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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. v.79 n.1 Santiago feb. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062008000100004 

 

Rev Chil Pediatr 2008; 79 (1): 26-35

ARTICULO ORIGINAL/RESEARCH REPORT

 

Enfermedad de Basedow Graves en pacientes pediátricos

Graves-Basedow disease in pediatric patients

 

MARIO ZANOLLI DE S.1, ANDREA ARAYA DEL P.1, ANDREINA CATTANI O.2, PILAR ORELLANA3, ALEJANDRO MARTÍNEZ-AGUAYO2

1.   Interno de Medicina. Escuela de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile.
2.   Unidad de Endocrinología, Departamento de Pediatría, Escuela de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile.
3.   Unidad de Medicina Nuclear, Servicio de Radiología, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile.

Dirección para correspondencia


Objective: Determine differences in the epidemiology, clinical features and diagnosis of Graves-Basedow disease (GBD) in prepubertal and pubertal patients. Method: Retrospective study analyzing medical records of 38 patients with GBD at Pontificia Universidad Católica de Chile between 1992-2007. Statistical analysis was performed with non parametric test of Mann-Whitney U and proportions difference with Fisher Test (SPSS 10.0 for Windows and Graphpad Prism 4). Results: 21 patients were prepubertal and 17 were pubertal, with ages between 3 and 15,9 years. There were more girls than boys in both groups (5:2 and 15:2, respectively; p = 0.2). The most common clinical presentations were diffuse goiter, hyperactivity, frequent bowel movements, insomnia and heat intolerance. The prepubertal group had a taller stature (+2.4 SDS) compared with the pubertal group (+0.2 SDS; p = 0.03) and the most frequent ocular manifestation was exophthalmus in both groups. Conclusions: We did not find any differences in the clinical presentations of Graves-Basedow disease among prepubertal and pubertal patients. Neuropsychiatric symptoms such as hyperactivity and insomnia, together with tall stature are common features in children with GBD.

(Key words: Hyperthyroidism, thyroid, Graves-Basedow, autoinmunity, hyperactivity).

RESUMEN

Objetivo: Determinar si existen diferencias en las características epidemiológicas y clínicas al momento del diagnóstico de hipertiroidismo por Basedow Graves (BG) en sujetos pre-púberes y púberes. Pacientes y Método: Estudio descriptivo y retrospectivo. Universo: Pacientes con diagnóstico de BG en control en endocrinología pediátrica en la Pontificia Universidad Católica de Chile, entre 1991 y abril 2007 (n = 38). Se registraron los hallazgos clínicos y de laboratorio. Se evaluó las diferencias entre los grupos con pruebas no paramétricas (Mann-Whitney U), las diferencias de proporciones con la Prueba de Fisher (SPSS 10.0 para Windows y graphpad Prism 4). Resultados: El rango de edad fue 3 a 15,9 años. Veintiún sujetos eran pre-púberes y 17 eran púberes; hubo más mujeres que hombres (5: 2 y 15: 2, respectivamente; p = 0,2). Los síntomas y signos más frecuentes fueron bocio difuso, hiperactividad, polidefecación, insomnio e irradiación de calor. No hubo diferencias entre los pre-púberes y púberes. El grupo pre-púber tenía talla más alta que su carga genética (+2,4 DS) comparados con los púberes (+0,2 SDS; p = 0,03). El compromiso ocular más frecuente fue el exoftalmo. Conclusión: No encontramos diferencias en la forma de presentación del BG entre los niños pre-púberes y púberes. Los síntomas neuropsiquiátricos tales como hiperactividad e insomnio, y una talla mayor a la esperada para la diana familiar, fueron hallazgos frecuentes en los niños con BG.

(Palabras clave: Hipertiroidismo, Tiroides, Basedow Graves, Autoinmunidad, Hiperactividad).


