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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.18 n.4 Santiago  2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182001000400008 

Ántrax (Carbunco)

COMITÉ DE INFECCIONES EMERGENTES, SOCIEDAD CHILENA DE INFECTOLOGÍA1
DEPARTAMENTO DEL AMBIENTE, EPIDEMIOLOGÍA, MINSAL2

ANTHRAX

Prepararon este documento: Cecilia Perret P.1, Leonardo Maggi C.1, Carlos Pavletic B.2, Rodrigo Vergara F.1, Katia Abarca V.1, Jeannette Dabanch P.1, Cecilia González C.1, Roberto Olivares C.1,
Jaime Rodríguez T.1

INTRODUCIÓN

El ántrax es una zoonosis causada por Bacillus anthracis, un bacilo Gram positivo esporulado, que afecta primariamente a animales herbívoros, ya sea domésticos o silvestres. El hombre es un huésped accidental, cuya infección resulta del contacto cutáneo o, más raramente, de la inhalación o ingestión de esporas. Si bien su frecuencia se ha reducido en el mundo, aún constituye un problema en algunos países no industrializados y últimamente se ha convertido en un peligro ya que puede ser utilizado como arma biológica.

El ántrax apareció por primera vez descrito en la Biblia, libro del Éxodo, en relación a la quinta y sexta plagas responsables de muertes en humanos y ganados. Siglos más tarde, en 1617, se describió en Europa un brote de la enfermedad en el ganado, que posteriormente se extendió a humanos causando alrededor de 60.000 casos. En los últimos siglos B. anthracis ha estado ligado estrechamente a la microbiología siendo la primera bacteria visualizada al microscopio (Pollander 1849), la primera en ser transmitida experimentalmente (Devane y Rayer 1850) y la primera en ser confirmada como agente etiológico de enfermedad (Koch 1876). Asimismo, Pasteur en 1881 realizó la primera demostración de eficacia de una inmunización activa inoculando B. anthracis atenuados a una población de animales que sobrevivieron a la inoculación posterior con bacterias virulentas. Durante el siglo XX la mayor epidemia ocurrió en Zimbabwe entre 1979 y 1980 con más de 6.000 casos reportados. En la actualidad el mayor riesgo y amenaza de este patógeno radica en la posibilidad de utilizarlo como arma biológica debido a sus características de alta potencia, alta resistencia a condiciones adversas, bajo costo y facilidad de dispersión por corrientes de aire y vientos. Países como Japón, Inglaterra, Estados Unidos de América, Irak y Rusia han dispuesto o disponen en la actualidad de esta arma biológica. En 1979 una liberación accidental de esporas en un centro militar de microbiología en la ex Unión Soviética causó 79 casos y 68 muertes debido a ántrax pulmonar.

ÁNTRAX EN HUMANOS

Epidemiología

Se estima que en el mundo se producen entre 2.000 y 20.000 casos humanos por año. Las áreas de mayor prevalencia son el Medio Oriente principalmente Irán, Asia, África, partes de América del Sur, Central, Caribe y sudeste de Europa. Los países que han logrado un buen control de la infección en animales presentan pocos casos autóctonos, pudiendo persistir el riesgo por productos de animales contaminados importados de zonas endémicas (Figura 1).


Figura 1. Distribución geográfica de ántrax en el mundo. Año 2000. Basado en reporte de la OMS.

En Chile el ántrax o carbunco es una enfermedad de notificación obligatoria. Se han reportado 215 casos en humanos entre 1990 y 2000, con un rango de 8 a 43 casos anuales, con una leve tendencia al descenso. Los casos se han presentado en los Servicios de Salud de Ñuble, Araucanía, Bío-Bío, Maule, Osorno, Aysén y Coquimbo (Tabla 1).

Durante este período de tiempo hasta 1999 se han confirmado 8 muertes por ántrax pero no se dispone de información de ocurrencia de casos fallecidos durante el año 2000. Dos de las muertes fueron por ántrax pulmonar y 1 por septicemia; no existe causa precisa notificada para las otras.

