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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.130 n.6 Santiago jun. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872002000600008 

Rev Méd Chile 2002; 130: 651-660

Prevalencia de trastornos
psiquiátricos por uso de alcohol
y otras sustancias
en hombres y mujeres hospitalizados
en medicina interna de un hospital
de Santiago de Chile

Guillermo Hernández G, Olga Montino R1,
Mónica Kimelman J, Gricel Orellana V, Carlos Núñez M2,
Carolina Ibáñez H.

Prevalence of substance abuse
among patients hospitalized
in an internal medicine service

Background: Studies done in Chile and abroad report a high frequency of substance abuse among patients hospitalized in general medical services. Aim: To report the frequency of substance abuse in a sample of patients hospitalized in a public hospital of Santiago. Material and methods: A structured psychiatric interview for the Third Revised Version of The Diagnostic and Statistical Manual (DSM-III-R) was applied to 203 males, aged 58.5 years and 203 females, aged 52,9 years, hospitalized in an internal medicine Service of a public hospital. All subjects had a low educational and income level. Results: The discharge diagnoses of studied patients were digestive diseases in 32%, circulatory diseases in 19%, cancer, diabetes mellitus and genitourinary diseases in 11% respectively and mental or behavioral diseases in 5%. Thirty eight percent of males and 6% of females qualified for alcohol dependency or abuse in some moment of their lives. The figures for benzodiazepine dependency were 1% among males and 6% among females. The figures for cannabis, cocaine or stimulant abuse were 1.5% for males and 1% for females. Other conditions of the axis 1 of DSM-IIIR were diagnosed in 47% of males and 65% of females with substance abuse. Conclusions: Substance abuse underlies medical conditions in a high proportion of patients admitted to medical services in general hospitals (Rev Méd Chile 2002; 130: 651-660).
(Key Words: Cannabis dependence; Cocaine addiction; Substance abuse detection; Substance-related disorders).

Recibido el 16 de octubre, 2001. Aceptado en versión corregida el 30 de abril, 2002.
Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Sur, Facultad de Medicina,
Universidad de Chile. Santiago de Chile.
1 Asistente Social.
2 Psicólogo.

El abuso y la dependencia a sustancias por magnitud, costo económico, social y a la salud son problemas relevantes. Los pacientes alcohólicos de EEUU produjeron gastos por 114 mil millones de dólares en 19851. En muestras comunitarias de adultos de ese mismo país, 14% calificó para dependencia a alcohol en algún momento de la vida y para dependencia en el último año otro 7%. Había abusado de alucinógenos alguna vez en la vida el 0,3%, el 2% ha sido dependiente o abusado de anfetaminas y 0,3% las había consumido en el último mes. El 4% había abusado de Cannabis y 1,2% de cocaína. Los dependientes o abusadores de sedantes, hipnóticos o ansiolíticos llegaban al 1,1%2,3.

En el hospital general los problemas asociados al alcohol alcanzan 12,5-30% y el 16% de los ingresos son por adicción a sustancias4. Cerca de 15% de los grandes consumidores de alcohol presentan cirrosis hepática y pancreatitis. La frecuencia de cánceres del tubo digestivo es mayor en ellos que en otros grupos2.

En Chile los costos anuales derivados del abuso y dependencia a alcohol alcanzarían los 2.000 millones de dólares5. Estudios recientes de muestras comunitarias revelan que 11-20% de los adultos son abusadores o dependientes a sustancias6-8 y que las prevalencias de uso de marihuana, cocaína y pasta base en el último mes alcanzan a 3,2%, 0,7% y 0,3%, respectivamente9.

En pacientes hospitalizados en servicios médico-quirúrgicos de hospitales del área oriente de Santiago se ha encontrado 22,5% de alcoholismo; en el área norte 23,8% y 60% de "bebedores problema" en servicios de medicina interna10-14.

Nuestro grupo, en una publicación reciente sobre prevalencia de trastornos psiquiátricos en un servicio de medicina interna del área sur de Santiago y que consideró solo casos que calificaran para dependencia a sustancias como primer diagnóstico, encontró 12,3% de hombres y 1% de mujeres dependientes actuales a alcohol, 13,8% de hombres y 1,5% de mujeres dependientes a alcohol en el curso de la vida; el 2% de mujeres y 0,5% de hombres con dependencia actual a benzodiazepinas y dependencia a la misma sustancia en el curso de la vida en 1% de las mujeres y en 0,5% de los hombres15.