Introducción

El hipertiroidismo es el resultado de un aumento de la actividad de la glándula tiroidea. Las manifestaciones clínicas del exceso de hormonas tiroideas se conocen como tirotoxicosis. La causa más frecuente de hipertiroidismo en niños es de origen autoinmune, y corresponde en un 95% de los casos a la enfermedad de Basedow Graves (BG), caracterizada por bocio, hipertiroidismo y ocasionalmente oftalmo-patía. Otras causas de hipertiroidismo incluyen la Hashitoxicosis, la cual corresponde a la fase hipertiroidea de la Tiroiditis de Hashimoto, donde existe liberación de hormonas tiroideas por destrucción de la glándula tiroidea; menos frecuente, los nodulos tóxicos, bocio multinodular, tiroiditis aguda y subaguda, nodulos hipofisianos productores de TSH e ingestión de hormonas tiroideas1 (figura 1).


La prevalencia de BG se estima en 0,1 a 3 casos por 100 000 sujetos2,4. La mayoría de los pacientes son diagnosticados durante la pubertad2,5. La enfermedad de BG debe considerarse una patología multisistémica, que compromete no sólo la función tiroidea originando un estado hipertiroideo, sino además puede existir compromiso y manifestaciones oculares y dermatológicas6,7.

Los síntomas de hipertiroidismo son inespecí-ficos y pueden tener un inicio insidioso y de esta forma su índice de sospecha puede ser bajo8. Se ha planteado que los individuos pre-púberes tienen una enfermedad más severa que los púberes, caracterizada por una mayor frecuencia de pérdida de peso, diarrea, bocio y taquicardia. Sin embargo, son poco los estudios de síntomas y signos en BG que analizan en forma separada los niños pre-púberes y púberes15,79.

El objetivo de este estudio fue conocer las manifestaciones clínicas y de laboratorio al momento del diagnóstico de BG en sujetos pediátricos y determinar si existen diferencias entre los pre-púberes y púberes.

Pacientes y Métodos

Diseño y Universo

Estudio descriptivo y retrospectivo, cuyo universo fueron todos los pacientes con diagnóstico de BG que se controlan en endocrinología pediátrica en la red de salud de la Pontificia Universidad Católica (AC & AM), entre los años 1991 hasta abril 2007. La unidad de observación fue la historia clínica (n = 38). Se excluyeron los casos de BG neonatal.

Antropometría y desarrollo puberal

Todos los pacientes fueron evaluados por endocrinólogo pediátrico (AC ó AM). Se realizó un registro de los síntomas y signos al momento de la primera evaluación. Los pacientes fueron examinados en ropa ligera. Las medidas antropométricas fueron determinadas utilizando un estadiómetro de pared (Seca, Quick-medical, Snoqualme, WÁ) y una balanza manual graduada cada 10 g. (Seca, Quickmedical, Snoqualme, WA). Se calculó el índice de Masa Corporal (IMC) con el peso (kg) dividido por la talla al cuadrado (m2). La talla y el IMC fueron transformados a puntaje de desviaciones estándar (SDS) utilizando el programa computational epinut (www.cdc.gov), en base a las referencias del "National Center for Health Statistics"10. El desarrollo puberal fue determinado utilizando los estadios de Tanner11.

Los pacientes fueron divididos en dos grupos; pre-púberes, estadio de desarrollo puberal Tanner I y púberes, estadios de desarrollo puberal entre Tanner II-V.

La historia familiar de autoinmunidad fue investigada; se consideró positiva si familiares de primer y/o segundo grado tenían antecedentes de BG, Tiroiditis de Hashimoto, Diabetes Mellitus tipo 1 (DM1), vitíligo y enfermedad celiaca entre otros.

Además se consignó los antecedentes mórbidos y/o síndromes de los pacientes como DM1, Síndrome de Down, Micro deleción 22 ql 1, o cualquiera reportado como posible asociación.

