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EURE (Santiago)

versión impresa ISSN 0250-7161

EURE (Santiago) v.25 n.74 Santiago mayo 1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71611999007400004 

Transferencia de recursos económico-
financieros e impactos territoriales en
Venezuela. Caso de estudio:
Región Zuliana vs. Región Capital*

Belén García**

Abstract

This paper achieves an analysis of the unbalances between different regions, starting with the analysis of some variables of the financial system, viewed as the sector through which the transfer of the economic surplus produced by one region to another represents the benefits for some regions and the sacrifice the of other. In this analysis, two regions are analysed, one is the exporter region and the other one is the importer of economics and financial resources: the first one is the Zulia region, and the other is the Capital region.

These unbalanced conditions are revealed in different ways. Thereby, we find that the "importer" region has higher rates of growth, higher levels of income, lower rates of unemployment, and higher rates of capital/product, etc.

On the other hand we find that the "exporter" region has higher levels of stalemate.
The first point to be analyzed are the unbalanced conditions in the analysis of the economical and financial resources, because we begin with the premise that resources support, promote or the other hand, limit and stop the process of development of the region.

The importance of the analysis is to know and define the causes that originate unbalanced conditions in order to design corrective actions in order to find a more balanced regional structure and with higher growth and development potential.

Key words: Transfer, Surplus, Unbalanced, regions.

Resumen

El análisis de los efectos territoriales de la generación, captación y, sobre todo, asignación de los recursos económico-financieros en dos regiones venezolanas, Zulia y Capital, constituyen el objeto de análisis de este artículo.

Los recursos económico-financieros constituyen el punto a partir del cual se analizan los desequilibrios interregionales, dado que son ellos, por una parte, los que soportan, impulsan, promueven o en su defecto limitan y detienen el proceso de desarrollo regional, reforzado por la ausencia o débil presencia de un verdadero liderazgo sociopolítico regional, así como una anacrónica y obsoleta gerencia pública.

Palabras claves: Transferencias, excedentes, desequilibrios, regiones.

* Este artículo deriva del proyecto de investigación "Los Desequilibrios regionales en Venezuela" financiado y aprobado por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico (CONDES) de la Universidad del Zulia-Venezuela.

** Economista, Universidad del Zulia. Ph D. ©, Sociología, Universidad Central de Venezuela (UCV). Académica del Instituto de Investigaciones de Arquitectura. Facultad de Arquitectura. Universidad del Zulia. Maracaibo-Venezuela. Apartado postal 15399. E-mail: bgarcía@luz.ve
 

Introducción

Venezuela, al igual que otros países latinoamericanos, acusa un desarrollo con marcados desequilibrios interregionales e intersectoriales, caracterizado por una concentración de inversiones, servicios y actividad productiva en determinadas áreas del país.

Dentro del universo regional venezolano coexisten regiones prósperas y dinámicas, como la región Capital, con altas tasas de crecimiento y elevados ingresos, altas tasas de productividad (mayor relación capital-producto( K/L)) etc., junto con regiones estancadas y deprimidas, como la región Zuliana, exportadoras de recursos financieros que sustentan y alimentan el proceso de crecimiento de otras, con las consiguientes manifestaciones de bajas tasas de crecimiento, altos niveles de desempleo, bajos ingresos, etc.

"Los excedentes económicos producidos en el interior, en lugar de ser reinvertidos en el mismo lugar, se movilizan hacia la capital, acentuando los efectos de succión de los recursos de la periferia". (Chen Chi, Yi. 1976:87).

Hasta 1980 aproximadamente, gracias a los inmensos recursos económicos provenientes del petróleo con que contaba Venezuela, esta situación de desequilibrio y estancamiento económico, de ciertas regiones, se intentó paliar bajo la puesta en marcha de una serie de políticas fiscales, sectoriales, económicas y hasta políticas territoriales propiamente dichas (de desconcentración espacial).

Sin embargo, las mismas no generaron los efectos esperados ya que no atacaron las causas que realmente originan estos desequilibrios y que son de tipo estructural, de debilidades y mal funcionamiento del propio modelo de desarrollo adoptado, que es, desde el punto de vista económico, altamente dependiente del exterior, internamente desequilibrado y desarticulado, y donde se constata una transferencia de excedentes intersectorial e interregionalmente que responde a los requerimientos y necesidades de reproducción de beneficios de determinados sectores, ligados frecuentemente al ámbito internacional. Ello se explica porque el sector financiero, tanto público como privado, actúa inducido en buena medida por el propio funcionamiento del sistema económico imperante, altamente centralizador y concentrador de recursos.

Esta situación se evidencia en la Región Zuliana, con las mismas características estructurales, debido al marcado peso del modelo de desarrollo aplicado, el cual ha generado una escasa diversificación de su economía y un bajo volumen de producción en relación a los recursos y potencialidades disponibles. Es una región exportadora de recursos económico-financieros, que se generan internamente, producto de las actividades petroquímicas, siderúrgicas, ganaderas, agrícolas, etc.

Por su parte, la Región Capital es la mayor receptora de recursos tanto públicos como privados, debido a que allí se concentra todo el poder político y económico nacional (Estado), quien, por mandato constitucional, es el único receptor de las rentas públicas y centraliza la mayoría de las decisiones de asignación de recursos sectorial y espacialmente. La misma se puede catalogar como una región importadora, succionadora de recursos de otras regiones, quienes sustentan su crecimiento y bienestar. Es una región que ha sido altamente favorecida por el Estado y, por ende, por el sector privado, el que actúa inducido por el primero.

Cabe señalar al respecto el relevante papel que ha jugado el Estado venezolano en la formación y reproducción de los desequilibrios interregionales, dado que, históricamente, se ha caracterizado por ser un Estado concentrador y centralizador de recursos económicos y de poder de decisión. En Venezuela, es el Estado quien se apropia y distribuye el excedente generado en la economía, a la vez que induce, vía política de inversiones públicas, la participación del sector privado.

Estas características del Estado venezolano han definido y consolidado tanto el modelo de ordenación del espacio como el modelo de acumulación.

Por otra parte, el sector a través del cual se realiza la transferencia de recursos, tanto sectorial como territorialmente, es el financiero, el cual constituye un sector de gran importancia para analizar los desequilibrios financieros interregionales, por cuanto al desentrañar su comportamiento, su funcionamiento como intermediador entre los sectores excedentarios y deficitarios de recursos económicos, es posible constatar la existencia de dichos desequilibrios y, en tal sentido, poder implementar acciones correctivas.

El comportamiento del sistema financiero en relación a la forma, cuantía y localización espacial que hace de los recursos que se inyectan a la economía y que se captan, por una parte, del sector público, principalmente a través del gasto público, y por la otra, del sector privado, producto de los excedentes (plusvalía) que se generan dentro de los procesos productivos, tienen una incidencia diferenciada y notoria, dependiendo del espacio (región) donde se coloquen, si se considera el efecto expansivo y multiplicativo que puede generar.

Pero, ¿de qué manera se manifiesta en el territorio esa forma de distribución de los recursos? ¿Qué efectos socioeconómicos y espaciales producen? ¿Cómo puede una región lograr una reinversión de buena parte de los recursos que se generan en su territorio? ¿Qué procesos, modelos y/o mecanismos debería implementar una región para atraer y retener capitales dentro de su ámbito territorial?

El análisis de los recursos económico-financieros constituye el punto a partir del cual se analizarán dichos desequilibrios, dado que se parte de la premisa de que son ellos, por una parte, los que soportan, impulsan, promueven o en su defecto limitan y detienen el proceso de desarrollo regional, lo que se ve reforzado por la ausencia o débil presencia de un verdadero liderazgo sociopolítico regional, así como una anacrónica y obsoleta gerencia pública.

Para ello se cualifican y cuantifican (hasta donde lo permita la disponibilidad de estadísticas) variables macroeconómicas tales como PIB, ingresos, inflación, inversión, etc., así como variables financieras propiamente dichas como colocaciones, inversiones y depósitos. El período que se estudiará comprenderá desde 1974 hasta 1994 aproximadamente. El propósito es el de abarcar tanto la época de auge de la economía venezolana (1974-1979) como la de depresión y crisis económica (década de los ochenta) y el de profunda crisis financiera (a partir de los noventa). También es importante destacar que ese período abarca tanto la etapa de vigencia del modelo centralizador como el inicio del modelo descentralizador (1989).

En tal sentido, el mismo se dividió en cuatro secciones: en la primera se abordará lo concerniente al análisis del comportamiento espacial del sistema financiero a nivel regional y cómo éste induce o refuerza los desequilibrios, tomando como base el análisis de varias teorías orientadas a explicar el porqué de dicha situación. También incluye una breve caracterización de las regiones objeto de estudio; la segunda trata lo concerniente a los procesos de generación, captación y colocación de los recursos económico- financieros; en la tercera, una vez conocida la forma de operar estos procesos, se analizarán los efectos territoriales propiamente dichos que producen los mismos y, en la cuarta, se recogen las principales conclusiones y recomendaciones derivadas del mismo.

I. El comportamiento espacial del sistema financiero

Desde la óptica de los desequilibrios interregionales, el sistema financiero se constituye en un elemento importante dentro del sistema económico global, por cuanto es el canalizador principal de los recursos que motorizan las distintas actividades productivas.