Se distinguen tres ciclos de B. anthracis en la naturaleza, que incluyen la multiplicación de las esporas en la tierra, la infección animal y la infección humana.

Las esporas, eliminadas a los suelos desde animales infectados, sobreviven indefinidamente en ambientes secos o después de lluvias muy abundantes. Las tierras no cultivadas ricas en materia orgánica, con pH mayor a 6,0 y temperaturas sobre 15,5°C son favorables para la persistencia de las esporas.

Los herbívoros domésticos (vacunos, ovejas, cabras, caballos y cerdos) se infectan al

ingerir la espora en pastos contaminados. Las esporas germinan in vivo y el animal desarrolla una septicemia y muere en 1 a 2 días. Estas especies representan la fuente más importante de la enfermedad a nivel agropecuario aunque cualquier animal doméstico o silvestre puede servir como huésped.

La infección en humanos ocurre por contacto directo con carne, restos o productos de animales contaminados como cuero, pelo, lana o huesos, en un contacto generalmente ocupacional. Las vías de entrada son: cutánea, por contacto directo con productos contaminados, en especial si existen heridas de piel; inhalación de esporas, principalmente en faenas de aseo de lana; y gastro-intestinal, por ingestión de carne contaminada, situación muy infrecuente.

Patogenia

En las formas cutánea y digestiva, las esporas ingresan por algún epitelio (piel, mucosas) y germinan en la sub mucosa dando origen en 2 a 5 días a la forma vegetativa, la cual posee cápsula antifagocitaria y produce una exotoxina que es responsable de los principales síntomas y signos del carbunco. Esta toxina está formada por tres componentes, el antígeno protector (AP) que es responsable de la unión a los receptores celulares, el factor edematógeno que posee actividad adenilciclasa y es responsable de la reacción edematosa y el factor letal llamado así por causar la muerte en animales de experimentación. La acción de esta toxina genera edema, hemorragia e incluso necrosis tisular. Desde la lesión inicial B. anthracis invade la vía linfática y puede alcanzar la circulación general. En la forma pulmonar, las esporas inhaladas son ingeridas por los macrófagos alveolares y transportadas por ellos a los ganglios linfáticos mediastínicos o traqueobronquiales donde pueden permanecer hasta 60 días antes de germinar. Con la germinación se producen localmente toxinas responsables de la hemorragia masiva, de la mediastinitis y linfadenitis edematonecrótica características de esta presentación. La típica bronconeumonía no se produce.

Las manifestaciones de la enfermedad están determinadas en primer lugar por el compromiso local del órgano de entrada, que depende de la extensión de tejido afectado; en segundo término el compromiso hemodinámico secundario a la liberación de los mediadores de la inflamación y en tercer lugar la magnitud de la invasión de otros órganos a través de la vía hematógena (pulmón, mediastino, meninges).

Cuadro clínico

El curso de la infección depende del sitio por el cual Bacillus anthracis ingresa al organismo. Así existen las formas: cutánea, gastrointestinal y respiratoria.

La forma clínica más frecuente es el ántrax cutáneo que ocurre en 95% de los casos, localizado habitualmente en zonas descubiertas (manos, cabeza y piernas). El período de incubación es de 1 a 12 días. En el lugar de la inoculación hay prurito inicialmente, luego aparece una lesión papular que se hace vesicular en 2 a 6 días, en forma de anillo, con un exudado claro muy rico en bacilos*. Poco a poco en el centro de la lesión se observa una escara necrótica muy típica** (ántrax, carbunco, pústula maligna, "picada") rodeada de edema de 1 a 3 cms con un halo violáceo; en general es indolora y no hay compromiso del estado general (Figura 2).

