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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.18 n.4 Santiago  2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182001000400006 

Diagnóstico microbiológico de Chlamydia trachomatis:
Estado actual de un problema

M. ANGÉLICA MARTÍNEZ T.1

MICROBIOLOGICAL DIAGNOSIS OF Chlamydia trachomatis:
STATE OF THE PROBLEM

1 Universidad de Chile, Facultad de Medicina, ICBM, Programa de Microbiología y Micología.

Chlamydia trachomatis

is one of the most common bacterial sexually transmitted diseases world-wide. Most infections are asymptomatic in women leading to ascending infections and reproductive tract sequelae. Therefore, an effective control strategy of cervical infection with sensitive and specific diagnostic methods is necessary. Young asymptomatic men constitute another reservoir of chlamydial infection. The collection of specimens in this group need to be improved by a less intensive procedure than urethral swabbing. Nucleic acid amplification methods (NAAM) have demonstrated to accurately diagnose chlamydial infections in first-void urine samples in men. The main factor affecting the sensitivity of the diagnosis of C. trachomatis is the cellular adequacy of the clinical samples, which has a more negative effect on culture and immunological diagnostic methods than on NAAM, which are more sensitive. Cell culture has been considered to be the "gold standard" of the diagnosis in the past, but due it less sensitivity than NAAM, an "expanded gold standard" has been created for the evaluation of new diagnostic procedures, and rendered necessary to confirm the positive results of all non culture diagnostic tests.

Key words: Chlamydia trachomatis, Diagnostic.

Chlamydia trachomatis es una de las bacterias de transmisión sexual más frecuentes en el mundo, estimándose alrededor de 89 millones de casos nuevos cada año1. En EUA solamente, se presentan 4 millones de casos anualmente, con un costo estimado en U$ 2,4 billones2. Los costos son atribuidos al tratamiento de las secuelas, a menudo irreversibles, de la infección en la mujer, como son la enfermedad inflamatoria pelviana (EIP), los embarazos ectópicos y la infertilidad, constituyendo la infección de transmisión sexual (ITS) más cara después de la infección por el VIH3,4. El impacto de este microorganismo en nuestro país ha sido revisado por A. Ovalle en un número anterior5.

Se ha demostrado que 70 a 90% de las infecciones por C. trachomatis en la mujer son asintomáticas, pudiendo persistir por meses o años3,4,6. En 10 a 40% de los casos de infección cervical se produce la ascensión de esta bacteria al tracto genital superior y el desarrollo de un proceso inflamatorio pelviano6. Por otra parte, la EIP suele presentar síntomas muy leves o ser asintomática, lo que explica que en ~ 85% de los casos, la consulta médica ocurra tardíamente, dando la oportunidad al microorganismo de causar daño a la mucosa tubaria, mediado por hipersensibilidad6. La mayor incidencia de C. trachomatis se presenta en la adolescencia y en mujeres menores de 25 años, por lo que el CDC de EUA ha recomendado el diagnóstico precoz de la infección en mujeres jóvenes sexualmente activas para prevenir sus complicaciones7,8. El diagnóstico de C. trachomatis en el hombre es de utilidad para su propio bienestar evitando el desarrollo de uretritis y epididimitis y la transmisión de la infección a la mujer, pero la infección suele ser asintomática en 6 a 11% de los casos, especialmente en los adolescentes9,10.

OBTENCIÓN Y TRANSPORTE DE MUESTRAS CLÍNICAS

La obtención de muestra es el factor más importante para el diagnóstico de C. trachomatis. Se ha demostrado que la mala calidad de las muestras clínicas afecta en especial la sensibilidad del cultivo celular y de las técnicas inmunológicas, mientras que su efecto sobre la RPC es menor por tratarse de una técnica de mayor sensibilidad11. Dado que esta bacteria infecta específicamente a las células columnares y la infección es intracelular, las muestras deben ser obtenidas raspando el sitio apropiado, luego de haber retirado cuidadosamente las secreciones mucupurulentas que cubren la mucosa. Esta toma de muestra resulta invasora y no apropiada para el diagnóstico en población asintomática. Por este motivo, se ha evaluando la utilidad de las técnicas de amplificación del ADN para el diagnóstico de este microorganismo en muestras de orina de primer chorro, resultando ser muy sensible en muestras obtenidas de hombres12.