Este sistema incide en el desarrollo de una región en la medida que es, principalmente, a través de él de donde se obtienen los recursos necesarios para el normal desenvolvimiento de las diversas actividades económicas que en ella se desarrollan. Así, el sistema financiero se convierte en un puente para el intercambio de recursos financieros entre los distintos sectores de una región y de ésta con el resto del conglomerado nacional e internacional.

A. Algunas teorías que explican los desequilibrios regionales

Varias son, para el momento, las teorías o enfoques que tratan de explicar las causas que originan los desequilibrios regionales. Algunas se inscriben dentro de un mismo marco teórico-conceptual, a pesar de no ser totalmente homogéneas entre sí, y otras son opuestas. Unas nos hablan de causas de tipo estructural, intrínsecas al modelo capitalista imperante en la economía de muchos países en los que "se ha venido acentuando la tendencia a la centralización y concentración del capital, propendiendo a la formación y/o expansión de grupos económicos cada vez más amplios y diversificados, producto de las enormes transformaciones y reestructuraciones (globalización e internacionalización) como consecuencia de la aplicación de estrategias de modernización impulsadas por los gobiernos" (de Mattos, 1989: 2) y otras hacen referencias al "desarrollo desde abajo hacia arriba", "desarrollo autosustentado", "desarrollo endógeno", "descentralización", etc.

El principal rasgo distintivo de estos últimos modelos es su propensión a privilegiar la acción organizada e impulsada desde la propia parte del territorio que se busca beneficiar. Aquí encontramos autores como Boisier, Sthor, Silva, Uribe- Echevarría, etc. Estos autores presentan una proclividad a adoptar los caminos que están siendo preconizados o aplicados en otras realidades, principalmente europeas, no siempre reproducibles en estas realidades nacionales.

La mayor parte de estos nuevos paradigmas descansan en supuestos como: a) el desarrollo desde abajo, autosustentable o endógeno puede articularse en función del interés general de la colectividad regional; b) existen empresarios empeñados en lograr una mayor prosperidad de la región a la que pertenecen y, por lo tanto, dispuestos a desempeñar un papel fundamental en la intensificación de la acumulación de capital en ellas; c) la autonomía relativa de que disponen algunas regiones para encuadrar sus decisiones y su acción social, etc.

Sin embargo, todas ellas pasan por alto algunas consideraciones vitales como lo que realmente es un espacio regional o local en una sociedad de clases, el cual es definido como "un espacio de articulación de relaciones sociales donde conviven los propietarios de los medios de producción y los trabajadores" (de Mattos, 1989: 32) y donde se despliegan estrategias para la valorización del capital que necesariamente implican relaciones de explotación. El mismo autor agrega, "se trata de un espacio conflictivo donde el logro de consenso en torno a un supuesto interés general, regional o local presenta las mismas dificultades que a nivel nacional".

En cuanto al supuesto sobre la autonomía regional o local, imprescindible para poder fundamentar el discurso del desarrollo endógeno o autosostenido, éste no se compadece con la tendencia a la globalización e internacionalización y, por ello, no parece lógico que una colectividad regional o local pueda impulsar una estrategia propia de desarrollo si la misma es incompatible con aquella que se ha definido para la totalidad de la que forma parte.

En definitiva, señala de Mattos… "las propuestas de desarrollo endógeno y similares implican un deliberado intento de desconocer la fuerza de la dinámica de las tendencias básicas del capitalismo" (de Mattos, 1989: 34).

A continuación se analizan brevemente los desequilibrios regionales de nuestro caso de estudio, tomando como base tanto el funcionamiento del sistema financiero como uno de los sectores que coadyuvan a la intensificación de los mencionados desequilibrios, como la necesidad de implementar modelos más modernos y vanguardistas de gerenciar en la administración pública regional y local.

Retomando lo argumentado por de Mattos sobre teoría de la localización (de Mattos, 1981:6), donde analiza de la existencia de un "sistema de gravedad" o "subsistema central" para explicar la conformación del sistema de ciudades, examinaremos análogamente cómo se produce la articulación del sistema nacional financiero en torno a subsistemas centrales.

El primer rasgo determinante que señala esta teoría es aquel que pone de manifiesto cómo el sistema económico o el conjunto de relaciones estructurales entre agentes integrantes del mismo organiza los "soportes materiales" de acuerdo a la racionalidad inherente al mismo. Bajo el sistema económico capitalista, el sistema de ciudades se ha estructurado teniendo un centro de gravedad, "subsistema central", en torno al cual, o con relación al mismo, se organizan (articulan) el resto de componentes del sistema nacional.

Este ¨sistema central¨ se ha desarrollado a partir de la premisa de que la ciudad cumple funciones claves en las relaciones económicas y políticas del sistema, que en el caso del sistema financiero venezolano se refiere a Caracas donde se comenzaron a establecer los principales bancos del país, con la excepción del Banco de Maracaibo que inicia operaciones en la provincia (Maracaibo) a partir de 1882.

La consolidación de la economía capitalista crea las condiciones para la primacía y desarrollo privilegiado de Caracas sobre el resto del conjunto, hasta constituir el llamado "subsistema central", de tal manera que, a partir de ciertos períodos de la evolución histórica de cada país, el sistema espacial nacional ha tendido a articularse en torno a una región o subsistema central, antes que una ciudad principal; es así que, por lo general, una reducción del peso relativo de la ciudad principal (Caracas) está acompañado por el aumento de la ponderación del subsistema en su conjunto.

El segundo rasgo determinante en la localización espacial del sistema financiero está determinado por el nivel de actividad económica o nivel de concentración espacial de las actividades industriales, financieras y de servicio. En Venezuela, el caso particular es el observado en las principales áreas de actividad económica (Caracas, Valencia, Maracaibo, Costa Oriental del Lago, Guayana).

Esta aseveración se fundamenta en el aprovechamiento que de las economías de escala y de aglomeración hace el sistema financiero para la localización y desarrollo de sus actividades, ya que éstas le proporcionan un mercado amplio para el desarrollo de sus funciones tanto a nivel de los sectores y actividades económicas domésticas como internacionales. Así mismo, utilizan las facilidades derivadas de las infraestructuras existentes en esas zonas. Tal es el caso de la actividad petrolera en Maracaibo y Costa Oriental del Lago y de La Guaira y Puerto Cabello, por la existencia en ellas de infraestructuras de transporte tan importantes como son los puertos ubicados allí, convirtiéndose todas éstas en actividades generadoras de importantes efectos multiplicadores y aceleradores de la inversión y que establecen una fuerte interdependencia entre industrias, ramas y sectores.

Los volúmenes de operaciones financieras son tales, que el sistema financiero tiende a localizarse en ellas de manera de poder competir en la oferta de servicios y de esta forma captar los mayores volúmenes de depósitos y lograr así niveles de colocación elevados dentro de las industrias y sectores más productivos que intervienen en el proceso económico de las regiones.

Esta tendencia locacional, que dio origen a una importante concentración industrial y financiera, trajo como consecuencia la concentración del mercado de trabajo, lo que implicó un mayor nivel de actividad para la banca, de manera que las necesidades de servicios y atención financiera sentaron las bases para el desarrollo y localización del sistema financiero en dichas áreas.

"Cuando despunta el proceso de industrialización en los países latinoamericanos, las ventajas de la aglomeración aparecen con mayor fuerza en las ciudades más grandes, de tal suerte que las actividades industriales que surgen tienden a localizarse preferente y mayoritariamente en ellas o en su ámbito de influencia". (De Mattos, C.1981:18)

Por otra parte, el avance del proceso de industrialización sustentó e impulsó una persistente expansión del sistema financiero, el cual fue adquiriendo una función cada vez más importante en la dinámica y reproducción del sistema en su conjunto. Las actividades del sector financiero tendieron a ir estableciendo su centro de operaciones en la proximidad física del grueso del aparato productivo nacional, puesto que era allí donde se encontraba ubicada la base económica necesaria para el desarrollo de sus actividades, hecho éste que contribuyó de manera relevante a afirmar las tendencias a la concentración espacial.

Como resultado de los procesos antes esbozados, puede afirmarse que el subsistema central deviene, por una parte, en la principal área de acumulación de tecnología instalada y, por otra, en el lugar de emplazamiento y operación de los mecanismos que tienen a su cargo el manejo efectivo del financiamiento del proceso de acumulación. Por todo ello, parece justificado afirmar que desde el punto de vista espacial cada subsistema central constituye el principal centro de acumulación del sistema.

El tercer factor que explica la localización espacial del sistema se refiere al fortalecimiento de la concentración territorial a través de la acción del Estado.

La acción del Estado ha estado dirigida a garantizar las condiciones de reproducción del sistema en su conjunto, por lo que gran parte de las decisiones del mismo están orientadas hacia el fortalecimiento de los subsistemas centrales.

Esta acción la cumple el Estado, principalmente, a través de la orientación del gasto público, canalizando estos recursos a través del sistema financiero, lo que implica una gran oportunidad para la banca de movilizar los mismos, los cuales serán reinvertidos y generarán el fortalecimiento de los subsistemas y de los sectores sociales propietarios asociados a las actividades financieras e industriales. De esta manera, estas regiones o subsistemas más poderosos se convierten en el punto de localización del sistema financiero.

El cuarto factor está referido a la utilización predominante del excedente de beneficio de los subsistemas centrales. Esto significa que la mayor parte de la inversión se realiza en los centros del subsistema central. Dicha inversión proviene de dos fuentes: del sector privado y del Estado.

