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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.128 n.10 Santiago oct. 2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872000001000011 

Mortalidad del adulto en Chile

Adult mortality in Chile

Ernesto Medina L, Ana M. Kaempffer R.

Background: The study of mortality of human groups is important to judge the health conditions of population. Aim: To study the main mortality features among Chilean adults. Material and methods: Information about mortality in Chile from the Instituto nacional de Estadísticas and The World Health Organization, was analyzed. Data was expressed mainly as rates. Results: Annual mortality risk among Chileans is 812 per 100,000 inhabitants and is low compared to the rest of Latin America. In the last 30 years it has decreased systematically at a rate of 1% per year in both genders. The risk of mortality caused by cerebrovascular disease, coronary heart disease, hepatic cirrhosis, gastric cancer and tuberculosis has decreased. On the other hand, the risk of mortality caused by diabetes,hypertension and lung, gallbladder, prostate and colorectal cancer has increased. Mortality varies from 604 per 100,000 in Atacama to 934 per 100,000 in Valparaiso. The most factor that influences thiis variation is population aging. Mean survival at the start of adulthood is 54 years in men and 61 years in women. At 60 years, the expectancy is 19 and 24 years respectively. Mean age of death in Chile was 71,5 years in 1998. Seventy six percent of deaths occurs in the elderly and 33%, in people of 80 years or more. Conclusions: Chile is one of the four Latin American countries with lower mortality risk. In the last 30 years, the main causes of deaths among adults, with exception of pneumonia, have decreased. Therefore health care of the adult is in the correct track (Rev Méd Chile 2000; 128: 1144-49).
(Key-Words: Aging; Epidemiologic factors; Mortality)

Recibido el 29 de marzo, 2000. Aceptado en versión corregida el 8 de mayo 2000.
Escuela de Salud Pública Facultad de Medicina, Universidad de Chile.

El estudio de la mortalidad de los grupos humanos constituye un elemento de importancia para juzgar la condición de salud de la población. Ello se entiende por cuanto el análisis de las muertes apunta directamente al conocimiento de los problemas de salud más graves de una comunidad.

Por las razones anteriores nos ha interesado estudiar la mortalidad del adulto chileno explorando la frecuencia del evento, los grupos de riesgo, las causas de muerte y las tendencias recientes. Este análisis se justifica además por los cambios de diversa naturaleza que se han registrado en los riesgos de salud, sus factores condicionantes y los programas de control.

MATERIAL Y MÉTODO

Para los propósitos del estudio se han utilizado las más recientes fuentes de información de mortalidad disponibles en Chile, procedentes del Instituto Nacional de Estadística1,2 y la información internacional elaborada por la Organización Mundial de la Salud3.

Los datos estadísticos se han trabajado especialmente en forma de tasas. Para los estudios de correlación se ha empleado el cálculo del coeficiente de Spearman4.

RESULTADOS

Como características generales se aprecia que las muertes de la población de 20 años y más en Chile en 1998 –75.516 defunciones– representan 94,1% de las muertes totales del país. Los decesos tienden a producirse en edades mayores siendo la edad media de muerte de 71,5 años. Solamente 7,4% de las muertes de adultos ocurren en jóvenes mientras la proporción alcanza 75,8% para los senescentes. El riesgo de muerte es mayor en los varones en todos los grupos de edad siendo especialmente destacada la diferencia relativa en adultos entre 30 y 39 años, grupo en el cual las tasas de mortalidad de los varones triplican las del género femenino (Tabla 1).

Para el año 1998 hemos calculado la esperanza de vida a lo largo de la vida adulta (Tabla 2).

Puede apreciarse que dicha expectativa es significativamente superior para las mujeres. Destaca el que un senescente en Chile tiene a los 60 años una esperanza de vida de 21,6 años.

El riesgo de muerte del adulto en Chile es más bien bajo en la comparación interamericana. Considerando lo ocurrido en aquellos países cuyos datos la O.M.S. estima como seguros, Chile aparece en el 4° lugar entre 12 naciones americanas (Tabla 3).

En la Tabla 4 se presentan los principales grupos de causas de muerte en Chile en 1998. Puede apreciarse que casi la mitad de la mortalidad del adulto depende de problemas circulatorios y tumorales malignos y que tres cuartas partes del total derivan de estos problemas más los generados por enfermedades respiratorias y traumatismos.

