto proyectivo contribuye a su edición y lo imprime.

Vislumbro en esta publicación una operación y gestión cultural como ejemplo concreto de lo utópico. Los autores son instrumentistas pero no especialistas, son músicos pero no están aislados en su recámara sagrada, son intelectuales pero no sectarios ni altaneramente atrincherados en "su mundo de verdades musicales absolutas". Ellos, repito, construyen un puente invitante, señalando la apertura y flexibilidad creativa que todo futuro músico debería tener para continuar abriendo el camino de la inclusión del mundo por venir; indican otra vía alternativa a las pistas de los modelos del pasado ya agotados, de los mundos musicales antagonistas e irreconciliables y de posturas divísticas o exitistas individuales.

El Método, que se presentó en la Sala Isidora Zegers de la Facultad de Artes, es otro de los hitos de la ideología del encuentro y no del desencuentro. La filosofía es antidiscriminatoria y comprehensiva, llama al diálogo. Llama a los músicos a compartir el espacio ­con Humberto Maturana­ a lenguajear juntos, a escuchar y a respetarse a sí mismo y a su instrumento y a escuchar y respetar al "otro" y a los "otros instrumentos" como legítimos otros, en nuestro caso, en el espacio acústico de la convivencia cotidiana, donde todas las músicas deberían ser legítimadas.

Ha sido francamente sublime para mi, haber sido invitada a ese permanente corazón pulsante del mundo musical santiaguino y chileno como es nuestra querida y luminosa Facultad de Artes de la noble Universidad de Chile, a celebrar el ingreso de un documento docto sobre un instrumento campesino, mestizo, popular y urbano. Y me sentí más realizada que nunca, como persona y como músico, por compartir la no sólo importante sino además, bella ceremonia académica de presentación del Método en que honramos a instrumento y autores, como protagonistas de igual valor. Percibí ese acto como un metafórico e inteligente abrazo entre las sabias cuerdas frotadas europeas y los titilantes rasgueos del charango andino, como signos simbólicos de lo posible, de lo posible que es el acercamiento y no el rechazo. Siempre estoy diciendo que desde la música, en todas sus expresiones y manifestaciones, desde sus variados repertorios y géneros, desde sus variados y fascinantes instrumentos, repito, es desde los músicos y las músicas donde también podemos contribuir a transformar la realidad y a hacer la vida más humanizada. ¡Qué duda cabe!

Desde ella se han lanzado históricamente y se siguen lanzando los sonidos más agudos y sensiblemente transgresores del statu quo y es desde ella donde pueden acercarse desafiante y dialécticamente los polos antagónicos, reivindicando el triunfo de lo nuevo contra lo viejo, de lo sensato contra lo irracional.

Lo hemos constatado en otras circunstancias ante la aparición de las obras para guitarra sola de la compositora Violeta Parra y del músico popular Víctor Jara y más recientemente lo hemos hecho con Horacio Durán e Italo Pedrotti quienes ingresaron con su Método de charango a las aulas y biblioteca de la Facultad de Artes y de todos los centros donde se estudie música. Son actos de reivindicación sonora y musical justos, racionales y libertarios.

Con la lectura y estudio del Método he aprendido y he reforzado mis conocimientos: el charango de raíz europea es un instrumento nómade, ha bajado de las alturas altiplánicas en manos de andariegos e inquietos investigadores del sonido andino y del mundo latinoamericano que subieron a encontrarse con él, trasladando su tímbrica peculiar hasta metrópolis, ciudades y regiones de Chile y del continente. Al bajar de los Andes, el charango se ha convertido en habitante citadino, en legítimo protagonista gracias a su diminuta forma y al encanto estilísticamente barroco de sus particulares complicidades y guiños sonoros, sustentados en múltiples adornos: nerviosos trinos y mordentes, chúcaros repiques, furiosos, indómitos y telúricos trémolos rasgueados.

Este instrumento venido de las alturas ha llegado para quedarse y para rato, en muchas ciudades y charcos. Como ya lo iniciaron Claudio Araya, Italo Pedrotti, Vladimir Wistuba y Celso Garrido-Lecca, el charango queda a la espera de otros innovadores y atrevidos compositores, como lo expresan y auguran los autores del Método, que nos saquen de lo conocido hacia lo esperadamente desconocido.

El Método de charango es un nicho digno, por lo demás excelentemente diagramado e impreso, que cobijará y resguardará el instrumento en su valor patrimonial conjugando la tradición y sabiduría oral de contacto y aprendizaje directo, con la tradición académica formal del signo escrito. Hay zigzagueos y vaivenes terrenales en los humanizados Horacio Durán e Italo Pedrotti, autores e investigadores, su caminar, su indagación y contacto con otros protagonistas dan validez al post-moderno Método de charango y a ellos, el reconocimiento por la autenticidad del ser y no del parecer músicos.

Concluyo con un "neologismo" usado en la composición Vuelo de pájaros de Pedrotti, que en la última página del Método y precisamente en el penúltimo compás indica: senza tempo es decir, como la música misma desde la eternidad senza tempo, como espero que sea esta importante y testimonial obra pedagógica y cultural musical desde hoy, no más solamente de Durán y Pedrotti, sino de y para todos los músicos de nuestro continente latinoamericano. ¡Enhorabuena!.

Olivia Concha Molinari