SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.70 número4Páginas Web recomendadas en la InternetDecálogo de la buena práctica médica índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. v.70 n.4 Santiago jul. 1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41061999000400018 

Leche Purita Fortificada en la alimentación infantil

Rama de Nutrición1

INTRODUCCIÓN

Los principales problemas nutricionales que persisten en la población infantil son la anemia ferropriva del lactante, carencia de zinc, talla baja y obesidad. Recientemente el Ministerio de Salud reemplazó la Leche Purita® del Programa Nacional de Alimentación Complementaria por una leche fortificada con hierro, zinc, cobre y vitamina C. Con esta modificación se espera contribuir en forma significativa a la prevención y control de estas carencias en los menores de 2 años.

La Leche Purita Fortificada® es un producto elaborado con leche entera (26% materia grasa) que contiene 10 mg de hierro, 5 mg de zinc, 0,5 mg de cobre y 70 mg de vitamina C por cada 100 g de mezcla final. Este producto está destinado a la alimentación de niños menores de 18 meses y de mujeres embarazadas. Un estudio piloto demostró que el producto tiene una buena aceptabilidad y que logra un impacto positivo en el estado nutricional del hierro y zinc.

La introducción de la Leche Purita Fortificada ha sido bien valorada por el equipo de salud, dado que representa la materialización de una medida largamente postergada. Sin embargo ha generado dudas en los profesionales de atención primaria en cuanto a su forma de preparación y sobre la necesidad de utilizar suplementos de sulfato ferroso. Por esta razón la Rama de Nutrición de la Sociedad Chilena de Pediatría considera de interés dar a conocer su opinión en relación a la utilización de este producto en el menor de 18 meses.

El equipo de salud en algún momento debe enfrentarse al dilema de complementar o reemplazar la lactancia materna. Cuando esta situación ocurre en un niño pequeño, la decisión es más trascendente, considerando los riesgos que implica una alimentación artificial en un período de alta vulnerabilidad nutricional. Es fundamental destacar que antes de iniciar una lactancia artificial deben agotarse todas las estrategias para estimular la lactancia materna exclusiva y estar seguro que el complemento es realmente necesario. En la madre que trabaja, causa frecuente de interrupción de la lactancia exclusiva, debe tenerse presente la posibilidad de extraer la leche materna, para ser utilizada en aquellos períodos en que la madre no está en contacto directo con el niño. Incrementar el porcentaje de madres que logra una lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad debe ser un objetivo prioritario, tanto en los sistemas públicos como privados de salud.

La actual propuesta complementa las recomendaciones de la Rama de Nutrición sobre la alimentación del menor de 2 años publicadas en 1997. Considerando las diferentes necesidades nutricionales durante la lactancia, el análisis se hará por rango de edad.

0 a 5 meses

La primera opción a esta edad debe ser la lactancia materna. En caso de que sea realmente necesario un suplemento se pueden utilizar fórmulas de inicio, que han sido adaptadas a las necesidades nutricionales de esta etapa de la vida o Leche Purita Fortificada. No es recomendable a esta edad usar leche entera, no modificada.

Lo lógico en el sistema público de salud es utilizar la Leche Purita Fortificada. Cuando las condiciones económicas de la familia lo permitan debe considerarse la utilización de fórmulas comerciales que aportan otros nutrientes (vitamina D, E, ácidos grasos esenciales, etc.) y que requieren menos manipulación para su preparación.

Para establecer la adecuación de una fórmula láctea se usa como patrón de referencia las normas técnicas de las fórmulas de inicio, definidas por diferentes organismos internacionales. Las normas habitualmente establecen valores mínimos y máximos para cada nutriente, que se expresan como densidad de nutrientes: cantidad del nutriente por cada 100 kcal (tabla 1). Existen diferencias entre ellas, especialmente porque el Codex Alimentarius y la FDA no establecen valores máximos para algunos nutrientes. En Chile, el Reglamento Sanitario de los Alimentos de 1998 incluye también especificaciones para las fórmulas de inicio, que se basan en las recomendaciones de la Comunidad Europea.

Tabla 1

Normas específicas sobre el contenido de energía y nutrientes en las leches artificiales
para lactantes menores (fórmulas de inicio) según diversas instituciones

Nutriente
CCE
1991 (1)
ESPGAN
1990 (2)
Codex
1984 (3)
FDA
1985 (4)
RSA
1998 5)

Energía kcal/dl 60-75 64-72 -- -- 60-75
Proteínas g/100 kcal 2,2-3,0 1,8-2,8 1,8-4,0 1,8-4,5 1,8-3,0
Grasas g/100 kcal 3,3-6,5 4,4-6,0 3,3-6,0 3,3-6,0 3,3-6,5
Ac. linoléico g/100 kcal 0,3-1,2 0,5-1,2 ³ 0,3 ³ 0,3 0,3-1,2
Hierro mg/100 kcal 0,5-1,5 0,5-1,5 ³ 0,15 0,15-3,0 0,5-1,5
Zinc mg/100 kcal 0,5-1,5 0,5-1,5 ³ 0,5 ³  0,5 0,5-1,5
Vitamina C mg/100 kcal
³  8
³  8 ³  8 ³ 8 ³ 8