En el caso del sector privado, la diferencia percibida de rentabilidad entre los centros del subsistema central y los de las regiones periféricas, crea la condición para una transferencia directa del excedente generado en las otras regiones hacia el subsistema central, realizada fundamentalmente a través de los circuitos bancarios y otros mecanismos del sector financiero. De manera que, aun cuando una parte se invierta en las regiones periféricas, como se mantiene el elemento de desigualdad entre regiones, tal proceso contribuye a la postre, por vía de los mecanismos expuestos, a la expansión del susbsistema central.

En relación al Estado, los ingresos por concepto de impuestos, rentas, cuasi-rentas, etc., obtenidas por éste, son aplicados en una alta proporción por vía del gasto público en los subsistemas centrales, así como las inversiones que se realizan en estos subsistemas, a través de los presupuestos que se asignan a los institutos autónomos o empresas del Estado para la construcción y/o mejoramiento, de los sistemas de telecomunicaciones, agua, electricidad etc., los cuales constituyen un soporte básico y fundamental para el desarrollo de las actividades que allí se realizan.

El quinto factor es la persistencia del crecimiento espacial desigual. Este factor se explica tomando en cuenta la participación del subsistema central dentro del producto nacional neto del país, donde cada región tiene asignada su función específica y un modelo de acumulación e inversión y donde la banca juega un papel preponderante en la captación y distribución de los recursos generados dentro de ellas.

En este sentido, la Región Zuliana constituye un claro ejemplo de lo expuesto en el punto anterior, ya que, la misma, fundamenta su base económica en la explotación y extracción del petróleo, actividad altamente tecnificada, con una utilización intensiva de capital, orientada primordialmente a la exportación, de donde provienen más del 70% de los ingresos fiscales del país y soporta en más de un 50% el presupuesto nacional y cuyos excedentes generados son administrados y distribuidos por el gobierno central, y, a pesar de ello, históricamente ha sido altamente desfavorecida en lo que a la asignación presupuestaria y de inversiones se refiere, por parte del Estado central, mientras que la región capital ha sido privilegiada en estos aspectos (cuadro 1.)

 Cuadro 1
SITUADO CONSTITUCIONAL
(millones de bolívares)

Región/País
1974
1979
1981
1989
1992
1994
Zulia
355
935
1.134
2.793
13.284
28.321
Capital
757
1.485
2.411
6.533
24.190
51.636
Venezuela
3.172
7.416
12.066
28.776
133.997
286.022
 
Fuente: Ministerio de Relaciones Interiores, Dirección de Coordinación Financiera. Caracas-Venezuela.

Como se ve, el comportamiento espacial del sistema financiero obedece a factores que muchas veces son ajenos a la región, encontrándose que los efectos que tiene el mismo en el desarrollo de las regiones producen particularidades en cada una de ellas. Al respecto, debe agregarse además que el sector financiero en las etapas de abundancia de recursos financieros orienta gran parte del financiamiento al consumo, que viene a ser la vía más directa de captación de excedentes de toda la economía, dinamizando así el sector terciario.

El desarrollo del sector financiero institucional debidamente orientado puede producir un crecimiento de la proporción del ingreso regional en el producto regional en las siguientes formas:

– Creando estímulos al ahorro de los residentes.

– Emitiendo modernos instrumentos de captación de fondos con destino a personas naturales y jurídicas regionales.

– Facilitando la creación de empresas y participación del capital regional en éstas.

– Utilizando fondos de otras áreas hacia actividades de rendimiento superior a la remuneración de los propietarios de estos fondos.

– Formulando nuevas formas para la reinversión sistemática de esas remuneraciones.

El sistema financiero ha jugado un papel muy importante dentro del ensanche que ha originado el sector externo en el ahorro del gobierno y el de la economía en su conjunto.

El gobierno ha transferido fondos muy importantes al sector financiero, especialmente a las empresas privadas, así como también ha inyectado un gran volumen de recursos, de origen público, a través de la expansión del gasto público interno.

Con esto, se ampliaron y mejoraron los mecanismos de transferencias, principalmente con la creación de fondos sectoriales de créditos, cuyos recursos han sido canalizados en forma de depósitos a través de empresas financieras privadas, contribuyendo a la expansión crediticia de la banca comercial y las sociedades financieras.

Sin embargo, como se verá en el aparte de captaciones y colocaciones, de la sección segunda, este crecimiento financiero no se distribuyó equitativamente, ni intersectorial ni espacialmente, ya que, por una parte, las empresas financieras privadas captaron alrededor del 80% de las fuentes totales de la economía, correspondiéndole el 20% a las públicas y, por la otra, siguen siendo las regiones Capital y Central del país las que concentran la mayor cuantía de recursos.

 B. Otras tesis que explican los desequilibrios regionales

De Mattos en su trabajo "Reestructuración social, grupos económicos y desterritorialización del capital", profundiza y complementa su tesis anteriormente planteada, sobre los desequilibrios interregionales y sus posibles caminos para superarlos o por lo menos atenuarlos. El autor de marras explica el porqué de los desequilibrios regionales partiendo del análisis de los procesos de centralización y desterritorialización del capital,  como base de las estrategias empresariales, que marcan la dinámica de acumulación de cada sistema orientados hacia una progresiva transectorialización y transregionalización del capital.

En tal sentido señala que "las estrategias empresariales que buscan valorizar sus capitales vía diversificación y conglomeración como mecanismos para minimizar riesgos son estrategias que se definen por encima de los intereses de cada empresa específica y de sus respectivos propietarios, trabajadores y clientes". Respecto a esto, el mismo autor señala algunos rasgos, cuya consideración resulta de importancia primordial para el problema planteado: a) con el fortalecimiento de la dependencia estructural del capital, las decisiones relativas a los movimientos del excedente económico, tienden a responder cada vez más fuertemente a un cálculo que privilegia las diferencias de rentabilidad para distintas localizaciones posibles, en todos y cada uno de los rincones de un territorio nacional. Este hecho continúa incidiendo naturalmente en forma adversa a los intereses de las partes más atrasadas y pobres de cada país; b) el despliegue transectorial y transregional de los capitales manejados por los conglomerados económicos en los territorios nacionales de estos países, imbricados nacional e internacionalmente a través de los mecanismos de los mercados de capitales, ha contribuido a debilitar las raíces y los compromisos sectoriales y/o territoriales de los empresarios involucrados. En estas circunstancias, es previsible la disminución de la importancia de las llamadas burguesías regionales o locales y, por consiguiente, de su papel como posibles impulsores de un efectivo desarrollo regional o local. Puede decirse, entonces, que la desterritorialización del capital atenta contra los empresarios regionales, ya que desde que el capitalismo es capitalismo uno de sus rasgos más distintivos ha sido su capacidad para polarizar situaciones y, por tanto, parece lógico prever que las corrientes de inversión correspondientes a las actuales estrategias de modernización capitalista encontrarán mayores ventajas en las regiones ya consolidadas y con mayor capacidad para adoptar exitosamente las nuevas formas de organización social de esta etapa de su desarrollo.

A estas tesis de de Mattos esbozadas anteriormente, y válidas aún para explicar el problema de los desequilibrios regionales, a continuación se señalan otras que agregan nuevos elementos al análisis expuesto.

Con otros enfoques, encontramos autores como Sergio Boisier y Verónica Silva quienes plantean que la clave para explicar las diferencias regionales se basa en entender que lograr impulsar un verdadero desarrollo regional pasa por entender a éste como una cuestión relativa a la endogeneidad regional y a la presencia del empresario regional y a empresas verdaderamente regionales.

Al respecto, estos autores señalan que en un futuro próximo pareciera que los países del tercer mundo, a diferencia de lo que podría ser para el mundo desarrollado, serán "un mosaico de situaciones, con segmentos caracterizados por la supervivencia formal de los estados nacionales, barrida su heterogeneidad interna por la hegemonía de la homogeneidad de productos, servicios, técnicas, información y sistemas decisionales. Cuán tenues serán las líneas demarcatorias al interior de estos países es algo que dependerá principalmente de la intensidad de las fuerzas reactivas locales, o sea, de los movimientos positivos autónomos o inducidos que buscan reafirmar la singularidad de lo local, lo innovativo de las respuestas locales y que buscan, sobre todo, aumentar el grado de endogeneidad del desarrollo regional, referida específicamente en este caso al aspecto de la propiedad del capital" (Boisier y Silva,1989: 4).

En tal sentido, agregan, además, que la descentralización política regional aun cuando es un paso importante a dar y la reconocen como una de las dimensiones de la endogeneidad, per se, no sería determinante ya que los gobiernos locales podrían ver reducido su espacio de maniobra en materia de política económica si gran parte de la propiedad del capital instalado en las regiones es controlado por personas o compañías foráneas. Además señalan que la concepción de desarrollo regional endógeno no sería válida si no se le ubica en el terreno de las relaciones y articulaciones entre el Estado y la sociedad civil. Al respecto, Boisier señala: "Ninguna cantidad de recursos volcada por el Estado en una región es capaz de provocar su desarrollo si no existe una real sociedad regional, compleja, con instituciones verdaderamente regionales, con una clase política, con una clase empresarial, con organizaciones sociales de base, con proyectos políticos propios, que sea capaz de concertarse colectivamente en pos del desarrollo". (Boisier, 1987:64).