Síntomas y signos de hipertiroidismo

Se registraron la presencia de los siguientes síntomas y signos: ansiedad, sudoración, insomnio, hiperactividad, intolerancia al calor, palpitaciones, fatiga, disnea, dificultad para subir de peso o pérdida de peso, prurito, polidefecación, polidipsia, polifagia, oligomenorrea, frecuencia cardiaca, dermografismo, temblor, irradiación de calor, alteraciones de fanéreos (caída de cabello o crecimiento acelerado de uñas), soplo y/o frémito tiroideo y debilidad muscular.

El tamaño del bocio se registró en base a la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS - www.who.int/en), se consideró grado OMS 0, sin bocio; grado 1, lóbulos más grandes que los pulgares o visibles con el cuello extendido; grado 2, visible con cuello en posición normal; y grado 3, bocio visible a 10 metros.

Todos los pacientes fueron evaluados por oftalmólogo, constatándose la presencia de exoftalmos, prurito ocular, dolor ocular, retracción palpebral, edema periorbitario, disfunción muscular, queratitis, visión borrosa y neuropatía óptica. La clasificación de la oftalmopatía se basó en la evaluación de signos y síntomas de severidad definidos en la tabla modificada de Krassas12, y de actividad de la oftalmopatía, por la escala modificada propuesta por un comité compuesto por cuatro sociedades de Tiroides13, además de la descripción de signo de Graefe y Moebius6.

Hormonas tiroideas

La hormona tiroestimulante (TSH) se determinó utilizando un inmunoensayo competitivo de electroquimioluminiscencia (Modular Ana-litics E 170, ROCHE) con un coeficiente de variación (CV) intraensayo de 7,2% para concentración de 0,035 µUI/ml, 3,2% para concentración de 0,151 µUI/ml y 3,3% para concentración de 3,66 µUI/ml. La hormona tiroxina (T4) fue determinada utilizando un inmunoensayo competitivo de electroquimioluminiscencia (Modular Analitics E 170, ROCHE) con un CV intraensayo de 3,7% para niveles de 5,09 ug/dl y de 4,2% para niveles de 18,0 ug/dl. La hormona T4 Libre (T4-L) fue determinada utilizando un inmunoensayo competitivo de electroquimioluminiscencia (Modular Analitics E 170, ROCHE) con un CV intraensayo de 2,7% para concentración de 1,16 ng/dl y de 3,6% para concentración de 2,0 ng/dl. La hormona Triyodo-tironina (T3) fue determinada utilizando un inmunoensayo competitivo de electroquimioluminiscencia (Modular Analitics E 170, ROCHE); con un CV intraensayo de 4,5% para concentración de 80 ng/dl, 3,4% para concentración de 149 ng/dl y de 3,7% para concentración de 46 ng/dl.

Anticuerpos anti-TRAb, anti-TPO y anti-Tg

Antes del 2003 se midió TRAb en forma cualitativa considerándose positiva una dilución > 1/1 600, posteriormente, el laboratorio de la Pontificia Universidad Católica de Chile desarrolló la determinación cuantitativa de los anticuerpos anti-receptor de TSH (TRAb), mediante técnica de "radio-receptor assay", utilizando un Kit Dynotest Trak human (BRAHMS Diagnóstica). Se consideró positivo > 1,5 Ul/L; indeterminado entre 1 a 1,5 Ul/L y negativo < 1 a Ul/L. El CV es 12,7% para concentración de 1,6 UI/L y < 6% para concentraciones entre 6,5 y 20 UI/L.

Los anticuerpos anti-Peroxidasa Tiroidea (anti-TPO), anticuerpos anti-Tiroglobulina (anti-Tg), fueron determinados utilizando un enzimo-inmunoensayo de micropartículas (AXSYM-ABBOT). Los CV intraensayo fueron 8,1% para 78,0 Ul/ml y de 7,0% para 391,1 Ul/ml.

Medicina nuclear

La mayoría de los pacientes fueron evaluados con captación de I131 (n = 24). Esto se realizó en la Unidad de Medicina Nuclear del Servicio de Radiología de la Pontificia Universidad Católica. Se utilizó el protocolo del laboratorio de Medicina Nuclear, con dosis pediátricas descritas por Piepz14. Se consideró positivo un valor sobre 35% a las 24 h.