En este trabajo informamos de todos los casos que en el estudio aludido15 calificaron para consumo abusivo o dependiente a cualquier sustancia. Describimos las características biodemográficas, la condición médica y la presencia de otras entidades psiquiátricas en los enfermos. Esperamos que los datos sean un aporte para los clínicos que diariamente deben enfrentar a pacientes con problemas de abuso o dependencia a sustancias11-19.

MATERIAL Y MÉTODO

Para conocer la prevalencia de trastornos psiquiátricos en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Barros Luco Trudeau de Santiago, seleccionamos mediante muestreo aleatorio simple a 203 hombres y a 203 mujeres hospitalizados y les administramos la entrevista clínica semiestructurada para el DSM III-R, SCID NP 1,0. El instrumento editado en español se adapta bien y es amigable con el estilo habitual de entrevistar de cualquier psiquiatra. Conviene enfatizar su carácter clínico, que debe ser usado por expertos y que su objetivo es formular diagnósticos de acuerdo con los criterios del DSM III-R. Otras especificidades del instrumento y las condiciones de aplicación fueron descritos con detalle en una publicación en que mostramos los resultados generales obtenidos en 406 pacientes15.

La entrevista se inicia con un resumen abierto que permite al entrevistado describir su condición actual, períodos de psicopatología en el último mes y anteriores, enfermedades médicas y fármacos en uso, consumo de alcohol o drogas, uso del tiempo libre y contexto ambiental. Con esta información se plantean las hipótesis diagnósticas más probables y los diagnósticos que deberían descartarse. La aplicación de módulos específicos permite diagnosticar 34 entidades clínicas correspondientes a ocho clases psiquiátricas20.

Para los "Trastornos por Uso de Sustancias Psicoactivas" usando la sección "Alcohol" investigamos hábitos de consumo y patrones de consumo excesivo, problemáticos o reprochados por terceros. Cuando detectamos alguno de estos patrones anormales, determinamos en qué períodos de la vida habían sido más intensos y la duración de esa forma de consumo.

La dependencia se estableció con los siguientes criterios: 1. Ingerir alcohol a menudo en mayor cantidad o durante más tiempo que lo previsto, 2. Deseo persistente de beber o uno o más intentos infructuosos de beber menos o controlar el consumo de alcohol, 3. Dedicación de mucho tiempo a actividades para conseguir o beber alcohol o a recuperarse de los efectos del consumo, 4a. Consumo repetido de la bebida cuando es físicamente peligroso, 4b. Intoxicación o síntomas de abstinencia frecuentes cuando se espera que la persona cumpla obligaciones en el trabajo, los estudios o en el hogar, 5. Abandono o disminución de importantes actividades sociales, laborales o recreativas a causa del alcohol, 6. Consumo continuo pese a que existen problemas sociales, psicológicos o físicos persistentes o recurrentes causados o exacerbados por el consumo, 7. Tolerancia marcada a los efectos del alcohol, 8. Síntomas característicos de abstinencia, 9. Ingestión frecuente para evitar los síntomas de abstinencia. La presencia de un conjunto de 3 o más criterios diagnosticó dependencia a alcohol. Si estaban presentes en el último mes se clasificó como dependencia actual, si no estaban presentes en el último mes, pero sí en el último semestre en un sujeto que había consumido cierta cantidad con algunos síntomas de dependencia se clasificó como en "remisión parcial". A un sujeto que había cumplido criterios y en el último semestre había tenido cierto consumo de alcohol sin síntomas de dependencia se le clasificó como en "remisión completa". Si los criterios se habían cumplido para períodos anteriores de la vida el cuadro se calificó como de prevalencia de vida.

Cuando sin cumplirse los criterios para dependencia se detectó: 1) Consumo continuo no obstante saber el sujeto que tenía problemas sociales, laborales, psicológicos o físicos importantes causados o agravados por el consumo de alcohol; o 2) Consumo repetido en circunstancias en las que es físicamente peligroso, como conducir bajo la influencia del alcohol, se diagnosticó "abuso de alcohol".

Con la sección "No Alcohol" investigamos el uso de sustancias psicoactivas no alcohólicas, medicamentos y drogas. Se preguntó a los pacientes si tomaban algún medicamento de prescripción o sustancia para encontrarse bien, para dormir mejor, para adelgazar o para modificar su estado de ánimo. Se le mencionaron sustancias de un listado con los siguientes grupos: sedantes-hipnóticos-ansiolíticos, cannabis, estimulantes, opiáceos, cocaína, alucinógenos, otras sustancias.