Figura 2. Patogenia del ántrax. Las esporas de Bacillus anthracis alcanzan el sitio primario de la infección en el tejido subcutáneo, la mucosa gastrointestinal o en los espacios alveolares. En las localizaciones cutáneas y gastrointestinales, los bacilos germinan lentamente, liberando toxinas que generan edema y necrosis local. Si la infección no es controlada, los bacilos se diseminan por vía linfática y luego hematógena. En los casos de carbunco pulmonar, las esporas son fagocitadas por los macrófagos alveolares, transportados a los ganglios linfáticos peribronquiales y mediastínicos, donde germinan y se reproducen los bacilos, causando edema pulmonar secundario a bloqueo linfático y mediastinitis hemorrágica con la subsecuente diseminación hematógena. En estos casos, la muerte ocurre entre uno y siete días post exposición y se debe a la septicemia, toxemia y complicaciones pulmonares. (adaptado de Dixon. NEJM 1999:341)

En algunos casos aparece linfangitis o linfadenopatía y fiebre, debidas a la enfermedad misma o sobreinfección bacteriana de la lesión. La evolución natural puede ir a la curación espontánea con cicatrización de la lesión en varios días o a diseminación septicémica con una letalidad de ~ 20%.

El edema maligno es una variante cutánea en que predomina el edema indurado sobre la escara, con múltiples ampollas y toxemia grave.

El compromiso respiratorio y gastrointestinal ocurre en 5% de los casos cuando el ingreso de las esporas es por vía respiratoria o gastro-intestinal respectivamente. Las manifestaciones clínicas son inespecíficas, a diferencia del cuadro cutáneo, por lo que la sospecha clínica es más difícil. En el ántrax pulmonar, con un período de incubación descrito entre 2 y 43 días, el paciente presenta febrículas, tos y dolor muscular generalizado. Al cabo de 2 a 4 días se puede desarrollar un cuadro grave de distress respiratorio, fiebre y tos con expectoración hemoptoica, siendo un hecho característico la rapidez del ensanchamiento mediastínico**. Esta forma es frecuentemente fatal, ya sea por el compromiso respiratorio o por septicemia.

En muy raras ocasiones se puede desarrollar el ántrax gastrointestinal. Se tardan 2 a 5 días en producir síntomas, describiéndose un período de incubación entre 1 y 7 días. Los síntomas son inespecíficos, por lo tanto muy difíciles de sospechar (fiebre, náuseas, dolor abdominal). En algunos casos aparece diarrea sanguinolenta. La evolución natural es hacia una toxemia severa y muerte en 50% de los pacientes no tratados.

En el diagnóstico diferencial hay que considerar: ectima gangrenoso, fiebre por mordedura de rata, loxoscelismo cutáneo y, especialmente, la infección cutánea localizada por

S. aureus, cuya lesión severa se conoce como ántrax benigno por cierta similitud semiológica, aunque no hay relación entre ésta y el carbunco. La desproporción entre la magnitud de la lesión y los síntomas generales escasos hacen sospechar del carbunco, así como una escasa alteración en el hemograma. En el caso de la forma digestiva cualquier gastroenteritis puede confundirse con ántrax pues la sintomatología es similar. Los principales diagnósticos diferenciales en el ántrax pulmonar son la neumonía bacteriana y el síndrome cardiopulmonar por hantavirus.

Por último es importante destacar que B. anthracis en ocasiones puede invadir meninges, en cuyo caso el diagnóstico diferencial es con las etiologías habituales de meningitis bacteriana aguda.

Diagnóstico etiológico

Existen diversos métodos de diagnóstico para B. anthracis:

- Cultivo: Este puede ser tomado de pus, sangre, tejidos o líquidos corporales, los que deben ser teñidos con técnica de Gram para observar el bacilo. La cápsula B. anthracis puede ser demostrada después de incubación en agar nutritivo con 0,7% de bicarbonato incubado en 3% de CO2. Las colonias se observan mucoides y la cápsula puede visualizarse en frotis teñidos con McFadyean (azul de metileno policrómico) o India Ink. (Williams, R P. 1981. Bacillus anthracis and other aerobic spore-forming bacilli, p. 315-26. In A I Braude ed, Medical Microbiology and Infectious Diseases. The WB Saunders Co., Philadelphia). El medio de cultivo adecuado es agar sangre o nutritivo corriente. Las colonias son blanco grisáceas a blancas y no hemolíticas. Las muestras de deposiciones deben ser pre-tratadas con etanol al 95 o 100% durante 1 hora (igual volumen) o con calor a 62,5°C por 15 minutos.