Diagnóstico de enfermedad de Basedow Graves

El diagnóstico de BG se fundamentó en la presencia de un estado hipertiroídeo persistente por más de 6-8 semanas con TSH suprimida, asociado a captación I131 a las 24 horas mayor a 35% y/o anticuerpos anti TRAb positivos.

Tratamiento inicial y uso de I131

Se registró el tipo de tratamiento utilizado para el hipertiroidismo; tales como, drogas antirioídeas (Metimazol o Propiltiouracilo), I131 y betabloqueadores (propanolol o atenolol).

Se utilizó la clasificación propuesta por Cooper et al15 para definir reacción adversa a medicamentos (RAM). Se consideró RAM menores a: prurito generalizado, artralgia y síntomas gastrointestinales, mientras que RAM mayores incluyó agranulocitosis, hepatotoxicidad yvasculitis.

Análisis Estadístico

Se utilizó los programas SPSS 10.0 para Windows y graphpad Prism 4; como base de datos, análisis estadístico y confección de las figuras. Los resultados se presentan en mediana (rango). Se evaluó las diferencias entre los grupos con pruebas no paramétricas (Mann-Whitney U), las diferencias de proporciones con la Prueba de Fisher. Se consideró como estadísticamente significativo un valor de p < 0,05.

Resultados

Características clínicas de la población estudiada (Tabla 1)


Fueron evaluados treinta y ocho pacientes (30 mujeres). De éstos, 21 sujetos eran prepu-berales (relación mujer/hombre = 5: 2) con mediana de edad de 6,7 años (3-13 años) y 17 eran puberales (relación mujer/hombre =15:2; p = 0,195) con mediana de edad de 12,7 años (6,5-15,9 años). Al momento del diagnóstico, un 10,5% tenían edad ≤ 5 años; 44,7% edad > 5 y ≤ 10 años y 44,7% edad >10.

Se registraron las siguientes condiciones asociadas: Presencia de vitíligo (2/38), Síndrome de Down (2/38), DM1 (2/38), micro deleción 22 q 11 (1/38). El antecedente de patología auto-inmune en familiar de primer o segundo grado se observó en 10/38 pacientes: DM1 (3/38), Tiroiditis de Hashimoto (4/38), Basedow Graves (2/38) y vitíligo (1/38).

Hallazgos clínicos al momento del diagnóstico

Considerando los 38 pacientes, los síntomas más frecuentes fueron: polidefecación (62,2%); hiperactividad (56,8%) e insomnio (51,4%). Los signos más frecuentes fueron: irradiación de calor (35,1%), temblor (27%) y dermografismo (27%); se describió la presencia de soplo tiroideo en un 18,9%. No observamos diferencias en los hallazgos clínicos al momento del diagnóstico entre los sujetos pre-púberes y púberes (tabla 2).


La presencia de compromiso ocular se describió en un 48,6% de los pacientes; no hubo casos de neuropatía óptica (tabla 3).


No se observó diferencias en la frecuencia cardiaca entre los niños pre-púberes (105/min; rango, 90 a 140) y púberes (101/min; rango, 60 a 158; p = 0,295).

La presencia de bocio se identificó en todos los pacientes; considerando la clasificación de la OMS, la mediana fue grado 2 de OMS (Rango, 1-3) en ambos grupos de niños; y no se observó diferencias en la distribución de sus proporciones ( de Pearson; p = 0,64).

En la figura 2, se muestra signos de hiper-tiroidismo asociados a enfermedad de BG.


Hormonas tiroideas

Todos los pacientes fueron evaluados con TSH; de ellos 33 con T3 Total y 23 con T4-L.

Las medianas y rangos de las hormonas tiroideas fueron las siguientes, TSH 0,05 mUI/ml (0,01 a 0,18 mUI/ml); T4-L 2,9 ng/dl (0,7 a 7,5 ng/dl). T4 total 21,5 mg/dl (10,0 a 3 0,7 mg/dl) y T3 423 ng/dl (148 a 651 ng/dl). No hubo diferencias estadísticamente significativas entre los individuos pre-púberes y púberes (figura 3).