El desarrollo regional es concebido entonces, por estos autores, como un proceso localizado de cambio social sostenido que tiene como finalidad última el progreso permanente de la región, de la comunidad regional como un todo y de cada persona en ella. Más concretamente, el desarrollo regional resulta de la interacción de un conjunto de procesos más singulares, cada uno de los cuales constituye una condición necesaria del desarrollo de la región. Esto implica necesariamente:

a) Un creciente proceso de autonomía decisional por parte de la región.

b) Una creciente capacidad regional de captación y reinversión del excedente económico regional que permita dar sustentabilidad de largo plazo al propio crecimiento regional, mediante la paulatina diversificación y ampliación de la base económica regional. Esto es particularmente válido en aquellas regiones cuya base económica se funda en la explotación de recursos naturales no renovables (por ej. la Región Zuliana).

c) Un proceso creciente de inclusión social, entendido éste como una mejoría sistemática del patrón regional de distribución interpersonal del ingreso, principalmente.

d) Una creciente conciencia ecológica.

e) Una creciente sincronía intersectorial y territorial en el modo de expansión económica de la región, de manera de difundir los efectos del crecimiento sobre todo el espacio regional.

Esta teoría del desarrollo regional endógeno es también manejada por otros autores con otras denominaciones que derivan del "plano" en que la ubican, a saber, el plano político, el económico, el científico y el cultural, denominaciones, por cierto, no acertadas o no ajustadas todas las veces a los sustentos filosóficos y teóricos del desarrollo regional endógeno. Así encontramos autores que hablan de "núcleos endógenos de innovación tecnológica" (Fajnzylber, 1983); "complejos territoriales de innovación" (Sthor, 1986); "nuevos centros de crecimiento" (Scott y Storper, 1987); "tecnopolos" (Varios autores); "centros de servicios empresariales" (Bianchi, 1987), etc.

En definitiva, concluyen que "la endogeneidad del desarrollo regional parece estar estrechamente asociada a los fenómenos de interacción y de sinergia regional (entre los dirigentes políticos, los empresarios y las empresas regionales y los científicos y técnicos), más que a factores individuales". (Varios autores)

Finalmente, y una vez expuestos los paradigmas planteados por algunos de los más relevantes autores, cabe destacar que, aunque quien suscribe comparte mayoritariamente los planteamientos que se esbozan en las tesis de Carlos de Mattos, no descarta del todo que la implementación de un verdadero modelo descentralizado y desconcentrado a nivel regional redundaría en importantes avances hacia el logro de un proceso de desarrollo de aquellas regiones hasta el momento menos favorecidas de los beneficios económicos que se generan en sus economías. Igualmente destaca el rol decisivo y preponderante que representa para una región el contar con líderes políticos, económicos y comunitarios que ejerzan un verdadero liderazgo regional y que apliquen un efectivo proceso de negociación regional, es decir, la necesidad de contar con una gerencia pública más efectiva y eficiente, sustentada básicamente en verdaderos procesos de participación, control y evaluación.

 C. Caracterización de las regiones objeto de estudio

1. Región Capital

La Región Capital está localizada en la parte centro-norte del país, limitada al norte y al este por el Mar Caribe, al sur con los Estados Anzoátegui, Guárico y Aragua y al oeste con el Estado Aragua. Posee una extensión de 9.880 km2.

Esta región conformada por el Distrito Federal y el Estado Miranda contaba con una población de 4.530.007 habitantes para 1994, la cual ha venido disminuyendo en proporción al total nacional.

 
Cuadro 2
EVOLUCION DE LA POBLACION REGION CAPITAL

Región/País
1971
%
1981
%
1990
%
Capital
2.716.909
25,3
3.492.184
24,1
4.530.007
21,3
Venezuela
10.721.522
 
14.516.735
 
21.177.149
 
 
Fuente: Oficina Central de Estadística e Informática. (OCEI). Censo General de Población y Vivienda. Años 1971, 1981 y 1990.

La capital de esta región es Caracas. La base económica de la región está sustentada, en parte, por agrupar ella la mayor cantidad de actividades económicas del país, en la prestación de servicios especializados, ya que es asiento de las más importantes empresas en dicha rama tanto nacionales como extranjeras y por la industria manufacturera, que representa el principal núcleo industrial del país, a pesar del desarrollo observado en otras regiones.
 
Cuadro 3
INDICADORES DEL SISTEMA FINANCIERO
REGION CAPITAL AÑOS 1982 Y 1990

Indicadores
1982
%
1990
%
Oficinas
706
39,9
833
38,3
Personal ocupado
59.872
58,2
99.614
59,6
Total nacional oficinas
1.769
 
1.174
 
Personal ocupado
102.873
 
167.094
 
 
Fuente: Oficina Central de Estadísticas e Informática (OCEI). Indicadores de la Fuerza de Trabajo. Años 1982 y 1990.
Banco Central de Venezuela (BCV) Anuario Estadístico, Sectores Económicos. Años 1984 y 1990.

La Región Capital se ha ido convirtiendo progresivamente en un centro financiero y gestor de los recursos, función que ha sustituido en importancia a la actividad manufacturera para explicar su actual crecimiento. Los recursos que maneja este sector provienen en gran parte de las actividades de servicios superiores, colocaciones de organismos oficiales nacionales y extranjeros y de otras regiones del país.

 2. Región Zuliana

La Región Zuliana está ubicada en la parte nor-occidental de Venezuela, limitada al norte por la República de Colombia y el Mar Caribe, al este con los Estados Falcón y Lara, al sur con los Estados Trujillo, Mérida y Táchira y al oeste con la República de Colombia. Su extensión es de 63.100 km2.

Posee una población de 2.235.305 habitantes para 1990. Esta ha evolucionado en una forma más o menos similar durante el período 1971-1990, a excepción de 1981 cuando se presentó un subregistro en el censo de ese año. La región está conformada por el Estado Zulia, el cual se divide en 17 municipios. Así mismo esta región se subdivide en cinco (5) subregiones: Guajira, Capital, Perijá, Sur del Lago y Costa Oriental del Lago.

La base económica de la región está sustentada en la industria petrolera, ya que es el primer centro de operaciones del país. También tiene importancia la producción agropecuaria, particularmente en la de productos ganaderos, como la leche y sus derivados. Además es productor de primer orden nacional en los rubros de pollos, huevos, plátanos y uvas. Sin embargo, estos sectores han disminuido su participación en la generación del Producto de la región.

Cuadro 4
EVOLUCION DE LA POBLACION REGION ZULIANA

Región/País
1971
%
1981
%
1990
%
Zuliana
1.299.030
12,1
1.676.468
11,5
2.235.305
12,3
Venezuela
10.721.522
 
14.516.735
 
18.105.265
 
 
Fuente: Oficina Central de Estadísticas e Informática (OCEI). Censo de Población y Vivienda. Años, 1971, 1981 y 1990.

 Cuadro 5
PRODUCTO INTERNO BRUTO, REGION ZULIANA
(millones de Bolívares)

Sector
1984
1989
Minas e hidrocarburos
13.807,9
13.635,4
Agricultura
6.361,6
    332,6
 
Fuente: Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Cuentas Nacionales. Serie Estadística. Años 1984-1989.

La industria manufacturera en la región se ubica como el cuarto núcleo más importante del país (7,9% del total de establecimientos a nivel nacional), con predominio de las industrias de productos alimenticios, bebidas y tabaco (cuadro 6).

Cuadro 6
INDICADORES DE LA INDUSTRIA MANUFACTURERA PARA LA REGION ZULIANA, 1982 Y 1990

Indicadores
1982
%
1990
%
Región Zuliana        
Establecimientos
777
7,5
791
7,9
Personal ocupado
30.939
7,1
34.543
7,4
Total Nacional        
Establecimientos
10.304
 
9.978
 
Personal ocupado
435.042
 
466.700
 
 
Fuente: Oficina Central de Estadísticas e Informática (OCEI). Principales Indicadores de la Industria Manufacturera Fabril. Año 1982-1990.

El sector terciario es el de mayor generación de empleos en la región. Los servicios que presta este sector no sólo cubren la demanda de la región, sino también el de otras regiones. Dentro de éste está el sector financiero, el cual se encuentra medianamente desarrollado y es dinamizado principalmente por los recursos provenientes de la industria petrolera, de organismos oficiales y el comercio regional (cuadro 7).

Cuadro 7
EMPLEO TERCIARIO REGION ZULIANA,
AÑO 1990

Ramas
Número
%
Comercio
140.156
22,8
Transporte
49.178
8,0
Finanzas y empresas
28.277
4,6
Servicios
165.974
27,0
Total sector terciario
383.585
62,4
Total ocupado
614.720
100,0
 
Fuente: Oficina Central de Estadísticas e Informática (OCEI). Indicadores de la Fuerza de Trabajo. Total Nacional y por Regiones. Año 1990.

Las potencialidades de desarrollo de la región se basan en el estímulo al aparato productivo agroindustrial, manufacturero y minero-comercial aprovechando las ventajas comparativas de la región y los rasgos socioculturales que determinan la posibilidad de una mayor eficiencia productiva.

Los desequilibrios regionales, además de constituir un problema regional definido como aquel que afecta el proceso de reproducción social y que aparece directamente ligado al desarrollo desigual de una formación económico-social y que están determinados por la formación específica que asume la organización territorial, se han convertido en una cuestión de Estado que "aparece cuando alguno de aquellos problemas, a partir de su conflictividad social, se transforma en un problema nacional que exige una resolución política en la que se involucran las fuerzas sociales actuantes." (Barrios, 1983:130)

En efecto, el problema de los desequilibrios regionales tienen su origen en causas de tipo estructurales, derivadas del propio modelo de desarrollo centralista y concentrador, que se manifiestan territorialmente en términos de estancamiento, recesión, pobreza crítica, etc., especialmente en las regiones periféricas y cuya resolución no es única ni principalmente técnica sino política, en tanto que sería necesario afectar la correlación de fuerzas en el orden nacional (que tienen representación regional) creando conflictos al bloque hegemónico.