Si el entrevistado nunca había consumido o había consumido solo una vez alguna droga de cualquier grupo se cerraba la entrevista para esta sección y para el módulo. Si había tomado drogas callejeras más de 10 veces a lo largo de un período de 1 mes o informó haber sufrido dependencia de un medicamento de prescripción o haber consumido cantidades muy superiores a las prescritas se continuaba la investigación para determinar abuso o dependencia.

El abuso o dependencia a alguna sustancia o grupo de ellas se estableció con criterios semejantes a los ya detallados para alcohol y ante la evidencia de síntomas de abstinencia propios de la o las sustancias de consumo.

Los diagnósticos médicos de egreso fueron recogidos de las epicrisis, de cuadernos de egreso, proporcionados por los tratantes u obtenidos por los investigadores de los registros clínicos. Se codificaron de acuerdo a criterios de la CID 1021.

Los diagnósticos psiquiátricos asociados fueron resultados de la aplicación de los otros módulos de la entrevista.

RESULTADOS

La Tabla 1 resume el número y porcentaje de hombres y mujeres de la muestra que cumplieron criterios para trastornos por abuso o dependencia a sustancias, la Tabla 2 muestra las variables biodemográficas de los casos y la Tabla 3 agrupa las enfermedades médicas de egreso.




La frecuencia de trastornos psiquiátricos asociados al abuso o dependencia a alcohol y otras sustancias se resume en la Tabla 4, y la Tabla 5 entrega los porcentajes de hombres y mujeres con trastornos por uso de sustancias que habían recibido tratamiento psiquiátrico por esa u otra causa.



Se describen a continuación algunos aspectos clínicos, biodemográficos y la comorbilidad médica y psiquiátrica para hombres y mujeres y por grupo de trastornos.

Trastornos por uso de alcohol en hombres. En los hombres predominaron fuertemente los trastornos por consumo de alcohol con 77 casos.

Dependencia actual o en remisión parcial o completa: calificaron para estos diagnósticos 25 sujetos, 35,2% del total de 71 dependientes a alcohol. La edad promedio del grupo fue 56,1 años: estaban pensionados, jubilados o sin actividad laboral remunerada el 56%; separados, solteros o viudos el 40% y eran analfabetos el 16%. El 50% de las enfermedades médicas de egreso fueron del sistema digestivo: 9 hemorragias digestivas con o sin etiología demostrada, 9 cirrosis hepáticas, 2 casos de hipertensión portal, 2 de encefalopatía hepática, 1 caso de ascitis. Las enfermedades del sistema circulatorio constituyeron 12% y las mentales y del comportamiento 10,3%. Entre estas últimas los tratantes destacaron los síndromes de dependencia o de privación de alcohol. Entre la totalidad de los diagnósticos de egreso, las neoplasias alcanzaron 6,9% y diabetes igual porcentaje.

Asociados a la dependencia a alcohol, actual o en remisión, encontramos uno o más trastornos psiquiátricos: delirium-demencia en cuatro enfermos, episodios depresivos en curso en dos, trastorno por ansiedad en dos y antecedentes de dependencia a benzodiazepinas en uno, alcanzando así a 36% la comorbilidad psiquiátrica en estos pacientes. Seis enfermos habían recibido tratamientos psiquiátricos, cinco de ellos por dependencia a alcohol.

La dependencia a alcohol como cuadro de prevalencia de vida estuvo presente en 46 enfermos, 64,8% del total de dependientes a alcohol. No hubo diferencias biodemográficas significativas con los dependientes actuales, aunque el porcentaje de casados fue mayor y menor el de analfabetismo.

Habiendo bebido como dependientes por 19,2 años en promedio, con rango de 2-50 años, al momento de la entrevista promediaban 8,6 años de abstinencia con rango de 0,5-23.

Predominaron en ellos las enfermedades médicas del sistema digestivo constituyendo el 39% del total de enfermedades: úlceras gástricas, duodenales y esofágicas, hemorragias digestivas de origen o etiología precisadas o no; enfermedades del hígado expresadas como "daño hepático" o cirrosis hepática con o sin descompensaciones y con o sin mención de etiología, colelitiasis, estenosis pilórica y reflujo gastroesofágico y síntomas y signos digestivos no precisados en otra parte. El 32,6% fueron enfermedades genitourinarias correspondiendo a insuficiencia renal más de la mitad. Enfermedades de los sistemas circulatorio y respiratorio 19,5% y 15,2% diabetes mellitus con y sin complicaciones. Los diagnósticos de trastornos por uso de alcohol al egreso fueron planteados por los tratantes explícitamente una vez y como etiología de una enfermedad digestiva en dos.