Anticuerpos anti-TRAb, anti-TPO y anti-Tg

Fueron evaluados con TRAb 22/38 sujetos, todos con resultados considerados como positivos; de ellos 5/38 en forma cualitativa (con dilución > 1/1 600) y en forma cuantitativa ("radio-receptor assay") 17/38, con una mediana de 10,1 Ul/L (2,0 a 44,0 Ul/L). Catorce sujetos sin determinación de TRAb, tenían captación de I131 aumentada; sólo dos pacientes no tenían TRAb, como tampoco captación de I131, pero clínicamente fueron considerados como BG y no como Hashitoxicosis por la presencia de exoftalmos y persistir hipertiroideos por más de ocho semanas.

En los pacientes en quienes se solicitó TRAb, los anticuerpos anti-TPO y anti-Tg fueron registrados en 18/3 8 y 17/3 8; con una mediana de 912 Ul/L (150 a 5 900 Ul/L) y 211 Ul/L (14 a 8 850 Ul/L) respectivamente.

Medicina nuclear

Fueron evaluados 24 pacientes con captación de I131. A las 24 horas la captación de I131 tuvo una mediana de 65% (38 a 92%) en los individuos pre-púberes y 63,5 (18 a 95%) en púberes (p = 0,79). Dos pacientes tenían una captación de 18 y 32%, con TRAb 16 y > 20 Ul/L; por ese motivo igual fueron considerados como BG en el contexto de su hipertiroidismo. Los datos de la captación a las 2 horas no fueron reportados porque fueron menores que los obtenidos a las 24 horas.

Tratamiento inicial y efectos adversos

El uso de betabloqueadores se registró en el 60,5% de los pacientes (11/21 pre-púberes y 12/17 púberes; p = 0,25). Usaron propanolol 17/23 sujetos y atenolol 6/23 sujetos.

Como primera opción terapéutica se utilizaron las drogas antitiroideas en 36/38 pacientes. La más utilizada fue PTU en dosis de 9,1 mg/kg/ día (3,0 a 11,3 mg/kg/día). Sin embargo, MMI ha sido la droga más usada desde el año 2006 (p = 0,002); con una dosis de 0,4 mg/kg/día (0,2 a 0,7 mg/kg/día).

Presentaron RAM 4/36 pacientes; 3 RAM mayores (asociadas a PTU) y 1 RAM menor (asociada a MMI). La más frecuente fue la hepatitis (n = 2), luego vasculitis (n = 1) y poliar-tralgia (n = 1).

El uso de I131 fue la primera opción terapéutica en un solo paciente. Se decidió esta opción, con el objetivo de asegurar adherencia por razones sociales. Un paciente de reciente debut fue tratado sólo con betabloqueodor por tratarse de un hipertiroidismo subclínico.

Discusión

En este trabajo describimos las características clínicas y de laboratorio, así como el tratamiento inicial de pacientes pediátricos con hipertiroidismo por enfermedad de BG.

La enfermedad de BG es una patología autoinmune con una susceptibilidad genética asociada a los antígenos de histocompatibilidad humano (HLA) haplotipos Al, B8 y DR3. Los anticuerpos dirigidos contra el receptor de TSH (TRAb) pueden estimular al receptor de TSH para producir y liberar T4, además de originar hiperplasia folicular que produce bocio en presencia de una TSH suprimida; y muchas veces sobre la glándula se puede palpar frémito y auscultar soplo por el aumento del flujo vascular16.

Es probable que la Tiroiditis de Hashimoto y enfermedad de BG sean espectros diferentes de una misma enfermedad autoinmune, donde el comportamiento de la glándula varíe dependiendo del tipo de anticuerpo que predomine. TRAb, anticuerpos característicos del BG, pueden identificarse en algunos pacientes con Tiroiditis de Hashimoto, y por otro lado anti-TPO pueden estar positivos en más del 80% de los pacientes con BG17. En nuestro estudio, todos los pacientes con TRAb positivos tenían niveles elevados de anti TPO.