"La conformación territorial no es más que la expresión material de la articulación de los procesos sociales y naturales". (Barrios, 1983:130).

 II. Análisis de los procesos de generación, captación y colocación de los recursos financieros regionales

En el período 1974-77 los fondos captados por las instituciones financieras alcanzaban en promedio Bs. 23.272 millones, monto muy superior al registrado en el trienio anterior y durante el periodo 1978-1982. En cuanto a los usos de los mismos, los mayores corresponden a los préstamos a corto plazo y los realizados con garantía hipotecaria y, en menor medida, a la adquisición de activos no financieros.

 A. Generación

A nivel nacional, tanto en época de auge (1974-1978) como en los años de crisis económica (1979-1989), los sectores que más han contribuido a la generación de recursos dentro del Producto Interno Bruto (PIB) han sido principalmente el sector "Minas e hidrocarburos" (22%), así como también los de "Industria manufacturera" (17%) y "Transporte, comunicaciones y almacenamiento y servicios" (15%).

Durante el período 1979-1989, tiempo en el cual el país vivió momentos de crisis, los sectores más dinámicos de la economía y que presentaron incrementos positivos fueron: "Minas e Hidrocarburos", 106%; "Comercio, Restaurantes y Hoteles", 31%; "Finanzas, Bienes Inmuebles y Servicios Prestados a las Empresas", 17%.

A partir de 1989, el sector finanzas, bienes inmuebles y servicios prestados a las empresas pasa a ocupar el tercer lugar en importancia en lo que a generación de recursos se refiere (14% del PIB en 1991 y 23% % en 1995) debido, principalmente, a la crisis manifiesta, aunque hasta ese momento encubierta, del sector financiero nacional, producto de una serie de actuaciones de corrupción y uso inadecuado de los recursos financieros, que condujeron, finalmente, a que en 1994 estallara la misma y se expresara con el cierre de más de 14 instituciones financieras del país en un solo año.

A escala regional, en la Región Capital los sectores que generan mayores recursos económicos han sido, por su condición de centro económico nacional y privilegiado por las distintas políticas económicas del Estado, "Industria Manufacturera", "Servicios" y ha alcanzado un desarrollo y participación en los últimos años el sector de "Finanzas, Bienes Inmuebles y Servicios Prestados a Empresas", lo cual muestra un predominio del sector terciario superior en la economía de la Región Capital.

Por su parte, tradicionalmente en la Región Zuliana han predominado los sectores de "Minas e Hidrocarburos" y "Agrícola", por tener la misma una condición de exportadora de materias primas hacia otras regiones dentro y fuera del país. A principio de los ochenta, en la Región Zuliana, el sector por excelencia en la generación de recursos continuaba siendo el de "Minas e Hidrocarburos", con una participación en el PIB de la región de un 28%; esto se explica por constituir el primer centro de operaciones de la industria petrolera nacional. En ese mismo año, el sector de "Comercio, Restaurantes y Hoteles" aportaba al PIB un 22%, ocupando el segundo lugar. El sector "Agricultura", en donde la región es uno de los productores más importantes del país, participa con un 13%.

En 1989 los sectores que generaron los mayores recursos en la Región Zuliana fueron: el sector de "Minas e Hidrocarburos" aportó 32% al PIB regional; el sector de "Comercio, Restaurantes y Hoteles", 24%, y el sector "Agrícola" , 12%. Para ese mismo año se observa un repunte del sector "Finanzas, Bienes Inmuebles y Servicios Prestados a las Empresas", el cual contribuye con 12% al PIB regional.

En forma global, la participación de la región en la generación de recursos a nivel nacional pasó de 13% en 1984 a 10% en 1990, debido a la contracción presentada en la mayoría de los sectores, a excepción de Minas e Hidrocarburos y Finanzas, los cuales no pudieron contrarrestar la caída en el producto de la Región Zuliana (cuadro 8).

Cuadro 8
SECTORES GENERADORES DE RECURSOS

Nacional Capital Zuliana
Sectores generadores de recursos año 1984
Minas e hidrocarburos Servicios Minas e hidrocarburos
Industria Industria Comercio
Comercio Finanzas Agricultura
Sectores generadores de recursos en 1990
Minas e hidrocarburos Servicios Minas e hidrocarburos
Industria Industria Comercio
Finanzas Finanzas Finanzas
Sectores generadores de recursos en 1994
Minas e hidrocarburos Servicios Minas e hidrocarburos
Industria Industria Comercio
Finanzas Finanzas Finanzas
 
Fuente: Oficina Central de Estadísticas e Informática (OCEI). Indicadores de la Fuerza de Trabajo. Total Nacional y por Regiones. Años 1990-1994.

B. Captaciones

 El sistema financiero nacional cumple una función de intermediación financiera entre los diferentes sectores económicos que operan en el país, y administra, por lo tanto, un volumen de recursos que esta determinado, en gran parte, al desenvolvimiento que presente la economía venezolana.

Dentro de este sistema, es la banca comercial la que lidera las captaciones de recursos financieros en el país, siendo los depósitos el instrumento a través del cual se captaron mayormente recursos hacia el sistema financiero.

A nivel regional se observan diferencias considerables, dado el grado de desarrollo que cada región presenta, produciéndose una distribución de la captación de los depósitos en forma muy irregular.

Así se tiene que la Región Capital registra una gran concentración, en términos de las captaciones, ya que absorbió más de un 61% del total, en promedio, entre 1970-1978.

En el período 1978-1982 la Región Zuliana y Capital presentan tasas de 14% y 7% respectivamente. Esto puede explicarse en razón de que es en 1982 cuando toma el mayor énfasis la salida de divisas del país, producto de la fuerte devaluación del signo monetario y, probablemente, la mayor parte de éstas provenían de la Región Capital. A partir de esta fecha hasta 1989, la relación se modifica. Esta dinámica debe explicarse dentro de los diferentes sucesos económicos ocurridos durante estos años (crisis del sector financiero, por ejemplo), los que, lejos de tener una incidencia homogénea en todo el territorio nacional, dados los propios mecanismos de regulación y control del sistema capitalista, producen una reconcentración de los recursos financieros hacia el subsistema central.

Es importante señalar que el año 1994 fue uno en que se manifiesta con toda su intensidad la crisis del sector financiero venezolano, ya mencionada y, aún así, la Región Capital sigue siendo favorecida y privilegiada, respecto a las demás, en lo que a este tipo de depósitos se refiere (cuadros 9 y 10).

 Cuadro 9
BANCA COMERCIAL. TOTAL DE DEPOSITOS POR REGIONES EN 1970-1994
(millones de bolívares)

Región
1970
%
1973
%
1978
%
1982
%
1989
%
1991
%
1994
%
Capital
6.136
65
11.114
65
42.067
65
54.842
61
248.280
64
623.243
63
1.248
63
Zuliana
811
9
1.389
8
4.604
7
7.802
9
21.783
6
69.420
7
119.719
6
Total
9.478
 
17.045
 
64.528
 
89.900
 
385.821
 
986.839
 
1.191
 
 
Fuente: Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Estadísticas, Sector Financiero. Año 1989.
Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Series Estadísticas. Años 1974, 1979 y 1983.

Cuadro 10
BANCA COMERCIAL. TOTAL DE DEPOSITOS EN 1970-1994
(tasa de crecimiento)

Región
1970-73
1973-78
1978-82
1982-89
1989-1994
Capital
30
31
7
24
38
Zuliana
20
27
14
16
40
Total
22
31
9
23
25
 
Fuente: Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Estadísticas, Sector Financiero. Año 1989. Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Series Estadísticas. Años 1974, 1979 y 1983.

También deben considerarse a nivel regional las diferencias existentes en relación a los depósitos provenientes del sector público. Al compararse los depósitos oficiales y del gobierno nacional, la Región Capital tiene niveles 10 veces más en todo el período que la Región Zuliana y, aunque ambas regiones han disminuido su participación en estos tipos de depósitos, sin embargo, en la Región Capital el grado de concentración de dichos depósitos en relación con la población es positivo en contraste con la Región Zuliana donde este indicador es negativo. Lo anterior guarda una relación muy estrecha con el sistema de centralización que operó en el país hasta finales de los 80, debido a que es en la Región Capital donde se concentra la mayoría de los organismos centrales y entes oficiales de la administración pública (cuadros 11 y 12).

Cuadro 11
BANCA COMERCIAL. GRADO DE CONCENTRACION DE DEPOSITOS OFICIALES
RESPECTO A LA POBLACION (%)

Región
1970
1973
1978
1982
1989
1990
1994
Capital
56,3
52,2
60,6
48,1
35,5
54
69
Zuliana
-4,3
-3,9
-7,6
-7,3
-7,4
4
3
 
Fuente: Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Estadísticas, Sector Financiero. Año 1989. Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Series Estadísticas. Años 1974, 1979 y 1983.
Cálculos propios.