Identificación del microorganismo en líquido vesicular, cultivos o biopsias:

  • Por inmunofluorescencia.
  • Tinción de Gram.
  • Frotis teñido con McFadyean (azul de metileno policrómico) o India Ink.

Los cultivos positivos deben ser enviados al ISP para confirmación. El envío debe hacerse siguiendo las normas de bioseguridad nivel 2. En laboratorios en que se desarrolla investigación que involucra el trabajo con suspensiones de esporas o cultivos a gran escala se recomienda bioseguridad nivel 3.

- Serología: Se estudia la presencia de anticuerpos antitoxina mediante la técnica de ELISA y/o inmunoprecipitación, requiriendo para confirmar la infección de dos muestras pareadas lo que generalmente no es útil para efectuar un diagnóstico rápido. En Chile no existen laboratorios que procesen muestras de suero para detección de anticuerpos en seres humanos.

- Detección de antígenos: Detección de antígeno protectivo en sangre por inmunolec-trofóresis de transblot (EITB). También se están desarrollando pruebas para detección del factor letal y factor de edema. (CDC. Case definitions for public health surveillance. MMWR 1990; 39 (N° RR-13): 5). Su utilidad sería en aquellos pacientes con sospecha de esta enfermedad, pero con cultivos negativos.

- Productos animales o ambientales: Se prepara una suspensión, se trata con etanol o calor y se siembra en agar sangre con polimixina o agar PLET.

En el laboratorio las superficies deben decontaminarse con hipoclorito de sodio al 5% o fenol al 5% (ácido carbólico); los equipos e instrumentos pueden ser esterilizados en autoclave.

Tratamiento específico

Ántrax cutáneo

El tratamiento de elección para el carbunco cutáneo sigue siendo penicilina, la que puede ser utilizada por vía oral si la lesión no es severa. En este caso está indicada penicilina V 200-500 mg (dosis pediátricas: 20-25 mg/kg/día) 4 veces al día. Frente a la presencia de síntomas sistémicos, edema extenso o lesiones ubicadas en cabeza y cuello, el tratamiento debe ser endovenoso con penicilina G 8-12 millones de unidades (dosis pediátrica: 100.000-150.000 UI/kg/día,) durante 7 a 10 días. Como alternativa en pacientes alérgicos se utilizan doxiciclina, eritromicina, cloranfenicol o ciprofloxacina. El cultivo de lesiones cutáneas se negativiza rápidamente luego de iniciado el tratamiento. Aunque los tratamientos tempranos limitan el tamaño de la lesión, no alteran la evolución característica de ésta.

La exéresis de las lesiones está contrain-dicada. Las terapias tópicas no son efectivas. Se han utilizado corticoides en casos de gran edema, pero su uso no está claramente establecido. En caso de edema severo, especialmente en la región de cabeza y cuello o meningitis, se recomienda el uso de corticosteroides ya sea dexametasona, 0,75-0,90 mg/kg/día o prednisona 1-2 mg/kg/día.

La ropa y materiales en contacto con secreciones deben ser esterilizados en autoclave o incinerados, los pacientes deben ser mantenidos en aislamiento de contacto debido a que las lesiones cutáneas son ricas en la forma vegetativa, aunque no se ha descrito el contagio persona a persona.