(1) Comisión de la Comunidad Europea 1991
(2) Comisión de Nutrición, Sociedad Europea de N utrición y Gastroenterología Pediátrica 1990
(3) Codex Alimentarius, FAO/OMS 1984
(4) Food and Drugs Administration, EEUUU 1985
(5) Reglamento Sanitario de los Alimentos, Chile 1998

En los menores de 6 meses las normas de la Rama publicadas en 1997 recomiendan diluir la leche entera no modificada al 7,5%, concepto que continúa vigente. Una concentración mayor determina un aporte excesivo de proteínas, calcio, fósforo y sodio, que puede afectar negativamente la función renal.

Para aumentar la densidad energética de la fórmula se requiere agregar hidratos de carbono y/o aceite. La adición de 5% de azúcar y 5% de maltosa-dextrina corrige el aporte energético, pero no las necesidades de ácido linoleico. Según las recomendaciones de la Comunidad Europea, Codex Alimentarius, Academia Americana de Pediatría o de la Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica y Nutrición (ESPGAN), las fórmulas de inicio deben aportar a lo menos 0,3 g de ácido linoléico por cada 100 kcal, lo que no se obtiene con la leche entera sin modificar. Es necesario por lo tanto agregar aceite para satisfacer las necesidades de ácido linoléico.

El aporte de nutrientes de diversas fórmulas preparadas con leche fortificada, con relación a las recomendaciones del Reglamento Sanitario de los Alimentos, se presenta en la tabla 2. La preparación más adecuada con Purita Fortificada es leche 7,5%, azúcar 5% y aceite 1,5% (soya, maravilla o maíz), que cumple con los niveles recomendados en los distintos nutrientes analizados. El aporte de vitamina D de esta fórmula es insuficiente, a diferencia de las leches de inicio.

Tabla 2

Aportes de fórmulas preparadas con Leche Purita Fortificada (LPF) con relación a las
recomendaciones del Reglamento Sanitario de los Alimentos de 1998 para fórmulas de inicio

Nutriente
RSA 1998
LPF 10% (1) 
LPF 7,5% (2)
LPF 7,5% (3)

Energía kcal/dl 60-75   69   76   70
Proteínas g/100 kcal 2,2-3,0   4,1*   2,8   3,0
Grasas g/100 kcal 3,3-6,5   3,8   2,6*   4,8
Ac. linoléico g/100 kcal 0,3-1,2   0,1*   0,1*   1,2
Hierro mg/100 kcal 0,5-1,5   1,4   1,0   1,1
Zinc mg/100 kcal 0,5-1,5   0,7   0,5   0,5
Vitamina C mg/100 kcal ³ 8   10,1   6,9*   7,5*

(1) Leche Purita Fortificada al 10% + 5% de sacarosa

Tabla 3

Aportes de fórmulas preparadas con Leche Purita Fortificada (LPF) con relación a las recomendaciones del Reglamento Sanitario de los Alimentos
de 1998 para fórmulas de continuación o seguimiento

Nutriente
RSA 1998
Rango
LPF 10% (1) LPF 7,5% (2)
LPF 7,5% (3)

Energía kcal/dl 60-80   87,5*    70   75
Proteínas g/100 kcal 2,2-4,5   3,1   3,0   2,8
Grasas g/100 kcal 3,3-6,5   3,0   4,8   4,6
Ac. linoléico g/100 kcal 0,3   0,1*   1,2   0,1*
Hierro mg/100 kcal 1,0-2,0   1,1   1,1   1,0
Zinc mg/100 kcal 0,5   0,6   0,5   0,5
Vitamina C mg/100 kcal 8   8,0   7,5*   7,0* 

(1) Leche Purita Fortificada al 10% + 5% de sacarosa + 5% de cereales
(2) Leche Purita Fortificada al 7,5% + 5% de sacarosa + 1,5% de aceite de maravilla
(3) Leche Purita Fortificada al 7,5% + 5% de sacarosa + 5% de cereales
* Se destacan los valores fuera de rango

6 a 11 meses

Un análisis similar, utilizando como referencia las normas para fórmulas de continuación del Reglamento Sanitario de los Alimentos, se presenta en la tabla 3. A esta edad el riesgo de una sobrecarga de proteínas es menor, lo que se refleja en una mayor tolerancia en el nivel máximo de proteínas. Por lo tanto se podría preparar la fórmula al 10%. Sin embargo esta alternativa tiene la desventaja de que requiere más leche para preparar la mamadera, la que puede ser insuficiente para cubrir las necesidades mensuales. Los dos kilos de leche en polvo distribuidos en el PNAC permiten preparar en promedio 3 mamaderas diarias de 220 ml al 10%, cantidad superada con frecuencia por niños de esa edad. Al prepararse la mamadera al 7,5%, la misma cantidad de leche en polvo permite preparar 4 mamaderas diarias de 220 ml. Se recomienda por lo tanto mantener la dilución al 7,5% durante todo el primer año de vida, fórmula que también cumple con las normas propuestas.