Cuadro 12
BANCA COMERCIAL (GRADO DE CONCENTRACION DE COLOCACIONES E INVERSIONES
RESPECTO A LA POBLACION %)

Región
1971
1981
1989
1991
1994
Capital
Zuliana
45,1
-4,8
47,7
-2,4
51,1
-5,8
53,8
4,1
68,5
3,2
 
Fuente: Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Estadísticas, Sector Financiero. Año 1989. Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Series Estadísticas. Años 1974 y 1983.
Superintendencia de Bancos. Informe Anual. Años 1991 y 1994.
Cálculos propios.

Esta concentración de los depósitos tiene un doble efecto; por una parte, es de suma importancia para la Región Capital ya que la capacita para otorgar un dinamismo más efectivo a su crecimiento económico y, por otro lado, lo anterior trae como consecuencia una mayor desigualdad regional.

Este hecho se hace más notorio si se relaciona la captación de recursos con la población de cada región. En 1981, la Región Capital representaba el 24% de la población venezolana y captaba depósitos del orden de un 61%, mientras la Región Zuliana con 12% de la población del país captaba sólo el 8,2%. Esto muestra un índice per cápita regional para la Región Capital de disponibilidades financieras sumamente elevado en comparación con la Región Zuliana, lo cual arroja un promedio de total de depósitos por persona para la Región Capital de 13.330 Bs./persona y en la Región Zuliana dicha relación estaba en 3.251 Bs./persona, cuando en el país ese promedio se colocaba en 4.872 Bs./persona.

En 1989 se agrava esta situación. La Región Capital disminuye su participación en el total de población a un 22%, pero aumenta la captación a 64% del total de depósitos. Lo contrario ocurre con la Región Zuliana, en ella aumenta su población a 12% y se reduce la captación de recursos dentro de su ámbito a 5,7%. El promedio de total de depósitos para el país en este año era de 20.441 Bs./persona, en la Región Capital era de 58.750 Bs./persona, y en la Región Zuliana sólo llegaba a 9.341 Bs./persona. Esto pudiese reflejar un problema de estancamiento económico para el Zulia y/o un desarrollo a medias del sistema financiero regional en comparación al alcanzado por éste a nivel de la Región Capital y nacional.

Por su parte, en los años 1991 y 1994 aunque se produce una mínima reducción, respecto a 1989, en el promedio de captaciones de depósitos por parte de la Región Capital (63% y 62% respectivamente), las diferencias respecto a la Región Zuliana siguen siendo abismales (7% y 6% respectivamente) en cuanto a las posibilidades de inyectarle recursos a los sectores productivos y de esa manera impulsar, por esa vía, un proceso de crecimiento regional.
 
C. Colocaciones e inversiones

Tradicionalmente ha sido la banca comercial el ente que mayormente otorga los préstamos, descuentos, colocaciones e inversiones en el país. Desde 1979 hasta 1989 su participación pasó de un 47% al 62%, colocándose este promedio en un 75% en 1994.

Al analizar cuáles fueron los sectores económicos favorecidos en cuanto a la colocación de recursos financieros se obtiene que fue principalmente en aquellos que poseían una rentabilidad considerable, "Comercio", "Servicios", "Bienes e Inmuebles", entre otros, quedando los demás a los márgenes establecidos por las leyes financieras, como en el caso del sector agrícola y otros auxiliados por organismos especializados, como el sector industrial.

A nivel regional, respecto a las colocaciones que realizan las instituciones financieras, existen, al igual que en las captaciones, notables diferencias entre las regiones Capital y Zuliana.

Por una parte, se encuentra el nivel de colocaciones e inversiones que realiza la banca comercial por el nivel de depósitos que ella capta en cada región. Así se tiene que la Región Capital y la Región Zuliana han sido favorecidas por mucho tiempo, en el sentido de que las colocaciones que en ellas se llevan a cabo son mayores que los depósitos que en esas regiones se generan.

La Región Capital ha tenido, haciendo referencia a este indicador, un resultado favorable en los siguientes períodos: 1970-1973, 1982, 1986-1988 y en 1994. En los años en los cuales este indicador (colocaciones e inversiones/Bs. 100,00 de depósitos) ha sido menor a cien (100), éste siempre ha estado cercano a dicha cifra, a excepción de 1989, cuando fue de 89% y de 1991 cuando fue de 88%. Tal vez el hecho de que este índice sea contrario en esta región se explique, en parte, por el grado y magnitud que en esta región poseen la banca comercial internacional y organismos financieros internacionales ubicados allí.

En la Región Zuliana el indicador "colocaciones e inversiones/Bs. 100 de depósitos" empezó a ser favorable a partir de 1975 hasta 1989, exceptuando los años 1983, en que fue de 99,5, 1991 59% y 1994 donde se situó en el nivel más bajo, 39%. En los primeros años del estudio el indicador fue contrario a la región, tal vez por el escaso dinamismo que presentaba la economía regional, lo que conllevaba a que se convirtiese en una región exportadora de recursos y hacia el final del período debido a la fuerte crisis del sector y a la débil presencia de la banca internacional y al escaso desarrollo y disponibilidad de otros instrumentos financieros en la región, como podría ser los que se manejan en las bolsas de valores.

Ahora bien, puede llegarse a pensar, equivocadamente, que la Región Zuliana está en mejor posición que la Región Capital en el nivel de colocaciones e inversiones, dado que el índice "colocaciones e inversiones/Bs. 100,00 de depósitos" es más alto en la primera que en la segunda. Sin embargo, al compararse el monto de colocaciones e inversiones en todo el período dicho monto en la Región Capital es entre 7 y 10 veces mayor que en la Región Zuliana (cuadro 13).

 Cuadro 13
BANCA COMERCIAL. COLOCACIONES E INVERSIONES/BS 100 DE DEPOSITOS

Región
1970
1973
1978
1982
1989
1991
1994
Capital
Zuliana
109.5
85.2
106.2
88.6
95.2
111.4
119
   104.9
89.3
106.3
88
   58.8
129.6
 39
 
Fuente: Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Estadísticas, Sector Financiero. Año 1989. Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Series Estadísticas. Años 1974, 1979, 1983, 1989 y 1994.
Cálculos propios.

Durante 1970-1978, el nivel de colocaciones e inversiones crece a una tasa anual de 25,0% en la Región Capital y de 28,5% en la Región Zuliana. Para el siguiente período 1979-1989, la situación cambia, presentándose tasas anuales de crecimiento de 16,8% y 14,7% para las regiones Capital y Zuliana, respectivamente. Los niveles de crecimiento más altos para estas variables se registran en los años 1973-1978 y 1991-1994 y, los más bajos, entre 1978-1983; ello coincide con los períodos en donde el país experimentó una gran entrada de divisas y el momento cuando entra en recesión por la crisis del mercado energético internacional.

Además, el volumen de colocaciones e inversiones por parte de la banca comercial en la Región Capital es de tal magnitud, que representaban un 67%, 78% y 91% para los años 1989, 1991 y 1994 respectivamente del total nacional. Esto facilita la acumulación de capital para el proceso de crecimiento económico en dicha región, siendo significativo cuando se compara con los niveles de población que posee, apenas 22,% del total nacional para 1971, bajando a un 21% en 1994, determinando que el grado de concentración de colocaciones e inversiones con respecto a la población sea de 45,% y 69%, respectivamente, muy superior al de 1981, 45%.

La Región Zuliana para ese mismo año tenía un monto de colocaciones e inversiones del orden de los 23.170 millones de bolívares. (7% de las transacciones efectuadas por estas instituciones). Esta cifra es representativa de la situación de desequilibrio si se compara con la población que posee la región, 12% de la población del país para ese año, lo cual se traduce en un deterioro en la acumulación de capital por habitante, alcanzando un grado de concentración de -5,8% en 1989 que disminuye en relación al de 1981 cuando era de -2,4% y, posteriormente, en los años 1991 y 1994 alcanza valores positivos, 4% y 3,8% respectivamente, aunque insignificantes en relación con los valores presentados por la Región Capital (cuadro 14).

 Cuadro 14
BANCA COMERCIAL. COLOCACIONES E INVERSIONES
(crecimiento anual: %)

Región
1970-73
1973-78
1978-83
1983-89
1970-78
1978-89
1991-94
Capital
20,7
27,7
10,3
22,6
25,0
16,8
42,8
Zulia
21,2
33,0
19,8
18,9
28,5
14,7
14,6
Total
20,6
33,0
19,4
23,7
26,5
17,0
 
 
Fuente: Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Estadísticas, Sector Financiero. Años 1989, 1990 y 1994.
Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Series Estadísticas. Años 1974, 1979 , 1983, 1989 y 1994.

III. Efectos territoriales de las transferencias de flujos financieros

El comportamiento del sistema financiero en relación a la forma, cuantía y localización espacial que hace de los recursos que se inyectan a la economía y que se captan, por una parte, del sector público, principalmente a través del gasto público, y por la otra, del sector privado, producto de los excedentes (plusvalía) que se generan dentro de los procesos productivos, tiene una incidencia diferenciada y notoria, dependiendo del espacio (región) donde se coloquen, si se considera el efecto expansivo y multiplicativo que pueden generar.

Efectivamente, la estructura financiera regional va a estar definida en términos de las cuotas de participación financiera, tanto del sector público como del sector privado, nacional e internacional, en la medida en que éstos son los que, mayoritariamente, la conforman y alimentan a través de sus movimientos bursátiles.

En la medida en que la estructura financiera contribuya, a través de la aplicación de fondos en las regiones, a una utilización más completa del capital existente y de la población económicamente activa, se estimulará un crecimiento más rápido de la producción de bienes y servicios. Es decir, que el sector financiero al mejorar la eficiencia en el uso de los factores productivos facilita un crecimiento de la producción global aumentando la relación producto/capital.