Casos severos con compromiso vital

Ante la sospecha de casos severos, especialmente de ántrax pulmonar, gastrointestinal o sistémico, se debe iniciar tratamiento con penicilina G, 8-12 millones de UI/día, intravenosa lenta, fraccionada cada 4 a 6 hrs. La estrepto-micina intramuscular en dosis de 30 mg/kg/día puede actuar sinérgicamente en conjunto con penicilina. Luego de la estabilización del paciente la terapia se puede realizar por vía oral. El tratamiento antimicrobiano debe continuarse por 60 días debido a la posibilidad de recaída por la germinación de esporas que se han mantenido latentes.

Frente a enfermedad en que se sospeche bioterrorismo como fuente de adquisición se sugiere iniciar terapia con ciprofloxacina, ya que se sabe de cepas de B. anthracis han sido manipuladas genéticamente para adquirir resistencia a penicilina y tetraciclinas, lo que no ha sido reportado para quinolonas. Si se dispone luego de aislamiento de la cepa y antibiograma, se puede continuar terapia con amoxicilina en aquellos casos en que se documente la susceptibilidad a este medicamento.

Prevención

Quimioprofilaxis: Las personas que han sido expuestas a esporas de B. anthracis pero que están asintomáticas deben recibir terapia oral con doxiciclina o ciprofloxacina durante 60 días. Este tratamiento puede ser más prolongado si se sospecha una exposición a una gran carga de esporas para asegurar su total erradicación pulmonar.

Vacuna: Existe una vacuna, AVA® (anthrax vaccine adsorbed), producida por Bioport Corporation, Michigan, que puede ser utilizada en personas con riesgo de exposición, especialmente laboral o militar. La vacuna está compuesta por células inactivadas, contiene en especial antígeno protector y está licenciada en los Estados Unidos de América desde 1970. Se requieren 6 dosis de inyección subcutánea

(0, 15, 30 días, 6 meses, 12 meses, 18 meses) y luego una dosis de refuerzo anual para mantener un buen estado inmunitario. El 95% de los vacunados seroconvierte luego de 3 dosis pero la correlación entre los títulos de anticuerpos y la protección no están bien definidos. Las reacciones adversas incluyen dolor, eritema y fiebre. Menos frecuentemente se ha reportado mialgias, artralgias, cefalea, exantema, malestar general entre otros, durando éstos unos pocos días. Muy raramente ocurren reacciones serias; reacciones anafilácticas se observan 1 por 100.000 dosis de vacunas. No se han reportado efectos adversos a largo plazo.

La vacuna está indicada en aquellos trabajadores que están en riesgo de exposición laboral: manipuladores de lana, cueros y pieles de animales, en especial de ovejas, personas que trabajan en diagnóstico de B. anthracis, especialmente en investigación, y militares. En caso de bioterrorismo, y existiendo disponibilidad de la vacuna, su uso está recomendado en conjunto con la quimioprofilaxis. La vacuna ha sido probada en adultos entre 18 y 65 años, no existe información para su empleo en niños. La seguridad en el embarazo no ha sido probada por lo que mujeres embarazadas no debieran ser vacunadas. Esta vacuna no se encuentra disponible en Chile para uso en humanos.

ÁNTRAX (CARBUNCO) EN LOS ANIMALES

La importancia del ántrax desde el punto de vista económico y de salud pública, radica en la capacidad que éste tiene de afectar a un gran número de animales de diferentes especies, a partir de una fuente común. Así, las carcasas de los animales afectados se transforman en un riesgo para las personas y otros animales, tanto en los alrededores del foco como a grandes distancias, considerando la probabilidad de diseminación de B. anthracis a través de las carnes y subproductos comestibles o industriales de los animales afectados. Además de la infección adquirida por los animales alrededor del foco por consumo de pastos contaminados, es de común ocurrencia la transmisión de la enfermedad mediante el consumo de harina de carne y hueso infectada que se usa como complemento alimentario para animales criados en condiciones intensivas.