Cérvix

El epitelio columnar del endocérvix es el sitio blanco más frecuentemente afectado por la infección por C. trachomatis en la mujer. Las muestras son obtenidas con tórulas, luego de visualizar el cuello uterino con ayuda de un espéculo sin lubricantes. Luego de limpiar el ectocérvix y orificio cervical, se introduce una tórula de algodón en el canal endocervical, la distancia suficiente como para que no se observe la punta de algodón. Se efectúa una rotación por algunos segundos y se retira cuidando de no contaminar con secreción vaginal12,14. La infección uretral en la mujer se observa solamente en 30 a 40% de los casos en que se comprueba infección cervical, por lo que no se recomienda efectuar el diagnostico de C. trachomatis en muestras de orina de primer chorro12,13. Las muestras para cultivo y RPC son inoculadas en buffer sacarosa fosfato (2SP)12,14. Para el diagnóstico mediante IFD, la muestra es rodada sobre un portaobjeto limpio, mientras que para ensayo inmunoenzimático (EIA) y técnicas de amplificación de los ácidos nucleicos, se inocula el medio de transporte diseñado por el fabricante. Las muestras para cultivo celular son transportadas de inmediato en hielo y sembradas, o congeladas a -70º C. Las láminas para IFD y medios de transporte para EIA y técnicas de amplificación de los ácidos nucleicos deben ser almacenadas según las recomendaciones del kit12,14.

Uretra

En el hombre, la infección por C. trachomatis afecta las células columnares que cubren la uretra anterior12,14. La muestra exige introducir una tórula fina, no menos de 2 cm, en el canal uretral. Posteriormente se efectúa una ligera rotación, se deja absorber algunos segundos y se retira12,14. Las muestras son transportadas y conservadas como las muestras endocervicales. Las muestras de orina de primer chorro, 10 a 20 ml, deben ser transportadas en hielo y luego refrigeradas, sin congelar12.

Muestras conjuntivales

La conjuntivitis por C. trachomatis es adquirida por el recién nacido al pasar por el canal del parto, mientras que la infección del adulto se debe al contacto con las manos contaminadas con secreciones infectadas. La muestra en el RN es obtenida raspando la mucosa conjuntival inferior con una tórula de uso uretral, y en el adulto raspando la conjuntiva inferior y la conjuntiva superior luego de la eversión del párpado. Antes de tomar las muestras se deben retirar las secreciones oculares. Las muestras son transportadas y conservadas como las muestras genitales12.

Muestras respiratorias

C. trachomatis es detectada fácilmente en las muestras de torulado nasofaríngeo o aspirado nasofaríngeo en casos de neumonía en lactantes. La mayor dificultad del procesamiento de muestras del tracto respiratorio superior es distinguir una infección de una colonización faríngea asintomática. Las muestras de aspirado nasofaríngeo deben ser depositadas en medio de transporte 2 SP, o PBS y llevadas en hielo al laboratorio. En el laboratorio serán centrifugadas para IFD, EIA o RPC. El diagnóstico serológico mediante IFI es el gold standard para el diagnóstico de neumonía en el lactante, pero está disponible sólo en laboratorios especializados. Se observan altos títulos de IgM en la neumonía por C. trachomatis. La demostración de un título de IgM > 1: 32 en la muestra de suero en fase aguda es sensible y específica15.