El sector financiero juega un gran papel estimulando el crecimiento de los sectores de mayor productividad, con lo que la población activa, al redistribuirse hacia los sectores de mayor rendimiento, aumentaría notoriamente la producción de bienes y servicios.

Asimismo, contribuye al desarrollo y crecimiento de la economía regional mediante una activa participación en la formación de capital, aplicando fondos para aumentar el capital existente en la economía del área y con preferencia en aquellos sectores y actividades de mayor productividad.

El sector financiero puede, mediante la captación de fondos y su aplicación en la región, contribuir al aumento en el ingreso regional, en la medida en que su capital y el resto de los recursos captados pertenezcan a residentes del área y en que las empresas financieras tengan en la composición de su valor agregado una alta proporción de remuneraciones factoriales a residentes regionales.

En el caso que nos ocupa, y tomando en cuenta el análisis estadístico realizado, puede señalarse que la Región Zuliana presenta fuertes características que permiten catalogarla como una región exportadora de recursos económico-financieros que se generan en su territorio, producto de actividades productivas como petroquímica, ganadería, siderúrgica, agricultura, etc., y que son captados, una parte, por el sistema financiero público a través del pago de impuestos, aranceles, patentes, etc., y por la otra, a través de la banca y otras instituciones financieras y no financieras, las que luego invierten en aquellas áreas y sectores más prósperos y, por ende, de mayor y más segura rentabilidad y posibilidades de reproducción del capital, produciéndose así un círculo vicioso de generación-captación-colocación de los recursos que se traduce en crecimiento y prosperidad para algunas regiones y estancamiento y recesión para otras.

Por su parte, la Región Capital es una región que ha sido altamente favorecida por el Estado y, por ende, por el sector privado quien actúa inducido por el primero en sus decisiones de inversión, sobre todo respecto a la dotación de infraestructura de apoyo a la producción, así como en lo que se refiere al desarrollo espectacular del sector terciario superior, donde se ubican las casas matrices de los grandes consorcios económico-financieros, tanto nacionales como extranjeros, que incluyen banca, seguros, importaciones, exportaciones, asistencia y asesoría tecnológica, etc., es decir, es asiento de las principales actividades punta del país.

La situación resultante, del movimiento de los flujos interregionales de recursos financieros, puede agruparse en tres grandes categorías:

 A. Efectos desde la óptica económico-social

Estos se evidencian, entre otros, a través del déficit presupuestario, es decir, la escasez de recursos para adelantar proyectos de inversión que sustenten el desarrollo de actividades económicas generadoras de empleo y rentas, generándose fuertes desigualdades en la remuneración a los factores productivos entre las regiones. También en el desigual reparto del mismo entre las regiones, el cual se sustenta, más que en el aporte que hace cada una al producto nacional y en sus potencialidades y ventajas competitivas, en el criterio del tamaño poblacional.

 Cuadro 15
PRESUPUESTO POR REGIONES
(miles de bolívares)

Región
1992
1993
1994
Variac. interanual (%)
Capital
9.174
13.244
22.669
34
Zuliana
4.419
16.462
19.426
29
 
Fuente: Oficina Central de Presupuesto (OCEPRE). Leyes de Presupuesto 1992, 1993 y 1994.

Así mismo, se manifiestan en una acentuada concentración de recursos financieros, elevados niveles de pobreza crítica, bajo nivel de calidad de vida, altos costos de niveles de vida (inflación), subexplotación de las potencialidades regionales, escaso ahorro regional, nivel de desempleo alto, insuficiente nivel de inversiones y, en términos generales, una situación de estancamiento y recesión (cuadros N° 16-19).

Cuadro 16
ANALISIS COMPARATIVO DE VARIABLES MACROECONOMICAS EN 1990

Región/País
PIB
(mil. de mill Bs.)
Inflación
Niveles de Pobreza
Hogares (%)
Tasa de desocupación*
Finan. Público ind. manufact.
Situado constitucional
(mill. Bs.)
Zuliana
44
46.5
20.5
1.6 
6.229
Capital
29
40.7
9.6
4,6
45.5
19.497
Venezuela
473
40.7
16.3
6,9
100
   41.163**
 
Fuente Banco Central de Venezuela (BCV). Informe Económico 1993.
OCEI. Encuesta de hogares por muestreo. Años 1990-1991-1992.
OCEI. Mapa de la Pobreza. Censo 1990.
OCEI. Indicadores de la industria manufacturera. Año 1990. 
Conzuplan. IV Boletín estadístico del Zulia. Gobernación-Conzuplan-Izepes. Año 1994
* Cifras para 1993.

** Total del presupuesto de gastos asignados para distribuirse entre las regiones por concepto
de Situado Constitucional en el año 1990.

Cuadro 17
BANCA COMERCIAL. ANALISIS DE VARIABLES FINANCIERAS EN 1991
(miles de bolívares)

Región /País
N° oficinas
Depósitos totales
Colocaciones e inversiones
Cartera de crédito
Cartera de inversiones
Zuliana
190
66
40
32
8
Capital
729
556
544
389
159
Venezuela
1.878
1.032
738
574
164
 
Fuente: Informe anual de la Superintendencia de Bancos. Año 1991.

Cuadro 18
BANCA COMERCIAL. ANALISIS DE VARIABLES FINANCIERAS EN 1994
(miles de bolívares)

 
Región /País
N° oficinas
Depósitos totales
Colocaciones e inversiones
Cartera de crédito
Cartera de inversiones
Zuliana
209
119
46
35
11
Capital
857
1.248
1.618
585
1.032
Venezuela
2.268
1.191
1.765
682
1.083
 
Fuente: Informe anual de la Superintendencia de Bancos. Año 1994.

Cuadro 19
DISTRIBUCION POR ACTIVIDAD ECONOMICA DE LA CARTERA
DE CREDITOS EN VENEZUELA
(miles de bolívares)

Actividad económica
1991
1994
Agrícola, pesquera y forestal
104
103
Explotación de minas e hidrocarburos
10,4
5433
Industria manufacturera
92.7
116
Electricidad, agua y gas
12,7
6711
Construcción
41,3
56,1
Comercio
151,4
207,2
Transporte, almacenamiento y comunicaciones
6110
9162
Finanzas, seguros, bienes inmuebles y servicios prestados a empresas
61,8
47,7
Otros servicios
100,5
257,6
Total
561,7
682,2
 
Fuente: Informe anual de la Superintendencia de Bancos. Años 1991 y 1994.

Así mismo, si se observa la distribución por actividad económica de la cartera de créditos en el aparato productivo nacional, se evidencia, nuevamente, la prevalencia en la orientación de recursos hacia aquellos sectores que privilegian a las regiones cuya base económica se sustenta en los sectores de la industria manufacturera, el comercio y los servicios, tal como es el caso de la Región Capital. Los recursos asignados a estos últimos dos sectores se multiplicaron casi por dos entre 1991 y 1994, mientras que los asignados a la actividad de minas e hidrocarburos se redujeron a la mitad, más o menos, igual que disminuyó lo asignado a las actividades agrícola, pesquera y forestal.

Sin dudas, la Región Zuliana ha venido registrando en los últimos años una evidente disminución de su dinamismo económico, que le está haciendo perder posiciones en cuanto a la jerarquía que tradicionalmente le ha correspondido como centro generador de crecimiento y desarrollo a escala nacional.

El hecho de que sólo una pequeña proporción de las riquezas generadas por dichas actividades quede como ingreso a la población residente en la región (como remuneración a la fuerza de trabajo y por compras locales) y la mayor parte se canalice hacia otras regiones más dinámicas, como transferencia de renta y abastecimiento de insumos, son elementos tipificadores de una estructura económica regional aparentemente próspera, pero vulnerable en cuanto a la demanda extrarregional por sus productos y con muchas fugas, lo que origina un escaso valor añadido regionalmente en sus actividades productivas, por lo que buena parte de la producción regional es transformada en productos acabados fuera de la región.

En este sentido, se puede señalar que el valor agregado por el Zulia en su industria manufacturera es tradicionalmente inferior al promedio nacional y al de la Región Capital. Así éste llega a 25.508 millones de bolívares en la Región Capital y sólo a 5.618 millones en la Región Zuliana, para el año 1989. La planta industrial de bienes de consumo se ubica en el eje Caracas-Valencia, donde también se localiza el principal mercado de ese tipo de bienes. También debe agregarse, como elemento fundamental para la explicación de esta situación, el financiamiento público concedido a la industria manufacturera, el cual ha disminuido en la Región Zuliana y ha aumentado en la Región Capital.

 B. Efectos desde la óptica político-administrativa

Se manifiestan principalmente a través de la ineficiencia administrativa, excesiva burocracia y unas estructuras anacrónicas y primitivas en el manejo de los recursos. A manera de ejemplo, a continuación se presentan algunas cifras que revelan las profundas diferencias que presentan los municipios Maracaibo y Chacao, pertenecientes a las regiones Zuliana y Capital, respectivamente, debido a que en el segundo de ellos, desde sus inicios en 1993, se está implementando un modelo de planificación y gestión urbana estratégico mucho más vanguardista, eficiente y que responde a las necesidades de la población. En tal sentido, las cifras del cuadro 21 muestran cómo el municipio Chacao desde 1993 (fecha en que se conformó como tal) ha presentado una relación gastos corrientes/ingresos mucho más favorable que su homólogo el municipio Maracaibo; aunado a esto, la relación gastos de explotación /población, el cual es un indicador que mide la eficiencia del municipio en cuanto al manejo que hace de los servicios públicos, deja ver claramente la diferencia en cuanto a las prioridades en la asignación de los recursos que se destinan a la prestación de los mismos (lo que constituye una de las más importantes necesidades que presentan las comunidades) entre los dos municipios. Por último, el indicador gastos de inversión/población revela, sobre todo en el municipio Maracaibo, la ineficiencia latente y primitiva que se da en la administración de los recursos, así como una escasa autonomía político-administrativa y de capacidad política regional para presionar por la asignación de recursos públicos (negociación regional).