En la Tabla 5 aparecen las principales causas de muerte en ambos géneros. Si bien las tres primeras son similares (enfermedad coronaria, AVE y neumonía) destaca en los varones la cuarta ubicación que tiene la cirrosis hepática, la quinta del cáncer gástrico, la séptima alcanzada por el cáncer pulmonar y la ubicación de traumatismos y asfixias entre las primeras 11 causas. A la inversa, en la mujer, el cáncer de la vesícula biliar, la diabetes y la hipertensión arterial aparecen con mayor importancia relativa.

La edad de las personas se asocia a diferentes causas prioritarias de muerte. En el adulto joven (20-39 años) destaca la importancia del TEC (11,9% del total), asfixias (10,1%) y traumatismos múltiples (9,2%); en la siguiente ubicación aparece VIH-SIDA (4,4%) y cirrosis (3,1%). En el adulto de edad media (40-59 años) las principales causas de muerte son la cirrosis hepática (11,0%), enfermedad coronaria (6,9%), AVE (6,7%), cáncer del estómago (4,6%) y TEC (4,3%).

El senescente de 60-79 años muere en Chile primordialmente de cardiopatía coronaria (11,9%), AVE (9,7%), neumonías (6,6%), cáncer del estómago (5,4%) y cirrosis (4,5%), situación diferente a la registrada en senescentes mayores de 80 años cuyas principales causas de fallecimiento son neumonías (13,6%), enfermedad coronaria (12,7%), AVE (9,7%), demencias (4,6%) e hipertensión arterial (3,4%).

El riesgo de muerte del adulto varía en las regiones chilenas desde valores de 604 por 100.000 habitantes en Atacama a 934 en Valparaíso (Tabla 6). El principal factor vinculado a la magnitud de la mortalidad regional es el envejecimiento poblacional. Las cinco regiones de mayor riesgo son aquellas con la mayor proporción de población senescente (10% o más) mientras es sólo de 76,9% en Atacama. El coeficiente de correlación alcanza a 0,870 (p=-0,01). A la inversa, no se observa asociación entre la mortalidad del adulto y factores médicos (dotación de camas, médicos por habitantes) u otros de tipo social (población urbana, años de estudio de la población). Las principales causas de muerte del adulto varían significativamente a lo largo de las regiones chilenas. A título de ejemplo, la tasa de mortalidad por enfermedades circulatorias (236 por 100.000 habitantes para Chile) oscila entre 118 en Aysén, por una parte, y 265 en Magallanes y 292 en Valparaíso. En el caso de los tumores malignos (tasa nacional de 186), la variación es de 137 en Aysén y 220 en Valparaíso. Los traumatismos destacan entre la Novena y Undécima Regiones con tasas entre 118 y 121 que sobrepasan netamente el promedio nacional de 76 por 100.000. En el caso de las enfermedades digestivas, cuya mortalidad está dada mayoritariamente por cirrosis hepática, el riesgo de Bío Bío (53 por 100.000) y O’Higgins (45) superan claramente la cifra chilena (39 por 100.000).

La mortalidad de los adultos no es pareja a lo largo del año observándose un llamativo incremento entre mayo y agosto. Como los meses tienen diversa longitud se hace necesario corregir esta situación (Tabla 7). Si se examinan las principales causas de muerte del adulto la mortalidad circulatoria tiene un significativo incremento entre mayo y octubre; las enfermedades respiratorias entre mayo y septiembre y las digestivas entre enero y agosto. El exceso de mortalidad en los traumatismos es propio del período diciembre-febrero. La mortalidad por tumores malignos es pareja a lo largo de los meses del año.

La mortalidad del adulto ha declinado sistemáticamente en el período 1970-1998 (Tabla 8), con una disminución anual media de 1,0% en varones y 0,9% en mujeres. El proceso es variable si se consideran las principales causas de muerte (Tabla 9).