La enfermedad de BG ocurre en el 0,02% de los niños y con mayor frecuencia se observa en los adolescentes. Tiene un peak de incidencia entre los 11 y 15 años de edad.

Es más frecuente en mujeres en una relación de 3,5-6,1 mujeres por cada hombre4,818, en nuestro trabajo fueron de sexo femenino un 78,9% de los pacientes, con una relación de 5: 2 en pre-púbereres y 15: 2 en pacientes púberes. Wilkins reportó en 1965 una distribución por edad en la cual menos del 5% de los pacientes con BG eran menores de 5 años y un 15% entre los 6 y 10 años de edad19. Nosotros observamos un mayor porcentaje de niños menores de 10 años (55,3%).

En el estudio de Lazar y col, sólo siete pacientes (un 17,5% de su muestra) eran pre-puberales. Este autor observó diferencias al diagnóstico, concordante con los hallazgos de Shulman9, que reportó 32 pacientes prepu-berales (48%). Nosotros evaluamos un número importante de sujetos prepúberes y no encontramos diferencias significativas en la presentación clínica al ser comparados con el grupo puberal.

La asociación familiar para enfermedad au-toinmune tiroidea se ha descrito hasta en un 60% de los niños con BG18. En nuestra muestra encontramos que tenía antecedente de patología autoinmune tiroidea (Tiroiditis de Hashimoto o BG) un 10,5% de los familiares de primer y segundo grado. Sí consideramos otras patologías autoinmunes, tales como DM 1 y vitíligo, esta asociación aumenta a un 26,3%.

Al momento del diagnóstico predominaron los síntomas neuropsiquiátricos (hiperactividad, insomnio). Es posible que esto se explique por ser síntomas más evidentes para los padres en comparación con otros, como palpitaciones, intolerancia al calor, cambios sutiles de peso, disnea o fatiga.

En este estudio lamentablemente no se dispuso de edad ósea. Los pacientes pre-puberales tenían mayor estatura a la esperada por carga genética, lo que no necesariamente se reflejará en ganancia de talla final, dado que el hiper-tiroidismo junto con aumentar la velocidad de crecimiento, produce un avance de la edad ósea, y por ende eventual compromiso de su talla final.

La severidad del compromiso ocular parece ser menor en los niños que en los adultos, Young et al20 evaluaron 33 niños y no encontraron lesión muscular, corneal como tampoco describió pérdida de la agudeza visual. En nuestro estudio, y al igual que lo descrito en la literatura21,22 el compromiso oftalmológico fue principalmente de tejidos blandos tales como edemay eritema palpebral, inyección conjuntival, quemosis y proptosis, en cambio es poco frecuente la alteración de la motilidad de los músculos de la órbita y la disfunción del nervio óptico.

Los pacientes pediátricos con BG sin tratamiento, pueden tener mayor riesgo de alteraciones del rendimiento escolar y complicaciones a largo plazo como compromiso ocular12 o alteración en el crecimiento231,24. La alternativas terapéuticas son las drogas antitiroídeas (PTU ó MMI), terapia con radio yodo (I131) y tiroidectomía, siendo el objetivo de la terapia alcanzar idealmente un estado eutiroídeo, donde los beneficios del procedimiento superen los riesgos. En el caso de la población pediátrica, en el tratamiento con DAT se reportan más efectos adversos que en adultos (20-30% vs 10%)25,26. En nuestro trabajo, hubo RAM en un 10,8%. Los sujetos con hepatitis y vasculitis estaban utilizando PTU, y la paciente que presentó artralgias usaba MMI. Si bien los efectos adversos suelen observarse principalmente en las primeras ocho semanas de iniciado el tratamiento, estos también puede ocurrir después de varios años del uso de DAT. Los padres y sus pediatras deben estar atentos a las RAM por DAT como hepatitis, que debe ser sospechada en caso de ictericia, coluria, acolia y aumento de las aminotransferasas en tres veces su valor normal; granulocitopenia (< 1 500/mm3) que puede ser severa (< 250/mm3) asociado o no con fiebre, amigdalitis, úlceras en la mucosa oral u otros signos de infección; periarteritis nodosa y otras formas de vasculitis, síndrome nefrótico, hipotrombinemia y anemia aplásica23.