A pesar que el ántrax es una enfermedad conocida desde hace cientos de años, aún permanecen poco claros aspectos tales como la forma de transmisión entre los animales de pastoreo. Se asume que la ingestión de pastos contaminados con esporas provenientes de animales afectados de ántrax, moribundos o muertos, es la forma más frecuente de adquisición de la enfermedad. Por otra parte, dado que B. anthracis es aparentemente poco invasor se especula que es necesaria la presencia de una lesión para que se produzca la enfermedad. La asociación de brotes con condiciones de sequías prolongadas ha permitido elaborar teorías que relacionan el consumo de pastos secos y arenas, ambos altamente erosivos, provocarían lesiones en el tracto intestinal, las que unidas a la presencia de esporas en el suelo, posibilitarían la ocurrencia de infecciones. Sin embargo, el análisis de la relación entre las condiciones climáticas y los brotes de ántrax en diferentes partes del mundo, ha demostrado que existen patrones diferentes de presentación según las distintas áreas geográficas, lo que ha llevado a la generación de diversas hipótesis. Algunas de estas hipótesis plantean la posibilidad de que los animales sean portadores de las esporas de B. anthracis por largos períodos, desencadenando la infección por situaciones de estrés o compromiso inmunológico. Se considera, entre otras, la posibilidad que la transmisión aerógena a través del polvo contaminado sea una vía frecuente de infección, así como también que en algunas regiones, las moscas y mosquitos jueguen un importante rol en la transmisión de ántrax. En todas estas hipótesis, las condiciones climatológicas estacio-nales desempeñan un papel relevante.

La forma de presentación de la enfermedad está asociada a la susceptibilidad natural de las especies; así, en los herbívoros que son los más susceptibles, el ántrax se presenta generalmente en la forma sobreaguda y aguda. En cambio, en porcinos y caninos la forma de presentación predominante es la forma crónica.

La forma sobreaguda se caracteriza por una evolución hacia la muerte en menos de 24 horas. Las formas aguda y subaguda se presentan con fiebre, excitación seguida de depresión, cese del consumo de alimentos, ataxia, convulsiones y muerte. Con frecuencia, en esta forma se observan sangramientos. La forma crónica o collar carbuncoso, se manifiesta por edema de cuello, faríngeo y lingual, produciendo la muerte por asfixia. Esta forma se presenta más frecuentemente en animales menos susceptibles como los porcinos y caninos.

En Chile, de acuerdo a los antecedentes recabados por el Departamento de Protección Pecuaria del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), a través de su Sistema de Información de Enfermedades de Notificación Obligatoria, el ántrax muestra un franco descenso de acuerdo al número de focos anualmente notificados como se indica en la Tabla 2.

En el período entre 1993 y 1998, en el país se han notificado 68 focos de ántrax animal, los que se han presentado entre la Tercera y Undécima regiones, detectándose la mayor cantidad de focos y la mayor frecuencia en las regiones Octava y Décima. Las especies animales involucradas en estos brotes son bovinos en un 90%, ovinos 10%, porcinos 7%, equinos 4%, caprinos y caninos en 3%, y felinos en 2% de los focos. En 10% de los 68 focos notificados se registró el compromiso en humanos.

Cabe señalar sin embargo, que se estima existe una importante subnotificación de los brotes de ántrax animal, dado que éstos se producen con mayor frecuencia entre pequeños productores, generalmente de escasos recursos, que no aplican un programa de control sanitario a sus animales y que por razones culturales no denuncian la ocurrencia de casos.

En Chile existe vacuna, de producción nacional e importada, disponible para los animales, con una dosis anual pero su utilización no es obligatoria. Por esta razón su uso es responsabilidad de los ganaderos. De este modo se generan en el país focos enzoóticos correspondientes a zonas ganaderas pobres donde los ganaderos, por razones culturales y económicas, no aplican la vacuna. Le corresponde al SAG el control biológico y el registro de venta de las vacunas. Entre 1993 y 1997 se comercializaron entre 1.100.000 y 1.600.000 dosis de vacuna anuales.