 Cuadro 20
INDICADORES DE EFICIENCIA DE LA
GESTION PUBLICA

  CHACAO MARACAIBO
1993 (Bs. x Hab.)
GC/ITR
0.37 (%)
0.61 (%)
ITF/POB.
37.042
1.782
GE/POB.
63.016
595
GI/POB.
3.971
144
1994 (Bs. x Hab.)
GC/ITR
0.56 (%)
0.69 (%)
ITF/POB.
59.431
2.702
GE/POB.
34.597
853
GI/POB.
2.096
367
1995 (Bs. x Hab.)
GC/ITR
0.63(%)
0.72 (%)
ITF/POB.
95.790
4.342
GE/POB.
33.497
1.610
GI/POB.
3.888
101
 
Fuente: Ordenanza de presupuesto de los Municipios Maracaibo y Chacao. Años 1993-1994-1995.
Memoria y cuenta de los Municipios Maracaibo y Chacao. Años 1993-1994-1995.
Cálculos propios.

Nota: GC: Gastos corriente; GE: Gasto de explotación; GI: Gasto de inversión; ITR: Ingresos totales recaudados; ITF: Ingresos totales de funcionamiento; POB: Población.

Cuadro 21
FUENTES Y USOS DE FONDOS DEL SISTEMA FINANCIERO (%)

Regiones
1976
1986
1991
1994
Capital

Fuentes

62,4
61,4
57,8
53,4

Usos

68,2
64,4
60,2
59,2
Zuliana

Fuentes

7,4
6,2
5,8
3,4

Usos

8,8
8,9
7,4
5,1
 
Fuente: Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Estadísticas Sector Financiero. Años 1986-1989.
Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Series Estadísticas. Años 1974, 1979, 1983. Banco Central de Venezuela (BCV). Informe Económico. Año 1985.

Cuadro 22
BANCA ESPECIALIZADA. DISTRIBUCION DE OFICINAS EN 1994

Región/País
Sociedades financieras
Sociedades de capitalización
Empresas de arrendamiento financiero
Casas de
cambio
Capital
48
4
230
44
Zuliana
6
1
28
4
Venezuela
99
16
447
84
 
Fuente: Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Estadísticas Sector Financiero. Año 1994. Banco Central de Venezuela (BCV). Anuario de Series Estadísticas. Año 1994.

C. Efectos desde la óptica espacial

Se manifiestan en la evidente concentración y centralización de los recursos financieros en la Región Capital en detrimento de la región Zuliana. Esto produce, entre otras, fuertes deseconomías de aglomeración, así como una ineficiente desarticulación y desintegración espacial. Además, una inadecuada localización en el espacio de la población y de las actividades económicas, lo que se traduce en desigualdades en las oportunidades de inversión y acumulación de capital, siendo esta última condición necesaria, aunque no suficiente, para iniciar un proceso de verdadero desarrollo.

Las cifras anteriores muestran cómo a pesar de que a partir de 1990 se instauró un modelo de descentralización político-administrativa en el país, en la realidad siguen imperando fuertes procesos de concentración y centralización. Esto se explica, entre otras razones, al escaso liderazgo político regional que "negocie" y luche con el Estado central en lo que se refiere a la consecución de recursos y cuotas de poder (por demás ya establecidas en la Ley de Descentralización aprobada en 1989) para adelantar los proyectos necesarios que conduzcan a las regiones hacia verdaderos procesos de crecimiento y desarrollo. Así mismo, la débil o ausente organización de la sociedad civil (empresarios, vecinos, etc.) y su debida "asociación" con las organizaciones gubernamentales en pro de la búsqueda de justas reivindicaciones, se erige como un freno a las posibilidades de instaurar un firme y permanente proceso de crecimiento y desarrollo en las regiones, basado en la identificación, cuantificación y cualificación de las potencialidades y fortalezas que le permitan competir con ventajas tanto nacional como internacionalmente.

IV. Conclusiones y recomendaciones

– En Venezuela, el crecimiento económico regional ha sido inducido, principalmente, por el sector público, a través del gasto público, quien ha funcionado como motor de la economía. La participación del sector privado siempre se orientó hacia aquellos sectores de más alta rentabilidad, pero también de menor riesgo y de más rápida recuperación del capital

– Se evidencia una importante salida de flujos financieros desde la Región Zuliana hacia la Región Capital y otras regiones, que se materializa en bajos niveles de inversión y una reducida capacidad de acumulación de capital. Esta última constituye una condición necesaria, aunque no suficiente, para iniciar un proceso de verdadero desarrollo.

– Espacialmente se observa que la Región Capital, por una parte, por ser asiento del Gobierno Central así como de las principales empresas y organismos privados, tanto nacionales como internacionales y, por la otra, (y probablemente derivado de lo primero) por contar con toda una infraestructura de apoyo para el desarrollo de las actividades económicas, sustentada en la disponibilidad de un sector terciario muy diversificado y moderno, ha sido favorecida en lo que se refiere a la cuantía de los recursos financieros con que cuenta para impulsar su crecimiento (tanto los provenientes del sector público, vía gasto público, como los del sector privado, en forma de inversiones directas), mas no su desarrollo.

Esto último se explica ya que el modelo centralista y concentrador que caracteriza el 95% del período estudiado ha provocado fuertes distorsiones en los patrones de ocupación del espacio con todas las secuelas que de ello se deriva, tales como creciente marginalidad, colapso de los diferentes servicios de equipamiento e infraestructura, crecimiento anárquico y desordenado, contaminación y, quizás uno de los aspectos más importantes, severas desigualdades económico-sociales entre la población, en términos de una fuerte distribución regresiva del ingreso, limitado el acceso de las clases sociales más desposeídas a los servicios básicos de salud, vivienda, educación, etc.

"La centralización es económicamente ineficiente, espacialmente discriminatoria y socialmente insensible e injusta, ya que descarta la participación directa de las comunidades y atenta contra la democracia participativa, por lo cual es un factor negativo para promover el desarrollo regional local y urbano". "La centralización del poder político-administrativo significa automáticamente centralización de decisiones... trae como consecuencia inevitable la concentración de cerebros, capital y de población, produciendo desigualdades interregionales en favor de los centros de decisión y generalmente en detrimento de las zonas periféricas". (Chen, Chi Yi, 1976).

– La vía para retener los excedentes generados en cada una de las regiones, para convertirlos en inversiones reproductivas que generen importantes efectos multiplicadores y aceleradores, que conduzcan a un proceso de crecimiento y desarrollo autosostenido, se concreta, entre otras, en las siguientes acciones; potenciación de las ventajas competitivas dinámicas regionales; desarrollo de tecnologías adecuadas a las características propias de los procesos productivos regionales; elaboración de proyectos específicos claramente estructurados y justificados; negociar (por parte de la autoridad política regional) una eficiente diferenciación territorial en la aplicación de ciertos instrumentos de política económica, así como lo que se refiere a la localización de proyectos de inversión, compra de insumos regionales, contratación de servicios de asesoría en la región, etc., y mejoramiento de la organización y la capacidad técnica de los gobiernos.

– Para lograr un verdadero proceso de crecimiento y desarrollo regional, donde se alcancen los objetivos de eficiencia y equidad, no basta con desconcentrar espacialmente las actividades económicas y la población, por el contrario, se requiere la implementación de un verdadero proceso de descentralización-democratización, no sólo económico-administrativo, sino más aún funcional y territorial del poder de decisión.

Dichos procesos de descentralización-democratización, en tanto procesos sociopolíticos, deberán acompañarse de cambios en las estructuras económico-productivas para hacerlas más competitivas tanto en los mercados internos como internacionales. El nuevo paradigma deberá orientarse entonces a la sustitución progresiva del modelo pro-importador por el modelo pro-exportador o generador de divisas.

Deberá producirse, por una parte, una reducción del tamaño y las funciones del Estado central y su transferencia a la sociedad civil y, por la otra, incrementar la importancia de los niveles territoriales más bajos de la administración pública (regional y local). Esto podrá lograrse a través de:

  • Un proceso de privatización, el cual permite relacionar las decisiones de asignación de recursos para servicios sociales a la demanda efectiva;
  • Un proceso de desregularización, es decir, reducción de las normativas públicas;
  • Un proceso de descentralización, es decir, lograr la transferencia de funciones y recursos a los gobiernos locales.

En conjunto, los dos primeros apuntan a controlar el gasto público y el gasto social como parte de los ajustes macroeconómicos encaminados a recuperar la capacidad de acumulación, reducir las presiones inflacionarias, etc.

- Finalmente, la descentralización colabora con la creación de un nuevo sistema de regulación para corregir la tendencia a la caída de las tasas de ganancia que resultó del sostenimiento de la tendencia expansiva del gasto público.

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