Enfermedad inflamatoria pelviana

La toma de muestra endocervical para diagnóstico de EIP tiene la misma limitación que la muestra del tracto respiratorio superior y los resultados deben ser interpretados en conjunto con los antecedentes clínicos y de riesgo de la paciente ya que no siempre es posible obtener una muestra laparoscópica tubaria o una biopsia endometrial con cánula protegida, muestras de elección para el diagnóstico de salpingitis y endometritis respectivamente. Por otra parte, la serología es muy sensible y en general se demuestran seroconversión o títulos de IgG altos, > de 1: 256 lo que permite diferenciarlos de los obtenidos frente a una infección genital inferior16,17. Dado que el diagnóstico clínico de una EIP por C. trachomatis, o de sus complicaciones: infertilidad y embarazos ectópicos, es generalmente tardío, la demostración de IgM es muy infrecuente. En pacientes con infertilidad con daño tubario se encuentran títulos es pecíficos de IgG > 1: 64 para C. trachomatis, los que resultan significativamente más altos que en los encontrados en casos de infertilidad sin daño tubario18.

Controles de calidad

Los kits de diagnóstico de C. trachomatis incluyen controles positivos y negativos para determinar el correcto funcionamiento de la técnica. Sin embargo, sólo la IFD, por ser una técnica microscópica, permite el control de la calidad de las muestras. El CDC de E.U.A. ha recomendado efectuar controles periódicos de la calidad de las muestras, centrifugando alícuotas de los medios de transporte de los EIA y técnicas moleculares, para posteriormente teñir los frotis con colorante hemato-lógico. Se considera una muestra adecuada, si al menos contiene una célula columnar12.

DIAGNÓSTICO MICROBIOLÓGICO

¿Cuál es el gold standard para el diagnóstico de C. trachomatis?

El aislamiento en cultivos celulares sigue siendo la técnica de referencia para el diagnóstico de C. trachomatis, especialmente si existen implicancias legales, como en casos de abuso sexual. Esto se debe a su especificidad casi perfecta, ya que es casi imposible confundir, con el uso actual de anticuerpos mono-clonales para teñir los cultivos, a artefactos con inclusiones intracelulares. Sin embargo, las limitaciones del cultivo celular son bien conocidas: la necesidad de conservar la viabilidad de los microorganismos obliga a mantener la cadena de frío desde la toma de las muestras hasta el laboratorio, los cultivos celulares están disponibles sólo en los laboratorios universitarios, y uno de los puntos más importantes, es su baja sensibilidad. Con la disponibilidad de las técnicas de amplificación de los ácidos nucleicos ha quedado demostrado que la sensibilidad de los cultivos celulares para el aislamiento de C. trachomatis varía entre 70 y 85%, con una gran variación entre los laboratorios12. Esto ha obligado a crear un gold standard "expandido" para evaluar los nuevos procedimientos de diagnóstico, especialmente las técnicas molecu-lares y determinado que el FDA en EUA recomiende la confirmación de los resultados positivos de cualquier técnica que no sea cultivo celular12.