Control ambiental y riesgo ocupacional

Generalmente es posible identificar la fuente de contagio, por lo que todo caso humano debe ser investigado. El control de la enfermedad en humanos depende del control de la enfermedad en animales, por lo que es de trascendental importancia desarrollar actividades de educación y capacitación a nivel rural a fin de que los agricultores y pequeños propietarios conozcan la enfermedad y las medidas de prevención y control.

La medida de prevención más efectiva es la vacunación anual de los animales, especialmente aquellos que se crían en áreas enzoóticas.

En el evento que se produzcan muertes de animales con sospecha de carbunco en el campo, se deben tomar las siguientes medidas de control:

  • Evitar la necropsia o la faenación del animal de modo de prevenir la esporulación de las formas vegetativas de B. anthracis al entrar en contacto con oxígeno.
  • Destruir el cadáver. De preferencia se debe incinerar el animal en el mismo sitio, procediendo, posteriormente, a enterrar las cenizas. De no ser posible la incineración se debe proceder a enterrar el cadáver a una profundidad tal que asegure, a lo menos, un metro de tierra sobre él a fin de evitar que sea desenterrado por animales. En casos de humanos fallecidos por ántrax se sugiere también la cremación del cadáver para evitar la contaminación de los suelos.
  • En el caso de enterramiento se debe proceder a quemar el área en que el animal estuvo tendido, en especial las zonas contaminadas por derrames de fluidos anales, nasales y otros. Otra forma de desinfección de esas áreas es la aplicación de formalina al 30% a razón de un litro y medio por metro cuadrado.
  • Se debe aplicar una cuarentena del predio afectado, la que debe durar veinte días después del último caso de carbunco o seis semanas después de la vacunación.
  • Se debe aplicar vacunación del área de foco y perifoco.

Siempre que se detecten casos de ántrax animal se debe notificar a las autoridades de salud local a fin de recabar antecedentes sobre posibles personas afectadas y desarrollar actividades educativas tendientes a reforzar la prevención de la enfermedad.

Desde el punto de vista de la salud ocupacional, los grupos de riesgo son los trabajadores de plantas faenadoras de animales, industrias relacionadas con el procesamiento de cueros, pieles y lanas y los artesanos que trabajan artículos de cuero o lanas sin procesar, entre otros. Todos ellos están expuestos principalmente a contraer ántrax cutáneo por manipulación de material contaminado. Sin embargo, existe también la posibilidad de que, especialmente en las industrias de la carne y el cuero, se produzcan cuadros de ántrax pulmonar por exposición a aerosoles contaminados en áreas con deficiente ventilación.

La correcta higiene industrial previene la exposición del trabajador a aerosoles. Se ha demostrado que las esporas persisten por años en las fábricas. Los empleados deben ser educados acerca de la enfermedad y en caso de exposición deben ser vacunados.

Si se sabe de personas que han consumido carne infectada, se les debe indicar penicilina profiláctica.

RESUMEN

Agente: Bacillus anthracis. (Bacilo Gram positivo, aerobio estricto, esporulado, inmóvil).

Reservorio: Herbívoros y sus subproductos, ambiente contaminado con esporas.

Transmisión: Pasto con esporas Þ ingestión por ganado Þ esporas en carne, subproductos o suelo Þ humano: contacto con piel, epitelio respiratorio, bucofaríngeo o intestinal.

Laboratorio: Gram y cultivo en agar sangre de tejidos o líquidos infectados.

Prevención: Vacuna y antimicrobianos

Tratamiento: Penicilina V oral o G endo-venosa, por un plazo variable de al menos 7 a 10 días. Alternativas: eritromicina, cloranfenicol, tetraciclina y ciprofloxacina.

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Correspondencia a:
Cecilia Perret
E-mail: cperret@med.puc.cl

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* Muestra muy útil para el diagnóstico de laboratorio (examen directo o cultivo).
** Elemento semiológico importantísimo.