DISCUSIÓN

La información chilena se caracteriza por tener confiabilidad por cuanto no hay subregistro de defunciones y la certificación médica de las muertes fue de 98,0% en 1998. Cabe destacar, sin embargo, que en 4,3% de los casos la causa de muerte fue imprecisa. En ese conjunto se advierte que 86% corresponde a senescentes, particularmente mayores de 80 años. En un tercio de los casos la causa de muerte fue certificada en forma simplista como senilidad.

La situación de salud del adulto chileno, juzgada a través del análisis de la mortalidad tiende a mostrar una situación aceptable. Las tasas de mortalidad en diferentes edades son similares a las de EE.UU. aun cuando aparecen como significativamente más altas que las canadienses. Las esperanzas de vida a diversas edades son elevadas revelando una prolongada supervivencia. Basta recordar que dicha expectativa alcanza a 21,6 años al comienzo de la senescencia. El hecho es muy importante por cuanto este período de la vida genera un elevada frecuencia de patología crónica y de demanda de atención médica.

Como en cualquier parte del mundo con algún nivel de desarrollo, la mortalidad de la mujer es significativamente inferior a la del hombre en todos los grupos de edad5. La diferencia es especialmente llamativa entre los 20 y 39 años, momento en que el riesgo del género femenino es la tercera parte del masculino por el gran peso que tiene en estos la gran frecuencia de muerte accidental y traumática.

En la mortalidad del adulto chileno, la mitad de los casos tienen origen circulatorio o canceroso, situación que se registra en todos los países de nivel de desarrollo intermedio o elevado. En el caso chileno llama la atención, el tercer lugar que tienen las enfermedades del aparato respiratorio. No hay elementos de juicio para determinar si esta situación es real o corresponde a defectos en la certificación de defunción apareciendo exclusivamente como causa de muerte en los certificados de defunción el diagnóstico de bronconeumonía sin que se mencione la enfermedad básica o causa originaria.

Comparativamente con otros países la mortalidad del adulto chileno muestra una gran frecuencia de muerte por cirrosis hepática (4° lugar), cáncer gástrico (5°), cáncer pulmonar (7°) y de la vesícula biliar (8°).

El riesgo de muerte del adulto ha disminuido en forma sistemática en el período 1970-19986. El descenso deriva de progresos obtenidos en cuanto a descenso del riesgo de muerte por los progresos terapéuticos en problemas como AVE y cardiopatía coronaria, que explican un tercio del descenso, cirrosis, tuberculosis, insuficiencia renal crónica, septicemias7-9. Destaca el incremento de la mortalidad por diabetes, hipertensión, demencias y diferentes localizaciones de cáncer (pulmonar, vesícula biliar, próstata y colorrectal) revelando que los esfuerzos actuales de manejo de estos problemas no son suficientes y se requieren nuevos o mejores programas de control10.

Correspondencia a: Ernesto Medina. Fono: 6786138; Fax: 7774163; E mail: emedina@machi.med.uchile.cl

REFERENCIAS

1. I.N.E. Anuarios de Demografía 1970, 1975, 1980, 1985, 1990, 1995, 1998.        [ Links ]

2. I.N.E. Censo de Población y Vivienda. Chile, 1992.        [ Links ]

3. W.H.O. World Health Statistics 1996. Geneva, 1998.        [ Links ]

3. Hayslett HT. Statistics made simple. Doubleday and Co, 1978. New York, U.S.A.        [ Links ]

6. Medina E. Epidemiología del envejecimiento en Chile. En Menopausia y patologías asociadas. O González (ed) 1998. Edic Soc Chil Climaterio. Santiago.        [ Links ]

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7. Medina E. Una política de prevención de enfermedades cardiovasculares. Bol Hosp San Juan Dios 1986; 33: 36-44.        [ Links ]

8. Medina E. Epidemiología de las enfermedades cardiovasculares. En Cardiología clínica. J Beregovich, J Meruane, H Noguera (eds). 1996, Visual Ediciones, Santiago.        [ Links ]

9. Medina E. Epidemiología del cáncer. En Cáncer, Diagnóstico y Tratamiento. J Arraztoa (ed). 1997. Publ Técn Mediterráneo Ltda, Santiago.        [ Links ]

10. Medina E, Kaempffer AM. La salud en Chile: reflexiones para el futuro. Rev Méd Chil 1990; 118: 1165-72.        [ Links ]