Asociado al antecedente remoto de dependencia a alcohol, encontramos otros trastornos mentales en 24 sujetos, 52% del subgrupo. Diecinueve pacientes presentaron un cuadro psiquiátrico comórbido: depresión actual o de prevalencia de vida se presentó en seis, trastorno adaptativo en cuatro, delirium-demencias en tres, trastorno de ansiedad generalizada en tres, dependencia a otras sustancias en el curso de la vida (cannabis, estimulantes) en dos, dependencia a benzodiazepinas en el curso de la vida en uno y abuso de benzodiazepinas en el curso de la vida en uno. Cinco pacientes presentaron comorbilidad psiquiátrica "múltiple": depresión asociada a dependencia a benzodiazapinas uno, fobias "múltiples" y depresión en el curso de la vida uno, distimia más fobia simple uno, dependencia a sustancias múltiples en el curso de la vida (cannabis y estimulantes) uno. Estos pacientes no se diferenciaron en parámetros biodemográficos, en tiempos de consumo de alcohol ni de abstinencia o en tratamientos previos por su condición de dependientes de alcohol de los dependientes en el curso de la vida sin comorbilidad psiquiátrica.

El abuso de alcohol se detectó en seis hombres. Ellos tenían 48,8 años de edad promedio, con rango entre 25-73. En promedio habían consumido alcohol durante 8,2 años y al momento de la entrevista alcanzaban 8,5 meses promedio de abstinencia, uno había recibido tratamiento por alcoholismo, uno calificó además para Trastorno de Ansiedad Generalizada y uno para Fobia Social. Egresaron con diagnósticos médicos de neoplasias malignas dos, enfermedades del sistema circulatorio dos y del sistema digestivo dos (cirrosis hepática y pancreatitis necrohemorrágica). En uno se planteó además tabaquismo.

Trastornos por uso de otras sustancias en hombres. Benzodiazepinas: dependencia actual a este fármaco de prescripción la presentó un hombre de 68 años, viudo y jubilado, que egresó con diagnósticos médicos de cáncer gástrico y depresión. El estudio psiquiátrico encontró síntomas depresivos actuales subumbrales para depresión, depresión en el curso de la vida y abuso de alcohol.

Abuso de benzodiazepinas se encontró en un hombre de 65 años casado y jubilado, con diabetes con complicaciones, nefropatía, insuficiencia renal crónica e hipertensión arterial. Presentaba fobia simple como cuadro mental acompañante.

Marihuana: abuso en el curso de la vida se diagnosticó en dos hombres incluidos en el grupo de dependientes actuales a alcohol en remisión completa.

Estimulantes: abuso de estas sustancias estuvo presente como cuadro de prevalencia de vida en un paciente cuyo diagnóstico psiquiátrico principal fue de dependencia a alcohol en el curso de la vida.

Trastornos por uso de alcohol en mujeres. El consumo de alcohol clínicamente significativo ocurrió en 13 mujeres.

Dependencia actual a alcohol: dos casos, de 44 y 46 años de edad respectivamente, solteras, una analfabeta y otra con educación básica incompleta. Habían iniciado la ingestión de alcohol a los 8 años de vida una y a los 14 la otra. Una con antecedentes de tratamiento psiquiátrico por dependencia a alcohol, continuaban bebiendo hasta el momento de ser hospitalizadas por hemorragia digestiva, eran portadoras de cirrosis hepática. Una falleció durante la hospitalización.

No calificaron para cuadros psiquiátricos agregados a la dependencia.

Dependencia a alcohol en el curso de la vida se diagnosticó en seis mujeres ( 47,3 años; rango 29-76), dos estaban casadas, dos separadas, una soltera y una viuda. Una analfabeta, dos con escolaridad básica incompleta, una había llegado a la instrucción media y dos la habían completado. Una había iniciado el consumo de alcohol en la adolescencia, y tres después de los 34 años de edad. De dos no se obtuvo este dato. En promedio alcanzaban 5,7 años de abstinencia. Cinco habían tenido tratamiento psiquiátrico, una de ellas por dependencia a alcohol. Tres tenían enfermedades del sistema digestivo: cirrosis hepática, cirrosis hepática-encefalopatía-desnutrición-alcoholismo, úlcera gástrica con hemorragia-diabetes. Una paciente presentó tuberculosis (TBC) pulmonar, insuficiencia cardíaca-obesidad una , y una glomerulonefritis.