TÉCNICAS INMUNOLÓGICAS

Durante la década de 1980, el desarrollo de técnicas inmunológicas tuvo un inmenso impacto en el diagnóstico de C. trachomatis, incluso mayor que el que se ha producido en los últimos años con el desarrollo de las técnicas mole-culares. Esto se explica, porque un mayor número de laboratorios pudo acceder al diagnóstico de este microorganismo. La IFD, gracias a la aparición de los anticuerpos monoclonales, fue el primer tipo de procedimiento en desarrollarse. Existen actualmente en el comercio un gran número de marcas de anticuerpos mono-clonales disponibles para el diagnóstico de este patógeno. Algunos de ellos, como MicroTrak® (EUA), Kallestad® (EUA), PathoDx® (EUA), reconocen la proteína principal de la membrana externa de la clamidia, la que constituye más del 50% de las proteínas de la membrana. Otros, como el reactivo de bioMerieux (Francia), contienen una mezcla de dos anticuerpos monoclonales; uno con la especificidad de los anteriores y otro anticuerpo que reconoce el LPS de la clamidia, siendo al menos en teoría, más sensible que los anteriores. Tilton et al compararon MicroTrak® con Kallestad® en una población de alta prevalencia de infección que incluyó a 473 hombres y mujeres, no encontrando diferencias significativas en la sensibilidad y especificidad, aunque Kallestad® fue ligeramente superior. Esto fue atribuido al mayor contenido de colorante de contraste de Kallestad® lo que facilita el contraste entre las células columnares teñidas de rojo y los corpúsculos elementales de clamidia, teñidos de verde19. La sensibilidad de la IFD, en comparación con el cultivo celular varía entre 60 y 93% y su especificidad entre 94 y 99%, como se aprecia en la Tabla 1,20-25. Las diferencias entre los valores de sensibilidad tienen varias explicaciones posibles. La sensibilidad de un test en evaluación depende de la sensibilidad del test de referencia y la sensibilidad del cultivo celular varía entre los laboratorios. Se han visto también diferencias que guardan relación con las características de la población estudiada. De este modo, se han encontrado sensibilidades mayores en estudios efectuados en poblaciones con alta prevalencia de infección por clamidia y en población sintomática20,24,25. En comparación, en poblaciones con baja prevalencia de infección y en personas asintomáticas, se ha demostrado un escaso número de corpúsculos elementales por lámina, inferior a 10, lo que reduciría la sensibilidad de la IFD20,24,25. Pero probablemente, el factor que más afecta la sensibilidad de la IFD es el punto de corte elegido. En general, los fabricantes de kits de IFD recomiendan como punto de corte para que una muestra sea considerada positiva, a la presencia de al menos 10 corpúsculos elementales por lámina. Sin embargo, dejan abierta la posibilidad de dar una muestra como positiva con la demostración de un número inferior de partículas si el laboratorio tiene experiencia. Al revisar los estudios de evaluación de la IFD, se ve que los mayores valores de sensibilidad, 81 a 92%, se encuentran en estudios que han dado como punto de corte la demostración de < 5 corpúsculos elementales20,21,25 y los menores valores de sensibilidad, 60 a 78%, entre aquellos estudios con punto de corte más exigente22-24,26 (Tabla 1). Hipps et al 23 han alertado sobre la posibilidad de que observadores con poca experiencia diagnostiquen una infección por clamidia con un bajo punto de corte, por el impacto psicológico que puede significar para personas con bajo riesgo de infección el diagnóstico de una ETS. La recomendación para los laboratorios sería informar como positivas a aquellas muestras con > 10 corpúsculos elementales y como sospechosas de infección a aquellas con un número inferior de partículas23. Esto daría la oportunidad al clínico de solicitar la repetición del examen, o el tratamiento inmediato del paciente si existen factores clínicos o de riesgo que así lo indiquen. Finalmente, la IFD tiene algunas dificultades inherentes a la técnica, o relacionadas con la calidad de la muestra y con su observación. Alrededor del 10% de todas las láminas obtenidas tanto de hombres como de mujeres, contiene artefactos que corresponden a partículas irregulares fluorescentes amarillas o blancas, debido a la unión inespecífica de los anticuerpos; además de ~ 18% de láminas de mujeres que contienen demasiado mucus, imposibilitando la observación de algunas áreas de la preparación21. El número de células columnares presentes en el test es un factor importante de considerar. La IFD efectuada con láminas que contienen < 5 células columnares tiene 40% de sensibilidad, versus 92% de láminas con un mayor número de células columnares y que indican una mejor calidad de muestra24. Los fabricantes de kits de IFD recomiendan efectuar la lectura con aumento de 400 X y confirmar con objetivo de inmersión, lo que resulta en una mayor rapidez. Sin embargo, se ha demostrado que el aumento de 400 X puede dar falsos negativos especialmente en personas con baja experiencia, recomendándose efectuar toda la observación con 1.000 X21. En resumen, la IFD es una técnica útil en poblaciones de alta prevalencia de infección, o en personas asintomáticas. Es necesario que sea efectuada por personas con experiencia y conocimiento de las limitaciones de la técnica.