En este período siguen siendo importantes las necesidades de ácido linoleico, las que no son cubiertas por la leche fortificada. Se necesita por lo tanto agregar aceite en la alimentación, ya sea a través de la sopa-puré, la mamadera o con la incorporación de nuevos alimentos. Por razones culturales se sugiere reemplazar el aceite de las mamaderas por cereales (que aumentan además al aporte de micronutrientes) e incorporar el aceite en la alimentación no láctea. La fórmula propuesta para esta edad es: Leche Purita Fortificada 7,5%, azúcar 5% y cereales 3 a 5%.

12 a 17 meses

En este grupo se siguen utilizando las normas de referencia para leches de continuación o seguimiento. Se podría mantener por lo tanto la dilución al 7,5%. Pero considerando el menor número de mamaderas diarias, no habría problemas en aumentar la concentración al 10%. Se requiere continuar el agregado de hidratos de carbono (azúcar y cereales), cuya concentración puede ser modificada en función de la ganancia de peso y/o, de la relación peso/edad y peso/talla. Un cuadro resumen de la forma de preparación sugerida en cada grupo de edad se presenta en la tabla 4.

Tabla 4

Recomendaciones para la preparación de la Leche Purita Fortificada (LPF)
en el menor de 18 meses

Ingredientes 0 a 5 meses  6 a 11 meses 12 a 17 meses

Leche Purita Fortificada %   7,5   7,5   10
Azúcar %   5   5,0   5
Aceite %   1,5   --   --
Cereales %   --   3-5   3-5
Energía kcal/dl   70   68-75   80-88

Suplementación con hierro

La fórmula fortificada al 7,5% aporta aproximadamente 1,1-1,2 mg de hierro por kg de peso, cantidad adecuada para prevenir la anemia ferropriva y la carencia de hierro en un lactante nacido de término, por lo que no sería necesario utilizar sulfato ferroso en este grupo de niños, en la medida que exista un uso adecuado de la leche fortificada.

En el prematuro se recomiendan 2 a 4 mg de hierro elemental por kg de peso al día, para prevenir la anemia ferropriva, cantidad superior a la aportada por la leche fortificada. En este grupo debiera continuar usándose la suplementación con hierro, en cantidades probablemente menores a las que tradicionalmente se han recomendado (1 a 3 mg/kg/día).

Suplementación con vitamina C

La leche fortificada aporta vitamina C en un nivel ligeramente inferior a lo recomendado para las fórmulas de inicio y continuación. Esa pequeña diferencia probablemente no justifique la adición de suplementos de vitamina C, ni mucho menos la incorporación precoz de jugos cítricos. En el segundo semestre de la vida, la incorporación de verduras y frutas mejora en forma significativa el aporte de vitamina C.

En resumen, los menores de 12 meses nacidos a término, que reciben Leche Purita Fortificada, requieren exclusivamente suplementos de vitamina D y eventualmente de flúor. Se espera que está modificación del PNAC erradique la carencia de hierro y zinc en el lactante, en la medida de que el consumo sea de acuerdo a lo programado. Es de interés por lo tanto monitorear a nivel poblacional la evolución de estas carencias, para determinar si el programa cumplió efectivamente con sus objetivos.

1. Sociedad Chilena de Pediatría.

REFERENCIAS

1. Rama de Nutrición, Sociedad Chilena de Pediatría: Alimentación del menor de 2 años. Rev Chil Pediatr 1997; 68: 148-151.         [ Links ]

2. Fomon S: Nutrición del lactante. Mosby/Doyma Libros, Madrid, 1995.         [ Links ]

3. O’Donnell A, Bengoa JM, Torún B, Caballero B, Lara E, Peña M, Editores. Nutrición y alimentación del niño los primeros años de vida. OPS, Washington DC, 1997.         [ Links ]

4. Suskind R, Lewinter-Suskind L, Editores. Textbook of Pediatric Nutrition. Second Edition. Raven Press, New York, 1993.         [ Links ]

5. Meneghello J, Fanta E, Paris E, Puga TF, Editores. Pediatría. Quinta edición. Editorial Panamericana, Buenos Aires, 1997.         [ Links ]

6. Radrigán ME: Alimentación artificial del lactante. En: Meneghello J: Diálogos en Pediatría X. Publicaciones Técnicas Mediterráneo, Santiago, 1996: 11-28.         [ Links ]