Las seis presentaron comorbilidad psiquiátrica. En cuatro casos, única: depresión una, trastorno bipolar una, delirium-demencia una, abuso de benzodiazepinas una. En dos casos encontramos dos cuadros psiquiátricos asociados al antecedente de dependencia a alcohol: depresión-uso de pasta base; depresión-fobia simple.

Abuso de alcohol. Calificaron para este diagnóstico cinco mujeres. Estaban abstinentes por 6,3 años (0,5-15). Con edad promedio de 44 años y rango entre 23-66, dos estaban casadas, dos solteras y una viuda. Una era analfabeta, tres con instrucción entre básica y media y una con superior completa. Habían tenido más problemas con el consumo en la etapa de adultas jóvenes. Las enfermedades médicas de egreso fueron dos neoplasias malignas, dos del sistema circulatorio entre otras, una tenía enfermedad del sistema genitourinario.

Comorbilidad psiquiátrica: La encontramos en tres casos, un episodio depresivo en remisión completa, un caso de distimia-episodio depresivo subumbral en remisión completa, un episodio depresivo en remisión completa con dependencia a cocaína en remisión completa y fobia simple en el curso de la vida. Cuatro habían tenido tratamientos psiquiátricos. La edad promedio para el grupo de dependientes o abusadoras de alcohol fue 45,4 años.

Trastornos por uso de otras sustancias en mujeres. Benzodiazepinas: 12 mujeres, 5,9%, calificaron para trastornos por uso de esta sustancia de prescripción.

Dependencia actual a benzodiazepinas: Cuatro mujeres consumían el fármaco con patrón clínico de dependientes, con 62 años de edad promedio y rango de 42-75. Las cuatro estaban casadas y tenían escolaridad básica, tres habían tenido tratamientos psiquiátricos.

Enfermedades médicas: Dos tenían hipertensión arterial-diabetes mellitus, una de ellas presentó edema pulmonar y otra cáncer de tiroides operado, una estaba en estudio por nódulo pulmonar y una tenía cáncer de colon.

Comorbilidad psiquiátrica hubo en tres casos. Depresión actual una, trastorno de ansiedad generalizada una, depresión subumbral actual-episodio depresivo en el curso de la vida-trastorno disociativo una.

Dependencia a benzodiazepinas en el curso de la vida se diagnosticó en dos mujeres de 57 años de edad promedio, una casada y una viuda, con escolaridad básica incompleta una y enseñanza media completa la otra. Ambas habían tenido tratamientos psiquiátricos.

Enfermedades médicas: colitis ulcerosa en un caso y daño hepático crónico descompensado e hipertensión portal el otro.

Comorbilidad psiquiátrica: una presentaba episodio depresivo actual.

Abuso de benzodiazepinas se encontró en seis mujeres. La edad promedio para este subgrupo fue 58,8 años con rango de 43-65. Estaban casadas dos, separadas dos, una soltera y una viuda. Cinco con escolaridad básica incompleta y una con media incompleta. Jubiladas o pensionadas estaban cuatro. Dos habían recibido tratamientos psiquiátricos.

Enfermedades médicas del sistema circulatorio las hubo en dos, Tbc ganglionar en una, malformación vascular en una, policitemia vera en una y artritis reumatoidea en una.

Marihuana: una mujer de 35 años, soltera, con enseñanza media completa, sin actividad laboral que no había tenido tratamiento psiquiátrico, portadora de cardiopatía hipertensiva y que calificó además para trastorno por somatización, era usuaria habitual de marihuana.

Cocaína: una mujer de 50 años, casada, con educación básica incompleta, comerciante ambulante con antecedentes de tratatamiento psiquiátrico, con insuficiencia cardíaca y obesidad, fue consumidora de pasta base hasta 8 meses antes de la entrevista.