Los procedimientos de diagnóstico de C. trachomatis basados en EIA aparecieron a fines de los años 80 para constituir actualmente la tecnología que más kits ofrece para el diagnóstico de esta bacteria. La mayoría de los EIA emplea un anticuerpo policlonal anti LPS, por ser la molécula más abundante en su pared. En los EIA directos, el anticuerpo se une directamente a los corpúsculos elementales de la clamidia. En los EIA indirectos, un anticuerpo anti LPS preparado en ratón se une a la clamidia. Con posterioridad se usa un anticuerpo anti inmunoglobulina de ratón. En cualquiera de los casos, un anticuerpo conjugado a una enzima cambia el color de un sustrato de incoloro a coloreado, fenómeno que es medido en un espectrofotómetro. Los primeros EIA se caracterizaron por su baja especificidad, con reacciones cruzadas con algunas bacterias Gram negativas12. A partir de los años 90, los EIA incluyen un reactivo bloqueador para confirmar los resultados positivos. Este reactivo consiste en un anticuerpo monoclonal anti LPS que bloquea el epitope al cual se une el anticuerpo policlonal. La reducción de la absorbancia de la muestra en un cierto valor, confirma su positividad. La especificidad actual de los EIA clásicos varía de 98 a 100% como se aprecia en la Tabla 2, 27-33. En contraste, la sensibilidad de los EIA es similar al cultivo celular y menor que el standard expandido. Recientemente se han introducido al mercado dos nuevos EIA. Ambos han sustituido el anticuerpo policlonal por uno monoclonal y han incorporado modificaciones para mejorar la sensibilidad. El EIA, IDEIA, Dako Diagnostics, Dinamarca, ha incorporado un sistema de amplificación de señal consistente en partículas de dextrano cubiertas de anticuerpo monoclonal y de fosfatasa alcalina. Estudios efectuados en un gran número de muestras cervicales en una población de mujeres con baja prevalencia de infección demostró una muy buena sensibilidad en comparación con un standard expandido de RPC33. El EIA, ACCESS, Beckman/Sanofi Diagnostics, EUA, emplea partículas magnéticas cubiertas de anticuerpos monoclonales en un ensayo quimioluminiscente. La evaluación del kit en muestras cervicales demostró mala sensibilidad en comparación con el standard expandido32.

Los EIA con formato de casette son EIA en fase sólida muy simples de efectuar y que requieren 20 a 30 min para su lectura. Han sido diseñados para ser usados por el médico en su consultorio con el objeto de iniciar un tratamiento antimicrobiano de inmediato. Las marcas más conocidas son TestPack®, Abbott

Diagnostics, EUA; Clerview®, Unipath, Reino Unido y Surecell®, Eastman Kodak, E.U.A. La sensibilidad de estos ensayos varía entre 52 y 85% y su especificidad entre 97 y 98%, en comparación con el cultivo celular, aunque ninguno de ellos ha sido evaluado en forma adecuada12. Un nuevo EIA rápido, BioStar OIA®, Chlamydia Test Biost Inc, EUA ha sido recientemente desarrollado. Es también un EIA óptico que se basa en la reflexión de la luz para detectar el LPS de clamidia en las muestras clínicas. El ensayo fue evaluado por Roblin et al34 en RN con conjuntivitis, encontrando 94,2% de sensibilidad y 97% de especificidad. Con posterioridad fue evaluado en un estudio multicéntrico en 415 muestras cervicales en poblaciones con un promedio de prevalencia de infección de 9,2%. En comparación con la reacción de la ligasa en cadena (RLC), el EIA óptico tuvo 31,6% de sensibilidad y 98,9% de especificidad, con valores predictivos positivo y negativo de 75 y 93,5% respectivamente35.