Es importante recordar que las DAT no modifican el curso de la enfermedad autoinmune por eso no nos debe sorprender la baja tasa de remisión, en general menor al 30% después de un año de tratamiento1,27 y un 40% a 13,8 años de seguimiento5. Por este motivo no es infrecuente que en BG se requiera un tratamiento definitivo con I131 o la tiroidectomía28,29.

Las diferentes opciones deben ser evaluadas con las posibilidades técnicas de cada centro, considerando el costo y beneficio a corto y largo plazo. En niños menores de 10 años y especialmente en los menores de 5 años, se sugiere considerar como primera opción el uso de DAT30. Si se observan reacciones adversas se debe plantear el tratamiento definitivo con cirugía o el uso de I131. Aunque sigue siendo materia de debate28,29, en los pacientes mayores de 10 años y especialmente en adolescentes, se ha sugerido considerar la opción del I131. Sin embargo, en la mayoría de los centros, la primera opción sigue siendo el uso DAT. Si se utiliza I131 el objetivo debe ser la ablación de la glándula tiroidea, para lograr esto se ha sugerido dosis de I131 entre 250-300 uCi/gramo de tejido tiroideo.

La tiroidectomía total es un tratamiento definitivo en la enfermedad de BG, con un bajo porcentaje de recurrencia, las complicaciones a largo plazo incluyen la parálisis del nervio recurrente laríngeo en alrededor de un 2%; hipo-paratiroidismo en el 1% de los pacientes. La cirugía debe ser considerada en aquellos sujetos con bocios gigantes29, y debe ser realizada sólo por cirujanos de mucha experiencia29,31.

Se ha observado que los pacientes con BG pueden tener mayor riesgo de presentar nodulos y cáncer tiroideo. Después de 10 a 20 años de seguimiento, los pacientes con BG que usaron DAT tuvieron cinco veces más riesgo de desarrollar cáncer tiroideo que los pacientes tratados con I131, y ocho veces más riesgo que los pacientes tratados con cirugía32.

Todos los niños con hipertiroidismo deben ser referidos a un endocrinólogo pediátrico para establecer el diagnóstico etiológico (en su mayoría enfermedad de BG), y orientar a los padres y su pediatra en relación a los tipos de tratamientos y riesgos asociados.

En conclusión, en nuestra población el hipertiroidismo por BG se caracterizó por tener un porcentaje mayor de niños pre-púberes y menores de 10 años de edad que lo reportado en la literatura. No encontramos diferencias significativas en las manifestaciones clínicas al momento del diagnóstico entre pacientes pre-puberales y puberales. Los síntomas y signos más frecuentemente observados pueden simular patología neuro-psiquiátrica. Por este motivo, los médicos-pediatras, neurólogos y psiquiatras deben considerar al BG dentro del diagnóstico diferencial en un niño hiperactivo o con trastornos del sueño, buscando en forma dirigida signos clínicos de hipertiroidismo. Nos parece importante recordar que aquellos sujetos con diagnóstico de BG y en tratamiento con DAT, se debe estar atentos a los síntomas y signos de RAM, que pueden ser de alta morbi-mortalidad.

 

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Trabajo recibido el 28 de septiembre de 2007, devuelto para corregir el 23 de noviembre, segunda versión el 05 de diciembre de 2007, aceptado para publicación el 22 de diciembre de 2007.

Correspondencia a:

Alejandro Martínez-Aguayo
E-mail: alemarti@med.puc.cl