DISCUSIÓN

La investigación exhaustiva de trastornos por consumo de sustancias realizada en una muestra de adultos internados por enfermedades médicas en un hospital público, da cuenta como en los trabajos de referencia, de una alta prevalencia de trastornos por consumo de alcohol en hombres. Todo el espectro de estos mismos trastornos está también presente en mujeres aunque con frecuencias significativamente menores que en los hombres. Los fármacos de prescripción representados por las benzodiazepinas dieron origen a la mitad de los trastornos por uso de sustancias que detectamos en mujeres (5,9%), casi igualando la frecuencia con que en ellas se presentaron los trastornos por consumo de alcohol (6,4%). En los hombres los trastornos por uso de benzodiazepinas son escasos y solo 1% cumplió criterios de uso abusivo o dependiente de estos ansiolíticos, la diferencia de frecuencia de estos trastornos por género es significativa con p <0,05.

Los trastornos por uso de sustancias ilícitas, poco estudiados en nuestro medio entre poblaciones de esta edad y condición, los encontramos bajo la forma de cuadros de abuso o dependencia actual o de curso de vida para marihuana, cocaína-pasta base y estimulantes. Sin hacer distinciones por sustancia, estos trastornos fueron diagnosticados en 1,5% de los hombres y en 1% de las mujeres, y aunque sus frecuencias específicas son menores que para alcohol o benzodiazepinas, su importancia clínica no es irrelevante si se tiene en consideración que varios consumidores refirieron usar simultáneamente más de una sustancia ilícita o que las combinaron con benzodiazepinas o alcohol. Estos datos plantean al medio hospitalario la necesidad de entender a una fracción de su población como polidependientes a sustancias.

Considerando todos los cuadros de abuso o dependencia actual o de curso de vida para todas las sustancias descritas, 37,9% de los hombres y 6,4% de las mujeres de la muestra presentó algún trastorno de esta clase. La diferencia por género, fue significativa, p <0,00000, y se explica por la alta acumulación de trastornos por uso de alcohol en hombres. Así, el diagnóstico más frecuente fue la dependencia a alcohol como cuadro de prevalencia de vida en 22,7% de los hombres seguido por dependencia actual (12,3%). Los cuadros médicos agudos del sistema digestivo y los síndromes de privación a alcohol tienden a acumularse en los dependientes actuales, menos frecuente en el grupo de pacientes con dependencia a alcohol en el curso de la vida de cuadros digestivos agudos y menos síndromes de abstinencia durante la hospitalización pero soportan una más alta carga de otras enfermedades psiquiátricas actuales y de curso de vida asociadas al antecedente de dependencia a alcohol. Las diferencias encontradas entre dependientes a alcohol actuales y de prevalencia de vida no alcanzan significación.

En mujeres la asociación de cuadros por consumo de sustancias con otros cuadros psiquiátricos es mayor que en los hombres sin ser significativa. Sí resulta significativa la diferencia con que mujeres y hombres han recibido asistencia psiquiátrica, p <0,01. Entre las mujeres con algún trastorno por uso de sustancias, casi la mitad ha solicitado y recibido asistencia por problemas de salud mental, y por causas distintas a las derivadas del consumo de sustancias, la mayoría. Esto es coincidente con la opinión de otros autores respecto a que condiciones psicopatológicas preexistentes, o simultáneas, sean parte de la explicación para el inicio o mantención del consumo en las mujeres. Este dato deja, además, abierta la posibilidad que la ayuda profesional brindada haya resultado insuficiente y al haber incluido la prescripción, o autoprescripción, de fármacos ansiolíticos haya dado lugar a conductas de abuso o a cuadros de dependencia a benzodiazepínicos.

De acuerdo con nuestros resultados y lo señalado por otros autores, es importante que nuestro medio hospitalario diagnostique más y mejor los trastornos por consumo de sustancias especialmente de alcohol por su magnitud. Con legítimos argumentos puede decirse que una hospitalización médica no puede pretender la solución global para los casos, pero con la misma legitimidad puede entenderse el período de hospitalización de estos pacientes como una oportunidad para que el equipo tratante reconozca el problema y, aprovechando la mayor sensibilidad del paciente, para tratarse tras una crisis médica, solicite el oportuno concurso de especialistas y en trabajo de equipo se active la red de salud intra y extrahospitalaria de modo que cada uno de los distintos niveles de atención, aporten oportunamente sus recursos. Ello implica la correcta discriminación de los pacientes y la adecuada derivación a los niveles correspondientes.

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Correspondencia a: Dr. Guillermo Hernández G. Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Sur. Gran Avenida JM Carrera 3100, San Miguel. Santiago. E mail: gmo_hernandezg@hotmail.com