En 1995, investigadores del laboratorio de Salud Pública del Estado de Washington, EUA, efectuaron una encuesta a todos los laboratorios del estado que realizaban diagnóstico de C. trachomatis, recibiendo respuesta de 89/92 (97%) de ellos36. El 43% de los laboratorios efectuaba un test rápido de bolsillo, siendo Clearview® y Surecell® los más usados. En más del 50% de los laboratorios la técnica empleada había sido seleccionada por un profesional técnico con grado inferior a Licenciado, en base a la simplicidad de su ejecución y a la información proporcionada por el vendedor. Los responsables de su uso no conocían las limitaciones de las técnicas ni tampoco las recomendaciones del FDA, en torno a confirmar los resultados positivos. En el estudio, 66% de los laboratorios efectuaba un número inferior a 100 exámenes de clamidia por mes y aunque había en el área laboratorios más grandes que efectuaban diagnóstico de este microorganismo con mejores técnicas de diagnóstico, preferían no derivar las muestras.

TÉCNICAS MOLECULARES

Existen dos grandes tecnologías moleculares para el diagnóstico microbiológico: las reacciones de hibridación de los ácidos nucleicos con sondas y las reacciones de amplificación de los ácidos nucleicos. Con el desarrollo de las técnicas de amplificación, con una sensibilidad muy superior, los ensayos de hibridación para diagnóstico han quedado obsoletos. El único ensayo de hibridación que existe en el mercado para el diagnóstico de C. trachomatis es PACE II, Gen-Probe, EUA, que puede ser empleado para el diagnóstico exclusivo de esta bacteria o en forma simultánea con N. gonorrhoeae. Kluytman et al evaluaron el procedimiento en una población de 260 hombres y 482 mujeres con prevalencias de infección de 13,2 y 8,6% respectivamente. En comparación con el cultivo celular, PACE II tuvo 95,2 y 77,2% de sensibilidad en muestras cervicales y uretrales respectivamente y especificidades > 98%37.

Existen tres técnicas de amplificación de los ácidos nucleicos que han sido empleadas para el diagnóstico de C. trachomatis: la RPC, la RLC y la amplificación mediada por transcripción (AMT). La RPC y la RLC amplifican ADN, mientras que AMT amplifica ARN. La RPC es todavía la técnica de amplificación más usada, porque es fácil de implementar en los laboratorios, aunque también está disponible en forma comercial, como AmplicorÒ, Roche, Suiza, pero las otras dos técnicas van ganando lentamente terreno en los grandes laboratorios por estar totalmente automatizadas12.

La RLC fue aprobada por el FDA en EUA para el diagnóstico de C. trachomatis a fines del año 1995. El procedimiento emplea 4 sondas de oligonucleótidos, 2 por cada hebra del ADN. Cada par de sondas hibrida en sitios específicos en el templado, dejando un espacio en el ADN de 1 ó 2 nucleótidos. Una vez que las sondas anillan en el templado, la ADN polimerasa llena los huecos y la ADN ligasa los cierra. En ciclos sucesivos las sondas ligadas van a servir de templado produciéndose una amplificación exponencial. Los resultados de la RLC son leídos en un instrumento automatizado, LCx que usa un sistema inmuno colorimétrico. No se requiere abrir ni pipetear productos no produciéndose contaminación por carryover. Al final de la reacción, los amplicones son inactivados por la adición de quelantes y oxidantes, lo que disminuye la contaminación del ambiente.

La AMT es un proceso de amplificación isotérmica y autocatalítica. Ha sido comercializada como TMA-Amp-Chlamydia trachomatis®, por Gen-Probe, EUA. Como la RLC de Abbott no incluye etapas de lavado o transferencia a tubos para evitar contaminaciones. Además, la técnica amplifica ARN el cual es muy lábil en el ambiente.

Debido a su gran sensibilidad, las técnicas de amplificación han sido evaluadas para el diagnóstico de C. trachomatis en muestras de orina de primer chorro. En la Tabla 3 se muestran algunos de los estudios efectuados en comparación con un standard expandido31,38-43. Mientras la especificidad de las técnicas es cercana al 100%, existen diferencias en la sensibilidad. En general, la sensibilidad de la detección de C. trachomatis en orina de primer chorro en hombres es muy buena, pero la sensibilidad de la técnica en muestras de orina en mujeres es muy baja, sugiriéndose la necesidad de mejorar la sensibilidad previo a su aplicación para el diagnóstico de este microorganismo en mujeres. La menor sensibilidad se debe a que la infección se localiza principalmente en el cérvix12,13.

CONCLUSIONES

El diagnóstico de C. trachomatis ha experimentado grandes avances desde la década del 60, cuando sólo disponíamos del aislamiento en cultivos celulares, hasta la actualidad en que contamos con una gran diversidad de metodologías de diagnóstico. Sin embargo, el avance no permite aún su uso masivo, dado las dificultades de costo que tiene implementar las nuevas metodologías, especialmente las técnicas de amplificación de los ácidos nucleicos. En EUA y países escandinavos, en los cuales C. trachomatis es la bacteria de transmisión sexual más frecuente, se han efectuado estrategias de control en base a screening y tratamiento en mujeres jóvenes, logrando reducir en forma significativa las tasas de infección4, 44.

En general todas las técnicas de diagnóstico no ofrecen dificultades para el diagnóstico de C. trachomatis en poblaciones sintomáticas o con alta prevalencia de infección, pero se requieren técnicas sensibles y no invasoras para el diagnóstico de este microorganismo en poblaciones con otras características, especialmente en personas asintomáticas.

Es necesario solicitar toda la literatura científica que acompaña a una nueva técnica antes de adquirirla y siempre es recomendable evaluar su sensibilidad y especificidad. Se sugiere a los laboratorios pequeños, que reciben escaso número de muestras, determinar la posibilidad de implementar una técnica clásica, o derivar las muestras a laboratorios que por el volumen pueden hacerlo. Finalmente, es recomendable confirmar todos los resultados positivos de cualquier técnica que no sea el cultivo celular y si esto no es posible, informar los resultados como presuntivos.

RESUMEN

Chlamydia trachomatis es una de las bacterias de transmisión sexual más frecuentes en el mundo. La mayoría de las infecciones en la mujer son asintomáticas pudiendo ascender y dejar secuelas reproductivas; por ello se requiere una estrategia de control de la infección cervical para lo cual son necesarios métodos de diagnóstico sensibles y específicos. Los hombres jóvenes asintomáticos constituyen otro reservorio de infección por clamidias. Para la obtención de muestras en este grupo se requiere un procedimiento menos invasor que el hisopado uretral. Los procedimientos de amplificación de los ácidos nucleicos (PAAN) han demostrado tener gran utilidad para el diagnóstico de C. trachomatis en hombres, en muestras de orina de primer chorro.

La obtención de muestra es el factor que más influye en la sensibilidad del diagnóstico de C. trachomatis, con un mayor efecto en el cultivo celular y en las técnicas inmunológicas que en los PAAN, los cuales son más sensibles. El cultivo celular constituyó en el pasado la técnica de referencia del diagnóstico de C. trachomatis debido a su gran especificidad, pero por su menor sensibilidad en relación a los PAAN, se ha debido crear un gold standard "expandido" para evaluar los nuevos procedimientos de diagnóstico y se recomienda confirmar los resultados positivos obtenidos por técnicas diferentes al cultivo celular.

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Correspondencia a:
María Angélica Martínez T.
E-mail: mamartin@machi.med.uchile.cl